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Hugo Roa escribió hace una semana una columna donde decía que detrás de la pelea que ha dado Lota Protein S.A. para que se liciten las cuotas de pesca, están los intereses del gigante pesquero China Fishery Group. Sus palabras fueron como echar bencina a un debate que ya lleva varios meses ardiendo. El gerente general de la empresa aludida, hoy le responde a Roa. Niega que haya algún tipo de contacto con la empresa china y asegura que no han “reclutado” a nadie para que los apoye. Según él, los únicos que se oponen a las subastas son “las seis empresas que tienen el 95,2% de las cuotas. Ellos son quienes quieren mantener el privilegio”.

El señor Hugo Roa, en una columna publicada el jueves pasado, hace afirmaciones falsas e injuriosas respecto de mi representada Lota Protein S.A.

En el texto, Roa señala que Lota Protein tendría un acuerdo con una empresa china para venderle la compañía bajo la condición de que se liciten las cuotas de pesca en Chile. También dice que habría “reclutado” a PYMES pesqueras y dirigentes artesanales para lograr ese objetivo. Estas afirmaciones, como todas las demás que contiene la columna, son absolutamente falsas, carecen de todo fundamento y sólo se explican por la defensa que el señor Roa ha realizado permanentemente de los intereses de su empleadora, una de las seis empresas titulares del 95,2% de la pesca en Chile.

Lota Protein no es parte de un gigante industrial (su casa matriz procesa menos del 15% de la pesca descargada en su país de origen). Tampoco tiene ni ha tenido relación alguna con la empresa china que señala Hugo Roa. Lo único que ha hecho Lota Protein es atreverse a pedir mayor competencia en un mercado cerrado.

La licitación de las cuotas industriales de pesca es una buena política pública que está siendo impulsada por mucha gente que proviene de distintos ámbitos. Lota Protein no está sola en esto. Entre otros, casi una treintena de economistas del más alto nivel se han pronunciado públicamente a su favor. Muchos otros líderes de opinión también así lo han manifestado y todos lo han hecho por su propia convicción.
Sólo se oponen las seis empresas que actualmente tienen el 95,2% de las cuotas (junto a sus asesores y algunos empleados). Ellos son quienes quieren mantener el privilegio.

Nosotros, en cambio, no pedimos privilegios. Pedimos que se resuelva, a favor de todos los chilenos, la próxima regulación pesquera. Que la institucionalidad verdaderamente proteja los recursos, que se abra la cancha para que todos quienes queremos participar de esta actividad económica tengamos acceso a ella en forma igualitaria, pagando una justa retribución a todos los chilenos por el uso de un recurso natural renovable que pertenece al país. También queremos que los trabajadores tengan un trato de acuerdo con los estándares internacionales de esta industria y que los pescadores artesanales reciban la participación que les corresponde en el fraccionamiento. Promovemos una licitación bien diseñada que, entre otras cosas, establezca límites de acumulación de cuotas, exija que toda la pesca se procese en suelo chileno y que las empresas adjudicatarias cumplan altas exigencias en el trato a sus trabajadores y al medio ambiente. Esta es una buena idea y honestamente la apoyamos al igual que la mayoría del país.

Tenemos la convicción de que la licitación dará legitimidad a la asignación de las cuotas y a la industria pesquera en su conjunto. Negarse a esto muestra una clase empresarial depredadora y codiciosa, a la cual, tarde o temprano, la sociedad le pasará la cuenta.

Finalmente es necesario decir que el lugar en el cual se discuten las leyes es el Congreso. Allí se decidirá cuál es la política pesquera que mejor sirve a los intereses de todos los chilenos. Por eso confiamos en un debate abierto, serio y transparente, de cara a la ciudadanía.