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El abogado Raúl Urrutia develó en su carta renuncia cómo opera una universidad privada que tiene 20 mil alumnos en todo el país y que, a través de sus inmobiliarias, obtiene ganancias millonarias mientras acumula deudas por el pago de sueldos e imposiciones a sus docentes. Ya CIPER había revelado el irregular proceso que le permitió acreditarse y los graves cuestionamientos a la educación que imparte. El ex presidente del Consejo para la Transparencia había llegado a la rectoría hace dos meses. Hoy sólo hay incertidumbre entre sus alumnos por el destino de una universidad que ha carecido de toda fiscalización.

El abogado Raúl Urrutia no alcanzó a cumplir dos meses en el cargo de rector de la Universidad del Mar, una de las entidades de educación superior privada más grandes del país, con 20 mil alumnos y sedes en todo Chile. El abogado y ex presidente del Consejo Para la Transparencia, presentó ayer su renuncia reclamando que mientras se adeudaban $550 millones en imposiciones a los docentes y empleados, los dueños se auto pagaban $600 millones a través de inmobiliarias de su propiedad.

En enero pasado CIPER publicó dos investigaciones denunciando graves irregularidades en la acreditación de esta casa de estudios. Todas ellas apuntaban a una educación de muy mala calidad y una gestión explícitamente centrada en el lucro y que logró, a pesar de ello, obtener el aval del principal ente estatal: la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). (Vea reportajes: El imperio de la Universidad del Mar (I): Cómo lucra y las sospechas sobre su acreditación ante la CNA y El imperio de la U del Mar II: Quiénes son sus dueños, cómo construyeron su imperio educativo y la crisis que vive hoy esa casa de estudios).

Estos dos reportajes provocaron la renuncia del ex presidente de la CNA, Eugenio Díaz, y abrieron un intenso debate sobre el escaso control que tiene la autoridad pública sobre entidades que, sin disfraz, se manejan como negocio. Si bien Díaz, uno de los responsables de haber otorgado la acreditación irregular a la Universidad del Mar, fue presionado para renunciar; la universidad siguió con su proceso de matrícula en el presente año, ofreciendo a miles de jóvenes y sus familias –a través de su publicidad- una educación de calidad que no se sustentaba.

Ya en 2010, cuando consiguió la acreditación irregular, dos mil alumnos de esa universidad obtuvieron el Crédito con Aval del estado (CAE), lo que le permitió a los dueños de la Universidad del Mar apropiarse de $3.500 millones.

Durante el año pasado, a los docentes de todas sus filiales a lo largo del país, a los que les adeudaban el pago de sueldos e imposiciones, les pagaron avances y cuotas con las que mantuvieron un cerco de silencio sobre la real situación de la entidad. Pese a que se han seguido sumado evidencias sobre la calidad deficiente de la formación que entrega y del lucro como objetivo central de sus dueños, la Universidad del Mar no ha recibido sanción alguna.

En la última Prueba Inicia –que mide los conocimientos de los egresados de Pedagogía- los jóvenes de Universidad del Mar tuvieron el peor resultado de Chile. El 94% de los que la rindió obtuvo “insuficiente”. La permanencia en el mercado de una universidad con estas características es, para muchos, la palpable evidencia de que el sistema está funcionado con un concepto errado sobre lo que es una universidad y sobre el rol de la autoridad. Todo ello hace de este caso uno muy emblemático para entender cómo opera de verdad el sistema de universidades privadas.

La sorpresiva renuncia de Raúl Urrutia a la rectoría, quien llevaba apenas dos meses en el cargo, y los términos de su carta, provocaron un remezón en todas las sedes de la Universidad del Mar al punto de paralizar las actividades. En ella desnuda las prioridades con que operaban los dueños de esa casa de estudios. Urrutia acusa que mientras “al viernes 25 de mayo de 2012, faltaban por cumplir compromisos con nuestros trabajadores por más de $250 millones”, y las deudas previsionales alcanzaban a los $554 millones, los dueños decidieron privilegiar sus intereses económicos pagando a las inmobiliarias a través de las cuales traspasan ganancias $600 millones.

LA CARTA DE RENUNCIA DE RAUL URRUTIA

Mauricio Villaseñor Castro
Presidente
Junta Directiva
Corporación Educacional Universidad del Mar

De mi consideración:

Por la presente, vengo en renunciar al cargo de Rector de la Universidad del Mar, para el cual fui designado por la Junta Directiva el pasado 10 de abril del año en curso.

Los motivos de la renuncia son los que a continuación expongo:
a) El viernes de la semana pasada me encontré con la sorpresa de un correo electrónico por el cual se me sindicaba como incumplidor de un acuerdo que había asumido la Universidad para pagar deudas a la Compañía de Seguros Security, la cual a través de su abogado don Sergio Riveaux así me lo indicaba, quien me manifestaba que el señor Sergio Vera le señaló que habiendo flujo de caja no se quería pagar este compromiso.
Como es de conocimiento de los miembros de la Junta Directiva, mi trabajo durante este último tiempo se centró fundamentalmente en obtener los dineros suficientes para pagar las remuneraciones del personal a contrata y sus cotizaciones previsionales, como también los honorarios de nuestros docentes. Al viernes 25 de mayo de 2012, faltaban para cumplir los compromisos con nuestros trabajadores más de $250.000.000.- sin contar con el pago de las cotizaciones previsionales.
Mi preocupación es cumplir con quienes son parte del quehacer universitario, es decir nuestros trabajadores, quienes no tienen responsabilidad en el riesgo de la institución, sino que este debe ser asumido por quienes ostentan la calidad de controladores o dueños de la Universidad.-
En el pasado, este riesgo lo asumieron los trabajadores y no los dueños: Se les pagó en cuotas las remuneraciones mensuales, y a la fecha la Universidad tiene una deuda de $ 554.000.000 en las diferentes instituciones previsionales.
En cambio, en el mismo período en que se pagó parcializada las remuneraciones y no se pagaron las cotizaciones previsionales, si se pagaron más de $ 600.000.000.- a los controladores en forma directa o indirectamente a través de las inmobiliarias, según informe que se nos entregó a todos los miembros de la Junta Directiva. Es efectivo que este pago a las inmobiliarias, corresponde a rentas de arrendamiento, pero es obvio entender cuales son las prioridades.
b) En atención a lo anterior, tomé la determinación de parar todos los pagos, que no fueran remuneraciones, honorarios y cotizaciones previsionales, pero sin perjuicio de lo anterior, se dio instrucciones para pagar rentas de arrendamiento en una sede de la Universidad, sin siquiera consultar a este Rector.
c) Lo anterior, impide que la Rectoría pueda asumir en plenitud la responsabilidad de conducción de la Universidad.
d) A mayor abundamiento, las presiones de algunos miembros de la Junta Directiva para que se les pague lo adeudado a ellos, o bien a sus inmobiliarias, hacen imposible realizar una planificación de los ingresos y egresos de la Universidad, teniendo siempre presente cual es el giro de esta Institución.
e) Por último, esta Rectoría sintió desde un principio no sólo la presión de algunos integrantes de la Junta Directiva, sino que además no se cumplió con lo acordado en el sentido que ellos dejarían físicamente las oficinas de la Universidad, y que se retirarían paulatinamente de la Junta Directiva. Así se acordó y así se trasmitió a las autoridades educacionales como un avance importante en obtener una Universidad que no se encontrará sumida a los controladores o dueños. Nada ocurrió, y más aún se intensificó el control de algunos de los controladores.
f) Esta rectoría considera que los actuales controladores no tienen interés alguno en el quehacer universitario, lo que se explica por la baja inversión en ella que permita entregar una educación de calidad. Prueba de ello, es la cantidad de bibliotecólogos que tiene la Universidad en todas sus sedes. Esto sólo como una muestra.-
g) Finalmente, las permanentes disputas entre los tres controladores, que son conocidas por toda la Universidad, hacen que esta se transforme en inviable, sino hay un cambio radical, no sólo en actitud, sino en una disposición de crear una estructura organizacional distinta, tendiente a que las decisiones sean tomadas por las autoridades que los Estatutos establezcan sin posterior ingerencia de ellos.-

Por las razones antes expuestas, que son un resumen de lo visto y vivido en estos días, me han hecho tomar esta decisión de renunciar, teniendo presente lo que ello puede significar para la comunidad universitaria.-
Asimismo, renuncio como miembro de la Junta Directiva.-
Saluda atentamente a usted,

Raúl Urrutia Ávila
Rector

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- El imperio de la Universidad del Mar (I): Cómo lucra y las sospechas que existen sobre su acreditación ante la CNA
- El imperio de la U del Mar II: Quiénes son sus dueños, cómo construyeron su imperio educativo y la crisis que vive hoy esa casa de estudios.
-Video de denuncia del presidente del sindicato de trabajadores de la U del Mar de la sede de La serena, ante la Comisión Investigadora sobre la Educación Superior en la Cámara de Diputados.