<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>CIPER Chile &#187; Mujer</title>
	<atom:link href="http://ciperchile.cl/tag/mujer/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://ciperchile.cl</link>
	<description>Centro de Investigación e Información Periodística</description>
	<lastBuildDate>Thu, 09 Feb 2012 19:58:10 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.1</generator>
		<item>
		<title>Rol de las mujeres tras los conflictos armados: De sobrevivientes a generadoras de cambios</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2011/11/25/rol-de-las-mujeres-tras-los-conflictos-armados-de-sobrevivientes-a-generadoras-de-cambios/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2011/11/25/rol-de-las-mujeres-tras-los-conflictos-armados-de-sobrevivientes-a-generadoras-de-cambios/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 14:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Katy Pownall</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/?p=31804</guid>
		<description><![CDATA[Cuando aún resuenan en Chile los ecos del  conflicto agudo que desató el homenaje al agente de la DINA Miguel Krassnoff, y el estremecimiento por el brutal relato de la tortura que desató este oficial de Ejército sobre Diana Aaron, una joven embarazada que terminó muerta y desaparecida, la impunidad frente a los abusos criminales y sexuales contra las mujeres en muchos lugares del mundo cobra dramática vigencia. Si bien hay avances, a nadie sorprende la lentitud con que se ejecutan las políticas urgentes para corregir los abusos sexuales contra las mujeres en tiempos de guerra, por ejemplo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estos últimos meses  hemos sido testigos de numerosos avances respecto a la participación de las mujeres en las situaciones posteriores a un conflicto. Al menos sobre el papel.</p>
<p>En septiembre, numerosas dirigentes mundiales se reunieron en Nueva York para hablar de los beneficios de que las mujeres participen en la política, especialmente después de una guerra. En octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU pidió una mayor participación de las mujeres en la resolución de conflictos y el establecimiento de la paz. La semana pasada, sin ir más lejos, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución en la que exponía la obligación de los Estados de promover la participación de las mujeres en todos los escenarios, especialmente en los países en situación de transición política.</p>
<p>La realidad, sin embargo, es muy diferente. </p>
<p>El 20 de octubre, los dirigentes mundiales se reunieron con el gobierno de transición de Libia para hablar sobre las donaciones y el apoyo a este país después del conflicto. En vísperas de la conferencia de donantes, tanto la sociedad civil como los expertos de la ONU manifestaron su honda preocupación por la abrumadora mayoría masculina que componía la delegación libia. Hubo quien habló de las maniobras del gobierno libio para apartar también a las representantes de la sociedad civil.</p>
<p>Asimismo, a medida que se acerca el décimo aniversario de la caída del régimen talibán en Afganistán –caída que se celebrará con una conferencia de donantes que se celebrará en Bonn el 5 de diciembre–, no está claro si el gobierno afgano incluirá a mujeres en su delegación oficial, o si se permitirá a los grupos de mujeres afganas hablar y tener una participación significativa en la conferencia. El caso de Afganistán resulta especialmente irónico, ya que una de las justificaciones fundamentales que se utilizaron en principio para la intervención fue la pésima situación en que el régimen talibán mantenía los derechos de las mujeres. </p>
<p>Quizá ya no deba sorprendernos la lentitud con que se cumplen las promesas relativas a las mujeres en las situaciones de conflicto. Incluso respecto a las violaciones sexuales en tiempos de guerra –probablemente la cuestión menos controvertida sobre los derechos de las mujeres–, tanto los Estados individuales como la comunidad internacional avanzan a paso de tortuga.</p>
<p>No hay conflicto en la historia reciente en el que las mujeres y las niñas no hayan sido objeto de violencia sexual, ya sea como forma de tortura, como método para humillar al enemigo, o con el fin de sembrar el terror y la desesperación. Sin embargo, han hecho falta décadas de informes sobre la brutal violencia sexual en los conflictos de todo el planeta para que el Consejo de Seguridad de la ONU establezca una oficina encargada de recopilar información y presionar para que se emprendan acciones.</p>
<p>Hay países, como Costa de Marfil o Bosnia y Herzegovina, que tras salir de un conflicto no han tipificado adecuadamente la violación como delito en su legislación nacional. De forma más general, la gran mayoría de los países han dejado sin abordar ni enjuiciar tanto la violación como la violencia contra las mujeres. Las mujeres y las niñas que denuncian la violencia sexual se enfrentan al estigma, el ostracismo y la incredulidad tanto de las autoridades, que no asumen su caso, como de sus propias familias y comunidades, que culpan a la víctima por los abusos.</p>
<p>Pese a ello, hay algo en el actual clima de cambio que mueve a la esperanza. Indudablemente, hay un abismo entre las revoluciones de la Primavera Árabe y los movimientos de protesta ciudadana que han barrido el continente norteamericano. Para empezar, aunque la policía ha utilizado casi con total seguridad fuerza indebida contra algunos de los participantes del movimiento de protesta en Nueva York y otros lugares, los manifestantes en estos casos no tienen por qué temer por su vida. No se puede decir lo mismo respecto a quienes piden cambios en Siria, Yemen, Egipto, Libia y otros países. </p>
<p>Sin embargo, la petición de igualdad es un elemento unificador de las demandas planteadas por los movimientos populares de prácticamente todo el mundo. Por ello, independientemente de dónde nos encontremos y de si nos sentimos afines a uno de estos movimientos, al conmemorar el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, debemos recordarnos mutuamente que igualdad significa también igualdad para las mujeres.</p>
<p>En estos últimos meses hemos escuchado grandes palabras y nuevas promesas sobre la participación de las mujeres, especialmente en los escenarios posteriores a los conflictos. Aunque a todos nos concierne asegurarnos de que estas promesas se cumplen, los gobiernos tienen una obligación especial de garantizar la igualdad. Y esto es así independientemente de que el gobierno represente a un país que acaba de salir de un conflicto y que aún sufre elevados índices de violencia en general, o a un país pacífico que necesita apoyo económico para el cambio. El cambio es posible. Es fundamental lograr cambios que garanticen la igualdad. Tan sólo tenemos que comprometernos a hacer que ese cambio sea una auténtica realidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2011/11/25/rol-de-las-mujeres-tras-los-conflictos-armados-de-sobrevivientes-a-generadoras-de-cambios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El falso dilema de la focalización del postnatal</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2011/05/31/el-falso-dilema-de-la-focalizacion-del-postnatal/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2011/05/31/el-falso-dilema-de-la-focalizacion-del-postnatal/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 May 2011 23:54:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudia Sanhueza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Postnatal]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/?p=27033</guid>
		<description><![CDATA[Parte del debate sobre la extensión del postnatal se ha centrado en la propuesta del gobierno de poner un tope al subsidio, beneficiando a las mujeres de bajos ingresos por sobre las que ganan más, de modo de focalizar el gasto público en quienes más lo necesitan. Sin embargo, los datos de esta columna demuestran que tanto la situación actual como las propuestas del gobierno y de la oposición son regresivas y mal focalizadas, debido a su diseño y a las características del mercado laboral chileno. Es ahí donde deben promoverse cambios que fomenten la participación femenina y mejores salarios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de la votación del Senado sobre la extensión del postnatal he leído una serie de dichos con respecto a la focalización del gasto asociado a este proyecto. Como sabemos, la situación actual consiste en subsidiar el salario de la madre que trabaja con contrato formal durante las etapas de pre y postnatal (hasta tres meses), con un tope de 66 UF (1,450,000 pesos). </p>
<p>El proyecto del gobierno aumenta el postnatal a seis meses, manteniendo el actual tope de 66 UF los primeros tres meses, pero disminuye el monto del subsidio del cuarto al sexto mes, poniendo un tope de 30 UF (650,000 pesos). La propuesta de la oposición, por otro lado, establece que el tope del postnatal se debería mantener en 66 UF para todo el período. Dado esto, algunos han sostenido que mientras la propuesta del gobierno es progresiva y bien focalizada (gasta más en los más pobres), la propuesta de la oposición es regresiva o está mal focalizada (gasta menos en los más pobres).</p>
<p>Usando los datos de la encuesta CASEN 2009 me propuse estimar cuán focalizado es actualmente el gasto en postnatal y cuán focalizado sería en ambas propuestas. Como intuía inicialmente, el gasto en postnatal actualmente no está focalizado, o sea, es regresivo, y tanto la propuesta del gobierno como de la oposición no cambian en nada la regresividad de este gasto. El proyecto de postnatal, si bien es deseable para la sociedad, en la actualidad y probablemente en el futuro, dado su diseño y las condiciones en el mercado laboral, no está ni estará focalizado en la población más pobre.</p>
<p>Respecto a la situación actual, con los datos CASEN 2009 estimo que se gastan anualmente 212 millones de dólares entre pre y postnatal, lo que corresponde al 0,11% del PIB (levemente menor a lo que calcula el gobierno con datos administrativos). Eso considerando el actual tope de 66 UF y como beneficiarias a mujeres con contrato indefinido e hijos menores de un año. La incidencia actual del gasto en postnatal indica que el 10% más rico recibe 30,4% del total, y el 10% más pobre 1,8% del total. El actual diseño y gasto del postnatal ya es regresivo.</p>
<p>En cuanto a las propuestas que se analizan, la del gobierno amplía el postnatal a 6 meses, pero disminuyendo el tope a 30 UF desde el mes 4 al 6.  Esto aumenta el gasto a 335 millones de dólares (a 0.17% del PIB). Al calcular la incidencia del gasto de esta propuesta tenemos que el 10% más rico recibe el 28,4% y el 10% más pobre el 1,6%. De ser aplicada la propuesta presentada por el gobierno, mantiene la regresividad del gasto en postnatal.</p>
<p>La propuesta de la oposición, por otra parte, aumenta el postnatal a 6 meses manteniendo el tope de 66 UF. Según las estimaciones hechas con la encuesta CASEN, esta alternativa aumenta el gasto total a 352 millones de dólares (0,18% del PIB). Al calcular la incidencia se obtiene que con esta propuesta el 10% más rico recibiría el 30,6% y el 10% más pobre el 1,8%. El diseño presentado por la oposición también mantiene la regresividad del postnatal.</p>
<p>Como podemos ver, tanto el gasto actual en postnatal como el gasto de ambas propuestas está exactamente igual de mal focalizado, por lo tanto, es un error decir que la propuesta del gobierno es progresiva. Estas propuestas son neutras en cuanto al impacto distributivo del actual gasto social.</p>
<p>El postnatal se diseña, aquí y en cualquier país del mundo, para financiar una ausencia de madre/padre de su “trabajo” en momentos en que cuida al recién nacido. Como el diseño es un beneficio al interior del mercado laboral, está automáticamente no-focalizado. En Chile, la participación laboral femenina en el 10% más pobre es 23,2% y en el 10% más rico es 60,9%. Además, solamente una fracción de ellas tiene un trabajo formal. Por otra parte, la diferencia presupuestaria entre ambas es aproximadamente de 0,01% del PIB. Bastante menor en consideración a otros gastos que se han estado planteando. Por ejemplo, el ingreso ético familiar gastaría 0,04% del PIB. Finalmente, el actual tope de 66 UF tiene que ver con el tope de cotización en la AFP, que es del mismo monto. Si se disminuye el tope del postnatal a 30 UF, se generarían incentivos perversos para la imposición en la AFP.</p>
<p>Creo que se comete un error al evaluar el proyecto desde el punto de vista de la focalización, ya que estos beneficios son laborales (o “in-work benefits” en la literatura internacional), y por ende no se pueden focalizar en los más pobres, quienes tienen una menor participación laboral femenina, más alta tasa de desempleo, menor acceso a trabajos formales y bajos salarios, entre otros. Además, no todo gasto social debe estar focalizado: justicia, emprendimiento, educación superior, militar, entre otros, no son gasto social focalizado y no es su objetivo serlo.</p>
<p>Finalmente, la extensión del postnatal no obedece claramente a una política social para los más pobres, sino que es un derecho de los trabajadores en el mercado laboral y lo que se debe hacer es crear las condiciones para que los más pobres accedan al él: incentivos para las participación laboral, incentivos para la formalización, inserción laboral, entre otras. Por estas razones, no se entiende que un gobierno cuya máxima es la focalización esté planteando extender un derecho laboral no-focalizado por definición. Y por otra parte, tampoco se entiende que la oposición, cuya máxima es la equidad, no plantee una reforma tributaria para que la política social en su conjunto deje de ser “levemente” regresiva y pase a ser progresiva.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2011/05/31/el-falso-dilema-de-la-focalizacion-del-postnatal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>15</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nacida para parir</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/08/22/nacida-para-parir/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/08/22/nacida-para-parir/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 23 Aug 2008 02:29:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Samuel Andrés Arias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/?p=997</guid>
		<description><![CDATA[En las zonas selváticas más aisladas de Colombia todavía hay mujeres que se casan con hombres que no han elegido. De cada cien mujeres menores de veinte años de la zona urbana, 15 ya son madres o han estado embarazadas; y en la zona rural, 22 de cien. Ésta es la historia de Mariana y el médico-periodista que la visitó.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/nacida-para-parir31.jpg" alt="null" width="315" height="237" /></p>
<p class="excerptdestacado">El colombiano Samuel Andrés Arias combina su profesión de médico con la de narrador y periodista. En esta crónica nos cuenta la historia de Mariana, una mujer a la que visitó como doctor y que le reveló cómo se vive la maternidad en las zonas más selváticas de sus país.</p>
<p>Nunca imaginé que el sonido que salía de la casa, ese gruñido suave y bajo correspondiera al ruido de un pequeño cerdo disputando un pedazo de yuca con un bebé desnudo de máximo un año de edad.</p>
<p>Minutos antes habíamos llegado al lugar tras una cabalgata de seis horas, monte adentro, buscando la casa de Miguel y Mariana.</p>
<p>El ladrar de los perros avisó de nuestra llegada, pero nadie se asomó. Nos bajamos de los caballos, estiramos las piernas cansadas mientras preguntábamos a gritos si había alguien.</p>
<p>El rancho era nuevo, aún olía a madera recién cortada. Tenía dos plantas: en la primera había un pequeño establo y en la segunda la vivienda. Golpeamos la puerta varias veces y nadie respondió. Escuchamos en el interior el extraño ruido. Entramos. El sonido se percibía más intenso, más cercano, pero no lo identificábamos. Lo seguimos, hasta que encontramos en un rincón a los dos cachorros de mamíferos distintos luchando por un trozo de yuca cocida.</p>
<p>El niño lloró cuando lo recogí del suelo. Mientras el cerdito, despojado de su rival, disfrutaba de su manjar. Matías me miraba sin hacer ningún comentario. Leía en mi rostro mi enojo. Salimos de la casa y nos sentamos debajo de un naranjo a esperar que alguien llegara.</p>
<p>-Es el colmo, Samuel.<br />
-Es el colmo, Matías -le respondí y no hablamos más.</p>
<p>Llegué a La Macarena por avión desde Villavicencio en una calurosa mañana del mes de enero de 1998. En ese entonces trabajaba como médico en Existir, una pequeña empresa de salud que prestaba sus servicios a los campesinos e indígenas de la zona rural de los departamentos de Meta, Guaviare y Vaupés. La Macarena fue la zona que me asignaron ese mes. El equipo éramos sólo Matías, un motorista, nativo del pueblo, y yo.</p>
<p>El municipio de La Macarena es uno de los seis municipios que integran el Parque Natural Sierra de la Macarena, que está ubicado en el sur del departamento del Meta como una isla independiente al margen de las tres grandes cordilleras de Colombia. En este punto geográfico confluyen el bosque andino, los llanos de la Orinoquía y la selva amazónica, haciendo que esta zona contenga una biodiversidad enorme, una de las mayores del mundo. Su aislamiento geográfico ha evitado que el devastador proceso de deforestación para sembrados ilegales sea menos acentuado que en otras regiones selváticas del país. Muchos de sus colonos, como la familia de Mariana y Miguel, llevan varias generaciones asentados allí.</p>
<p>Llevábamos una hora jugando con el bebé cuando apareció una mula con dos niños.</p>
<p>-Buenas tardes, yo soy Matías y él es Samuel, el médico de Existir. Nosotros les mandamos avisar con la Junta de Acción Comunal que veníamos -les dijo Matías, mientras los ayudaba a bajar del animal.</p>
<p>Los dos me extendieron la mano y se presentaron: Carmen y José, de 6 y 4 años respectivamente.<br />
-¿Y sus papás?<br />
-Mi papá y mis hermanos están trabajando. Y mi mamá fue a ayudarles y a llevarles el almuerzo a la chagra. Nosotros estábamos trayendo unas cosas que nos hacían falta de la otra casa -nos dijo José, el pequeño gigante.</p>
<p>Mi indignación renacía. No podía entender como unos padres podían dejar a un niño de menos de un año bajo el cuidado de otros dos pequeños cuya edad sumaba entre ambos los diez años. Guardé silencio.</p>
<p>José nos invitó a seguirlo. Matías cargó a la pequeña Carmen en los hombros y entramos a la casa. En el suelo permanecían sobras de comida. Las moscas danzaban aleatoriamente alrededor de varios trozos de carne seca que colgaban sobre el fogón de leña. Me acerqué y con la luz de la linterna pude ver los pequeños huevos blancos de las moscas sembrados en la carne.</p>
<p>El amable José nos ofreció guarapo. Tuve temor de tomármelo al ver las condiciones de aseo de la casa, pero tenía mucha sed, no me quedaba nada en la cantimplora y no teníamos tiempo para salir a buscar algún pozo. Me lo tomé pasando tragos enteros y tratando de no pensar en la migración de parásitos y bichos a la panza.</p>
<p>Con los últimos destellos del día ladraron los perros anunciando el regreso de Miguel y Mariana, los padres de los niños. Venían con tres jóvenes que también eran sus hijos.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/nacida-para-parir2.jpg" alt="null" />Miguel llegó con la camisa sucia y abierta. Mariana traía varias ollas pequeñas y una canasta. Nos presentamos, nos dieron la bienvenida y nos ofrecieron su hogar para descansar. Igual, no teníamos alternativa, la casa más cercana quedaba a dos horas a caballo. Sentí un poco de vergüenza, su hospitalidad desarmó el malgenio que tenía. Luego, ya más tranquilo le dije:</p>
<p>-Mariana, ¿cómo es posible que deje a estos dos niños tan pequeños cuidando a este otro que es casi un recién nacido? ¿No le da miedo de que les pase algo?</p>
<p>Ella sonrió, me sobó el hombro derecho y me respondió:<br />
-Tranquilo doctor, por los niños no se preocupe, así he levantado once y a ninguno le ha pasado nada. Usted no tiene hijos, ¿cierto?</p>
<p>No supe qué decir. Sabía que la excusa no era válida para el estado de abandono en que se encontraban los niños y la casa, pero sentí vergüenza de hacer más reclamos. Se supone que parte de mi trabajo era educar para la salud… ¿pero como enfrentar las costumbres y la experiencia de Mariana? Al fin y al cabo era cierto, ella crió once hijos y yo no había criado ninguno…</p>
<p>También sentí algo de enojo de que ella utilizara el viejo argumento con que muchas madres nos desarman en la consulta de pediatría. Decidí abortar el tono “pedagógico” y dedicarme a charlar desprevenidamente con Mariana.</p>
<p>Mariana nació y ha vivido siempre en la zona rural de La Macarena. El año anterior, a los 32 años, fue la primera vez que salió al pueblo. Aunque se lo habían descrito, nunca lo había logrado imaginar como era. Para ella fue una sorpresa ver automóviles, escuchar música salida de equipos electrónicos y ver tanta gente reunida en un solo lugar como el mercado o la iglesia. Todo le parecía mágico. No concebía como funcionaban todos esos aparatos, desde el frío de una nevera hasta las imágenes del televisor.</p>
<p>Mariana recordó que cuando tenía 11 años, un vecino, José, un señor mucho mayor, llegó a su rancho, habló con su mamá unas cuantas palabras y se la llevó. Durante el camino el hombre no le habló. Al llegar a su casa, le explicó que hacía unos meses su esposa había muerto, tenía dos hijos y no sabía cómo criarlos ni tampoco tenía tiempo para hacerlo. Eran dos niños menores de 5 años, los dos estaban desnutridos. La tarea de Mariana era criarlos.</p>
<p>Pasaron tres años en los que José salía a trabajar muy temprano a la chagra, Mariana organizaba la casa, le daba de comer a las gallinas y los marranos, cuidaba de los niños y preparaba la comida, se la llevaba a él a la chagra, esperaba en silencio mientras comía y regresaba a la casa a seguir con los oficios domésticos. Hasta entonces las palabras que se cruzaban eran escasas. Mariana dormía con los otros niños y José en una habitación aparte. Con la pubertad las formas de Mariana fueron cambiando. José la miraba cada vez más, pero no le hablaba, sólo la miraba.</p>
<p>Una mañana temprano, José la subió en una bestia y regresaron a la casa materna. Se sentaron los tres. José le dijo a la mamá de Mariana que hacía unos días había notado, aunque ella lo intentó ocultar con vergüenza, la llegada de la menstruación de la niña, lo que ahora la hacía una mujer. Sí la señora le daba autorización, Mariana sería ahora su esposa. La madre asintió. Mariana nunca habló, estaba presente pero nadie le pidió su opinión ni tampoco protestó. En menos de un año Mariana sería mamá, y desde allí aproximadamente cada uno o dos años tendría un nuevo hijo hasta que murió José.</p>
<p><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/nacida-para-parir1.jpg" alt="null" />Para Mariana la vida se contaba en número de hijos, no en meses ni en años. Al morir José, Mariana tenía cuatro hijos propios, más los dos que crió desde antes. La vida era difícil, sabía que sola no podía, necesitaba conseguir un hombre que trabajara para poder seguir ella criando sus hijos, sabía también que su vientre era el mejor estímulo para atraer un hombre. Así fue. Cuando conoció a Miguel le gustó, cosa que nunca sucedió con el viejo José. Miguel era un peón de una finca vecina que le coqueteaba desde hacía varios años. Cuando murió José no esperó mucho tiempo para acercarse a Mariana.</p>
<p>-Yo quería una mujer que tuviera un vientre agradecido que me diera muchos hijos… ¡Además, Mariana era la dueña de toda la tierra que dejó el viejo José! -nos contó entre risas, Miguel.</p>
<p>Desde que se juntó con Miguel, Mariana tuvo siete hijos más y cuando la visitamos deseaba “tener cuantos los señores ‘Jehová y Miguel’ -dijo riéndose-, quieran y me permitan”.</p>
<p>En medio de la charla, le describí a Mariana los métodos de planificación familiar. Me miró sorprendida.<br />
-No entiendo. ¿Es que acaso existen mujeres que su destino sea distinto al tener y criar los hijos que Dios nos da? -me preguntó.<br />
-Sí, Mariana. Hay mujeres y parejas que eligen tener menos hijos o no tenerlos para dedicar su vida a otras cosas.<br />
-¡Qué cosa tan horrible! Si para eso nos puso Dios en el mundo, para parir -replicaba cogiéndose la cabeza con las manos.<br />
-Además, agregué, si la gente planifica puede hacer rendir más lo que tiene entre los hijos. Entre más poquitos, más rinde&#8230;<br />
-¡Como así!, si la tierra alcanza para todos. Por cada hijo que nazca tumba uno un pedazo de monte para trabajar, se le deja un marrano para criar y de ahí sale con que mantenerlo.<br />
-Eso es aquí en La Macarena, en el campo. Pero todo el mundo no tiene esa oportunidad. La gente que vive en las ciudades no tiene tierras.<br />
-¿Entonces de que viven?<br />
-De trabajar en muchas otras cosas.<br />
-No entiendo -dice Mariana mientras la tenue luz de las velas deja ver su rostro de preocupación.</p>
<p>Y no lo entendió. Ella no podía concebir que millones de personas vivieran en un territorio donde no había espacio para cultivar ni animales para criar. Un lugar pensado para que miles de automóviles circulen y donde los hombres no tengamos idea de cómo se utiliza un machete o una motosierra.<br />
-¿No me está mintiendo? ¿De verdad no sabe como se roza un rastrojo?<br />
-No, Mariana. Yo me dediqué a estudiar para ser médico.<br />
-Pero eso no le quita que aprenda a trabajar. ¿Cuánto tiempo estudió?<br />
-A ver, completo, desde niño… casi veinte años.<br />
-¡No! ¡Qué perdedera de tiempo! Yo nunca fui a la escuela, mis hijos mayores tampoco y ahí están: trabajando y con familia, y los chiquitos van a la escuela para que aprendan a leer y escribir, pero tienen que aprender algo útil en la vida, tienen que aprender a trabajar en el monte… ¡Qué tal uno sin saber manejar un machete!<br />
-Hay trabajos distintos, Mariana. Hay formas distintas y, hasta de pronto, mejores de vivir, y para eso sirve estudiar, ir a la escuela y luego a la universidad.</p>
<p>Me miró incrédula. Se quedó un rato callada y me preguntó:<br />
-A ver, usted, doctor, ¿cuántos hijos tiene?<br />
-Todavía ninguno, Mariana.</p>
<p>Se quedó callada un momento y luego me dijo:<br />
-Pero ya va siendo como hora&#8230; A su edad los hombres ya tienen que tener cría.<br />
-Por ahora no me interesa. Si los tuviera, tal vez no estaría aquí, en La Macarena, tan lejos.<br />
-Pues se los deja a su mujer, ¿acaso usted los va a criar?<br />
-Sí, eso quisiera… con mi pareja.<br />
-¡Uy no! Usted trabaje para que los mantenga, pero no se meta a criarlos. Déjenos ese trabajo a nosotras que para eso mi Dios nos hizo.</p>
<p>La noche nos quedó corta, el sueño se coló a la fuerza y las velas se agotaron. Con Mariana recordé que yo no era el poseedor de ninguna verdad. Ambos aprendimos una lección: ella me enseñó que la vida se aprende viviendo y no con sermones de expertos, y creo que Mariana entendió que algunos pequeños cambios en su cotidianidad, que no implicaban sacrificios mayores, le podían mejorar en algo su vida y que, más allá de La Macarena, existen formas de vivir distintas de las que también algo se puede aprender. Eso mismo aprendí yo, desde mi mirada de citadino.</p>
<p>La reflexión que me suscitó el encuentro con Mariana sigue siendo vigente. En el año 2005 Profamilia publicó la última versión de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud. En ella se describe el estado actual de la salud sexual y reproductiva en Colombia. La historia de Mariana no es la excepción, de alguna forma es la regla. Al igual que ella, en Colombia muchas mujeres inician su vida sexual cada vez más temprano. Para el año 2000 el 8% de las mujeres del país entre 25 y 49 años habían tenido su primera relación sexual antes de los 15 años; en el 2005 era el 11%, con grandes diferencias entre las de la ciudad (aproximadamente 9%) y las del campo (17%).</p>
<p>Si este inicio temprano respondiera a una decisión autónoma de disfrute de la sexualidad, la magnitud de embarazos en adolescentes iría en descenso, pero por el contrario, va en aumento. En Colombia, de cada cien mujeres menores de veinte años de la zona urbana, 15 ya son madres o han estado embarazadas; y en la zona rural, 22 de cien.</p>
<p>Dicho de otra forma una de cada cinco colombianas adolescentes ya ha estado embarazada. Como se ve, el deterioro progresivo de la salud sexual y reproductiva en Colombia es más severo en las zonas rurales que en las zonas urbanas. Afortunadamente la percepción que tiene Mariana de su propia vida es buena; sin embargo, refleja, al igual que los indicadores de salud, la inequidad en la falta de oportunidades que tienen las mujeres campesinas en el país. Mariana no decidió ser criadora de hijos ajenos y propios, ni una paridora incansable, fue la opción que la vida tomó por ella.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/samuel-arias.jpg" alt="" /><em>*Samuel Andrés Arias es médico epidemiólogo, narrador y periodista. Hasta las cuatro de la tarde ejerce como coordinador del área de investigaciones del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia, luego escribe relatos, crónicas y ensayos que publica en revistas como El Malpensante, Etiqueta Negra, Odradek, Revista Universidad de Antioquia y en otros medios escritos de Latinoamérica.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/08/22/nacida-para-parir/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mujeres caneras: El lado B del nuevo protagonismo femenino</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 03:19:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Figueroa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[Delincuencia]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/?p=663</guid>
		<description><![CDATA[La Cárcel de Mujeres de Santiago ha experimentado un cambio radical. Hasta 1996, cuando dejó de estar a cargo de las Hermanas del Buen Pastor, las reclusas no eran más de 300. Predominaba el carácter religioso y había potreros con huertos y caballos. Pero el constante aumento de las mujeres como protagonistas de delitos violentos y en el tráfico y consumo de drogas, han hecho del único penal femenino de la capital un mundo donde más de 1.400 internas conviven hacinadas y segregadas por peligrosidad “al ritmo de la cana”. Hoy, las drogas, el lesbianismo, las jerarquías, las peleas, las carretas y el Coa son la tónica de una prisión que da cuenta de otra faceta del nuevo protagonismo femenino en Chile.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando Laura Chávez ingresó en 2001 a cumplir condena en el Complejo Penitenciario Femenino (CPF) de Santiago, nada era como lo recordaba. En 1994, cuando estuvo ahí por primera vez, el recinto de Vicuña Mackena con Capitán Prat era un enorme espacio donde los árboles frutales crecían, los caballos pastaban por un inmenso parque y los huertos y potreros eran un sitio de libre tránsito para las cerca de 300 detenidas. Las monjas y unas pocas gendarmes eran el ingrediente carcelario en una especie de internado de corte religioso que carecía de altos muros de concreto. Nada lo asimilaba a las cárceles masculinas.</p>
<p>Dos años después, todo cambiaría.</p>
<p>Entre 1864 y 1996, la custodia de las mujeres recluidas estuvo a cargo de la congregación de las Hermanas del Buen Pastor. Por más de 100 años la metodología de encierro, basada en la corrección y en la reforma moral, sirvió para controlar a una población penal de escaso crecimiento caracterizada por internas que mayoritariamente habían cometido delitos simples, como el hurto, y sólo en pocos casos, homicidio.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>El 84,8% de las presas chilenas es madre, el 61,2% es soltera, el 46,2% es dueña de casa, el 9,8% es extranjera y el 67,5% está condenada. En la cárcel, el 26% se vuelve lesbiana.</p></blockquote>
<p>Pero el explosivo aumento del tráfico y consumo de drogas y la creciente participación femenina en actividades delictivas de la última década transformó por completo los rostros del delito y de la cárcel de mujeres. Si hasta la década del ’80 su rol correspondía al de señuelo, encubridora o cómplice del pololo, marido o amante delincuente, en los ’90 su participación en delitos contra la propiedad y el tráfico de drogas aumentó tanto en cantidad como en calidad: actualmente la mujer es detenida como autora y se ha incorporado en grupos criminales estables.</p>
<p>Las estadísticas son claras: la población penal femenina en Chile se ha disparado a niveles impensados. Si en los ’80 las mujeres eran el 3% del sistema penitenciario; a fines de la década siguiente la cifra se duplicó: en 1998 ya eran el 7,7%. Actualmente (hasta el 30 de abril de 2008), las mujeres constituyen el 10,3% de la población penal del país, con 3.553 recluidas y 6.325 condenadas con medidas alternativas.</p>
<p>En el CPF de Santiago, con cerca del 45% de las mujeres presas en el país, el fenómeno ha sido aún más notorio. Hasta 1980 la población no superaba las 160 personas, pero ya en 1998 rondaba las 600 y hoy sobrepasa las 1.400 en una cárcel para 855 plazas. Se trata de un alza de 466% desde que en 1996 las religiosas abandonaron el recinto dejando 300 internas. Y la tasa de crecimiento va en aumento.</p>
<p><img class="right" title="Tajos y tatuajes marcan la experiencia canera. Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/mujer-tajeada.jpg" alt="" />Su estructura actual–dice el sociólogo y analista de la sub-dirección operativa de Gendarmería, José Escobar– “es de un penal con mujeres caneras. El cambio tiene que ver con tratar de ‘vivir una cana’, o sea, llevar una vida en prisión que se parece cada vez más a la de los hombres”. En los penales masculinos hay una forma de adecuación que distingue a los presos que no están ni muy adentro ni muy por fuera de los núcleos (los que van ‘orillando’) de los que van ‘al ritmo de la cana&#8217;. Estos últimos son los que crean agrupaciones que respetan niveles de jerarquía en relación a los delitos cometidos, al historial delictivo y al nivel de <em>choreza</em>. En ese sentido, el mundo de las mujeres encarceladas ha experimentado cambios que apuntan a lo mismo.</p>
<p>Según Escobar, los factores que influyen van de la mano con la inserción de la mujer en todos los aspectos sociales, entre los que está la “contracultura delictual”. Pero a eso se le suman otras variables.</p>
<p>-Ahora las mujeres son más osadas, más desafiantes, se sienten más seguras y eso es producto del tema de la droga. Aquí o afuera una mujer drogada se siente más capaz de hacer cosas que una mujer lúcida quizás no haría –afirma la teniente Carol Araneda, una de las oficiales a cargo de las secciones del CPF.</p>
<p>Los dichos de la teniente Araneda son refrendados por Laura Chávez. Ella estuvo encarcelada el ‘94 por tráfico de marihuana, pero al volver siete años después, no sólo los huertos, viveros, parques y caballos habían desaparecido. Encontró rejas, candados y altos muros con alambrado para segregar por peligrosidad y situación judicial a las presas. Nada era igual.</p>
<p>El recinto está ahora dividido por secciones. Y el régimen de encierro, sometido por la exigencia del orden y la disciplina. Los gritos, las relaciones lésbicas, las ‘familias caneras’, las peleas y las drogas dominan un ambiente cercado por gendarmes con pistolas y armamento largo. Con cinco garitas elevadas en puntos periféricos estratégicos, y rodeado por terrenos pertenecientes a Gendarmería, el CPF ya es una cárcel. Laura debió asumir que allí viviría sus próximos cinco años.</p>
<p>-Si acá no hablas la Coa, te dan vuelta y te comen –afirma la teniente Carol Araneda.</p>
<h2>Los suburbios del penal</h2>
<p>Se abre el pesado portón negro de Capitán Prat Nº20 y un camión verde con el sello de Gendarmería ingresa al CPF. Al cerrarse, del camión descienden dos mujeres con sus muñecas esposadas y un chalequillo amarillo sin mangas (el de los imputados, conocido entre las reas como ‘el Pikachu’) escoltadas por dos gendarmes con revólveres en sus cintos. Cruzan lento las primeras rejas hasta el puesto de control. Con la mirada gacha, ingresan a la oficina de clasificación. La escena es rutinaria.</p>
<p>Cada día entra al menos una nueva interna a la única prisión que acoge mujeres en la Región Metropolitana. Y no son raros los días en que ingresan seis o siete. Su situación procesal, el nivel de peligrosidad y datos como, por ejemplo, si sus padres u otros familiares han estado detenidos o si tienen tatuajes o cicatrices, sirven para decidir a cuál de las 12 secciones de la cárcel irán. Al “barrio alto” o al “barrio bajo”, como llaman las internas a las dos alas en que se divide el penal.</p>
<p>El primero corresponde a las secciones donde van las primerizas y las reclusas de mejor comportamiento. En el segundo cohabitan las presas con prontuario, las más choras, las multi-reincidentes.</p>
<p>-Allí las mujeres están más expuestas a riñas y problemas. Son refractarias del régimen interno y para ellas no hay deberes ni obligaciones; sólo derechos –dice la teniente Araneda.</p>
<p>La estancia en el “barrio alto” es una especie de gracia a la que las reclusas acceden por buena conducta. El incentivo mayor es que llegando allí tienen más posibilidades de optar a beneficios intra-penitenciarios como las salidas dominicales, de fin de semana y diarias.</p>
<p><img class="left" title="Pieza del sector Proceso. Foto: Claudio Reyes" src=" http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/pieza-del-sector-proceso.jpg" alt="" />Esa área se divide en los sectores Esperanza, con las imputadas primerizas y unas pocas con medidas cautelares; Pabellón, donde están las que trabajan dentro de la cárcel y las embarazadas; Proceso, donde están las condenadas por el sistema antiguo; y Comunidad Terapéutica, con las pocas mujeres que optan a la rehabilitación voluntaria por drogas. El tratamiento dura año y medio. Actualmente en esa sección hay 12 mujeres y se espera que sólo dos salgan rehabilitadas este año. De ser así, se duplicaría la efectividad de 2007.</p>
<p>Pero la serenidad del sector de la cual hablan las gendarmes es relativa. Cuando Delia Duarte ingresó en 2005 a Proceso, sólo lloraba. Nueve años antes había estado tres meses ahí. Al volver, el cambio era evidente:</p>
<p>-Antes el patio tenía pastito lindo; ahora es puro barro y carpas, igual que una toma de terreno. Habían hecho un comedor horrible donde había casi 200 mujeres, filas para retirar la comida y los primeros días no comía nada, sólo lloraba. Entonces una funcionaria me vio y me dijo: “Vas a tener que ser chora nomás, porque aquí es la ley de la más fuerte. Si eres como pollito te van a pasar a llevar”. Y así no más fue, porque vi mujeres con las caras cortadas y sus brazos llenos de tajos. Casi todas estaban ahí por robo con intimidación, violencia, delincuentes desde cabras chicas&#8230; Después de pasar 20 meses ahí, ya no era la misma Delia que llegó.</p>
<h2>Entre rejas con amor</h2>
<p>En las cárceles de Chile hay todo tipo de mujeres: gordas, flacas, rubias, morenas, viejas, jóvenes, atractivas y feas. De ellas el 84,8% es madre, el 61,2% es soltera, el 46,2% es dueña de casa, el 9,8% es extranjera y el 67,5% está condenada. Al no existir uniformes, cada cual viste con lo que guste y muestra su apariencia según desee. Unas se maquillan o se peinan mientras otras cortan su pelo, fajan sus senos y se visten y actúan como hombres. Esas son las ‘machos’ y en la prisión femenina de Santiago, ellas protegen a sus parejas y se ofrecen para hacer tareas rudas, como armar camarotes o subir televisores. Donde arribó Delia no era la excepción.</p>
<p><img class="right" title="Reja para evitar suicidios. Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/reaja-para-evitar-suicidios.jpg" alt="" />Con tres pisos, más de 300 condenadas, algunos perros, unos gatos, y una reja entre las escaleras para evitar los suicidios, Proceso es el sector más sobrepoblado del CPF y el más conflictivo del “barrio alto”. Ahí, los casilleros ya no caben en los dormitorios: están reventados. Y los celulares clandestinos, junto a la droga que ingresa oculta en los genitales femeninos de las visitas, son algo tan normal como las relaciones amorosas entre internas.</p>
<p>Según un estudio realizado en 2003 por la socióloga Paula Silva, el lesbianismo al interior del penal corresponde al 26% de la población y son, en su mayoría, infractoras contra la propiedad (63,4%).</p>
<p>-La mujer recluida es muy sentimental. Al estar encerrada busca afecto y lo encuentra sólo en otra mujer en su misma condición. Pero es circunstancial. Casi todas después se van y siguen siendo heterosexuales –dice el comandante Jaime Concha, jefe del departamento de seguridad de Gendarmería y ex jefe interno del CPF.</p>
<p>A diferencia de los penales masculinos, donde la homosexualidad es algo ‘mal visto’, en el CPF es aceptado tanto por internas como por Gendarmería. Comen, pasean y hasta duermen juntas. Pero también es uno de los principales motivos de conflicto.</p>
<p>-Hay muchas parejas y a veces el amor entre ellas es como una atracción fatal. Eso significa que la mujer no puede ni mirar para el lado, porque ahí el macho asume su rol y se comporta como diciendo “yo soy el hombre y tú me tienes que respetar”. Y cuando se producen infidelidades, vienen los problemas. Al llegar una niña nueva y bonita, tratan de conquistarla y así empiezan. Ahí, cuando pelean los ‘machos’, pelean como hombres. Aunque también hay mujeres que pegan muy bien –cuenta la teniente Araneda.</p>
<p><img class="left" title="Entre las reclusas del CPF hay mujeres " src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/parejas-caneras.jpg" alt="" />Los dramas pasionales no están ausentes. Los más recurrentes son producto de la separación de una pareja por el cambio de sección de una de ellas. Entonces el macho empieza a redactar cartas: “Comandante, me quiero cambiar de nuevo, me quiero ir adonde está mi pareja. Si no, me voy a matar”. Según Araneda, eso nunca sucede: si bien los cortes auto infligidos en brazos y estómago y las sobredosis de pastillas para la depresión son comunes, la tasa de suicidios en el CPF es mínima.</p>
<p>Delia debió habituarse al nuevo clima con rapidez. A los “machos” que la abordaban, a los robos cotidianos (especialmente en los días de visita), a las peleas, e incluso a que en la noche la despertaran pidiéndole plata para comprar chicota, marihuana o pasta base. Las mañanas son otro infierno. Al amanecer en uno de los dos dormitorios donde duermen más de 100 mujeres en camarotes con cortinas, empieza el desfile hacia el baño de mujeres con baldes y botellas llenas de orina.</p>
<p>Una vez que las internas están bañadas y vestidas, las puertas de los dormitorios se cierran. Algunas se van a la escuela que administra la Municipalidad de San Joaquín (el 30,6% de las mujeres en prisión no posee educación básica completa), otras a trabajar a los talleres del Centro de Estudios y Trabajos (CET) donde cerca del 40% de las presas presta servicios a empresas. El resto pasa el día haciendo manualidades que luego venden, limpiando el sector y la ropa o haciendo nada. A la hora de almuerzo vuelven y el patio se convierte en el punto del reunión.</p>
<h2>Cana en familia</h2>
<p><img class="right" title="Rancho, cocina tras las rejas. Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cocina-tras-las-rejas.jpg " alt="" />Si Esperanza es el sector ideal para las primerizas y mujeres que corren peligro por haber cometido delitos como infanticidio, Pabellón lo es para las embarazadas. Pero el bullicio del “barrio alto” está en Proceso. En el comedor (o rancho), una enorme fila de reas espera inquieta tras una ventanilla enrejada a que las encargadas de la cocina les sirvan comida. A un costado del patio, un grupo de internas jóvenes baila al ritmo del reggaetón que se cuela de una radio mientras la mayoría cocina y comparte en un área que Delia Duarte llama la “toma de terreno”: el sector de las carretas.</p>
<p>Las carpas, ropa tendida y muebles que inundan el patio casi no dejan ver el muro de separación. Sobre el terreno polvoriento, las mujeres han puesto toldos bajo los cuales han instalado sillas, mesas, cocinillas, televisores, casilleros y todo lo necesario para que su carreta sea un lugar tan cómodo como la terraza de su propia casa. Pero no son de uso comunitario. Cada espacio es férreamente defendido por sus dueñas: grupos de amigas o ‘familias caneras’.</p>
<p><img class="left" title="Las carreras Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/carretas.jpg" alt="" />-Son verdaderas “familias”: hay una que trabaja y hace de padre (una “macho”) y otra que ejerce el rol de madre y se encarga de que las “hijas caneras” sean buenas hijas. La sobreprotección entre ellas es muy similar a la de una familia en el exterior. Sus típicas peleas son por ganar más espacio. Aquí adentro impera la ley del más fuerte: esta es mi familia, yo la cuido y la protejo y de aquí para allá nadie se mete –relata la teniente Araneda.</p>
<p>Las cabezas de familia suelen ser las “macho” o las que llevan más tiempo presas: las “caneras viejas”, a las que las más jóvenes asumen como madres. Ellas conocen tan bien el sistema que incluso les enseñan a las gendarmes nuevas el funcionamiento del penal en terreno. Por lo mismo, son las más respetadas al interior del CPF.</p>
<p>No influye tanto el delito que hayan cometido, sino la connotación del mismo: la que haya salido más en los medios es más venerada por sus pares.</p>
<p>Pero también importa si son o no reincidentes. “Si son conocidas adentro –cuenta el comandante Concha–, son admiradas por conservar los nexos en el exterior: de lo contrario son utilizadas, principalmente si llegan por drogas, para quitarles dinero”. Eso ocurre con mayor frecuencia en el “barrio bajo” y es uno de los motivos principales para que las internas del “barrio alto” cuiden a toda costa su conducta, evitando ir a parar al otro sector.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>-La mujer recluida es muy sentimental. Al estar encerrada busca afecto y lo encuentra sólo en otra mujer en su misma condición. Pero es circunstancial. Casi todas después se van y siguen siendo heterosexuales –dice el comandante Jaime Concha, jefe del departamento de seguridad de Gendarmería y ex jefe interno del CPF.</p></blockquote>
<p>Alrededor de 700 mujeres dispersas en cinco patios conforman el “barrio bajo”, una zona en que las presas han hecho de la delincuencia y la agresividad un modo de vida. Todas han cruzado el portón de Capitán Prat más de una vez. Allí, las carretas, las relaciones lésbicas y las jerarquías igual se desarrollan, pero los hilos los mueven las presas más peligrosas, las choras; todas ellas orgullosas de serlo.</p>
<p>-Las que viven en el COD y el Patio 1 del “barrio bajo” nunca han ido al gimnasio a participar de algún evento porque llegan y botan las barreras, suben al escenario y se roban los celulares o los micrófonos de los periodistas. ¡Dejan la <em>embarrá</em>! Te cortan cadenas, te agarran el poto, hacen cualquier cosa a los que están allí. Cuando las niñas de Proceso salen a visita y están por ahí afuera las del Patio 1, te cogotean cuando vuelves con las bolsas. Y si no te cogotean, te piden cosas. Si no les das algo, te llega la chorrera de garabatos y te quitan todo a la mala nomás –dice una interna.</p>
<h2>Peleas de niñas</h2>
<p>Al principio, Laura Chávez no notó el cambio ya que los primeros dos años los pasó junto a su hija en Cuna, la sección a la que van las reas con niños pequeños. Junto a SEAS (Sección Especial de Alta Seguridad), de confinamiento estricto, y la sección de aislamiento, son las tres áreas que están fuera de los barrios. En Cuna hay parvularias que atienden a los niños mientras sus madres trabajan, asisten a la escuela o sólo pasan el día. Actualmente la habitan cerca de 20 presas, pero su permanencia es transitoria. Cuando el niño cumple los dos años de edad debe irse.</p>
<p><img class="right" title="Sección cuna Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/seccion-cuna.jpg" alt="" />-Fue la pena más grande que tuve&#8230; Cuando se fue mi hija me quería morir. Y ella también. Lloraba y lloraba –recuerda Laura.</p>
<p>Ya sin una hija que cuidar, Laura debió emigrar a otra sección. Y desembarcó en la más difícil: el COD. Junto al Patio 1, han sido escenario del último motín con quema de colchonetas y barricadas ocurrido en el penal (2006).</p>
<p>-Si eres conflictiva te rayan altiro la cancha con un “no <em>poh</em>, qué te <em>creí</em>, o <em>peleai</em> o no”. Eso es si <em>llegai</em> haciendo boche&#8230; A no ser que <em>vengai</em> de la calle con problemas con una recluida. Como que te acusen de haberle quitado el marido a otra. Ahí las demás empiezan “ah, así que <em>soi </em>patas negras”. Pero si <em>mantení </em>bajo perfil <em>vai </em>a estar tranquila –dice Laura.</p>
<p>En el CPF las peleas son típicas de mujeres: mechoneos, patadas, rasguños y combos. Ahora se agregó el uso de puntas o armas blancas. “Aquí hay mujeres que tienen puntas y algunas se las fabrican, pero no es como los hombres que se hacen lanzas y estoques con pedazos de fierro de las camas o de los marcos de las puertas. En los allanamientos encontramos más colonias que armas. Claro que hay cuchillos o unos guantes a los que ellas mismas les ponen una especie de puntitas en los nudillos para defenderse”, relata la teniente Carol Araneda.</p>
<p>Los principales motivos de las reyertas entre presas son las drogas, el dinero, el territorio y, sobre todo, las parejas, las peleas más bravas. Algunas han dejado a más de una interna en el hospital. A pesar de que nunca se han registrado muertes por riña, sí se dan los casos de heridas con armas corto punzantes.</p>
<p>-Una puñalada y listo. Es más fácil, rápido y no deja marca. Cuando eso ocurre, casi siempre es en la noche y en las piezas. Las mujeres son astutas, nunca lo van a hacer de día, delante del personal. En cambio, los dormitorios son grandes. En promedio albergan entre 30 y 40 mujeres y se presta para los ataques –dice la teniente Araneda.</p>
<p>Según las internas, al día siguiente de una riña, estén moreteadas o malheridas, nadie dice nada. Saben que hablar les significaría represalias y algunos días aisladas en los ‘rosados’: una zona con 12 celdas personales que, aunque iluminadas, son húmedas y sólo caben un par de colchonetas. Allí, la comida se entrega a través de una ranura por la puerta de metal y no se permite fumar. Las reclusas pueden salir sólo dos veces al día para ir al baño. A diferencia de las cárceles de hombres, donde los que cometen alguna falta grave –como participar en un motín, riña o trafico interno de drogas– aceptan los castigos sin chistar, acá las mujeres gritan y se quejan sin parar hasta el fin del aislamiento. En promedio, los castigos duran 10 días.</p>
<h2>La cárcel en receso</h2>
<p>Son las 14:00 horas y afuera del CPF cuatro filas de personas empiezan a mostrar ansiedad e impaciencia ante la inminente apertura de puertas. Es jornada de visitas y con bolsas de mercadería en sus manos, platos de comida y niños en sus brazos, en las tres filas de mujeres unas se empujan y otras se cuelan mientras se escuchan gritos que no perturban a las que aprovechan la espera para darle pecho a sus hijos. En la de hombres –que nunca es muy numerosa– hay más calma. Algunos conversan, otros fuman. Hace calor, y el polvoriento patio se empieza a llenar de basura mientras que al interior del penal el ambiente es eufórico.</p>
<p>Cada día hay dos horarios de visita: de 9:30 a 11:30 y de 14:00 a 16:30 y las secciones tienen derecho a dos por semana.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/lavanderas.jpg" alt="" />-Ese día todas se levantan: ya no hay dolores de espalda, de muelas o de cabeza. Nadie está enferma y desde el día anterior empiezan a tratarnos bien, siendo que tres días atrás te empapelaron con garabatos. Se ponen sus mejores ropas, como si fueran a una fiesta. Se planchan el pelo, se pintan, le llevan regalos a los hijos y tratan de no cometer ninguna falta para estar ahí cuando las llamen y aprovechar el tiempo con sus familiares –cuenta la teniente Araneda.</p>
<p>A sólo minutos de que las visitas han ingresado al gimnasio, las mesas ya están llenas de comida, los niños corren de un lado a otro y un hombre va grupo a grupo difundiendo<em> la palabra del Señor.</em> Parece una gran convivencia donde las reclusas muestran su mejor cara. Sonrisas, besos, abrazos y algunos llantos en el único lugar del recinto con cámaras de vigilancia.</p>
<p>Delia Duarte sabía casi siempre quién iba a verla. Poco antes de la visita se conseguía un celular –$500 el minuto– para llamar a su madre. Cuando llegaba junto a sus hijos, salía de inmediato, al igual que las demás reas, con su mejor pinta y sillas para cada una de sus visitas. Ese es el único momento en que las presas tienen contacto con el exterior. Sólo ahí pueden pedir ropa y útiles de aseo y también ingresar droga y celulares.</p>
<p>De pronto, en el gimnasio suena una bocina. Han transcurrido casi tres horas y hay que despedirse. Las sonrisas se congelan. Los familiares y amigos se retiran por un lado, las reclusas por el otro. Al cruzar la pesada puerta de madera ya les ha cambiado la cara. Se les revisa la encomienda (que ya había sido registrada al ingreso) y sus cuerpos: abajo los calzones, afuera los sostenes.</p>
<p>Ese era el minuto en que Delia recuerda haber visto a varias reclusas llorar porque era la tercera o cuarta visita a la que sus maridos no iban o que, habiéndose conseguido un privilegiado espacio en los venusterios para visitas conyugales, regresaban sin huellas de amor.</p>
<p>-Tenían que volver al patio con su bolso, con la radio, con la comida. Y todas sabían que el marido no había llegado –relata Delia.</p>
<p>En este punto se encuentra una gran diferencia con las cárceles de hombres. Mientras en éstas las parejas, madres o hermanas acuden incondicionalmente y sin pausa, en los penales femeninos la asistencia masculina es mínima y en su mayoría está compuesta por hijos y padres.</p>
<h2>Condena de ‘pelo a pelo’</h2>
<p>Una mujer con un gato en brazos se pavonea de estar enloqueciendo y llevar 8 años ahí. Le quedan dos para salir en libertad. No dice su nombre, pero sí que no ha postulado a los beneficios intra-penitenciarios porque tiene mala conducta. Y se jacta de ello.</p>
<p>-Me porto mal –dice–. Si yo paso castigada en los “rosados”. Lo más que he pasado ahí fueron 17 días por apuñalar a una loca que me andaba “pintando los monos”. Si yo soy chora. No le voy a aguantar a nadie que me pase a llevar.</p>
<p>No son pocas las mujeres que tienen esa actitud y casi todas están en el COD o en Patio 1, donde el interés por los beneficios que da Gendarmería a las condenadas es casi nulo. Para acceder a ellos se consideran los informes de conducta, la participación en talleres y en la escuela y los informes psico-sociales de su entorno externo. Pero allí muchas optan por cumplir su pena completa, o como ellas dicen, de ‘pelo a pelo’. Todo a cambio de no perder su status delictivo.</p>
<p>En ese ambiente las diligencias criminales no cesan. Al interior del CPF, la droga se vende al doble del precio ‘de mercado’. Pero también es común el trueque: unas zapatillas de un valor cercano a los $50.000 pueden servir para obtener un par de pitos o un poco de pasta base.</p>
<p>Según un estudio realizado por la socióloga Claudia Gibbs en 2001, el 50% de las recluidas por delitos contra la propiedad y el 20% de las presas por tráfico consumen drogas a diario. Y como la oferta suele no ser suficiente para la demanda, los síndromes de abstinencia se han convertido en un verdadero problema de salud en el penal.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>-Una puñalada y listo. Es más fácil, rápido y no deja marca. Cuando eso ocurre, casi siempre es en la noche y en las piezas. Las mujeres son astutas, nunca lo van a hacer de día, delante del personal. En cambio, los dormitorios son grandes. En promedio albergan entre 30 y 40 mujeres y se presta para los ataques –dice la teniente Carol Araneda.</p></blockquote>
<p>Cuando una comisión de la Corte de Apelaciones de Santiago visitó el recinto en abril de 2007, la encargada de enfermería “solicitó un mínimo de once horas dentales adicionales, así como la contratación de un auxiliar dental, en razón de la supremacía numérica de las consultas odontológicas”. Este aumento, según explican en la enfermería del CPF, se debe a la falta de higiene sumada al desgaste en los dientes producido por la contracción muscular propia del síndrome de abstinencia.</p>
<p>Ante eso, Gendarmería reconoce no poder hacer mucho. Como la mayor parte de la droga ingresada lo hace entubada al interior de la vagina, es imposible detenerla. Sin una orden judicial que permita la revisión en un hospital de la sospechosa, sus cavidades quedarán sin registrar. El problema de drogas y violencia en el CPF está lejos de terminar o quizás, apenas empezando.</p>
<p>Actualmente, con 40 funcionarias durante el día y 25 de noche, Gendarmería aún puede controlar la situación al interior de las secciones. Pero la población penal sigue en aumento. Y su evolución, ‘al ritmo de la cana’.</p>
<div id="mujeres-delincuentes" class="recuadro">
<h5>Mujeres delincuentes en cifras</h5>
<p>Las estadísticas policiales y judiciales de los últimos años demuestran que la participación de mujeres en actividades delictivas ha aumentado de forma alarmante. Según los datos recogidos por CIPER, entre 1997 y 2004 las detenciones femeninas efectuadas por Carabineros crecieron de un 7,7% a un 13,7%. El alza más importante en ese lapso es de delitos contra la propiedad : de un 12,1% a un 40,3%.</p>
<p><img class="right" title="Foto: Claudio Reyes" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/fachada-carcel.jpg" alt="" />Los datos del Departamento de Estadísticas Policiales de Investigaciones son igualmente reveladores: las mujeres puestas a disposición de los tribunales de justicia entre 2000 y 2004 se elevaron de un 12% a un 15%. Si en el primero de esos años fueron 4.010 mujeres aprehendidas por Investigaciones por distintos delitos, para 2006 la cifra se había duplicado: 8.344.</p>
<p>Hasta noviembre de 2007, 7.908 mujeres habían sido detenidas y puestas a disposición de tribunales, con un promedio de 718 por mes.</p>
<p>En los últimos dos años, la mayoría de las detenciones femeninas realizadas por Investigaciones corresponde a delitos contra la propiedad, alcanzando en ambos años el 30% de las detenciones totales.</p>
<p>La cantidad de mujeres atendidas por la Defensoría Penal Pública también ha mostrado un aumento constante desde el inicio de la reforma. Durante el año 2003, las mujeres representaron el 11,3% de los imputados atendidos por la Defensoría y durante 2004, el 13,6%. En 2005, se atendió un total de 20.269 imputadas a las cuales se asociaron 20.938 delitos, representando el 15,4% del total anual.</p>
<p>En 2006, el 14,6% de los imputados ingresados fueron mujeres; y al año siguiente, sólo hasta septiembre, el 15,2%. En total, en 2006, 29.384 mujeres fueron ingresadas como imputadas; para septiembre de 2007 ya habían 26.876, con un promedio de ingreso trimestral de 8.958.</p>
<p>- La inserción de la mujer en todos los ámbitos a nivel nacional también lleva a una participación en todas las actividades y, entre ellas, a la contracultura delictual. Y es bien difícil decir cuál es la variable que determina directamente este fenómeno, porque son varias. Esto implica un cambio en la posibilidad que tienen las mujeres en la solventación de sus hijos, la falta de acceso a mayores grados de educación y el cambio en la estructura familiar chilena. O sea, hay varios factores y muchos son históricos: la marginación, situaciones de carencias psico-sociales&#8230; Además, existe una gran relación entre la deserción escolar, madres solteras sin apoyo de un sólido esquema familiar y con la necesidad de solventar la educación y el alimento –explica el sociólogo y analista de la sub-dirección operativa de Gendarmería, José Escobar.</p></div>
<p><strong>Galería</strong></p>

<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/brazos-tatuados-y-tajeados/' title='brazos-tatuados-y-tajeados'><img width="103" height="150" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/brazos-tatuados-y-tajeados-103x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="brazos-tatuados-y-tajeados" title="brazos-tatuados-y-tajeados" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/detalles-pieza/' title='detalles-pieza'><img width="150" height="100" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/detalles-pieza-150x100.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="detalles-pieza" title="detalles-pieza" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/las-carretas/' title='las-carretas'><img width="100" height="150" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/las-carretas-100x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="las-carretas" title="las-carretas" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/plato-ventanilla/' title='plato-ventanilla'><img width="100" height="150" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/plato-ventanilla-100x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="plato-ventanilla" title="plato-ventanilla" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/presa-durmiendo/' title='presa-durmiendo'><img width="150" height="100" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa-durmiendo-150x100.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="presa-durmiendo" title="presa-durmiendo" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/presa-macho-y-su-gato/' title='presa-macho-y-su-gato'><img width="96" height="150" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa-macho-y-su-gato-96x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="presa-macho-y-su-gato" title="presa-macho-y-su-gato" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/presa-ventanilla/' title='presa-ventanilla'><img width="150" height="100" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa-ventanilla-150x100.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="presa-ventanilla" title="presa-ventanilla" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/presa-y-su-mascota/' title='presa-y-su-mascota'><img width="150" height="100" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa-y-su-mascota-150x100.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="presa-y-su-mascota" title="presa-y-su-mascota" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/virgen/' title='virgen'><img width="150" height="100" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/virgen-150x100.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="virgen" title="virgen" /></a>
<a href='http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/portada-caneras-2/' title='portada-caneras'><img width="150" height="107" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-caneras1-150x107.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="portada-caneras" title="portada-caneras" /></a>

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/06/12/mujeres-caneras-el-lado-b-del-nuevo-protagonismo-femenino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>22</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dos mujeres y una enfermedad</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/06/05/dos-mujeres-y-una-enfermedad/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/06/05/dos-mujeres-y-una-enfermedad/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 22:34:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Samuel Andrés Arias</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/?p=662</guid>
		<description><![CDATA[Cada año, 250 mil mujeres mueren por culpa del cáncer de cuello uterino. Gracias a investigaciones como las de la doctora colombiana Nubia Muñoz, fue posible descubrir que existe un virus que lo produce y que puede detectarse antes de que se desarrolle. Pero eso no ha evitado que siga siendo la principal causa de muerte femenina en América Latina. Ahora incluso hay una vacuna que podría erradicar el problema, pero es muy cara. Por eso en las tierras de la doctora Muñoz, nueve mujeres mueren cada día por este mal. Lucelly es una de ellas y comparte con la mayoría un perfil dramáticamente común:  escasos recursos, deficientes condiciones sanitarias, baja escolaridad, han tenido varios compañeros sexuales y han parido muchos hijos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/jeringa-3.jpg" alt="" width="400" height="262" /></p>
<p class="excerptdestacado">Cada año, 250 mil mujeres mueren por culpa del cáncer de cuello uterino. Gracias a investigaciones como las de la doctora colombiana Nubia Muñoz, fue posible descubrir que existe un virus que lo produce y que puede detectarse antes de que se desarrolle. Pero eso no ha evitado que siga siendo la principal causa de muerte femenina en América Latina. Ahora incluso hay una vacuna que podría erradicar el problema, pero es muy cara. Por eso en las tierras de la doctora Muñoz, nueve mujeres mueren cada día por este mal. Lucelly es una de ellas y comparte con la mayoría un perfil dramáticamente común:  escasos recursos, deficientes condiciones sanitarias, baja escolaridad, han tenido varios compañeros sexuales y han parido muchos hijos.</p>
<p>De la tercera habitación del cuarto piso del ala occidental del Instituto Nacional de Cancerología en Bogotá, sale un hedor fétido.</p>
<p>-Ese es el olor característico del cáncer de cuello uterino -explica Lina Trujillo, ginecóloga oncóloga.</p>
<p>Allí están hospitalizadas dos mujeres: una pequeña anciana con cáncer pulmonar que pelea con la máscara de oxígeno mientras respira con dificultad y Lucelly, quien emana el nauseabundo aroma. Tiene el rostro pálido y permanece conectada a una bolsa de líquidos endovenosos que gotea despacio. Al lado está su madre, Aleida, una señora de 47 años que aparenta 60 y viste una raída polera azul celeste.</p>
<p>-Lo que estoy viviendo no se lo deseo a nadie -dice Lucelly y comienza a llorar despacio-. A veces me enojo. Pierdo la esperanza. De por sí es duro saber que uno se está muriendo, pero lo es mucho más cuando una se está pudriendo por dentro.</p>
<p>Lucelly tiene 27 años y pronto será una de las 250 mil mujeres que mueren anualmente en el mundo con cáncer al cuello uterino, el segundo tumor maligno más frecuente y la segunda causa de mortalidad por cáncer en las mujeres del planeta. Nueve mujeres mueren cada día por esta enfermedad en Colombia. En su mayoría, suelen tener un perfil similar a Lucelly: escasos recursos, viven en zonas con deficientes condiciones sanitarias, tienen baja escolaridad, han tenido varios compañeros sexuales y han parido muchos hijos.</p>
<p>Se podría pensar que el cáncer de cuello uterino es una enfermedad exclusiva de la pobreza; pero no es cierto. Eso lo sabe muy bien la doctora Nubia Muñoz.</p>
<p>Fue esta mujer caleña, desde la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), en Lyon, Francia, quién lideró los estudios que lograron determinar la relación del virus del papiloma humano con este tipo de cáncer; uno de los hallazgos científicos en salud pública más importantes de los últimos años. Sus investigaciones le han valido múltiples premios y distinciones en todo el mundo.</p>
<p>Conocí a Nubia Muñoz en febrero de 2007, en Bogotá. Ese día, en la sala de juntas del Instituto Nacional de Cancerología, estábamos reunidos el director y la mayoría de los investigadores del instituto involucrados en los proyectos de cáncer de cuello uterino. Ella nos acompañaría a escuchar algunos resultados sobre la eficacia de la vacuna contra el virus del papiloma humano que produjo la casa farmacéutica Merck.</p>
<p>Antes de que ingresara en la sala, todos nos pusimos de pie. Espontáneamente una fila de médicos forrados en sus batas blancas esperaba la entrada de la famosa investigadora. Ella los conocía a todos, excepto a mí. A cada uno lo miraba al rostro, lo saludaba por su nombre y lo besaba en la mejilla. Cuando llegó mi turno, se detuvo, me observó desconcertada, extendió su mano y el doctor Gustavo Hernández me presentó:</p>
<p>-Doctora, él es Samuel Arias, el nuevo coordinador del área de investigaciones.</p>
<h2>Lucelly y Nubia: dos vidas</h2>
<p>Lucelly nació en Tapias, Tolima, un pequeño pueblo cercano a Ibagué, a 213 kilómetros al suroccidente de Bogotá. Como su mamá se había ido a Bogotá siendo muy niña, allí vivió con su abuela hasta los 10 años, cuando abandonó la escuela y se fue a Ibagué a trabajar como empleada doméstica.</p>
<p>A los 15 años conoció a Rubén (20), propietario de una caseta callejera de lujos para carros. Seis meses después se fue a vivir con él.</p>
<p>-Tenía 15 años cuando me embaracé. Me dio mucho miedo que mi mamá me fuera a regañar o de cualquier cosa que me pudiera pasar. Él sí se puso muy contento -cuenta Lucelly desde su cama.</p>
<p>Con Rubén tuvo tres hijos: el mayor hoy tiene casi 11 años, el siguiente 8 y una niña que murió de meningitis cuando todavía era muy pequeña.</p>
<p>-Vivimos juntos como cinco años y medio y terminamos por peleas. Por celos de parte y parte. Él se iba a tomar y llegaba tarde en la noche. Yo no pensaba que él estaba con amigos&#8230; Luego, con el tiempo, los celos se me quitaron un poquito y se le fueron prendiendo a él. No me dejaba trabajar, me decía que si me estaba muriendo de hambre. Lo que no me gustaba era que tomaba mucho, sobre todo cuando nació el niño mayor. Él se iba por allá y se amanecía celebrando. Al final nos dejamos porque comenzamos a perdernos el respeto. Él me pegaba y yo no me aguantaba. “¡No me ha pegado mi mamá y me va venir a pegar usted!”, le gritaba. Cuando nos separamos él se fue para Santa Marta con los dos niños. Después me llamó y me dijo que si le dejaba llevar el otro. Le dije que sí. Me quedé trabajando en la caseta con mi cuñado.</p>
<p><img class="left" title="Doctora Nubia Muñoz Foto: Colombia Médica" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/nubia-munoz.jpg" alt="" />Nubia Muñoz es pequeña, de cabello corto y gafas. Representa unos 60 años y en las escasas ocasiones en que la vi llevaba una pañoleta de seda en el cuello. Llama la atención su actitud tranquila, segura, amable y plácida. “A veces me invitan a dar conferencias colegas que sólo me conocen a través de mis publicaciones. Recuerdo que una vez en Hungría y otra en Corea, los organizadores del evento no podían creer que yo fuera el famoso ‘doctor Muñoz’. Me preguntaban que dónde estaba mi esposo, pues me imaginaban como un señor mayor”, cuenta la doctora.</p>
<p>Su pasión por la investigación nació en los inicios de la década de los ’60, cuando cursaba el tercer año de Medicina y aceptó –con otros estudiantes- la invitación del doctor Pelayo Correa, uno de los grandes investigadores mundiales del cáncer gástrico, profesor de patología en la Universidad del Valle, a participar en el proyecto del registro poblacional de cáncer de Cali, el primero en Latinoamérica. Su función fue recolectar la información de los pacientes con cáncer de la historia clínica en el Hospital Universitario del Valle. Sus últimos seis meses de carrera y la residencia los hizo en patología. Nunca la ejerció:</p>
<p>-Las autopsias me parecían terribles, sobre todo porque en ocasiones me tocaba hacerlas a pacientes que había conocido y eso era muy difícil -cuenta Nubia Muñoz.</p>
<p>Terminada la especialización, con el apoyo del doctor Pelayo Correa, ganó una beca que ofrecía la IARC para formarse en epidemiología en los Estados Unidos. El compromiso era que, una vez terminados sus estudios, debía regresar a Colombia y permanecer al menos dos años en el país.</p>
<p>En 1967 viajó a los Estados Unidos. Llegó inicialmente a Bethesda, al Instituto Nacional de Cáncer, donde trabajó con Thelma Dunn y Harold Stewart. Fue allí donde comenzó a trabajar, a nivel experimental, la hipótesis de la relación entre el virus herpes y el cáncer de cuello uterino. Un año después, viajó a Baltimore a continuar su formación en la Universidad Johns Hopkins. Allí, bajo la tutoría del doctor Abraham Lilienfeld, hizo la maestría en salud pública con énfasis en epidemiología del cáncer. “Fue un gran privilegio conocer a personas como los doctores Dunn, Stewart y Lilienfeld, quienes además de ser excelentes científicos tenían cualidades humanas excepcionales”, dice Nubia Muñoz.</p>
<p>Terminado el programa, era tiempo de volver a Colombia. Pero Nubia Muñoz le planteó a John Higginson, director de la IARC, que le permitiera estar un año en entrenamiento en la unidad de epidemiología de la agencia en Francia. Higginson aceptó. En 1969, viajó a Lyon:</p>
<p>-Allí escogí trabajar en los tipos de cáncer más importantes para los países pobres. Comencé con el de estómago y el de cuello uterino, en los que he trabajado los últimos 35 años. Inicialmente me fui a Francia por un año, me quedé treinta, más los siete desde mi jubilación -explica.</p>
<p>En 1972, regresó por un año a los Estados Unidos, al Instituto Nacional de Cáncer, para seguir probando hipótesis sobre las causas del cáncer de cuello uterino. “Me ofrecieron una buena posición, pero la investigación de laboratorio no me convenció mucho. Es muy fácil perderse entre las ramas y no llegar a ningún lado. Además, nunca me acostumbré al estilo de vida de los EE.UU. En Francia se vive mejor”, cuenta la doctora Muñoz, quien regresó a la IARC donde dos años más tarde sería la jefa de la unidad de epidemiología.</p>
<p>Parte de la decisión de hacer su vida en Europa fue por la posibilidad de disfrutar muchas cosas más allá de la investigación. A Nubia Muñoz le gusta la cocina y la buena mesa. Es experta en comida francesa, italiana y, por supuesto, colombiana. También disfruta de la amplia oferta cultural de Francia.</p>
<h2>El descubrimiento de Nubia</h2>
<p>El prolongado trabajo científico de Nubia Muñoz y sus colaboradores ha desembocado en el importante descubrimiento de la relación del virus del papiloma humano con el cáncer de cuello uterino. Es la primera vez que se identifica un agente biológico como condición necesaria para el desarrollo de una enfermedad tumoral.</p>
<p>Todo comenzó en 1974, en la IARC, cuando Adonis de Carvalho, un médico patólogo brasileño, le comentó que en Recife la frecuencia del cáncer de cuello uterino era muy alta, al igual que la de condilomas o verrugas gigantes de pene, de vulva y de la región perianal. Estas lesiones son masas deformantes de los genitales producidas por tipos específicos de virus de papiloma humano.</p>
<p>-Hasta entonces la hipótesis que estaba explorando era la relación del virus del herpes con este cáncer; pero con la información que recibí de Brasil decidí pasar cuatro meses en Recife para realizar una encuesta y determinar qué tan frecuente era el cáncer de cuello uterino, de pene y de condilomas genitales. Entreviste unos 300 pacientes con estas enfermedades y tomé muestras de sus tumores que transporté congelados a Lyon -cuenta la doctora Muñoz.</p>
<p>Nubia le pidió colaboración al doctor Gerard Orth del Instituto Pasteur de París, entonces máxima autoridad científica en el tema, para que con el microscopio electrónico buscara partículas del virus de papiloma humano en las muestras de condilomas y de cáncer de cuello uterino. No se encontró nada.</p>
<p>También le envió muestras al doctor Harald zur Hausen, en Alemania, quien trabajaba en la búsqueda de biomarcadores tumorales de virus herpes genital. Nada. Hasta que a comienzos de los ’80, un discípulo suyo, Lutz Gissmann, logró desarrollar las técnicas moleculares que permitieron identificar fragmentos del genoma del virus de papiloma en muestras de cáncer de cerviz. Entonces hicieron falta estudios en grandes poblaciones que mostraran la diferencia de la presencia del virus entre mujeres con cáncer y mujeres sanas.</p>
<p>-Para eso diseñamos estudios de casos y controles y comenzamos en 1986 una encuesta en 22 países del mundo para determinar cuáles eran los tipos del virus presentes en los cánceres cervicales. Con estos estudios concluimos que el virus del papiloma humano no sólo es la causa principal del cáncer de cuello uterino, sino también una causa necesaria. Es decir, no hay cáncer cervical si no hay infección con papiloma virus -concluye Muñoz.</p>
<p><img class="right" title="Nubia Muñoz investigando Foto: National Library of Medicine" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/nubia-munoz-investigando.jpg" alt="" />Y agrega: “Nuestros estudios nos proporcionaron las bases para establecer la clasificación epidemiológica del virus que nos permite diferenciar los tipos de alto y bajo riesgo. Toda esta información ha sido esencial para planificar nuevas estrategias preventivas contra el cáncer cervical”.</p>
<p>Los estudios de la doctora Muñoz también permitieron identificar que el virus de papiloma humano es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Alrededor de siete de cada diez mujeres han tenido en algún momento de su vida una infección por este virus. Cerca de la mitad de las mujeres se infectan en los dos años que siguen al inicio de su vida sexual, pero en la gran mayoría de casos, en seis a doce meses, la infección desaparece. Sin embargo, en algunas mujeres la infección por tipos virales de alto riesgo se mantiene en el tiempo, lo que conduce a lesiones premalignas y posteriormente a cáncer del cuello uterino. En promedio, el tiempo entre la exposición al virus y la aparición de cáncer puede ser de 5 a 10 años.</p>
<p>En el hombre, en la gran mayoría de casos la infección es muy breve y autolimitada, pero cumple un rol importante en la transmisión a la mujer.</p>
<h2>La pista que la lleva a Irán</h2>
<p>Para Nubia Muñoz no todo fue fácil en la IARC. A fines de los ‘70 se publicó un artículo que decía que en China, país con alta magnitud de cáncer de esófago, los pollos morían también con esa enfermedad, lo que planteaba la hipótesis de que pudiera existir un factor de riesgo común al hombre y a los animales domésticos. Sin embargo, en el desierto turcomano en Irán, otra de las regiones del mundo muy afectada por este tipo de cáncer, no tienen pollos, pero sí cabras, ovejas y camellos. En 1978 la doctora Muñoz fue designada para explorar qué factores podrían estar relacionados con el cáncer de esófago en ese lugar. Viajó a Irán con dos médicos endoscopistas italianos, un intérprete y un cocinero. Durante varios meses recorrió el desierto en un Land Rover y durmió en improvisadas carpas donde la cogiera la noche.</p>
<p>-Alguna vez, en el matadero de Teherán, descubrimos que las cabras tenían un parásito (gongylonema pulchrum) que producía lesiones en el esófago; entonces comenzamos a explorar esa hipótesis. Todas las mañanas yo tenía que examinar montañas de materia fecal que me dejaban los turcos para buscar el parásito. Al final, el parásito no resultó asociado con la enfermedad en humanos. Por todas las peripecias que viví en esa aventura, mi jefe, John Higginson, entonces director de la IARC, me dijo: “Nubia, you are the strongest man in my team” (eres el hombre más fuerte de mi equipo). La investigación siguió hasta la llegada de los ayatolas al poder, luego continuó en China. Al final se estableció que en ambos lugares había carencias nutricionales muy severas y se consumía opio. Luego de fumarlo, la gente acostumbra a raspar el residuo de la pipa, masticarlo y comerlo. El alquitrán de ese residuo es diez veces más carcinogénico que el alquitrán del cigarrillo.</p>
<p>Pero los momentos más difíciles en los treinta años que permaneció Nubia Muñoz en la IARC se repetían cada dos o cinco años cuando debía presentar al Consejo Científico de la agencia la evaluación del periodo anterior y el programa del siguiente. Las agendas de los miembros del Consejo –con representantes de los países que aportan recursos para el financiamiento de la agencia- no siempre coincidían con las necesidades de investigación en los países en desarrollo.</p>
<p>-Muchas veces tuve que luchar con ellos para que permitieran incluir proyectos prioritarios para países pobres y no sólo los que eran de su interés. Además, durante mucho tiempo fui la única mujer jefe de las quince unidades de la agencia y la única latinoamericana, y no siempre tenía el apoyo de mis superiores. Por ejemplo, un proyecto de cáncer de esófago lo iniciamos en China con diez mil dólares, luego lo retomó el Instituto Nacional de Cáncer de los EE.UU. e invirtió 10 millones de dólares. Era muy duro. Anualmente contaba con sólo cien mil dólares para financiar todos los proyectos. Con ese escaso dinero logramos desarrollar estudios sobre cáncer de cuello uterino, de estomago, de esófago y de hígado en más de treinta países, muchos en vías de desarrollo. La verdad, muchas de esas investigaciones las hicimos con migajas –afirma la doctora Muñoz.</p>
<h2>La huella de la pobreza</h2>
<p>Desde su cama. Lucelly sigue relatando su vida:</p>
<p>-Luego me junté con John William, el papá de mi hijo menor. Él tiene ahora 28 años y trabaja como montallantas. Pero nos dejamos como a los cuatro años porque a mí me gusta vivir sola y a él, en cambio, le gustaba vivir con la mamá. Nosotros siempre teníamos roces&#8230; Es que él me quería tener de esclava ¡y no!</p>
<p>En marzo de 2006, de los genitales de Lucelly comenzó a escurrir un flujo amarillo y fétido. Ella no le prestó atención hasta que se hizo evidente para los demás. La hermana la obligó a ir al hospital San Francisco. Lucelly no quería.</p>
<p>Como a Lucelly no le gustan los médicos ni los hospitales, nunca se afanó por hacerse la citología. Pero en los controles prenatales durante sus cuatro gestaciones, la obligaron a tomársela.</p>
<p>-La última que me hicieron fue en el último embarazo, hace como cuatro años. El médico del hospital me contó que estaba un poquito… un poquito mala. Me dijo que tenía que sacar cita con una doctora para que me examinara y me hiciera tratamiento. Y no me explicó nada más.</p>
<p>A Lucelly no le preocupó ese resultado hasta el año pasado, cuando le informaron que tenía cáncer y el médico la interrogó sobre su última citología (examen PAP o Papanicolau).</p>
<p>-Lo primero que sospecharon era que tenía un aborto retenido. Me dejaron hospitalizada. A los días me dijeron que tenía un cáncer. La noticia me la dieron así no más, de una me dijeron que tenía cáncer&#8230; Al rato me explicaron que era mortal, que ya lo tenía muy <em>avanzao</em> &#8211; Lucelly se queda callada, su mandíbula tiembla, aprieta el rostro, las lágrimas ruedan sobre sus pálidas mejillas-. El médico me dijo que me iba a morir. Lo primero que pensé fue en mis niños… se van a quedar solos.</p>
<p>Nubia Muñoz conoce bien las historias como la de Lucelly.</p>
<p>-Mientras el cáncer cervical ha disminuido en forma continua en los países desarrollados durante los últimos cuarenta años, las tasas permanecen estables o se han incrementado en la mayoría de los países latinoamericanos. Probablemente, las razones más importantes sean la carencia de programas de detección temprana bien organizados y la alta frecuencia de infección cervical por el virus de papiloma humano. En los países desarrollados, con estos programas, la mayoría basados en la toma repetida de citología cervico uterina, se ha logrado reducir el cáncer casi en un 70%; pero son programas costosos, porque se requiere que cubran la mayor parte de la población en riesgo, que tengan un buen control de calidad en cada etapa y que las mujeres diagnosticadas con lesiones sean tratadas adecuadamente. Y esto es algo difícil de hacer en los países pobres. En algunas naciones latinoamericanas existen programas de detección temprana de la enfermedad, pero han sido poco efectivos por la falta de voluntad política para mantenerlos, falta de información y conciencia acerca de las pruebas de detección, tanto de las mujeres en riesgo como del personal sanitario, y una inadecuada estructura sanitaria para detectar, diagnosticar y tratar las lesiones observadas -explica la doctora.</p>
<p>Nubia Muñoz afirma que la monografía publicada por la IARC en 1995, con la investigación sobre los tipos virales que producen el cáncer (dos de ellos son los responsables de aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo), fue determinante para que la industria farmacéuticas desarrollara vacunas que permitieran prevenir la infección por el papiloma virus humano.</p>
<p>El otro desarrollo importante generado a partir de las investigaciones lideradas por Muñoz, es la creación de pruebas moleculares específicas para la detección del ADN del virus de papiloma humano de alto riesgo. Al involucrarlos en los programas de detección temprana tendrán, seguramente, un impacto en el control de este tipo de cáncer.</p>
<p>El problema es que existe mucho desconocimiento y temor sobre esta prueba en la población. La sola connotación del virus de  papiloma humano como infección de transmisión sexual preocupa y desconcierta tanto a los profesionales de la salud como a las mujeres y sus parejas. Muchos hombres han terminado con tratamientos innecesarios a raíz de una prueba positiva de sus compañeras. Incluso, algunos ginecólogos cuentan anécdotas de discusiones de pareja por sospechas de infidelidad luego de la entrega de una prueba positiva del virus. Incluir pruebas para la detección del papiloma virus en los programas de detección temprana requerirá un proceso de educación.</p>
<p>Lucelly bien lo sabe.</p>
<p>-Cuando mi marido se enteró de la enfermedad no me apoyó en nada. Me echó de la casa diciendo que yo era una perra, que quién sabe quién me pegó el cáncer -dice Lucelly y de nuevo llora-. Por esos días me comenzó a pegar más. Me decía que no me quejara por vivir con él, que si acaso me hacía falta techo y comida&#8230; y era cierto, nunca me faltó; pero nunca me dio dinero para una pastilla. Con decirle que fue el esposo de mi hermana y mi primer marido los que pagaron el hospital en Ibagué.</p>
<h2>La barrera fatídica para la vacuna</h2>
<p>Hace un año, después de una década de investigación y desarrollo, fue aprobada una de las vacunas para evitar la infección por el virus del papiloma humano y, por lo tanto, el cáncer de cuello uterino. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que contribuirá de manera fundamental al control de la enfermedad y ha propuesto un plan de trabajo para obtener el apoyo de Naciones Unidas para su introducción alrededor de 2010 en los sistemas de salud de los países con mayor riesgo.</p>
<p>Dado que los estudios clínicos muestran que la vacuna no protege a quienes han adquirido la infección antes de ella y a que el mayor riesgo es en mujeres jóvenes, las verdaderas destinatarias son las niñas y adolescentes que no han iniciado su vida sexual. Esto significa que el impacto en la reducción de la magnitud del cáncer de cuello uterino sólo podrá apreciarse varias décadas después de iniciado un programa de vacunación.</p>
<p>Tal vez la más importante barrera para el desarrollo masivo de la vacuna es su costo actual: 300 dólares o más las tres dosis. El Ministerio de Salud de Brasil ha calculado que su compra para todas las mujeres del país que cada año la requerirían equivaldría a nueve veces el presupuesto actual para adquirir todas las vacunas que incluye el sistema gratuito.</p>
<p>-Con los precios actuales, veo difícil que países como los nuestros la introduzcan en sus programas de vacunación universal. Esperemos que el precio sea más accesible en unos años, cuando la Organización Panamericana de la Salud pueda negociarlo con las farmacéuticas en base a la demanda estimada para Latinoamérica. Por ahora, los programas deberán mejorarse con pruebas para detectar el virus de papiloma humano y continuar en paralelo a la introducción de la vacuna –argumenta la doctora Muñoz.</p>
<p>Desde que jubiló de la IARC, Nubia Muñoz tiene plena libertad para manejar su agenda. Invitada con frecuencia a muchas reuniones científicas, viaja casi siempre con su esposo, Lionel Langrand, un publicista retirado. En mayo de 2007, cuando la universidad de Antioquia le entregó el título de doctora Honoris Causa en Ciencias Biomédicas, dijo: “Con la vacuna, ahora tenemos un arma prácticamente ideal para combatir estas muertes, en gran parte prematuras, porque son mujeres jóvenes, en edad reproductiva, lo cuál es una tragedia para ellas y sus familias. Es una obligación moral llevar a la práctica los resultados de todos estos estudios”.</p>
<p>Hace pocos meses hablé con ella por teléfono. Regresaba de un congreso en Tarbes, al sur de Francia, donde dictó varias conferencias y al que asistieron más de mil quinientos ginecólogos franceses. El alcalde de Pau le concedió las llaves de la ciudad, distinción generalmente reservada para jefes de Estado, homenaje que dio la partida a una campaña para vacunar a las niñas de 14 años de Pau. La seguridad social de Francia cubre el 65% del precio de la vacuna (360 Euros) y las aseguradoras cubren el resto. Fue entonces que la doctora Muñoz me comentó que aún falta por recorrer un largo camino:</p>
<p>-En Latinoamérica hay mucha resistencia a cambiar. Tal vez sea la tradición que se ha creado alrededor de la citología, aunque no ha logrado reducir la magnitud de la enfermedad en la región. Por eso, el primer paso es educar a quienes toman las decisiones en salud pública para que se vayan preparando para integrar, de acuerdo a sus recursos y capacidades, la vacuna y las nuevas tecnologías de detección del virus de papiloma humano a los programas de detección temprana y control de la enfermedad –concluye.</p>
<p>Desde su cama en el hospital de Bogotá, Lucelly desespera:</p>
<p>-Desde hace 20 días me comenzó a doler mucho la pierna derecha y la cintura. Ya no pude volver a caminar. Antes, salía y me daba una vuelta, pero ya no aguanto estar ni sentada ni parada&#8230; Los médicos llegan y hablan entre ellos. No me han dicho qué va a pasar conmigo. Lo único que sé es que me tengo que morir muy pronto (solloza en silencio)&#8230; y tengo que dejar a mis niños solos. Pienso en ellos no más. Lo único que me preocupa de morirme son mis hijos, no quiero dejarlos abandonados. El problema es que el papá ya tiene una nueva familia, otros hijos y su mujer no quiere a los míos -dice Lucelly, quien ignora que las metástasis ya migraron a sus riñones, huesos y cuero cabelludo.</p>
<p>Los ojos de su madre se enrojecen e inundan de lágrimas sin llorar. Le acaricia el cabello y le dice:</p>
<p>-No llore que Dios no está muerto ni está enfermo. Tenga fe. Dios todo lo puede.</p>
<p>Tres semanas después de escuchar estas palabras de consuelo de su madre, Lucelly morirá.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/samuel-arias.jpg" alt="" /><em>*Samuel Andrés Arias es médico epidemiólogo, narrador y periodista. Hasta las cuatro de la tarde ejerce como coordinador del área de investigaciones del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia, luego escribe relatos, crónicas y ensayos que publica en revistas como El Malpensante, Etiqueta Negra, Odradek, Revista Universidad de Antioquia y en otros medios escritos de Latinoamérica.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/06/05/dos-mujeres-y-una-enfermedad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>10</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mujer presa por aborto: &#8220;Del hospital me trajeron a la cárcel&#8221;</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/04/04/mujer-presa-por-aborto-del-hospital-me-trajeron-a-la-carcel/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/04/04/mujer-presa-por-aborto-del-hospital-me-trajeron-a-la-carcel/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Apr 2008 23:23:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Figueroa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/2008/04/04/mujer-presa-por-aborto-del-hospital-me-trajeron-a-la-carcel/</guid>
		<description><![CDATA[La prohibición de entregar la píldora del día después en los servicios públicos aumentará los abortos, a los que ya se exponen unas 40 mil mujeres al año. Como en Chile abortar está penado por la ley, todas ellas ponen en riesgo su salud y su libertad. Actualmente hay tres presas en la cárcel de Santiago por ese delito. Evelyn, de 43 años, relata en esta entrevista su vida llena de dramas y abortos obligados por su suegra. Pero fue el Misotrol -un fármaco que puesto en el útero induce a la interrupción del embarazo- el que la mandó al hospital y de ahí directo a prisión. Deprimida y sola, no se atreve a confesar su delito a sus compañeras de celda. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Evelyn es una de las tres mujeres actualmente encarceladas en el Complejo Penitenciario Femenino de Santiago por haberse practicado un aborto. Ella no sabe que a la misma hora que cuenta su historia –jueves 3 de abril-, en la calle hay mujeres indignadas porque un tribunal de ocho hombres y una mujer acaba de prohibir la distribución gratuita de la píldora del día después. La decisión del Tribunal Constitucional está íntimamente ligada a los hitos que han marcado su vida.</p>
<p>Actualmente, <a href="http://ciperchile.cl/2008/04/04/chile-un-pais-abortero/">en Chile se interrumpen cerca de 40.000 embarazos no deseados al año</a>. Según los expertos, con la acogida al requerimiento presentado por 36 diputados de la Alianza, esta cifra –la más alta de Latinoamérica– podría elevarse. Y mientras eso ocurre, Evelyn cuenta las horas desde que hace un mes y tres días paga el precio de un aborto con cárcel.</p>
<p>La mujer, que lleva en la cara la marca de una tristeza de muchos años, no quiere que se conozca su identidad. A ratos le cuesta, pero a los 43 años recuerda y relata las mil y una escenas que la llevaron hasta la prisión. Una realidad que la lleva a repetir una y otra vez en esta entrevista “yo no considero que eso fuera un aborto&#8230;”.</p>
<p><strong>-Usted está presa por un aborto. ¿Cómo llegó a ser detenida?</strong><br />
Ese día empezó como una casualidad. Yo dije que me había caído y que me había pegado sola. Así caí en el hospital&#8230; Todo viene de muy atrás. Mis tres hijos hombres son adictos a la pasta. El mayor tiene 28 años y está preso en la Penitenciaría. También mi marido es adicto. Pero a él no lo vi nunca más. Todo empezó con una violencia intrafamiliar severa&#8230; Mi cuarta hija nació producto de una violación. Fue mi propio marido. Pero no se pudo comprobar.</p>
<p><strong>-¿No pudo demostrarlo porque su marido fue el autor?</strong><br />
Sí, y a pesar de que debieron hacerme puntos y me derivaron a un consultorio. Ahí me dicen que tengo que ir a ver una asistente social. Yo no había pedido hora, pero me dijeron “vaya no más”. Y ahí, la asistente social me dijo: “Sabes qué, Evelyn, voy a tener que denunciar lo que te pasó. Esto es maltrato intrafamiliar”. Yo llevaba 19 años casada. Me casé a los 13 años con 8 meses. Y lo hice porque mi mamá me echó cuando supo que estaba embarazada. Ella nunca me aceptó. Siempre tuvo vergüenza de mí. Es que yo era muy bonita, era su chiche. Después lo fui de mi marido. Él me lucía.</p>
<p><strong>-¿Cómo conoció a su esposo?</strong><br />
En Cerro Navia. Él vivía en un departamento cerca del mío. Fue mi único pololo. Yo tenía 13 años y él 18. Ya era mala persona&#8230;</p>
<p><strong>-¿En esa época usted estudiaba?</strong><br />
Sí. Pero me tuve que salir. No recuerdo muy bien los detalles porque fue hace como 30 años. Creo que me retiré cuando había pasado a primero medio. Y fíjese que era muy buena alumna.<br />
<strong><br />
-¿Y cuando su madre supo que estaba embarazada la echó de la casa?</strong><br />
Sí. Yo estaba con mi pololo en el cuarto piso del edificio y mi mamá nos llamó y dijo que quería conversar con nosotros. Ahí le dijo a mi pololo que yo estaba embarazada y le preguntó qué iba a hacer. Mi marido estaba postulando para ser carabinero. “Casarme poh, si no, ¿qué va a pasar?”, le respondió. Y ahí mi mamá me echó.</p>
<p><strong>-¿Y se fue a vivir con él?</strong><br />
No. Me fui a la calle, porque nadie me recibía. Mi suegra me odió siempre. En la calle estuve como un día o un poco más, y después me fui a la casa de la hermana de mi pololo. Ella siempre se portó muy bien conmigo. Adoraba a la guagüita que nació. Pero desde el principio tuvimos cosas violentas&#8230; Él siempre fue violento.<br />
<strong><br />
-¿Su esposo ya consumía drogas o alcohol en ese entonces?</strong><br />
No sé, la verdad. Yo ni fumaba. Lo que pasa es que mi mamá era de un nivel social medio alto. Yo soy hija única y mi hermana, que es hija de otro matrimonio de mi mamá, nunca reconoció que yo era su hermana. Ella me pegaba. Nunca me dijo hermana. Después que nos casamos nos pusimos en la buena. Ahora no sé qué habrá sido de ella. No tengo muy buenos recuerdos de todo ese tiempo.</p>
<p><strong>-¿Y conoció a su papá?</strong><br />
Sí. Ellos se separaron cuando yo era chica. Mi papá le enterraba lápices en los brazos y en otras partes del cuerpo a mi mamá. Ella sangraba mucho&#8230;</p>
<p><strong>-¿Y usted presenciaba esa escena?</strong><br />
Por supuesto. Nosotros le quitábamos los lápices a mi papá.</p>
<h2>“Mi suegra siempre me hacía abortos”</h2>
<p><a title="Presa" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/presa.jpg" alt="Presa" /></a><strong>-Volvamos a su marido. Finalmente él no ingresó a Carabineros.</strong><br />
No. No tengo idea cuándo empezó a consumir drogas, pero siempre consumió mucho alcohol. Fue una desilusión terrible. Él se casó conmigo porque prácticamente los parientes lo obligaron. Si de hecho, él me dijo: “Más te vale que el niño se parezca a mí”. Él decía que si no era así, lo iban a echar. Mi suegra me odiaba. La cosa es que el hijo era igual a él y vivíamos con la cuñada. Y había violencia. Hasta que su mamá le compró una casa. Y nos fuimos a vivir ahí.</p>
<p><strong>-¿Cómo fue ese período a partir del momento en que tienen su casa?</strong><br />
Gritos. Él llegaba curado, se saltaba la reja, se quedaba enterrado o llegaba lleno de sangre porque había peleado. Yo estaba acostumbrada, como resignada. Y era una desilusión tras otra. No tanto como mujer, sino que como persona: te van anulando. Las situaciones te mueven, te manipulan, te sometes y debes adoptar otras actitudes, otra personalidad.</p>
<p><strong>-¿Trabajaba?</strong><br />
Yo siempre quise estudiar. Después perdí unos gemelos. Mi suegra siempre me hacía abortos&#8230;</p>
<p><strong>-¿Su suegra le practicaba los abortos?</strong><br />
Sí, o sea me mandaba una señora que llegaba y me metía una sonda, me la amarraba a la pierna y la dejaba ahí por 24 horas. La misma señora se preocupaba de que no me diera fiebre y de controlar que todo estuviera bien. Esa señora le hacía abortos a todas las mujeres de la población. Incluso había algunas mujeres que llegaban desde lejos.<br />
<strong><br />
-¿Cuántas veces pasó por esa experiencia?</strong><br />
No recuerdo bien. Una vez caí al hospital porque eran gemelos y una guagua se quedó adentro. Casi me morí. Me dijeron que estaba con septicemia. Yo tenía como 15 ó 16 años&#8230;</p>
<p><strong>-¿No recuerda cuántos abortos se tuvo que hacer?</strong><br />
Mmm&#8230; tres.<br />
<strong><br />
-¿Y el último también fue por instrucción de su suegra?</strong><br />
No. Para ese entonces ya estaba separada. Aunque no lo considero un aborto.<br />
<strong><br />
-¿Qué pasaba con su marido cuando quedaba embarazada?</strong><br />
Me golpeaba mucho. Y antes que él me golpeara, mi suegra se ponía a gritar. Ningún método me resultaba. Si hasta la “T” se me soltaba. Pero a los 16 años no tenía idea de nada.<br />
<strong><br />
-¿Cómo recuerda esos momentos cuando se enfrentaba al hecho de hacerse un aborto?</strong><br />
Yo tenía como 16 años cuando me hice el primero. Después tuve al segundo hijo y mi marido tampoco lo quería mucho porque decía que si no era mujer, no lo iba a querer. Y mi hijo salió enfermizo. Después tuve al tercero. Lloré durante todo el embarazo porque él no lo quería. Me golpeaba. Una vez me rompió del ombligo para arriba con una silla que me tiró. Tenía como ocho meses y medio de embarazo y producto del golpe mi tercer hijo nació. Tampoco lo pude comprobar. Me acuerdo que salí corriendo de la casa porque me sangraba el ombligo.<br />
<strong><br />
-¿Nunca pensó en abandonarlo?</strong><br />
Sí, porque después que tuve mi primer hijo quise inscribirme en cualquier colegio, pero no me aceptaban en ninguno porque estaba casada y tenía hijos. Me discriminaban en todas partes. Yo quería estudiar y me cerraban una puerta tras otra. Trabajé en La Vega, en los desayunos, lavando platos, pelando papas&#8230; Ganaba dos mil pesos diarios. Y me alcanzaba para comprar mis cuadernos. Ahí entré a estudiar a un vespertino particular, pero fue porque un profesor se interesó en mí. Le gustaba. Aunque nunca me involucré con él. Iba como oyente, porque no me recibían en ningún colegio y esperé hasta tener un cupo. Así saqué mi cuarto medio. Para ese entonces ya tenía mis tres hijos. Yo me embaracé de mi cuarta hija en la cuarentena del tercero. Y mi suegra me quería hacer abortar y yo me quedé callada nomás. No le dije nada.</p>
<p><strong>-¿Por qué su suegra insistía en que se hiciera abortos?</strong><br />
No lo entiendo. Y no le voy a preguntar ahora que ya está vieja.</p>
<h2>El embarazo de la regenta</h2>
<p><strong>-¿Con quién vive su hija?</strong><br />
No lo sé, porque me la quitaron. Eso pasó cuando ella tenía como 8 ó 9 años. Fue la familia de mi marido, porque mis otros hijos se drogaban y yo trabajaba de noche y no podía cuidarla. Después la recuperé. Ella me estaba aceptando y recuperando la confianza en mí y ahora la volví a perder. Cuando la vuelva a ver ya no me va a querer&#8230; Nunca me he portado mal.<br />
<strong><br />
-¿Cuántos hijos tiene?</strong><br />
Cuatro. El mayor tiene 28 años, el segundo 24, el tercero 23 y la más chica, 13. Es muy difícil para mí. A mi último hijo, el que perdí, porque eso no fue un aborto, yo lo quería mucho&#8230;</p>
<p><strong>-Ese aborto se lo hizo en 2002, ¿y cayó presa de inmediato?</strong><br />
Sí, estuve un día presa. Aunque ya había estado antes. Es que yo trabajaba en un prostíbulo donde era regenta. Yo recibía a los clientes y también el dinero. Ahí estuve trabajando como ocho años de noche. Entré como camarera, pero era mentira. Aunque ganaba buena plata la verdad es que tuve que ejercer la prostitución. Y un día llegaron los carabineros y fui yo quien abrió la puerta&#8230;</p>
<p><strong>-¿Estaba casada todavía?</strong><br />
Sí, pero él no lo sabía.</p>
<p><strong>-¿Por qué llegó a ejercer la prostitución? </strong><br />
Por necesidad. Mis hijos pasaban hambre y cuando empecé a trabajar, todos suponían que trabajaba en una oficina. Si yo salí de cuarto medio y quería postular a alguna universidad y estudiar para ser contador auditor. Siempre fui muy inteligente para estudiar. Pero tenía cero posibilidad&#8230; Después, mi marido me seguía pegando pero ya me daba lo mismo.</p>
<p><strong>-¿Su marido no aportaba plata para la casa?</strong><br />
Él era chofer de locomoción colectiva, pero se empezó a meter en el trago y la droga y al final nos dejó sin nada.<br />
<strong><br />
-¿Y qué pasó con sus hijos?</strong><br />
Ellos eran inteligentes. Los tres más grandes llegaron a segundo medio. Y siempre tuvieron intenciones de estudiar. Estudiaban de noche en varias partes, pero la droga no les permitió terminar. Se metieron en pasta base. Cuando pasó todo eso yo estaba trabajando en el prostíbulo, aunque ya era regenta. Sólo los dos o tres primeros años ejercí la prostitución. Ganaba harta plata: le compraba dulces y ropa a mis hijos y podía llevar todos los días para comer.</p>
<p><strong>-¿Cómo llegó a ese prostíbulo?</strong><br />
Fue en los ’80, en plena dictadura. Yo trabajaba en una Polla Gol y una vez, en Huérfanos con Mac Iver, vi una hilera de mujeres con carabineros a cada lado. Me llamó mucho la atención. Me quedé mirando. Fue ahí que una de las niñas me dijo que por favor llamara a su mamá para avisarle que se había ido detenida por “rotura de sello”. Y la llamé. Tiempo después me la encontré comprando frutas. Me agradeció mucho que le hubiera avisado a su mamá para que fueran a buscarla. Me dijo también que era muy bonita y que me podía arreglar. Que hablara con su jefa porque me podía enseñar a ganar más plata. Yo no era tonta, sabía a lo que iba. Pero no sabía que sería tan difícil&#8230; al principio. Yo era delgada, pechugona y tenía el pelo súper largo, así que le gusté. Después, la primera vez que me tocó trabajar, me fui porque me dio vergüenza. Volví dos meses después.</p>
<p><strong>-¿Y también comenzó a drogarse y a tomar alcohol?</strong><br />
Ahí aprendí a fumar, a jalar y a beber. Además vi como se inyectaban cosas, aunque a mi nunca me dio pana. Ni siquiera para cortarme las venas. Aunque sí me tiré al Metro. También me tiré de un taxi. Siempre he querido morir&#8230;<br />
<strong><br />
-¿Fue en ese ambiente cuando tuvo su último embarazo?, ¿ya estaba separada?</strong><br />
Claro. Cuando me separé y trabajaba de regenta, conocí a un hombre que era muy sencillo y bueno para tomar. Con él bebía. Quedé embarazada de él y cuando se lo dije, ya era muy tarde. Siempre he tenido la maldita manía de guardarme las cosas, de no decir nada. Y se lo dije cuando tenía como cuatro meses. Me dijo que estaba loca y me echó.</p>
<p><strong>-¿A dónde se fue?</strong><br />
Me fui a vivir de nuevo con mis hijos, donde se drogaban. Habían vendido todo lo del departamento, lo habían dejado vacío. Los vidrios estaba quebrados, no había taza del baño, habían sacado hasta los enchufes para venderlos y comprar droga. Y ese día&#8230; No sé, no lo recuerdo muy bien&#8230; Porque después que nació mi hija producto de la violación&#8230; Fue tan sicótico, tan traumático. Por eso, en ese momento yo quise tener otro hijo, porque ya me habían quitado a mi hija y a los otros tres los había perdido por la droga. No tenía a nadie. No tenía nada.</p>
<p><strong>-¿Y qué pasó con ese embarazo?</strong><br />
No me acuerdo porque sufría de lagunas. Tomaba pastillas y más pastillas. Lo único que quería hacer era dormir, y si no, me emborrachaba. Mezclaba las drogas y el alcohol con las pastillas. A veces despertaba en la calle sin zapatos. Pensaba que siempre iba a ser una alcohólica. Cuando recobraba la memoria no tenía idea dónde estaba.</p>
<p><strong>-¿Eso fue durante la época del último embarazo?</strong><br />
Desde antes. Se había hecho como una costumbre. Después, ya estaba tan mal que no sabía qué hacer. Estaba muy deteriorada. Y yo quería mucho a ese hijo que esperaba. Tenía seis meses de embarazo&#8230;</p>
<p><strong>-¿Por qué dice que no fue un aborto lo que se hizo? </strong><br />
Porque no recuerdo lo que hice. Y si me acordara, me sentiría muy culpable. No debería haberlo hecho.</p>
<h2>“Yo quería tener ese hijo”</h2>
<p><strong>-¿No sabe lo que hizo para abortar?</strong><br />
Tomaba pastillas, porque yo sufro de úlceras: omeprazol, famotidina, ranitidina, ácido mefenámico, dipirona, pastillas para dormir, diazepam y otras cosas. Si hasta leche de magnesio tenía en la cartera. Mi cartera era mi vida. Yo tenía todo ahí. No recuerdo muy bien lo que pasó&#8230; Un día fui donde el padre de ese hijo que esperaba a buscar mis cosas, y como él no estaba, me fui a la casa de mis hijos. El día anterior ya les había dicho que iba a quedarme ahí y les pedí que no carretearan en la casa porque yo llegaba en la mañana y estaba cansada. Igual estaba súper deteriorada, además embarazada y con hartas complicaciones porque también tengo várices. Tampoco comía bien. Cuando llegué, el mayor de mis hijos me insultó. Nos pusimos a pelear. Me pegó, me tiró escaleras abajo. Después salió con un bate de béisbol a pegarme. Si no hubiera alcanzado a cerrar la puerta&#8230; Hasta llegaron los carabineros. Él lloró y dijo que no había hecho nada. Yo ahí le dije: “Esta es la última vez que me ves como tu mamá. Ahora voy a ser tu peor enemiga. No sabes el daño que me causaste”. De ahí no me acuerdo. Caminé y caminé. No recuerdo bien cuánto&#8230;<br />
<strong><br />
-¿Fue en ese momento que decidió abortar?</strong><br />
No pues. Yo quería tener ese hijo. Si ya había criado cuatro porqué no podía criar uno más. Era producto de muchas cosas que para mí eran recuerdos bonitos. Pero hay cosas que no me acuerdo. Una amiga llegó hasta donde yo estaba porque había perdido los zapatos. Me había caído y había entrado varias veces a un restaurante porque me había hecho pipí.<br />
<strong><br />
-¿Se cayó producto del alcohol o de las pastillas que tomaba?</strong><br />
No, no había alcohol en mi cuerpo. Eran las pastillas, además de lo mal que estaba. Como no había comido nada, de repente me quedaba dormida en el suelo. Después de tanto caminar perdida, llamé a mi amiga y le conté todo lo que me había pasado. Que estaba embarazada, que mi pareja me había echado, que mi hijo me había pegado, que estaba muy mal, que no tenía a dónde ir&#8230; Ella me fue a buscar. Eran como las dos de la mañana. Ahí ella me dijo que yo no podía tener la guagua. Me dijo que quién me iba a cuidar, dónde lo iba tener, dónde lo iba a criar&#8230; Tenía toda la razón. Ella tenía Misotrol así que me lo vendió. Era carísimo. Y me puse esas pastillas en el útero.</p>
<p><strong>-¿Cuántas píldoras se puso?</strong><br />
No sé&#8230; No me acuerdo. Pero me dolía mucho. También me dolía todo el cuerpo&#8230;, la espalda, las piernas&#8230; La guagua se movía mucho. Pero después de que me metí las pastillas, sentí mucho más dolor. Me dolía mucho la cola, no sólo por las pastillas, también porque mi hijo me había tirado por la escalera y me había arrojado una silla encima&#8230; Al día siguiente, desperté amarilla. Me sentía muy mal. No sé bien qué pasó durante ese día. Sé que me llevaron&#8230;<br />
<strong><br />
-¿A dónde la llevaron?</strong><br />
Al Hospital Barros Luco, parece. Me hicieron una ecografía y ahí se veían las píldoras de Misotrol. Me trataron súper mal en el hospital. La mujer que me recibió me golpeó y dijo: “¡Yo no recibo a éstas: que se vaya al hospital de su comuna!”. De ahí me fui al hospital Félix Bulnes. Ahí nació mi bebé. Tenía seis meses de gestación. La guagua estaba en neonatología y no me dejaban salir porque estuve con un carabinero desde que nació hasta que llegué a la cárcel. Mi hijo murió horas más tarde de insuficiencia respiratoria. Nunca más lo quise ver. No tuve las agallas.</p>
<p><strong>-¿Del hospital llamaron a Carabineros para informar que tenían una mujer que se había practicado un aborto?</strong><br />
Sí. Del hospital me trajeron directamente a la cárcel. Pero no fue el doctor el que denunció. Él puso en el certificado: parto normal de pretérmino. Al día siguiente me llevaron a juicio y yo le expliqué todo a la jueza. Fue ella la que dijo que era culpable. Me hicieron un examen siquiátrico y la jueza me derivó a un siquiatra del Instituto Médico Legal. Estuve un tiempo en tratamiento. Después me dejaron en libertad y volví a caer en prisión hace un mes por rebeldía. Volví a entrar a la cárcel el 28 de febrero pasado.<br />
<strong><br />
-¿Cómo fue que la encontraron? </strong><br />
Estaba trabajando en el prostíbulo y alguien hizo una tontera. Cuando llegaron los carabineros, yo abrí y consultaron mis datos y vieron que tenía antecedentes. Estaba en rebeldía porque me había cambiado de casa y no había ido a firmar.</p>
<p><strong>-¿Cómo ha sido este tiempo en prisión?</strong><br />
&#8230; no me ha venido a ver mi abogada, mis amigas me abandonaron. Nadie me viene a ver. No tengo calzones, no tengo ropa, no tengo shampoo, ninguna cosa. Ni siquiera un chaleco. Cuando llegué, me robaron en el Patio 1 todas las cosas que traía&#8230; Menos mal que no saben las otras que me hice un aborto porque ya me habrían matado. Acá se pelean todas. Le juro que si tuviera la oportunidad de suicidarme lo haría.</p>
<p><strong>-¿Nadie sabe acá adentro que está presa por un aborto?</strong><br />
No. Ya no sé qué decirles cuando me preguntan por qué estoy aquí. Yo quiero salir. Quiero recuperar a mi hija. Quiero cuidarla. No quiero que le pase lo mismo que a mí. Ella no tiene la culpa.<br />
<strong><br />
-¿Tiene alguna idea de cuánto tiempo se quedará presa?</strong><br />
No lo sé. Estoy procesada por la ley antigua y no me han dicho nada. Mi abogado no ha venido a verme. Nadie se ha preocupado de mí. A nadie le interesa. Mis amigas me dijeron que no me iban a abandonar, pero me dejaron sola. Hay días que se me olvidan aquí. Eso me da susto. Me quiero ir luego. Si no, me va a pasar algo malo. De repente, me duele mucho la cabeza. No sé en verdad lo que me pasa, pero es algo malo. Todas las noches hay sangre de los cortes que las niñas se hacen en los brazos. Si los brazos de las reincidentes están llenos de tajos. Y yo no soy una reincidente. A nosotras, las que estamos por violencia intrafamiliar o por haber perdido un hijo concientemente, no nos sirven las terapias. ¡Si supiera cómo te obliga el sistema! La realidad es algo que no puedo soportar. Y me da miedo lo que se me olvida. Sé que me voy a matar en uno de esos momentos. Y nadie lo va a evitar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/04/04/mujer-presa-por-aborto-del-hospital-me-trajeron-a-la-carcel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>42</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Chile, un país abortero</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/04/04/chile-un-pais-abortero/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/04/04/chile-un-pais-abortero/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Apr 2008 23:22:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Figueroa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/2008/04/04/chile-un-pais-abortero/</guid>
		<description><![CDATA[En 1964, las mujeres chilenas fueron las principales protagonistas de una verdadera revolución. Ese año, el Servicio Nacional de Salud implementó un programa de planificación familiar llamado Control de Regulación de Fecundidad que masificó el uso y la entrega de métodos anticonceptivos en la población. La medida provocó una dura arremetida de los sectores más conservadores del país. No obstante, poco a poco se vieron los primeros resultados: un descenso de la natalidad y la desaparición progresiva de las muertes a causa de abortos clandestinos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De allí que cuando se especuló esta semana que el Tribunal Constitucional (TC) había acogido la petición de 36 parlamentarios de la Alianza Por Chile, de eliminar la distribución gratuita de la píldora del día después, además de los dispositivos intrauterinos y los contraceptivos que contienen levonorgestrel, la decisión fue calificada como un “retroceso de 40 años” en materia de salud pública.</p>
<p><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/ramiro-molina.jpg" alt="Ramiro Molina" width="201" height="300" />-Según las proyecciones realizadas entre 2008 y 2015, a partir del rechazo de las normas ministeriales, se estima que a los 244.488 nacimientos que se registran anualmente en el país, se les sumarían 132.171. Esto elevaría los abortos a 284.804 por año y los embarazos a 661.430. Un aumento así en la natalidad tendría un costo de 2,2 fetos muertos por cada nacido vivo –aseguraba el doctor Ramiro Molina, fundador del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo del Adolescente (CEMERA) y co-autor de un estudio entregado a consideración del TC en noviembre pasado.</p>
<p>Finalmente este viernes el TC precisó que la decisión sólo prohíbe la entrega de la píldora del día después en los servicios de salud públicos. Eso disminuye el impacto previsto en el número de abortos, pero de todas maneras se espera un aumento de interrupciones de embarazos. Los casos estarán focalizados en los sectores de más bajos recursos, pues quienes puedan pagar un doctor y comprar la píldora en una farmacia, podrán también evitar los embarazos.</p>
<p>A pesar de que en Chile el aborto es condenado judicialmente en todos sus preceptos -el aborto terapéutico se incluyó en el Código Penal en 1989, a fines de la dictadura-, en los estudios internacionales sobre el flagelo el país aparece citado varias veces: es uno de los tres que lo penaliza por completo y sus tasas duplican las de naciones donde el aborto es legal, como EE.UU. y Canadá. Además, según un informe realizado en 2004 por el doctor Aníbal Faúndez, coordinador del Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras, Chile posee la mayor cantidad de embarazos interrumpidos de Latinoamérica. Las cifras, basadas en los registros de arrestos, muertes y egresos hospitalarios por dicha causa, hablan de 40.000 abortos clandestinos anuales y una tasa de 50 por cada mil mujeres en edad fértil.</p>
<p>-Acá está la menor tasa de mortalidad materna por aborto, pero sin duda, la tasa más alta de abortos de la región –asegura Faúndez.</p>
<p>Entre 2001 y 2005, los egresos hospitalarios por aborto en Chile alcanzaron un promedio anual de 33.992. Aunque no se especifica entre abortos espontáneos e inducidos, el doctor Ramiro Molina dice que “se estima que el 10% de ellos corresponde a abortos naturales, el resto son todos provocados”. Y esos sólo son lo que llegan a registrarse porque algo falla y deben acudir a los hospitales.</p>
<p>De esa cifra, pocos son los que llegan a ser penalizados. Actualmente, nueve personas se encuentran privadas de libertad en Chile por cometer prácticas abortivas. De ellas, cuatro son imputados y cinco condenados.</p>
<p>En 2005, según las estadísticas anuales de Justicia, 11 mujeres fueron procesadas por aborto. En los dos años siguientes, Investigaciones detuvo a 35 mujeres por ese delito y, durante 2007, 160 casos ingresaron en el Ministerio Público. De ellos, 94 aparecen tipificados como aborto consentido y 66 como aborto sin consentimiento. La Región Metropolitana fue por lejos la que más casos presentó, con el 38,75% del total. A ella le siguen las regiones Octava y Sexta, con el 11,87% y el 11,25%, respectivamente. De las fiscalías, la que más casos reportó fue la Fiscalía Metropolitana Centro Norte: ahí ingresó el 18,75% de los abortos detectados en el país.</p>
<h2>Así se aborta en Chile</h2>
<p>Durante mucho tiempo, el aborto fue la primera causa de muerte materna en Chile, debido a las complicaciones que derivan en abortos sépticos. Hoy, es la tercera: en el lapso 2000-2004, de las 208 muertes maternas ocurridas, el 12% fue por aborto. Según el doctor Patricio Gayán, jefe del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital Santiago Oriente (ex Salvador), “los abortos sépticos, que son los más notorios en caso de inducción, ya son historia”.</p>
<p>-En la actualidad, casi no hay riesgo en abortos. Generalmente llega una mujer sangrando, con la historia de haber quedado embarazada. Se hace una ecografía para ver si tiene restos de aborto. No tiene fiebre, no tiene infección; se pasa a pabellón, se le hace un raspado, se le deja el útero limpio y al día siguiente se va para su casa –agrega Gayán.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/misotrolf00.jpg" alt="Misotrol" width="300" height="247" />Una causa del descenso en la peligrosidad de los embarazos interrumpidos es la masificación del uso del Misoprostol (Misotrol o Misogran), una prostaglandina que se vende en farmacias como antiulcerante con receta retenida bajo la forma de comprimidos blancos hexagonales. Pero en Internet y sin receta se pueden adquirir como si fueran dulces por una suma que va entre los 30 y los 35 mil pesos.</p>
<p>En el uso abortivo, 4 pastillas de Misotrol introducidas en la vagina le dan elasticidad al cuello del útero, favorecen sus contracciones y producen una hemorragia que, en caso de embarazo, genera la expulsión del embrión implantado. Su efectividad es del 78%, pero si a eso se le suma mifepristona, una hormona natural que es fundamental para mantener un embarazo, la efectividad es del 98%. El resultado se asemeja al aborto espontáneo lo suficiente como para no haber forma de diferenciarlo.</p>
<p>Pero las mismas estadísticas sanitarias muestran la otra cara del uso indiscriminado del Misoprostol ya que éste puede provocar un aborto incompleto lo que puede llevar a una hemorragia riesgosa, hospitalización, cirugía, infertilidad y hasta la muerte de la madre (<a href="http://ciperchile.cl/2008/04/04/mujer-presa-por-aborto-del-hospital-me-trajeron-a-la-carcel/">Ver entrevista</a>).</p>
<p>Aún así, las prácticas abortivas siguen siendo variadas y peligrosas. Las más expuestas son las mujeres de sectores de menos recursos, por el riesgo sanitario que conlleva un aborto clandestino y por la recurrencia a maniobras caseras de alto riesgo.</p>
<p>-Las posibles complicaciones en esos casos son: infección, ruptura uterina y hemorragia. Y las tres pueden ser letales –explica el doctor Mario Paulo, jefe del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital San Juan de Dios.</p>
<p>En los últimos años, los casos de aborto que han llegado a la Justicia muestran prácticas que van desde la introducción vaginal de antenas de televisor y médicos que en moteles insertan sondas para romper el saco amniótico, hasta el consumo de medicinas de uso veterinario (Oxitocina).</p>
<h2>Los viejos y nuevos abortos</h2>
<p>Tallos de perejil, palillos de tejer o cualquier cosa con punta; la introducción de cuerpos extraños por la vagina ha sido uno de los métodos más antiguos utilizados para interrumpir embarazos no deseados. En agosto de 2007, una mujer de 26 años fue detenida en Calama por haberse realizado un aborto introduciéndose una antena de televisor en el útero. Los restos del feto, de 12 semanas de gestación, los incineró y repartió en dos pequeñas urnas: una para ella, otra para su pareja.</p>
<p><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/instrumentos-para-aborto.jpg" alt="Instrumentos para aborto" width="350" height="276" />Pero no todos los abortos se realizan de forma tan primitiva. Muchas mujeres acuden a profesionales o “especialistas” y a pesar de que esta práctica puede llegar a ser 10 veces más cara que el uso de pastillas, es una de las más usadas en los sectores socioeconómicos más bajos. Ginecólogos, matronas o simples parteras cobran en promedio $500.000 por servicios que pueden ser a domicilio, en sus propias casas, en un box de algún consultorio o incluso en moteles. Y técnicas hay varias.</p>
<p>En mayo de 2005, Graciela se sometió a un aborto a manos de un ginecólogo de Santa Cruz. Después de empeñar algunas cosas para conseguir los $500 mil que el médico le pedía, se juntó con él en una plaza. El proceso duraría tres días. Primero fueron al hospital, donde fue examinada. Al día siguiente se juntarían en un consultorio, pero a último momento el lugar de reunión cambió: se fueron a un motel. Ahí, el médico la revisó y le colocó un espéculo en su vagina dejándola durante 24 horas en ese estado. Al día siguiente, el facultativo volvió  a realizar otras maniobras. Algo salió mal. Tres días más tarde Graciela fue depositada frente al hospital de Santa Cruz por el mismo médico y en medio de una fuerte hemorragia. Estaba grave.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/04/04/chile-un-pais-abortero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>26</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Comunicar con voz de mujer</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/03/10/comunicar-con-voz-de-mujer/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/03/10/comunicar-con-voz-de-mujer/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 22:21:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisca Skoknic</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Bachelet]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/2008/03/10/comunicar-con-voz-de-mujer/</guid>
		<description><![CDATA[Justo cuando se cumplen dos años del inicio del gobierno de Michelle Bachelet, presentamos el adelanto de un libro que prepara el Centro de Competencia en Comunicación de la fundación alemana Friedrich Ebert donde CIPER escribió el capítulo sobre la política comunicacional de la Mandataria chilena. Incluye las primeras declaraciones públicas del polémico director de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, y las críticas del ex creativo de su franja presidencial, el publicista argentino Martín Vinacur.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-en-punto-de-prensa.jpg" alt="Bachelet en punto de prensa" width="365" height="255" /></p>
<p class="excerptdestacado">El siguiente es el adelanto del capítulo sobre la política comunicacional de Michelle Bachelet que forma parte de un libro del Centro de Competencia en Comunicación de la Fundación Friedrich Ebert, que incluirá doce países de América Latina. Aquí habla por primera vez el polémico director de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, y también el creativo de la franja de la campaña de Bachelet, Martín Vinacur, quien critica la forma en que se ha manejado su imagen desde que asumió hace exactamente dos años.</p>
<p>El comité de bienvenida está algo ansioso. Sus integrantes no sobrepasan los 5 años y ya llevan más de media hora tratando de estar quietos mientras esperan la llegada de la Presidenta, que esa mañana de 30 de octubre visitará la Municipalidad de Pudahuel, una de las más pobres de Santiago. Poco antes del mediodía por fin aparece la comitiva y Michelle Bachelet baja de su Peugeot 607. “¿Cómo están chiquillos?”, los saluda cariñosamente. Y ellos se le cuelgan del cuello y le dan besos que ella retribuye con alegría.</p>
<p><a title="Bachelet con Niños de Pudahuel" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-ninos.jpg"><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-ninos.jpg" alt="Bachelet con Niños de Pudahuel" /></a>“Vamos adelantándonos muchachos”, apura una encargada de prensa a los fotógrafos, mientras la presidenta avanza junto al alcalde Johnny Carrasco. No con menos ansiedad la esperan más allá, bajo un toldo blanco, unos cien ancianos que han sido convocados para conocer la nueva política habitacional para la tercera edad.</p>
<p>Dispersos y movedizos, una veintena de policías de civil le cuidan las espaldas y mantienen el orden. Ya se han preocupado de que todos estén debidamente identificados y hasta los periodistas fueron conminados a mostrar su credencial si salían del perímetro.</p>
<p>En estos días las actividades presidenciales son objeto de medidas de seguridad que hasta ahora eran poco usuales. Desde que una asociación de deudores habitacionales empezó a interrumpir ruidosamente los actos con sus reclamos, cada detalle debe ser cuidado. Eso no impide que quienes han sido invitados se acerquen a saludar a la Presidenta.</p>
<p>Cuando consigue instalarse en su puesto, Bachelet se sienta entre dos ancianos. Atrás, pero un poco más elevada, otra fila de ancianos y luego otra y otra más. Si una cámara se anima a enfocarla, verá que la Presidenta destaca con su chaqueta color rojo furioso, rodeada de modestos adultos mayores por todos lados. El resto de las autoridades quedará fuera de foco.</p>
<p>Tras un baile del grupo folclórico “Estrella de Pudahuel”, la mandataria se para en un sencillo podio y apunta a uno de los intérpretes: “Un saludo a mi ex compañero de baile”, dice en referencia a una visita anterior. Luego comienza su discurso con lo que ella llama “compartir una buena noticia” que se supo esa mañana. “&#8221;El desempleo nacional es el más bajo en los últimos 9 años”, le cuenta a un público que hace tiempo ya que jubiló. Luego anuncia el proyecto habitacional, resumiendo lo que es su programa de gobierno.</p>
<p>“Esto refleja nuestras políticas sociales que colocan el acento en las personas y sus necesidades, que toma en cuenta la opinión de las personas. Ustedes nos importan de verdad. Queremos dar protección a las personas en todo su ciclo de vida. Por eso se reforma la previsión. Ya se aprobó en la Cámara de Diputados y si sigue así, en julio estaremos pagando pensiones más dignas”, les anuncia, sacando fuertes aplausos. No le importa cuando olvida una cifra, simplemente se da vuelta para preguntarla en voz alta a la encargada.</p>
<p>A la salida, nuevamente todos vuelven a abalanzarse sobre ella, que reparte saludos y besos sin incomodarse. La encargada de prensa advierte que “aquí la Presidenta no va a hablar”, pero los periodistas se ordenan detrás de una balaustrada portátil –como las que delinean las filas en los bancos- y preguntan igual al paso de la Mandataria los temas de la contingencia. Qué pasa con el diálogo con la derecha y qué piensa de las críticas del Papa Benedicto a la píldora del día después. Ella sólo avanza hasta su Peugeot. “Ya le bajó el mutismo de nuevo”, se queja un reportero. Todos corren a despachar. La noticia es el empleo.</p>
<h2>La comunicación ciudadana</h2>
<p><a title="Bachelet con tercera edad" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachlet-adultos-mayores.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachlet-adultos-mayores.jpg" alt="Bachelet con tercera edad" /></a>La visita a Pudahuel da cuenta de lo que Michelle Bachelet quiere que sea su política comunicacional: cercana a la gente común y con un fuerte énfasis en lo social. Prácticamente todos los días su agenda contempla una actividad de ese tipo, tanto en Santiago como en regiones. Es en esos escenarios donde mejor explota su facilidad en el contacto con la ciudadanía. Sin embargo, estos atributos no bastan y su política comunicacional ha sido blanco de críticas.</p>
<p>De profesión médico y de militancia socialista, el nombre de Michelle Bachelet se posicionó en las encuestas en gran parte gracias al enorme carisma y capacidad de comunicar que mostró como ministra de Salud y Defensa de Ricardo Lagos. Rápidamente su popularidad se impuso a la voluntad de los partidos políticos, que debieron ceder ante una mujer ajena al núcleo duro del establishment de la Concertación, la coalición que gobierna desde el regreso de la democracia en 1990.</p>
<p>Con la idea de que por fin era la gente y no los políticos la que elegía su representante, el programa de Bachelet prometió la implementación de un “gobierno ciudadano” dirigido por “nuevos rostros” que escogería con paridad de género y que permitiría la participación real. Así, asumió en marzo de 2006 cargada de las expectativas de ser la primera mujer Presidenta de Chile, la que venía a impulsar una nueva forma de hacer gobierno. Para imponer su sello, era clave contar con una política comunicacional acorde al desafío.</p>
<p><a title="Juan Carvajal" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/juan-carvajal.jpg"><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/juan-carvajal.jpg" alt="Juan Carvajal" /></a>“Los grandes ejes de la política comunicacional son los grandes ejes del gobierno de Michelle Bachelet. Un gobierno que se declara y que se percibe como cercano a la gente, un gobierno que se propone crear un sistema de protección social, que tiene implícito incentivar la innovación y el emprendimiento, un gobierno que busca un nivel de diálogo y de interacción con la ciudadanía mucho más fuerte y efectivo”, define el director de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno, Juan Carvajal.</p>
<p>Uno de los pilares de dicha política es la de una Presidenta “en terreno”. Pero, ¿llega el mensaje a todo el mundo? “El nivel de cobertura televisiva que tiene la presidenta en sus declaraciones, en sus referencias, en sus temáticas, tiene amplio espacio”, asegura Carvajal, quien destaca que la TV es la principal fuente de información de la ciudadanía. “El 70% de la información que recogen los medios proviene de las fuentes del Estado y nuestro trabajo es hacer que el máximo de esas noticias sea reflejo de verdad de políticas públicas”, agrega.</p>
<p>Y aunque Carvajal no lo dice, en el gobierno reclaman que para posicionar sus mensajes en la prensa escrita deben lidiar con el hecho de que está dominada por dos consorcios cercanos a la derecha. “Se ve a los medios como enemigos”, reconocen dos periodistas de gobierno, afirmación que es negada por Carvajal.</p>
<h2>Aciertos y errores comunicacionales</h2>
<p>“Tenemos que comunicar mejor lo que hacemos”. La frase ha sido repetida por Michelle Bachelet en varias ocasiones al enfrentar el declive de apoyo que muestran las encuestas. El diagnóstico es compartido por muchos, que ven cómo los logros del gobierno son opacados por sus propios desaciertos y cómo la contingencia se come la difusión de las políticas oficiales.</p>
<p>Más allá de los problemas políticos que ha enfrentado el gobierno, la discusión sobre el manejo de las comunicaciones se ha transformado en un tema por sí solo. Desde el mundo político la principal crítica ha sido la falta de capacidad de marcar una agenda propia y el mal manejo de los conflictos, que han sido bastantes.</p>
<p>El primero ocurrió antes de cumplir 100 días de gobierno y lo gatilló la sorpresiva revuelta de los estudiantes secundarios, que salieron a la calle a pedir cambios radicales en materia educacional y luego se tomaron los liceos de la capital. Rápidamente la opinión pública se abanderizó con los escolares, que exigían un pronunciamiento presidencial de fondo, mientras que para el gobierno el tema parecía ser los desórdenes callejeros. La imagen de la policía golpeando adolescentes no ayudó a las autoridades y finalmente se impusieron las reivindicaciones estudiantiles.</p>
<p>Poco después Bachelet protagonizó un inédito llamado de atención público a sus ministros que el diario <em>Las Últimas Noticias</em> llamó “el duro coscorrón de mamá Bachelet”. “Hemos despertado a una ciudadanía activa y tenemos que estar a la altura&#8230; hay que prepararse para el diálogo ciudadano&#8230; también para el conflicto”, les dijo a sus ministros en un decálogo que se entendió como reprimenda y definición de lo que esperaba de su equipo. &#8220;Necesito un gobierno que se anticipe a los problemas, no que reaccione ante ellos… vamos a salir a terreno a explicar nuestro programa&#8230;&#8221;, fueron algunas de sus definiciones. Ya entonces la oposición empezaba a posicionar el tema de la falta de liderazgo de la Presidenta, un fantasma del que no logra sacudirse. Varias veces ha criticado a sus ministros, lo que es interpretado como una forma de afirmarse como líder.</p>
<p>“El manejo de la imagen presidencial y del gobierno no es fácil para nadie. Menos en un gobierno como éste, que tiene un montón de particularidades. Se hizo bien fácil al principio, pero me parece que cuando las papas empezaron a quemar, hubo gente que se puso bastante nerviosa y tomó decisiones apresuradas. Y creo que eso se hizo un poco costumbre”, dice el publicista argentino Martín Vinacur, quien fuera el creativo de la franja de propaganda televisiva de la campaña de Bachelet.</p>
<p><a title="Bachelet entre adultos mayores" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-entre-el-publico.jpg"><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-entre-el-publico.jpg" alt="Bachelet entre adultos mayores" /></a>El mismo Vinacur fue convocado nuevamente por La Moneda a mediados de 2006 para dar una opinión informal sobre la imagen presidencial, la que finalmente no fue acogida. “Yo sentía que su falta de investidura presidencial tenía que ver con que no se había roto el eje candidato-presidente. No se habían hecho los rituales –me refiero mediáticamente-, estos símbolos que se tienen que sembrar para pasar de ser un candidato horizontal a ser un presidente horizontal”, recuerda el publicista. Entre otras cosas cuestionó la imagen de Bachelet siempre rodeada de gente en sus actos públicos, pues creía que eso ayudaba a que la ciudadanía continuara asociándola con una candidata en campaña.</p>
<p>En todo caso las salidas a terreno también pueden ser riesgosas si la planificación es descuidada. Le sucedió a Bachelet en junio de 2006, cuando viajó a Chiguayante, en el sur del país, donde un aluvión aplastó a pobladores y bomberos rescatistas. Cuando llegó, aún había esperanzas de encontrar algún cuerpo con vida usando una retroexcavadora: &#8220;Señora Michelle Bachelet, ¿le puedo pedir un favor? ¿Se puede ir para que siga trabajando la máquina?&#8221;, le rogó una mujer. La presidenta justificó su desacierto diciendo que “una Presidenta tiene que estar donde hay problemas”, pero la imagen quedó en la retina.</p>
<p>Su espontaneidad también puede ser un arma de doble filo que a veces refleja falta de preparación o de cautela para enfrentar los temas. Uno de los casos más recordados ocurrió tras el inicio de Transantiago, el caótico nuevo plan de transportes de la capital que fue publicitado como un gran cambio, pero resultó ser un fracaso por sus problemas de diseño, improvisación sobre la marcha sobre los puntos no resueltos y porque finalmente la gente nunca supo cómo funcionaba. &#8220;Esa fue una información que yo no tuve a la mano a la hora de no llevar adelante ese instinto mío, que me decía que suspendamos, que no está todo listo&#8221;, dijo Bachelet cuando todos buscaban a los responsables del peor desacierto del gobierno.</p>
<p>Con esa frase, dejó abiertos todos los flancos, pues reconoció que sus subalternos no eran capaces de informarle de la realidad y porque a pesar de “intuir” que algo andaba mal, le dio el vamos al proyecto en un momento en que ella y la mayoría de los ministros estaban de vacaciones. Lo de la intuición femenina también fue un blanco fácil para sus opositores.<br />
El desastre del Transantiago se transformó en un problema de tal magnitud que se tomó la agenda durante meses.</p>
<p><a title="Bachelet, líderes de la Alianza y la Concertación celebran acuerdo de educación" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/acuerdo-educacion.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/acuerdo-educacion.jpg" alt="Bachelet, líderes de la Alianza y la Concertación celebran acuerdo de educación" /></a>Sólo en contadas oportunidades el gobierno pudo poner temas que le hicieran el peso. Un acierto ocurrió tras sellar un pacto con la derecha para la reforma educacional. Ese día invitó a La Moneda a los presidentes de partidos oficialistas y de oposición, que se tomaron de las manos y las levantaron en señal de unidad. La imagen fue tan fuerte que el presidente del partido de derecha Renovación Nacional, Carlos Larraín, después dijo que a él le habían tomado la mano. Cuando unas semanas después se firmó un acuerdo similar sobre seguridad ciudadana, la prensa informó que la oposición había exigido que no se repitiera la puesta en escena, tras lo cual Bachelet bromeó diciendo que no se preocuparan, que esa vez nadie les tomaría la mano. Punto para el gobierno.</p>
<h2>Una mujer en La Moneda</h2>
<p>Un año le duró a Bachelet la paridad exacta entre ministros y ministras. Tras su segundo cambio de gabinete el equilibrio se rompió, dando tema a quienes siempre pensaron que se trataba de una medida forzada para un país como Chile, donde la participación política de las mujeres es exigua.</p>
<p><a title="Bachelet inaugura año escolar" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-inaugura-ano-escolar.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-inaugura-ano-escolar.jpg" alt="Bachelet inaugura año escolar" /></a>Ella ha hecho notar que es una mujer Presidenta, aunque moviéndose siempre en la extraña dualidad de un país considerado machista y conservador pero que le abrió camino para llegar a La Moneda. “Nosotros ya tenemos ganado un sello para la historia chilena. Podemos hacer nada, pero por definición esta es la primera mujer que se transformó en Presidenta de Chile. No nos interesa quedarnos solo con ese sello, pero eso ya te marca un antes y un después, entonces es inevitable que ella hable mucho del tema. Primero porque es mujer, segundo porque hay un nivel de participación, de discriminación y de machismo en la sociedad chilena que estamos combatiendo”, explica Juan Carvajal.</p>
<p>Por eso ha impulsado una notable multiplicación de salas cunas y medidas que permitan a la mujer trabajar, así como otras que fortalecen a las jefas de hogar de las familias más pobres. El tema mejor posicionado fue el del femicidio, que copó la agenda de los medios, que llevan un contador de las víctimas y se sumaron a una campaña que sensibilizó a la ciudadanía. Hasta que en una entrevista con revista <em>Cosas</em> Bachelet sacó chispas al poner el tema del femicidio político: “Aquí hay una campaña impresionante de femicidio de la figura presidencial… Hay una cosa majadera con el tema de la falta de autoridad y liderazgo… Mi impresión es que eso tiene que ver con un machismo muy profundo que aún existe en nuestra sociedad”.</p>
<p>La frase sacó a relucir una actitud que asume cada cierto tiempo y que desdibuja otras de sus afirmaciones (“Yo siempre digo que nosotras somos más duras de matar. Y ese mensaje se lo mando a muchos”) para ponerla en un papel de víctima.</p>
<p>“Ser mujer es una gran ventaja pero creo que comunicacionalmente se han destacado mucho más las desventajas, no veo una estrategia que lo levante como virtud. En cambio aparece hablando de femicidio y se pone como víctima. No, ella es una mujer power, yo lo daría vuelta, resaltando más la potencia femenina. Tiene que venderse distinta, le da caldo de cultivo a la oposición para que la critiquen por débil, blanda, que no sabe gestionar”, dice la directora ejecutiva de la agencia de publicidad Lowe Porta, Claudia Meneghello</p>
<p><a title="Martín Vinacur" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/martin-vinacur.jpg"><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/martin-vinacur.jpg" alt="Martín Vinacur" /></a>Por su historia de hija de un militar que murió producto de las torturas en dictadura, de mujer que salió al exilio, que volvió a trabajar contra el régimen y terminó siendo ministra de Defensa, Bachelet ha sido símbolo de la resiliencia y la reconciliación. Por eso Martín Vinacur dice que la victimización no es algo propio de ella, sino probablemente un énfasis comunicacional errado, “parte de un mal asesoramiento”.</p>
<p>En cambio Bachelet sí ha sacado partido a algunos atributos femeninos, especialmente una sensibilidad que elimina la distancia con sus interlocutores, y ha intentado reivindicar un estilo de hacer política distinto al de los hombres, en que el liderazgo no está marcado por el ser autoritario.</p>
<p>“La agenda política de Michelle Bachelet aparece castigada por una elite que no se conforma con tener un presidente que se bajó del pedestal. Mucho más que un problema de imagen es de cómo se hace política… Ella tiene un liderazgo muy fuerte, uno lo podría llamar un antilíder, lo que pasa es que no cumple con las categorías de liderazgo tradicional. En la medida en que ella niega ese liderazgo, está liderando, pero de una manera distinta”, dice la directora de Mori y experta en opinión pública Marta Lagos.</p>
<p>Bachelet también ha logrado superar el gran riesgo de las mujeres políticas, en que la imagen suele ser un tema de preocupación para los medios, poniéndolas en un plano más liviano que el de los hombres. Optando por una vestimenta elegante pero conservadora, con accesorios clásicos y sin grandes cambios de look, Bachelet consigue no distraer la atención del contenido.</p>
<h2>Problemas de comunicación</h2>
<p>Los comunicadores de La Moneda también han sido tema. Al asumir Michelle Bachelet, la Secretaría de Comunicación que dirige el periodista Juan Carvajal tomó un protagonismo que no tuvo durante la administración anterior. A Carvajal se le ha comparado con un ministro más, una de las personas con mayor acceso a la Presidenta, pese a que siempre permanece en un discreto segundo plano. De hecho, la entrevista que concedió para este libro es la única que ha dado.</p>
<p>Institucionalmente Carvajal depende del Ministerio Secretaría General de Gobierno, que hasta diciembre de 2007 encabezó el ministro Ricardo Lagos Weber –hijo del antecesor de Bachelet-, quien oficiaba de vocero gubernamental. En ese rol el ex ministro cada día salía a los patios del palacio presidencial a hacer declaraciones sobre todos los temas de la agenda nacional.</p>
<p>Ambos personeros son clave para la política comunicacional, pero sus relaciones se quebraron a poco andar el gobierno. Fuentes de gobierno reconocen que la pelea entre Lagos Weber y Carvajal era sólo una de las muestras de la falta de comunicación interna a todo nivel. Públicamente eso se grafica en no poco frecuentes descoordinaciones entre las distintas autoridades. Por ejemplo el ex Ministro del Interior informa que la Presidenta no viajará a Tocopilla luego del terremoto que afectó esa ciudad y una hora más tarde se anuncia que sí lo hará. Incluso una vez se entregó un discurso a un vespertino con una frase que Bachelet jamás dijo y que tuvo gran impacto político.</p>
<p><a title="Cambio de gabinete: sale Lagos, entra Vidal" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cambio-de-gabinete.jpg"><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cambio-de-gabinete.jpg" alt="Cambio de gabinete: sale Lagos, entra Vidal" /></a>Disminuir las descoordinaciones de las distintas voces es una de las expectativas que pesan sobre el ministro Francisco Vidal, quien asumió tras la renuncia de Lagos Weber para postular al Senado. “No pretendo hacer ninguna modificación comunicacional, aunque sí buscar un mayor protagonismo del conjunto del gobierno. Es fundamental, dado el cerco mediático y la agresividad de la oposición, que los avances que se logran día a día sean insistentemente transmitidos a la ciudadanía”, comenta Vidal a pocos días de asumir.</p>
<p>Como ejemplo de la importancia de la información mediada que recibe la gente, menciona que si bien el Transantiago es en general mal evaluado, las encuestas revelan que quienes no usan el sistema de transporte público lo evalúan diez veces peor que los que sí lo usan, lo que daría cuenta de que la percepción es más negativa que la realidad.</p>
<p>Vidal fue el vocero más emblemático y luego jefe de gabinete del gobierno de Ricardo Lagos padre, por lo que con su arribo se terminó la decisión de Bachelet de contar con ministros que no hubieran ejercido el cargo antes. Se apostó por un hombre cuyos dotes de comunicador son reconocidos por todos y que no tiene roces previos con Carvajal, a quien atribuye un rol importante en la política comunicacional.</p>
<p>Una de las señales de que la relación con Carvajal sería mejor que las de su antecesor es que Vidal visó la publicación de un diario para difundir los beneficios y logros del gobierno que Lagos Weber había vetado en la que fue la más pública señal de sus roces con Carvajal. Pese a ello, entrevistado para este libro cuando Lagos aún era ministro, Carvajal explicaba que el proyecto no estaba descartado: “Nuestra tarea es garantizar que la gente se entere adecuadamente de los beneficios gubernamentales, quiénes los ameritan, cómo pueden acceder a ellos. Tenemos que usar todos los mecanismos que tengamos a la mano y los medios de comunicación ya no nos permiten eso”.</p>
<p><a title="Portada del diario de gobierno Chile Contigo" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/chilecontigo.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/chilecontigo.jpg" alt="Portada del diario de gobierno Chile Contigo" /></a>Con el nombre de “Chile Contigo”, el periódico de 200 mil ejemplares comenzó a repartirse tras la llegada de Vidal, a mediados de enero de 2008.</p>
<p>El nuevo vocero asumió justo en la mitad de los 4 años de gestión de Bachelet y partió poniendo el escenario en términos futbolísticos: terminaba el primer tiempo y apostaba por el éxito del segundo; aunque reconocía que de acuerdo a las encuestas, con la oposición el partido iba empatado 1 a 1. Su nombramiento fue visto como una amenaza por parte de la derecha, que inmediatamente anunció que lo interpelaría en el Congreso, acusándole de tener responsabilidad en irregularidades cometidas en el gobierno de Lagos.</p>
<h2>La difícil relación con la prensa</h2>
<p>Desde la campaña presidencial los periodistas que cubrían las actividades de Bachelet se quejaban de que respondía pocas preguntas y los trataba con indiferencia, al punto que durante meses estuvieron parados en la calle al sol, afuera de su comando o su casa, sin señales de si la candidata hablaría ese día. Las cosas no mejoraron demasiado cuando asumió la presidencia. Si bien Bachelet cada vez da más entrevistas programadas en televisión, diarios o revistas, los problemas los tienen quienes cubren el día a día.</p>
<p>El primer impasse con los medios ocurrió recién iniciado el gobierno, cuando se anunció que la nueva política comunicacional prohibía que los funcionarios hablaran “off the record”. Los dos principales diarios terminaron sacándoselo en cara. El Mercurio publicó que fueron dos ministros los que filtraron el contenido de una de las primeras reuniones y La Tercera cuestionó que la propia Bachelet tuviera un “off” con los periodistas de La Moneda. Esto último sucedió durante una sorpresiva visita de la Presidenta a “La Copucha”, como se llama la oficina donde trabajan los reporteros.</p>
<p>Luego, los corresponsales extranjeros se quejaron públicamente porque no les contestaban los llamados, les cancelaban entrevistas y les negaban información, un problema que se arrastraba desde la campaña. “Había mucho blindaje, era un triunfo tener una entrevista con un ministro”, dice Marcial Campos, presidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros, quien reconoce que después de muchos reclamos la situación ha mejorado.</p>
<p><a title="Bachelet habla con los periodistas de La Moneda" href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-habla-con-la-prensa.jpg"><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/bachelet-habla-con-la-prensa.jpg" alt="Bachelet habla con los periodistas de La Moneda" /></a>“Ella siempre ha tenido buenas intenciones, pero en la contingencia diaria es donde están los roces y uno no siempre encuentra la apertura de información que quisiera”, dice el presidente de los periodistas de La Moneda, Riensi Franco. “Yo creo que aún se están construyendo confianzas, pero no las hay”, reconoce.</p>
<p>Una de las principales críticas de los periodistas es que pocas veces contesta preguntas de la contingencia -lo hace alrededor de una vez por semana-, y aunque en sus discursos diarios ahora toca más temas de actualidad, para los reporteros no es suficiente. “Cada día hay menos información. La apertura es, primero, poder preguntar; segundo, encontrar respuesta; y tercero, tener acceso a todo tipo de fuentes, pero ahora no las hay”, dice Franco, queja que es desestimada por Juan Carvajal.</p>
<p>De fondo parece estar la idea de proteger a Bachelet de cometer errores y de que hable sólo de los “grandes temas”, aunque en la práctica se ha criticado justamente que entra en temas que no corresponden a la investidura presidencial y que evade tópicos ineludibles de la contingencia, lo que la aleja de la realidad. Además, los periodistas dicen que no hay otras fuentes disponibles que permitan profundizar los temas enunciados por la Presidenta.</p>
<p>Esto quedó reflejado en el IV Barómetro de Acceso a la Información, realizado a partir de encuestas a periodistas. “Es primer año en que las organizaciones gubernamentales están entre las peor evaluadas. Se debe a la incapacidad de abordar las crisis de los ministerios, por entregar información poco oportuna y poco confiable”, dice el académico de la Universidad Diego Portales Arturo Arriagada, quien trabajó en el estudio.</p>
<p>También hay molestia entre los periodistas por las puestas en escena, que no siempre son adecuadas para la televisión, y porque en las giras presidenciales las actividades contemplan escaso tiempo para que los medios realicen sus despachos, lo que atenta contra la información que llega a Chile. Además, en las salidas a terreno los obligan a pararse detrás de una balaustrada para hacer preguntas, las que antes son “filtradas” por los encargados de prensa., que quieren saber cuál será la interrogante y evitan ciertos temas. Los que más incomodan, dicen, son la política partidista y la economía.</p>
<p>Juan Carvajal defiende el derecho de pactar previamente las preguntas en entrevistas o salidas a terreno: “¿Conoces un jefe de prensa de alguna institución que no busque saber qué van a preguntar los periodistas?(…) Un presidente tiene que enfrentar todos los días a la prensa, es una cosa muy dura. Puedes tener en una semana veinte problemas y en una palabra puedes generar dinámicas y complicaciones fuertes”.</p>
<p>De eso sabe Michelle Bachelet, quien en sus primeros dos años de gobierno ha enfrentado situaciones adversas, de las que algunas veces ha salido airosa y en otras quizás hubiese preferido cambiar sus palabras, o incluso no decir nada. Consciente de la necesidad de hacer cambios, abrió la segunda parte y final de su mandato con profundas modificaciones en su gabinete de ministros, al que se incorporó Francisco Vidal -el experimentado vocero de Ricardo Lagos-, más otros personeros de notorio peso político. ¿Se aliviana con ello la carga mediática para la Presidenta? ¿Optimizará el gobierno su despliegue de comunicaciones? ¿Llegará Bachelet al final, al 2009, con una mejor imagen? Ya empezó la cuenta regresiva.</p>
<div id="diez-ideas" class="recuadro">
<h5>La comunicación de Bachelet en 10 ideas:</h5>
<p>-<strong>Presidenta en terreno:</strong> privilegia el contacto cara a cara con la ciudadanía. Cada día una actividad.<br />
-<strong>Protección social</strong>: un gobierno progresista que busca que los más débiles tengan un paraguas de protección, un mensaje que no siempre llega o choca con la realidad.<br />
-<strong>Liderazgo distinto</strong>: constantemente intenta demostrar que su liderazgo es distinto al tradicional masculino  pero no por eso es más débil, un flanco que ataca la oposición.<br />
-<strong>Lenguaje simple:</strong> en sus discursos usa un lenguaje sencillo, sin grandilocuencias, pasando de la formalidad a las bromas sin problema.<br />
-<strong>Una gran madre:</strong> en un régimen tan presidencial como el chileno, Bachelet se ha transformado en una mamá que reemplaza al tradicional papá presidente.<br />
-<strong>Estoy contigo</strong>: el eslogan de campaña mutó para bautizar los programas de gobierno (Chile crece contigo, Chile emprende contigo, Contigo mejor salud, etc)<br />
-<strong>Todo es TV</strong>: mensajes construidos para aparecer en televisión, la principal fuente de información.<br />
-<strong>Autenticidad</strong>: las encuestas dan cuenta de una baja de apoyo, pero siguen resaltando que es querida, creíble y respetada, atributos en los que gana siendo auténtica.<br />
-R<strong>esponder lo justo y necesario</strong>: baja exposición a la prensa en sus actividades diarias, privilegia entregar mensajes en sus discursos.<br />
-<strong>Sobriedad ante todo</strong>: su apariencia no puede distraer, aunque a veces usa colores fuertes, su vestimenta siempre es sobria.</div>
<p>*<em>El Centro de Competencia en Comunicación de la fundación alemana Friedrich Ebert invitó a CIPER a escribir una crónica sobre las comunicaciones de la Presidenta Michelle Bachelet. El texto será parte en un libro que incluye a doce mandatarios latinoamericanos y que se publicará en el marco de un proyecto de crónicas de seguridad y comunicación en América Latina. Próximamente podrá descargarse una versión digital del libro completo en <a href="http://www.c3fes.net/">www.c3fes.net</a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/03/10/comunicar-con-voz-de-mujer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>13</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mujer chilenas 5: Secretos de familia, el esquivo derecho al placer sexual</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2008/01/04/familia-placer-sexual/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2008/01/04/familia-placer-sexual/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Jan 2008 21:44:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristóbal Peña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/2008/01/04/familia-placer-sexual/</guid>
		<description><![CDATA[Diazepam disuelto en la taza de té del marido para que éste no haga exigencias en la cama, mujeres que nunca han experimentado un orgasmo por convivir con  eyaculadores precoces y las que nunca se han atrevido a ni siquiera verbalizar sus carencias y deseos y menos sus traumas por una violación que las mutiló. El abanico de vivencias sexuales de las mujeres se abre hoy como una nueva compuerta que saca a la luz los más ocultos secretos de familia de los chilenos.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="excerptdestacado"><img class="left" style="width: 270px; height: 281px;" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/sexualidad02.jpg" alt="Pareja abrazada con manzana en la mano" />Diazepam disuelto en la taza de té del marido para que éste no haga exigencias en la cama, mujeres que nunca han experimentado un orgasmo por convivir con eyaculadores precoces y las que nunca se han atrevido a ni siquiera verbalizar sus carencias y deseos y menos sus traumas por una violación que las mutiló. El abanico de vivencias sexuales de las mujeres se abre hoy como una nueva compuerta que saca a la luz los más ocultos secretos de familia de los chilenos.</p>
<p>Ya sea en la radio, en la televisión, en consultas médicas o en las sobremesas de amigos, la mayoría de las mujeres chilenas por primera vez se atreve a confesar sus deseos, experiencias y también su frustración sexual. Así lo demostró un estudio de la Corporación Humanas realizado en octubre de este año, en donde el 80% de las mujeres encuestadas puso su negación al derecho al placer sexual en segundo lugar, después de la discriminación laboral (98%).</p>
<p>Los cambios han sido vertiginosos. Si hasta hace algunos años era normal que la mujer callara cuando su pareja no le daba satisfacción, hoy lo reclama. Un problema no menor, ya que un estudio de salud que data de 2002 reveló que <strong>el 29% de los chilenos es eyaculador precoz</strong>.</p>
<p>Si a principios de los ’90, el 50% de los jóvenes chilenos admitía haberse iniciado sexualmente a los 15 años, la cifra subió al 70% en 2001. Y con ello también salen a la luz los efectos colaterales de una temprana iniciación sexual en un país en donde existe fuerte rechazo a las políticas más activas de control de la natalidad. Uno de ellos es la deserción escolar femenina. Según un estudio de Adimark de 2001, más del 40% de ellas tiene su origen en el embarazo prematuro de la joven.</p>
<h2>“Jornada circular”</h2>
<p>Así le llaman las investigadoras del Centro de Desarrollo de la Mujer (Cedem) al extenuante régimen laboral que cumplen las temporeras durante la cosecha de la fruta, concepto que acuñaron en el estudio <em>Los costos ocultos del modelo de agroexportación en las mujeres.</em>-</p>
<p>-Son los costos que no se ven, porque cuando se habla de los problemas de la mujer rural, se nombran los salarios y todo lo laboral. Y aquí hay un costo distinto, el que fragiliza sus relaciones de pareja. Hablamos de “jornada circular”, porque las horas de sueño son sólo cuatro, las únicas horas del día en que están en posición horizontal. El resto es jornada laboral: en la cosecha o en las tareas domésticas. Muchas empiezan a trabajar a las cuatro de la mañana: a esa hora cocinan y dejan todo listo en la casa para el resto del día, porque a las 05:00 las pasa a buscar el contratista. Y a las 12 de la noche terminan planchando o lavando ropa –explica la investigadora del Cedem, Pamela Caro.</p>
<p>Las largas jornadas laborales también son parte de la rutina que viven las trabajadoras urbanas. Vendedoras de malls, cajeras de supermercados, operarias de empresas de aseo y empleadas domésticas inician su día entre las 5:30 y las 6:00, preparando comida para la familia, colaciones para los hijos que estudian y haciendo parte del aseo doméstico.<br />
El nuevo plan de transporte colectivo de Santiago, el Transantiago, ha demorado los trayectos hasta en una hora, provocando una sensible pérdida de calidad de vida de los trabajadores, principales usuarios del sistema. Se estima que le están dedicando hasta 14 horas a la vida laboral (contabilizando los tiempos de traslado). Y al llegar a sus hogares deben cocinar, lavar, planchar, ver las tareas de los hijos&#8230;</p>
<p>En ese contexto, el derecho al placer, al goce de la sexualidad y al cuidado del cuerpo no es más que una quimera. Un lujo inaccesible. Para muchas mujeres la intimidad se transforma en una desgastante rutina para satisfacer mecánicamente las necesidades de su pareja, con la consecuente frustración que a veces se acumula por años.</p>
<p>Paola Cordero, líder del proyecto de guardería infantil comunitaria de la Villa San Gabriel, de La Pintana, cuenta su experiencia:<br />
-Acá, la mayoría de las mamás trabaja en aseo industrial o son empleadas domésticas. Y sus tiempos de traslado entre la casa y el trabajo son muy largos. Muchas salen del hogar a las 6:00 para llegar a sus trabajos a las 8:00 y vuelven como a las 21:00. Es terrible ver cómo llegan. Vienen a buscar a sus hijos y se sientan a descansar un ratito y conversamos un poco. Basta con mirarles las caras. El cansancio lo tienen incrustado por lo poco que duermen. Y llegan a sus casas a cocinar, para poder mandar a sus niños con la comida y a bañarlos. Por eso, si hay una mamá que llega más tarde, la esperamos, y si no alcanzó a bañar al niño o no pudo cocinarle, le ayudamos.</p>
<p><img class="right" style="width: 270px; height: 229px;" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/sexualidad01.jpg" alt="Pareja abrazada contraluz" />“La incorporación de la mujer al trabajo en el campo o en la ciudad, no ha significado una repartición igualitaria de los roles domésticos. Si el hombre no hace click en la pareja adoptando un nuevo contrato social, no hay cambio posible”, sentencia Pamela Caro.</p>
<p>A fines de noviembre de 2006, el programa de TVN “Piel de jaguar” llevó hasta los hogares chilenos el primer documental sobre sexualidad femenina íntegramente grabado por ciudadanas comunes. El espacio abordó la profunda insatisfacción que viven en este plano muchas chilenas, producto de la cultura machista y patriarcal que impera en el país: “Con todas las trancas que tenemos nos cuesta mucho pedir (a la pareja) el placer que toda mujer desea. Todas tenemos ese anhelo y muchas se mueren pensando que no lo lograron”, comentó Amanda, dueña de casa.</p>
<p>Dora, una de las mujeres que se atrevió a mostrar su intimidad en ese programa, dejó en evidencia que este problema no distingue clases sociales. Ella era la única protagonista proveniente del segmento social alto y confesó que en 30 años de matrimonio nunca tuvo un orgasmo, porque su ex marido es eyaculador precoz: “Cuando él llegaba a la casa me hacía la dormida y al tiempo noté que nunca me preocupé de mí”. Dora renunció al placer para criar a sus hijos en un hogar “bien constituido”, pero ahora, a los 56 años, está redescubriendo su cuerpo con una nueva pareja.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>&#8220;Con Marianne comprobé que la inteligencia femenina es comparable con una fina espada de samurái, mientras que la de los hombres parece una máquina de moler carne. Aunque siempre tuve contacto con mujeres que me ayudaron en mi búsqueda espiritual, como Violeta Parra o la pintora surrealista Leonora Carrington, que mencioné en mi anterior libro &#8220;El maestro y las magas&#8221;, nunca había tenido real conciencia de su importancia dentro de la sociedad y lo desvalorizadas que siempre han sido. Era un poco ciego e hijo de la incultura&#8221;. &#8211; Alejandro Jodorowsky</p></blockquote>
<h2>Diazepam para calmar las pasiones</h2>
<p>A sus 59 años y con siete hijos, María Cartagena, temporera de Copiapó, confiesa sin pudores que nunca fue feliz en su vida sexual: “Porque uno siempre tiene que hacerle el quite, para no tener guagua. Y al final igual quedaba embarazada”.</p>
<p>Francisca Rodríguez, dirigenta de la Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri), cuenta que uno de los efectos de las extenuantes jornadas de las temporeras es “el aumento de consumo de fármacos para mejorar su capacidad de soportar más horas en una tarea que es dura”.</p>
<p>-Encontramos mujeres que le suministraban diazepam a los niños para que se quedaran tranquilos en la casa mientras ellas trabajaban. Y también le suministraban diazepam al marido, para que él no les hiciera exigencias sexuales cuando ellas llegaban cansadas a la casa –relata.</p>
<p>Pamela Caro dice que en 2000, Cedem realizó una escuela de capacitación de campesinas donde abordaron por primera vez los derechos sexuales:<br />
-Con un grupo de ONG’s que surgió al alero de la conferencia de Beijing sobre los derechos de la mujer, por primera vez nos atrevimos a tocar con las mujeres rurales los derechos sexuales y reproductivos: el placer sexual, el derecho a decidir tener hijos, el control de la natalidad desde la edad que tú quieras, decidir cuándo vas a tener tu iniciación sexual. Temas que en las sociedades modernas son normales, pero que en el campo son todavía tabú. Las campesinas no se ven el cuerpo. Ni siquiera hablemos de sexualidad y placer, sino de tener conciencia de que tienes un cuerpo, que debes cuidarlo y con el que también puedes gozar. Cuando tocamos esos temas con las mujeres rurales, ellas se ríen. Es jocoso. Y eso es intergeneracional, no es que la más jóvenes estén más evolucionadas.</p>
<p>Las temporeras, dice Alicia Muñoz, dirigenta de Anamuri, no se preguntan por su derecho al placer ni a la sexualidad: “No tienen nada de eso. Tienen que levantarse, dejar aseo y comida hecha y preparar su bolso para salir”.</p>
<p>-Nosotras siempre hemos afirmado que el salario dignifica, pero hoy tenemos ese concepto bajo cuestionamiento. Si la mujer tienen que trabajar 14, 16 y hasta 18 horas diarias, tomando fármacos para resistir y con la enorme culpa por abandonar a los hijos, comiendo poco y mal, sin baño, inmersas en un trabajo que es un proceso migratorio que te lleva de una comuna a otra, de una provincia a otra, ¿de qué dignidad me hablan? –explica Francisca Rodríguez.</p>
<p>Por ello, la organización Anamuri está tratando de que las temporeras entiendan que deben luchar en primer lugar por ellas, no como madres o esposas, sino como mujeres con derecho al descanso, la recreación, al placer:</p>
<p>-Alguien te está robando tus ocho horas de descanso, tus horas de recreación&#8230; Por eso ahora decimos que todo lo que hacemos es por nosotras. Si estamos bien, van a estar bien nuestros hijos, nuestra familia. Nuestro proceso de formación parte con una mirada hacia adentro: ¿Cómo estoy yo?, ¿cómo me siento? Y cuando sientes que la familia crece con lo que le entregas, es porque tú has crecido –afirma Alicia Muñoz.</p>
<h2>Embarazo adolescente y aborto</h2>
<p>Otro factor relevante en la precaria vida de pareja en las poblaciones urbanas es el hacinamiento. Paola Cordero, ex dirigente de los deudores habitacionales, confiesa que una de las crisis que atravesó en su matrimonio ocurrió cuando le exigió a su esposo iniciar el proceso para conseguir la vivienda propia. Ellos, junto a su hijo, vivían de allegados en una pieza en la casa de la madre de su esposo. No tenían intimidad. Pero él se resistía a dejar el hogar materno.</p>
<p>-Vivíamos en una mediagua. Todo dentro del mismo espacio. Mi hijo no tenía intimidad y nosotros, como pareja, tampoco. Yo vi el problema y le dije a mi marido: “Ahora el niño está chico, pero va a crecer. Y nosotros vamos a querer tener nuestro espacio y él también. Yo quiero ese espacio ahora”.</p>
<p>El tema sexual, a diferencia de lo que ocurre en el campo, ya no es tabú en las poblaciones urbanas. Las mujeres comentan entre ellas lo que les sucede, buscan apoyo en los consultorios o los Cosam (Centro Comunitario de Salud Mental Familiar) y acceden a tratamientos de control de natalidad. Paola da cuenta de ese cambio:</p>
<p>-Yo percibo el cambio en mi población. En las niñas de incluso 14 y 15 años que han quedado embarazadas y siguen estudiando. Porque las apoyan sus papás y se quedan con sus nietos cuando ellas van al colegio. Antes, el embarazo de una hija era lo más terrible para un familia: escondían a la niña. Eso cambió. Hoy veo a los abuelos paseando con orgullo a sus nietos.<br />
De todas formas, el embarazo adolescente sigue siendo uno de los factores que más condiciona a las mujeres a repetir el ciclo de la pobreza que viven sus familias. La última estadística confiable en torno al tema es la del año anterior al Censo 2002, la que indica que el 4,5% de las adolescentes de entre 15 y 19 años tuvieron hijos.</p>
<p>Por lo mismo, la líder de las grandes protestas estudiantiles de 2006, Karina Delfino, considera que la política pública del gobierno de Bachelet  más importante para las jóvenes de su generación es el acceso a la Pastilla de Anticoncepción de Emergencia (PAE), más conocida como la “Píldora del día después”.</p>
<p>-Yo le puedo decir a una joven que vive en un sector vulnerable “ahora hay mitad de ministras mujeres en el gabinete”, y no le va a importar. Le puedo decir “el BancoEstado abrió créditos especiales para las microempresarias”, y tampoco. No les afecta. Pero si las beneficia una política de sexualidad. El embarazo adolescente genera discriminación social y condiciona la vida de la joven. Por eso creo que el acceso a la píldora en los consultorios públicos para todas la mujeres mayores de 14 años, es el cambio más fuerte que han vivido las jóvenes de mi edad que están en situación social más vulnerable. Ahora sí pueden optar igual que las jóvenes que tienen recursos y que pueden comprarla.</p>
<p>Respecto de la polémica generada por sectores conservadores que se oponen a que la PAE se entregada a menores de más de 14 años sin consentimiento de sus padres -y cuyas presiones llevaron a los laboratorios y a farmacias a no comercializar el fármaco-, Karina es tajante:</p>
<p>-Lo importante es que si alguien la necesita y la quiere, la herramienta ya está y cada quien verá si la ocupa o no según su ética. Hay algo bien claro: la nueva Ley de Responsabilidad Penal Adolescente establece que desde los 14 años un joven tienen discernimiento. Y si a esa edad debo hacerme responsable si decidí robar, ¿por qué no puedo hacerme responsable de mi sexualidad?</p>
<h2>Del aborto no se habla</h2>
<p>Si la “Píldora del día después” despierta las más duras controversias, el aborto es una palabra sencillamente ausente del debate. Y ello a pesar de que según las únicas cifras conocidas, entre 2000 y 2003 se registraron más de 100 mil abortos clandestinos al año.</p>
<p><img class="left" style="width: 270px; height: 405px;" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/sexualidad03.jpg" alt="pareja en actitud amorosa" />En noviembre del año pasado un grupo de diputados socialistas propuso discutir la despenalización del aborto. No sólo la derecha opuso feroz rechazo, también lo hizo un grupo de sus aliados democratacristianos. Uno de ellos, el presidente de la Cámara de Diputados, Patricio Walker, llegó a afirmar que de prosperar dicho proyecto, su partido evaluaría su permanencia en la Concertación. El oficialismo tuvo su pequeño sismo.</p>
<p>Al día siguiente, se conoció un estudio de la Corporación Humanas y la Universidad de Chile el que reveló que las mujeres encaran el tema con más madurez que los políticos: un 62% de las consultadas apoyó la idea de legislar, el 75% estuvo de acuerdo con volver a legalizar el aborto terapéutico cuando está en peligro la vida de la madre (penalizado con cárcel por la dictadura de Pinochet, lo que aun se mantiene), cifra que subió a 76% en la misma encuesta de octubre 2007; y el 71% apoyó interrumpir embarazos fruto de violaciones (subió a 75% en octubre 2007). Y sólo el 20,4% declaró aceptar el aborto “por cualquiera razón que la madre decida”. En octubre 2007 esas mujeres alcanzaron el 29%.</p>
<p>En la encuesta de octubre 2007, un 26% de las mujeres declaró no estar de acuerdo con el aborto bajo ninguna circunstancia (encuesta aplicada entre el 17 de agosto y el 12 de septiembre 2007 a mujeres mayores de 18 años inscritas en los registros electorales). Hasta ahora, y a pesar de la cifra de abortos y sus consecuencias letales, el gobierno ha declarado no estar disponibles para legislar sobre la materia. Del aborto no se habla.</p>
<p>A tal punto ha llegado la presión religiosa y política sobre la materia que en enero de 2002, cuando la comisión de Relaciones Exteriores del Senado debía debatir la aprobación del protocolo facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, dependiente de la ONU), se decidió escuchar los argumentos en contra del Cardenal Francisco Javier Errázuriz. Uno de sus principales argumentos fue que la firma de dicha Convención obligaba a Chile a legislar una eventual legalización del aborto. La entonces subsecretaria del Sernam, Kareen Herrera, llegó al Senado para escuchar la opinión del prelado. Dijo expresamente que no pediría intervenir. Pero los senadores le negaron el acceso.</p>
<p>La mujer muda sobre su sexualidad es la realidad mayoritaria de las mujeres campesinas.<br />
-En el sector rural se sabe del debate en torno a la PAE a través de los medios de comunicación. No es un tema. La gente de campo, además, escucha mucha radio y ahí están los discursos conservadores de las iglesias varias: evangélicas, católica, testigos de Jehová. En contraste están las telenovelas de Vicente Sabatini en Televisión Nacional, que han puesto temas campesinos generando nuevas imágenes de cambio. Ahora los jóvenes del campo están recibiendo discursos cruzados –dice Pamela Caro, del Cedem.</p>
<p>Y la prueba está en San Fernando, al sur de Santiago, donde la tendencia del embarazo adolescente iba en aumento. Juan Quiroz, director del Liceo de Niñas de esa comuna, decidió apelar a una de las medidas anunciadas por Bachelet al asumir el mando y el 2006 postuló a un fondo especial de Integra. Lo ganó y creó una sala cuna especial para sus alumnas embarazadas evitando así que deserten del sistema escolar. En abril de 2007, diecisiete jóvenes usaban sus instalaciones.</p>
<div class="colofon"><img src="/wp-content/uploads/beca_avina.gif" alt="Beca Avina" />“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2008/01/04/familia-placer-sexual/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>10</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mujeres Chilenas 4 : Temporeras, eslabón olvidado del modelo económico</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2007/12/12/temporeras-eslabon-olvidado/</link>
		<comments>http://ciperchile.cl/2007/12/12/temporeras-eslabon-olvidado/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 12 Dec 2007 18:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Exportaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ciperchile.cl/2007/12/12/temporeras-eslabon-olvidado/</guid>
		<description><![CDATA[Violencia intrafamiliar, vulneración de derechos laborales, acoso sexual en el trabajo y hasta femicidio, todo ello se mezcla en las vidas las cerca de 250 mil temporeras que operan en Chile.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/ciper-temporeras03.jpg" alt="Packing fruticola" width="366" height="201" /></p>
<p class="excerptdestacado">Violencia intrafamiliar, vulneración de derechos laborales, acoso sexual en el trabajo y hasta femicidio, todo ello se mezcla en las vidas las cerca de 250 mil temporeras que operan en Chile.</p>
<p>En la cosecha de la uva de la temporada 1986-1987, María Cartagena trabajó en los parronales de Copiapó desde las siete de la mañana hasta las seis de la madrugada del día siguiente. <em>“Dormía una hora y seguía trabajando”</em>, relata esta mujer de 59 años, integrante de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri), la más grande organización femenina chilena con sus cerca de 7 mil representadas.</p>
<p>Al finalizar esa cosecha, María había ahorrado $850.000 (US$ 1.597). Los necesitaba para buscar a su hermana, detenida desaparecida desde el Año Nuevo de 1973. Para conseguir ese dinero, había dejado el cuerpo y el alma en los campos. El dolor de espalda era insoportable, pues debía cargar la fruta, su comida y el agua para beber durante el día. Además, como no les ponían baños en la faena, frecuentemente ella y sus compañeras sufrían infecciones urinarias por hacer sus necesidades a campo abierto. El salario era escaso y la única forma de sobrevivir <a href="#4am">era cumpliendo las extenuantes horas extras</a>.</p>
<p>La historia de María Cartagena resume con dramatismo todos los sinsabores que viven las mujeres del campo hasta hoy: maltratada primero por su madre, luego por su esposo, después por los carabineros en la dictadura y finalmente expulsada de los parronales por “conflictiva”. Violencia intrafamiliar, vulneración de derechos laborales, acoso sexual en el trabajo y hasta femicidio, todo ello se mezcla en una vida que retrata la de gran parte de las cerca de 250 mil temporeras que operan en Chile.</p>
<p>La situación ha cambiado poco en los últimos 20 años. El salario de los temporeros prácticamente no ha subido en estas dos décadas, pues los incrementos han sido absorbidos por los “contratistas”, los nuevos enganchadores de la mano de obra.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>En esta área la ganancia se basa en la sobreexplotación de la mano de obra. El jefe de los trabajadores del campo que trabaja conmigo gana $180.000 (US$ 350) al mes, tiene cinco hijos y yo no sé cómo vive.</p></blockquote>
<p>Si tomamos como ejemplo la cosecha de arándano, la “joya” de esta temporada, según Carlos Abujatum, productor de la zona de Linares, el salario base que paga a los trabajadores es de $180.000 (US$ 350) mensuales. Un ejecutivo de otra empresa del rubro, Valle Maule, informa que se paga un mínimo de $6.000 (US$11,6) al día, a lo que se puede agregar bonos por producción: <em>“Una temporera puede llegar a ganar $16.000 (US$31) diarios, cobrando $450 (US$ 0,8) por cada caja de kilo y medio de arándanos”</em>, explica. Los 0,8 dólares habría que compararlo con el precio de venta del arándano en el mercado. Según información de El Mercurio del 26 de noviembre de 2007, la misma caja de kilo y medio del preciado berry se llegó a vender a US$ 9,1.</p>
<p>Una indagación en el sector indica que no hay mayor variación en los salarios de temporeros aunque se trate de productos que estén con precios de punta en el mercado exportador.</p>
<p>-En esta área la ganancia se basa en la sobreexplotación de la mano de obra. El jefe de los trabajadores del campo que trabaja conmigo gana $180.000 (US$ 350) al mes, tiene cinco hijos y yo no sé cómo vive. Acá a los trabajadores de temporada se les paga entre $4.800 a $5.000 (US$ 9,6) líquidos diarios, lo que corresponde aproximadamente a $180.000 mensuales imponibles. Además, se paga un bono por productividad que, dependiendo del campo, va de $20 a $50 por “capacho” (el tiesto con el que se cosecha). Nosotros pagamos $30. Una buena temporera, en una jornada de 12 horas, puede llegar a 100 “capachadas”, lo que le agrega $3.000 por día. Al final, puede salir con $8.000 (US$ 15,3) diarios. Pero lo normal para las mujeres es sumar entre $1.000 y $2.000 por “capachadas”- explica un administrador de un campo exportador que prefiere, por razones obvias, la reserva de su identidad.</p>
<p>Si la tarea de temporada se hace en el packing, el salario es mayor: entre $8.000 y $15.000 (US$ 28,8) diarios. Pero ahí sí que el régimen es duro y esa labor sólo está abierta un par de meses. Por ejemplo, si se trata de duraznos, el trabajo fuerte comienza a mediados de enero y se detiene a mitad de marzo.</p>
<p>Si en salarios la situación es claramente discriminatoria, en otros beneficios laborales y legales es peor. La ley que obliga a las empresas a abrir una sala cuna cuando se juntan más de 20 trabajadoras sencillamente no se cumple, porque los campos son divididos en varias “razones sociales” (distintas empresas). Y el único logro visible es paupérrimo: los empleadores están obligados a poner baños cada 125 metros. Pero en su gran mayoría son mixtos además de muy precarios.</p>
<h3>El reinado de los “contratistas”</h3>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/ciper-temporeras04.jpg" alt="Packing" />Según las dirigentas de Anamuri, el único estudio serio sobre la cantidad de temporeros que trabajan en el país lo realizó la Universidad de Talca en conjunto con el Ministerio Servicio Nacional de la Mujer (Sernam). Y éste indica que entre 400 mil y 500 mil chilenos trabajan en la cosecha de frutas en cada temporada (de septiembre a marzo). El 50% son mujeres y el 70% de ellas trabaja sin contrato, sometidas al arbitrio del “contratista”.</p>
<p>-Los contratistas son ex temporeros que los jefes ven eficientes para enrolar gente. Y les pagan por obra hecha. La ganancia el contratista la saca recortando a cada temporero de su salario. Cuando se masificó esta subcontratación, dejaron de aumentar los salarios de los temporeros por más trabajo realizado, ya que ese albur se queda en manos de los contratistas. Muchas temporeras ganan menos que antes- señala Alicia Muñoz, una de las fundadoras de Anamuri.</p>
<p>La nueva ley de subcontratación, que obliga a las empresas a hacerse responsables de los derechos laborales que no sean respetados por el contratista, no generó modificaciones sustanciales a juicio de las temporeras de Anamuri:<br />
-Lo único que se logró fue legitimar lo ilegítimo, porque no cambió la situación de las temporeras. Se ponen tantas trabas en el camino para que las empresas sigan no haciéndose responsables de lo que hace el contratista, que la ley puede ser letra muerta -asegura Francisca Rodríguez, la primera presidenta de Anamuri.<br />
La escasas mejores condiciones laborales contrastan con el crecimiento de las agroexportaciones. La uva de mesa, por ejemplo, aumentó sus exportaciones de US$ 553 millones en 1996 a US$ 1.041 millones en 2006. En la misma década las exportaciones de vino crecieron de US$ 293 millones a US$ 965 millones. Y los embarques de frutas, en general, se incrementaron en esos diez años, de US$ 1.266 millones a US$ 2.407 millones.</p>
<p>Hoy existen en Chile tres categorías de trabajadores agrícolas: permanente, temporal directo y temporal subcontratado. Según una investigación del Centro de Estudios de la Mujer (Cedem) en el sector vitivinícola -la actual estrella de las agroexportaciones-, el trabajo permanente lo conforman 70% de hombres y 30% de mujeres; el temporal directo en un 60% es ejecutado por hombres y 40% por mujeres. Pero en el temporal subcontratado, el más precario, el 60% son mujeres.</p>
<p>Esta estratificación del trabajo en el campo revela que es en el sector rural donde se mantiene más férreamente atrincherada una estructura patriarcal que coloca a las mujeres en una posición de subordinación respecto del hombre.</p>
<p>La cosecha destinada a exigentes mercados del primer mundo requiere del trabajo de manos femeninas, dice Pamela Caro, investigadora del Cedem, pero no se retribuyen proporcionalmente las ganancias que esas mujeres generan:<br />
-Hay una valoración de la delicadeza y minuciosidad que aportan las mujeres. Pero ellas, en su mayoría, ingresan al segmento más precario: trabajadores temporales subcontratados.<br />
Rosa Pallares (53), dirigente de las temporeras de Andacollo, cuenta su historia: “He trabajado incluso embarazada (tiene cuatro hijos), he regado, aprendí la siembra del melón y del tomate igual que un varón.<br />
Después entré a otra empresa donde aprendí el proceso de los limones y luego al packing. He trabajado desde muy joven, cuando aprendí a procesar las papayas, y todo eso para que mis cotizaciones previsionales alcancen a $200.000 (US$ 375)”.</p>
<p>Por ello, las temporeras cifraron su esperanza en la reforma previsional impulsada por Michelle Bachelet. Estas mujeres trabajan en promedio cuatro meses por año y sólo aquellas que tienen contrato imponen en ese período. La pensión mínima es de $82.000 mensuales (unos US$ 154) y requiere de a lo menos 240 cotizaciones al momento de jubilar. Una temporera tendría que trabajar 60 años para alcanzarla.</p>
<p>-De los cien actores sociales que entrevistó la comisión que estudió la reforma, Anamuri fue el tercero en presentarse y llevó una propuesta de diez carillas. Y al final, no la tomaron en cuenta. De nuevo no se consideró el trabajo temporal como un tipo de labor que requiere un sistema especial de previsión -señala Pamela Caro.</p>
<p>-Se requiere cirugía mayor y no cambios menores. Hemos planteado la necesidad de crear un Fondo Solidario de Reparación que permita entregar una pensión digna y no asistencial a las temporeras, las que no han recibido los beneficios de la riqueza que han ayudado a generar -afirma Francisca Rodríguez.</p>
<h3>Reclamos de las productoras</h3>
<p>En el mundo de las mujeres rurales, no sólo hay temporeras. Aunque cada vez son menos, por el proceso de concentración de la propiedad en manos de grandes compañías, también subsisten las pequeñas productoras agrícolas. Gladys Cortés (52 años) es una de ellas. Como María Cartagena, ella sufrió maltrato infantil en la casa de su abuela y luego, durante años, la violencia sicológica de su pareja. Nunca se cuestionó los rígidos moldes sociales rurales que le imponían sólo a ella el trabajo en el campo además del lavado y la cocina, entre otros.</p>
<p>Pero los tres hijos de Gladys crecieron. Y le exigieron a su padre un trato digno. Gladys cuenta que fue como un renacimiento. Comenzó a valorar su trabajo, organizó a su comunidad -en la zona rural del municipio de Canela- para conseguir agua potable y electricidad, presidió su junta de vecinos, apadrinó a los alumnos del Liceo Técnico Agrícola para que estudiaran computación y consiguió becas para que dos de ellos siguieran estudios superiores en Venezuela:<br />
-Están en la carrera de Tecnología en Agroecología. Cuando se tenían que ir, no sabían qué era un computador, así que mientras les hacía los papeles para el viaje los fui preparando y ahora me mandan correos electrónicos. ¡Me siento tan orgullosa de ellos!</p>
<p>Pero el mayor orgullo de Gladys es la parcela agroecológica en la que produce hortalizas sin fertilizantes químicos ni pesticidas. Un proyecto auspiciado por Cedem y destinado a recuperar la capacidad de subsistencia de la familia rural:<br />
-El proyecto está diseñado para que de una parcela viva autoabasteciéndose una familia de cuatro personas y sólo gaste el 15% de sus ingresos afuera, para vestirse, por ejemplo. Se plantan zanahorias, cebollas, cilantro, lechugas, de todo para la cocina y hay frutales de duraznos, naranjos&#8230;Vamos al campo a capacitar personas y les enseñamos la rotación del cultivo, para que no les falte nada durante el año.</p>
<p>Como muchas productoras, Gladys se queja de que los programas de ayuda del gobierno están muy enfocados a la producción para el mercado:<br />
-Los proyectos del gobierno no nos sirven. Si postulamos al Prodemu nos dicen: “Tiene que usar pesticida, para que tenga un producto bonito y lo pueda vender”. Nos les interesa que mejoremos nuestra calidad de vida familiar, sino que genere plata. Acá hay gente que ha hecho proyectos de árboles frutales, pero no tomaron en cuenta la sequía, que es muy grande en la Cuarta Región, y se están secando. Los campesinos quedan endeudados. Yo no trabajo con proyectos, porque me ofrecen del Prodesal o de Sercotec, pero para postular tengo que tener 300 mil pesos (US$ 560). ¿De dónde los saco?</p>
<p>La tierra cultivable, señala Pamela Caro, está en un 70% a 80% en manos de empresas medianas, grandes y transnacionales:<br />
-El mundo campesino es fundamentalmente asalariado y una mínima parte es productor. Y dentro de los productores, el 80% son hombres. Por herencia o estructura cultural el jefe de la unidad productiva es el hombre. Y eso es así para la familia campesina y para el Indap (Instituto de Desarrollo Agropecuario) y todos sus instrumentos de fomento a la producción. Hay algunos instrumentos para mujeres, pero no rompen con la lógica patriarcal. Son de menores montos, de menor riesgo y colaterales al centro del negocio familiar. Si se trata de una familia chilota que produce papas, el Prodesal (Programa de Desarrollo Local) fomenta la producción de claveles entre las mujeres. Feminiza la producción hacia rubros de difícil comercialización.<br />
La principal reflexión de Pamela Caro está en que si bien todos los gobiernos de la Concertación ha tenido voluntad política para promover cambios que mejoren la calidad de vida de la mujer rural, las cosas se trancan:<br />
-Desde 1990, en los cuatro gobiernos de la Concertación, Indap ha sido intervenido para hacer transversal el tema de género, pero su estructura pesada hace que las cosas cambien muy lentamente. El mismo gesto simbólico de que Michelle Bachelet sea Presidenta es muy importante, pero los anclajes culturales de la desigualdad son muy estructurales.</p>
<h3>Agua y tierra</h3>
<p>Para muchas mujeres campesinas el primer año de gobierno de Bachelet no significó un cambio importante de sus condiciones de vida.</p>
<p>-Las mujeres del campo están tan desprotegidas como siempre. Hay campesinas con mucho talento, pero se quedan en sus casitas. No tienen la capacidad de decir “yo puedo”, tienen miedo. Y a muchas sus maridos no las dejan salir, y si salen no saben dónde ir. Nosotras queremos hacerles capacitación personal, para que crezcan. El gobierno, antes que ofrecer proyectos productivos, tiene que trabajar la autoestima, para mejorar la valoración que las mujeres campesinas tienen de ellas mismas –cuenta Gladys Cortés.</p>
<p>En el Cedem concuerdan con el diagnóstico de Gladys. Pamela Caro dice que cada vez que las mujeres del campo verbalizan sus problemas lo hacen desde el rol de madres:<br />
-No se ven como mujeres, con cuerpo ni sexualidad. Si les preguntas por sus problemas de salud, por ejemplo, te dicen: “No hay consultorio para los niños”. No se refieren a su propia salud mental o reproductiva. Conceptos de la sociedad moderna como el yo, el ego, el sexo, el cuerpo, el sujeto o la autonomía, en el campo sencillamente no se ven.</p>
<p>Por lo mismo, la investigadora del Cedem estima que la mayor parte de las políticas de género que ha impulsado el gobierno de Bachelet no han tenido gran repercusión en el sector rural. Y toma como ejemplo las conclusiones del Primer Congreso Nacional de Anamuri, donde las políticas públicas favorables a la mujer adoptadas en el último año prácticamente no se mencionan.</p>
<p>Lo más gráfico respecto de la invisibilidad en que se encuentran las mujeres rurales fue que el Congreso de Anamuri -celebrado en los mismos días en que Bachelet cumplía su primer año en La Moneda, en marzo de 2007- no tuvo espacio en los medios de comunicación. Tampoco fue visitado por la Mandataria.<br />
-Ninguna de estas políticas apuntó directamente a la mujer rural y por eso puede haber una visión pesimista de ellas. Cuando les anuncias que se amplió el postnatal masculino, les importa un maní, porque nunca lo vieron como una necesidad. Lo mismo cuando les dices que se universalizó el derecho de amamantamiento. La ampliación de la cobertura de los jardines infantiles o salas cuna son políticas distantes para ellas. Lo que sería potente son cambios en el acceso a la tierra y los derechos de agua, a la producción y comercialización. Y eso tiene relación directa con que las mujeres del campo se ven como productoras o como madres, no como mujeres-mujeres –dice Pamela Caro.</p>
<p>En la declaración final del Congreso de Anamuri precisamente agua y tierra fueron los temas centrales. Pero aparte de sus 7 mil representadas, casi nadie los conoció.</p>
<p><em>(*) Cifras correspondientes al presupuesto fiscal 2008 y a precios actuales se expresan en dólares al cambio promedio de 2007: 520 pesos por dólar. Las cifras de salarios, pensiones o precios  de años anteriores a 2007 se expresan por la paridad en dólares de cada año: 550 por dólar en 2005; 530 pesos por dólar en 2004 y 525 pesos por dólar en 2000.</em></p>
<div class="colofon"><img src="/wp-content/uploads/beca_avina.gif" alt="Beca Avina" />“El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas AVINA de Investigación Periodística . La Fundación AVINA no es responsable por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.”</div>
<div class="documentos">
<h4>Capítulos</h4>
<ul>
<li><strong>INTRODUCCIÓN:</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/11/29/mujeres-chilenas-ciudadanos-de-segunda-categoria/">Mujeres  chilenas: 7 millones de ciudadanos de segunda categoría</a></li>
<li><strong>CAPITULO 1:  MUJER Y PODER:</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/11/29/mujeres-y-poder/">El drama de  llegar a la cima</a></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/11/29/entrevista-vivianne-blanlot/">Vivianne  Blanlot: &#8220;Ha habido sistemática agresividad despectiva hacia la Presidenta&#8221;</a></li>
<li><strong>CAPITULO  2: MUJER TRABAJADORA Y JEFAS DE HOGAR</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/11/29/mujer-trabajadora-y-jefas-de-hogar/">La mayor  deuda pendiente</a></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/11/29/karina-delfino-pildora-dia-despues/">Karina  Delfino: &#8220;Píldora del Día Después es el cambio más fuerte para las jóvenes&#8221;</a></li>
<li><strong>CAPITULO 3:  MUJER Y VIOLENCIA</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/12/06/la-guerra-contra-el-femicidio/">La guerra contra  el femicidio</a></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/12/06/maria-cartagena/">María Cartagena:  &#8220;Busqué a mi hermana como detenida desaparecida… y la mató el marido&#8221;</a></li>
<li><strong>CAPITULO 4:  MUJER RURAL</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2007/12/12/temporeras-eslabon-olvidado/">Temporeras,  eslabón olvidado del modelo económico</a></li>
<li><strong>CAPITULO 5:  MUJER Y SEXUALIDAD</strong></li>
<li><a href="http://ciperchile.cl/2008/01/04/familia-placer-sexual/">Secretos  de familia, el esquivo derecho al placer sexual</a></li>
</ul>
</div>
<div id="4am" class="recuadro">
<h5>“Nos íbamos a la 4 de la mañana palo en mano por la carretera”</h5>
<p>María Cartagena tiene 59 años y desde hace tres ya no la reciben en los parronales de Copiapó por “conflictiva”.  Dirigenta de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, Anamuri, desde mediados de los años 80 se ha dedicado a organizar a la temporeras que cosechan uva en los campos aledaños a la capital de la árida región de Atacama.</p>
<p><strong>-¿Cómo era trabajar en los patronales cuando usted comenzó en 1985?</strong><br />
Cuando comencé, salía de mi casa a las cuatro de la madrugada a pie hacia el parronal. Muy pronto supe que debía salir con un palo porque muchas veces nos salían por la carretera los “sureños”, los trabajadores que venían del sur y que sabían hacer el trabajo pero también abusaban de la gente de Copiapó. Recuerdo que nos juntábamos nueve mujeres y nos íbamos palo en mano por la carretera. Fíjese que las mismas sureñas nos enseñaron a defendernos con las tijeras que usábamos en los parronales. Además, no nos daban comida, no teníamos baño: hacíamos nuestras necesidades a campo abierto. Fue entre 1992 y 1994 cuando empezó a arreglarse lo de la comida y también pusieron transporte, pero sólo en algunos parronales. Desde entonces se han conseguido muchas cosas, pero los sueldos siguen iguales que cuando yo empecé, incluso menos. Ahora, en cambio, hay más control, va todo embolsado y eso no deja ganancias. Antes yo me hacía 600 cajas. Ahora nadie se hace más de 200. La más capa se puede hacer 300. El trato sí ha mejorado. Pero siguen los problemas de acoso sexual. En algunas partes tienen casinos, incluso los hay muy bonitos, pero en otros se come en el suelo. De los baños mejor ni hablar. ¡Cómo podemos llamarle baños a esas cosas químicas inmundas que ponen! Tampoco nos dan el agua para beber y la gente tiene que llevarla de su casa.</p>
<p><strong>-¿Todavía trabaja en los parronales?</strong><br />
Hace tres años que paré porque no me reciben. Hace poco supe que en un fundo había un niñito de 13 años trabajando como temporero. Y me dije que si había luchado por más de 20 años para mejorar las condiciones de trabajo no podía dejar que a otros niños les pasara lo mismo que a los míos, que a los 7 años los dejaba solos por irme a los parronales. Tengo cuatro mujeres y tres hombres y todas mis hijas parieron solteras, solo uno de los hombres llegó a la universidad. Es mi orgullo, ahora se recibe de ingeniero. Y decidí ir a ver a ese niño y entré a trabajar al fundo. Y cuando llegué, las mismas temporeras empezaron a gritar “¡esa es la vieja que sale en el diario, que denuncia!”, y me insultaban. Todavía no empezaba a trabajar cuando ya me habían echado. ¡Cómo no entienden que sólo quiero que no pasen por lo que yo pasé!</p>
<p><strong>-María, ¿siente que ha habido un cambio con una mujer Presidenta?</strong><br />
Lo que sé es que las mujeres hoy son más decididas. Y eso no es poco. A mí me hizo fuerte buscar a mi hermana en dictadura. Mi marido nunca más me volvió a pegar. ¡Chis, que me pegue ahora! Hoy ni mujeres casadas ni convivientes aguantan que les peguen. Han aprendido a defenderse. Antes de que el obispo Ariztía se muriera, me dijo: “María, ya está bueno de luchar”. Me dijo que me preocupara de mi familia y de nadie más. Y eso quiero hacer ahora, ocuparme de mis 20 nietos. Pero las condiciones de las temporeras no cambian… Por eso no me puedo quedar en mi casa.</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2007/12/12/temporeras-eslabon-olvidado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

