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	<title>CIPER Chile &#187; Abusos</title>
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	<description>Centro de Investigación e Información Periodística</description>
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		<title>Padres de seminarista acusan a Rodrigo Polanco</title>
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		<pubDate>Tue, 24 May 2011 14:51:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>CIPER</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión del lector]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Karadima]]></category>

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		<description><![CDATA[Somos los padres de un seminarista que en junio de 2005 fue expulsado del Seminario Pontificio Mayor de Santiago. Con espanto hemos seguido la investigación del caso Karadima, sufriendo con las víctimas de abusos sexuales y sus familias. Pero nosotros como familia también fuimos testigos del espantoso abuso de poder del que fue objeto nuestro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Somos los padres de un seminarista que en junio de 2005 fue expulsado del Seminario Pontificio Mayor de Santiago. Con espanto hemos seguido la investigación del caso Karadima, sufriendo con las víctimas de abusos sexuales y sus familias. Pero nosotros como familia también fuimos testigos del espantoso abuso de poder del que fue objeto nuestro hijo por parte del ex rector del Seminario, Rodrigo Polanco. Por eso nos indignan las inaceptables declaraciones que emitió a CIPER con motivo de su comportamiento hace 25 años con el señor Juan Carlos Cruz. Esa conducta persecutoria del presbítero no fue un hecho aislado en la década de los ochenta, sino un estilo que se consolidó impunemente cuando fue nombrado rector en 2002. Nuestro hijo fue uno de los muchos seminaristas que sufrieron el hostigamiento solapado de Polanco, revestido de búsqueda de santidad, pero basado principalmente en el asedio psicológico en contra de todos aquellos que no quisieran someterse plenamente al modelo promovido por El Bosque.</p>
<p>Desde antes de ingresar al Seminario el año 2000 nuestro hijo había conocido el modus operandi de El Bosque y, por supuesto, no lo compartía en lo más mínimo. Entre otros hechos, fue testigo de cómo en su parroquia un sacerdote, sobrino directo de Karadima, dejó escandalosamente el sacerdocio. Cuando ingresó al Seminario sus compañeros de El Bosque le hicieron sentir que él manejaba demasiada información, que podía perjudicarlos, hecho que se agudizó una vez que Polanco se instaló en la rectoría. </p>
<p>A partir de entonces todo el asedio se tradujo en criticar la enorme extroversión de nuestro hijo como un impedimento para el ministerio sacerdotal. Esto le generó grandes angustias, irritabilidad y problemas con otros compañeros, que minaron su calidad de vida, al punto de que enfermó de Mal Crohn. En 2004 estuvo hospitalizado tres veces. Dos semanas cada vez. Rodrigo Polanco nunca lo visitó, pese a que era uno de sus seminaristas y él el rector. A Karadima sí lo visitó, porque para él sí vale el mandamiento de visitar a los enfermos. Polanco sólo se apareció durante el último periodo de hospitalización de nuestro hijo, enrostrándole que su enfermedad no era más que un pretexto para llamar la atención delante de sus compañeros. Con el tratamiento de corticoides nuestro hijo subió notablemente de peso, y así cayó en otra lista negra de Polanco, la de los gordos, porque no toleraba y atrincaba con fiereza a quienes estaban excedidos de peso. Simplemente no le gustaban los gordos. </p>
<p>Fue en esa época en que el rector le exigió que se alejase de nosotros como familia, porque por la enfermedad percibía que había demasiado apego. Obedeciendo, nuestro hijo tomó cierta distancia y dejó de pedirnos ayuda económica, creyendo que podría optar a la beca mensual destinada a los seminaristas que no reciben apoyo de sus familias. Nunca la obtuvo y se vio obligado a vender objetos personales y ropa para costear sus gastos. De esto sólo nos enteramos con perplejidad una vez que dejó el Seminario.</p>
<p>Los demás formadores del seminario callaban. Polanco había logrado armar un equipo a su medida, con sacerdotes de El Bosque y otros sacerdotes sumisos que con cobardía optaron por el silencio. Por eso hoy se excusa diciendo que las expulsiones del Seminario fueron una decisión del Consejo de Formadores.  La parte que no cuenta es cuánto hostigaba a quienes no eran del “perfil del verdadero sacerdote”, es decir, al estilo Bosque.</p>
<p>Son innumerables los casos de persecución psicológica de los que fue víctima y testigo nuestro hijo, pero sería demasiado largo ponerlos por escrito: retos, amonestaciones permanentes, ridiculizaciones públicas, etc. Cada vez que él intentó hacer ver con objetividad estas persecuciones ante los demás formadores, sus expresiones fueron consideradas como demasiado subjetivas y paranoicas. De hecho, el motivo de la expulsión de nuestro hijo fue que era imposible que tuviera vocación sacerdotal por padecer un trastorno de personalidad narcisista y un trastorno irreversible en la percepción de la realidad. Nada de eso avalado por un informe psiquiátrico. Ante esto, la recomendación de Polanco fue que debía casarse. </p>
<p>El último intento por salvar su expulsión fue ir a hablar con el Cardenal Errázuriz, pero de nada sirvió. Tres semanas después nuestro hijo estaba fuera del Seminario. Fue de la forma más cruel posible. Esa noche sus compañeros daban un paso en la formación sacerdotal, paso que a él se le negó. Tras la ceremonia y después de ver cómo todos celebraban menos él, casi a media noche, le dijo que tenía que dejar el Seminario. Alcanzó a estar seis años en el Seminario. Cuando algunos compañeros de nuestro hijo exigieron razones de su salida, Polanco arguyó que por ser rector del Seminario él poseía el don de saber sin error quiénes tenían y quiénes no tenían vocación. Era infalible. Tal vez lo vivía como una herencia de aquella misma facultad que Karadima decía haber recibido del Padre Hurtado.</p>
<p>Como padres vivimos años de tristeza profunda. Pese a que nuestro hijo como periodista logró retomar con enorme éxito su carrera profesional, sabíamos que cargaba con el dolor de no haber sido escuchado a tiempo, y de que prácticamente nadie creyó en su versión de los hechos y, sobre todo, que tenía la convicción de la vocación sacerdotal. Un par de amigos sacerdotes lo acompañaron y alentaron con gran espíritu. A ellos debemos una enorme gratitud.</p>
<p>Tuvieron que pasar cinco años para que la situación se revirtiera. Súbitamente Polanco fue cesado en sus funciones como rector, en menos de una semana debió dejar el Seminario de Santiago. Las razones de tan abrupta salida aún no se esclarecen. Sólo entonces nuestro hijo pidió una nueva oportunidad para ser escuchado. Y lo fue.</p>
<p>Tras pasar por una serie de exámenes psicológicos y entrevistas con el nuevo cuerpo de formadores, nuestro hijo fue reincorporado a su formación sacerdotal en el mismo lugar donde había quedado. Se negó la teoría de los trastornos psiquiátricos y hoy está concluyendo feliz su formación al sacerdocio. Nuestra fe en Dios y la confianza en nuestro hijo no nos defraudaron jamás, al contrario, con el apoyo de nuestro núcleo familiar y social pudimos sobrellevar esta triste etapa de nuestra vida que creemos no haber merecido. Lamentablemente, no es la misma suerte que corrieron otros seminaristas que salieron en dicha época.</p>
<p>Compartimos estas líneas con la opinión pública, porque sabemos que aún hay mucha mentira, cinismo y deseos de limpiar la imagen personal en algunos de los sacerdotes de El Bosque, especialmente en Rodrigo Polanco. Sabemos fehacientemente que para varios de ellos la calumnia no es un pecado, y que la mentira es un medio legítimo de alcanzar los objetivos que se proponen, incluso ahora que han firmado cartas apartándose de Karadima. Pero eso no implica que se hayan apartado del modelo pervertido de abuso de conciencia y de abuso de poder en el que fueron formados y que ejercen a lo largo y ancho de la Iglesia de Santiago.</p>
<p>Les pedimos a las autoridades eclesiásticas que no sancionen a nuestro hijo por esta carta de sus padres, que han sido víctimas indirectas de Rodrigo Polanco, y que lleguen sin temor a la verdad que poco a poco se empieza a conocer.</p>
<p><strong>Luis Herrera A.<br />
Silvia Espaliat C.</strong></p>
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		<title>Fiscalía de Colina presenta acusación contra sacerdote del Liceo Alemán del Verbo Divino</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2011/04/14/fiscalia-de-colina-presenta-acusacion-contra-sacerdote-del-liceo-aleman-del-verbo-divino/</link>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2011 20:44:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Pablo Figueroa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[El caso del sacerdote de origen filipino Richard Joey Aguinaldo presenta varios de los vicios que se han repetido en las historias de religiosos involucrados en abusos a menores: acusado de abusos contra dos niños de prekinder, fue protegido por su congregación cuando lo buscaba la policía y el arzobispado no investigó el caso, aunque recibió la denuncia de los padres de uno de los menores. Después de más de un año de investigación, la Fiscalía de Colina juntó los antecedentes necesarios y esta semana presentará la acusación contra el religioso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando la policía lo buscaba, al sacerdote filipino Richard Joey Aguinaldo lo ocultaron. Fue en una propiedad de la Congregación del Verbo Divino en la localidad de Huaqui, cercana a Los Ángeles, en la Región del Bío Bío. Lo buscaban por las acusaciones de abusos sexuales en contra de niños del colegio donde trabajaba: el Liceo Alemán del Verbo Divino, en Chicureo.</p>
<p>A principios del año pasado, <a href="http://ciperchile.cl/2010/05/19/denuncia-de-abuso-en-el-liceo-aleman-la-promesa-incumplida-del-cardenal-y-el-ocultamiento-del-acusado/"target="_blank">CIPER investigó el caso</a> y develó cómo el religioso fue protegido por las autoridades del colegio –especialmente por su director, el sacerdote Herbert Becker– y su congregación para evitar su arresto. De hecho, aunque en un principio el colegio se había comprometido a destinar su equipo jurídico para la familia denunciante, después ese mismo equipo fue el encargado de defender al sacerdote. </p>
<p>El reportaje que publicamos en mayo de 2010, también demostraba cómo los padres de una las víctimas se acercaron hasta el entonces arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, pero de él sólo obtuvieron un pan de pascua y una promesa de profundizar la investigación y apoyarlos durante el proceso. Tras esa reunión, de las autoridades eclesiásticas no supieron más hasta tres meses después, cuando el obispo Fernando Chomalí les informó que la Iglesia no haría nada. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Monseñor-Fernando-Chomalí.jpg" alt="" title="" width="233" height="350" class="right" />Cuando CIPER le solicitó una entrevista al obispo Chomalí, él sólo se remitió a responder a través del director del Departamento de Opinión Pública del arzobispado, Ramón Abarca: “Todo lo referido a este tema está en manos de la congregación del Verbo Divino, porque el arzobispado tiene tuición para investigar a las instituciones y religiosos diocesanos, pero no a las congregaciones que dependen directamente de Roma”.  </p>
<h2>Acusación y audiencia</h2>
<p>Antes de que la familia se reuniera con Errázuriz para intentar llevar la denuncia hasta El Vaticano, la justicia chilena ya se había hecho parte del caso. Después de que Joey Aguinaldo fuera detenido, fue formalizado y se ordenó su prisión preventiva. Pero la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones accedió el lunes 17 de mayo de 2010 a la solicitud de la defensa del sacerdote y le cambió la medida por arresto domiciliario. Fue uno de los momentos más difíciles para la familia del niño abusado.    </p>
<p>-La justicia avanza lentamente gracias a los esfuerzos de los propios niños, que se han debido exponer a largas y agotadoras sesiones de peritaje que permitan esclarecer los hechos ocurridos en el colegio –declararon los padres de uno de los niños en <a href="http://ciperchile.cl/2011/03/29/carta-de-padres-de-nino-abusado-en-el-liceo-aleman-del-verbo-divino/"target="_blank">una carta que publicó CIPER hace un par de semanas</a>.</p>
<p>Esta semana la Fiscalía de Colina decidió presentar acusación en contra de Joey Aguinaldo, por los delitos de abuso sexual y amenazas en contra de dos niños de prekinder del Liceo Alemán del Verbo Divino de Chicureo. La Fiscalía solicita una pena de poco menos de ocho años de cárcel. El próximo 24 de mayo se realizará la audiencia preparatoria de juicio oral ante el Juzgado de Garantía de Colina.	</p>
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		<title>Vaticano condena a Karadima por abuso a menores y víctimas evalúan pedir ministro en visita</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2011/02/18/vaticano-condena-a-karadima-por-abuso-a-menores-y-victimas-evaluan-pedir-ministro-en-visita/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Feb 2011 19:24:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Andrés Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Karadima]]></category>

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		<description><![CDATA[Por considerar que es culpable de abuso de un número indeterminado de menores y que cometió “abuso de ministerio”, la Congregación para  la Doctrina de la Fe del Vaticano condenó al sacerdote Fernando Karadima a “una vida de oración y penitencia” en reparación a las víctimas de sus abusos. No podrá tener contacto con los feligreses de la iglesia El Bosque, los miembros de la Unión Sacerdotal o con quienes haya dirigido espiritualmente. Tal como informó CIPER ayer, Karadima se encuentra recluido en un convento de calle Bustamante. La defensa de los denunciantes del sacerdote evalúa pedir un ministro en visita ante la gravedad de los antecedentes de la iglesia, que recibió denuncias de menores de edad. El fallo eclesiástico le pone presión a la Corte de Apelaciones, que la próxima semana debe decidir si ordena la reapertura de la causa penal.

<strong>Ver además: <a href=" http://ciperchile.cl/2011/02/17/iglesia-da-golpe-de-timon-en-caso-karadima/ "> Iglesia da golpe de timón en caso Karadima </a></strong>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 16 de enero pasado, sólo un día después de asumir en la Arquidiócesis de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati recibió desde el Vaticano la resolución de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto al escándalo que remeció a la iglesia chilena durante el 2010: el sacerdote Fernando Karadima era condenado por “abuso de menores en contra de más víctimas” y “abuso de ministerio”. Un día más tarde, Ezzati notificó al ex párroco de El Bosque de la sanción penal administrativa en su contra y comenzó las gestiones para reunirse con las víctimas de sus abusos.</p>
<p>La resolución permaneció más de un mes en secreto hasta que este viernes 18 de febrero el arzobispo citó a una conferencia de prensa, donde detalló los resultados de la investigación hecha por el Vaticano. Ante los nuevos antecedentes, los acusadores de Karadima estudian solicitar un ministro en visita dada la relevancia que ha asumido el caso y las innumerables diligencias que quedaron pendientes en la investigación que interrumpió a fines del año pasado el juez Leonardo Valdivieso. Así lo confirmó a CIPER el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien señaló que para sus defendidos el fallo eclesiástico “produjo la sensación de que se abre una ventana y que entra aire fresco”.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/juan-pablo-hermosilla.jpg" alt="" title="" width="233" height="350" class="right" />“Estamos muy contentos de que se haya actuado con energía y claridad, pues esa es la forma de que estas situaciones no vuelvan a ocurrir. Lo peor que podía pasar es que las víctimas sientan que el costo que han pagado al hacer pública su situación no sirviera de nada. Este fallo hace sentir a la gente que ha sido abusada que vale la pena hablar porque va a ser escuchada”, añadió.</p>
<p>A Hermosilla le parece que hay un punto en el fallo del Vaticano que puede tener fuertes consecuencias para la investigación de la justicia penal chilena, donde el caso contra Karadima fue cerrado sin procesados. Esto porque la justicia chilena sólo conoció el testimonio de un denunciante que dijo haber sido abusado por Karadima siendo menor de edad: el abogado Fernando Batlle. Sin embargo, en el texto leído por Ezatti se dice que Karadima es declarado culpable del delito “de abuso de menor en contra de más víctimas”.</p>
<p>Consultado respecto a si hay más víctimas, Ezzatti señaló lo siguiente: “Si se me pregunta a mí sobre antecedentes, puedo decir que no tengo ningún antecedente. Pero precedentemente el decreto dice que en base a indicaciones que han llegado a la Santa Sede desde el arzobispo de Santiago, desde el procurador de justicia y desde la otra parte, le han llegado otras noticias también”.</p>
<p>Para Hermosilla, esta afirmación debe ser contemplada por al justicia chilena, y “pedirle a la iglesia los antecedentes que ha reunido y que dan sustento a su fallo, como lo planteó la fiscal de la Corte de Apelaciones a comienzos de febrero cuando solicitó que se reabriera la causa”, explica el abogado.</p>
<p>Durante la conferencia de prensa en que anunció la resolución, se le preguntó a Ezzati si la iglesia pondría estos antecedentes a disposición de la justicia civil. El arzobispo fue tajande: &#8220;Absolutamente no, porque son dos cosas totalmente diferentes. Le corresponderá al juicio civil buscar y encontrar la motivación de una posible absolución o una posible condena&#8221;.</p>
<p>Se espera que la próxima semana la Corte de Apelaciones resuelva si ordena o no la reapertura de la arista penal. El fallo del Vaticano pone presión a que se acoja la recomendación de la fiscal judicial, que consideró que aún quedan muchas diligencias pendientes.</p>
<h2>EZZATI PIDIÓ DISCULPAS</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/conferencia-de-prensa-de-ezzati-022.jpg" alt="" title="" width="350" height="233" class="left" />Tal como lo informó CIPER en un reportaje publicado un día antes de que se conociera el fallo eclesiástico (ver artículo: <a href=" http://ciperchile.cl/2011/02/17/iglesia-da-golpe-de-timon-en-caso-karadima/ "> Iglesia da golpe de timón en caso Karadima </a>), desde la llegada de Ezzati la actitud de la iglesia cambió en relación a Karadima y a los denunciantes. Estos últimos recibieron una señal de los nuevos aires el sábado 29 de enero, cuando el arzobispo recibió en su casa de Simón Bolívar al médico James Hamilton, uno de los principales acusadores del ex párroco de El Bosque. En la reunión que duró cerca de una hora, Ezzati le pidió perdón a él y a los otros denunciantes -que no pudieron asistir por estar de vacaciones- por la actitud que tuvo la iglesia en estos años en que han llevado adelante sus acusaciones.</p>
<p>Fiel a la línea que han tenido los denunciantes, en esa reunión Hamilton le planteó a Ezzati que estaban preocupados porque Karadima aún se mantenía en contacto con jóvenes y con muchos dirigidos sobre los cuales tenía poder absoluto y que podían seguir siendo víctimas suyas. </p>
<p>Similar preocupación le habían manifestado a Ezzati sacerdotes que se habían formado con Karadima y que fueron rompiendo con él a lo largo de estos años, especialmente después de la investigación del programa Informe Especial. El tema inquietaba al cardenal y por eso, cuando Hamilton le mencionó ese punto, Ezzati lo interrumpió y le dijo que se le había prohibido a Karadima tener contacto con jóvenes. </p>
<p>Según fuentes eclesiásticas, cuando ayer el arzobispo leyó en CIPER que a la casa donde se hospedaba Karadima llegó uno de los jóvenes que se había formado con él (Jorge Andrés Álvarez, de 26 años), montó en cólera, pues se estaba vulnerando una prohibición. Decidió entonces adelantar la conferencia de prensa para anunciar el fallo que desde mediados de enero tenía en su poder.</p>
<p>El joven es uno de los parroquianos de El Bosque y por lo tanto Karadima sabe que no puede reunirse con él. Por ello, se le preguntó a Ezzatti respecto a cómo podría garantizar la iglesia que el sacerdote cumpliera con las restricciones impuestas en el fallo. Concretamente se le dijo que a CIPER le constaba que habían ido jóvenes a visitarlo, <a href=" http://ciperchile.cl/2011/02/17/iglesia-da-golpe-de-timon-en-caso-karadima/ "> como se informó ayer. </a> “¿Quién va a controlar eso?”, se le consultó a Ezzatti. El arzobispo respondió lo siguiente: “Lo que establece el decreto es que el padre no podrá reunirse con miembros de su parroquia, no podrá reunirse con sacerdotes de la Unión Sacerdotal y con personas que haya dirigido espiritualmente. No quiere decir que el padre esté en una cárcel y que no tenga posibilidad de juntarse con otras personas”.</p>
<p>Pero contra lo planteado en la resolución de la Iglesia, Karadima también ha seguido reuniendo con algunos de los sacerdotes de la Unión Sacerdotal, como  Juan Esteban Morales y el obispo Andrés Arteaga.  Ambos concurrieron este lunes 14 de febrero al convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, ubicado en General Bustamante 586, donde se refugia Karadima.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Juan-Andrés-Murillo3.jpg" alt="" title="" width="312" height="208" class="right" />Respecto a Morales, Ezzatti explicó que él lo había autorizado, por razones humanitarias. “Yo mismo he permitido que cumpliera un gesto humanitario. Los derechos humanos son derechos también de las personas que están juzgadas y que están en la cárcel. Y por consiguiente, y por situación humanitaria, yo he concedido ese permiso”.</p>
<p>En cuanto a Arteaga -uno de los obispos que conforman el círculo más cercano a Karadima y quien ostenta uno de los más altos cargos de la Iglesia Católica como obispo auxiliar y vice gran canciller de la UC -, Ezzati evitó un pronunciamiento. “Yo no juzgo las intenciones de mis hermanos obispos. Estoy convencido que estarán actuando con rectitud de conciencia y por consiguiente la iglesia, que ha hecho conocer este decreto, ciertamente encontrará en ellos también la adhesión y la obediencia que corresponde”.</p>
<p>En el último punto de la declaración dada a conocer por Ezzatti se aborda la situación del centro de poder construido por Karadima: la Unión Sacerdotal.</p>
<p><em>“Junto a la entrega de presente documento, este colegio sugiere que el arzobispo de Santiago disponga, en común acuerdo con esta Congregación, una visita canónica a la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón, con la finalidad de verificar la eclesialidad de los procesos formativos y la transparencia de la administración económica”</em>. Este último punto es clave, pues tal como <a href=" http://ciperchile.cl/2010/08/13/los-secretos-del-imperio-financiero-que-controla-karadima/ "> informó CIPER el año pasado </a>, la organización religiosa ha construido un imperio económico cuyo origen y gestión no están claros.</p>
<h2>El DURO FALLO ECLESIÁSTICO</h2>
<p>La resolución del Vaticano es un duro revés para Karadima, pues no sólo se reconoce la veracidad de los delitos denunciados sino que se plantea que habría más menores abusados. Además se le impone una vida de retiro lejos de quienes fueron parte de su círculo de influencia  y se le prohíbe “<em>asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón</em>”, el centro neurálgico de la influencia del sacerdote conformado por sacerdotes y obispos formados a su alero.</p>
<p><em>“Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos declarados en precedencia y en modo particular del delito de abuso de menor en contra de más víctimas; del delito contra el sexto precepto del decálogo cometido con violencia; y de abuso del ministerio a norma del canon 1389 del Código de Derecho Canónico”</em>, dice el punto 1 de la declaración dada a conocer ayer por el arzobispo.</p>
<p>Luego se explicita con claridad que el sacerdote tendrá que recluirse en un lugar donde las visitas tendrán restricciones. Esto se plantea en los puntos 2, 3 y 4:</p>
<p><em>“En consideración a la edad y al estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia. También en reparación de las víctimas de sus abusos, será preocupación del Arzobispo de Santiago, de acuerdo con la Congregación para la Doctrina de la Fe, evaluar el lugar de residencia, dentro o fuera de la Diócesis, de tal modo de evitar absolutamente el contacto con sus ex parroquianos o con miembros de la Unión Sacerdotal o con personas que se hayan dirigido espiritualmente con él”</em></p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Benedicto-xvi1.jpg" alt="" title="" width="263" height="350" class="left" /><em>“Se impone también (…) la pena expiatoria de prohibición perpetua de ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de todas las categorías de personas”</em></p>
<p><em>“Además, se impone la prohibición de asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón”</em></p>
<p>Si el sacerdote no cumple con las prohibiciones estipuladas en los puntos anteriores, arriesgaría incluso perder su condición de sacerdote, se afirma en el punto 5 de la declaración. <em>“En caso de no observar las medidas indicadas, el inculpado podrá recibir penas más graves, no excluida la dimisión del estado clerical</em>”. Al respecto, Ezzatti aclaró que confiaba en que Karadima cumpliría con las restricciones establecidas en la resolución. “Yo estoy convencido que tanto el padre como los miembros de la sociedad sacerdotal que lo acompañan son personas fieles a Jesucristo y a la Iglesia y van a cumplir sin duda alguna lo que esta acta dice. Sin embargo, la Santa Sede pone esta advertencia”.</p>
<p>De acuerdo al relato del arzobispo, el 17 de enero se reunió con el sacerdote Karadima para notificarlo, entregarle el fallo completo y fijar un lugar de residencia.: “La reacción del padre fue una reacción de mucha sorpresa frente a esto, y de meditación muy profunda. Él iba a leer con calma todo el decreto, que es muy largo y de autoría de la Santa Sede. El emprendió la tarea de preparar su defensa ante la Santa Sede”.</p>
<p>¿Le reconoció alguna de las acusaciones?, le preguntaron los periodistas presentes. “(…) él (dijo que ) era inocente y la iglesia juzga hechos externos y no tiene derecho a juzgar la conciencia de las personas”, respondió Ezzati.</p>
<p>Desde la notificación corre un plazo de 60 días hábiles, donde se le da la posibilidad de presentar un recurso frente a esta decisión, se plantea en el punto 6 de la declaración. Según contó Ezzatti, Karadima estaría trabajando en la redacción de un recurso de apelación a la resolución del Vaticano, lo que fue confirmado luego por su defensa.</p>
<h2>ERRÁZURIZ EN CAPILLA</h2>
<p>El fallo vaticano implica un duro cuestionamiento a la actitud y las decisiones tomadas por el anterior arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz. Pese a que en la conferencia de prensa de ayer Ezzati agradeció a éste la investigación realizada, a medida que los testimonios se han ido acumulando, ha quedado claro que hubo varios momentos en los que pudo haberse detenido los abusos de Karadima. </p>
<p>Francisco Javier Errázuriz recibió la primera denuncia en contra de Karadima en 2003 cuando el filósofo José Murillo le hizo llegar una carta relatando lo que le había ocurrido. La carta se la llevó el sacerdote jesuita Juan Díaz, vicario de la Educación del Arzobispo de Santiago quien relató  a CIPER que personalmente le contó el caso y le entregó la misiva.</p>
<p>“Los vicarios nos reuníamos semanalmente con Errázuriz y después de esa reunión le pedí unos minutos en privado. Ahí le conté que una persona que yo conocía y estimaba, José Murillo, me había relatado una serie de acusaciones que afectaban al padre Karadima. Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad”, dijo a CIPER el sacerdote.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Francisco-Javier-Errazuriz2.jpg" alt="" title="" width="230" height="350" class="right" />Agregó que después de esa conversación Errázuriz “nunca me tocó el tema de nuevo. Yo fui vicario hasta 2005 y nunca me dijo nada”. Cuando CIPER le preguntó a  Díaz qué explicación encontraba para la actitud del cardenal, el sacerdote contestó: “Sinceramente prefiero reservar en mi fuero interno mi explicación”.</p>
<p>Similares dudas deja en el aire el testimonio del primer investigador del caso, el sacerdote español Fermín Escudero, quien en una impactante <a href=" http://ciperchile.cl/2010/12/01/habla-primer-investigador-eclesiastico-de-karadima-%E2%80%9Cel-caso-me-daba-asco%E2%80%9D/ "> entrevista concedida a CIPER </a> declaro que el caso Karadima le daba asco. Allí el sacerdote explicó que  “si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa, ya que cumplí paso a paso con cada punto de lo que se me había encomendado. Desde mi primera diligencia hasta la última que hice, justo en la víspera de dejar mi cargo, tomé el caso con toda la seriedad que se merecía. Y todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer”.</p>
<p>El sacerdote relató que fue nombrado por Errázuriz para investigar el caso en mayo de 2004. A partir de ese momento recibió los testimonios de la esposa de James Hamilton, una nueva carta de José Murillo, -esta vez enviada a través de Ezzati- y los desgarradores relatos de James Hamilton y de Juan Carlos Cruz.</p>
<p>Escudero dijo a CIPER que todos esos testimonios le parecían coincidentes y verosímiles: “Hamilton contaba todo lo vivido con tantos detalles que era imposible no creerle. Y su testimonio concordaba con los otros testimonios… Es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe. Le agregué mi parecer, como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer, excediendo mi función al agregar mi parecer. Poco tiempo después, tres días antes de que mi cargo como promotor expirara, fui a hablar con el cardenal y le dije que en unos días más expiraba mi cargo como promotor de justicia y que me perdonara pero yo no estaba disponible para continuar en el cargo. Y fue en la víspera de dejar el cargo, cuando llegó a mí el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz“.</p>
<p>Escudero relató que tras esa última entrevista no supo más del caso. Luego se enteró de que Karadima había sido removido de la parroquia y reemplazado por Juan Esteban Morales. Pensó que eso se debía a las acusaciones, pero no era así. “Mi sorpresa vino después, cuando me enteré por una persona muy ligada a Karadima, que el cardenal no mencionó en ningún momento las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque él ya había hecho mucho y debía cuidarse.”, dijo Escudero a CIPER.</p>
<p>Lo cierto es que en 2006 Errázuriz decidió cerrar la investigación, la que se reabrió recién en  2009. Y durante esos años Karadima pudo seguir manteniendo su conducta y el control total sobre la comunidad de El Bosque sin que nadie lo perturbara. La razón que esgrimió Errázuriz el año pasado para justificar su comportamiento fue que no creyó en las acusaciones. Así consta en las declaraciones que el arzobispo de Santiago hizo a <em>The New York Times</em> cuando expresó que las denuncias “lamentablemente no las juzgué creíbles”.</p>
<p>En 2010, cuando se emitió el programa <em>Informe Especial</em>, con las impactantes declaraciones de los denunciantes, Escudero tuvo un colapso. El sacerdote relató a CIPER: “Yo quedé muy mal con ese programa, incluso tuve un accidente vascular. Ver a James Hamilton, quien tenía tanto pudor de dar a conocer esto, exponerse así en televisión, me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron. Hubo mucha omisión en este caso… Así que fui a hablar con el cardenal y le conté lo de mi accidente vascular y le dije: yo soy una víctima más de Karadima. Y en esa ocasión le pregunté por qué él no se había acercado a las víctimas. El respondió que él era juez en esta causa y por lo tanto no podía acercarse porque debía tomar distancia. Y que él tenía sus razones para no recibir a James Hamilton. Evidentemente esa respuesta no me pareció, ya que él es el pastor y si de su rebaño se le acerca una oveja herida, él tiene el deber de acogerla”.</p>
<p>Ante todos estos antecedentes no parece casualidad que el Vaticano haya esperado que Ezzati reemplazara a Errázuriz y, cuando sólo llevaba un día en el cargo, le entregara los resultados de una investigación que remece a la Iglesia Católica chilena.</p>
<p><em>*En este artículo colaboró también la periodista Marcela Ramos</em></p>
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			<wfw:commentRss>http://ciperchile.cl/2011/02/18/vaticano-condena-a-karadima-por-abuso-a-menores-y-victimas-evaluan-pedir-ministro-en-visita/feed/</wfw:commentRss>
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		<title>Las pruebas que reunió la justicia chilena en el caso Karadima</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2010/12/16/las-pruebas-que-reunio-la-justicia-chilena-en-el-caso-karadima/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Dec 2010 04:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Andrés Guzmán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Karadima]]></category>

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		<description><![CDATA[Tras el sobreseimiento definitivo dictado ayer por el juez Leonardo Valdivieso, la justicia chilena  dejó de investigar el caso Karadima. Sólo lo hace el Vaticano, cuya decisión final nadie tiene certeza de cuánto tardará. Así, las denuncias de abusos sexuales que remecieron a la iglesia católica se encaminan hacia un incierto final. ¿Se investigó todo a fondo? ¿Qué pasó con los feroces testimonios que los chilenos vieron a comienzos de año? ¿No fueron convincentes para la justicia? ¿Prescribieron? Le presentamos aquí las pruebas y argumentos que defensores y acusadores presentaron en el proceso. Ahora la Corte de Apelaciones deberá analizarlos y puede confirmar que el caso se cierra definitivamente u ordenar que el juez investigue. Un  elemento que podría pesar en esa decisión es una carta firmada por el sacerdote Fernando Karadima y de la que no se había hablado hasta ahora.

<strong>Vea resolución del juez Leonardo Valdivieso:</strong> <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/SOBRSEIMIENTO-KARADIMA.pdf"target="_blank">Sobresee la causa por "encontrarse ya extinguida responsabilidad penal" del sacerdote Fernando Karadima.</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Sufrí reiterados abusos de índole sexual por parte del padre Fernando Karadima, que consistían principalmente en tocaciones en mis genitales. Eso ocurría a veces delante de otros jóvenes cercanos a Karadima, a quienes también les hacía lo mismo. Otras veces, en cambio, los abusos ocurrían en el confesionario, cuando me hablaba de la vocación, momento en el que me tocaba los genitales. Pero a diferencia de lo que ocurría cuando había más personas presentes, lo hacía más prolongadamente frotándolos varias veces. En algunas ocasiones mientras me acariciaba y mantenía su mano en mis genitales me decía que él tenía grandes cosas preparadas para mí, que yo era una de las personas en la que más confiaba, pero que tenía que mantener a mis papás alejados porque eran muy controladores”.</p>
<p>Este es uno de los testimonios en contra del sacerdote Fernando Karadima que recibió el juez Leonardo Valdivieso, magistrado que ayer anunció el sobreseimiento definitivo de la causa.</p>
<p>El testimonio pertenece al abogado Fernando Batlle, quien le aportó a la investigación de Valdivieso un elemento importante: una carta firmada por el propio Karadima y dirigida a Batlle cuando éste tenía 17 años.</p>
<p>Para entender la importancia de esa carta hay que recordar que durante todos estos meses de investigación el testimonio de Batlle ha sido uno de los que más ha complicado a Karadima. Batlle declara haber llegado a la Parroquia de El Bosque cuando tenía 13 ó 14 años y haber sido permanentemente abusado por el sacerdote. Es por sus acusaciones, por ejemplo, que la causa eclesiástica partió a Roma, pues el derecho canónico actual establece que cuando en este tipo de denuncias hay menores, los expedientes tienen que ser vistos en el Vaticano. (<a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Declaracion-de-Batlle.pdf"target="_blank">Ver declaración de Fernando Batlle</a>)</p>
<p>Karadima calificó estas acusaciones de mentiras tanto ante el fiscal Xavier Armendáriz como ante el juez Valdivieso, insistiendo además que a todos los acusadores (Batlle, Hamitlon, Murillo y Cruz) los había conocido en la parroquia luego de que cumplieran 18 años.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Fernando-Batlle.jpg" alt="" title="" width="270" height="196" class="right" />Karadima acusó a Batlle de mentiroso: “Jamás le efectué tocaciones en sus genitales cuando él tenía 13 ó 14 años. Eso es falso y además como he dicho él llegó a la parroquia cuando tenía 18 años y se retiró cuando tenía 23”, dijo el sacerdote al juez Valdivieso.</p>
<p>Más adelante en la misma declaración, insistió: “quisiera hacer presentes que estas personas eran universitarias cuando trabajaron en la Acción Católica Universitaria”.</p>
<p>Algo muy distinto aparece en la carta que Batlle le entregó al juez. Está fechada en junio de 1994 y la firma Karadima. </p>
<p>Dice: “Tu trabajo pastoral ha sido cada vez más profundo, servicial y abnegado. Estoy muy agradecido por lo que me ayudas y lo que das en la Acción Católica. Pronto saldrás del colegio, estudiarás una carrera universitaria y la vida pasará muy rápido. Por eso, en toda circunstancia debes mantenerte cerca de Dios, continuar tu entrega en la parroquia y estar abierto a lo que Dios te vaya indicando  por el camino. No hay nada más grande e importante en la vida que seguir a Jesucristo y tú, desde niño te has esforzado por seguirlo de cerca. Ahora que eres adulto en la fe, mantén con más fuerza aún ese compromiso que nace en la fe”. (Lea la <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Carta-de-Karadima-a-Batlle.pdf"target="_blank">carta completa</a>)</p>
<p>En el sumario que el juez Valdivieso acaba de cerrar no aparece ninguna indagación respecto de esta carta. El magistrado no interrogó a Karadima sobre la aparente contradicción ni tampoco ordenó periciar el documento para saber si la firma que aparece abajo es la del sacerdote.</p>
<p>Simplemente la recibió.</p>
<p>Es posible que haya considerado que, independientemente de si la agresión contra Batlle ocurrió o no, estaba cubierta por el manto de la prescripción, por lo cual no era necesario investigarla. Tal es la tesis sostenida en la investigación por la defensa de Karadima.</p>
<h2>LA OPINIÓN DE ARMENDÁRIZ</h2>
<p>El expediente Karadima, que pronto debiera llegar a manos de la Corte de Apelaciones para que se pronuncie sobre este sobreseimiento, tiene 400 fojas. De ellas cerca de 300 corresponden a la investigación realizada por el fiscal Xavier Armendáriz, desde que asumió la investigación en abril hasta mediados de julio. Las 100 restantes corresponden a lo que investigó, el juez Leonardo Valdivieso, quien tuvo la investigación en su poder entre el 15 de julio y el 16 de noviembre, cuando decidió cerrar el sumario.</p>
<p>Todas las fuentes consultadas por CIPER coinciden en que la investigación de Armendáriz es la que aporta la mayor cantidad de material para aclarar si las acusaciones de abuso sexual son reales o no.</p>
<p>De hecho, muchos de los testimonios del caso que han citado los medios vienen de declaraciones hechas ante el fiscal. Armendáriz interrogó a sacerdotes, careó testigos y recibió datos sobre curiosas donaciones hechas a funcionarios de El Bosque que podían saber si las acusaciones en contra de Karadima eran ciertas o no.</p>
<p>Sin embargo, el fiscal perdió la investigación cuando quiso incautar material que tenía en su poder el abogado eclesiástico de Karadima, Juan Pablo Bulnes.  Ese material contenía nada menos que declaraciones y elementos de prueba que Karadima había entregado a Roma para su defensa. </p>
<p>Para realizar la incautación y revisar las oficinas de Bulnes, Armendáriz pidió autorización al 8vo Juzgado de Garantía, el que centró la cuestión sobre si la investigación del fiscal abordaba casos previos a 2005 o no, es decir, si eran hechos que debía investigar la fiscalía o el sistema de justicia antiguo.</p>
<p>En la argumentación que hace ante el tribunal de garantía para mantener el control de la investigación, Armendáriz aporta un profundo análisis jurídico del caso que es importante tener a la vista ahora que el juez Valdivieso ha decidido que no hay más que investigar.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Xavier-Armendariz-fiscal-de-la-zona-oriente1.jpg" alt="" title="" width="233" height="350" class="left" />Armendáriz señala, primero, que de acuerdo a los testimonios reunidos, Karadima es una persona “de gran carisma e influencia que toma hasta hoy en sus manos la formación espiritual de un gran número de jóvenes” y que ejerce en ese trabajo una autoridad tal que logra “confundir su acción con la voluntad divina, logrando sometimiento y subyugación espiritual y emocional”.</p>
<p>En ese sentido, explica, lo que ha indagado la fiscalía es “la posible comisión de delitos sexuales (…) en un centro religioso que hasta el día de hoy (el subrayado es del fiscal) mantiene inalterada la estructura que posibilitó conductas de interacción sexual con al menos cuatro víctimas, cuyo carácter es constitutivo de delitos”. </p>
<p>Agrega que la mantención de ese orden en El Bosque puede hacer que los discípulos repitan las conductas abusivas del maestro: “La experiencia que existe al respecto es que tales ambientes suelen perdurar largo tiempo e incluso hacerlo a través de la repetición de las conductas abusivas por parte de discípulos que adoptan como suyas las conductas desviadas del líder inicial.”</p>
<p>Armendáriz alude aquí a la denuncia en contra del actual vicario de El Bosque, Diego Ossa, quien continúa el trabajo con los jóvenes de la iglesia y que fue acusado por un feligrés de la parroquia Jesús Carpintero llamado Óscar Osbén, de haberlo abusado sexualmente en 2003. (Ver: <a href="http://ciperchile.cl/2010/08/20/nuevas-propiedades-y-testimonios-urgen-decision-del-cardenal-sobre-karadima/">Nuevas propiedades y testimonios urgen decisión del cardenal sobre Karadima</a>) </p>
<p>Armendáriz explica al tribunal que Osbén recibió del sacerdote Ossa entre 8 y 10 millones “sobre la base de recordarle una eventual interacción sexual con él en el año 2003 (…) Se hace presente que el sacerdote señor Ossa, que expresamente declaró que no deseaba reclamar de esta situación, es una de la dos personas de mayor confianza del imputado y también está domiciliado en la Parroquia El Bosque. Lo anterior lleva a considerar que las conductas del imputado (Karadima) pueden estar siendo imitadas o repetidas por personas de su entorno más cercano, alguna de las cuales han recibido su influencia literalmente desde su primera juventud”.</p>
<p>Al respecto es importante señalar que en su acusación contra el vicario Ossa, Osbén afirmó que “él tenía la costumbre de dar golpecitos en los genitales, diciendo “estos pirulitos mantelos amarrados”, lo que no me gustaba, yo reaccionaba y él se daba cuenta por lo que me decía que no me preocupara. Yo lo veía como desagradable, pero sin connotación sexual”.</p>
<p>La declaración se parece mucho a la acusación que hace en contra de Karadima Fernando Batlle, quien señala que al llegar a la parroquia, Karadima lo saludaba muy afectuosamente mientras le palmoteaba los genitales y le decía que “el pirulito” había que tenerlo “corcheteadito”. CIPER tiene antecedentes de que al menos hubo otra denuncia en contra de otro sacerdote de la Unión Sacerdotal. Esta denuncia se hizo en la investigación eclesiástica, no en la judicial. Consultada por CIPER, la victima solicitó reserva de su identidad pero dijo que el sacerdote le practicó el mismo toqueteo de genitales usando la frase “hay que cuidar la castidad”, que numerosos testigos atribuyen a Karadima. El sacerdote cuestionado fue requerido por CIPER y negó que hubiera hecho tal cosa.</p>
<p>¿Hay más acusaciones contra otros sacerdotes? La respuesta puede estar en la investigación eclesiástica, lo cual muestra lo importante que habría sido para la justicia civil acceder a lo que la iglesia investigó, o al menos a los que Karadima declaró como acusado.</p>
<h2>EL BOSQUE HOY</h2>
<p>En su presentación ante el tribunal de garantía, el fiscal Armendáriz remarcó con insistencia otro punto: si es posible que estos hechos se sigan cometiendo, la obligación de la autoridad es investigar, aún cuando los hechos inicialmente denunciados puedan haber prescrito.</p>
<p>Para el fiscal, los relatos de Batlle, Hamilton, Murillo y Cruz, configuran de parte de Karadima “una forma característica y común de abordar a sus víctimas para someterlas a sus deseos”. Armendáriz añadió que “dado que el entrono y características de la dinámica de El Bosque permanecen inalterables hasta hoy, especialmente en cuanto a que su figura central es el denunciado Karadima, es altamente probable que los actos que sufrieron (los denunciantes) se hayan repetido y se estén repitiendo hasta hoy.”</p>
<p>Para el fiscal la credibilidad de estas denuncias se refuerza en “los testimonios de numerosas personas, entre ellas cuatro sacerdotes formados en la Parroquia de El Bosque (Hans Kast, Andrés Ferrada, Eugenio de la Fuente y Fernando Ferrada)… los cuales dan cuenta de que el imputado es capaz de someter a sus designios a sus dirigidos y manipularlos a su antojo, además de mantener conductas invasivas de los espacios corporales de los jóvenes que asisten al recinto, impropias de un sacerdote.”</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/el-bosque-interior.jpg" alt="" title="" width="344" height="214" class="right" />Armendáriz recalca que Hans Kast, actual canciller del Arzobispado, “solicitó formalmente al Ministerio Público que al imputado se lo aislara de personas menores de 60 años y se adoptaran lo que llamó, “medidas de protección” respecto de los jóvenes que hoy asisten a la Parroquia.”</p>
<p>Respecto de la necesidad de investigar lo que ocurre hoy, el fiscal es claro:</p>
<p>“Es imposible de soslayar, en una investigación responsable, la necesidad de avanzar las investigaciones para establecer o descartar la efectiva ocurrencia actual o próxima en el tiempo de conductas de carácter sexual que podrían revestir visos de delito respecto de los menores o jóvenes en proceso de formación”.</p>
<p>Armendáriz cerraba su argumentación remarcando la importancia de los documentos que quería incautarle al abogado Juan Pablo Bulnes, pues esos antecedentes “pertenecen a la etapa cúlmine de una indagación eclesiástica que se prolongó por años y puede ser muy importante para determinar la comisión de otros ilícitos sexuales”.</p>
<p>Finalmente el tribunal de garantía determinó que los hechos denunciados habían ocurrido antes de que comenzara a funcionar el nuevo sistema de justicia y ordenó al fiscal entregar el expediente al sistema de justicia antiguo.<br />
A partir de julio quedó a cargo de la investigación el juez Leonardo Valdivieso Lobos, el cual no consideró necesario ver los documentos que Armendáriz quería requisarle a Bulnes y por lo tanto no ordenó esa incautación.</p>
<p>Mostrando que veía las cosas de una manera diferente, tampoco se sintió impelido a determinar si los abusos denunciados se habían continuado realizando. Al menos en las 100 fojas que tiene su investigación, no aparecen diligencias en ese sentido.</p>
<h2>LOS ARGUMENTOS DE LAS PARTES</h2>
<p>Lo cierto es que la revisión del expediente del juez Valdivieso no arroja grandes novedades respecto de lo que había avanzado Armendáriz. Los elementos nuevos que aporta son, principalmente los viajes al exterior realizados por Karadiama y los certificados médicos presentados por la defensa (cuatro en total) que coinciden en describir el estado de salud de Karadima como delicado en extremo.</p>
<p>Tal vez lo más interesante de esta parte de la investigación es algo que no depende del juez sino de las partes, las cuales previendo el final, usaron toda su batería argumentativa y permiten formarse un juicio sobre si correspondía o no seguir investigando.</p>
<p>Siguiendo la línea de Armendáriz, los acusadores de Karadima insistieron en sus escritos que el sacerdote de El Bosque cometió abusos contra menores y que sus prácticas sexuales las sigue teniendo, al menos hasta que abandonó, a mediados de este año, la citada parroquia.</p>
<p>Esa es la tesis jurídica del abogado acusador Juan Pablo Hermosilla, quien sostiene que Karadima abusó de sus clientes usufructuando de “su calidad de sacerdote, confesor y guía espiritual que le entregaba una clara posición de poder y de jerarquía”.</p>
<p>Sobre la prescripción, sostiene que si bien los hechos iniciales tuvieron lugar hace más de 10 años, éstos se siguieron cometiendo en los siguientes años y se pueden estar cometiendo aún sobre otras víctimas. Al respecto cita el artículo 96 del Código Penal, que afirma que la “prescripción se interrumpe, perdiéndose el tiempo transcurrido, siempre que el delincuente cometa nuevamente crimen o simple delito”.</p>
<p>Se alude así a que lo que se juzga en este caso no es un hecho sino un “patrón de conducta, mantenido en al tiempo al menos desde 1983”. </p>
<p>Por su parte, la defensa de Karadima sostiene que los hechos denunciados jamás ocurrieron. Pero si hipotéticamente hubiesen ocurrido, estarían prescritos y entonces no tendría sentido investigar.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/luis-ortiz-quiroga.jpg" alt="" title="" width="300" height="300" class="left" />Así lo sostiene el penalista Luis Otriz Quiroga. quien parte su alegato señalando que la investigación hecha por Armendáriz es profunda y acuciosa: </p>
<p>“Han prestado declaración más de 80 personas, se han acompañado documentos, se han llevado a cabo careos y adjuntado informes, con una actividad y esmero difíciles de igualar, incluso en procesos por delitos de extrema gravedad”. En ese sentido, agrega, es difícil aportar algo nuevo: “todas las diligencias que VS puede haber llevado a cabo (…) no puede cambiar los hechos establecidos en la primera etapa de esta causa”.</p>
<p>Ortiz alega que otra característica de esta investigación es que ha recibido una “publicidad desmedida, sesgada y verdaderamente escandalosa”. Sostiene que la cobertura y los comentarios mentirosos “han logrado hacer trizas el prestigio y reputación de un sacerdote que ha dado su vida por la Iglesia, todo ellos antes de un pronunciamiento judicial”.</p>
<p>En ese sentido Quiroga tiene palabras de gratitud para Valdivieso: “mi representado no puede sino sentir tranquilidad y gratitud del estilo rigoroso y respetuoso de los derechos del imputado con que este Tribunal llevas sus causas. Reconocemos que la campaña difamatoria en contra del padre Karadima ha disminuido considerablemente desde la fecha en que los autos están en poder de VS.”</p>
<p>Respecto de la prescripción, el abogado argumenta que las acusaciones están fundadas “en hechos acaecidos hace ya muchos años, todos ellos falsos, pero que, de ser verdaderos –lo que solo lo señalamos como hipótesis para los efectos del razonamiento– están prescritos por lo que terminarán necesariamente con un sobreseimiento definitivo”.</p>
<p>El abogado puntualiza que continuar con un proceso que va a terminar sobreseído “afecta de manera muy severa los derechos humanos del imputado. El estigma de una acusación en contra de un sacerdote de la naturaleza de las que se formulan en este caso, constituye una afrenta cuya mantención indefinida, a través de un proceso largo, hacen tanto o más daño que una verdadera condena, reflexión que nos lleva a expresar a VS la necesidad de darla a esta causa una tramitación lo más rápida posible”.</p>
<p>Agrega que su defendido tiene le mejor disposición para colaborar y de prestar declaración tomando en cuenta su delicado estado de salud.</p>
<p>Con ello, hace referencia a los certificados médicos entregados por ellos y que difundió <em>La Tercera</em> este fin de semana. En ellos se afirman que someter a  Karadima a un careo es poner en riesgo su vida.<br />
En uno de los certificados médicos, fechado el 21 de octubre de 2010, el doctor Santiago Soto Obrador afirma lo siguiente: “Se me ha informado que el Padre Karadima será sometido a un careo. Desde el punto de vista médico, vengo a afirmar fuertemente que esa actividad pude generar en él una nueva crisis hipertensiva grave y angina de pecho, condiciones que podrían ser incluso, fatales, no solo por lesiones a nivel cardiaco sino que por desencadenar arritmias y embolias cerebrales”.</p>
<p>Varios meses antes, en abril el mismo doctor Soto había expedido similares afirmaciones para oponerse al careo al que expresamente Karadima se había negado. En esa oportunidad Soto señaló: “Las condiciones actuales son especialmente delicadas dado que, situaciones tensionales aún moderadas, suelen desencadenar crisis hipertensivas con riesgo neurológico y cardiovascular y arritmias que agravan el equilibrio coronario, con riesgo de infarto de miocárdico. Esto es espacialmente posible en la situación presente”.</p>
<p>Según pudo averiguar CIPER, el juez Valdivieso no solicitó un informe médico independiente para corroborar lo afirmado por Soto. Y debió haber solicitado una opinión imparcial pues según publicó recientemente <em>La Segunda</em>, Soto es muy cercano a Karadima. El doctor fue decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Finis Terrae y a la inauguración de esa carrera asistió justamente el cuestionado sacerdote. </p>
<p>El otro médico que se opuso a que Karadima fuera careado con sus acusadores es el doctor Juan Luis Córdoba que, según afirma <em>La Segunda</em>, es integrante de la Acción Católica de El Bosque.</p>
<p>Tras esos informes, el juez Valdivieso recibió una nueva presentación de Ortiz Quiroga en la que reiteró los planteamientos anteriores, insistiendo sobre todo en que debía aplicarse la prescripción. También se opuso decididamente a la posibilidad del careo pues esta diligencia “constituye una oportunidad inmejorable para transformar una diligencia judicial reservada en una actuación de carácter público y noticioso, ajena al control de VS y sometida a presiones propias de una noticia. El tratamiento público de la diligencia solo ocasionará la humillación de nuestro representado quien, por su avanzada edad y estado de salud no puede contrarrestar la utilización mediática que los querellantes han hecho de sus casos. Esta diligencia solo tiene por objeto dilatar una investigación que está llamada a concluir por sobreseimiento definitivo, en razón de la prescripción penal”.</p>
<p>Ese documento se presentó el 2 de noviembre. Luego no ocurrió nada más en la investigación y el 16 de noviembre el juez declaró cerrado el sumario sin dar una razón jurídica de ese acto. Ayer el magistrado decidió sobreseer definitivamente la investigación. Sus motivos posiblemente los entregará mañana.</p>
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		<title>Cura que se suicidó tras confesar abuso a menor fue vicario de Educación y exoneró a profesora lesbiana</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2010/11/22/sacerdote-que-se-suicido-tras-confesar-abuso-a-menor-fue-vicario-de-educacion-y-exonero-a-profesora-lesbiana/</link>
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		<pubDate>Mon, 22 Nov 2010 17:16:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Ramírez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[Este domingo, en la "misa por Chile" oficiada en el Templo de Maipú, la jerarquía católica pidió perdón por los abusos a menores cometidos por sacerdotes. Dos meses antes, en San Bernardo, ocurrió el último de los episodios que avergüenzan a la iglesia y que incluyó un matiz dramático e inédito: el suicidio del religioso involucrado. El presbítero René Aguilera se colgó en la casa parroquial del templo Santísima Trinidad el 9 de septiembre. Tres días antes un alumno de un colegio católico lo había denunciado. La noticia remeció a la diócesis que dirige el obispo del Opus Dei, Juan Ignacio González, quien hasta 2007 mantuvo al sacerdote como vicario para la Educación y le confió la capellanía de varios colegios. Aguilera había mostrado su celo en cuestiones de moral sexual cuando exoneró a una profesora de religión porque era lesbiana.
<strong>Vea además:</strong> <a href="http://ciperchile.cl/2010/11/22/el-testimonio-de-la-ex-monja-obligada-a-dejar-los-habitos-tras-asumir-su-lesbianismo/">El testimonio de la ex monja obligada a dejar los hábitos tras asumir su lesbianismo</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Parque El Morado es una de esas calles con la inusual característica de marcar el límite de una ciudad. A un lado de aquella cinta de asfalto se alinean las últimas casas de la Villa La Palmera 4, que son también las últimas del Gran Santiago. Por el otro, sólo el pasto de una suave loma salpicada de espinos. Ese cerrito es la frontera natural entre la zona urbana de San Bernardo y los campos que anuncian la vecina localidad de Nos. La única construcción que se levanta más allá de la cuneta sur de Parque El Morado y que le arrebata un pedazo de falda a la loma, es un templo católico de paredes blancas, con su torre de campanario erigida en solitario y la casa parroquial aledaña. </p>
<p>A las siete de la mañana, habitualmente ese pedazo de campo alberga un bullicioso coro de pajaritos. Tendría que haberlos escuchado el sacerdote René Aguilera Colinier cuando a esa misma hora el pasado jueves 9 de septiembre salió al cobertizo de la casa parroquial de la iglesia Santísima Trinidad. Pero es muy probable que no haya reparado ni en trinos ni gorjeos. Tampoco en el fresco de la mañana. El cerebro del párroco había trabajado durante toda la noche en total soledad, en un diálogo directo y desnudo con su conciencia.</p>
<p>Los peritos que analizaron su cuerpo horas más tarde, establecieron que esa noche no ocupó su cama, ni comió ni bebió. Tampoco dejó rastro de haber consumido medicamentos. El presbítero René Aguilera salió al cobertizo a escoger una viga. Ahí se colgó. A las 07:30, estiman los especialistas, ya no había vida en el cuerpo de aquel hombre que había prometido consagrar la suya a Dios.</p>
<h2>“Tocaciones” y besos</h2>
<p>Cientos de personas acompañaron el cortejo fúnebre que despidió al sacerdote Aguilera. Sus feligreses y las comunidades de los colegios donde fue capellán, lo querían. Algunos lo recuerdan como un hombre delicado, sensible, acogedor. En la noche del viernes 10 se ofició una misa en su memoria en la misma parroquia Santísima Trinidad. La homilía fue del obispo de San Bernardo y religioso del Opus Dei, Juan Ignacio González: </p>
<p>-No comprendemos cómo un hombre como el padre René tomó esa resolución. Hay que dejar ese juicio a Dios. Hemos visto a la gente llorando y como obispo miro al cielo y digo: “Señor, no lo entiendo, pero tú sí” -dijo el prelado en su sermón.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Pbro-René-Aguilera-Colinier-Parroquiaelmolino-cl-3.jpg" alt="" title="" width="350" height="248" class="right" />Pero además de Dios, el obispo González también sabía por qué el presbítero Aguilera había tomado el camino del suicidio, aunque fuese una vía vedada para los católicos y más aún para un predicador de la fe. También lo sabía el fiscal adjunto de San Bernardo, Claudio Gutiérrez, y los efectivos del OS 9 que concurrieron a realizar las pericias que acompañan al levantamiento de un cuerpo. </p>
<p>Gutiérrez había partido al lugar apenas fue informado del hallazgo. El descubrimiento lo hizo la señora que hacía el aseo en el inmueble. Encontrar un cadáver en una casa parroquial es un hecho del todo inusual. Pero que además se tratara de un suicidio y que el occiso fuera el párroco, era una mezcla francamente insólita que muy probablemente precedería a otras sorpresas. Y así fue.</p>
<p>El fiscal Ricardo Sobarzo, hoy a cargo de la investigación, recuerda que esa mañana, en la casa parroquial, se tomó declaración a representantes de la diócesis que concurrieron al lugar. Ellos indicaron que el día anterior, cerca de las 22:00, el presbítero Aguilera recibió a dos dignatarios del obispado. Efectivamente, los vicarios para la Educación y de la Zona Centro de la diócesis, protagonizaron con Aguilera una reunión tan dolorosa como urgente. En esa cita -que se extendió hasta cerca de la medianoche-, el párroco reconoció que dos días antes había hecho tocaciones en los glúteos e intentado besar a un escolar de 14 años cuando concurrió a confesar a alumnos del colegio católico Teresiano de San José, donde oficiaba de capellán.</p>
<h2>Orientación sexual</h2>
<p>La denuncia contra Aguilera Colinier provocó un verdadero cataclismo en la diócesis que dirige el conservador obispo González. El presbítero Aguilera era considerado un confiable experto en trabajo con menores y había sido hasta diciembre de 2007 nada menos que el vicario para la Educación del obispado.</p>
<p>-Imagínese cómo nos ha afectado esto. El padre René era un hombre con una impecable trayectoria de trabajo con niños y jóvenes. Era muy querido por los alumnos y apreciado por los apoderados. Nosotros queremos que se investigue, tenemos la esperanza de que esto no sea más que un hecho puntual y hemos dado toda nuestra cooperación. Nos preocupa también por la imagen que se proyecta, porque él fue vicario para la Educación –dice el canciller de la diócesis, presbítero Eric González. </p>
<p>Fue el sacerdote Eric González el que confirmó a CIPER que Aguilera reconoció ante los dos vicarios que efectivamente había incurrido en “actos impropios” con el menor que lo acusó.</p>
<p>El suicidio y la denuncia por abusos resultaron sorprendentes, además, porque como vicario a cargo de la Educación, Aguilera había hecho gala de su celo moral en cuestiones relativas a conductas sexuales. Fue él quien en 2007 le informó a la profesora de religión Sandra Pavez que no seguiría haciendo clases debido a que ella asumió públicamente su orientación sexual lésbica.  </p>
<p>La <a href="http://ciperchile.cl/2010/11/22/el-testimonio-de-la-ex-monja-obligada-a-dejar-los-habitos-tras-asumir-su-lesbianismo/"target="_blank">historia de la maestra Pavez</a> da para película de Almodóvar. Tratando de sublimar su orientación sexual ingresó a un convento a los 18 años. Durante ocho años fue monja, hasta que se enamoró de una novicia. Dejó los hábitos y el entonces vicario para la Educación de la diócesis de San Bernardo, el sacerdote Andrés Theunissen, conociendo su orientación sexual, la ayudó para que pudiera ejercer como profesora de religión.</p>
<p>En 2007 ella llevaba 22 años trabajando siempre en el mismo colegio de San Bernardo -la escuela Cardenal Samoré- y requería, como todos los profesores de religión, que el vicario le entregara un certificado de idoneidad que la habilitara para ejercer. Pero ese año, tras recibir llamados anónimos que le informaron sobre la orientación sexual de la docente, el entonces vicario Aguilera la llamó a una reunión:</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Colegio-2.jpg" alt="" title="" width="350" height="197" class="left" />-Yo podría haberle hecho un cuento, haberle dicho que sólo me estaban molestando por teléfono, pero mirándolo a los ojos le dije: “Sí, soy lesbiana”. Lo hice porque consideré que no tenía por qué estar ocultando lo que soy -relata hoy la profesora Pávez, quien también le informó que convivía con una pareja hacía diez años.</p>
<p>La docente recuerda que el sacerdote Aguilera le dijo: “¡Usted no puede hacer clases de religión! ¿Con qué moral predica a Cristo? ¿Cómo a los niños les habla de Dios y de Cristo, si usted es lesbiana?”.</p>
<p>-No tiene nada que ver mi orientación sexual con lo que mi corazón sienta con mi fe. Mi principio de vida es la verdad y enseñar a un Jesucristo vivo, que nos ama tal como somos -dice que le contestó.</p>
<h2>“Después va y se confiesa”</h2>
<p>Sandra Pavez recuerda que el sacerdote Aguilera le propuso que si ella dejaba de convivir con su pareja podrían alcanzar un acuerdo.</p>
<p>-Me dijo “lo que pueden hacer es que se visiten los fines de semana, pero ante el barrio donde usted vive, ante la gente, que no la vean que vive con esa mujer dentro de la casa” -señala la maestra.</p>
<p>“Si usted tiene algo con ella, después va y se confiesa”, fue la sugerencia que escuchó del sacerdote. Pero la profesora no lo aceptó:</p>
<p>-Lo miré y le dije “padre, usted es un vicario de la iglesia, ¿cómo me puede decir esto? O sea, Cristo sirve para sacarse las culpas”. Yo creo que el sacramento (de la confesión) no es para sacarse las culpas y seguir pecando.</p>
<p>Sobre el destino final de Aguilera, la maestra dice que lamenta su muerte y que no le guarda rencor. Al conocer las circunstancias en que falleció el presbítero, ella asegura que ahora entiende muchas cosas, en especial el trato que él le propuso para usar la confesión como método para “sacarse” la culpa: </p>
<p>-Creo que debe haber sufrido mucho, en silencio&#8230;</p>
<p>Aguilera finalmente derogó el certificado de idoneidad de la profesora Pavez y le impidió seguir haciendo clases de religión. Ella buscó ayuda en el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), y el abogado Alfredo Morgado interpuso un recurso de protección en su favor. El obispado le ofreció pagarle una carrera de pedagogía con especialización en otra asignatura si ella dejaba sin efecto la acción judicial y desistía de hacer pública su denuncia. Pero la profesora tampoco aceptó. </p>
<p>El recurso fue rechazado, pero la Corporación de Educación de San Bernardo -en vista del apoyo que le ofrecieron los apoderados y sus colegas- le ofreció que siguiera en la escuela Cardenal Samoré, pero como inspectora, cargo que aún ejerce.</p>
<h2>Denuncia tardía</h2>
<p>El fiscal Sobarzo dice que su investigación se orienta en dos sentidos. En primer lugar, establecer si hay más menores -de la parroquia y de los colegios atendidos por el presbítero Aguilera como capellán- que denuncien haber sufrido abusos a manos del occiso. Hasta ahora no hay indicios de aquello. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/obispo-Juan-Ignacio-González.jpg" alt="" title="" width="230" height="350" class="right" />En segundo término, la indagatoria pretende comprobar si las personas que conocieron el relato del menor actuaron con la diligencia que establece la ley para formalizar la denuncia como una forma de proteger al niño. La investigación de CIPER indica que no fue así y que la principal preocupación del colegio fue dar aviso al obispado antes que a la justicia, las autoridades de Educación y la familia de la víctima.   </p>
<p>Los artículos 175 y 176 del nuevo Código Procesal Penal son taxativos al señalar que los profesores, directores e inspectores de establecimientos educacionales que se enteren de delitos que afecten a los alumnos y que hubiesen tenido lugar en el establecimiento, tienen un plazo de 24 horas –“desde el momento en que tomaren conocimiento del hecho criminal”- para hacer la denuncia formal. Pero la forma en que operó la escuela Teresiana de San José no se ajustó a lo indicado en la norma, tal como quedó registrado en <a href="http://www.obispadodesanbernardo.cl/index.php?option=com_content&#038;view=article&#038;id=1318:comunicado-oficial-colegio-teresiano-de-san-jose&#038;catid=66:noticias"target="_blank">un comunicado del propio colegio</a> difundido por el obispado de San Bernardo.</p>
<p>El director de la escuela, Ricardo Vásquez, relató a CIPER que una vez al mes el presbítero Aguilera, en su rol de capellán del colegio, concurría a confesar a los alumnos. Así sucedió, por última vez, el lunes 6 de septiembre. Extrañamente, porque habitualmente lo hacía, ese día el menor B.A.P.M., no quiso participar en el sacramento. Reservadamente, su profesora jefe le preguntó por qué no deseaba confesarse y el alumno le relató que en la última ocasión el sacerdote le había tocado los glúteos y había intentado besarlo.</p>
<p>De acuerdo con la versión del director Vásquez, la profesora de inmediato concurrió a la dirección del colegio para dar cuenta del hecho. La dirección resolvió poner la situación en conocimiento de un “equipo asesor” de la congregación religiosa sostenedora de la escuela (Carmelitas de Santa Teresa de Jesús). Según señaló el director, ese “equipo asesor” cuenta con abogados, los que habrían tomado en sus manos la formalización de la denuncia. Pero ese procedimiento no se concretó en el plazo que indica la ley.</p>
<p>El martes 7 el menor se entrevistó con una psicóloga del “equipo asesor”. La profesional le señaló a la dirección de la escuela que la versión del muchacho era “verosímil”. Con ese antecedente, dice el director Vásquez, se resolvió dar aviso al obispado y se comunicó al sacerdote Aguilera la suspensión de su capellanía. </p>
<p>El presbítero Eric González señaló a CIPER que fue él quien recibió la denuncia en el obispado, debido a que el titular de la diócesis, Juan Ignacio González, se encontraba en Argentina. El obispado, dice, recién se enteró de los hechos el miércoles 8, entre las 17 y las 18:00. </p>
<p>Ya habían pasado más de 48 horas desde que la dirección de colegio se había enterado de la posible comisión de un delito contra un alumno al interior de la escuela y a las únicas autoridades que informaron fue a las de la Iglesia Católica local.</p>
<h2>Investigación privada</h2>
<p>El fiscal Sobarzo dice que se están investigando las razones por las cuales no se cumplió la ley y se privilegió informar a la iglesia antes que al Ministerio Público, a la familia del menor y a las autoridades educacionales. La Secretaria Ministerial de Educación (Seremi) Metropolitana puso en marcha una indagatoria administrativa y el miércoles 15 envió un funcionario a recopilar antecedentes sobre los procedimientos adoptados por el colegio. La Seremi no respondió las consultas de CIPER sobre el estado de esa investigación. </p>
<p>El director del colegio asegura que no se hizo la denuncia antes porque el martes 7 aún estaban recopilando antecedentes para ponerlos a disposición de la fiscalía. Pero el fiscal Sobarzo es categórico al afirmar que la ley no da espacio para que se desarrollen investigaciones privadas y que lo único que deben hacer las personas que están obligadas por el Artículo 175 es formalizar la denuncia antes de 24 horas. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Fiscalía-San-Bernardo.jpg" alt="" title="" width="350" height="197" class="left" />Por lo demás, una <a href="http://600.mineduc.cl/docs/servicios/serv_cart/cart_dere/dere_deli.pdf"target="_blank">cartilla informativa del Ministerio de Educación</a> indica que “Al detectarse que un niño(a) ha sido víctima de cualquiera de alguno de los delitos sexuales, los directores, inspectores y profesores del establecimiento educacional tienen la obligación, según lo establece el código procesal penal, de denunciar el hecho ya sea a Carabineros, Policía de Investigaciones, Ministerio Público o tribunales de garantía. <strong>No es misión del profesor investigar los hechos</strong>, esto es función de los sistemas policiales y judiciales”.   </p>
<p>Si la forma en que la congregación sostenedora del colegio encaró el episodio tuvo el fin de proteger al presbítero Aguilera y la imagen de la iglesia antes que al menor agredido, seguramente lo dejará de manifiesto la investigación de la fiscalía. El fiscal Sobarzo estima que la indagatoria tomará entre tres y cuatro meses. </p>
<h2>Discernimiento</h2>
<p>Un punto que también se debe dilucidar es por qué el colegio no informó a los padres del menor. Según el director Vásquez, la razón es que el propio menor solicitó que no se pusiera al tanto a su familia “hasta que él estuviera preparado”. Por lo mismo, dice, se le mantuvo la asistencia de la psicóloga. </p>
<p>-Nosotros estimamos que era un derecho del alumno pedir que no se informara de inmediato a sus padres, puesto que la nueva ley establece que a los 14 años un menor tiene discernimiento –explica el director Vásquez.</p>
<p>Pero el fiscal Sobarzo considera que ese razonamiento es errado y que lo que debe primar en estas circunstancias es el plazo para hacer la denuncia establecido en el artículo 176 del nuevo Código de Procedimiento Penal: “Y si lo que procede es formalizar la denuncia, obviamente que los padres del menor resultan informados”.  </p>
<p>CIPER consultó a la mamá del niño cómo se informó de los hechos y cuándo fue que su hijo relató los abusos al personal del colegio. Pero ella declinó conversar sobre la materia en resguardo del menor y de la familia, a los que no quiere exponer en la prensa. El canciller del obispado, Eric González, señaló a CIPER que la iglesia ya tomó contacto con la familia del niño “para acompañarla” y que hay un acercamiento entre ambas partes. </p>
<p>El fiscal informó que la madre denunció formalmente los hechos el 13 de septiembre en la 14ª Comisaría de Carabineros, en San Bernardo: siete días después de que la dirección del colegio se enterara del abuso y cuatro días más tarde que el presbítero se suicidara. Esa es la única denuncia que consta en el proceso, señala el fiscal Sobarzo, pues la información aportada por religiosos del obispado y por un integrante del “equipo asesor” de la congregación de la escuela fue recopilada en el marco de la investigación por el suicidio y no se considera una denuncia como tal.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/catedral-de-San-Bernardo.jpg" alt="" title="" width="222" height="350" class="right" />-La fiscalía se enteró de la acusación de abuso cuando el sacerdote ya estaba muerto –informa, taxativo, el fiscal Sobarzo. El Ministerio de Educación y la familia del menor, también.</p>
<p>El canciller de la diócesis, Eric González, dice que el obispado actuó con la máxima urgencia, tal como está prescrito en los nuevos protocolos adoptados por el Vaticano para enfrentar casos de abusos cometidos por sacerdotes.</p>
<p>-Recibida la denuncia se abrió automáticamente una investigación eclesiástica. Ese mismo día los dos vicarios concurrieron a la casa del padre René y cuando él les confirmó que había una conducta impropia de su parte, le dijeron que al día siguiente, a primera hora, se comunicaría la situación a la fiscalía. Ambos le pidieron que él asistiera a la fiscalía y quedaron de ir juntos en la mañana. Le ofrecieron compañía durante la noche, pero él no quiso –relata el canciller, quien indica que el religioso Aguilera atravesaba por una depresión producto del fallecimiento de su madre y de los efectos secundarios de un <em>by pass</em> gástrico que lo había hecho bajar de peso aceleradamente.</p>
<p>El fiscal Sobarzo concuerda en que si se hubiese actuado conforme a lo que indica la ley, probablemente no habría quedado abierta la ventana de tiempo que dio pie al suicidio. Y también en que se trata de una consideración que se debe tener en cuenta como medida de protección del menor que se atreve a denunciar el abuso y que queda expuesto -injustamente- a sentirse responsable de la muerte del adulto acusado.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El testimonio de la ex monja obligada a dejar los hábitos tras asumir su lesbianismo</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Nov 2010 17:15:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Ramírez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes de Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace tres años el entonces vicario para la Educación de San Bernardo, René Aguilera, le propuso a la profesora de religión Sandra Pavez que siguiera haciendo clases, pero que mantuviera en secreto su relación de pareja lésbica. La docente no aceptó y el sacerdote -que hace un mes se suicidó luego de que fuera acusado de abusos a un menor- le impidió seguir trabajando como maestra. Esta es la historia que relata la profesora Sandra Pavez, quien 22 años antes de la condena del vicario ya había sufrido la discriminación religiosa. En 1978 entró a un convento con la esperanza de sublimar su orientación sexual y permaneció ahí ocho años hasta que fue expulsada cuando, en busca de orientación, confesó que se sentía atraída por una novicia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Sandra Pavez bordea los 50 años, pero se ve más joven. Es una mujer menuda y de aspecto frágil. Pero esa primera imagen se diluye apenas comienza a hablar. El tono de su voz, sereno, pero taxativo, la muestran enérgica y segura. No se atropella en las palabras, por el contrario, se toma su tiempo para reflexionar las respuestas. Ella dice que no quiere hacer escándalo, que sólo quiere que la gente conozca su historia de “doble discriminación” a manos de la jerarquía católica. Y consecuente con aquello, le da forma a su relato despojándolo de estridencias. Este es su testimonio:</em></p>
<p>Yo llevaba 22 años ejerciendo en el mismo colegio como profesora de religión. Nunca tuve un problema en la escuela. Era una profesora bien querida, bien respetada. Y de repente, en 2007, me llama el vicario de la Educación, el padre René Aguilera Colinier, y me pide que vaya a conversar con él. Yo ya sabía más o menos para qué era, porque habían estado llamando por teléfono a mi colegio y a la Corporación Municipal de Educación. Obviamente, iban a llamar a todos los lugares relacionados con mi trabajo para decirles mi orientación sexual. </p>
<p>Nunca me di la molestia de averiguar quién molestaba con las acusaciones. Mi condición sólo la sabían mis amistades más cercanas y algunas personas de mi familia. Yo convivía con una persona y toda su familia sabía. Cuando el padre René me preguntó, yo llevaba 10 años conviviendo con esa persona.</p>
<p>Cuando llegué a su oficina, la secretaría del vicario me dijo “han estado llamando y usted sabe que cuando el río suena es porque piedras trae”. Esperé al vicario y cuando llegó, me recibió muy amablemente. Me dijo: “Señorita Sandra, hemos recibido llamadas en la vicaría diciendo que usted es lesbiana y me gustaría que usted me dijera si esto es un cuento para perjudicarla”.</p>
<p>Yo podría haber hecho un cuento, haber dicho que sólo me estaban molestando por teléfono, pero mirándolo a los ojos le dije: “Sí, soy lesbiana”. Lo hice porque consideré que no tenía por qué estar ocultando lo que soy. </p>
<p>-Pero, ¿cómo?&#8230;, si usted es profesora de religión -me dijo.</p>
<p>-Sí, hace 22 años que soy profesora de religión y toda mi vida he sido lesbiana. Cuando entré a estudiar religión a la Universidad Católica me hicieron todos los tests sicológicos que se hacen a los profesores y pase por todas las entrevistas –le respondí.</p>
<p>-¡Usted no puede hacer clases de religión! ¿Con qué moral predica a Cristo? ¿Cómo a los niños les habla de Dios y de Cristo si usted es lesbiana? -me dijo.</p>
<p>-No tiene nada que ver mi orientación sexual con lo que mi corazón sienta con mi fe. Mi principio de vida es la verdad y enseñar a un Jesucristo vivo, que nos ama tal como somos -le contesté.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Pbro-René-Aguilera-Colinier-Parroquiaelmolino-cl.jpg" alt="" title="" width="350" height="263" class="right" />Él me preguntó si yo alguna vez había hablado de esto con los alumnos. Le dije que los alumnos en mi clase, porque soy profesora de religión de Educación Básica, no hablan ni preguntan sobre sexo y que sus dudas son del tipo “¿realmente venimos de Adán y Eva?”, “¿realmente existió el <em>big bang</em>?”, “¿qué opina de Darwin?”.</p>
<p>Le conté que hacía diez años tenía una pareja, que convivía con ella. Que era la primera pareja de toda mi vida. </p>
<p>Pero él insistió: “Igual, usted no puede ser profesora de religión siendo lesbiana. Menos conviviendo con una pareja”. Y me propuso que si yo dejaba a mi pareja, podríamos entrar a un acuerdo entre los dos. Pero yo le dije que mi pareja no era una cosa, que yo no podía llegar a mi casa y decirle “ándate, porque yo necesito seguir trabajando como profesora de religión”. Fue entonces que me dijo que yo no podía seguir haciendo clases de religión, que él me lo prohibía.</p>
<p>“En todo caso, hija mía, voy a orar, voy a pedir por usted, para que esto se le salga de la cabeza, para que tenga la fuerza de dejar a su pareja. Usted puede llegar a un arreglo con su pareja, puede decir que vive con una tía o que ella se vaya con un pariente, con su mamá”, le escuché decir.</p>
<p>-Es que yo quiero vivir con mi pareja –le dije.</p>
<p>-Lo que pueden hacer es que se visiten los fines de semana, pero ante el barrio donde usted vive, ante la gente, que no la vean que vive con esa mujer dentro de la casa- me dijo.</p>
<p> Pero, ¿si yo necesito estar íntimamente con ella?, le pregunté. “No importa, si usted tiene algo con ella, después va y se confiesa”, fue su respuesta. </p>
<p>Lo miré y le dije: “Padre, usted es un vicario de la Iglesia, ¿cómo me puede decir eso? O sea, Cristo sirve para sacarse las culpas”. Y lo sigo creyendo, porque el sacramento (de la confesión) no es para sacarse las culpas y seguir pecando. Por eso le insistí: “Yo no voy a cambiar mi relación con mi pareja, no voy a dejar de quererla y considero que Cristo no es un juego. Si usted o el obispo me preguntan, voy a decir la verdad”. </p>
<p>Cuando yo entré a hacer clases de religión, el padre Andrés Theunissen, que fue vicario de la Educación de San Bernardo, me ayudó y él sabía que era lesbiana. Yo fui religiosa de la Congregación Inmaculada Concepción de San Bernardo, monjas alemanas. Estuve ocho años. Y él sabía que del convento me quisieron sacar porque había confesado que era lesbiana.</p>
<h2>Miradas en el jardín del convento</h2>
<p><em>Los 22 años en que pudo ejercer la docencia en aula dejaron huella en Sandra Pavez. Y se nota. No sólo porque, aún cuando viste de manera informal, la sobriedad es la característica principal de su aspecto, sino porque organiza sus ideas de una manera didáctica y va dando cuerpo a su relato tal como si lo estuviera redactando. En la segunda parte de su historia, surge la huella de un primer amor que se escenificó en el lugar equivocado y que resultó imposible, pero que, por el tono de los recuerdos, marcó su vida hasta hoy:</em></p>
<p>Entré a la congregación porque cuando me sentí muy atraída por una compañera en tercero medio me desesperé. A uno, de joven, le cuesta entender. No es que yo no me quisiera o me rechazara, sino que fue por el miedo. Mi familia es católica. Mi madre fue catequista durante 20 años. En mi casa había capilla y se hacía misa los domingos en mi propia casa. Entonces, pensaba que no me iban a entender. Tenía muchos miedos. No me sentía pecadora. Nunca me sentí pecadora frente a Dios, sino con miedo frente a la sociedad. </p>
<p>Fui a contarle a la orientadora del colegio que estaba enamorada de una compañera. Esa compañera me sentía como su amiga. En el fondo me estaba enamorando de mi amiga. “Mira hija”, me dijo la orientadora, “tu familia es muy católica y tú eres muy católica, la mejor manera de sublimar tu orientación sexual es entrando a un convento”. Eso me quedó dando vuelta. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Convento-de-las-hermanas-de-la-caridad-cristiana-2.jpg" alt="" title="" width="350" height="235" class="left" />La orientadora no siguió conversando conmigo y el sentimiento hacia mi compañera a la larga me lo saqué sola. Me alejé de mi amiga y de un día para otro no le hablé más. Tampoco le dije “no te hablo porque siento cosas por ti”. Yo hice un corte y nadie me ayudó a hacerlo.</p>
<p>Salí de cuarto medio en 1978. Di la Prueba de Aptitud para que mis papás estuvieran tranquilos. Quedé en Periodismo, pero fuera de Santiago y les dije que no me quería ir. A los meses entré a la congregación. Hice todos los trámites calladita, sin decirle a mi familia.</p>
<p>La congregación no sabía. Me hicieron todos los exámenes habidos y por haber, tests sicológicos y entrevistas. Y quedé. En todo caso, prefiero haber sido religiosa que haberme casado, porque casada se conlleva el peso de un marido y de los hijos a los que se está engañando. Tal vez el camino que tomé no era el mejor, pero era uno en que no se dañaba a otro ser humano. </p>
<p>Estuve bien los primeros años. De hecho, pensaba &#8220;capaz que esto realmente me sirvió&#8221;, porque me entregué a Cristo y trabajé bastante por él. A lo mejor fue porque ninguna de las religiosas me llamó la atención. Pero resulta que llegó alguien al convento y empecé a sentir otra vez que mi corazón latía fuerte. En el convento uno no se habla con las demás, uno se relaciona muy poco, pero yo quería verla. La otra persona también sentía algo por mí. Me daba cuenta en sus miradas, en los gestos. </p>
<p>Un día esa persona me detuvo en los jardines del convento y me dijo: “Yo estoy sintiendo algo por ti”. Yo le dije: “No pues, hermana. Usted vino acá para ser religiosa y esto no puede ser. Yo vine aquí por amor a Cristo”. No le quise decir que estaba ahí escapando en el fondo de lo que yo realmente era. Le repetí las mismas palabras de la orientadora: “Esto usted trate de obviarlo, de sublimarlo”. Pero me dijo: “Yo sé que a ti también te gusto”. </p>
<p>A veces esta persona me pasaba papelitos: “Te quiero”, “necesito estar contigo”, me escribía. Lo que hubo entre esa persona y yo fueron sólo miradas y papelitos, nada más. Pero esto empezó a ser tan fuerte, que ahí sí me sentí culpable. No culpable frente a Dios, sino por llevar un hábito, haber hecho votos de castidad y aún así sentir lo que yo sentía. Ahí sentí culpa, no ante la entidad divina, sino ante la gente, ante las alumnas, los apoderados, que me veían con un hábito, como una religiosa, y yo sintiendo que mis votos no los vivía, no porque tuviera una relación física con la otra persona, que no la tenía, sino por lo que mi corazón sentía. Porque para mí la castidad no está en tener sexo, sino en lo que se siente acá (se pone la mano en el pecho).</p>
<p>Yo llevaba seis años cuando llegó esta novicia. Y pasé los dos años siguientes de pelea y lucha contra mis sentimientos. Cuando llevaba como un año con esto yo tenía votos temporales, pero se acercaba el momento en que tenía que tomar los perpetuos. Y me decía “¿cómo voy a hacer votos perpetuos con lo que estoy sintiendo?”. </p>
<p>Necesitaba ayuda, necesitaba decir lo que me estaba pasando. Decidí hablar con mi maestra. Ese día yo me junté con esta niña en el subterráneo, la abracé, nada más, y le dije: “Esto no puede ser entre las dos, primero porque tú quieres ser religiosa y vas a hacer tus votos y yo ya los tengo. Esto es fuerte entre las dos, pero tiene que parar aquí, no más miraditas ni papelitos”. La apreté bien fuerte y le di un beso en la frente y subí a hablar con mi maestra. Ella también habló con la suya.</p>
<p>Mi maestra era alemana, muy rigurosa. “Le quiero confesar a usted que yo soy lesbiana y que en este minuto me siento muy enamorada de una joven”, le dije. La otra niña también habló con su maestra, pero era chilena y la respuesta fue muy distinta. A ella su maestra la acogió, la escuchó. A mí me condenó a las penas del infierno: “Usted tiene el demonio adentro. Satanás se metió en usted”. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Sandra-Pavez.jpg" alt="" title="" width="235" height="350" class="right" />-Quiero retirarme, quiero dejar los hábitos, porque yo entré aquí sabiendo que era lesbiana –le confesé.</p>
<p>-Pero&#8230; usted nunca lo dijo –me respondió.</p>
<p>-Nunca me preguntaron, me hicieron todos los tests y en ninguna parte ustedes preguntaron cuál era mi orientación sexual.</p>
<p>-Esto es una enfermedad -me dijo.</p>
<p>-Es que si fuera una enfermedad yo no habría pasado los tests sicológicos. Antes de entrar al noviciado me llevaron tres veces a una siquiatra y a una sicóloga. </p>
<p>-Está enferma y el demonio se apoderó de usted. Esto es obra del demonio. Se va a ir al infierno. Se va a condenar. Desde hoy, si la niña viene por esta escala, usted se va por la otra. Y no la mire. Si usted la mira, se tiene que venir a confesar conmigo y desde hoy se confiesa día por medio con el padre. Y desde hoy hasta los sueños me los cuenta. Si sueña con ella, me lo tiene que decir.</p>
<p>Sentí que empezó una persecución. Tenía que pasar todos los días a contarle todo lo que soñaba. Al final, a la otra niña la hicieron irse. Había que sacar a una y ella era novicia, en cambio yo ya tenía votos. Y obviamente esto tenía que quedar callado, porque la Iglesia guarda estas cosas bajo cinco llaves, para que no se sepa que adentro hay homosexuales. </p>
<p>Yo me confesaba con el padre Andrés (Theunissen) y le conté. Después que yo salí de la congregación, él me ayudó mucho. Falleció hace hartos años, era del Sagrado Corazón de San Bernardo. Él me dijo que tratara de calmarme, que no tuviera ansiedad, que no tuviera culpa. Me acogió: “Dios no te odia por esto. Yo te voy a ayudar con mi oración. Trata de que estas monjitas no te colapsen. Voy a hablar con tu maestra para que te ayude”. </p>
<p>Pero la persecución duró un año. El año siguiente yo lo pasé enferma, perdí la memoria a raíz de todo esto. Yo estaba estudiando para ser profesora de religión cuando pasó todo. Y ese verano me mandaron a estudiar a Curicó. Yo ya había hecho dos años de estudios para catequista. </p>
<h2>“Queremos sanarla de esta enfermedad”</h2>
<p><em>Sandra Pavez hoy se ve segura y confiada. Pero no siempre fue así. En 1984 colapsó. “Me costó un año volver a sonreír” cuenta. Dice que la fijación de su maestra alemana, que efectivamente la obligó hasta contarle sus sueños cada mañana, “era enfermiza y me enfermó”. Terminó en una clínica y cuando, ya recuperada, al fin se decidió a quedarse en el convento, la echaron. En esta tercera parte de su relato, cuenta la forma en que fue despojada de los hábitos y cómo llegó a ser profesora de religión:</em></p>
<p>Me mandaron a Curicó para alejarme de esta niña. Eso fue en el verano del ‘83. El año 84 yo salí del convento y en el ‘85 ya no tenía votos. En febrero del ‘84 alcancé a hacer los votos temporales. Y no me pregunte que pasó después, porque estuve sin memoria un buen tiempo. Desperté en una clínica. Los médicos me dijeron que había sufrido un colapso, un bloqueo mental por la situación de estrés que viví, por la persecución, porque estaba estudiando y tenía que sacarme buenas notas, por lo culpable que me sentía porque a la otra niña la hicieron irse. La maestra me dijo “eres tú a la que tenemos que resguardar, porque ella era novicia y parece que ella era la lesbiana, no tú. Ella te indujo”.</p>
<p>Cuando la niña salió del convento era tanta mi necesidad de verla que mentí. A mí no me gusta mentir, pero ahí dije que iba a ver a un hermano enfermo. Me dieron permiso y la fui a ver. Vivía lejos de San Bernardo, en Las Condes. Fui a decirle que yo la amaba y que si ella quería yo me retiraba y vivíamos juntas. </p>
<p>-Yo también te amo, pero no voy a vivir contigo, porque mi papá es diácono, mi hermano es sacerdote y mi hermana es religiosa. Yo me voy a quedar aquí, calladita en mi casa y tú quédate como monjita. Que este amor quede en nuestro corazón –me dijo. </p>
<p>Ella también tenía una vida de familia católica, apostólica y romana, más conservadora que la mía. </p>
<p>Me fui al convento, pedí hablar con la superiora, que era la hermana Ana María Rosende, prima del almirante José Toribio Merino. Le dije que iba a hablar con ella porque le había mentido, que no había ido a ver a mi hermano, sino a esta niña. Esa superiora, que era la provincial, no me trató mal: “Nosotros la queremos ayudar, queremos sanarla de esta enfermedad, queremos curarla. Esa niña le metió el demonio, usted era un excelente religiosa y puede dar mucho, porque tiene carisma”. Pero yo le dije que era lesbiana, que no era una enfermedad y que algún día iba a volver a enamorarme. Ella me ayudaba y la otra monja me perseguía.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Pbro-René-Aguilera-Colinier-Parroquiaelmolino-cl-4.jpg" alt="" title="" width="350" height="263" class="left" />A la maestra alemana tenía que pasar a verla todos los días a su cuarto y contarle mis sueños. Obviamente yo soñaba con la niña y si no le contaba, me sentía mala. Ahí sentí culpa por llevar un hábito y sentir lo que sentía. “Usted no es lesbiana, usted está enferma”, me decía, pero no me llevaban a un psicólogo. Hasta que colapsé y me enfermé. Después me retiraron con dos informes eclesiásticos por salud no compatible con la vida religiosa, no por lesbiana. </p>
<p>Cuando perdí la memoria me trató un doctor schoenstattiano, siquiatra, y un psicólogo también católico, aunque no religioso. A ellos les conté que era lesbiana y me apoyaron bastante. Yo apenas caminaba. Yo entré como una niñita sana al Convento y salí destrozada, llena de culpas, rechazándome. A mí me costó un año volver a sonreír. Cuando me recuperé, el siquiatra me dijo: </p>
<p>-Hermana, usted puede volver al Convento. Las monjas pidieron que usted vaya a su casa a estar con su familia hasta que cumpla su año de votos temporales, y ahí tendría que hacer los perpetuos. Yo le dije a la superiora que puede ser monja, si usted quiere. Pero ellas le van a decir que su salud no es compatible y que mejor se vaya. Pero eso no es lo que digo yo, es lo que dicen ellas. </p>
<p>El doctor me comentó que lo importante era que yo estuviera dispuesta a cumplir los votos. Cuando el doctor me dijo eso, yo pensé que, a lo mejor, con toda la experiencia de haber terminado así (enferma), podía ser más fuerte en mi fe. Pensaba: “Yo amo a Cristo y quiero enseñar a los niños a que sientan ese Cristo vivo”. Y pensé que, si no me echaban, me quedaría en el convento. Pero la monja me fue a buscar a la clínica y me dijo: “Usted se va a su casa”. Y cuando quedaban pocos días para terminar los votos temporales, la maestra me dijo lo mismo que me había advertido el doctor: </p>
<p>-No lo hacemos por nosotros, lo hacemos por usted, hija mía, para que usted esté bien y su salud no se vuelva a resentir. Su salud no es compatible con la vida religiosa y usted no puede volver al convento. No fueron capaces de decirme “no queremos que vuelvas, porque no queremos una lesbiana entre nosotras”.</p>
<p>Me quedé en mi casa. Retomé mis estudios, porque quería ser profesora de religión. Nunca me cuestioné enseñar la fe y ser catequista, sin hábito. Además, yo viví el celibato fuera del convento, porque salí y no tenía a nadie, porque yo a esa niña durante mucho tiempo no me la saqué del corazón. No tuve nada con ella. La volví a ver sólo una vez, cuando fui a una misa de las religiosas en la catedral. Nos saludamos y no quiso hablar conmigo. El miedo de ella fue más fuerte, a lo mejor, que el cariño o la pasión que sintió. Yo la recordé durante muchos años.</p>
<p>Cuando terminé mis estudios, entré a la Corporación de Educación Municipal de San Bernardo, en 1986. Empecé a hacer clases en la Escuela F 776 a niños que venían de un hogar de menores. Esa escuela hoy es la Cardenal Samoré, donde todavía trabajo. Yo me entregué a los niños, a su pobreza, a sus necesidades. Mis colegas y los apoderados me apoyaron mucho, porque yo a los niños siempre les dije que había que ir con la verdad por delante. Y las mamás me decían “no esperábamos menos de usted, que dio la cara y defendió la verdad”. Si sigo trabajando ahí es por el apoyo de los apoderados, de los colegas, de la directora. Y de la ex alcaldesa de San Bernardo, Orfelina Bustos, que conocía a mi mamá, y de su director de Educación, que me dieron el cargo de inspectora general, porque yo no podía hacer clases de religión.</p>
<h2>La oferta del obispo</h2>
<p><em>Al enterarse de la muerte del hombre que la había despojado de su condición de maestra, la profesora Pavez sintió pena. Cuando se refiere a las circunstancias del suicidio del presbítero René Aguilera, acusado de abusos sexuales a un menor, baja la cabeza y un mechón de su corta melena rubia le tapa los ojos. Sus palabras transmiten un dolor que suena genuino: “El siquiatra que me ofrecieron a mí podrían habérselo ofrecido a él, porque tiene que haber estado muy mal”. No le guarda rencor, dice. “Yo de él no recibí condenación, la recibí del obispo”. En la última parte del relato, la profesora aborda la oferta que le hizo el obispo de San Bernardo para asegurar su silencio. Lo único que el pastor aseguró fue que Sandra Pavez renunciara a considerarse católica.</em></p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/obispo-Juan-Ignacio-González.jpg" alt="" title="" width="230" height="350" class="right" />El decreto que hizo Mónica Madariaga en la dictadura, le da a la iglesia la potestad para entregar el certificado de idoneidad (para habilitar al profesor de religión) y lo que hizo el vicario (Aguilera) fue derogar mi certificado, suspenderlo. Eso se renovaba cada dos años. Hay que llevar la carta de un sacerdote y la del director de la escuela, que acreditan que están conformes conmigo y que yo participo en una parroquia.  </p>
<p>El vicario tomó la decisión de suspender mi certificado porque yo no quise dejar a mi pareja. Y ahí llegué hasta el obispo que también me salió con el demonio y me dijo:</p>
<p>-Usted se tiene que quedar callada y esto no se tiene que saber. No haga escándalo. Si una profesora de religión, que más encima fue religiosa, dice que es lesbiana se nos viene el mundo encima. Esto es obra de Satán. </p>
<p>Él obispo me condenó y me dijo algo que me dolió mucho: “Usted no se va a encontrar nunca con su madre en el cielo, por ser lesbiana”. Me tocó lo más sagrado que uno tiene, la madre.</p>
<p>Ahí me di cuenta que esto no daba para más. Sabía que me iban a quitar mi derecho a ejercer. No sabía a quién acercarme. Busqué por internet y ubiqué al Movilh (Movimiento de Liberación Homosexual). Me acerqué a Rolando Jiménez (presidente del Movilh), que me acogió muy bien y me acompañó a hablar con el obispo. Pero fue peor. Me dijo que él me negaba hablar de Dios y predicar la fe. Mientras, el vicario me decía “bueno, le doy esta semana (para separarse de su pareja) y si no, voy a tener que derogar su certificado”. </p>
<p>El obispo me ofreció pagarme una carrera como profesora básica de la asignatura que yo quisiera, que no fuera Religión, si yo renunciaba a iniciar las acciones judiciales. Me llevaron a la casa del obispo en el seminario. Me puso un escrito (con la oferta) y me dijo que se lo tenía que firmar ya, porque no quería que mi abogado (Alfredo Morgado) lo viera. Ese escrito se lo entregué al abogado. </p>
<p>El obispo mandó a mi casa a un sacerdote que yo conocía a preguntarme si quería plata. Le dije que yo tenía principios y que no quería plata sino defender mi derecho ante una jerarquía de la Iglesia que ya me había discriminado una vez y me volvía a discriminar.</p>
<p>Aunque producto de esta crisis al final con mi pareja terminamos la relación, desde el momento en que reconocí públicamente lo que era me siento el ser más libre sobre la tierra.</p>
<p>Ahora, cuando me enteré del suicidio del padre René Aguilera y de la acusación de abuso en su contra, me dio pena. Es dramático. Yo creo en Dios y en el más allá, y el alma de una persona que se suicida no queda muy bien. </p>
<p>El siquiatra que me ofrecieron a mí, podrían habérselo ofrecido a él, porque tiene que haber estado muy mal para quitarse la vida siendo sacerdote. Esto me dice mucho del apoyo de la jerarquía a las personas cuando están mal, cuando tienen culpa. ¿Cómo habrá estado su alma, para haber llegado a esto?</p>
<p>Ahora veo por qué él me dijo “vaya y después confiésese”. Pienso que a él le pesaba mucho el cargo. No se olvide que Pilatos mando a matar a Jesús por el peso del cargo. Cuando me daba un ultimátum para dejar a mi pareja, también veía en sus ojos que no era lo que él hubiera querido hacer, que detrás de él había un obispo que lo presionaba. Creo que por eso me dijo, en el fondo, “guarde las apariencias”. Yo de él no recibí condenación, la recibí del obispo. </p>
<p>Yo nunca supe de conductas impropias de él. Lo que sí sé es que cuando yo puse el recurso, a él lo sacaron del cargo de vicario. Yo hoy le pido a Dios por su alma, porque debe haber sido una persona católica con una presión muy grande, con la presión de una patología, porque lo que sí es patológico es aprovecharse de un niño. </p>
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		<title>Sobrina de Karadima: “Quiero manifestar mi absoluto apoyo a las víctimas”</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Oct 2010 20:22:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Villarrubia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Karadima]]></category>

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		<description><![CDATA[María Soledad Latorre, sobrina del cuestionado sacerdote Fernando Karadima, ha estado mucho tiempo cerca del tema de las agresiones sexuales debido a su trabajo como psicóloga clínica y también, por las acusaciones que pesan sobre su tío.  En esta carta que hizo llegar a CIPER, reflexiona con ecuanimidad sobre los delitos sexuales siempre terribles y también difíciles de enfrentar tanto social como familiarmente. Al respecto dice: “ Siempre he pensado que es mejor saber lo que está pasando al lado de uno, me horroriza pensar que pueda esta pasando algo grave y yo no me entere. Prefiero una verdad dolorosa como ésta, que vivir engañada”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-18152" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-karadimacarta.jpg" alt="" width="370" height="253" /></p>
<p class="excerptdestacado">María Soledad Latorre, sobrina del cuestionado sacerdote Fernando Karadima, ha estado mucho tiempo cerca del tema de las agresiones sexuales debido a su trabajo como psicóloga clínica y también, por las acusaciones que pesan sobre su tío.  En esta carta que hizo llegar a CIPER, reflexiona con ecuanimidad sobre los delitos sexuales siempre terribles y también difíciles de enfrentar tanto social como familiarmente. Al respecto dice: “ Siempre he pensado que es mejor saber lo que está pasando al lado de uno, me horroriza pensar que pueda esta pasando algo grave y yo no me entere. Prefiero una verdad dolorosa como ésta, que vivir engañada”. María Soledad explica, además que nunca vio que su tío abusara de nadie, pero sí recuerda que él “siempre estaba rodeado de jóvenes, varones y buenmozos, a los que en mi familia llamaba “los Pollos de Fernando”. Lo que me llamaba la atención era la sumisión de estos jóvenes frente a esta figura, que se veían como súbditos de un gran monarca”.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><strong>***La Decisión de Hablar sobre la Infamia***</strong></p>
<p>He decidido hablar sobre algo que me ha removido profundamente durante los últimos meses. No puedo abstenerme de hablar, porque me siento interpelada a hacerlo. Hablaré del caso de abuso sexual por parte del sacerdote Fernando Karadima, y hablaré de manera distinta a los que han hablado hasta el momento. No soy víctima, al menos no directa, pero me siento afectada por los hechos, y sobre todo me siento muy dolida por el daño que esto ha ocasionado a muchas personas, incluyendo a su propia familia.</p>
<p>Lo que busco con esto es hacer pública una postura en relación a un hecho que me involucra en lo profesional, ya que me he dedicado a trabajar con víctimas de agresiones sexuales los últimos 8 años, y en lo personal, por el vínculo de parentesco que tengo con el sacerdote, quien es mi tío en segundo grado, primo de mi madre. No ha sido fácil decidirme a hablar y estoy segura que si se tratara de otro caso de abuso de este tipo, sin el vínculo de parentesco, sería mucho más fácil hacerlo.</p>
<p>Sin embargo, creo que desde mi posición en el caso, puedo dar una señal al respecto. Quiero, antes que nada manifestar mi credibilidad absoluta, mi solidaridad y apoyo a las víctimas, en especial a José Andrés Murillo y James Hamilton, a quienes conozco y estimo. Reconozco su valentía al hacer públicos estos hechos, porque sé la ruta dolorosa que deben recorrer las víctimas de abusos. Primero al reconocerse como víctimas y luego enfrentar a su entorno, con el riesgo de no ser creídos o desacreditados, y también con la esperanza de recibir reconocimiento y gestos de reparación.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>Me tocó ver por años como él se desenvolvía como una persona poderosa, con muchos seguidores incondicionales, rodeado de un halo de santo.</p></blockquote>
<p>Se preguntarán por qué mi credibilidad absoluta a un hecho como éste. Creí en esto y de manera inmediata, porque si bien jamás pensé que este señor fuera un abusador sexual, desde mi perspectiva habían señales de una estructura al interior de la Parroquia El Bosque que hacían posibles hechos de abuso de poder, incluyendo abusos sexuales. Me tocó ver por años como él se desenvolvía como una persona poderosa, con muchos seguidores incondicionales, rodeado de un halo de santo. Siempre estaba rodeado de jóvenes, varones y buenmozos, a los que en mi familia llamaba “los Pollos de Fernando”. Lo que me llamaba la atención era la sumisión de estos jóvenes frente a esta figura, que se veían como súbditos de un gran monarca.</p>
<p>Recuerdo cuanto me incomodaba en misa ver como entre cinco o seis muchachos le levantaban la sotana para que él se sentara en un sitial en el altar. En ese momento no podía explicar qué me sucedía. Hoy sé que era la relación de profunda asimetría la que me inquietaba, esta idolatría a una figura que debía ser un servidor de Dios.</p>
<p>El segundo elemento que me hizo creer en que estos hechos eran verídicos fue escuchar los relatos y de quienes provenían. Darme cuenta del daño ocasionado por la transgresión de límites, la confusión y el silencio sostenido durante años. Ver que estos hombres, hoy adultos, profesionales y exitosos, no tenían nada que ganar con esta develación, por el contrario creo que los costos han sido altos en términos de exposición pública.</p>
<p>Pero creo también que era necesario que lo hicieran, como un modo de obtener verdad y justicia, aunque tardía, y quizás en un nivel meramente simbólico. Creo que sus testimonios son muy importantes para la sociedad, en especial para personas que pueden haber sido o estar siendo victimizadas, para que se atrevan a hacer pública su situación. Creo que también nos ayudan a desmitificar el tema del abuso sexual, y a ver que estos hechos pasan “en las mejores familias”, es decir no sólo en familias vulnerables o desestructuradas, y que suceden también a varones.</p>
<p>Quiero resaltar de manera especial la decisión de José Andrés de crear la Fundación Para la Confianza, porque ayudará a enfrentar este fenómeno de manera preventiva y más humana. Hace algún tiempo que estoy colaborando con él en esta causa.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Maria-Soledad-Latorre.jpg" alt="" title="" width="300" height="219" class="right" />Ahora, bien, para seguir, quiero dejar en claro que esto no es una postura contra la Iglesia Católica ni contra los Sacerdotes en general, ya que creo que uno de los aspectos más dañinos ante estas situaciones es la generalización. Soy católica y separo mi fe en Dios y mi pertenecía a la Iglesia de mi repudio hacia estos hechos. Uno de los aspectos más graves de estas situaciones es que a raíz de ellas hay personas que dudan de la institucionalidad de la Iglesia, de la legitimidad de los Sacerdotes como representantes de Jesucristo o sienten flaquear sus creencias. Creo que esto daña profundamente a la Iglesia, ya que se suma a otras graves denuncias a nivel mundial. Pero a la vez, creo que puede ser también una oportunidad para dar una respuesta efectiva a estas denuncias, esclarecer los hechos y dar señales de reparación a las víctimas. Eso generaría un terreno propicio para que en el futuro personas que sean dañadas por representantes de la Iglesia, sientan la confianza para poder denunciar.</p>
<p>Con respecto a la figura del padre Karadima como abusador, si bien en lo personal nunca he tenido un vínculo de cercanía con él, él sí ha significado mucho para mi familia. Por esto necesito señalar que siento una sensación de profundo daño moral hacia todos nosotros, en la medida que depositamos en él y en su Parroquia nuestra fe y confianza, en momentos de mucha significancia. Por ejemplo, en la Parroquia El Bosque fueron bautizados gran parte de nuestros hijos, celebrados muchos matrimonios, primeras comuniones y velados nuestros muertos. En mi caso, mi madre que falleció en junio de 2008 fue velada en ese lugar, con una misa preciosa presidida por su primo Fernando Karadima, acompañado de otros seis sacerdotes en el altar. Asimismo, sé que algunos de mis familiares tenían con él un vínculo de confesión y guía espiritual. En este contexto, es imposible no sentirse también traicionado. Al menos, eso es lo que siento yo.</p>
<blockquote class="destacadonews"><p>Siento una sensación de profundo daño moral hacia todos nosotros, en la medida que depositamos en él y en su Parroquia nuestra fe y confianza… en la Parroquia El Bosque fueron bautizados gran parte de nuestros hijos, celebrados muchos matrimonios, primeras comuniones y velados nuestros muertos… es imposible no sentirse traicionado.</p></blockquote>
<p>Quiero dejar claro que mi intención no es dañarlo ni enlodarlo, su imagen ya está suficientemente deteriorada y no por mi acción. Pero no puedo mantenerme al margen de una situación tan dañina para su entorno. Pese que no tengo contacto directo con su familia cercana, puedo imaginar el dolor que están viviendo.</p>
<p>Quiero resaltar que mi sensación ante estos hechos es de profunda vergüenza, aún cuando sé que no tengo ninguna responsabilidad en lo sucedido. Esto es lo que algunos autores llaman la “vergüenza ajena”, cuando uno asume parte de la responsabilidad del agresor. En mi caso, la vergüenza se ve agravada por el hecho de trabajar en el tema del abuso sexual infantil y haber hecho recientemente mi Tesis de Magister en el tema.</p>
<p>Si bien siempre he sabido que estos hechos ocurren en muchas familias y que está dentro de las probabilidades tener un hecho así en el círculo cercano,  que no es una situación que afecte a “otros” o a “distintos”, considero muy grave que sea cometido por un integrante que además cuente con la envestidura de Sacerdote.</p>
<p>Un abuso cometido por un sacerdote con tanta legitimidad y autoridad como el Padre Karadima, que ostenta haber sido discípulo del San Alberto Hurtado, que se sabe que aportó a la generación de vocaciones sacerdotales y que tenía fama de “santo” en su entorno, es un hecho gravísimo. Todo esto es parte de la estructura que hizo posible que estos abusos fueran cometidos, de manera sistemática y a muchas víctimas distintas, y que se mantuvieran en silencio por décadas.</p>
<p>Quiero resaltar algunas situaciones que me parecen especialmente graves en relación a este sacerdote-abusador y sus prácticas abusivas:</p>
<p>Primero, utilizar su envestidura para ingresar paulatinamente al mundo íntimo de estos jóvenes, a sus pensamientos, sentimientos, creencias y temores, para influenciarlos, manipularlos y confundirlos, hasta llegar a tenerlos bajo su control y poder transgredir sus límites como lo hizo. En una situación así estos jóvenes estaban completamente vulnerables e indefensos.  Me imagino la sensación de traición que significa que alguien que crees un padre espiritual y un santo acceda ti de manera inapropiada en términos sexuales.</p>
<p>Si por lo general las víctimas reciben el mensaje implícito por parte de su abusador de “no te creerán si hablas”, cabe imaginarse como se vive este mismo mensaje al ser abusado por alguien que tiene fama de santo y líder moral.</p>
<p>Segundo, me parece muy grave que luego de cometidos los actos abusivos, él solía enviar a sus víctimas a confesarse. Ellos convertidos en “pecadores”, en “culpables”, probablemente sintiéndose confundidos y reprochándose no haber podido oponer resistencia. No es poco habitual que los agresores sexuales utilicen este tipo de estrategias, de darle un halo pecaminoso a los hechos, lo cual lo libera de su responsabilidad en la transgresión, y a la vez mantiene el silencio. Me horroriza pensar que pudieron existir otros sacerdotes que recibieron estos “secretos de confesión” y se limitaron a dar penitencias a estos jóvenes.</p>
<p>Para finalizar, quiero expresar que he extraído como un aprendizaje de esta situación que hay que tener cuidado con las idolatrías y las grandiosidades, tanto al interior de las familias como de las instituciones. Las exaltaciones y devociones a Dios y no a sus servidores. Los santos se caracterizan por su humildad y generosidad. El levantar y sostener este tipo de figuras da pie para situaciones de abuso de poder, de desigualdad y sometimiento.</p>
<p>Otro tipo de prácticas que debemos cuidar es la de mantener secretos, misterios o cualquier tipo de estrategia de ocultamiento, que favorezca que graves situaciones como éstas puedan silenciarse y perpetuarse, dejando indefensas a las víctimas.</p>
<p>Siempre he pensado que es mejor saber lo que está pasando al lado de uno, me horroriza pensar que pueda esta pasando algo grave y yo no me entere. Prefiero una verdad dolorosa como ésta, que vivir engañada. Con estas palabras estoy contribuyendo a romper el silencio, a no sentirme atrapada en ningún conflicto de lealtades y saber que es sano que estos hechos se sepan, para poderlos frenar, reprochar y mejorar nuestra prácticas. Una de las primera prácticas que yo quise ejercer, y ahora de manera pública, es la de tener una postura frente al hecho, frente a lo que yo llamo una infamia, comunicar mi malestar, mi dolor y mi indignación, y sobre todo poder optar qué tipo de vínculos sostengo y preservo, en aras de lo que me parece más correcto.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>María Soledad Latorre Latorre</strong><br />
<em>Asistente Social &#8211; Magister en Psicología Clínica</em>.</p>
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		<title>El cuestionable manejo de la Iglesia chilena en casos de abuso sexual</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Oct 2010 14:22:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alexei Barrionuevo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[In April of last year, the Rev. Juan Esteban Morales, the head of a Roman Catholic parish here, visited Dr. James Hamilton at his clinic to make an unusual request: that he stop pursuing an annulment to his marriage.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-fernandokaradima.jpg" alt="" title="" width="370" height="248" class="alignnone size-full wp-image-16281" /></p>
<p class="excerptdestacado">In April of last year, the Rev. Juan Esteban Morales, the head of a Roman Catholic parish here, visited Dr. James Hamilton at his clinic to make an unusual request: that he stop pursuing an annulment to his marriage. </p>
<p>It was not simply a matter of giving the marriage another try. Instead, Dr. Hamilton said he was warned that the annulment could “seriously affect the image” and health of one of Chile’s most influential and respected priests. </p>
<p>The reason: Dr. Hamilton wrote in his annulment request that the priest, the Rev. Fernando Karadima, started abusing him when he was 17, irreparably harming his relationship with his wife. </p>
<p>“No one has shown any compassion for me,” Dr. Hamilton said he told Father Morales, who is also a doctor. “My life has been destroyed, and I am surprised that someone like you, a colleague and a priest who has to protect Christian souls, would ask me to do something like that.” </p>
<p>The sheltering appears to be ending. On Wednesday, a judge ordered that Father Karadima, 80, once an unmatched spiritual leader with several bishops and dozens of priests as disciples, be interrogated in relation to charges of sexually abusing at least four young parishioners. </p>
<p>Many in Chile expect the Vatican, now investigating the charges, to rule on Father Karadima’s case any day, possibly imposing sanctions from expulsion from the priesthood to a prohibition against contact with young people. </p>
<p>As the scandal widens over Father Karadima’s actions, it has raised damaging questions about why the Chilean church hid the allegations for so long. This conservative nation has been shaken since the matter became public this year, staining respected church figures who protected Father Karadima. </p>
<p>For years, church officials, including Cardinal Francisco Javier Errázuriz, archbishop of Santiago, tried to shame accusers into dropping claims, refused to meet with them or failed to carry out formal investigations, according to interviews and court testimony. </p>
<p>The Catholic Church’s handling of abuse claims here offers a revealing look into how it has approached accusations against priests around the world. From Europe to the United States to South America, sexual abuse claims have caused a rippling crisis for the church, which for years tried to play down the concerns but more recently has shown a willingness to investigate and punish offending priests. </p>
<p>The first reports of abuse by Father Karadima reached Cardinal Errázuriz in mid-2003, months after the Chilean Bishops Conference issued procedures for handling cases of sexual abuse involving priests. In a letter to the cardinal, a young parishioner, José Murillo, told of the abuses he suffered, assuming an investigation would be opened. </p>
<p>The cardinal sent back a note, saying he was praying for Mr. Murillo, but failed to open a preliminary investigation. He chose not to do so, the cardinal said in an e-mailed response, because “unfortunately, I judged that the accusations were not credible at the time.” </p>
<p>But the Rev. Marcelo Gidi, a canon law expert, said that according to the Chilean church guidelines, a simple report of alleged abuses should have been enough. “Even if a church official hears of abuses through the news, there must be an investigation,” he said. “What should be judged as ‘credible’ enough to open an investigation is the good faith of the accuser, not the accusation itself.” </p>
<p>The concerns about Father Karadima stretched back even further. A publicist who grew close to Father Karadima stated in court that in 1984 he and a group of parishioners sent a letter to Archbishop Juan Francisco Fresno, who later became a cardinal, complaining about Father Karadima’s “improper conduct.” The publicist later found out through someone who worked with the cardinal that the letter had been “torn up and thrown away,” he said in a court statement. </p>
<p>Eleven years later, the approach appeared similar. </p>
<p>In 1995, after enduring Father Karadima’s sexual advances, Mr. Murillo, then 19, confronted the priest. Shortly afterward, Mr. Murillo said, an angry Father Karadima and one of his disciples, the Rev. Andrés Arteaga, who is now a bishop, cornered him in a meeting room. </p>
<p>“They humiliated me, and Arteaga treated me really badly, questioning my intelligence and telling me I should stop studying philosophy and take up theater, and that I should listen more closely to Karadima,” Mr. Murillo said. </p>
<p>Father Karadima had asked Mr. Murillo to accompany him to his bedroom in the parish to confess, Mr. Murillo said. A bishop was there when they arrived. Mr. Murillo said Father Karadima pulled out a bottle of whiskey and gave him a glass “to relax me.” </p>
<p>The bishop, looking nervous, left. While Mr. Murillo told him about his life, the priest touched the young man’s leg and genitals, then opened the zipper of his pants and tried to masturbate him, he said. </p>
<p>“I stopped him and left crying,” Mr. Murillo said. </p>
<p>Bishop Arteaga did not respond to requests for comment made through a church spokesman. Multiple attempts to reach Father Karadima were also unsuccessful. </p>
<p>Around that time, a crisis was brewing in the marriage of Dr. Hamilton and his wife, Verónica. Dr. Hamilton, who once considered Father Karadima a father figure and a saint, broke down and told his wife that the priest began abusing him when he was 17. Father Karadima had such influence over him, he said, that the sexual contact continued for more than 15 years. </p>
<p>Without her husband’s knowledge, Mrs. Hamilton told the Rev. Adolfo García, a relative, of the abuses in 2004. Father García spoke with Cardinal Errázuriz about the matter, according to Mrs. Hamilton’s testimony, and in June of that year the cardinal appointed the Rev. Eliseo Escudero to conduct the first investigation into Father Karadima. </p>
<p>In 2006, Father Escudero made his report to the cardinal, stating that he believed “the accusers to be credible and suggesting certain courses of action.” </p>
<p>Yet Cardinal Errázuriz suspended the investigation for more than three years, to wait for new evidence and because he thought the allegations were beyond the statute of limitations, he said in a public letter last April. </p>
<p>In the meantime, the cardinal removed Father Karadima as head of the parish, naming Father Morales in his place, and consulted with the Vatican and two canon law experts. The church investigation finally resumed late last year, and in June the cardinal referred a 700-page file on the matter to the Vatican. </p>
<p>The Vatican spokesman, the Rev. Federico Lombardi, said the Congregation for the Doctrine of the Faith “took it upon itself to review the case” and sent it to a special committee, often set up in complex cases, to “be examined and judged.” He declined to say whether the Vatican knew of the case before 2009, but argued that Cardinal Errázuriz “is extremely cooperative in his relations with the congregation and promptly took the precautionary measures that are normally taken for the accused in such cases.” </p>
<p>Cardinal Errázuriz, 77, who is to retire shortly, said he made mistakes. “We are very clear now that if we were presented with a new case today we would do things much better,” he said in e-mailed responses to questions. </p>
<p>The fallout from the Karadima case has already begun. The Rev. Hans Kast, a priest who left Father Karadima’s parish in 2005 and is now chancellor of the Chilean Catholic Church, testified this year that he had witnessed sexual abuses by Father Karadima. </p>
<p>Beyond that, the Rev. Francisco Walker, president of the Ecclesiastical Tribunal, a Chilean church court, admitted this year that he had made a mistake by leaking Dr. Hamilton’s confidential annulment request to Bishop Arteaga and Father Morales; he resigned from the court in July. </p>
<p>Dr. Hamilton said that during his visit to the clinic, Father Morales had asked for “mercy,” and for him to drop the accusations because Father Karadima could not withstand such a shock. “I was so surprised that I asked him whether he believed me about the abuses,” Dr. Hamilton said. “He said that he did, and that’s why he was asking for mercy.” </p>
<p>Father Morales acknowledged the visit in court testimony, but said he had asked Dr. Hamilton to withdraw the accusations simply because they were not true. </p>
<p>Cardinal Errázuriz also said he had “powerful reasons” for rejecting various requests from Dr. Hamilton for a meeting on the issue in 2005, 2006 and 2009, adding that it “doesn’t mean his testimony had not been received through other official channels.” </p>
<p>In addition to the abuse victims, half a dozen men have testified in court proceedings that Father Karadima’s kisses and sexual advances to his closest followers were widespread and public. One of them, the Rev. Andrés Ferrada, stated that he witnessed these abuses as early as the mid-1990s, “but no one ever did anything about it.” </p>
<p><strong>(*)Este artículo fue <a href="http://www.nytimes.com/2010/10/28/world/americas/28chile.html?_r=2&#038;nl=&#038;emc=a22"target="_blank">publicado originalmente en el diario The New York Times</a>.</strong></p>
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		<item>
		<title>Denuncia de abuso en el Liceo Alemán: La promesa incumplida del cardenal y el ocultamiento del acusado</title>
		<link>http://ciperchile.cl/2010/05/19/denuncia-de-abuso-en-el-liceo-aleman-la-promesa-incumplida-del-cardenal-y-el-ocultamiento-del-acusado/</link>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 02:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Ramírez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[A un mes de que la Conferencia Episcopal llamara a denunciar los abusos a menores cometidos por sacerdotes y anunciara que los obispos “actuarán con rigor”, se conocen detalles acerca de cómo la congregación del Verbo Divino facilitó a fines del año pasado el ocultamiento de un religioso filipino afectado por una orden de detención. Además, la familia que hizo la denuncia sostiene que el cardenal Errázuriz les prometió apoyo, pero que finalmente en marzo pasado se les comunicó que el arzobispado no puede investigar los hechos porque sólo el Vaticano tiene autoridad sobre las congregaciones. La sede pontificia, en todo caso, ya fue alertada por otra vía. En la justicia chilena podría entrar al caso uno de los abogados más cercanos a la iglesia, el penalista Davor Harasic, quien esta vez defendería a la familia que denunció la agresión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Salió de su audiencia con el cardenal con un pan de pascua en las manos y la satisfacción de saber que por fin la Iglesia Católica se comprometía no sólo a investigar seriamente su denuncia, sino a brindarle apoyo a su familia. Habían pasado tres meses desde que diversos profesionales le comunicaron que su hijo de sólo cuatro años presentaba síntomas de haber sido víctima de abuso sexual. Un calvario que partió a mediados de septiembre de 2009, cuando llevó al niño a la consulta de una neuróloga y luego a una sicóloga por sus inusuales accesos de agresividad y conductas erotizadas. Junto a su mujer hicieron la denuncia ante la justicia y luego la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI inició las pesquisas que arrojaron como sospechoso a Richard Aguinaldo, el padre Ricardo, uno de los sacerdotes que trabajaba en el Liceo Alemán del Verbo Divino de Chicureo, el establecimiento donde su hijo asistía al prekinder. </p>
<p>Fue una vez que el Ministerio Público acumuló antecedentes que permitieron formalizar al religioso de origen filipino y decretar su prisión preventiva, que decidió llevar la denuncia a la justicia eclesiástica. Sólo un día después de iniciado el proceso en la sede de la Arquidiócesis de Santiago, en la primera quincena de diciembre, el cardenal Francisco Javier Errázuriz lo recibió en audiencia.</p>
<p>– Yo tenía un discurso preparado, pero me sorprendió de entrada. “El niño está diciendo la verdad”, me dijo. Me descolocó. “¿Cómo sabe usted eso, cardenal?”, le pregunté. Y me dijo: “Me leí la carpeta que usted trajo ayer y es imposible que un niño de cuatro años mienta cuando dice todo eso” –relata el padre del menor, quien pidió mantener bajo reserva su identidad, para proteger a su hijo.</p>
<p>Al cardenal, cuenta, le entregó más antecedentes, como declaraciones que constaban en el proceso iniciado por la Fiscalía de Colina e, incluso, escuchas telefónicas:</p>
<p>–Ahí comenzó a agarrarse la cabeza. “¿Cuántas veces te han llamado los sacerdotes (del Verbo Divino) para ofrecerte ayuda?”, me preguntó. “Ninguna”, le dije. “Y dime, ¿te están pagando las terapias de tu hijo”. “No, padre, nada”, le respondí. “Quédate tranquilo que te vamos a ayudar”. Me ofreció un pan de pascua para que me lo llevara. Lo encontré un bonito gesto. Fue un siete. Me creyó, se quedó con más información y me dejó tranquilo. Me dijo que me iban a llamar y que me iban a apoyar. Pero no sucedió nada. Esperé y cero. Ni un mensaje. Ni siquiera un mail.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Fernando-Chomalí.jpg" alt="" title="" width="233" height="350" class="right" />Al cardenal no lo volvió a ver. Tres meses después, el obispo auxiliar de Santiago, Fernando Chomalí, le comunicó formalmente que el arzobispado no haría nada. Él lo sintió como una bofetada. Un golpe que lo desanimó tanto como cuando se enteró de que la Congregación del Verbo Divino había facilitado el ocultamiento de Aguinaldo en noviembre, después de que la Fiscalía despachó su orden de detención. Un episodio que quedó registrado en diversos documentos que constan en la carpeta que lleva el Ministerio Público.</p>
<h2>El ex abogado de la iglesia que podría cambiar de rol</h2>
<p>Los antecedentes acumulados en la investigación de la Fiscalía contrastan duramente con las declaraciones formuladas el pasado 16 de abril por el presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, el obispo Alejandro Goic, quien leyó una declaración en la que pidió perdón por los casos de religiosos que han cometido abusos, llamó a comunicar las denuncias a la iglesia y aseguró que “hemos actualizado nuestra normativa canónica que nos obliga a actuar con rigor frente a eventuales denuncias, aplicación que ya habíamos establecido en mayo de 2003”.</p>
<p>– No hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores –dijo Goic–, y no hay pretexto alguno que pueda justificar este delito. A las personas directamente afectadas y a las comunidades que en Chile han visto en algún sacerdote motivo de escándalo, les pedimos perdón, y les exhortamos a comunicarnos estos hechos. Es total nuestro compromiso de velar incesantemente porque estos gravísimos delitos no se repitan.</p>
<p>Si la Iglesia Católica ya había definido en 2003 actuar con rigor y acoger a los denunciantes, eso no parece haberse cumplido en el caso que siete años después afecta a Aguinaldo.</p>
<p>La familia se siente sola, pero se prepara para reforzar su artillería legal para enfrentar la justicia. Además del abogado Sebastián Mandiola, quien ha llevado el caso hasta ahora, están en avanzadas conversaciones para sumar a un penalista conocido por su cercanía con los jesuitas y cuya opinión suele ser consultada por el arzobispado.</p>
<p>Davor Harasic, ex integrante del Consejo de Defensa del Estado, representó a la iglesia en 2004 en el proceso por el asesinato del sacerdote Faustino Gazziero, cometido en la catedral metropolitana por un joven con sus facultades perturbadas. Un año antes, tras el caso de abusos sexuales del cura “Tato”, la revista <em>Qué Pasa</em> preparó un reportaje titulado “El club de abogados de la Iglesia”, en el que enumeraba a los profesionales dispuestos a trabajar gratuitamente para la institución religiosa. Entre ellos mencionaba a Harasic. “No le puedo cobrar a mi madre”, dijo entonces Harasic, quien ahora está apunto de transformarse en acusador del sacerdote Aguinaldo.</p>
<h2>Escondido en un fundo</h2>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Davor-Harasic.jpg" alt="" title="" width="234" height="350" class="left" />La desilusión del papá del menor con la congregación del Verbo Divino fue casi inmediata. El 15 de septiembre del año pasado, después de la consulta con la sicóloga, junto a su esposa decidió llevar al niño al Servicio Médico Legal. Ahí el pequeño fue examinado, una carabinera tomó declaración a la pareja y luego derivó los antecedentes a la Fiscalía de Colina. Seis días después, el lunes 21, se reunió con Herbert Becker, el padre Heriberto, rector del colegio.</p>
<p>–Le expliqué la situación y que las probabilidades de que haya ocurrido en el colegio eran altas. “¿Y usted qué quiere que haga?”, me preguntó. “Que se investigue internamente”, le contesté. Lo vi tan pasivo que le dije que si no tomaba medidas, lo iba a dar a conocer a la comunidad.  “Si usted decide hacer eso”, me respondió, “es mejor que se retiren con su familia del colegio”. Fue un balde de agua fría, porque uno elige el colegio no sólo pensando en la enseñanza académica, sino también por un proyecto, filosofía, valores.</p>
<p>El 23 de septiembre, relata el papá, se programó una reunión con todos los apoderados del ciclo de pre-básica: “Ahí habló el rector. Dijo que había una sospecha y que iban a ser de una sola línea. Que el culpable tenía que pagar, que se harían parte del apoyo a la familia afectada frente a todos los procedimientos legales”.</p>
<p>No fue así. Apenas la investigación enrumbó hacia el sacerdote filipino, el anunciado apoyo a la familia se desvaneció. La defensa del religioso la asumió el conocido penalista Carlos Cortés, “que iba a ser el abogado que supuestamente nos iba a proporcionar el colegio”, cuenta el padre del niño.</p>
<p>Y contra todo lo expuesto en la declaración del episcopado hecha en 2003 y confirmada ahora en abril por el obispo Goic, lo que hizo la Congregación del Verbo Divino fue dificultar la detención de Aguinaldo y ocultarlo de la justicia. Así se desprende del expediente que lleva la Fiscalía, donde consta el Informe Policial Nº15178/00623, fechado el 4 de diciembre de 2009 y firmado por el subcomisario César Bórquez y el detective D’Angelo Espíndola. El documento indica que el 1 de noviembre del año pasado ambos agentes concurrieron al colegio a detener a Aguinaldo y consultaron al rector Becker por su paradero. El sacerdote les dijo que lo desconocía.</p>
<p>No obstante, en la declaración que el propio Becker hizo la Fiscalía de Chacabuco, el 6 de enero de 2010, reconoció que a comienzos de noviembre supo por el abogado Cortés que la policía estaba buscando a Aguinaldo. También admitió que el abogado le pidió que sacara al imputado del colegio porque lo iban a detener y que efectivamente dio aviso a Aguinaldo para que se fuera. Finalmente, declaró que el sacerdote filipino estuvo en varias propiedades de la congregación mientras era buscado por la policía.</p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Francisco-Javier-Errázuriz1.jpg" alt="" title="" width="242" height="350" class="right" />Las afirmaciones de Becker fueron refrendadas por el profesor de música del colegio, César Arenas Bernal, quien declaró como testigo el 7 de enero de 2010 ante el fiscal Mauricio González Araya. Arenas indicó que el 4 de noviembre de 2009 el rector Becker informó a los profesores que Aguinaldo estaba con orden de detención y que permanecía en el sur por instrucciones de su defensa, debido a que consideraba que esa orden era ilegal porque el acusado no había sido citado a declarar previamente.</p>
<p>El profesor Arenas no entró gratis en este proceso. Durante una audiencia en noviembre pasado, el abogado Cortés lo mencionó como sospechoso de ser el autor de los abusos. Ese mismo día fue abordado por la prensa. En su testimonio aseguró que frente al daño que esto produjo a su imagen y honra no ha recibido apoyo ni de la congregación ni de su empleador para aclarar ante los apoderados que la imputación carecía de fundamentos.</p>
<p>El ya mencionado informe policial de los agentes Bórquez y Espíndola agrega más datos acerca de la protección que la congregación brindó a Aguinaldo. El relato de los policías indica que el 2 de noviembre el rector Becker les facilitó el número del celular de Aguinaldo, con quien lograron establecer contacto telefónico a las 13:30 de ese día. El sacerdote filipino les dijo que estaba en viaje a Los Ángeles y acordaron reunirse en esa ciudad por la noche. El imputado no volvió a responder las llamadas. A las 21:30 el subcomisario Bórquez y el subinspector Germán Pereira llegaron hasta el Liceo Alemán del Verbo Divino de Los Ángeles, donde funcionarios del establecimiento les indicaron que Aguinaldo estaba en el fundo San José de la localidad de Huaqui, propiedad de la congregación.</p>
<p>Esa misma noche Bórquez y Pereira se trasladaron al fundo, donde un cuidador les confirmó que había visto a Aguinaldo en el predio. Los policías se comunicaron con el fiscal Mauricio González, quien obtuvo de la jueza de Garantía Carolina Gajardo autorización para ingresar y registrar el fundo por espacio de una hora. En ese lapso los agentes sólo lograron revisar una parte del predio y se retiraron sin ubicar a Aguinaldo. Las diligencias para ubicar al imputado continuaron. De esta manera, aunque finalmente el sacerdote se presentó a las autoridades, quedó registrado que burló la orden de detención ocultándose en propiedades de su congregación. </p>
<p>CIPER intentó obtener la versión sobre estos hechos del rector Becker y del provincial de la congregación del Verbo Divino, Carlos del Valle, máxima autoridad de ese grupo religioso en Chile. Ambos argumentaron, a través de sus secretarias, que esta semana les resultaba imposible responder al requerimiento.</p>
<h2>Las excusas de la iglesia chilena</h2>
<p>Las sorpresas de la familia del niño con el accionar de la iglesia no pararon ahí. El 18 de marzo pasado, tres meses después de su cita con el cardenal, el papá del menor recibió un llamado de una persona que se identificó como Cristián Becker. Le dijo que le habían asignado la investigación para un eventual juicio canónico y que había habido una reunión entre el vicecanciller del arzobispado, el obispo Chomalí y el provincial de la congregación del Verbo Divino, Carlos del Valle, en la que habían estimado que debía hacerse esa investigación. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Herbert-Becker.jpg" alt="" title="" width="350" height="233" class="left" />Al padre del niño le pareció extraña esta versión. No podía creer que el arzobispado hubiese consultado a Del Valle, jefe de la congregación en Chile, en circunstancia que estaba acreditado en el proceso judicial que esa orden religiosa había facilitado sus propiedades para ocultar a Aguinaldo en noviembre.</p>
<p>Pidió una audiencia con Chomalí para cerciorarse de que estaba frente al procedimiento adecuado:</p>
<p>– Resulta que nadie conocía a este Cristián Becker. Chomalí me dijo que efectivamente había existido una reunión y que como arzobispado no podían hacer nada, que no tenían tuición sobre la congregación, porque ésta depende directamente de Roma y que no había nada que hacer porque así funciona la escala jerárquica. Me dijo que, de todas formas, esto era aún una sospecha (…) Dijo que el arzobispado no podía hacer más que manifestarle a la congregación que yo no estaba conforme y que eso habían hecho, que le habían sugerido al provincial (del Verbo Divino) que hiciera algo. “Lo siento mucho, pero es lo más que podemos hacer”, me dijo, sin ponerle ni sacarle palabras.</p>
<p>La respuesta lo descolocó. Las palabras de Chomalí desconocían por completo lo que le había dicho el cardenal Errázuriz en diciembre. Era sumamente extraño que la máxima autoridad de la iglesia en Santiago le hubiese prometido ayuda a la familia si sabía que la denuncia afectaba a una congregación sobre la que no tenía tuición. ¿O acaso el cardenal desconocía las limitaciones de su propia autoridad frente a una congregación que depende de Roma?</p>
<p>CIPER solicitó una entrevista con el obispo Chomalí y le envió un cuestionario consultándole si el arzobispado al menos había puesto los antecedentes en conocimiento de las autoridades pertinentes en Roma. La respuesta formal de Chomalí fue entregada por intermedio del director del Departamento de Opinión Pública del arzobispado, Ramón Abarca, confirmando lo adelantado por el padre del niño: “Todo lo referido a este tema está en manos de la congregación del Verbo Divino, porque el arzobispado tiene tuición para investigar a las instituciones y religiosos diocesanos, pero no a las congregaciones que dependen directamente de Roma”. </p>
<h2>Todos los caminos llegan a Roma</h2>
<p>La familia vivió esta semana el peor momento desde que inició el camino judicial. La Quinta Sala de la Corte de Apelaciones accedió el lunes 17 a la solicitud de la defensa de Aguinaldo y le cambió la prisión preventiva por arresto domiciliario. </p>
<p>–Entendemos que este es el primer paso para acreditar la inocencia absoluta de mi representado –dijo a la prensa el abogado Carlos Cortés. </p>
<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Liceo-Alemán-Chicureo.jpg" alt="" title="" width="350" height="240" class="right" />Se trata de la misma sala que en noviembre denegó el arresto domiciliario, ocasión en que la fiscalía y los querellantes alegaron que permitirle a Aguinaldo vivir en una casa de la congregación era inapropiado, debido a que esa institución había facilitado el ocultamiento del religioso cuando se ordenó su detención.   </p>
<p>Los jueces, en todo caso, tuvieron a la vista esta vez el “informe pre sentencial” de Gendarmería que recomienda no beneficiar al imputado con alguna medida de libertad vigilada, debido a que no tiene red de apoyo que contenga su conducta, a su poca capacidad reflexiva y a su falta de control, lo que le genera impulsos agresivos. El informe finaliza con una observación decidora respecto a su escasa internalización de las reglas grupales y difícil aprendizaje de las experiencias.</p>
<p>El dictamen del lunes hace a la familia preguntarse si vale la pena continuar. “El niño está en terapia desde que se inició esto y cada vez que tiene que dar su testimonio, vuelven a manifestarse sus temores y se pierden los avances que han logrado con él”, dice un amigo del padre. Pero el papá del niño tiene fe de que tanto la justicia como las más altas autoridades de la iglesia –y no precisamente el arzobispado chileno– se harán cargo de las acusación: </p>
<p>–No le puedo dar detalles aún de cómo lo vamos a hacer, pero vamos a llegar a Roma –dice con convicción. CIPER confirmó a través de otras fuentes que el Vaticano ya está al tanto del caso, por una vía distinta al arzobispado. El proceso, en todo caso, se vislumbra largo y de frutos inciertos.</p>
<p>–Yo exijo el proceso, no el resultado –señala el padre, aunque hasta ahora lo único concreto que ha obtenido de la Iglesia Católica es un pan de pascua.</p>
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		<title>Hugo Montes hijo: “Si todo esto llega a ser cierto, me va a pesar no haber interrogado más”</title>
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		<pubDate>Fri, 14 May 2010 03:02:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad y Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Abusos]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Montes]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>

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		<description><![CDATA[El miércoles 12 de mayo, en la tarde, una vez concluida esta investigación, ingresé al despacho de Hugo Montes Ibáñez (44 años), administrador de los colegios diaconales San Esteban, San Felipe y San Nicolás, todos fundados por su padre, Hugo Montes Brunet, y propiedad de la familia. La cita fue en el colegio San Esteban de Vitacura, una antigua casona con tejas y aire campestre.
No fue fácil hacer esta entrevista. Buscaba la versión oficial de los colegios sobre los graves testimonios de ex alumnos del San Esteban acerca de comportamientos impropios de Montes Brunet, su ex rector. Pero el hombre encargado de entregarla era, además de administrador de los planteles, su hijo, precisamente el que más lo ha secundado en su exitosa carrera como educador.   
Me esperaba un rechazo tajante. Lo que encontré fue un hombre que habló con transparencia y con dolor. Durante la hora y media que duró esta entrevista, Hugo Montes Ibáñez se fue enterando de la magnitud de los antecedentes que serían publicados por CIPER un día más tarde.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/portada-entrevistahugomonteshijo.jpg" alt="" title="" width="370" height="263" class="alignnone size-full wp-image-14145" /></p>
<p class="excerptdestacado">El miércoles 12 de mayo, en la tarde, una vez concluida esta investigación, ingresé al despacho de Hugo Montes Ibáñez (44 años), administrador de los colegios diaconales San Esteban, San Felipe y San Nicolás, todos fundados por su padre, Hugo Montes Brunet, y propiedad de la familia. La cita fue en el colegio San Esteban de Vitacura, una antigua casona con tejas y aire campestre.<br />
No fue fácil hacer esta entrevista. Buscaba la versión oficial de los colegios sobre los graves testimonios de ex alumnos del San Esteban acerca de comportamientos impropios de Montes Brunet, su ex rector. Pero el hombre encargado de entregarla era, además de administrador de los planteles, su hijo, precisamente el que más lo ha secundado en su exitosa carrera como educador.<br />
Me esperaba un rechazo tajante. Lo que encontré fue un hombre que habló con transparencia y con dolor. Durante la hora y media que duró esta entrevista, Hugo Montes Ibáñez se fue enterando de la magnitud de <a href="http://ciperchile.cl/2010/05/13/los-testimonios-de-abusos-que-acusan-al-premio-nacional-hugo-montes-brunet/">los antecedentes que serían publicados por CIPER</a> un día más tarde. Consciente de lo que se venía, ese mismo día envió <a href="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/carta-san-esteban.pdf"target="_blank">una carta para preparar a los apoderados del colegio</a>.</p>
<p><strong>-¿Conoció usted de la denuncia por abusos contra el ex rector de este colegio Hugo Montes, que presentó el joven Eduardo Williams alumno del colegio San Felipe primero y luego del San Esteban, ambos de propiedad de su familia? </strong><br />
Sí, ese niño llegó como a estas alturas del año a este colegio. Yo era el administrador del colegio y eso es lo que sigo siendo hoy: administrador de los tres colegios diaconales. Su denuncia fue una situación que nos dejó bien desconcertados. El papá del niño interpuso una denuncia porque -no me acuerdo con detalles- el niño se habría sentido intimidado, acosado, incómodo, por mi padre.<br />
<strong><br />
-¿Cómo se enteró usted?</strong><br />
No me acuerdo la verdad de las cosas. El niño nunca vino a hablar conmigo. Al niño yo no lo conozco de cara, tampoco al papá. Pero sí recuerdo que fue en ese tiempo un tema sabido y conversado, y que participó el centro de padres frente al estupor que provocó. El niño, que venía trasladado por una situación familiar que había sufrido -no sé si sus padres se estaban separando o si fueron problemas económicos-, francamente no lo sé, llegó al San Esteban y con el mandato de la directora del colegio San Felipe para que lo acogieran acá. Y lo acogió mi padre. Y, bueno, ahí interpusieron una demanda formal en Carabineros. Me acuerdo que el centro de padres llamó a este papá y se reunieron, conversaron, y después de una o dos reuniones, muy rápido, el papá del niño llegó a la conclusión de que lo que él pensaba que podía haber sido un delito, no lo era. Y él se retractó, presentó un documento en tribunales y la cosa siguió investigándose igual. </p>
<p><strong>-¿Ese documento salió de una reunión con los demás apoderados?</strong><br />
No, él lo redactó, entiendo que de motu propio. Yo sé que de esa conversación, en donde participó el presidente del centro de padres, él llegó a la convicción de que no había delito. Y retiró los cargos que había hecho.</p>
<p><strong>-¿Cuáles eran los cargos que él niño estaba presentando?</strong><br />
Yo no me acuerdo exactamente.</p>
<p><strong>-Entenderá que no me es fácil entrevistar al hijo de la persona a la que se acusa de abusos…</strong><br />
Entiendo, porque además yo tengo a mi cargo niños: tengo una responsabilidad con los niños del colegio. </p>
<p><strong>-La versión que entregó al Arzobispado Eduardo Williams hijo, es que después de que el se trasladó a este colegio, vivió una situación en qué Montes trató de besarlo y dio otros detalles. Al día siguiente se interpuso la denuncia. </strong><br />
Es súper delicado…</p>
<p><strong>-El pasado jueves 6 de mayo, Eduardo Williams declaró ante el Arzobispado de Santiago. Y se le tomó una transcripción de su denuncia. Eso automáticamente inicia una inspección, que ya está en marcha. ¿Usted no tuvo ningún rol en esta historia que data de 2001?</strong><br />
Ninguno. </p>
<p><strong>-¿Está seguro?</strong><br />
Como administrador de estos colegios tuve mucho que ver en el sentido que estaba informado sobre las cosas que estaban ocurriendo. No recuerdo cómo me informé de esa denuncia, pero desde el momento en que lo supe, absolutamente desconcertado, dije: veamos lo que está pasando, inmediatamente. Lo que sí nunca conversé con el niño, nunca conversé con el papá ni con la mamá. No hubo intercambio de teléfonos, ni de de cartas ni de nada. Por eso digo que no tuve nada que ver directamente. Pero que estuve involucrado en el asunto, con todo lo que eso significa, sí. Y fue un tema que yo conversé con los directores de los colegios, con papás, con profesores, con el centro de padres.<br />
<strong><br />
-¿Tuvo información sobre cuál fue el acuerdo al que llegaron en 2001 con los padres de Eduardo Williams?</strong><br />
¿Acuerdo de qué?<br />
<strong><br />
-Para que el padre se retractara de la denuncia judicial sobre lo ocurrido con su hijo. Porque hubo una denuncia grave ante Carabineros y ante los tribunales.</strong><br />
Estoy absolutamente consciente de eso, no tengo ninguna duda de que se trata de algo grave. ¿A qué se refiere?</p>
<p><strong>-Entonces, si hubo una retractación de una denuncia grave lo lógico es que hubo un acuerdo entre el padre del joven que acusaba con el centro de padres y con su padre, el rector y el acusado. </strong><br />
Por eso digo, se reunieron, conversaron. No me cabe duda que no fue una reunión de pasillo. Se reunieron formalmente.<br />
<strong><br />
-¿Quiénes se reunieron formalmente?</strong><br />
El presidente del centro de padres de ese tiempo, Rodrigo Rojas; más el papá del niño, mi padre y Juan de Castro, el vicario para la Educación, quien falleció después. Esas son las cuatro personas, que yo tenga conocimiento, que participaron en la conversación. Se reunieron formalmente, por lo menos en una oportunidad. Pueden haber sido dos a lo mejor, pero no creo que más.<br />
<strong><br />
-¿Por qué un sacerdote que es vicario para la Educación del Arzobispado de Santiago se reúne con las dos partes cuando hay una denuncia grave en la justicia contra un diácono de la Iglesia? Eso es casi obstrucción a la justicia.</strong><br />
Le encuentro toda la razón. </p>
<p><strong>-Se reunieron, ¿y qué hablaron? Porque sabemos que el padre del niño estaba indignado. </strong><br />
Sí. Me imagino, con la historia que le contó su hijo. </p>
<p><strong>-Y no se trata de un niño que se guarda la historia. La cuenta de inmediato. Eso marca una diferencia con otras denuncias de abuso. Y también habla de una buena comunicación entre el niño y sus padres.  </strong><br />
Así es.</p>
<p><strong>-Por lo mismo, deben haber sido muy difíciles esas reuniones.</strong><br />
No sé. Yo no estuve. Discúlpenme que no pueda darle precisiones, pero me está preguntando sobre algo en lo que no estuve presente. </p>
<p><strong>-Le pregunto porque tenemos una versión que dice que usted sí participó.</strong><br />
Me encantaría saber quién es esa persona. A ver, puede que algunas cosas se me hayan olvidado, pero tengo el cien por ciento de seguridad de que yo no participé.<br />
<strong><br />
-¿Ni siquiera indirectamente? </strong><br />
A ver. Tal como le señalé, yo estuve involucrado en todo el asunto, pero en nada sobre la conversaciones que tuvieron. Le digo: de verdad ni siquiera fue iniciativa mía que se reunieran o no se reunieran.</p>
<p><strong>-Los que se nos dice es que en ese momento, cuando ocurre esta acusación, los rumores señalaban que se estaba buscando un acuerdo extrajudicial para que el padre del niño retirara la denuncia.</strong><br />
No. Mire, hubo conversaciones con mi papá, pero yo siempre fui partidario de que si había una denuncia, ésta tenía que seguir su curso. Yo siempre he sido de la idea de que las instituciones están para que funcionen, y tienen que operar como corresponde. </p>
<p><strong>-¿Alguna vez leyó el juicio que se abrió a partir de la acusación de Eduardo Williams?</strong><br />
No, entero no. Tengo algunas partes, pero no entero. Si recuerdo algunas cosas: que se llamó a declarar al papá del niño y que éste, por lo menos en una oportunidad, no fue, aunque no sé si fue después. Yo siempre dije ojalá que el papá vaya y declare. Y a mí me interesaba que las cosas siguieran adelante. Porque, entiéndame, yo tengo una responsabilidad con mis colegios, con los niños.</p>
<p>-<strong>¿Qué relación tiene la presentación de esta acusación ante la justicia con la salida de Hugo Montes Brunet de la rectoría? Por que eso ocurre por esos mismos días.</strong><br />
Esto tiene una historia mucho más antigua. Cuando partimos con este proyecto, mi padre tenía 59 años y decía que se sentía viejo para partir. Nosotros le decíamos dale, te gusta esto y has sido educador toda la vida. Se animó y partió. Y yo le dije que no me preocupaba el partir, sino el cuándo terminaba su tarea. Porque las instituciones quedan y las personas pasan. Y él dijo “cuando cumpla 75 años voy a dejar mi responsabilidad”. Y así se fue planificando. Porque una de las cosas buenas que nosotros hemos hecho es planificar. Fue profesor jefe, dejó de ser profesor jefe. Lo último que dejó fue Lenguaje, que siguió incluso después de que fue rector. Y lo dejó porque se dio cuenta de que lo que pedían en el SIMCE y PSU, no lo compartía para nada y él seguía enseñando los clásicos…</p>
<p><strong>-Eduardo Williams Valero, el padre del niño, no es iletrado, es un profesional. Toma la decisión, hace una denuncia grave y luego llega a un acuerdo y el juicio se cierra. ¿Hay algún antecedente que usted conozca que lo haya hecho decidir retirar la denuncia?</strong><br />
Yo creo que fue a partir de las conversaciones que tuvieron, imagino. Es una interpretación.<br />
<strong><br />
-¿Habló usted alguna vez con el presidente del centro de padres de entonces, el abogado Rodrigo Rojas?</strong><br />
Sí, con Rodrigo Rojas nosotros hablamos del tema, el estaba preocupado…<br />
<strong><br />
-¿Y es también abogado de la familia?</strong><br />
¿De mi familia? No, jamás. El colegio es un colegio chico, cordial. Yo nunca he estado en la casa de Rojas y él nunca en la mía, nunca ha sido abogado de nosotros, ni mío personal ni de los colegios.<br />
<strong><br />
-¿Le pareció bien como llevó el caso Rodrigo Rojas en su calidad del presidente  del centro de padres?</strong><br />
A ver, si usted me pregunta, yo siempre fui partidario de que las cosas siguieran su rumbo por la justicia. Me gusta que las cosas se investiguen, que es lo que corresponde. Si hubo una situación que era inadecuada, tenía que investigarse.</p>
<p><strong>-Lo que afirma Eduardo Williams hijo es que en las conversaciones que tuvo su papá con Hugo Montes Brunet y con el abogado Rojas, se puso como condición que el rector se alejara de los colegios diaconales. Y que eso fue una suerte de acuerdo para retirar la denuncia.</strong><br />
Primera noticia que tengo, y lo digo bien de verdad. </p>
<p><strong>-¿No aparece una extraña coincidencia que el rector deje su cargo al mismo tiempo que en tribunales se presenta una denuncia por abusos en su contra? Aparece como autoinculpatorio.</strong><br />
Lo entiendo. Me alegra la precisión. Yo recuerdo que mi padre dijo que la denuncia le resultó incomprensible. Y que dijo “yo quiero dejar todo”. Lo afectó la denuncia. Mi padre es una persona súper positiva, bien carismático, entusiasta, tirador para arriba. Pero pocas veces lo he visto tan dolido, porque él se acercó -y tengo la convicción y lo creo- para acoger a esta familia que venía llegando al colegio. Ese es su estilo. Lo que no dudo es que el niño se haya sentido como él lo señala.<br />
<strong><br />
-¿Su padre siempre se ha mostrado cariñoso con los alumnos?</strong><br />
Sí, de siempre. Uno de los lemas que tenemos en nuestros colegios es que la educación es personal o no lo es. Y la acogida para nosotros es un elemento diferenciador.</p>
<p><strong>-Nosotros tenemos pruebas de que sí hubo un acuerdo extrajudicial para retirar la denuncia y que en parte consistió en que ustedes le pagaran la colegiatura para que el niño y su hermano se cambiaran de colegio.</strong><br />
Eso no fue una compensación, según entiendo, ni que el papá del niño lo haya pedido ni mucho menos. Fue la devolución de las matrículas de ingreso o cuotas de incorporación, más las matrículas en que el papá había incurrido de gastos por traslados. Eso fue efectivamente. Y eso sí lo recuerdo perfectamente. Mi papá ahí lo hizo pésimo, porque por un asunto de impulsividad, de apurón que es, él le giró por una cantidad equivalente a eso… Según recuerdo eran dos millones de pesos, una cosa así, porque eran dos niños, cien UF más la matrícula. No sé, una cantidad de ese orden.<br />
<strong><br />
-Recapitulemos: tenemos la denuncia de un profesional que en estos momentos tiene 23 años, que va al Arzobispado a hablar con dos sacerdotes a quienes entrega una serie de antecedentes graves. En este caso, no cabe la pregunta de por qué no hizo la denuncia en su momento, ya que esta persona sí la hizo en 2001 y ante la justicia. A esto se suman todos los rumores que se generaron en el colegio y la salida del rector. Y si a eso le agregamos que al padre del denunciante se le devuelve el dinero de la colegiatura, para que se retire la demanda, lo que va acompañado de la salida del rector acusado…</strong><br />
Yo por lo menos nunca lo entendí como lo señala. Quiero ser bien claro. Son dos niños y un poco más de dos millones de pesos de ahora. Eso me coincide con el valor de dos matrículas anuales. No creo para nada que haya habido una compensación, aunque habría que preguntárselo al padre de quien hizo la denuncia.<br />
<strong><br />
-¿Su padre está dispuesto a conversar sobre este tema?</strong><br />
Habría que preguntárselo a él.</p>
<p><strong>-¿Usted nunca supo de otras acusaciones de alumnos relacionadas con el mismo problema?</strong><br />
-Nunca, nunca. Al respecto le quiero decir: este colegio no lo manejo solo tampoco. Claro, tengo hartas responsabilidades y no me quiero lavar las manos ni mucho menos, pero cada colegio tiene su director y su administrador. Cada colegio tiene su encargado de formación y sus equipos directivos. Nosotros somos de un estilo de liderazgo bastante horizontal. Si algo nos caracteriza es la cercanía en todo ámbito con los chiquillos. Habríamos sabido de otros casos. Yo nunca he recibido una carta. Que yo sepa los directores tampoco. Me lo habrían señalado. La gente de la pastoral, tampoco. Es efectivo que surgieron rumores al momento de esta denuncia. Sí, y más de un papá vino y lo conversó conmigo.<br />
<strong><br />
-Rumores que incluso trascendieron el colegio.</strong><br />
Absolutamente. Si esto no fue ningún tabú.<br />
<strong><br />
-¿Qué le ocurrió a usted en lo personal? Porque la denuncia fue contra su padre.</strong><br />
Mucho dolor, mucho dolor. Yo quedé súper desconcertado. Para mí fue sorpresivo. Pero siempre tuve la claridad de que, bueno, hay que escuchar a los niños, hay que escuchar a los papás. Ver los asuntos, atenderlos, pero fue jodido. Y muy doloroso para toda la comunidad escolar, no sólo para mí y mi padre. Sobre todo porque hay niños más chicos.</p>
<p><strong>-Eduardo Williams, su padre, su madre y su abuelo, nos dicen que él se decide ahora a presentar la denuncia ante la Iglesia porque ellos tenían el compromiso de que Hugo Montes Brunet nunca más iba a pisar sus colegios tras ese episodio. Y ese acuerdo se rompió hace unas semanas, cuando hubo una ceremonia de primera comunión a la que su padre asistió.</strong><br />
A ver, mi padre ha seguido viniendo siempre a sus colegios, por lo que la molestia la debieron haber tenido desde el día siguiente. Lo que pasa es que ha disminuido su presencia. El no ha seguido con clases, está mayor. Viene saliendo hace unos días de la clínica, pero en general está bien. Sigue con su poesía. Y en el colegio sigue siendo el gran animador, aunque no tenga ninguna responsabilidad, lo que me parece muy justo a su edad. Eso ha sido paulatino, ha ido dejando responsabilidades. Antes dejó la jefatura de curso, la rectoría, y él siguió durante un par de años más con la jefatura del departamento de Lenguaje, lo que debió haber sido hasta dos años después de la denuncia.</p>
<p><strong>-Aquí hay una investigación rigurosa y larga en la que nos encontramos con testimonios de ex alumnos del colegio San Esteban, varios de ellos con su nombre. Algunos son profesionales, que nos hablan de una serie de comportamientos impropios de Montes Brunet, lo que le da credibilidad a lo que dice Eduardo Williams. Testimonios de jóvenes que describen cómo el rector se bañaba desnudo con ellos en sus parcelas de Pomaire e Isla de Maipo.</strong><br />
Me deja absolutamente anonadado con lo que me dice.<br />
<strong><br />
-Son varios testimonios de jóvenes que incluso grafican situaciones anteriores a 2001. Hechos que ocurrieron en 1997, por ejemplo. Todos describen conductas similares de parte del ex rector de este colegio.</strong><br />
No me cabe ninguna duda de que esto va a ser súper complicado. </p>
<p><strong>-¿A qué cree que se deben estos testimonios? ¿A un complot contra su padre o contra este colegio? Entiendo lo difícil que debe ser esto para usted: escuchar estas preguntas sobre su padre, e intentar dar algunas respuestas. Porque hasta donde sabemos, se trata de profesionales que no tienen nada que ganar con estas denuncias, y no hay indicios de que estén actuando concertadamente. Cuesta creer que usted no haya sabido de los retiros porque se hicieron en casas de su familia.</strong><br />
Eso lo sé perfectamente. A ver, en relación a lo primero, quiero decir que acá no hay ningún complot contra el colegio. Yo no dudo de que se trata de jóvenes que están en forma responsable haciendo llegar sus declaraciones, testimonios o denuncias. No tengo idea de lo que me está señalando. Y sobre esta denuncia precisa que me señala, ya le dije que era un tema conocido y que claramente se conversaba. Y había papás que venían y me lo planteaban a mí. Pero yo nunca supe de otros casos.</p>
<p><strong>-Pero hay jóvenes que dicen que contaron de estas situaciones a sus profesores…</strong><br />
Esa información yo nunca la tuve. Si yo hubiera tenido esa información en mis manos, pierda cuidado de que yo habría actuado con la mayor rigurosidad del caso…</p>
<p><strong>-¿Aún cuando fuera su padre?</strong><br />
Aún cuando fuera mi padre, con mucho dolor. Fíjese bien lo que estoy diciendo, porque es tremendo. Cuando se trata de cosas en que hay niños involucrados, es muy delicado, muy delicado. Y además la responsabilidad que yo tengo…<br />
<strong><br />
-A veces hay hijos que no quieren ver. Están los casos de hijos de padres homosexuales que se han casado, especialmente de generaciones anteriores, para hacer una pantalla protectora.</strong><br />
Han cambiado las cosas afortunadamente…</p>
<p><strong>-Pero sigue siendo muy duro asumir que un padre tiene una conducta impropia. ¿Está seguro de que nunca escuchó de otros casos similares al de Eduardo Williams?</strong><br />
Absolutamente. </p>
<p><strong>-Porque lo lamentable es que no tenemos sólo el testimonio de Eduardo Williams y su familia. Hay más profesionales, personas responsables que se atreven a decir con su nombre otros episodios y que no buscan dinero. Jóvenes a los que les provoca daño hablar…</strong><br />
Debe ser súper doloroso para esas personas, súper doloroso. </p>
<p><strong>-Uno de esos ex alumnos de estos colegios dice que cuando contó a sus profesores sobre las visitas a Pomaire e Isla de Maipo, donde el rector les pidió bañarse desnudos todos juntos con sus compañeros y él mismo en la piscina, lo echaron del colegio. </strong><br />
Le prometo que me sorprende oír algo así. A lo mejor soy muy pajarón. </p>
<p><strong>-¿Qué ocurriría si uno de sus hijos le cuenta que fue a un retiro y que se bañó desnudo con el rector de su colegio, quien también está desnudo?</strong><br />
¡Yo salto, pues! ¡Salto! Si eso no se puede hacer. ¡Eso no se hace! </p>
<p><strong>-Y no es un solo ex alumno el que lo relata.</strong><br />
A ver, quiero precisar lo que usted señala sobre lo de Isla de Maipo y Pomaire. Es cierto que mi padre iba con chiquillos habitualmente. Y efectivamente hay piscinas en las dos casas. Desde que mi padre era rector del Saint George iba con chiquillos de viernes a sábado, a veces acompañado por mi madre, a veces con otros profesores, a veces solo. Con alumnos normalmente de segundo o tercero medio. Esa es la edad en que él tiene mayor empatía con los chiquillos. Y me acuerdo que su Volkswagen se rebasaba y que había colas en el colegio con los niñitos que querían ir. Eso es lo que recuerdo. Y él permanentemente iba para allá. ¿Por qué? Mi padre siempre ha tenido un gran interés por conversar, y seguir conversando. El tema de la amistad, de cómo están los chiquillos, siempre ha sido una preocupación para él. Cuando partió con los colegios él dijo que se iba a preocupar de su desarrollo integral. Toda la vida ha sido de mucha preocupación por los chiquillos.</p>
<p><strong>-¿A su padre le gustaba mezclar en estos viajes a sus alumnos con otros menores de bajos ingresos?</strong><br />
No, no. Lo que sí es que esa casita de Isla de Maipo la tenemos desde los años 60.  Era nuestra casa familiar de veraneo. Y los niños y los vecinos llegaban. Era una casa de puertas abiertas. Yo nunca fui a los retiros.<br />
<strong><br />
-¿Nunca acompañó a su padre a uno de esos retiros de fin de semana?</strong><br />
Nunca, nunca.<br />
<strong><br />
-Un ex alumno cuenta que cuando fue a uno de esos retiros estaba en una de las parcelas un “niño Canela” ¿Qué significa “un niño Canela”? </strong><br />
Sí, Canela está en la Cuarta Región y fue un lugar donde como colegio nosotros durante nueve o diez años, no sé cuántos, íbamos a servicios cuando partimos. Un lugar en ese tiempo muy pobre y que hoy lo sigue siendo. Tal como después hemos ido a otros lados. Y efectivamente en Canela hubo niños que incluso en un momento se integraron acá al colegio, a estudiar.<br />
<strong><br />
-¿Eran becados o apadrinados? Porque entiendo que becados significa integrarlos acá al colegio como alumnos regulares.</strong><br />
Un niño de allá estudió aquí su enseñanza media. Uno, así que no me extraña nada lo que me dice.</p>
<p><strong>-Este ex alumno afirma que este niño “Canela” con el que se encontraron en una de las parcelas del ex rector, no quiso dormir con ellos, sino con el rector. Eso es muy delicado. Como comprenderá, buscamos una explicación a esto por parte de su colegio, de su familia. </strong><br />
Yo le agradezco. Lo primero, para mí no hay ningún complot. Segundo, yo siempre he partido creyéndoles a los niños y a todas las personas. A lo mejor soy ingenuo en eso, aun cuando se trate de mi padre o se trate de estos jóvenes que están diciendo esto. En ese sentido, tengo que partir sobre esa base, porque yo no tengo ningún fundamento para decir oye, sabes qué… Porque las cosas que están diciendo son muy serias. ¡Muy graves! Entonces, yo diría, que en situaciones así, ellos tendrán que seguir adelante con sus procesos correspondientes. ¡Con el dolor de mi alma!  ¡Entiéndame! Pero tienen que hacerlo. Si usted me pregunta cuál es la versión del colegio, ¡es esa! </p>
<p><strong>-¿Va a conversar hoy con su padre?</strong><br />
Totalmente. ¡Totalmente! Yo no puedo dejar pasar una cosa así. Yo no voy a dormir tranquilo hoy. Y no sólo voy a hablar con mi padre, con mis cinco hermanos también. Y con mi madre. Somos seis hermanos, cuatro hombres y dos mujeres. Y yo no puedo llevarme esta información para mi casa. </p>
<p><strong>-¿Y qué le va a decir a su padre?</strong><br />
¡Lo que usted me está diciendo! ¡Tal cual! Y voy a interrogarlo. Yo no soy ningún juez para juzgarlo a él ¿Me entiende? Yo soy su hijo y lo voy a seguir siendo. No existen los ex hijos. ¡Claro que sí voy a hablar!<br />
<strong><br />
-Entonces, usted está haciendo una separación tajante entre su condición de hijo y su responsabilidad como autoridad de sus tres colegios. ¿Es eso?</strong><br />
Así es. ¡Así es! ¡Claro! Porque yo tengo una responsabilidad: ¡cuántos niños hay en nuestros colegios! Además, también soy papá. ¡Sí pues, soy papá!<br />
<strong><br />
-Tanto Eduardo Williams padre como su mamá dicen que usted los llamó por teléfono en 2001 preguntándoles cuánto querían para cerrar la denuncia…</strong><br />
¡Eso es falso! Lo digo así de claro. Hay cosas que usted me ha preguntado de lo que yo no me acordaba. Pero esto es falso, falso. No, no, no. ¡Seguro que no! Tal vez Hugo Montes padre, pero yo no.<br />
<strong><br />
-Al parecer usted tuvo razón en 2001 al ser partidario de que la denuncia ante la justicia continuara, como lo afirma. Supongo que eso es lo que más le pesa.</strong><br />
Me pesa mucho. Me pesa mucho. Todas esas cosas que usted señala… Bueno, esas cosas siguen sus procesos, sus indagaciones. Si llegan a ser ciertas me va a pesar más. Y más por el hecho de no haber interrogado más.</p>
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