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	<title>CIPER Chile &#187; México</title>
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	<description>Centro de Investigación e Información Periodística</description>
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		<title>Oaxaca Sitiada, La Primera Insurrección del Siglo XXI</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2011 21:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>

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		<description><![CDATA[Una revolución con piedras y palos, pero revolución al fin y al cabo, es lo que terminó por desencadenarse en 2006 en la ciudad de Oaxaca, en el estado del mismo nombre, al sur de México. El periodista Diego Enrique Osorno recoge la historia de un movimiento civil que duró meses y a través de una pluma directa y ordenada, le entrega al lector las claves de los hechos que conmocionaron al país norteamericano.   ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como tantas veces en la historia, la gran insurrección de los últimos años en México comenzó con una simple protesta en la plaza de la ciudad de Oaxaca. Algo que ya parecía habitual para las autoridades y ciudadanos, terminó paralizando la economía del distrito y poniendo en jaque al gobierno del entonces presidente Vicente Fox. “Oaxaca Sitiada. La Primera Insurrección del siglo XXI” (Editorial Grijalbo), expone una completa crónica sobre el movimiento político-civil que paralizó a millones de personas en ese distrito en 2006, y que exigía mejoras en la educación pública y la salida del entonces gobernador, Ulises Ruiz, quien ordenó aplastar con violencia las manifestaciones.</p>
<p>Durante cerca de 6 meses, distintos líderes políticos y movimientos civiles se fueron sumando a la causa de los docentes. De manera cronológica y fruto de una investigación cuidadosa, el periodista  Diego Enrique Osorno va desentrañando el desarrollo de esta revolución a través de escenas, diálogos y relatos de los protagonistas de este movimiento. En cada capítulo el relato es intervenido por citas de gente que participó en las protestas y paros, o personas que por simple casualidad terminaron siendo víctimas de la represión que la policía local y la nacional aplicó a los manifestantes. Algunas de esas narraciones enfrentan al lector a la injusticia y rabia de los pobladores de Oaxaca: “Alcé la mirada y vi que un proyectil venía hacia mí. Los policías sentados en el estribo del helicóptero estaban disparando. Traté de esquivar el proyectil, pero me hirió el brazo derecho, me desgarró los músculos y la piel, me rozó los huesos. Mis tendones estaban colgando”.</p>
<p>El relato de Osorno, aunque local, evidencia problemas propios de las democracias latinoamericanas: la represión de movimientos populares, la violencia de la policía, carencia de una educación pública de calidad, la pobreza y el abuso de poder las autoridades políticas. A través de once capítulos con una escritura fluida y con muchos recursos de la crónica periodística, el autor desenmascara la corrupción de su país, a la vez que  muestra cómo personas normales y otros bastante inusuales, se transformaron en líderes de una verdadera revolución civil.</p>
<p><strong>*Lea el Capítulo I del libro: <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Capitulo-I-Del-plantón-a-la-rebelión.pdf"target="_blank">&#8220;Del plantón a la rebelión&#8221;</a></strong></p>
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		<title>México: La nueva espiral del silencio</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2010/11/19/mexico-la-nueva-espiral-del-silencio/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 20:56:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fundación MEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA["Llegó una carta", le dijo su madre una noche después del trabajo. Cuando revisó el sobre, el periodista de Valle del Mezquital, en Hidalgo, se enteró que estaba invitado a una fiesta privada en el rancho Santa Inez de Tepeji del Río, el 14 de febrero, Día de los Enamorados. "Habría alcohol, mujeres y regalos para todos los asistentes, sin costo alguno", contó el reportero, que pidió no ser identificado. Al día siguiente, se enteró que los sobres misteriosos les habían llegado a varios colegas de otros medios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El periodista no asistió al convite, pero al lunes siguiente dos colegas le contaron lo que pasó en la bella finca. Le dijeron que los recibió un grupo de personas que los llevó a una estancia preparada para la fiesta, donde se sumó más gente, y luego, mujeres a bordo de autos de lujo. &#8220;Una voz paró la música y dijo que esto era para todos los asistentes, que lo disfrutaran: las mujeres, el alcohol y los regalos&#8221;, le narraron. &#8220;La condición era que no se metieran en los negocios&#8221;.</p>
<p>Los Zetas habían llegado a Hidalgo y así informaban a la prensa local de la nueva ley vigente.</p>
<p>
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</p>
<p>El poder del narco se esparció en los últimos años como un cáncer a regiones que antes no tocaba, hasta alcanzar hoy más de la mitad del país. En su avance de ciudad en ciudad, los cárteles fueron creando agujeros negros de información en el mapa, al obligar al silencio a los periodistas de cada plaza. </p>
<p>De Matamoros a Pachuca, de Ciudad Juárez a Sinaloa, la información que se publica sobre la guerra de la droga no suele depender del editor a cargo. Muchas veces, se define en un pacto –verbal o tácito– logrado a punta de pistola entre los medios de algunos estados y las organizaciones de narcotraficantes que dominan el área. Esos apagones informativos son lo que ha impedido a México ver las señales de alerta, tan obvias como la fiesta del 14 de febrero, que marcan el avance de la epidemia. </p>
<p>La Fundación MEPI realizó durante seis meses un estudio estadístico y entrevistas con periodistas de las diversas ciudades para poder trazar ese mapa, para saber dónde están los agujeros negros. Los periodistas regionales admiten que  no escriben sobre todo lo que pasa en sus regiones, pero confiesan que se enfrentan a una elección difícil entre la ética de la profesión y su seguridad personal.</p>
<p>Hace treinta años, los síntomas de esta epidemia se veían sólo en lugares como Matamoros.</p>
<p>En julio de 1986, Norma Moreno Figueroa tenía sólo 24 años, pero ya era una columnista influyente del diario <em>El Popular</em> de esa ciudad norteña. Sus artículos divulgaban rumores e insinuaciones –no siempre bien fundamentados– que la habían vuelto una enemiga pública de muchos poderosos. Pero la gota que derramó el vaso, dicen sus colegas, fue una columna sobre el alcalde Jesús Roberto Guerra Velasco, pariente de Juan Nepomuceno Guerra, uno de los fundadores del Cártel del Golfo. Poco después de las 7 de la mañana del 7 de julio de ese año, Moreno Figueroa murió acribillada por armas automáticas frente a las oficinas del diario, junto con el director, Ernesto Flores Torrijos.</p>
<p>El crimen nunca se solucionó pero, para la prensa de la ciudad, su significado sigue claro hasta hoy. &#8220;Ese asesinato&#8221;, dijo este año un veterano reportero local, &#8220;definió los parámetros del trabajo para todos los periodistas en Matamoros&#8221;. La primera regla es nunca publicar los nombres de los capos. La investigación de la Fundación MEPI en que se basa este artículo halló que Matamoros y otras zonas de Tamaulipas bajo el control del Cártel del Golfo son un agujero negro informativo, donde la prensa local reporta prácticamente   0% de los incidentes de narcoviolencia. Las únicas excepciones, en Nuevo Laredo, son noticias sobre incidentes que suceden al otro lado de la frontera, en Texas. Con la muerte de <a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/11/06/index.php?section=politica&#038;article=007n1pol"target="_blank">Ezequiel Cardenas Guillén, “Tony Tormenta”</a>, líder del Cartel del Golfo, la situación se puede volver crítica.</p>
<p>Pero el problema no es exclusivo de Matamoros. Hoy, en casi todas las regiones del país, el número de artículos periodísticos que mencionan la violencia de los cárteles es sólo una pequeña fracción de la cifra de ejecuciones que ocurren por mes en cada entidad. No es posible saber cuántos actos adicionales de violencia, como secuestros y asesinatos, suceden en forma paralela para los ajustes de cuenta después de una ejecución, pero se estima que el número es considerable. Gran parte de esta violencia no aparece en los medios.</p>
<p>MEPI monitoreó durante los primeros seis meses del año los siguientes diarios: El Noroeste (Culiacán), Norte (Ciudad Juárez), El Norte (Monterrey), El Dictamen (Veracruz), Mural (Guadalajara), Pulso (San Luis Potosí), El Mañana (Nuevo Laredo), El Diario de Morelos y Milenio (edición nacional e Hidalgo). El análisis compiló todos los artículos que mencionaban palabras clave para hablar de la violencia de la droga: &#8220;narcotráfico&#8221;, &#8220;comando armado&#8221;, &#8220;cuerno de chivo&#8221;, etc. No fue posible comparar estos resultados con estadísticas oficiales de criminalidad, ya que las pocas que existen se contradicen entre sí, pero MEPI contrastó el total de artículos publicados con el número de ejecutados en cada ciudad. Esta comparación permite ver cuánto calla la prensa en cada una de las ciudades que más sufren la violencia de la droga en México. </p>
<p><a href="http://fundacionmepi.org/media/img/investigacion1/tablasespanol.jpg"><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/tablaschica.jpg" alt="" title="" width="350" height="510" class="right" /></a>Los resultados son reveladores: en la mayoría de las ciudades estudiadas, la población se entera de sólo uno de cada diez sucesos relacionados con el narcotráfico.</p>
<p>No es que las páginas de noticias policiales estén vacías, sino que los periódicos se enfocan en delitos menores o  hechos que no tengan que ver con el mundo de la droga. </p>
<p>En Ciudad Juárez, por ejemplo, los sicarios de los cárteles de Juárez y de Sinaloa que se disputan la plaza asesinaron un promedio de 300 personas por mes en la primera mitad de 2010. Pero un monitoreo del influyente periódico local <em>Norte</em> mostró que los cárteles aparecían en sólo 30 artículos por mes, según el análisis de MEPI. </p>
<p> “No sacamos 80 por ciento de la información,” estima Alfredo Quijano, editor de Norte&#8211;de hecho, no publican 90% de las historias, según las cifras de esta investigación, ya que publican solo 30 de 300 incidentes.</p>
<p>“Nuestras notas son más simples ahora; ya no damos seguimiento&#8221;, agrega. &#8220;Ahora el seguimiento es de un dia. Hace dos años estábamos peor, hemos estado viendo la forma de cómo decir las cosas y hemos encontrado formas”. </p>
<p>En  Taumalipas, la situación es aún más crítica. En la primera mitad del año, el periódico <em>El Mañana</em> publicó cada mes cinco o menos artículos que mencionaran al narcotráfico y ninguno sobre ejecuciones. Sin embargo, en el estado hubo un promedio de tres ejecuciones al dia en ese periodo. </p>
<p>En Veracruz, un diario que intentó tenazmente escribir acerca de eventos relacionados con el narco sufrió el secuestro de uno de sus reporteros, como amenaza, que fue posteriormente liberado. El periódico hoy en dia reporta poco acerca de narco-violencia, según el análisis de la MEPI.</p>
<p>En Monterrey, el legendario periódico <em>El Norte</em> &#8211;cuyo director Alejandro Junco se exilió hace dos años en Austin tras recibir amenazas&#8211; publica sólo de 5 a 10 por ciento de las ejecuciones que ocurren en el estado. Un alto ejecutivo del periódico se sorprendió de que el número fuera tan bajo, ya que “muchas veces parece que el periódico esta lleno de historias de narcotráfico&#8221;. </p>
<h2>Con la bendición del Pueblo</h2>
<p>&#8220;Los cárteles tienen formas diferentes de controlar a la prensa&#8221;, explicó un veterano periodista de Sinaloa. Pero el método que se está imponiendo hoy en muchas partes del país es el que comenzó a asomar con la muerte de Moreno Figueroa. Son las tácticas que el Cártel del Golfo creó y sus ex aliados, los Zetas, difundieron por el resto del país.<br />
En Hidalgo, se podría decir que la fiesta de los presuntos Zetas cumplió su cometido de mantener a la prensa en silencio. Recién en octubre de 2010, México se enteró a través de un diario capitalino de la existencia en Pachuca de una capilla financiada por el jefe de los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, casi un año antes.</p>
<p>La bonita capilla, de líneas modernas y paredes naranja fuerte, con una cruz tubular metálica de unos diez metros de altura, se impone sobre las casas chatas y el pavimento desparejo de la colonia Tezontle. Está a una hora del Distrito Federal y a 200 metros de un cuartel militar, pero hasta hace poco casi nadie afuera del barrio sabía de ella. Irónicamente, el jefe de los Zetas, nacido en Hidalgo, no ocultó su donación generosa, a pesar de ser uno de los sospechosos más buscados de México. Su nombre quedó estampado en una placa de inauguración de noviembre de 2009: &#8220;Centro de Evangelización Catequecis (sic) &#8216;Juan Pablo II&#8217;. Donado por Heriberto Lazcano Lazcano&#8221;.</p>
<p>Los Zetas, ex operativos del Ejército mexicano que se iniciaron en el negocio del narco con el Cártel del Golfo, manejan su negocio en base a una estrategia militar y, como consecuencia, han influido en la manera en que los traficantes se relacionan con los periodistas. Para ellos, los medios son herramientas en una guerra psicológica.<br />
Los periodistas les sirven a los criminales para muchas cosas, según explicó el experto en seguridad y violencia Eduardo Guerrero, de Consultores Lantia.  &#8220;Multiplican la fuerza de un mensaje&#8221;, dijo. También sirven para recabar información, porque con su credencial pueden entrar a muchos lugares.</p>
<p>&#8220;Para los narcos, es muy importante comunicarse con los enemigos y con la sociedad&#8221;<br />
Dijo Guerrero. &#8220;Primero, lo hacen a través de cómo dejan a sus muertos. Luego, con las cartulinas y las &#8216;narcomantas&#8217;. Algunos usan YouTube y blogs. (Pero) los medios y la televisión son los más eficaces&#8221;.</p>
<p>La fiesta en el rancho pudo haber servido para silenciar a los periodistas, pero también para verles la cara a figuras clave de un territorio nuevo para los Zetas. Un periodista que hace años cubre el narcotráfico en Ciudad Juárez, territorio del cártel homónimo, relató que allí solía haber &#8220;como veinte periodistas de radio, TV, prensa escrita, trabajando para los narcos&#8221;. Ahora que la plaza está en disputa y concentra el 20% de las ejecuciones del país, agregó, &#8220;es muy peligroso recibir dinero de ellos&#8221;.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/capilla.jpg" alt="" title="" width="350" height="233" class="left" />Así como Tamaulipas estuvo entre los primeros estados en vivir la violencia contra periodistas, también es uno de los lugares donde el sistema de control a la prensa se ha profundizado más. Ocho periodistas de la entidad nororiental relataron a MEPI que los Zetas y el Cartel del Golfo los citan en forma periódica a reuniones en que les dan directivas sobre qué deben cubrir y qué no. </p>
<p>Algo similar sucedía en Coahuila. Poco después de que los Zetas tomaron el control de una localidad de ese estado hace unos años, el nuevo jefe de la plaza comenzó a exigir al director de un periódico que le acercara a su carro la portada que planeaba para el día siguiente. Allí, le indicaba qué artículo podía publicarse y cuál no, según relató un editor capitalino informado de la situación.</p>
<p>Hoy, los territorios que controlan los Zetas y el Cártel del Golfo son donde más aturde el silencio de la prensa. Según el análisis de MEPI, los medios de esas regiones difunden apenas entre 0% y 5% de los incidentes de narcoviolencia. </p>
<p>En julio, unos sicarios secuestraron en Torreón a tres periodistas locales y uno de la televisión nacional.</p>
<p>La prensa mexicana e internacional se paralizó, temerosa de que fueran asesinados. Pero un periodista sinaloense contó a MEPI que, cuando se enteró que los secuestradores eran hombres del Cártel de Sinaloa, supo que los comunicadores no iban a morir. No es que haya cárteles buenos o malos, sólo hay diferentes maneras de controlar a la prensa. Asesinar a periodistas no es el estilo de esa organización, dijo el reportero. </p>
<p>El grupo de Sinaloa domina hace treinta años la región de producción de cocaína y marihuana en esa entidad. Su líder, Joaquín &#8220;El Chapo&#8221; Guzmán, es uno de los mexicanos más ricos, según el ránking de la revista Forbes. La prensa en su tierra entiende que la mejor manera de funcionar es una <em>détente</em>, un pacto de no agresión, en que no se publican nombres ni detalles del funcionamiento de los cárteles a cambio de poder trabajar en paz, dijo un ex funcionario de la Procuraduría General de la República.<br />
Aunque los periodistas de la región también tienen límites a lo que pueden publicar, dijo el reportero, &#8220;El Chapo aún no ha cruzado la línea de matar a periodistas&#8221;.<br />
Dentro de esos límites, el estudio de MEPI mostró que El Noroeste de Culiacán es uno de los diarios que publica uno de los porcentajes más altos de noticias sobre incidentes de narcoviolencia, alrededor del 30%. </p>
<p>Este año, una ola de muertes y desapariciones de periodistas en los estados más calientes de la guerra de la droga por fin llamó la atención de la sociedad nacional, incluidos los medios capitalinos. Pero hacía más de 20 años que algunos sectores advertían del peligro. En 1986, el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa publicó en diarios capitalinos una lista de 26 periodistas asesinados desde 1971 y pidió al gobierno que protegiera a los comunicadores de los criminales y de la gente poderosa. (Hoy esa cifra queda chica al lado de los 30 desaparecidos y muertos desde diciembre del 2006). </p>
<p>Una pregunta salta a la vista: ¿por qué la prensa de la capital y otras instituciones nacionales no prestaron atención antes a la situación de los periodistas en riesgo? </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/sindicato.jpg" alt="" title="" width="350" height="391" class="right" />Hay una arrogancia del D.F. hacia aquí&#8221;, dijo Quijano, director del juarense <em>Norte</em>, quien lamentó que no se hagan esfuerzos para crear redes de colaboración entre la capital y los estados. El secuestro de los periodistas de Torreón causó que la prensa nacional dijera &#8220;basta&#8221;, pero los periodistas provinciales subrayaron que uno de los plagiados era empleado de la televisora más grande del país. Quijano afirmó: &#8220;A Juárez han venido más corresponsales extranjeros que periodistas del D.F.&#8221;.</p>
<p>A esto se suma la crisis económica que intentan capear los medios, grandes y chicos, de todo el país. Algunos medios nacionales redujeron el número de corresponsales en los estados y su cobertura sufrió las consecuencias, también muchos medios locales dependen de la publicidad oficial de gobiernos que no quieren ver una mala imagen de su estado en los periódicos.</p>
<p>&#8220;Nosotros perdimos 70% de la publicidad&#8221;, contó Quijano. &#8220;Tuvimos que cortar la sección policiaca de dos páginas a una. Recortamos personal, pero sobrevivimos&#8221;.</p>
<p>Esas debilidades sistémicas impidieron ver cómo, mientras tanto, el poder del narco avanzaba de estado en estado y los periodistas de cada región sufrían diferentes métodos de presión para mantenerse en silencio. Los agujeros negros informativos se esparcían por el mapa mexicano y la sociedad nacional no prestaba atención a las señales, hasta este año.<br />
&#8220;Se dejó crecer el problema&#8221;, dijo un periodista experimentado de Veracruz. &#8220;Nadie del centro vino a reportear sobre los temas en las provincias&#8221;. </p>
<p>&#8220;Existen reproches desde el centro porque los medios en provincia se han silenciado&#8221;, agregó, &#8220;pero, ¿cómo nos pueden culpar, si ellos no conocen la realidad?&#8221;. </p>
<p><strong>*Para ver este reportaje en el sitio de la Fundación MEPI, <a href="http://fundacionmepi.org/narco-violencia.html"target="_blank">haga clic acá<br />
</a></strong></p>
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		<title>Periodistas mexicanos: “Ni uno más”</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 23:50:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
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		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[El sábado 7 de agosto cerca de 1.200 periodistas marcharon en Ciudad de México y en seis estados de ese país. Exigían el esclarecimiento de asesinatos, desapariciones y secuestros de reporteros en las zonas donde imperan las bandas de narcos que intentan silenciar a la prensa. La periodista Marcela Turati participó en la marcha y relata la jornada en que el gremio se unió para exigir que se garantice el derecho de los ciudadanos a estar informados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-marchamexicodos.jpg" alt="" title="" width="370" height="232" class="alignnone size-full wp-image-16171" /></p>
<p class="excerptdestacado">El sábado 7 de agosto cerca de 1.200 periodistas marcharon en Ciudad de México y en seis estados de ese país. Exigían el esclarecimiento de asesinatos, desapariciones y secuestros de reporteros en las zonas donde imperan las bandas de narcos que intentan silenciar a la prensa. La periodista Marcela Turati participó en la marcha y relata la jornada en que el gremio se unió para exigir que se garantice el derecho de los ciudadanos a estar informados.</p>
<p>A todos los que estuvieron pendientes de la marcha del sábado pasado y la apoyaron desde sus países, desde sus ciudades, desde sus medios de comunicación, desde su organización y desde su solidaridad acá les mandamos esta reseña.</p>
<p>Queríamos compartirles la importancia que tuvo para nosotros el sábado 7 de agosto, ese día histórico en México porque los periodistas salimos a las calles a manifestarnos en el DF y en diez ciudades del país para exigir que cesen los ataques al gremio y la impunidad, todos bajo el mismo grito <em>&#8216;Ni uno más&#8217;</em>. </p>
<p>La movilización comenzó pasado el mediodía en la glorieta de El Ángel de la Independencia con el pase de lista de los 64 periodistas muertos y 12 desaparecidos y la petición de hacer silencio a su nombre. </p>
<p>&#8220;Es una marcha donde los periodistas mexicanos hemos renunciado a la palabra porque la palabra está en riesgo&#8221;, explicó al inicio la periodista Elia Baltazar, quien fue nombrada vocera por el comité organizador conformado por periodistas treintañeros que desde las 10 de la mañana, en un café cercano, preparaban las cartulinas con las que ibamos a marchar. </p>
<p>Del Ángel arrancó el contingente, entre el que destacaba un hombre con unas cadenas alrededor de los labios y varios comunicadores amordazados que cargaban cartulinas con frases como: <em>&#8220;Porque no queremos ser la nota&#8221;, &#8220;por tu derecho a saber y mi derecho a informar&#8221;, &#8220;me da rabia el silencio&#8221;, &#8220;no queremos elegir entre la nota o la vida&#8221; o &#8220;nunca más un periodista en zona de guerra sin seguro social y seguro de vida&#8221;</em>. </p>
<p>Aunque la marcha iba a ser en silencio los periodistas demostramos que no sabemos quedarnos callados y pronto la caminata se convirtió en un festejo donde nos reconocimos todos como pares, como tripulantes del mismo barco; todos con la misma indignación por lo que estamos viviendo y la difícil situación que viven muchos como nosotros. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/agente-monta-guardia-en-el-mañana-foto-ap1.jpg" alt="" title="" width="350" height="214" class="right" />Ahí estábamos caminando juntos por Paseo de la Reforma los que nos oponemos a que la única opción para salir a trabajar sea usando chalecos blindados. Los que no queremos más redacciones secuestradas y obligadas a aplicarse la silenciadora mordaza. Los que no queremos que ninguno de los nuestros quede en medio de esta guerra y sea obligado a hacer propaganda de alguno de los bandos. Los que nos oponemos a que se extiendan las zonas de silencio que hay en varias regiones del país, donde se vive bajo la ley del silencio o el plomo. Quienes no queremos volver a saber de compañeros que piden asilo político. Ni encontrar sordera e impunidad cuando denunciamos las agresiones en su contra. Ni trabajar en las “zonas de guerra” sin las condiciones laborales básicas para hacer un trabajo profesional. Ni vivir bajo el imperio del miedo, venga éste de donde venga. Ni decidir todos los días entre “la nota o la vida”. </p>
<p>Los asistentes comentaban asombrados que la marcha era inédita porque venció la histórica desunión del gremio, convocó a todas las generaciones de periodistas. Trabajadores de todos los eslabones de la prensa estaban presentes (desde las “vacas sagradas” y los que salen en televisión hasta la tropa) y hubo gente de todas las empresas (<em>La Jornada, Proceso, Milenio, Reforma, Canal 11, El Universal, Televisa, TV Azteca, Emeequis, Excélsior, Contralínea, Canal 11, Notimex, las radios comunitarias</em>, y muchas más).</p>
<p>Echamos de menos, eso sí, a los dueños de los medios. </p>
<p>Un hecho importante es que asistieron muchos reporteros del periódico Reforma que, por primera vez, tuvieron autorización de sus jefes para salir a manifestarse a las calles a condición de no dar declaraciones y hacerlo a título personal (ya que ese medio se ha caracterizado por desautorizar las manifestaciones aunque sean a título personal y su postura desde su fundación era inamovible).Y ahí estaban los de Reforma, indignados como todos.</p>
<p>El padrino de la marcha, si se le puede llamar así, fue el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, quien fue el primero que creyó en el movimiento. A pesar de que su salud desde hace tiempo es muy frágil, acompañó al contingente al principio y al final, dijo en las entrevistas que este podría ser el inicio de una toma de conciencia colectiva y lamentó que nos convocaba la emergencia. </p>
<p>El maestro propuso cambiar el rumbo para pasar por la Procuraduría General de la República, para echarle en cara su inutilidad a la hora de investigar los crímenes contra los compañeros, pero la ruta establecida no pudo ser cambiada. </p>
<p>Caminando junto a los reporteros, camarógrafos y fotógrafos estuvieron Ricardo Rocha, Ricardo Alemán, Humberto Musacchio, Rossana Fuentes-Beráin, Gabriela Warketin, Katia D´Artigues, Sara Lovera, Pepe Reveles, Pepe Cárdenas, Alberto Bello, Martha Anaya, Froylán López Narváez, por mencionar algunos de &#8220;los famosos&#8221;, además de representantes de todas las organizaciones: la Red de Periodistas de a Pie, la SIP, Cepet, Reporteros sin Fronteras, Fundación Manuel Buendía, Prensa y Democracia, Artículo 19, Fundalex, el sindicato de La Jornada, la Comisión de DH del DF, gente de la ONU, AMARC,&#8230; </p>
<p>Visto a la distancia, la unión se logró gracias a que la convocatoria no llevaba membretes de organización alguna y surgió del grupo de reporteros de los de a pie que se hizo llamar <em>#Losqueremosvivos</em>, y que ganó la confianza por lanzar una iniciativa anónima, alejada de los protagonismos, surgida de la urgencia del secuestro de los cuatro colegas en Durango, a quienes sus captores querían obligar a transmitir unos narcovideos.</p>
<p>La movilización fue exitosa también gracias a que se apoyó en las redes sociales -principalmente <em>Tuitter y Facebook</em>-, porque todos de antemano sabíamos que muchos otros como nosotros también iban a asistir y todos los días confirmábamos nuestra asistencia en público.</p>
<p>Las periodistas Elia Baltazar y Daniela Pastrana recorrieron días antes decenas de foros de radio y televisión para explicar las razones de la marcha y discutir las condiciones de trabajo del gremio y los riesgos que enfrentamos. Ellas fueron muy generosas y valientes porque prestaron su voz y dieron la cara por todos aquellos que no podían darla porque las empresas los “boletinan” o los meten a la “lista negra” de periodistas problemáticos (igual como ocurre en las maquilas).</p>
<p>A la marcha se sumaron reporteros llegados de varios estados, corresponsales extranjeros, familias de periodistas, muchos ciudadanos anónimos (desde campesinos de Xochimilco, estudiantes contrarios a la estrategia de seguridad, hasta profesionistas preocupados por el silenciamiento de la prensa), algunos funcionarios y jefes de prensa de dependencias gubernamentales, además de integrantes de organizaciones sociales de derechos humanos que sintieron la necesidad de arropar al contingente y que querían corresponder a la cobertura que siempre se ha dado a sus actividades.</p>
<p>Como lo dijo Lucha Castro, la abogada defensora de las mujeres desaparecidas y muertas en Juárez: <em>“No podíamos no estar, si con ustedes hemos llorado, si ustedes nos han acompañado, si gracias a ustedes visibilizamos los asesinatos y masacres contra las mujeres”</em>. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Narcotrafico-mexico1.jpg" alt="" title="" width="350" height="241" class="left" />O como decían los integrantes de la organización Familia Pasta de Conchos: <em>“Nadie tiene que morir haciendo su trabajo, ni los mineros ni los periodistas, un trabajo tan peligroso como el de los mineros y que igual que los mineros lo hacen sin seguro social, sin prestaciones, poniendo la vida”</em>. </p>
<p>Los activistas de organizaciones de derechos humanos que desde el principio apoyaron la convocatoria y se convirtieron en aliados se reían todo el tiempo de nuestra falta de experiencia para cargar mantas, para organizar una marcha, para tomar las calles, y decían burlones: <em>&#8216;Ahora si van a saber lo que se siente salir a marchar&#8217;</em>. </p>
<p>Lo más curioso de ese día fue aquello de entrevistarnos entre colegas, de que muchos íbamos a marchar y a cubrir la marcha al mismo tiempo (como bien dijo un corresponsal, parafraseando el refrán popular, “no se puede estar en la procesión y tocar las campanas”: nosotros sí estábamos en la procesión y tocábamos campanas). </p>
<p>Hubo varios que tuvieron que pedirle a otros que les detuvieran por un momento la cartulina que cargaban para poder tomar una foto para su reportaje, o momentos en las que dos colegas iban caminando a la vez de que se iban entrevistando. </p>
<p>Algunos reporteros -lo mismo de deportes, temas indígenas o policíacos- contaron en el camino a otros periodistas las amenazas que han sufrido (ya sea de los narcos, políticos locales, caciques, policías, empresarios o paramilitares) y el miedo que alojan en el cuerpo. </p>
<p>Hubo sólo una mancha en el recorrido: en la glorieta a Colón aguardaba una manta que atacaba a los periodistas Ciro Gómez Leyva, Pedro Ferriz, Carlos Marín y Pablo Hiriart, a los que tachaba de “peligrosos seudoperiodistas, integrantes del Cártel (desinformativo) del Milenio y asociados”. Pero de manera espontánea la fotógrafa Grace Navarro y la periodista Ana Ávila, apoyadas por Rossana Fuentes, desactivaron la provocación e hicieron malabares para retirar la manta. </p>
<p>Durante el trayecto comenzaron a llegar mensajes de los colegas de Chiapas, de Oaxaca, de Juárez, de Tijuana, de Hermosillo, de Torreón, que preguntaban cómo iba todo por acá o que informaban cómo les estaba yendo en sus estados. Algunos de ellos, días antes habían mandado correos para contar su adhesión a la iniciativa, para compartir las amenazas de muerte que han recibido, para denunciar el silenciamiento en el que viven.<br />
Después mandaron fotos de sus manifestaciones desde las “zonas de guerra”, las silenciadas.</p>
<p>-¡Qué güevos de éstos de salir a marchar! -comentó una reportera de radio del DF cuando supo que en el norte también habían salido a las calles.</p>
<p>El momento más emocionante, en el que se hicieron nudo las gargantas, fue cuando el contingente llegó a la Secretaría de Gobernación, donde se colocó una manta con los nombres de “los caídos”, se dispusieron en el piso las fotos de los periodistas que nos hacen falta, a los que extrañamos, y se colocaron manchadas de rojo con nuestros instrumentos de trabajo (máquinas de escribir, cámaras, libretas) y una cruz.</p>
<p>Ahí estaban las fotos de las locutoras indígenas Teresa Martínez y Felícitas Bautista, de Armando Rodríguez “El Choco”, de Alfredo Jiménez Mota, de María Esther Aguilar Casimbe, y de medio centenar más, presentes desde la ausencia.</p>
<p>En ese lugar los periodistas comenzamos a corear, con una indignación profunda surgida desde lo más hondo de la impotencia <em>“ni uno más, ni uno más, ni uno más…”</em>. Y a ese grito le siguió el silencio.</p>
<p>No había que decir más. </p>
<p>Esa fue la manera que encontramos para honrar a nuestros compañeros mucho, muchísimo tiempo después de que comenzaron los asesinatos y las desapariciones en los estados. Esa fue nuestra manera de decir que sí nos importan y que no queremos que esto siga ocurriendo. Que si callan a uno, nos callan a todos. </p>
<p>La policía calculó que la asistencia fue de 1.200 personas, nosotros sentíamos que éramos muchos más, que éramos un <em>chingo</em>, que éramos uno solo y estábamos todos los que teníamos que estar. </p>
<p>Cuando la manifestación acabó, y comenzamos a abrazarnos, a despedirnos, a decirnos que “qué chingón”, que habíamos hecho historia, desde una esquina se abría paso una canción cuya letra decía: </p>
<p><em>“Cuando muere un periodista es una luz que se apaga<br />
Que vivan los periodistas, su trabajo es muy valioso,<br />
Los tenemos que cuidar, que por abrirnos los ojos, los tenemos que cuidar…”.</em></p>
<p>Era la voz del inconfundible Andrés Contreras, <em>“El Juglar de los Caminos”</em>, el hombre que con un diablito de mercado transporta por toda la República una grabadora y una caja con los discos compactos con sus composiciones, con las que acompaña desde hace una década toda marcha que se precie de serla. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/poster2.png" alt="" title="" width="250" height="377" class="right" />Aunque ‘el Juglar’ ha acompañado ‘miles’ de manifestaciones y sufrido la suerte de los manifestantes, porque ha sido encarcelado 50 veces, ha olfateado los gases lacrimógenos y recibido golpizas policiacas, esta marcha le parecía distinta. </p>
<p><em>“No había visto que el periodismo en exclusivo se manifestara”</em>, dijo sorprendido, mientras la grabadora continuaba con la letra: </p>
<p><em>“Únicamente anda armado, con su pluma y su libreta,<br />
el periodista no carga pistola ni metralleta,<br />
en un mundo demente desafía la adversidad,<br />
con su pluma y su libreta, armado va de verdad…”</em></p>
<p>De ahí muchos nos fuimos a la Cantina Trasatlántica y a los bares cercanos para con-beber, comer unos tacos, intercambiar impresiones e improvisar respuestas para la pregunta que todos rumiábamos en la cabeza: “¿Y qué sigue?, ¿qué más?, ¿ahora pa’dónde?”.</p>
<p>Ahí los veteranos que en la década de los 80 salieron a las calles para exigir el esclarecimiento del asesinato del columnista Manuel Buendía, recordaban aquellos tiempos de cerrazón y decían que esta manifestación era distinta, además de que superó a la anterior en número, convocó gente de las más distintas ideologías bajo el mismo grito. </p>
<p>También estábamos la nueva generación, la que Gómez Leyva definió en una columna como la generación de los periodistas de la guerra: los “corresponsales en tierra propia”. </p>
<p>Al final, camino a la cantina, camino a los autos o al metro se escucharon comentarios que ayudan a entender lo que para todos significó esa manifestación espontánea, urgente, inédita, cargada de dolor, de rabia y de esperanza. El festejo se sigue reflejando también en las redes sociales, en los mensajes que seguimos recibiendo al correo electrónico. </p>
<p>Se abrieron paso voces (sin membretes) como las que siguen: </p>
<p><em>“Cuando arrancó la marcha me puse a llorar, tengo 17 años de ser tropa como todos, es emocionante hacer algo conjunto, hacer algo porque siempre los reporteros de los estados han sido ninguneados, han trabajado desprotegidos, ninguno usa un escudo, por eso es bueno que se visibilice, que se hable de ellos”</em> (Cecilia González, corresponsal). </p>
<p><em>“En esta marcha silenciosa que se convirtió en fiesta, un 35% de los participantes eran reporteros, había también funcionarios, jefes de prensa, gente solidaria y uno que otro ultra. Hubo folklor. Antes se hacían reuniones en el monumento a Zarco, e iban pocos, no llegaban a 50, esta fue plural, vino gente de todos los medios, ahora no sólo se aparecieron los medios que tienen sindicato como siempre lo habíamos visto, ahora vimos gente de Excélsior, de La Prensa, de Milenio, de El Universal, del Sol de México, de Reforma, de todos lados” </em>(Humberto Ríos Navarrete, cronista) </p>
<p><em>“¿Y los dueños, dónde están? Si se han unido para sacar iniciativas unidas como Teletones y otras pendejadas, por qué no pueden unirse para sacar iniciativas que protejan a sus trabajadores, de lo que ellos viven, de lo que les deja ganancias. Aunque los que estamos aquí somos de distintos medios, somos competencia y tenemos diferencias, estamos por un objetivo, decir: “Ya estuvo, queremos seguir contando historias, pero no vamos a poder si siguen levantando o asesinando periodistas’, queremos ir a hacer historias y regresar con vida, pero nos comenzamos a censurar porque tenemos miedo” </em> (Alejandro Almazán, cronista) </p>
<p><em> “El narco se te atraviesa en cualquier tema, hasta cuando haces reportajes sobre los pueblos indígenas. Cuando estábamos en una comunidad de Sonora entrevistando llegó una camioneta, se bajaron dos tipos con dos ametralladoras y se colocaron detrás de mí, dijeron ‘buenas tardes’, y vi cómo mi entrevistado bajó la cabeza, y los ocho de mi equipo, y no sabes si callar o seguir preguntando, intentas actuar normal, pero no sabes si vas a salir vivo, ese acoso es terrible. El miedo es terrible, como si te incrustaran sereno, rocío en la piel, se te eriza” </em> (Mardonio Carballo, radio, televisión, prensa escrita) </p>
<p><em> “Me han amenazado varias veces, la úlima vez fue en el Estado de México, cuando regresaba de hacer un reportaje de La Familia, dos camionetas me detuvieron en el carro, en la autopista México-Puebla, se bajaron cinco cuates, me pusieron una pistola en la cabeza y me dijeron: ‘Le bajas de güevos o te partimos la madre’. Esa fue la peor. Otra fue en Nuevo Laredo, fueron Loz Zetas, te preguntan a donde vas, a qué fin, y te dicen ‘aquí no se habla de esto’, y si se habla hasta ahí llegaste. Así como han matado a esos periodistas, nos puede pasar a nosotros, más cuando tienes amenazas de muerte. Por eso teníamos que venir, más ahora que nadie nos respeta, en lar marchas te andan madreando, buscando cualquier pretexto para insultarte, para golpearte, y tenemos que poner un alto a la impunidad” </em> (Raúl Flores, reportero de tele). </p>
<p><em> “Ya salimos, dimos la cara, nos prometimos juntos, mejores, más profesionales. Ahora habrá que cumplirlo. (…) No hay que esperar que nos digan qué hacer. En solitario, en pequeños grupos, en organizaciones o redes, y hasta entre amigos, hemos compartido ideas, discutido posibilidades, soñado soluciones. Hace falta trasladarlas al papel. Reflexionarlas. Compilarlas. Trabajarlas. Compartirlas. Discutirlas. Y, por último, empujarlas allí donde debamos (…) Ahora hace falta construir los espacios de reunión, encontrar nuestros ámbitos naturales para actuar, para participar y construir. Comencemos entonces por pensar, por imaginar juntos el periodismo que queremos y las condiciones que merecemos” </em> (Elia Baltazar, periodista, bloguera, tuitera, editora) </p>
<p>Y desde el sábado en eso estamos todos, pensando: ¿Y ahora qué sigue? </p>
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		<title>Periodistas que se encuentran desaparecidos (2000-2010)</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Aug 2010 01:45:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[2001 1. Nombre: Valentín Dávila Medio: ?? Cargo: reportero Fecha y lugar: 9 de Agosto de 2001, Ciudad Juárez, Chihuahua. Información adicional: Se desconocen más datos al respecto. 2003 2. Nombre: Jesús Mejía Lechuga Medio: A primera hora (noticiario radiofónico) de MS-Noticias Cargo: reportero Fecha y lugar: 10 de julio de 2003, Martínez de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>	2001</strong></p>
<p><strong>1.	Nombre:</strong> Valentín Dávila<br />
<strong>Medio:</strong> ??<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Fecha y lugar:</strong> 9 de Agosto de 2001, Ciudad Juárez, Chihuahua.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Se desconocen más datos al respecto.</p>
<p><strong>	2003 </strong></p>
<p><strong>2.	Nombre:</strong> Jesús Mejía Lechuga<br />
<strong>Medio:</strong> A primera hora (noticiario radiofónico) de MS-Noticias<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Fecha y lugar: </strong>10 de julio de 2003, Martínez de la Torre, Veracruz.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Se presume que el periodista fue secuestrado por las denuncias que hizo en contra de Guillermo Zorrilla Pérez, diputado del PRI. Su desaparición fue después de entrevistar al dirigente del Comité Municipal del mismo partido, Alfonso Alegretti. Cuatro años después de la desaparición del comunicador, la Fiscalía Especializada en Delitos contra Periodistas en Ejercicio de su Profesión de Veracruz, informó que “las investigaciones de Mejía se encuentran aún en la Agencia del Ministerio Público de Martínez de la Torre, bajo la averiguación 641/2003”. Se han girado oficios de investigación, pero no hay indicios de su paradero. Por ello sigue abierto el expediente y se continúa la indagatoria. José Manterola, director de MS-Radio, señaló con resignación: “Después de cuatro años de la desaparición de Jesús, no hay resultados y no creemos que pueda aparecer”. Las autoridades en Veracruz, desde un principio, trataron de desviar las investigaciones relacionándolo con un asunto personal. Uno de los presuntos sospechosos de la desaparición del periodista fue ejecutado meses después.</p>
<p><strong>	2005</strong></p>
<p><strong>1.	Nombre:</strong> Alfredo Jiménez Mota<br />
<strong>Medio:</strong> El Imparcial<br />
Cargo: reportero<br />
<strong>Fecha y lugar:</strong> 2 de abril de 2005, Hermosillo, Sonora.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Especialista en temas de seguridad pública y narcotráfico, Jiménez publicó el 18 de enero un reportaje titulado &#8220;El poder de Los Tres Caballeros&#8221; donde relataba nombres y acciones de tres integrantes del Cártel de Sinaloa, dedicados en Sonora a transportar grandes cantidades de droga, y revelaba sus vínculos con la organización sonorense Los Números. La Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Sonora asignó a un grupo especial de agentes para investigar la desaparición del reportero. Se sospecha que lo asesinaron. Este caso, bajo la averiguación previa PGR/SIEDO/UEITA/031/05 por los delitos de privación ilegal de la libertad en contra de quien resulte responsable, se encuentra en manos de la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República. </p>
<p><strong>	2006</strong></p>
<p><strong>4.	Nombre:</strong> Rafael Ortiz Martínez<br />
<strong>Medio:</strong> Diario Zócalo<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Lugar y fecha:</strong> 8 de julio de 2006, Monclova, Coahuila.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Hay diligencias de trascendencia pendientes de realizar. Las líneas de investigación se han abocado a su vida personal y no así al ejercicio profesional. En ambas destaca la falta de resultados, la dilación en su integración y la negativa para informar y para permitir el acceso al expediente al padre del periodista. La Fiscalía para Periodistas, todavía en manos de David Vega Vera, informó que se estaba coadyuvando en las investigaciones, pero reconoció que en los testimonios recabados no se habían logrado establecer pistas que indicaran el paradero del periodista. Fuentes periodísticas en Coahuila han señalado como posible móvil de la desaparición de Rafael al crimen organizado del que días antes había recibido amenazas.</p>
<p><strong>5.	Nombre:</strong> José Antonio García Apac<br />
<strong>Medio:</strong> Ecos de la Cuenca<br />
<strong>Cargo:</strong> editor<br />
<strong>Lugar y fecha:</strong> 20 de noviembre de 2006, Tepalcatepec, Michoacán.<br />
<strong>Información adicional:</strong> fue visto por última vez en un lugar conocido como La Ruana, saliendo de Tepalcatepec, hacía Morelia. Sus hijos recibieron una última llamada desde su celular, cuando escucharon que alguien le ordenó “bájate” y él dijo “voy a colgar”. Apac desapareció junto con su camioneta que tampoco ha sido localizada. Desde aquella fecha dos personas relacionadas con él han sido asesinadas. De Antonio Apac nada se sabe. Su esposa e hijos lo siguen esperando. Rosa Isela va cada ocho días al Ministerio Público para ver si tiene alguna noticia de su esposo y la respuesta es la misma: nada. La PGJE declinó la competencia en abril de 2007 a la PGR, la cual desde Julio del mismo año, solicitó la reserva del expediente.</p>
<p><strong>	2007</strong></p>
<p><strong>6.	Nombre:</strong> Rodolfo Rincón Taracena<br />
<strong>Medio:</strong> Tabasco Hoy<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Fecha y lugar:</strong> 20 de enero de 2007<br />
<strong>Información adicional:</strong> desapareció el mismo día en que publicara información relacionada con una banda del crimen organizado que se dedicaba al robo de cajeros automáticos.  Días antes, el comunicador había realizado una investigación relacionada con el narcotráfico, y un trabajo sobre una banda de ladrones de cajeros automáticos, cuya casa de seguridad fue descubierta por la procuraduría estatal, gracias a la información que les brindó el periodista. El 28 de febrero de 2010, la PGJE dio a conocer la conclusión de la investigación, argumentando que los restos del periodista habían sido localizados, aunque científicamente no se pudo comprobar que eran de él. Solo se basó en el dicho de personas sujetas a proceso por delitos contra la salud, quienes refirieron el destino final del periodista. Tampoco se ha consignado a los responsables ante un juez.</p>
<p><strong>7.	Nombre:</strong> Gamaliel López<br />
<strong>Medio:</strong> TV Azteca Noreste<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Fecha y lugar:</strong> 10 de mayo de 2007, Monterrey, Nuevo León.<br />
<strong>Información adicional: </strong>El 13 de mayo, familiares de los periodistas denunciaron la desaparición y la policía ministerial inició las investigaciones. Durante seis meses cubrió la presencia del Ejército en la entidad a causa de la violencia desatada en la región, realizó los retratos de presuntos homicidas, hizo públicos dos mensajes de un narcotraficante y acababa de empezar una crónica para denunciar prácticas de algunos funcionarios públicos. Sus directivos han perdido la esperanza de encontrarlos con vida. El 10 de julio de 2008 Alfonso Tejada, director editorial de la redacción de TV Azteca Noreste, manifestó: “no hemos recibido ningún mensaje de los periodistas y la policía ha dicho que no tiene indicios de su paradero”. Además, la procuraduría estatal les informó que el Grupo Antisecuestros había abandonado el caso. Meses después, el Procurador de Justicia del Estado opinó ante medios de comunicación que los periodistas estaban vinculados con el narcotráfico, pero nada se dijo sobre las investigaciones y los elementos que tenía para hacer tal comentario. La televisora para quienes trabajan los reporteros ha dejado de informar sobre lo que ha pasado con los periodistas. Debido a la severas dilaciones y omisiones en la integración de la investigación ministerial, la CNDH emitió la recomendación 059/2008, el 28 de noviembre de 2008.</p>
<p><strong>8.	Nombre:</strong> Gerardo Paredes Pérez<br />
<strong>Medio:</strong> TV Azteca Noreste<br />
<strong>Cargo: </strong>camarógrafo<br />
<strong>Fecha y lugar: </strong>10 de mayo de 2007, Monterrey, Nuevo León.<br />
<strong>Información adicional:</strong> El 13 de mayo, familiares de los periodistas denunciaron la desaparición y la policía ministerial inició las investigaciones. Durante seis meses cubrió la presencia del Ejército en la entidad a causa de la violencia desatada en la región, realizó los retratos de presuntos homicidas, hizo públicos dos mensajes de un narcotraficante y acababa de empezar una crónica para denunciar prácticas de algunos funcionarios públicos. Sus directivos han perdido la esperanza de encontrarlos con vida. El 10 de julio de 2008 Alfonso Tejada, director editorial de la redacción de TV Azteca Noreste, manifestó: “no hemos recibido ningún mensaje de los periodistas y la policía ha dicho que no tiene indicios de su paradero”. Además, la procuraduría estatal les informó que el Grupo Antisecuestros había abandonado el caso. Meses después, el Procurador de Justicia del Estado opinó ante medios de comunicación que los periodistas estaban vinculados con el narcotráfico, pero nada se dijo sobre las investigaciones y los elementos que tenía para hacer tal comentario. La televisora para quienes trabajan los reporteros ha dejado de informar sobre lo que ha pasado con los periodistas. Debido a las dilaciones y omisiones en practicar diligencias esenciales en la integración de la investigación ministerial, la CNDH emitió la recomendación 059/2008, el 28 de noviembre de 2008.</p>
<p><strong>	2008</strong></p>
<p><strong>9.	Nombre:</strong> Mauricio Estrada Zamora<br />
<strong>Medio:</strong> La Opinión de Apatzingán<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero y fotógrafo<br />
<strong>Lugar y fecha:</strong> 12 de febrero de 2008, Apatzingán, Mich.<br />
Información adicional: La principal línea de investigación apunta hacia un servidor público del ámbito federal, aunque se ha hecho muy poco para su localización y comparecencia</p>
<p><strong>	2009</strong></p>
<p><strong>10.	Nombre:</strong> María Esther Aguilar Casimbre<br />
<strong>Medio: </strong>Cambio de Michoacán<br />
<strong>Cargo:</strong> reportera<br />
<strong>Edad: </strong>32 años<br />
<strong>Lugar y fecha: </strong>11 de noviembre de 2009, Zamora, Mich.<br />
<strong>Información adicional:</strong> María Esther publicó antes de su desaparición un artículo sobre un caso de abuso de autoridad que implicaba al director de Policía y Tránsito de Zamora, el teniente Jorge Arturo Cambroni Torres, quien poco después fue destituido de sus funciones. RSF pidió que esta pista se explorara en prioridad. Nada se sabe de ella hasta el momento.</p>
<p><strong>	2010</strong></p>
<p><strong>11.	Nombre:</strong> Ramón Ángeles Zalpa<br />
<strong>Medio:</strong> Cambio de Michoacán<br />
<strong>Cargo:</strong> reportero<br />
<strong>Lugar y fecha:</strong> 6 de abril de 2010, Paracho, Mich.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Recientemente había cubierto el ataque de un grupo armado contra una familia indígena.</p>
<p><strong>12.	Nombre:</strong> Evaristo Ortega Zárate<br />
<strong>Medio:</strong> Semanario Espacio<br />
<strong>Cargo:</strong> director<br />
<strong>Lugar y fecha:</strong> 20 de abril de 2010, Colipa, Veracruz.<br />
<strong>Información adicional:</strong> Se encuentra desaparecido desde el pasado 20 de abril, luego de enviar varios mensajes de texto a su familia, desde la ciudad de Xalapa, en los cuales aseguraba haber sido “detenido” y subido aparentemente a un vehículo policiaco. Ortega, quien también es precandidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la alcaldía de Colipa, se trasladó el martes a Xalapa, donde seguía de cerca el proceso de designación de candidatos de ese instituto político. Alrededor de las 13:00 horas, Irene Ortega, hermana del periodista, recibió en su celular tres mensajes en los que Evaristo le decía: “Avísale a todos”, “Nos llevan en patrulla hacia Veracruz”, “Nos llevan detenidos”. Irene marcó al número de su hermano. De manera muy breve y antes de que se cortara la comunicación, éste alcanzó a pedirle que diera aviso a las autoridades y a los medios; “hagan lo que tengan que hacer”, le dijo. Las hermanas del reportero se movilizaron de inmediato, pidieron ayuda a periodistas de medios locales, se trasladaron al puerto de Veracruz y acudieron en persona a las instalaciones de diferentes corporaciones policiacas municipales, estatales y federales, pero la búsqueda fue inútil.</p>
<p><strong>** Se omiten en esta lista los casos del secuestro colectivo de periodistas en Reynosa, Tamaulipas, y del director de la Opinión de Jerez, Zacatecas, porque no hay datos suficientemente confirmados para su difusión. </strong></p>
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		<title>Así viven los periodistas mexicanos bajo amenaza que se unen en masiva marcha</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Aug 2010 01:31:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcela Turati</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinatos]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad]]></category>

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		<description><![CDATA[El reciente secuestro de cuatro reporteros que cubrían un motín en Durango, al norte de México, por narcotraficantes que amenazaron sus vidas para obligar a dos importantes cadenas de televisión <em>(Televisa y Multimedios)</em> a que transmitieran un video con sus mensajes, dejó al descubierto ante la opinión pública mundial la grave situación que vive la prensa mexicana. Censura, amenazas de muerte, torturas, secuestros y asesinatos forman parte del acoso permanente que enfrentan los periodistas ante el silencio cómplice de un gobierno que no acostumbra investigar los crímenes contra la prensa. Como medida de presión, el sábado 7 de agosto marcharán periodistas en la ciudad de México y en seis estados del país exigiendo el esclarecimiento de los crímenes contra el gremio y que se les garantice el derecho a la libre expresión y a los ciudadanos el derecho a estar informados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-marchamexico-copia.jpg" alt="" title="" width="370" height="241" class="alignnone size-full wp-image-16028" /></p>
<p class="excerptdestacado">El reciente secuestro de cuatro reporteros que cubrían un motín en Durango, al norte de México, por narcotraficantes que amenazaron sus vidas para obligar a dos importantes cadenas de televisión <em>(Televisa y Multimedios)</em> a que transmitieran un video con sus mensajes, dejó al descubierto ante la opinión pública mundial la grave situación que vive la prensa mexicana. Censura, amenazas de muerte, torturas, secuestros y asesinatos forman parte del acoso permanente que enfrentan los periodistas ante el silencio cómplice de un gobierno que no acostumbra investigar los crímenes contra la prensa. Como medida de presión, el sábado 7 de agosto marcharán periodistas en la ciudad de México y en seis estados del país exigiendo el esclarecimiento de los crímenes contra el gremio y que se les garantice el derecho a la libre expresión y a los ciudadanos el derecho a estar informados.</p>
<p><strong>Vea además:</strong><br />
<a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/CARTA-DIRECTIVOS.pdf"target="_blank">La carta a los dueños y directivos de los medios de comunicación de los periodistas mexicanos</a><br />
<a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/carta-org.pdf"target="_blank">La carta abierta de los periodistas mexicanos a la sociedad civil</a><br />
<a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Comunicado-marcha.pdf"target="_blank">Comunicado de los periodistas mexicanos convocando a la Marcha &#8220;Los queremos vivos&#8221;</a><br />
<a href="http://ciperchile.cl/2010/08/05/periodistas-que-se-encuentran-desaparecidos-2000-2010/"target="_blank">Periodistas que se encuentran desaparecidos (2000-2010)</a><br />
<a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/fopea.pdf"target="_blank">La solidaridad del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) con los periodistas mexicanos bajo amenaza.</a></p>
<p>Tras atender la llamada nocturna el periodista se levantó de la cama, se vistió con rapidez -botas, jeans, camisa-, les dio un beso a sus hijos, se despidió de su esposa y se sentó en el living a esperar a que llegara el comando armado a buscarlo.</p>
<p>“Estaba listo para salir a la calle a entregarme en cuanto los escuchara llegar. Yo no iba a permitir que entraran a mi casa, que dejaran traumada a mi familia ni que me encontraran tirado en una zanja en chanclas y calzones”, explica el periodista en una tienda de autoservicio cercana a su casa, el sitio más seguro que encontró para platicar con esta reportera sin llamar la atención en su ciudad, una de muchas del norte del país donde los reporteros viven bajo la ley del “<strong>silencio o plomo</strong>”.  </p>
<p>Pero esa noche, la más larga de su vida, los enviados de la muerte se estacionaron afuera de la casa de otro reportero que cubría como él los asuntos policiacos de la ciudad. Con violencia lo sacaron a la fuerza de su hogar ante el horror de sus niños y de su esposa. Su cadáver fue encontrado al día siguiente en un canal de riego. </p>
<p>El periodista sobreviviente no pudo siquiera acudir al velorio de su colega: él y varios reporteros de ese estado norteño fueron advertidos que ni se aparecieran. Los pocos valientes profesionales que llegaron al velorio lo hicieron con el miedo invadiendo sus huesos al imaginar que su osadía les costaría ser asesinados de un granadazo.</p>
<p>El gatillo asesino surtió efecto: activó el silencio. Los directivos de los medios de comunicación de toda la región decidieron no publicar los enfrentamientos que se libran en las calles que se disputan dos cárteles de la droga. Las balaceras que todo mundo escucha y que impactan en las casas. Y su balance: el reguero de muertos que cada tanto aparecen tirados como bolsas de basura. </p>
<p>De esa información que atemoriza a los ciudadanos no se habló más. Desde ese día los informativos comenzaron a reseñar una realidad paralela a la sufrida por todos, una en la que no tiene espacio la violencia cotidiana. Desde ese momento, la única asignación de trabajo que recibe este reportero es reseñar los eventos de la ‘Alta Sociedad’ de su ciudad. Nada de investigación, menos ‘nota roja’. </p>
<p>Meses después del crimen el reportero vagaba como alma en pena por la redacción de su empresa repitiéndose para sí: “Nos hundieron el barco, nos lo hundieron”. </p>
<p>Sus compañeros de trabajo lo miraban con conmiseración. “Me trataban como enfermo terminal. Cada noche que nos despedíamos me decían ‘cuídate’, como con lástima”, rumió triste durante la entrevista, siempre alerta a los movimientos de la calle.</p>
<p>-En la redacción me siento un fantasma –repitió una y otra vez.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Narcotrafico-mexico.jpg" alt="" title="" width="350" height="241" class="right" />Este periodista y padre treinteañero ya superó la etapa de las pesadillas nocturnas que en las “zonas de silencio” –aquellas controladas por la delincuencia organizada- comparten los periodistas mexicanos. Lo que aún no resuelve es la duda de por qué los narcos rompieron su costumbre de sólo “levantar” a los reporteros de la noticia policiaca para reclamarles o castigarlos físicamente por la noticia o la foto que les molestó. Cuando los castigos de los hombres armados no pasaban de los golpes. </p>
<p>Fue a partir de 2009 que en su tierra comenzaron a silenciar a los periodistas a balazos.</p>
<p>Lo que narra este periodista -que pidió el anonimato porque aún se siente en la mira de los criminales- es la experiencia que comparten a lo largo del país los reporteros, especialmente los que cubren asuntos policiacos o la corrupción de políticos.</p>
<p>Si sumamos los reportes de organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Cepet, Reporteros Sin Fronteras (RSF), Cencos y Artículo 19, las zonas de alto riesgo para ejercer el periodismo hoy en México son: <strong>Tamaulipas, Baja California, Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Guerrero, Michoacán y Durango</strong>, seguidas en menciones por <strong>Oaxaca, Veracruz, Distrito Federal y Quintana Roo</strong>.</p>
<p>En cada región la amenaza de los grupos criminales opera de manera similar, aunque con algunas particularidades.</p>
<p>-Primero son las amenazas, telefónicas, por internet, o que llegan directamente a la redacción  cuando aparecen y te dicen “esta foto o esta noticia no la publiques”. En lugares como Tamaulipas primero te advierten lo que no quieren que hagas, y si llevas la contraria, asignan a un reportero (a sueldo) para que te vigile siempre y que te sigue a todos lados. Si no cumples, a la tercera (falta) van por ti, te llevan y te dejan medio muerto. O te matan -dice Balbina Flores, corresponsal en México de Reporteros Sin Fronteras (RSF).</p>
<p>En Tamaulipas también son conocidos “<strong>los tablazos</strong>”, otro método de castigo que los delincuentes usan contra sus enemigos, incluidos los periodistas: “Te amarran y te pegan con una tabla en la espalda hasta que casi te matan”, explica la misma corresponsal. </p>
<p>Los reporteros <em>defeños</em> no están a salvo: reciben la visita de los abogados de los narcotraficantes quienes transmiten sus mensajes o sus órdenes. Por ello, en los periódicos ha cundido la costumbre de publicar investigaciones sin la firma del periodista que la realizó, aunque algunas organizaciones han expresado dudas sobre si esa medida protege realmente al autor.</p>
<p>-Aunque no firmemos las notas los delincuentes, militares y demás nos tienen identificados. Para ellos los reporteros policiacos somos el rostro de nuestra empresa &#8211; explica un periodista de Coahuila.</p>
<p>En algunos casos los periodistas amenazados renuncian al trabajo o huyen de su estado o del país intentando empezar una nueva vida. En otras, los jefes dan vacaciones al amenazado hasta que la situación se calme. Y en la mayoría de los medios de comunicación, simplemente los cambian de frente noticioso unos días hasta que la situación se tranquilice. Sólo en contados casos las empresas han financiado su exilio temporal. </p>
<p>Lo grave es que, según RSF, la mayoría de los periodistas amenazados subestiman las amenazas. Hasta que ellas se concretan.</p>
<p>La cuenta en vidas ha sido dura: <strong>entre el año 2000 y 2010 han asesinado a 67 periodistas</strong>. Más de la mitad de ellos murió entre 2007 y 2010, en el periodo del Presidente Felipe Calderón. <strong>Sólo el año pasado fueron 13. Además, 11 periodistas están desaparecidos</strong>. </p>
<p>La SIP criticó el 16 de febrero pasado al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, ya que de 16 casos de asesinatos o desapariciones de reporteros ocurridos entre 2000 y 2009, ninguno “se considera resuelto y, por el contrario, están paralizados, porque no hay órdenes de aprehensión pendientes por cumplimentar y no existen personas detenidas o sentenciadas”. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/agente-monta-guardia-en-el-mañana-foto-ap.jpg" alt="" title="" width="350" height="214" class="left" />La mitad de los expedientes sobre las muertes de estos periodistas están empolvados: llevan entre 3 y 10 años arrumbados.</p>
<p>No sólo los periodistas o los editores son amenazados, también las instalaciones de los medios de comunicación. En el recuento de las agresiones se tiene registro de las dos hieleras con cabezas de cerdo dejadas en las sedes de los periódicos <em>El Nuevo Día</em> y <em>El Diario de Sonora</em>, en Nogales; el ataque con metralletas a El Siglo de Torreón; los granadazos que impactaron en <em>El Mañana</em>, de Tamaulipas, y a Televisa, Monterrey y la cortina metálica rota de la imprenta del semanario sinaloense <em>RíoDoce</em>, donde arrojaron una granada, entre muchas otras.</p>
<p>Estos atentados han provocado que varias regiones del país -algunas que resistían heroicas a los dictados del crimen organizado- se transformen en “<strong>zonas de silencio</strong>”. La corresponsal Balbina Flores ubica dentro de esta categoría a Tamaulipas, Coahuila, Durango, Michoacán, y en cierto grado a Sinaloa y Chihuahua. </p>
<p>Y cuenta una anécdota: aunque el 11 de noviembre de 2009 fue secuestrada la reportera María Esther Aguilar Casimbe de <emel Diario de Zamora</em>, sólo ocho días después RSF pudo confirmar su desaparición. Sin embargo, cuando investigaba el caso, se percató que todos los colegas de María Esther lo sabían, pero no podían decirlo: un grupo del narcotráfico los tenía amordazados. </p>
<p><em>(María Esther tiene dos hijas y poco más de 30 años. Varios testimonios señalan que en una reunión convocada por narcos locales para dictar reglas a la prensa ella intentó salirse, pero fue obligada a quedarse. Antes de su desaparición publicó tres notas exclusivas referentes a la policía, a un capo de la droga y a un alcalde vinculado a la delincuencia)</em>.</p>
<h2>ZONAS DE SILENCIO</h2>
<p>El capítulo más crítico, en el que la prensa claudicó a su misión de informar aplicándose la autocensura, fue quizás el que se vivió en febrero pasado en Tamaulipas.</p>
<p>-Hubo especialmente una semana de violencia, prácticamente de Camargo a Matamoros, en la que por todos lados hubo enfrentamientos. Se calcula que en esas semanas hubo de 200 a 600 muertos. Y fue una etapa de silencio de los medios y de desinformación general. Los ciudadanos prácticamente quedaron abandonados aunque aprovecharon hasta el menor resquicio (a través de blogs,<em>twitter, facebook</em> o videos caseros) para testificar lo que las autoridades no quisieron reconocer y los periodistas no pudieron informar -señala el director del <em>Mcallen Times</em>, Jorge Luis Sierra.</p>
<p>En esos días los tamaulipecos se informaban por twiter o facebook por qué calles había balaceras; blogueros grababan los sonidos de los disparos y hasta una ama de casa subió a internet imágenes de cadáveres cercanos que captó con un video casero. Todo para dejar constancia.</p>
<p>El 8 de marzo, el <em>Dallas Morning News</em> informó que sólo en la ciudad de Reynosa ocho periodistas habían sido “levantados” en los 14 días anteriores: uno murió de coma diabético (aunque las organizaciones periodísticas tienen testimonios de que se lo ocasionó la golpiza previa que recibió), cinco estaban desaparecidos y dos enviados de <em>Milenio Televisión</em> fueron retenidos, golpeados y liberados después de horas con una advertencia: <em>“¡Lárguense, dejen de calentar la plaza!”</em>. </p>
<p>-Un grupo de poder fue capaz de silenciar a toda una región. No sólo a los medios mexicanos, también a las organizaciones periodísticas del otro lado de la frontera, porque hubo una semana que las televisoras (texanas) sólo transmitían información oficial y ningún reportero cruzó la frontera porque estaban amenazados. La condición de silencio se trasnacionalizó y la prensa se replegó por orden de la delincuencia organizada -dice Sierra, periodista experto en temas de seguridad.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/poster1.png" alt="" title="" width="250" height="377" class="right" />Sierra considera que la operación de silenciamiento que activaron los narcotraficantes en Tamaulipas es la misma, aunque más concentrada, que la que se ejecuta en lugares como Michoacán, la Laguna o Guerrero. </p>
<p>Y recuerda la ocasión en que la sorpresa inicial fue superada por los reporteros de las grandes cadenas estadounidenses que lograron traspasar el “cerco del silencio” e informar sobre la situación:</p>
<p>-Las organizaciones periodísticas sólidas, con más planificación de sus coberturas, con buenos protocolos de seguridad, estaban en mejores condiciones para penetrar esas zonas de silencio. Los medios mexicanos tendrían que leer esa experiencia porque la situación sorprendió a sus periódicos prácticamente sin recursos para defenderse, con la guardia baja. Los que no fueron controlados, no tenían la forma de defenderse; algunos estaban penetrados y vivían el terror internamente.</p>
<h2>ENEMIGO EN CASA</h2>
<p>La violencia en Tamaulipas evidenció un secreto a voces: hay empresas periodísticas infiltradas por personas al servicio de los grupos criminales. </p>
<p>El 12 de marzo pasado la agencia <em>Reuters</em> publicó que los cárteles pagan 500 dólares al mes y obsequian licor y prostitutas a periodistas tamaulipecos para que intimiden y silencien a sus colegas.</p>
<p>Esa infiltración no es una novedad. Ya en 1993, el entonces procurador general de la República, Jorge Carpizo, informó que investigaba a periodistas (después se supo que eran 11, entre directores de revistas, reporteros de diarios capitalinos y un ex reportero de televisión) por brindar información a narcotraficantes. Pero nunca tuvo elementos para probarlo.</p>
<p>Hoy en día la situación es extendida. </p>
<p>El editor de un diario del occidente del país cuenta una anécdota escalofriante: entre sus subordinados había una reportera que le advertía de antemano a quién debía dejar de ver porque próximamente iba a ser asesinado. Al punto que llegó a  tramitar viáticos a una comunidad rural días antes de que se perpetrara una matanza de la que ella ya había sido informada. Quería la exclusiva.</p>
<p><strong>-¿Y por qué no la despidieron? –se le preguntó al editor. </strong><br />
-¿Quién iba a ser el valiente que se atreviera a decirle algo? –respondió. </p>
<p>Con el tiempo la periodista renunció. Y él suspiró aliviado.</p>
<p>-Antes podíamos dar la pelea y defender la libertad de expresión. Ahora la única medida de protección es no publicar. Y no podemos hacer nada desde que los periodistas dejaron de ser neutrales -justificó ante esta reportera el director de un diario norteño que estima que la autocensura es un recurso para cuidar a sus reporteros. </p>
<p>Un periodista de Sinaloa consultado por correo electrónico sobre este tema, comentó: “En la redacción hay compañeros que tratan de trabajar bien, pero también hay los otros, pero de esos prefiero que hablemos en corto, porque esa situación ha llegado a poner en riesgo a los otros colegas”.</p>
<p>-Es muy complejo resolver la infiltración en las salas de redacción porque ya en algunas no se puede hablar o escribir tranquilamente. En Coahuila me dijeron que tenían que salirse de la redacción para platicar; en otros estados hay fotógrafos que retratan a los reporteros que llegan a cubrir algún crimen para identificar a quién hizo la nota. Y sabemos que en Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Michoacán existen los famosos “voceros”, periodistas que operan para la gente del narcotráfico y les advierten qué se publica. Estos controlan a los compañeros: los llaman, saben dónde viven, a veces les pagan, los vigilan y no dudamos que son los que llaman a las redacciones para exigir “léeme lo que vas a publicar mañana” y censuran –afirma Balbina Flores, la corresponsal de RSF.</p>
<p>Sierra, sin embargo, considera que los infiltrados en las redacciones no pueden llamarse periodistas: “Son publirrelacionistas de los narcotraficantes que en buena medida están tratando de impactar la mente y el corazón de la gente a través del terror y que usan a los medios como su herramienta”.</p>
<p>Ambos coinciden en que este es un debate pendiente y ha sido la excusa permanente de las autoridades para no investigar los homicidios de comunicadores.</p>
<h2>ALMAS ROTAS</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/mora_ap1.jpg" alt="" title="" width="235" height="365" class="left" />En una ciudad de Michoacán, los reporteros se disfrazan de mujer (con peluca y lentes de sol) para que los fotógrafos que trabajan para los cárteles no los identifiquen en la escena del crimen. Los juarenses, aunque trabajen para empresas distintas, están comunicados por radio para llegar juntos a cubrir los hechos sangrientos. Algunos periodistas defeños se rehúsan a recibir exclusivas si sus informantes los citan en lugares secretos y no quieren acudir a la sala de redacción.</p>
<p>Esas son algunas medidas de seguridad que los reporteros, generalmente por iniciativa propia, han improvisado para protegerse en los últimos tres años, desde que se desató la llamada “guerra contra las drogas”, cuando los violentos de este país se descararon y llevaron sus pleitos a las calles.</p>
<p>-Después que sufrimos los granadazos contra <em>El Debate</em> (en Culiacán) creamos un plan preventivo de trabajar en conjunto los operativos policiacos, de estar en contacto entre todos, de no acudir a ningún hecho hasta confirmarlo, reportar cualquier cosa sospechosa y acreditar siempre la información a la autoridad que corresponda -narró un reportero sinaloense.</p>
<p>“Nosotros tratamos de informar sin calificativos y sólo lo oficial para que no se enojen los grupos criminales antagónicos. Esos tipos ya nos dejaron claro que no les gusta que escribamos sus derrotas o malas actuaciones. Ellos se sienten redentores y hasta revolucionarios. Yo no puedo escribir siquiera el termino ‘sicario’ porque lo escuchan despectivo. Los cito como ‘sujetos’ o, peor aún, ‘civiles armados’. Además, ya sabemos que ellos nunca ‘huyen’ sólo se ‘retiran’ del lugar”, señaló un reportero del norte que considera que por más medidas de seguridad que se impongan no darán gusto a los delincuentes en sus exigencias. </p>
<p>Movidos por la violencia, los periodistas comienzan a incorporar como propio el lenguaje de los servicios de seguridad: discuten la utilización de “planes de acción” o “protocolos de seguridad”, usan lenguaje cifrado al igual que los empleados de las compañías petroleras en países extraños, e incluso algunas organizaciones les ofrecen chalecos blindados.</p>
<p>Así, algunos periodistas de medios nacionales enviados a zonas de riesgo comienzan e acostumbrarse a concertar previamente entrevistas para usar lo menos posible el teléfono sobre terreno, mantienen contacto con sus jefes a horas preestablecidas para confirmar que están bien, mandan mensajes en clave para no exponerse y elaboran un plan de acción previo al viaje con instrucciones para reaccionar rápido por si algo les llegara a ocurrir. </p>
<p>Pero, según Balbina Flores, la gran mayoría no toma en serio su seguridad o se rindió a la censura. Una situación que confirmaron a esta reportera otros colegas.<br />
-Somos el jamón del sándwich y no podemos protegernos porque estamos atrapados en medio de fuerzas desconocidas. El narcotráfico acabó con el espíritu del periodista de investigación –afirma un profesional de la prensa guerrerense que sabe que en su redacción reciben presiones de <em>La Familia, Los Zetas</em> –ambas mafias del crimen organizado- y la policía. </p>
<p>Igual que sus colegas, él recibe en su correo electrónico videos con torturas o decapitamientos en vivo que los grupos criminales envían con la orden de publicarlas. Y él, como muchos, está sometido a una inusual presión psicológica.</p>
<p>-A veces no puedo dormir. No entiendo tanta violencia, tanta brutalidad, todo tan sanguinario… Me ha tocado ver cosas que parecen sacadas de una película satánica o del <em>Alarma</em> -narra un fotógrafo que trabajó para <em>El Noroeste</em> de Sinaloa y ejerce desde hace más de una década.</p>
<p>Este reportero gráfico carga con una pesadilla desde octubre de 2006: llegó a fotografiar una camioneta con más de 100 impactos de bala y encontró en su interior a tres niños muertos y debajo de sus cuerpos, a una niña viva, agonizante, cubierta de sangre, que extendía la mano pidiendo ayuda. Al instante descubrió que eran los vecinitos con los que siempre jugaba su hijo.</p>
<p>El psicólogo y antropólogo médico Rogelio Flores, que desde hace dos años elabora su tesis doctoral sobre estrés postraumático entre reporteros, tiene la hipótesis de que los síntomas que presentan quienes cubren narcotráfico son los mismos -e incluso mayores-a los impactos que deja la cobertura de guerras: “He platicado con periodistas de Juárez, Culiacán, Chilpancingo y los veo psicológicamente alterados, anímicamente extenuados. Una reportera de Juárez que cubrió matanzas se dio cuenta de que está bebiendo demasiado por su oficio y no por problemas personales”.  </p>
<p>-Los síntomas que deja la exposición a tanta violencia pueden manifestarse a través de sueños y recuerdos repetitivos y perturbadores del suceso traumático, fuertes latidos del corazón, dificultad para respirar, sudoración excesiva, evasión, pérdida de interés, apatía, depresión, irritación, explosiones de rabia, dificultad para concentrarse, estado de alerta o defensivo, además de mareo, nerviosismo, temblor de manos y hasta ideación suicida –explica el psicólogo</p>
<h2>AGENDA PENDIENTE</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/periodistasmexico.jpg" alt="" title="" width="350" height="231" class="right" />El lunes 11 de marzo casi un centenar de periodistas de varios estados del país se reunieron en el encuentro “Ni un periodista Menos”, realizado en la Comisión de Derechos Humanos del DF. Durante la inédita jornada se escucharon voces de editores de pequeños diarios que lidian con los caprichos de la policía y los narcos; fotógrafos desconcertados porque cargar una cámara los pone en riesgo y testimonios de la mordaza autoimpuesta en varias redacciones para salvar la vida. Y tuvo incluso un producto también inédito: un catálogo de tips para proteger la vida en vista de que ni las instituciones de gobierno ni muchos dueños de los medios toman en serio el peligro que acecha a los periodistas.</p>
<p>Hubo una crítica unánime al trabajo de la fiscalía especializada de la Procuraduría General de la República, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la comisión para periodistas de la Cámara de Diputados, que además de cobrar por investigar los crímenes contra el gremio, no han dado resultados.</p>
<p>Entre las conclusiones para reforzar la seguridad gremial se decidió involucrar a los directores y dueños de medios de comunicación en la discusión; promover que cada empresa cree sus planes de acción, evaluaciones de riesgo y protocolos de seguridad; profesionalizar a los periodistas y dignificar sus condiciones laborales; vigilar la impartición de justicia de los crímenes y crear mecanismos para romper las ‘zonas de silencio’.</p>
<p>Elia Baltazar, de la Red “Periodistas de a Pie”, organizadora logística del encuentro, explica que, al quedarse la sociedad sin sus mensajeros, todos pierden: “Una sociedad que permite las agresiones contra sus periodistas se está jugando su único espacio de contrapeso y vigilancia del poder, se está sacando sus propios ojos y cortando su lengua. Es renunciar a la construcción y perfeccionamiento de nuestra democracia”.</p>
<p>Diversas organizaciones coinciden en que México se ha convertido en el país más peligroso del continente para ejercer el oficio del periodismo. Y aunque ese diagnóstico es conocido por todos, algo está fallando. Una muestra: el año pasado, antes de ser asesinado en Durango, el reportero Bladimir Antuna puso una denuncia penal por amenazas y alertó a organizaciones protectoras de periodistas de su situación. Pero esa medida no le salvó la vida.</p>
<p>Antes de ser desaparecida, la michoacana María Esther Aguilar Casimbe había dejado un mensaje en el periódico colombiano <em>El País: “Hola, yo también trabajo en un medio de comunicación, no me considero periodista, pero sí reportera y de las buenas, soy de México y me gustaría tener contactos en Colombia, vivo en el estado de Michoacán”</em>.</p>
<p>Lejos de mejorar, la salud de la prensa mexicana se agrava. El último capítulo ocurrió la semana pasada cuando cuatro periodistas que cubrían un motín en Durango, al norte de México, fueron secuestrados por unos narcotraficantes que querían obligar a las dos televisoras importantes de difusión nacional para las que trabajaban (<em>Televisa y Multimedios</em>) a que transmitieran un video. En un operativo del que aún no se conocen detalles, la Policía Federal liberó a los secuestrados que sufrieron golpes e intimidaciones y que todo el tiempo creyeron que sólo iban a salir del encierro en un ataúd. </p>
<p>El episodio, que por primera vez afectó a periodistas de la capital -y que fue seguido con conmoción en todo el país- no logró convocar a los dueños de los medios para que establezcan medidas de protección a los trabajadores de sus empresas. Tampoco motivó al gobierno a garantizar protección para los comunicadores.</p>
<p>Como medida de presión, el sábado 7 de agosto marcharán periodistas en la ciudad de México y en seis estados del país exigiendo el esclarecimiento de los crímenes contra el gremio y que se les garantice el derecho a la libre expresión y a los ciudadanos el derecho a estar informados.</p>
<p>Por mientras, a falta de condiciones de seguridad, algunos periodistas que viven amenazados están tomando medidas preventivas extremas. Unos han huido del país, otros están comprando seguros de vida y están también los que han redactado su testamento. Así lo hizo un reportero norteño de asuntos policíacos que dejó el siguiente legado a sus jefes: “Si unos narcos van por mí y me ‘levantan’ no lo difundan de inmediato, denme tiempo a ver si me liberan, porque si lo publicitan y hacen ruido muy rápido colaboran a que jalen el gatillo y salpiquen mi sangre&#8221;. </p>
<p><strong>*La versión original de este texto fue publicado en la revista mexicana Proceso, en la Edición Especial Número29 “La Guerra del Narco” segunda parte</strong><br />
</emel></p>
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		<title>Judith Torrea, ganadora del Premio Ortega y Gasset de Periodismo por su blog sobre Ciudad Juárez</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Apr 2010 20:45:04 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por el valeroso  trabajo que despliega en su blog “Ciudad Juárez, en la sombra del narcotrafico”, Judith Torrea fue galardonada este año con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Las reportera independiente, nacida en Pamplona, lleva casi 13 años en la violenta urbe mexicana fronteriza con Estados Unidos, donde documenta historias cotidianas a través de un blog que, en sus palabras, quiere “dar voz a la voz arrebatada a Ciudad Juárez”. La siguiente es una entrevista publicada por la agencia DPA, con la que Torrea también colabora, la primera que concede tras recibir el reconocimiento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-judithtorrea.jpg" alt="" title="" width="370" height="261" class="alignnone size-full wp-image-13841" /></p>
<p class="excerptdestacado">Por el valeroso  trabajo que despliega en su blog “Ciudad Juárez, en la sombra del narcotrafico”, Judith Torrea fue galardonada este año con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo. Las reportera independiente, nacida en Pamplona, lleva casi 13 años en la violenta urbe mexicana fronteriza con Estados Unidos, donde documenta historias cotidianas a través de un blog que, en sus palabras, quiere “dar voz a la voz arrebatada a Ciudad Juárez”. La siguiente es una entrevista publicada por la agencia DPA, con la que Torrea también colabora, la primera que concede tras recibir el reconocimiento. </p>
<p>La periodista española Judith Torrea, galardonada con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo por su blog sobre Ciudad Juárez, afirmó que el reconocimiento significa &#8220;dar voz a la voz arrebatada a Ciudad Juárez&#8221;.</p>
<p>&#8220;Esto va para Ciudad Juárez, para los más de 5.500 asesinatos en esta llamada guerra contra el narcotráfico, para las mujeres desaparecidas, para toda la gente que sobrevive cada día en Ciudad Juárez sin saber si va a vivir un minuto más, en una ciudad militarizada, donde el peligro está en estar vivo&#8221;, dijo Torrea a  DPA, en su primera entrevista después del anuncio del premio.</p>
<p>Torrea, periodista <em>freelance</em> de 37 años nacida en la ciudad de Pamplona que colabora con DPA en Ciudad Juárez, lleva casi 13 años inmersa en una historia de &#8220;amor con dolor&#8221; por Juárez, donde vive por decisión propia cuando todo el mundo querría irse cuanto antes. Va a los sitios donde hay tiroteos, habla con la gente, con los &#8220;buenos&#8221; y los &#8220;malos&#8221;. Sale en la noche a recorrer las calles, a ver cadáveres y decapitados. Vuelca en historias llenas de color la tragedia de una urbe que en los últimos años se ha convertido en un campo de guerra. Pero no pierde el buen ánimo.</p>
<p>Llegó por primera vez a Juárez en 1997. Durante nueve años estuvo cubriendo temas fronterizos, de un lado y el otro de la línea fronteriza de México y Estados Unidos. Se fue a Nueva York durante tres años, donde trabajó para la revista de espectáculos &#8220;People en Español&#8221;, hasta que volvió a Ciudad Juárez en octubre de 2009 para quedarse y contar lo que sentía que nadie contaba.</p>
<p>&#8220;Soy un periodista que cuando estuvo trabajando en Nueva York vio ese mundo donde se consume la droga en paz, mientras México, mientras Ciudad Juárez, pone los muertos de esa cocaína que llega desde Colombia y cuando cruza la frontera a El Paso, Texas, se esfuma y llega como un fantasma viajero hasta Nueva York, hasta Miami&#8221;, señaló.</p>
<p> &#8220;Mi blog salió de la necesidad de contar estas injusticias sin tener un lugar para contarlas, pero luego descubrí un mundo maravilloso porque en mi blog me expreso de una manera diferente que es más cercana, más en primera persona, tengo un diálogo bien interesante con mis lectores y descubrí un mundo que nunca pensé descubrir&#8221;.</p>
<h2>“El blog lo hago gratis”</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Foto-Blog.jpg" alt="" title="" width="350" height="251" class="right" />&#8220;Aquí muchísimos periodistas se autocensuran para seguir viviendo un día más. Y yo siento que tengo una protección: soy <em>freelance </em>y no trabajo en medios locales que a veces no son libres para publicar lo que quieren publicar porque reciben muchas presiones&#8221;, relató.</p>
<p>Sin embargo, la vida del periodista independiente no es fácil: &#8220;Hoy me levanté y estaba un poco preocupada por el dinero porque soy freelancer, el blog lo hago gratis&#8221;.</p>
<p>Torrea, becaria de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano de Gabriel García Márquez, anda también en busca de un editor para dos libros que tiene en preparación: una novela sobre Ciudad Juárez y un libro sobre la realidad de esa localidad.</p>
<p>Dice con convicción, como lo afirma también en su blog, llamado &#8220;Ciudad Juárez, en la sombra del narcotráfico&#8221;, que tiene un corazón mexicano nacido en España. &#8220;Mi corazón es puro mexicano y es puro juarense. Siempre defiendo a capa y espada a la gente de Ciudad Juárez, que es gente maravillosa, que me han enseñado mucho, que me han hecho crecer como persona y también como profesional&#8221;.</p>
<p>Y confía en que el premio signifique &#8220;que más gente va a leer lo que realmente ocurre aquí en Ciudad Juárez sin autocensura&#8221;</p>
<p> &#8220;Eso es mi mayor alegría&#8221;, asegura. &#8220;Soy periodista para intentar devolver la voz a quien se la arrebatan y yo voy a seguir contando esta realidad de Ciudad Juárez. Si alguna persona reflexiona sobre esa realidad, pues habré conseguido algo&#8221;.</p>
<p><strong>Visite el blog de Judith Torrea: <a href="http://juarezenlasombra.blogspot.com/"target="_blank">Juárez en la Sombra</a> </strong></p>
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		<title>“Ni un periodista menos”: periodistas de México adoptan medidas para protegerse del crimen organizado</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 15:14:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Estas son las conclusiones del foro de periodistas de México realizado el 15 de marzo en donde se analizaron en profundidad las condiciones de extremo peligro en las que trabajan para enfrentar las redes del crimen organizado. Cómo protegerse y no silenciar la violencia y la corrupción además de sus efectos sobre los ciudadanos y las estructuras de la sociedad es la preocupación principal de la mayoría de los periodistas de ese país. Difundir estos mecanismos se ha convertido en una prioridad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-niunperiodistamenos.jpg" alt="" title="" width="370" height="262" class="alignnone size-full wp-image-13179" /></p>
<p class="excerptdestacado">Estas son las conclusiones del foro de periodistas de México realizado el 15 de marzo en donde se analizaron en profundidad las condiciones de extremo peligro en las que trabajan para enfrentar las redes del crimen organizado. Cómo protegerse y no silenciar la violencia y la corrupción además de sus efectos sobre los ciudadanos y las estructuras de la sociedad es la preocupación principal de la mayoría de los periodistas de ese país. Difundir estos mecanismos se ha convertido en una prioridad.</p>
<p>En esta coyuntura de extremo peligro para ejercer el periodismo, los periodistas y fotógrafos mexicanos reunidos el 15 de marzo en el foro <em>‘NI UN PERIODISTA MENOS’</em> planteamos las siguientes conclusiones. </p>
<p><strong>Urge</strong>: </p>
<p>*Crear una red de respuesta rápida a agresiones a la prensa para no perder tiempo cuando un colega es amenazado o desaparecido, o un medio de comunicación es agredido; *Vigilar a las instancias que se dicen encargadas de proteger a los periodistas (en la Comisión Nacional de Derechos Humanos &#8211;‐CNDH&#8211;‐, la Procuraduría General de la República &#8211;‐PGR&#8211;‐ y la Cámara de Diputados) y que tienen la encomienda de investigar las agresiones que sufrimos; *Profesionalizar el oficio y dignificar las condiciones laborales para reducir los errores que pueden poner en riesgo la vida; *Trabajar para que en todas las salas de redacción se diseñen planes para reducir riesgos en coberturas en zonas peligrosas y se implementen protocolos de seguridad; *Crear mecanismos conjuntos para vencer la censura impuesta por el crimen organizado en amplias regiones del país, y salvaguardar la información como un bien público; *Incluir a los dueños y directivos de los medios de comunicación en la discusión de las medidas de protección a la información y a los periodistas.</p>
<p>Esas fueron algunas de las principales conclusiones elaboradas por un centenar de reporteros y fotógrafos de medios locales, nacionales y extranjeros en activo, derivadas de dicho foro organizado por la Red de Periodistas de a Pie, que se llevó a cabo en la Comisión de Derechos Humanos del DF.</p>
<p>El encuentro se realizó en uno de los contextos de mayor violencia para los periodistas y fotógrafos mexicanos y de vulnerabilidad para la garantía de los derechos a la información y la libre expresión, donde queda claro que hay zonas del país silenciadas.</p>
<p>El foro fue apoyado por las organizaciones convocantes <strong>Artículo XIX, CDHDF, Reporteros sin Fronteras y Cepet</strong>, que estuvieron presentes, y reunió a periodistas en activo del DF, Estado de México, Puebla, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa, Querétaro, Michoacán, Guerrero y Jalisco, preocupados por los nuevos retos del oficio, con la intención de buscar opciones para reducir los crecientes riesgos, sobre todo en aquellas regiones donde el crimen organizado, la violencia y la debilidad de las instituciones imponen el silencio y arriesgan la convivencia en democracia. </p>
<p>En el encuentro coincidimos en la urgencia de romper las “zonas de silencio”, donde el crimen organizado ha logrado aplicar la mordaza a los medios de comunicación, e impulsar la defensa del derecho a la información, en tarea conjunta con la sociedad, para la construcción de la democracia </p>
<p>Planteamos la necesidad de crear un comité de protección a periodistas y una gran red nacional que ponga en marcha mecanismos de reacción inmediata para difundir agresiones a colegas, presionar a las autoridades a responder de inmediato y colaborar en la protección de periodistas amenazados. </p>
<p>Los periodistas y fotógrafos allí reunidos y las organizaciones defensoras de la libertad de expresión acordamos empujar las propuestas que nacieron de este encuentro, desde distintos frentes y en cada región. A nosotros nos toca involucrar a más colegas y a los distintos eslabones de la prensa, como editores, articulistas, columnistas y directivos de diarios, con el propósito de discutir el problema y crear mecanismos que reduzcan la inseguridad para los periodistas y fotógrafos, empezando por nuestra profesionalización. </p>
<p>La academia y las organizaciones dedicadas a la defensa del gremio deberán ser nuestras aliadas en esta labor.</p>
<p>Entre las conclusiones surgidas se mencionaron acciones colectivas, pero también acciones individuales encaminadas a disminuir riesgos, como las siguientes: </p>
<h2>ACCIONESn COLECTIVAS</h2>
<p>Lo que nos toca a nivel gremial:</p>
<p>*El periodismo es una herramienta fundamental para la construcción y fortalecimiento de la democracia. Desde nuestro ámbito de trabajo tenemos que hacer evidente la importancia del periodismo para la sociedad, y que cuando se asesina a uno se pierde a un vocero de lo que le ocurre a la sociedad. </p>
<p>*Reconocemos que la gente no se siente ofendida cuando se asesina a un periodista, porque nuestro  trabajo está cada vez más deslegitimizado. Ante esta realidad debemos trabajar para ganar legitimidad social mediante procesos de profesionalización y vinculando nuestra agenda a los intereses de los ciudadanos y no a la dictada por las elites políticas o económicas. </p>
<p>*Es momento de reconocer al periodismo y fotoperiodismo como profesiones de alto riesgo, no sólo amenazado por los grupos de delincuencia organizada, también por parte de funcionarios públicos y de  ‘poderes fácticos’. </p>
<p>*Urge la creación de una Red Nacional de Reacción Inmediata, para que cuando ocurra alguna agresión a colegas o medios de comunicación en cualquier parte del país estemos en posibilidad de conocerlo pronto a nivel nacional y reaccionar ante ello. </p>
<p>*Elaborar mecanismos institucionales para que la información silenciada al interior de una mesa de redacción o en toda una región del país evada la censura y se divulgue a nivel nacional, sin poner en riesgo (ni abusar mediante una relación injusta) a los periodistas locales.  </p>
<p>*Los dueños y directivos de las empresas periodísticas deben diseñar y dar a conocer medidas que reduzcan el peligro de sus reporteros, fotógrafos y corresponsales, construidas en conjunto con los reporteros expuestos al peligro. Se ve necesario también que se reúnan con otros directivos para armar estrategias conjuntas, interregionales y a nivel nacional, para proteger la información de la censura impuesta por el crimen organizado. </p>
<p>*Difundir los planes de seguridad, protocolos y guías de seguridad que han elaborado organizaciones de periodistas mexicanos y extranjeras, a través de todos los medios posibles: blogs, redes sociales, páginas de Internet. De lo posible, crear una sola. Estos protocolos deben llegar a periodistas y fotógrafos de todo el país y discutirse en las salas de redacción con los jefes, directivos y dueños, para  implementar medidas de protección adecuadas a cada circunstancia. </p>
<p>*A manera gremial, debemos plantearnos cómo enfrentar el problema de las redacciones  infiltradas por el crimen organizado, y cómo blindar a los medios de comunicación de esta amenaza  creciente. Una de las propuestas  preventivases reforzando la ética de los periodistas y sus salarios y condiciones laborales. </p>
<p>*Vincularnos con la Academia para llevar a cabo la profesionalización del gremio  y formar nuevas generaciones de periodistas  y fotoperiodistas éticos, buenos  investigadores y concientes de  su responsabilidad social. </p>
<p>*Vincularnos con las organizaciones de  la sociedad civil, nacionales  y extranjeras, y las instancias  internacionales dedicadas a la  defensa de  los periodistas para promover programas de prevención y protección en las regiones, crear conjuntamente (y formar parte de) los mecanismos de reacción rápida ante riesgos, los observatorios de la actuación del Estado mexicano en protección a periodistas y el comité de protección que está diseñándose, e impulsar las investigaciones de los delitos contra colegas o medios de comunicación. </p>
<p>*Pedir cuentas y vigilar permanentemente los resultados de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos en Contra de Periodistas de la PGR, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Comisión Especial para dar  Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación de la Cámara de Diputados y a todas las instancias involucradas en el tema. </p>
<p>*Los periodistas y fotógrafos que vivimos en la ciudad de México -‐hasta ahora una ‘burbuja’ donde se corren menos riesgos que en los estados&#8211; tenemos la responsabilidad de vigilar lo que ocurre en  las entidades  del país y denunciarlo sistemáticamente a través de nuestra información, así como trabajar  para reducir la situación de riesgo y discriminación que viven los colegas de los estados. </p>
<p>*Monitorear y denunciar sistemáticamente en nuestras notas las  agresiones contra colegas (sin  ponerlos en riesgo),  que forman  parte de  las violaciones al derecho  de la gente  a estar infomado y  al derecho a la libertad de expresión. </p>
<p>*Estar atentos y participar activamente en la creación del Comité de Protección  a Periodistas, propuesto  por el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU. </p>
<p>*Organizar un próximo foro en el que participen periodistas, fotógrafos, editores, directores y  dueños de los medios de comunicación. Marzo 2010 </p>
<p>*Trabajar para impulsar el reconocimiento legal y jurídico del gremio. </p>
<p>*Reconocemos que los periodistas tienen los siguientes derechos: el trato profesional en salarios y prestaciones; acceso a la información de interés público; garantías para escribir y divulgar con libertad de conciencia; mantener el secreto profesional de las fuentes; recibir protección de las empresas en misiones o tareas de alto riesgo profesional; recibir protección pública ante agresiones de terceros; tener derecho a una réplica de conciencia ante el manejo inadecuado de la información que se entregue; contrarréplica en caso de inconformidades externas por el manejo de la información. </p>
<p>*Los periodistas, además de derechos, nos sabemos con responsabilidades. Entre ellas está trabajar en la profesionalización de nuestro trabajo; trabajar con estándares de calidad y ética; responder a nuestra responsabilidad social; manejar equilibradamente de la información y el lenguaje; tratar con respeto a las víctimas. </p>
<h2>ACCIONES INDIVIDUALES</h2>
<p> Lo que podemos hacer a manera indivual es:</p>
<p>*Impulsar la adopción de estatutos de redacción, códigos de ética, manuales de procesos y protocolos de seguridad en nuestras redacciones. Los estatutos de redacción deben incluir una cláusula que nos permita aplicar la “objeción de conciencia”, que implica el derecho a negarnos a cumplir una orden de trabajo porque va contra nuestros principios o pone en riesgo nuestra integridad). </p>
<p>*Tomarnos como personales las agresiones contra otros trabajadores de los medios y denunciarlas sistemáticamente, no sólo en nuestras notas informativas, también a través de nuestros blogs o redes sociales redes. El silencio es claudicación. </p>
<p>*Dar un seguimiento sistemático en nuestras notas al trabajo de las instancias responsables de impartir justicia y evitar la impunidad en el tema de agresión a periodistas. </p>
<p>*Cuidar que nuestro trabajo cumpla con los estándares de ética, porque a mayor cuidado (contraste de fuentes, apego a los hechos, lenguaje preciso y sin adjetivos, etc.) le pongamos más podemos reducir nuestros riesgos. Es importante en este contexto no violar derechos de las víctimas ni legitimar el quebrantamiento de los derechos. </p>
<p>*Cuidar el uso de las palabras, teniendo presente que en el contexto actual de violencia las palabras sirven para legitimar o deslegitimar intereses particulares, o pueden ser usados como propaganda. No asumir como propio el lenguaje impuesto por el crimen organizado, el gobierno o lospoderes fácticos. </p>
<p>*Reconocer en  nuestras notas informativas, cuando la  circunstancia así lo requiera, que  ha sido imposible contrastar la veracidad  de la información  que hemos recibido para elaborar  la nota (porque estamos concientes  de que en el  contexto actual de violencia,  en el que sobreabundan  fuentes anónimas, posiblemente estamos siendo utilizados  o creando mitos). </p>
<p>*Estar conciente de  hasta dónde vamos a tener el apoyo de  la empresa para la que trabajamos e  implementar nuestras propias medidas  de reducción de riesgo,  hasta donde sea posible  con otros colegas confiables,  y allegarnos de herramientas para realizar  coberturas de riesgo.  </p>
<p>*Impulsar estrategias conjuntas  de autoprotección con colegas  de distintos medios y evaluar  la posibilidad de realizar  investigaciones conjuntas de temas  riesgosos, para garantizarque  la información llegue a los ciudadanos y  la integridad  personal. En el foro  “NI UN PERIODISTA  MENOS” se propuso  aglutinar estas propuestas en cinco  grandes temas en torno de los  cuales trabajar en equipo para discutir acciones concretas que  permitan responder a las conclusiones  comunes. Los cinco temas son: </p>
<p>*Revisión de manuales  de seguridad ya  existentes;</p>
<p>* Diseño de mecanismos de  blindaje de la información y  libertad de expresión, y  pensar cómo podrían ser aplicados; </p>
<p>*Observatorio reinstancias  gubernamentales responsables de dar seguimiento  a las agresiones de periodistas e impartir justicia; </p>
<p>*Profesionalización y  dignificación laboral e </p>
<p>*Involucramiento de directivos  y dueños de  medios en un próximo foro. </p>
<p>Próximamente crearemos los equipos de trabajo. </p>
<p>Para mayor información escribir a <strong>periodistasdeapie@gmail.com</strong> o visitar el blog <strong><a href="http://periodistasdeapie.wordpress.com"target="_blank">Periodistas de a Pie</a></strong></p>
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		<title>Narco S.A.</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2009/07/24/narco-sa/</link>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2009 18:52:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Arana, Fundacion MEPI</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Lavado de dinero]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Narcotráfico]]></category>

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		<description><![CDATA[El poderío narco en México alcanza los US$19.000 millones al año, cifra que supera las divisas que deja el turismo en ese país. Este verdadero imperio emplea a medio millón de personas  –25% más de las que trabajan para Mc Donald’s en todo el mundo-. y tiene en el bolsillo a casi el 80% de los policías municipales aztecas. Estas impactantes cifras surgen de la exhaustiva investigación realizada por la periodista Ana Arana.
<strong><a href="http://www.cnnexpansion.com/expansion/2009/07/17/narco-sa"target="_blank">Este reportaje acaba de ser publicado en la revista Expansión de México</a></strong>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-7229" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-narcosa.jpg" alt="" width="370" height="249" /></p>
<p class="excerptdestacado">El poderío narco en México alcanza los US$19.000 millones al año, cifra que supera las divisas que deja el turismo en ese país. Este verdadero imperio emplea a medio millón de personas  –25% más de las que trabajan para Mc Donald’s en todo el mundo-. y tiene en el bolsillo a casi el 80% de los policías municipales aztecas. Estas impactantes cifras surgen de la exhaustiva investigación realizada por la periodista Ana Arana que acaba de publicar la revista <em><a href="http://www.cnnexpansion.com/expansion/2009/07/17/narco-sa" target="_blank">Expansión</a> </em>de México.</p>
<p>La imagen más común del narco suele contener los elementos típicos de la nota roja: violencia, armas, corrupción y, por supuesto, drogas. Hay otro aspecto igual de importante y que explica su alcance y la dificultad de extirparlo: su fortaleza económica. Esta actividad ilícita genera en México 19,000 millones de dólares (mdd), según cálculos de <em>Expansión</em> con datos de los gobiernos de México y de Estados Unidos. Esta cifra se asemeja a la de los envíos de remesas y es mayor a las divisas que atrae el turismo.</p>
<p>El narcotráfico ocupa en México a medio millón de personas entre las que cuenta a gatilleros, cosechadores de marihuana, ‘cocineros’ (quienes producen las anfetaminas) y transportistas, entre muchos otros; esto es, 25% más personas de las que emplea McDonald’s en todo el mundo. Y eso sin contar a policías, arquitectos, contadores o financieros que trabajan indirectamente para los delincuentes. En 60% de los municipios del país, hay gente empleada por el crimen organizado, según calcula el senador panista Ramón Galindo, ex alcalde de Ciudad Juárez.</p>
<p>Ése es el negocio y tal es su mano de obra. Su principal “ventaja competitiva”, tal como sucede con las actividades formales, es su proximidad geográfica con el principal consumidor de drogas: Estados Unidos. Si 80% de las exportaciones del sector formal cruzan la frontera norte, lo mismo sucede con 90% de la cocaína que llega a México, lo que equivale a unas 260 toneladas anuales. Aquí se produce la mitad de las anfetaminas que se consumen en EU, y unas 16,000 toneladas de marihuana.</p>
<p>Los grupos mexicanos obtienen más dinero que lo que ganaron en su momento los cárteles colombianos de Medellín y Cali, según investigadores colombianos. Cuando el famoso capo Pablo Escobar apareció entre los hombres más ricos del mundo en la revista <em>Forbes</em>, la publicación estimó su riqueza en 3,000 mdd. Escobar controlaba 90% del narcotráfico en el mundo por su hegemonía sobre los laboratorios de cocaína y compartía ganancias con el cártel de Cali.</p>
<p>Por primera vez, este año Forbes incluyó a un narco mexicano en su lista de los más ricos: Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Al jefe del cártel de Sinaloa le adjudicó una fortuna de 1,000 mdd. Guzmán es uno de tres líderes de dicho cártel, el cual controla 50% del mercado de las drogas mexicanas, según fuentes estadounidenses. Pero otros estiman que algunos de sus colegas, como Ignacio Coronel e Ismael ‘El Mayo’ Zambada, podrían ganar tanto o más que Guzmán.</p>
<p><img class="size-full wp-image-7227 alignnone" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-narco.jpg" alt="" width="587" height="375" /></p>
<p>¿Cómo es el negocio de la droga? Sus estrategias de competencia, su sistema de proveeduría, la innovación, el financiamiento y la operación, es decir, su plan de negocio, es difícil de conocer hasta para las autoridades. Buena parte de lo que hoy se sabe es gracias a la contabilidad forense con la cual reconstruyen el negocio cuando éste ya fue desarmado por la misma organización que lo creó para evitar la huella que pueda delatarlos. Para un ciudadano, el negocio es aún menos evidente, aunque todos los días convivan con ellos.</p>
<p>El año pasado, por ejemplo, los habitantes de una colonia de Zapopan, Jalisco, se vieron invadidos por decenas de camionetas tipo Van. Los vecinos estaban muy molestos por el tráfico que generaron más de 500 viajes motorizados a esa zona; pero les enfadaba más el ardor que sentían en la nariz originado por el olor que emanaba el edificio de dos plantas donde las camionetas descargaron distintos objetos.</p>
<p>Luego de una denuncia ciudadana, los bomberos descubrieron que en el lugar había 6,000 tambos de solventes y químicos usados en la producción de pinturas y perfumería. Según oficiales del Ejército y de la Drug Enforcement Administration (DEA), al combinar dichas sustancias se obtiene una alternativa a la efedrina, que sirve para producir anfetaminas. Este caso muestra su innovación y capacidad de reacción. Un mes antes de este hallazgo, México prohibió la importación de efedrina como un paso más en su lucha contra el narco. Hay otros ejemplos de innovación como la marihuana mexicana ‘sin semilla’, muy resistente a los herbicidas que el gobierno usa en sus operaciones de erradicación de plantíos.</p>
<p>Pero el precio que paga el país por esta actividad es muy alto. Según Francisco Thoumi, un académico colombiano que ha estudiado este fenómeno, la economía ilegal es una expresión de capitalismo crudo y primitivo, que contradice el espíritu de cambio. “Esta industria debilita la legitimación de los derechos de la propiedad, desinfla el crecimiento de la economía formal, dificulta la obtención de impuestos, demanda más gasto público y legitima la violencia como la mejor arma predatoria de negocios”, escribió en su libro <em>Economía política y las drogas ilegales en Colombia</em>.</p>
<h2>Los costos ocultos</h2>
<p>La diferencia principal entre el narco y un negocio legal son sus inmensos costos sociales, económicos e individuales –con más de 10,000 asesinatos tan sólo en este sexenio.</p>
<p>El crimen organizado tiene un severo costo dentro de la productividad de la economía y en la capacidad del país para atraer y retener inversiones, según Juan Pardinas, consultor del Instituto Mexicano para la Competividad (IMCO), aunque “el impacto no se puede medir con variables cuantificables para saber de manera rigurosa cuántas inversiones extranjeras no fueron efectuadas por la inseguridad”, explica.</p>
<p>Hay aproximaciones posibles. El Foro Económico Mundial utiliza indicadores de crimen organizado para elaborar su informe de competitividad, una referencia para los planes de inversión de las compañías multinacionales.</p>
<p>México ocupa los lugares 124, 125 y 127 entre 134 países en “aspectos institucionales y costos para los negocios del crimen y la violencia”, “crimen organizado” y “confiabilidad en los cuerpos policiales”. En el indicador final, México queda situado en el lugar 60. El peso del crimen a la hora de tomar decisiones estratégicas es cada día más evidente.</p>
<p><img class="right" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cuadro-narco.jpg" alt="" width="343" height="234" />A esto se añade su efecto sobre la corrupción en gobiernos y autoridades locales, el desplazamiento de otras actividades legales, su efecto sobre la libertad de prensa (como el asesinato del reportero de <em>La Opinión Milenio</em>, de Durango, Eliseo Barrón) o la conversión de los cárteles dedicados al narcotráfico en organizaciones criminales multisectoriales, que realizan lo mismo secuestros que extorsiones o asesinatos, lo que deteriora aún más la competitividad regional.</p>
<p>Es notable la huida de empresarios y profesionales que se van de México para librarse de este entorno, como es el caso de Alejandro Junco, presidente del grupo periodístico Reforma, así como otros empresarios en todo el país.</p>
<p>Algunas industrias, como la del turismo, han calculado cómo les impacta el negocio del crimen organizado. De acuerdo con Gastón Azcárraga, presidente de la cadena de hoteles de Grupo Posadas y de Mexicana, la crisis de seguridad disminuyó 10% el número de reservas en el sector.</p>
<h2>Jefe de jefes</h2>
<p>Existe un grupo de elite entre las corporaciones criminales de México. Sus nombres son un tributo al lugar donde nacieron, donde son poderosos o a su fundador.</p>
<p>Entre los principales cárteles destacan el de Juárez, liderado por Vicente Carrillo Leyva. El de Sinaloa, de Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’. El del Golfo-Zetas, cuya cabeza es Miguel Ángel Treviño. El cártel de Tijuana, donde los operadores de los hermanos Arellano Félix ostentan el negocio de la cocaína y las anfetaminas. Y el de los hermanos Beltrán Leyva, con presencia en Sinaloa, Sonora, Jalisco y Nayarit, entre otros.</p>
<p>Al igual que la mayoría de las empresas en México, los organismos criminales también son familiares y heredan sus emporios a las generaciones que le siguen. Los líderes de estos cárteles son parientes de los primeros traficantes que cultivaron en México marihuana y opio en los años 50 para venderla en EU a los ex combatientes del Ejército de ese país que retornaban de la guerra de Corea.</p>
<p>Así como en los 90 el Tratado de Libre Comercio (TLC) transformó una parte de la industria mexicana, una condición de mercado empujó en esa misma década a que los grupos delictivos cambiaran las directrices de su negocio.</p>
<p>En pleno boom de la cocaína, la fuerte demanda de droga por parte de EU le permitió a los traficantes mexicanos negociar con los productores colombianos que parte de su pago fuera en especie. El pionero fue Amado Carrillo Fuentes, el ‘Señor de los Cielos’. Su negocio creció tanto que en poco tiempo ya realizaba dos envíos semanales de Colombia a México en aviones DC-10. México se volvió una escala obligada para al menos 90% de la cocaína que iba a EU.</p>
<p><img class="size-full wp-image-7225 alignnone" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-narco-2.jpg" alt="" width="588" height="368" /></p>
<p>Otro cártel que cambió de giro fue el de los Amezcua Contreras. Originarios de Colima, los hermanos José de Jesús, Luis Ignacio y Adán se dedicaron primero al tráfico de personas de México a EU. Pero esta actividad, aunque lucrativa, era muy irregular pues no garantizaba una fuente continua de ingresos. La estabilidad financiera la encontraron en el tráfico de drogas. Empezaron con marihuana y, ocasionalmente, cocaína. Pero pronto se dieron cuenta que el negocio estaba en las anfetaminas. Según Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional de Colombia, los cárteles mexicanos incursionaron en las drogas sintéticas por su alta demanda y su bajo costo de producción. Producir un gramo de anfetamina cuesta 100 dólares en México, mientras su precio en el norte varía entre 180 y 300 dólares, según la DEA. La Casa Blanca calcula que en EU hay 2.4 millones de adictos a esa droga. Con violencia, los Amezcua entraron por San Diego al mercado estadounidense, que entonces controlaban pandillas como los Hell’s Angels, en California.</p>
<p>La producción de anfetaminas tiene ‘ventajas’ sobre la de cocaína y marihuana: no depende de alianzas con productores o de grandes extensiones de tierra para sembrar la droga; se pueden producir en grandes laboratorios o en una vivienda cualquiera y con una inversión de 5,000 pesos; sólo se requieren los insumos necesarios, como la efedrina, una sustancia que sirve para hacer antigripales.</p>
<p>Los Amezcua contrataron laboratorios que importaban efedrina y luego ‘exportaban’ este producto por el mismo camino que usaban para enviar trabajadores ilegales a EU. En 2004, México importó 50% más efedrina de lo que necesitaba su industria antigripal. En 2005, el gobierno limitó la entrada de este producto a México. Para entonces, los Amezcua ya poseían fábricas del químico en Pakistán, tenían contratos de compra multimillonarios con productores en India, y habían desplazado a la mafia rusa del mercado estadounidense.</p>
<p>Los Amezcua fueron encarcelados en 1998, pero el negocio continuó. En respuesta a los controles que el gobierno impuso en 2005 a la importación de efedrina, los cárteles contrataron laboratorios que obtenían permisos aduanales falsos. Hoy, según la DEA, los cárteles mexicanos son los más activos en este mercado. “Los cárteles que no estaban en este negocio entraron cuando vieron los millones de Zhen Li Ye Gon”, dice un oficial de EU. Se refiere al empresario acusado en México de tráfico de drogas en 2007 y a quien le confiscaron 205 mdd en efectivo que encontraron en su domicilio. El desmantelamiento de este imperio eliminó del mercado a un gran importador de efedrina, y causó estragos en el cártel del Golfo, dueño del dinero y de las instalaciones incautadas al empresario chino.</p>
<p>México prohibió en 2008 el uso de efedrina en medicamentos, y eliminó toda importación legal del insumo.</p>
<h2>Marihuana, cash para la tesorería</h2>
<p>La droga más difícil de manejar es la marihuana. Su producción involucra a secaderos y empaquetamiento, y al transportarla ocupa mucho espacio físico. Su margen de ganancia no es tan atractivo como el de la cocaína o las anfetaminas. Por eso los colombianos no la manejaron en los 80, su época dorada.</p>
<p>Para los narcos mexicanos, la marihuana es estratégica. Crece abundantemente en Sinaloa y Michoacán, dos estados con acceso privilegiado a múltiples carreteras, cruces fronterizos y puertos de embarque. Y tiene un mercado de 20 millones de consumidores en EU, según la Casa Blanca.</p>
<p>A pesar de la lucha del gobierno mexicano contra los cárteles de la droga, la exportación de marihuana se ha mantenido estable en los últimos años, a excepción de una sequía que atacó los estados productores entre 2000 y 2002, ocasionando pérdidas de 50% en la producción. Es la principal fuente de liquidez de los narcos. Con su venta, los cárteles financian la compra de otras drogas de mayor margen, como la cocaína, o insumos para las anfetaminas. Cada kilo de marihuana cuesta entre 1,300 y 1,800 dólares en EU. El año pasado, México exportó 16,000 toneladas, lo que significa más de 10,000 mdd de ingresos para estos grupos.</p>
<p><img class="size-full wp-image-7226 alignnone" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/grafico-narco-3.jpg" alt="" width="582" height="340" /></p>
<h2>Inversiones seguras</h2>
<p>El precio de la cocaína aumenta conforme avanza del sur al norte por el continente (véase mapa arriba). Un productor colombiano recibe el equivalente a 5% del precio pagado en Atlanta, por ejemplo. La mayor parte de la ganancia se queda en los intermediarios y varios de ellos están en México.</p>
<p>“El efecto de este negocio se ve en todos lados, desde las mansiones que aparecen en pequeños pueblos, hasta los grandes desarrollos que hacen en Monterrey y en Jalisco”, dice un ex banquero mexicano. Hace una década, recuerda, llegaban a la ventanilla de las sucursales sujetos que depositaban 20 mdd en efectivo. “Y nadie pestañeaba”, dice.</p>
<p>Cientos de miles de millones de dólares de esta actividad se canalizan al sector legal mexicano, dice Eduardo Buscaglia, un abogado y economista internacional que trabajó en la oficina antidrogas de las Naciones Unidas. El procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, dice que al narcotráfico hay que entenderlo como “una cadena de valor económico” que tiene perspectivas “de mercado, logística, operacionales, de rutas estratégicas y modus operandi”.</p>
<p>Las leyes antilavado del país son más robustas que hace cinco años, pero el Fondo Monetario Internacional recientemente criticó a México porque las autoridades sólo han obtenido 25 sentencias en casos de lavado de dinero desde 1989. La PGR y el FMI calculan que en México se lavan entre 10,000 y 25,000 mdd al año.</p>
<p>Buscaglia dice que el gobierno mexicano falla al concentrarse sólo en combatir la disputa territorial del narco, ya que los grupos criminales tienen múltiples formas de ejercer su hegemonía. Lo mismo trafican armas y personas, que lucran con la prostitución y la piratería. También tienen relaciones operativas con mafias internacionales. “Si mañana se acaba el narcotráfico, advierte Buscaglia, los cárteles mexicanos encontrarían nuevas formas de reproducirse”.</p>
<h2>Mano de obra calificada</h2>
<p>Los Zetas fueron creados por Osiel Cárdenas al final de los años 90, cuando reclutó a un grupo de 30 tenientes y subtenientes desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerza Especiales (GAFES) del Ejército mexicano. Se estima que este grupo podría tener en sus filas hasta 200 ex militares y policías.</p>
<p>“Los Zetas son el grupo más peligroso para el Estado mexicano y para los otros cárteles, por su disciplina y su habilidad para hacer inteligencia”, dice Alberto Islas, de Risk-Evaluation, una compañía de asesoría en seguridad basada en la Ciudad de Mexico.</p>
<p>En los últimos dos años, el cártel del Golfo los usó para adueñarse de ciertos mercados, en operaciones más violentas que una compra hostil. Una lección escabrosa fueron los múltiples degollamientos de los operadores de diversos cárteles. El plan era arrebatar territorios del cártel de Sinaloa, como venganza por intentar quitarles el paso trasfronterizo.</p>
<p>Pero este alarde de fuerza le restó liquidez al cártel del Golfo, que fue el grupo que más sufrió cuando en 2007 los traficantes colombianos dejaron de vender cocaína a crédito y solo proveían mercancía si se pagaba de contado.</p>
<p><img class="left" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cuadro-narco-2.jpg" alt="" width="344" height="453" />En octubre de ese año, este cártel envió a Juan Carlos de la Cruz, uno de sus principales operadores, a negociar una nueva relación con los colombianos. Pero De la Cruz fue detenido por elementos del Ejército mexicano en la capital mientras negociaba el envío de cocaína por un valor de 120 mdd. Esta detención posicionó al cártel y a los Zetas como una empresa poco confiable a los ojos de los colombianos.</p>
<p>A la tropa se le atrae diferente. “Hay un dicho entre narcotraficantes que es mejor vivir seis años como rey que 50 como buey”, dice Carlos Flores, un académico especialista en crimen organizado que trabaja en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Así explica por qué los narcotraficantes no sufren para encontrar empleados a pesar de la peligrosidad del trabajo.</p>
<p>Los cárteles se nutren de personas regulares pero prefieren a ex militares o ex policías. Durante el sexenio de Vicente Fox hubo 126,000 deserciones militares, incluyendo un coronel, añade Flores.</p>
<p>El cártel de Sinaloa comenzó a crear un contingente de sicarios para responder a la violencia del Golfo. Hoy consigue sicarios en las pandillas locales, en barrios con alto índice de violencia. Un novato gana entre 15,000 y 20,000 pesos mensuales, cantidad que aumenta en la medida que adquieren experiencia en el manejo de armas de alto poder.</p>
<p>Pero el mayor ejército que tienen las organizaciones del narcotráfico son las policías municipales y algunas estatales, según expertos policiacos y oficiales estadounidenses. De los 420,000 policías municipales en todo el país, fuentes estadounidenses estiman que 80% están corrompidos y trabajan para algún cártel. Oficiales estadounidenses sólo trabajan con 500 oficiales de seguridad mexicanos que son examinados rutinariamente con polígrafo, para evitar filtraciones en operaciones conjuntas.</p>
<p>El reclutamiento no se limita a los niveles inferiores. Rodolfo Dávila tuvo el tercer puesto más importante en el Banco de México, con un salario de 88,000 pesos al mes. Pero las ganancias que le ofrecía el cártel de Juárez, de entre 10 y 16% de las cantidades lavadas, fueron tentadoras y después de 15 años en el banco central se cambió de bando. En 2006 fue detenido con cuatro maletines que contenían 750,000 dólares que llevaba para entregar a sus jefes. La PGR estimó que durante varios años Dávila había lavado un promedio de 1,000 mdd anuales a través de casas de cambio.</p>
<p>Ironías: durante su tiempo en Banxico, el funcionario se encargó de regular las actividades de estos mismos intermediarios.</p>
<p>Esta otra cara, la que hace sumar las ganancias y controla los riesgos, es la que casi nunca se conoce. Es la que invierte, pero asegura sus fuentes de liquidez. La que ha convertido este fenómeno en una industria, ilegal, por supuesto, pero también innovadora y flexible.</p>
<p><strong>*Con información de Alberto Nájar</strong></p>
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		<title>México &#8220;bajo las alas de Tata&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jun 2009 21:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisca Skoknic</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Registro Civil]]></category>
		<category><![CDATA[TATA]]></category>

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		<description><![CDATA[Así como en Chile fue una investigación periodística la que reveló las irregularidades en una licitación del Registro Civil que tiene la cúpula ejecutiva de la empresa TATA a punto de ser formalizada, en México un reportaje reveló presuntas irregularidades en un contrato licitado por el estado a la misma multinacional india.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-6313 alignleft" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/tata-mexico.jpg" alt="Portada de Reporte Índigo sobre Tata" width="400" height="297" /></p>
<p class="excerptdestacado">Así como en Chile fue <a href="http://ciperchile.cl/2007/12/06/exclusivo-viaje-al-fondo-de-la-biblioteca-de-pinochet/">una investigación periodística</a> la que reveló las irregularidades en una licitación del Registro Civil que tiene la cúpula ejecutiva de la empresa TATA a punto de ser formalizada, en México <a href="http://www.reportebrainmedia.com/content/bajo-las-alas-de-tata">un reportaje reveló presuntas irregularidades</a> en un contrato licitado por el estado a la misma multinacional india.</p>
<p>Amobos casos tienen varias semejanzas. De acuerdo a la revista digital <em>Reporte Índigo</em>, TATA se adjudicó una licitación pública con el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) en octubre de 2007, dejando atrás a conocidas empresas como IBM, Unisys y Hewlett-Packard. El monto tope del contrato por Servicios de Administración y Soporte de Aplicaciones de Cómputo asciende a US$ 260 millones.</p>
<p>Al igual que en Chile la Contraloría objetó la adjudicación del contrato del Registro CIvil a TATA; en México su equivalente, la Secretaría de la Función Pública (SFP), cuestionó la licitación y abrió un expediente. Sin embargo, meses más tarde ratificó el contrato otorgado a TATA.</p>
<p>Ahora <em>Reporte Índigo</em> reveló que durante diciembre de 2008, la compañía habría facturado 420 mil horas/hombre de consultoría, lo que equivaldría a a destinar 2 mil 625 programadores de tiempo completo, en turnos de ocho horas durante cinco días laborables, sólo para dar servicio a ese contrato.</p>
<p>Otro de los cuestionamientos apunta a que el profesional a cargo de la licitación es Carlos Castañeda Gómez del Campo, primo hermano de la primera dama Margarita Zavala Gómez del Campo. A esto se sumó un hecho dramático que <a href="http://www.reportebrainmedia.com/content/la-sombra-de-los-gomez-del-campo">agravó las críticas</a>: al día siguiente de la publicaciónd el reportaje, ocurrió el incendio a la guardería donde murieron 44 ñiños. Las dos dueñas de la guardería eran casadas con altos funcionarios del estado de Sonora -quienes renunciaron a sus cargos- y una de ellas, Marcia Altagracia Gómez del Campo, tenía un parentezco -al parecer lejano- con la primera dama. Comos si fuera poco, el lugar estaba bajo tutela del IMSS.</p>
<p>La suma de ambos temas ha generado cierta repercusión política y <a href="http://www.jornada.unam.mx/2009/06/12/index.php?section=politica&amp;article=008n1pol">el PRD ya pidió explicaciones al gobierno</a>. Como antecedente, la prensa menciona el rol de TATA en el caso del Registro Civil en Chile, al que Reporte ïndigo ha llamado el &#8220;Tatagate&#8221;.</p>
<p>Haciendo <a href="http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion133/#1/1">click AQUÍ</a> puede ver la versión multimedia de la revista digital Reporte Índigo.</p>
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		<title>Las lecciones que dejó en México el virus A H1N1</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2009 20:13:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcela Turati</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Influenza]]></category>
		<category><![CDATA[Medicamentos]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

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		<description><![CDATA[A un mes de que se desatara en México la crisis por la aparición de la entonces llamada “gripe porcina”, una periodista mexicana cuenta cómo se vivió y que dejó la experiencia que tuvo a su país en estado de alerta máxima. Las medidas que sirvieron y las que sólo alentaron la paranoia, y las dudas que aún persisten sobre el comportamiento del virus, ayudan a iluminar la forma en que se debe enfrentar en Chile una enfermedad que recién llega.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 23 de mayo se cumple un mes desde que el gobierno mexicano sonó la alerta sanitaria por el hallazgo del virus AH1N1 que a los mexicanos nos puso los pelos de punta, nos proscribió al encierro, y que, estornudo a estornudo, sigue alterando nervios en todo el mundo.</p>
<p>Ahora que el marcador oficial nos da 74 mexicanos muertos y 3 mil 734 contagiados y que la cordura va dejando atrás a la histeria, me aventuro, con más dudas que certezas, a esbozar algunas de las lecciones que aprendimos desde el epicentro de la pandemia.</p>
<h2>1. No hay remedios salvavidas</h2>
<p>La reacción que siguió al anuncio del nuevo virus fue de psicosis. En cuestión de horas la estampida desapareció cubrebocas, antivirales, vacunas, botellas de cloro y geles desinfectantes de las vitrinas de las farmacias.  Pensábamos que íbamos a morir fulminados por un microbio hasta entonces desconocido, emparentado con el cerdo, que posiblemente se transportaba en el aire y mataba como gas letal. </p>
<p>Paradójicamente, con el tiempo vimos que el contagio se evitaba con apartarnos de las personas con gripe, cuidando no compartir mocos, apretones de mano y saliva, y siguiendo los consejos maternos de la infancia: lávate las manos con agua y jabón.</p>
<h2>2. La paradoja de los antivirales</h2>
<p>Pronto supimos que había una cura para esta peste: el antiviral Tamiflu era el eficaz remedio que sacaba a la mayoría de los enfermos de la cama. </p>
<p>Antes de poder asegurarnos una dosis (lo cual era altamente improbable en un país con 105 millones de habitantes y una reserva de 1 millón de frascos), el gobierno recogió todas las cajas en existencia. </p>
<p>La lógica del embargo es que lo peor que uno puede hacer es automedicarse sin tener certeza del contagio, pues, además de agotar las reservas nacionales, el uso indiscriminado de Tamiflu hace al virus más resistente. </p>
<p>Lo malo es que los estudios en Estados Unidos indican que la mitad de los enfermos pueden ser asintomáticos, no presentan gripe, fiebre e insuficiencia respiratoria aguda (los síntomas que el gobierno mexicano estableció como los oficiales y únicos dignos de tratamiento). La “prueba rápida” que se aplica en los centros médicos de México sólo acierta en el 60 por ciento de los casos. Si se suma la mala suerte (no hay fiebre y la prueba falla y, por lo tanto, el gobierno niega los medicamentos), quienes creen que están contagiados recurren al mercado negro donde un tratamiento cuesta 675 pesos (55 dólares).</p>
<h2>3. La mitológica vacuna</h2>
<p>Desde el principio se nos dijo que no debíamos preocuparnos por la falta de vacunas porque, de todos modos, ninguna servía para contrarrestar esta nueva cepa. Esa fue una verdad a medias. O una mentira piadosa. </p>
<p>La vacuna que se aplica a niños y ancianos en invierno para la “influenza estacional” no protege totalmente del nuevo virus, pero sí “parcialmente” (la mayoría de los enfermos fueron jóvenes que no estaban en el rango de edad de vacunación).</p>
<p>El hallazgo no sirvió de mucho: las escasas vacunas sobrantes se usaron para inmunizar a médicos, enfermeras y a los impopulares políticos; el resto de mortales no tuvimos acceso.</p>
<h2>4. Las dudas sobre el cubrebocas</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/pareja-con-mascarilla.jpg" alt="" title="" width="350" height="231" class="right" />Con el paso de las semanas, la dictadura del cubrebocas (el uniforme oficial mexicano) comenzó a cuestionarse. Se volvía más dudoso su uso cuando uno miraba al Ministro de Salud y al propio Presidente rodeados de funcionarios, todos sin la mascarilla salvavidas encima de nariz y boca. ¿Acaso ellos sí eran inmunes?<br />
En una entrevista con el diario <em><a href=" http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Nadie/lleva/mascarillas/secretaria/mexicana/Salud/elpepisoc/20090430elpepisoc_9/Tes "target="_blank">El País</a></em>, el funcionario encargado de vigilar la epidemiología de los mexicanos reconoció que el rectángulo celeste no evitaba el contagio pero se lo repartían a la gente para que se sintiera más segura. Quienes leímos la entrevista jubilamos su uso.</p>
<p>No ocurrió así entre los médicos que estuvieron en las trincheras, en la primera línea de fuego contra “el bicho”. Uno de ellos, en pleno campo de batalla hospitalario me dio una explicación sensata para su uso: “El cubrebocas sirve sólo para no contagiar a otros y empeorar la situación. ¿Te imaginas que seas portador y por andar sin cubrebocas el virus se expanda y llegue a los lugares donde no hay doctor ni agua?”. Ni hablar.</p>
<p>Al día siguiente el médico tuvo que ser aislado y yo suspiré de alivio.</p>
<h2>5. El comportamiento del virus</h2>
<p>El virus no se contagia por comer carne de cerdo. No salta más de dos metros en un salivazo. No se transporta en el aire. Tiene la posibilidad de mantenerse un par de horas agazapado en alguna superficie inerte (por ejemplo, un teléfono celular) en forma de moco o saliva. El virus tarda en incubar cerca de tres días por lo que una persona contagiada no se da cuenta hasta que comienza a sentir los síntomas de la gripe, casi siempre aderezados con calentura de 39 grados. El cuerpo contagiado se convierte en propagador del virus aproximadamente cinco o siete días, dependiendo de si tomó antivirales los primeros días. Si muere, el virus muere con él.</p>
<p>No hubo gran diferencia de género entre los enfermos, aunque quienes cayeron en cama fueron poco más mujeres que hombres, y una cuarta parte eran amas de casa. La mayoría de los contagiados tenía de 20 a 54 años.   </p>
<h2>6. El virus respeta pasaporte</h2>
<p>Desde que se tuvo evidencias de la letalidad del AH1N1 surgió una duda: ¿el virus respeta la nacionalidad o por qué los contagiados mueren en México y no en Estados Unidos? Sospechábamos que ocurría algo extraño. Hasta el momento sólo tres estadounidenses han fallecido (uno de ellos mexicano).</p>
<p>Pronto empezó a caer la venda: los mexicanos estamos acostumbrados a no acudir al doctor porque los servicios médicos son costosos y el servicio público es de mala calidad y está sobresaturado. Para no enfrentarnos a la burocracia, tenemos la costumbre de aguantarnos el dolor, de automedicarnos o de acudir con médicos pasantes que recetan remedios “similares”, más baratos y con fórmulas parecidas. </p>
<p>Esa costumbre estranguló a varios.</p>
<h2>7. Una enfermedad clasista</h2>
<p>Al principio, cuando no se conocía la existencia del virus y sus síntomas se confundían con neumonías, murieron por igual pobres y ricos, en hospitales públicos y privados.</p>
<p>Una vez que se supo la identidad del microbio (influenza tipo A H1N1) murieron enfermos que se aguantaron la gripe durante varios días y que llegaron moribundos a los servicios de urgencias. Casi siempre fallecieron quienes tuvieron que ser “entubados” para respirar. </p>
<p>El deficiente sistema de salud terminó por darles el empujón al abismo. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/en-el-supermercado-con-mascarilla.jpg" alt="" title="" width="350" height="236" class="left" />La muerte por influenza en México tuvo el rostro de médicos, como el subdirector de un hospital público que estuvo en una infinita lista de espera mientras se liberaba una cama, un neumólogo y unos antivirales. O de un migrante recién retornado de Estados Unidos que pasó sus últimas horas en una silla, compartiendo el aire y el hombro con otros enfermos en la sala de urgencias. O de una joven arquitecta recluida sin diagnóstico junto a pacientes contagiados porque tenía algo parecido a una gripa. O de un chofer que tuvo que esperar su turno para que en el hospital hubiera un ventilador disponible que le ayudara a respirar.</p>
<p>Los fallecidos compartían entre sí un historial de diagnósticos errados o tardíos, el peregrinar previo entre clínicas (públicas, privadas o “similares”), el purgatorio en salas de espera, la indisposición de fármacos que les salvarían la vida. Y, obvio, la mayoría eran pobres. Sus vidas quedaron estranguladas en el embudo de un sistema de salud que arrastra males crónicos degenerativos.</p>
<h2>8. No es una muerte suave</h2>
<p>Cuando descubrimos que los narcotraficantes matan más personas al día que el “pinche virus”, nos arrancamos el cubrebocas y salimos a las calles a abrazar a todo viejo conocido. Pensamos que era una gripe cualquiera que había sido sobredimensionada. Un virus suavecito.</p>
<p>Pero las narraciones de varios familiares de enfermos que escuché no describen una muerte linda, sino espantosas agonías (“llegó escupiendo flemas de sangre”, “le chillaba el pecho cada vez que intentaba respirar”, “tenía los pulmones manchados por dentro”, “comenzó a convulsionarse”, “ya tenía los pulmones destrozados”, “después del pulmón le falló el riñón, y luego el corazón”, “se puso morado de sus pies y manos porque le faltaba el aire”, “las anginas las tenía supuradas”, “le dolía la espalda mucho de puro respirar”, “la agarró una diarrea y mucho vómito”, “estaba bien y de pronto se sintió mal y ya no podía moverse”, “se la pasó comiendo puro suero y agua, no quería tragar nada”).</p>
<p>No fue una muerte suave, fue una tragedia.</p>
<h2>9. Se comportó distinto </h2>
<p>El virus atacó a ciertos organismos jóvenes y sin historial de enfermedades (que no llegaron a tiempo a los servicios de salud para contrarrestar el malestar con antivirales), pero se aprovechó más de gente enferma. </p>
<p>Las listas preeliminares de muertos conocidas hasta ahora (ninguna avalada por el gobierno) dan cuenta de que en la temporada murió más gente con diabetes, insuficiencias cardiacas, renales o respiratorias, con problemas de obesidad o tabaquismo, o que arrastraba problemas del sistema inmunológico. Esas enfermedades, al parecer, alentaron la agresividad del virus.</p>
<p>En los registros fúnebres sus causas de fallecimiento quedaron camufladas.</p>
<h2>10. Hubo uno o dos virus, o muchos asintomáticos</h2>
<p>“Yo limpiaba los vómitos y los mocos de mi hija, yo dormía con ella en el hospital y no me contagié. Así que ella no murió de influenza porque si fuera así ya estaría contagiada”, me dijo la mamá de una universitaria, y escuché la misma deducción en distintas casas donde se guardaba luto.</p>
<p>Es cierto, no todos los que estuvieron en contacto con un enfermo se contagiaron. De hecho, fueron los menos. </p>
<p>Lo que sí encontré fueron muchas familias que, después de haber convivido con un enfermo, sentían ardor en nariz y ojos, rasposa la garganta, ganglios inflamados, cansancio, tos y gripa. Varios periodistas también tuvimos esos síntomas.</p>
<p>Ese es otro misterio pendiente resolver: o el virus no era tan contagioso, o la mayoría de los organismos dieron la batalla inmunológica y la ganaron, o hay dos tipos de virus (uno suave y otro agresivo) o habemos muchos asintomáticos propagando la enfermedad sin darnos cuenta.</p>
<h2>11. No sabemos qué pasó</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/en-la-calle-con-mascarilla-300x195.jpg" alt="" title="" width="300" height="195" class="right" />A un mes nos quedan muchas dudas. ¿El gobierno sabía y ocultó la información para no incomodar al presidente Barack Obama en su visita por México? ¿Cuál es la cifra real de muertos? ¿De cuántos no se tomó muestra para su análisis o su sangre quedó atrapada en el laberinto burocrático y no llegó a los laboratorios? ¿Cuántos de los registrados como fallecidos por neumonía, insuficiencia respiratoria o causas colaterales murieron por esta influenza? ¿Qué está pasando en las comunidades campesinas donde no hay doctor? ¿Cuántas personas fueron rasuradas de las listas de muertos en los estados donde este año hay elecciones? ¿Quién fue el caso “Zero”, dónde se contagió y cuándo murió? ¿Por qué, si el virus empezó en las granjas de Estados Unidos mostró su cara más brutal en México? ¿Hay dos tipos de virus o se comporta como esquizofrénico? ¿El asesino fue el sistema de salud?</p>
<h2>12. Las ruinas que dejó</h2>
<p>“…Ni siquiera en los momentos de mayor dramatismo los datos que comunicaban las autoridades daban cuenta de una epidemia devastadora. La conglomeración humana más grande del planeta apenas ha registrado un manojo de muertes (…) me atrevo a decir que la desproporción de la reacción oficial ha sido inmensa”, escribió en el diario <em>Reforma</em> el columnista Jesús Silva-Herzog Márquez al día siguiente de que se declaró que en la ciudad de México había dejado de morir gente. </p>
<p>Los comentarios en las calles y las columnas periodísticas siguieron el mismo tono.<br />
El tiempo dirá si México “salvó a la humanidad”, como proclamó el Presidente en una declaración que parece sacada del cómic de los “Cuatro Fantásticos” o si se adelantó a tomar medidas draconianas como cerrar negocios, suspender clases, alentar el encierro, que, a la larga,  resultarán más dañinas que el propio virus. </p>
<p>Lo cierto es que cuando salimos a la calle encontramos a la economía en caída libre, los turistas ahuyentados, la industria porcina hecha ruinas, la fama nacional destrozada y una persecución contra mexicanos en todo el mundo. De ahí, la duda: ¿era para tanto?</p>
<h2>13. La oportunidad para no tomar tan en serio</h2>
<p>El virus nos llevó a situaciones límites. De pronto nos convertimos en protagonistas de la película “Epidemia” y esperábamos que las potencias internacionales nos aventaran una bomba. Hubo compras de pánico, mutación de hábitos y vestimenta, enclaustramiento forzoso, veda de besos y caricias. </p>
<p>Estos días se normalizó la desconfianza (si abordabas el Metro sin tapabocas eras suicida y si estornudabas eras asesino) y la única comunicación posible, para muchos, fue por Internet donde surgieron, también, los mejores chistes y las reflexiones filosóficas sobre si el futuro nos alcanzó, las megaurbes llegaron a su fin y nos relacionaremos vestidos con escafandras. </p>
<p>A no pocos de mis conocidos el encierro les sirvió para replantearse su vida. </p>
<p>“Me di cuenta que era una autómata, siempre fui del trabajo a la casa, sin disfrutar la vida, y he decidido no volver a hacerlo”, compartió en la clase de yoga una empresaria de 50 años. Otro amigo ahora está vendiendo sus muebles, desocupando su departamento y abandonando el país. Se va con un mal sabor de boca, una sensación de que nos manipularon a través del miedo, nos ocultaron información, nos cortaron el contacto físico y apestaron la economía.</p>
<p>La influenza sirvió también para implantar la dictadura de la higiene (¿quién no lleva un gel antibacterial en la bolsa?). </p>
<p>“¿Quiénes somos? Los del cubrebocas. Una prenda nos unifica y revela novedades: los ojos de Lorena son más hermosos. Y cuando el cubrebocas reposa en su cuello, recuperamos el milagro de ver un rostro. ¿Qué lección dejará la enfermedad? Entre otras, el renovado asombro de vernos cara a cara”, escribió Juan Villoro en una columna que se volvió de culto.</p>
<p>Puertas adentro de casa ocurrieron muchas cosas, muestra de ello es que la violencia intrafamiliar aumentó 30% por la epidemia de madres enloquecidas por sus hijos. Aún falta descubrir cuántas parejas salieron del encierro directo a firmar el divorcio y si en ocho meses habrá un nacimiento inusual de niños de la generación de la peste.</p>
<p><strong>*Marcela Turati, reportera mexicana que cubrió la epidemia para la revista Proceso</strong></p>
<p><strong>Nota:</strong> <em>Los comentarios pueden tardar en aparecer. Son bienvenidas todas las opiniones pero no se publicarán comentarios injuriantes. CIPER se reserva el derecho a moderar y/o editar los comentarios.</em></p>
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