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Comentarios (15)

Miguel Quintana | 22.07.2017
Tuve la fortuna de vivir como alumno las 3 realidades educativas: 3 años en colegio público (prekinder a 1ero.), 7 en subvencionado (2do. A 8vo.) y la media en particular pagado de alto rendimiento a mediados de los 90. Actualmente soy Ing. Civil Electrónico y afirmo que esto hubiese sido prácticamente IMPOSIBLE de haber egresado de la educación pública o subvencionada, ya que intelectualmente soy "del montón". El colegio particular pagado tuvo un rol fundamental, tanto en expandir mis posibilidades académicas como en la formación del carácter, visión de la sociedad y aspectos valóricos (cosa que no pude obtener de los colegios anteriores) lo cual no guarda mucha relación con la formación universitaria posterior, que estuvo más bien orientada a la obtención de habilidades duras. De mi experiencia puedo concluir que esto es un factor muy determinante en los que somos "del montón", pero no así en el caso de los más dotados intelectualmente: tengo varios conocidos que fueron a colegios públicos o subvencionados y estos han llegado muy lejos académicamente, obteniendo doctorados en ingenierías u otras prestigiosas carreras, pero se trata de casos mas bien aislados y corresponden siempre a lumbreras académicas. De las informaciones que me llegan actualmente y de las experiencias que me comparten quienes cursan en colegios públicos y subvencionados, nada me hace pensar que la situación ha mejorado. Al menos en mi caso, concluyo que al menos por ahora no existe ningún incentivo en matricular a mi hija en la educación pública o subvencionada; ya que a fin de cuentas me da lo mismo si existe lucro o no de un privado, o si los dineros van a parar a una fundación, o si tengo que pagar altos impuestos al fisco, si al final le entregan a mi hija una educación integral. No a las ideologías.
Leo | 14.03.2015
Conozco muy de cerca el caso de los colegios particulares. Existen casos en donde el "colegio" es solo un "negocio" en donde los dueños de este tienen su principal interés en los beneficios monetarios que la empresa (colegio) les otorga y no en la calidad de la educación. Padres y apoderados pagan mensualmente cantidades no menores de dinero (300.000, 350.000 pesos) pero no por calidad educativa. Pagan cercanía a sus casas, buen ambiente y a veces también exclusividad. Varios de estos colegios están muy mal equipados en cuanto a materiales pedagógicos (de hecho, peor que colegios subvencionados o municipales) y poco énfasis ponen en el accionar pedagógico de sus docentes.
alex | 13.12.2014
No nos engañemos,esta reforma vale hongo.
arturo | 09.12.2014
Que pena lo que trasuntan  la mayoria de los comentarios. Por eso estamos como estamos. Asi como no nos mereciamos la Dictadura tampoco nos merecemos la liviandad con que se toca  en este momento el complejo tema  de la educacion en la epoca de la sociedad del conocimiento. Solo  descalificaciones, lugares comunes, cliches, pequeñeces.Nadie parece darse cuenta que lo que se propone es una verdadera revolucion social y que no hay tiempo para la pelea chica, sucia y descalificadora. Sumemos voluntades apoyemos y si hacemos criticas que ellas sean constructivas. Por Favor    
Alberto Rojas | 07.12.2014
Con esta "reforma" habrá colegios particulares pagados A++, A+, F, Z-. Al igual que muchas familias no pueden comprar en el Supermercado del elefante, pero sí en uno mayorista o en la vega su mercadería del mes, e incluso otras compran diario en el almacén para subsistir. El error está en no mejorar la calidad de los municipales primero, mostrando a las familias que pueden haber bienes que el Estado genera mejores que el mercado. No la idea es quitar patines o algo así, mientras la gente sigue viendo que hay horas de espera para una operación auge por falta de especialistas (que prefieren trabajar en colegios del elefante).
EDO | 06.12.2014
Pero si habia que ser muy ingenuo para pensar que los cinicos comunistas e izquierdistas iban a tocar la educacion de elite de este pais....si estos seran muy comunistas pero no son tontos y saben que la educacion particular por lo general es mejor que la educacion publica y particular subvencionada.........al final en la mente de los cinicos socialistas y comunistas queda la frase: juntos pero no revueltos......eso es todo para la manga de ingenuos que votaron por la nueva pilleria...listo.
Rodrigo | 05.12.2014
Creo que la columna plantea cosas absurdas y no apunta al real problema. El problema en Chile es que la gente de menos recursos recibe una pésima educación y no es capaz de salir adelante (en la forma de movilidad social) ya que como tiene mala educación no puede acceder a las buenas universidades, y si acceden se ven muchas veces obligados a desertar (con una tremenda deuda de paso) por no tener la base educativa necesaria para la universidad.
Diego Salas | 05.12.2014
PERO QUE PERIODISMO MAS SESGADO.. EN EL SENTIDO DE RESPONSABILIZAR SOLO A LA CENTRO DERECHA DE OPONERSE A LA REFORMA. DE HECHO, LA REFORMA ESTAN MALA QUE GRAN PARTE DEL LA MISMA CONCERTACION ESTÁ DERECHAMENTE EN CONTRA DE ELLA (O AL MENOS PARCIALMENTE). EMPEZANDO POR TODA LA DC Y DE OTROS SECTORES TAMBIEN, QUE ME DICEN DEL SENADOR MONTES DEL PS Y OTROS MAS QUE SE HACEN LIS GILES PERO TB NO LES GUSTA. LAS COSAS COMO SON.
antonio del mar | 04.12.2014
La publicacion editada esta enfocada de una manera inaceptable,es tendenciosa al tratar en el mundo privado introducir lo publico,cabe recordar,que un trato comercial entre privados es libre y no se acepta intromision estatal, el foco esta en la oportunidad real de acceder a una educacion de calidad,ya que el cancelar elevados montos no asegura una buena calidad,como el ejemplo del jeans de otro comentarista y en resumen y lo mas valioso de esta reforma esta para evitar la polucion de sostenedores ,que prometen en la venta de una educacion de calidad sin entenderla y llevando la subvencion estatal en sacos para su guarida. El termino educacion de calidad,esta para discutirla largamente y no llegaremos a consenso. No metamos en el saco,lo que esta funcionando bien y sin hechos delictuales no tipificados en la ley,donde se debe luchar por una reforma integral,prohibiendo y marcando el delito a penas mayores ,que sanciona la ley presente.incluyendo y aceptando el hecho de utilizar la subvencion escolar en otros menesteres lejos de la educacion,lejos del colegio y muy proximo del mal uso por sostenedores,tengan que restituir lo mal habido incluyendo instereses y demas...el hecho de no estar tipificado como delito dn nuestra legislacion por un vacio en el espiritu de la ley, Si es un delito intelectual,reprochable e inaceptablemente inmoral.
alejandro | 04.12.2014
¿de qué hablan cuando se refieren a la libertad de elegir? ¿quienes son los que tienen ese derecho? si existe ese derecho ¿ que elementos condicionan ese derecho? en educación ¿quien elige? veo que se toma con mucha ligereza algo tan importante como la educación de nuestr@s niñ@s y jóvenes. Así como está diseñado nuestro sistema existe suficiente evidencia de que los que tienen capacidad de elegir en nuestro sistema son por una parte los sectores sociales con más recursos y los mercanchifles y dueños de colegios y universidades privados (a secas y subvencionados con la plata de todos los chilenos que pagamos impuestos)
Ricardo Bascuñán | 04.12.2014
Hasta cuando intentan coartar la libertad? Es obsesivo intentar, intentar e intentar ir en contra del derecho a elegir de las personas. Los socialista les gusta destruir el jardín del vecino para que el suyo no se vea tan feo. La ideología de Mao quedó enterrada hace ya tiempo pero hay personas que insiste e insisten, Es patético.
Edoardo Tosti-Croce A. | 04.12.2014
Interesante lo que se plantea y que se echaba de menos. Por cierto que es difícil hablar sobre este tema, ya que de inmediato uno se puede hacer acreedor de una etiqueta facilona, de un lado o del otro, pero igual trataré de hilvanar un par de ideas. Por un lado pareciera de una lógica impecable lo que se plantea en 2 de los 3 comentarios que hasta ahora tiene esta columna, en orden a que nada tendría que meterse el Estado en un contrato entre privados, que sería lo que ocurre entre una familia y un colegio particular pagado (los “privados-privados”). Algo así como que si yo quiero pagar algunos millones de “cuota de incorporación” o “acción”, para que pueda comenzar a conversar en ese colegio particular pagado y luego quiero pagar una mensualidad que es 2, 3 o más veces un sueldo mínimo, para que mi hijo(a) se pueda educar en ese colegio, “es cosa mía”, nada tiene que hacer ni decir el Estado. El problema con este razonamiento es que se omite algo. En efecto, si ese niño o niña educado en ese colegio particular pagado se conformara con sacar el 4to. medio o bien se quisiera ir a una Universidad Particular de alta colegiatura y que no recibe aporte del Estado, efectivamente nadie tendría algo que objetar. El “problema” es que esa elite quiere que sus hijos que egresan de esos colegios vayan a las más prestigiosas universidades “tradicionales” (término extraño ya que nadie sabe cuándo se adquiere esa cualidad), que SÍ reciben aportes del Estado, por el simple expediente de ser estatales o ser corporaciones privadas “tradicionales”.  Es decir, están dispuestos en ir a la competencia, pero quieren ir con una cierta ventaja. Es decir, lo que yo estaría omitiendo, si tuviera algún hijo(a) en un colegio particular pagado (no es mi caso), es que éste(a) estaría en mejores condiciones para ingresar a una de esas universidades tradicionales más prestigiosas, que el hijo de mi nana (que en realidad no tengo) que va a un “liceo con número”. Reflexionando hace ya demasiado tiempo sobre la “justicia” de esta forma de tener organizada nuestra sociedad y con la cual nuestras autoridades están trasversalmente de acuerdo como quedó demostrado con la encuesta acerca de dónde estudias los hijos de parlamentarios, ministros, etc, hay veces que mis pensamientos se ponen muy negros y me pregunto qué es lo que hay realmente detrás de la Reforma Educacional que está impulsando el actual Gobierno, en especial por el “cómo” la quiere llevar adelante. Claro, porque si todos los analistas serios están de acuerdo que donde realmente está el problema de calidad es en la educación fiscal (municipal), realmente no se entiende que se quiera comenzar por atacar a los colegios particulares subvencionados, sin distingo entre los que lo hacen bien y los que no. En decenas de columnas se han hecho la pregunta “¿por qué no arreglamos bien la educación municipal (fiscal) primero?  Si lográramos que ésta fuera de excelencia, si lográramos que se mejoraran las condiciones laborales de profesores y asistentes de la educación, si lográramos reducir el ausentismo de profesores (yo ya lo sufría en mi liceo con número hace más de 40 años atrás), entonces habría que ser muy derrochador o tener un muy distorsionado sentido de la “movilidad social”, para seguir insistiendo en poner al hijo(a) en un colegio particular subvencionado o incluso pagado. Si la educación fiscal fuera tan buena o superior que la particular, ¿cuál sería la razón de insistir en inscribir al hijo(a) en un colegio particular, con el apellido que fuera.  Por favor dejemos fuera ese par de “liceos emblemáticos” de Santiago, ya que representan un porcentaje tan marginal de alumnos, respecto del total, que no vienen al caso. A mi manera de ver, este absurdo tiene una explicación y me permito avanzar una hipótesis para que sea contrastada, no descalificada a priori, por favor. A mi manera de ver, la explicación para este absurdo podría estar en un par de cosas que se han dicho, una de las cuales ha sido muy comentada e incluso festinada y la otra no, ha pasado “piola”. La primera cosa que se ha comentado mucho e incluso lo llevaron a la broma, toda una estrategia esta, cuando se acaban los argumentos.  Me refiero a la famosa frase del Ministro Nicolás Eyzaguirre, cuando dijo que “había que bajar de los patines” a los estudiantes de los colegios particulares subvencionados.  Contrariamente a lo que mucha gente ha pensado, que fue una simple “metida de pata” del Ministro, en mi opinión el concepto que encierra esa desafortunada frase debe haberse discutido o pensado con anterioridad y por una simple mala pasada que le hizo la “cosa neuronal”, sencillamente el concepto salió a flote en el momento menos adecuado; cuando uno está medio sepultado de micrófonos.  Es decir, ese traspié dejó ver más de lo que se debía ver. La segunda situación que me permite pensar en este sentido es algo que pasó “piola”, ya que no he visto comentarios sobre ello.  Me refiero a la declaración que hizo el Rector de la PUC, hace unos 3 meses, en orden a que ellos podían mostrar con mucho orgullo que cerca del 60% de sus alumnos provenían del sector “municipal y particular subvencionado”, sin entrar a desglosar la parte del guarismo que le correspondía a cada uno de los sitemas. Pero por diversos estudios se sabe que el porcentaje de alumnos de “origen municipal” en esa prestigiosa casa de estudios, nunca ha superado el 10%, por lo tanto, de ese 60%, poco más del 50% proviene del sector particular subvencionado, con o sin copago. Creo que sería del mayor interés que los sabuesos del CIPER investigaran cuál ha sido la tendencia del “tipo de establecimiento de proveniencia” en las diversas universidades tradicionales y en especial de aquellas con mayor demanda. El porcentaje de alumnos de colegios particulares pagados, ¿ha ido en alza o en baja?  El porcentaje de alumnos de colegios particulares subvencionados ¿ha ido en alza o en baja?  La misma pregunta para los que provienen desde el sistema municipal. Alguien de mis amables y pacientes lectores podrá estar pensando “este tipo es paranoico”, cómo van a ser tan perversos de querer hacer una reforma para reducir la presencia de alumno de los quintiles más bajos en las universidades más prestigiosas, para dejarles “reservado el cupo” a los que se educaron en colegios particulares pagados.  Yo no digo que esto se esté haciendo necesariamente ex profeso, digo que con las “las mejores intenciones está pavimentado el camino al infoerno”.  De muestra un botón: el cambio de PAA a PSU.  Cuando los ideólogos del cambio lo querían justificar, explicaban que con la PSU, “que mediría sólo contenidos mínimos y no aptitudes, se emparejaría la cancha”.  Con la PSU se reduciría la “brecha” entre los alumnos provenientes del sistema particular pagado y los de los otros dos sistemas: el municiapal y el particular subvencionado.  ¿Será necesario recordar que en estos 9 años de PSU lo único que se ha podido comprobar es que la “brecha” aumentó?  Y sin embargo ahí está la PSU, vivita, coleando y discriminando peor que la PAA. Quien me hizo “ver la luz” acerca de este tema fue una hija mía, que me relató el siguiente planteamiento que le hizo una apoderada de una academia de artes marciales donde ambas llevan a sus retoños: “¿Cómo es posible que el colegio XXXX (particular subvencionado) tenga mejores resultados que el colegio YYY (particular pagado) donde tengo a mi hijo?” Es decir, el que paga una cara colegiatura por un hijo (a) se siente con “más derecho” a que éste tenga ventaja sobre ese otro por el cual no se está pagando tanto o, peor aún, ¡NO SE ESTA PAGANDO NADA!  Si a esta mamá se le salió del alma este planteamiento, como al Ministro se le salió el de los patines, mi impresión es que no es casualidad: en el inconsciente (¡o muy consciente!) colectivo está la idea que si un jean cuesta $30.000, necesariamente debe ser mejor que ese otro que vale sólo $3.990. Para extrapolar esto a la educación hay sólo un paso. “Si estoy pagando” (repito que no es mi caso), “es para asegurar que mi hijo(a) pueda ingresar a una universidad prestigiosa”, es decir “quiero que mi hijo(a) tenga ventaja sobre ese otro niño por el cual esos padres no están pagando nada”. Recuerdo perfectamente que cuando egresé de 4to medio en 1971, lo hice junto a otros 120.000 alumnos y que las vacantes que ofrecían las universidades (sólo “tradicionales” en ese tiempo) eran cerca de 30.000.  Es decir, alcanzaba para el 25% de esa cohorte, al resto se le decía “siga participando” (“pague y dé de nuevo la PAA”).  ¿Era razonable pensar que el 75 de una cohorte era inepta para estudios superiores y eso se pudiera establecer con un par de pruebas y cuando el postulante tenía apenas 17 años?  Por eso, en ese tiempo, la típica pregunta que se hacían recíprocamente los jóvenes, al publicarse los resultados de las postulaciones, era: “¿En qué quedaste?” ¡Cuántos jóvenes estuvieron “dando jugo” uno, dos o más años en carreras que nunca quisieron, pero que eran en las “que habían quedado”! Hace pocos días escuché que, en la actualidad, el total de vacantes de las Universidades adscritas al CRUCH alcanza para el 38%, es decir ha habido un ligero incremento en la oferta de cupos, cercano al 13%. Pero este año aproximadamente 280.000 alumnos rindieron la PSU, es decir, el incremento en de egresados de Enseñanza Media (E.M.) es más del doble, algo que está muy lejos del incremento vegetativo general del País.  En efecto, si mi memoria no me falla, en 1971 éramos cerca de 12 millones de chilenos y hoy somos apenas 17 millones, poco más poco menos.  Es decir, tuvimos un incremento vegetativo general menor al 50% en estos 43 años, pero los egresados de E.M. se incrementaron más del doble. Nos guste o no, si no fuera por el incremento de cupos en educación superior por la Ues privadas (las “no tradicionales”), los Institutos Profesionales y los Centros de Formación Técnica … ¿se imaginan las protestas que harían ese 62% (de 280.000) de jóvenes excluidos de la formación profesional o técnica? En mis tiempos, si no quedabas en la universidad, las alternativas de estudios terciarios eran bien pocas: algunas academias de corte y confección otras de peluquería, otras de electrónica y finalmente los cursos por correspondencia. La verdad es que en ese escenario muchos de estos excluidos optaban por ponerse a trabajar en alguna empresa o institución, pública o privada, desde los niveles más bajos e ir demostrando sus capacidades para ir ascendiendo: lo típico, hacer carrera en un banco. Finalmente, algo que no termino de entender.  Si la Reforma Educacional era uno de los ejes maestros del programa del actual gobierno, ¿por qué para llevarla adelante nombró a un ministro que fue muy bueno en Hacienda, pero que según él mismo ha reconocido, no sabe de Educación?  ¿De verdad se puede creer que con un viaje a Finlandia se puede llegar a estar capacitado para acometer tamaña tarea? Gracias por la oportunidad de expresar opinión.
Alvaro Acevedo | 02.12.2014
Si no uso un peso estatal para educar a mis hijos ¿quién les da derecho a meterse en como los educo? ¿Se les olvidó cómo les fue cuando intentaron la ENU?
Danilo | 02.12.2014
Si se tocan a los colegios particulares pagados la derecha hubiese acusado de instaurar la Escuela Nacional Unificada (ENU)
Alzeun | 02.12.2014
No estoy de acuerdo con lo que se plantea en este artículo, la educación privada pagada es un contrato entre privados donde no hay intervención de recursos del estado, cualquier regulación de ésta pasa directamente como una expropiación tanto del proveedor de ésta como del contratante. No se corrige la desigualdad expropiando a los privados, sino que entregando una educación pública de calidad que se transforme en una alternativa real para toda la sociedad y que de alguna manera desincentive que la gente con recursos lleve a sus hijos al sistema privado. Esta columna está muy cargada de ideología y poco apego a la realidad, tal como varias reformas que se han tratado de hacer en el último tiempo, que han debido corregirse para darles ese baño de realidad que hacen que funcionen y no sean meros wishfull thinking de alguien encerrado en una oficina.  
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