Alguien dio la orden de que no había que subsidiar el transporte y que si con la tarifa la plata no alcanzaba, pues había que meter a la misma gente en 4.500 buses en vez de 6.500, abriéndose dos ofertas a los ciudadanos. Una, ingresar como sardinas; la otra, quedarse en los paraderos esperando.
Dos gruesos archivadores con 1.292 páginas contienen las actas del Comité de Ministros para el Transporte Urbano de Santiago, en cuya primera sesión (29 de abril de 2003) fue bautizado como Transantiago. Desde entonces, el comité que dirige el ministro de Transportes de turno se ha reunido 41 veces para analizar y coordinar los detalles del plan. Con una solicitud de acceso a la información, Ciper obtuvo copias de esas actas, una suerte de registro histórico de la toma de decisiones y del flujo de informaciones que concentraron en sus manos las autoridades del polémico Transantiago.
Durante cinco meses (42 sesiones), la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre el Transantiago ha intentado desentrañar cómo se gestó el desastre del plan de transportes urbano y quiénes son los responsables. Gran parte del interés de los parlamentarios está en determinar culpas políticas, pero en la sociedad civil un grupo de cuatro profesionales altamente calificados siguió las transmisiones y transcripciones de las sesiones tratando de entender cómo fue que llegamos al absurdo que conocimos en febrero pasado. Este fue su análisis.
A cuatro meses de iniciada la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, pocos saben que una de las decisiones que contribuyó a sentenciar la suerte del polémico plan de transportes se tomó entre cuatro paredes, sin considerar los costosos estudios que los dos últimos gobiernos habían encargado. El drástico recorte a la cantidad de buses necesarios para echar a andar Transantiago finalmente fue corregido con los nuevos contratos que se negociaron con los operadores, pero detrás de él se esconde una historia que hasta ahora el Parlamento no ha abordado en detalle.
El guardián de la chequera fiscal bajo el gobierno de Ricardo Lagos se sienta en la cabecera de la amplia mesa de reuniones de su consultora –dedicada a brindar asesoría a gobiernos y organismos internacionales- y lo primero que afirma es que los descalabros del Transantiago no se debieron a “problemas de caja” de la administración anterior.
CIPER es una institución independiente y sin fines de lucro que desarrolla reportajes de investigación usando sistemáticamente las leyes chilenas de libre acceso a la información.
Suscríbase a nuestro boletín electrónico para recibir avisos de nuestras investigaciones, columnas y blogs.
¿Tiene información para una futura investigación periodística? ¿Una pregunta o comentario?
Directora responsable:
Mónica González Mujica
Editora:
Francisca Skoknic
José Miguel de la Barra 412, tercer piso, Santiago de Chile. Teléfono: (56-2) 6382629 / Fax: 6339976. ©2008, Centro de Investigación e Información Periodística. Todos los Derechos Reservados.