Se termina el año y se aproxima el segundo aniversario del terremoto del 27 de febrero de 2010. Las heridas siguen abiertas. Hay dolor por las pérdidas humanas y por el daño físico y moral de los sobrevivientes. Pero también duele el bolsillo, el bolsillo de quienes perdieron buena parte de su patrimonio debido al desplome, al daño irreparable de construcciones que, supuestamente, debieron resistir en buenas condiciones el terremoto. En buenas condiciones debido a que en Chile existen normas antisísmicas y hay técnicos capacitados para aplicarlas. Sin embargo, la realidad, en muchos casos, es otra. No se han respetado las normas y se ha construido en terrenos potencialmente peligrosos.
Tal es el caso concreto del colapso que afecta a numerosos edificios de Viña del Mar. Uno en especial destaca como expresión de negligencia y traición a la confianza que los adquirentes de sus departamentos depositaron en una inmobiliaria y en una constructora. Es el caso del edificio Marina del Sol, ubicado en 6 Norte 536, inhabitable de acuerdo a estudios técnicos. Un informe del ingeniero Francisco Silva Ite, de la Universidad Santa María, da cuenta pormenorizada del daño estructural de la construcción.
Los adquirentes, en vista de que la inmobiliaria Numancia, promotora del proyecto, y la constructora Vimac Ltda. no han respondido, han iniciado acciones judiciales exigiendo reparación por un monto ascendente a cinco millones de dólares. Son 86 departamentos con valores de venta entre las 4 mil y las 5 mil Unidades de Fomento. La justicia tiene la palabra. Pero el problema no se detiene ahí, pues la misma constructora Vimac, responsable de la obra colapsada, emprende ahora otra edificación, esta vez en calle Seis Oriente, entre Tres y Cuatro Norte.
El problema de fondo es que a sus antecedentes negativos esa empresa suma el hecho de que el proyectado edificio se está levantando en una zona de alto riesgo sísmico, según lo señalan los últimos informes. Como dato general se puede afirmar que los “malos antecedentes” del suelo en general de la Población Vergara se remontan al terremoto del 16 de agosto de 1906, cuando cayeron flamantes construcciones, de alto costo, dejando un saldo, bajo sus muros desplomados, de muertos y heridos.
En concreto, la reciente iniciativa de Vimac Ltda. se levanta justamente en el eje, a poco más de cien metros, de un alto edificio colapsado el 27F, en calle Cinco Oriente entre Tres y Cuatro Norte.
Así, una construcción en altura en el área es una bomba de tiempo para residentes y vecinos.
¿Qué dice de esto la Municipalidad de Viña del Mar? ¿Qué exigencias han hecho sus técnicos a Vimac Ltda.? ¿Qué dicen la alcaldesa y concejales que están prontos a iniciar la campaña para renovar la Municipalidad? ¿Qué opinan los parlamentarios de la zona?
Lo expuesto no dice relación con el daño al entorno urbano que significa una sumatoria de edificios que han sepultado bajo sus estructuras a la “Ciudad Jardín”, un lindo recuerdo del pasado perdido en nombre del “progreso” que sólo sabe demoler y dañar la calidad de vida de los habitantes.
El reciente fallo judicial que impide la edificación de un hotel en el borde costero es una buena señal. Pero la protección de la ciudad no sólo debe limitarse al borde costero, sino que debe extenderse a toda el área característica y patrimonial de la comuna, que se va perdiendo día a día.
Las heridas del terremoto deben ser una oportunidad para frenar la invasión de hormigón que ahoga a la Ciudad Jardín. Las heridas abiertas son una lección muy concreta.

La Dirección de Obras de Viña del Mar deja mucho que desear. El permiso de construcción de ese edificio debió ser otorgado por el Director de Obras que ocupó la subrogancia del cargo por espacio de trece años. Nadie sabe que trabajo hacía el titular, que sí cobraba su sueldo. El el único sumario efectuado al subrogante vitalicio, pedido por la Contraloría, pero efectuado por funcionarios municipales, éste fue sobreseído, pero por haber prescrito el delito!.
Claramente, están usando el miedo por el terremoto para proteger eso de "Viña ciudad jardín". El terremoto es un pretexto. Ni aunque la edificación fuera hecha entera en acero reforzado y con 30 metros de cimientos la aceptarían. A estas alturas, sería bueno que aclararan sus verdaderas intenciones. Siempre es posible hacer edificaciones mejores y/ o más resistentes incluso en suelos complejos. Pero eso no es lo que les interesa. Y, para variar, Ciper prestándose. Tontos útiles. Siempre tontos útiles...
Más allá de nuestros personales intereses en cuanto a calidad de vida, tranquilidad y seguridad, nos inquieta, como viñamarinos, el descontrol urbano que está primando en la comuna, que afecta ya a amplios sectores del plan y parte de los cerros. Indudablemente todos estos problemas, los puntuales y los generales, deben estar presentes en el debate previo a las próximas elecciones municipales, debate al cual llamamos y al cual no pueden sustraerse candidatos y autoridades en actual ejercicio de sus cargos. Esta es la forma de plantear los problemas que nos aquejan y agradecernos a CIPER quien nos de la tribuna para hacerlo en forma clara y directa sin refugiarnos tras un seudónimo Señor o Señora “MORI”