Finalmente serían más de US$ 9 millones los que deberá desembolsar Endesa para compensar a los vecinos afectados por la construcción de la segunda unidad de la termoeléctrica Bocamina, lo que implica cerca de un 2% de la inversión total del proyecto.
No todo es Hidroaysén. En Chile, las pequeñas batallas locales contra proyectos eléctricos se están multiplicando. En Coronel, una central termoeléctrica de US$460 millones estaba en plena construcción cuando en las casas de los pobladores vecinos aparecieron grietas. El subsuelo está lleno de antiguas minas que incluso obligaron a Endesa a rellenar una galería bajo la futura planta. Los pobladores salieron a las calles a protestar y ahora tienen al gigante eléctrico negociando la erradicación de 200 familias que han soportado por más de 40 años a un molesto vecino.
Aunque las autoridades ambientales y las petroleras sostuvieron muchas veces que estaban estudiando el caso de Las Salinas con toda la atención y cuidado que requería un proceso inédito e histórico, el resultado no sólo demostró numerosas falencias de la legislación ambiental chilena y del aparato político local. También ignoró graves episodios de contaminación ocurridos en países vecinos, y que muestran aspectos similares que en su momento alarmaron a los vecinos y organismos ambientales viñamarinos que se opusieron al proyecto.
Los mayores empresarios inmobiliarios llevan años esperando comprarle a Copec, Shell y Esso casi 18 hectáreas de terreno junto a la playa de la Ciudad Jardín. Su venta no será por menos de US$ 60 millones, pero el paño está contaminado por casi un siglo de almacenamiento de hidrocarburos, lubricantes y pesticidas. Las petroleras lograron que Conama aprobara un plan de saneamiento que les rebajó millonarios costos. Las obras se iniciaron esta semana. En la siguiente investigación, publicada en septiembde de 2008, CIPER descubrió informes y testimonios que cuestionan la transparencia del proceso: parámetros para medir tóxicos cambiados por otros más permisivos, estudios técnicos que omitían datos clave contra las petroleras y ordenanzas municipales que permitirán la construcción sin garantizar la salud de los residentes.
El ex jefe de la Unidad de Control de Contaminación de la Conama de Valparaíso, Rodrigo Jerez, revela detalles de un proceso marcado por la ausencia de normas y que, a su juicio, dio luz verde a un plan que no elimina todos los riesgos de que sustancias nocivas afecten a los futuros residentes del codiciado sector costero viñamarino.
CIPER es una institución independiente y sin fines de lucro que desarrolla reportajes de investigación usando sistemáticamente las leyes chilenas de libre acceso a la información.
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