Kurt Martinson García desapareció el pasado martes 25 de noviembre en San Pedro de Atacama. Desde entonces que no hemos sabido nada de él. Tiene 35 años, es guía turístico y la última vez que lo vieron estaba en el sector de Catarpe. Kurt es mi hermano. Ya llevamos dos semanas y media buscándolo.

Pese a los esfuerzos de mi familia, amigos e instituciones, nos hemos encontrado con una realidad demoledora: no existen protocolos claros en el caso de la búsqueda de personas extraviadas. Es imposible garantizar las diligencias mínimas con personal y equipo especializado, que permitan obtener resultados en las primeras horas de la denuncia de una presunta desgracia. Lamentablemente, sólo contamos con el esfuerzo de las instituciones policiales locales, con la mejor de las voluntades pero con recursos limitados, y de otros caminos que hemos costeado de nuestro bolsillo, con la esperanza de llegar a Kurt.

Durante la búsqueda de mi hermano, un nuevo caso estremeció a los habitantes de Calama: la desaparición de un niño de dos años desde una plaza de juegos. Aún no lo encuentran. Probablemente sus familiares viven la misma realidad que nosotros.

Creemos que el Estado no debe dejar a sus ciudadanos a merced de sus propios recursos y es urgente generar protocolos profesionales de búsqueda, tal como hemos planteado al diputado Felipe Ward y al senador Alejandro Guillier, parlamentarios por la zona.

Como familia, esperamos al menos que estos momentos de dolor e incertidumbre inspiren a las autoridades a perfeccionar un sistema que nos permita acelerar aquellas diligencias que son importantes y también haga mantener la esperanza de  otras familias chilenas en medio de la tragedia que implica tener a un ser amado desaparecido.