Uno de los temas que separan al gobierno de los estudiantes es la idea de que hacer gratuita la educación superior, es una política injusta y “regresiva” pues aumentaría la desigualdad entre ricos y pobres. El argumento ha sido repetido por políticos, especialista y economistas como una suerte de mantra para cerrar definitivamente la puerta a la exigencia de los estudiantes. En esta columna Alejandro Corvalán y Claudia Sanhueza, destacados economistas de Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, ponen en duda estas certezas. Tras examinar la encuesta Casen y calcular cuánto gastan los distintos grupos sociales en educación concluyen que dar educación gratuita a todos los estudiantes, mejora levemente la desigualdad. Es decir, tras la gratuidad para todos Chile sería un país un poco menos desigual de lo que es hoy.
Uno de los lugares comunes más repetidos en la actual discusión sobre la educación superior, es que su gratuidad atenta contra la igualdad. Si el Estado decide financiar los aranceles de los estudiantes, entonces los pobres estarían subsidiando a los ricos, pues estos últimos se educan en una mayor proporción. El argumento no es nuevo, y de hecho fue popularizado por Milton Friedman en su libro “Libertad para Elegir” de 1979. Connotados expertos en educación como José Joaquín Brunner y Carlos Peña, e incluso economistas como Joseph Ramos y Guillermo Le Fort, han indicado que subvencionar los estudios superiores sería una medida regresiva, es decir, que aumentaría la desigualdad(1). La afirmación parece tan obvia a primera vista que no ha merecido un análisis más cuidadoso.
No obstante, este consenso es un error. Contrario a la intuición, una propuesta extrema de financiamiento total del sistema – es decir, la gratuidad de la educación superior – tiene un efecto positivo sobre la igualdad, aun sin considerar los efectos de la recaudación. En el caso particular de Chile, la gratuidad generaría una disminución no ambigua en el coeficiente de Gini.
Antes de presentar los datos, es necesario explicar por qué una política como la gratuidad en la educación puede ser una política progresiva.
El argumento
Los expertos educacionales que han sido tajantes en este tema parecen haber olvidado el trabajo que tres economistas chilenos – Engel, Galetovic y Raddatz – publicaron en 1999. En dicho artículo, los autores señalan que la redistribución posee una “aritmética poco placentera”: se redistribuye poco cuando se le quita a los ricos, pero se redistribuye mucho cuando se le entrega a los pobres. Es decir, los impuestos y subsidios influyen sobre la desigualdad principalmente por su efecto sobre los sectores bajos, y este efecto se va acentuado en países muy desiguales como el nuestro.
Algo similar ocurre en el caso de la educación superior. Si bien es cierto que su eventual gratuidad entregaría más recursos a las familias acomodadas, el impacto porcentual es mayor en las familias pobres, por lo que la distribución mejora. Un sencillo ejemplo aritmético permite ilustrar el punto. Supongamos que el país se divide en ricos y pobres: los ricos tienen un ingreso de 100 y todos se educan; los pobres, un ingreso de 10 pero sólo la mitad de ellos se educa. Imaginemos ahora que el costo de educarse es 10. Tendremos entonces que luego de costear su educación, el ingreso promedio de los ricos será 90, mientras que el de los pobres será de 5 (pues en nuestro ejemplo solo la mitad de los pobres se educa). Si medimos ahora la desigualdad entre los dos grupos vemos que después de pagar su educación esta aumentó de 10 a 18 veces. Podemos re-frasear lo anterior de manera alternativa: un subsidio completo a la educación superior disminuiría la desigualad de 18 a 10 veces. Y esto, a pesar de que los pobres se educan menos y que las transferencias totales son mayores para los sectores de mayores ingresos.
Para entender mejor qué implica lo anterior hay que recordar que la regresividad o progresividad de un subsidio a la educación depende de dos factores: la desigualdad del ingreso inicial (100 de los ricos contra 10 de los pobres en el ejemplo anterior) y la desigualdad del gasto en ese tipo de educación (10 sobre 5, en el mismo ejemplo)(2). Ocurre que si la desigualdad de ingresos es menor que la desigualdad en el gasto, entonces la gratuidad de la educación empeoraría la desigualdad y estaríamos en el caso de una política regresiva. Pero ese no es el caso de nuestro ejemplo, ni, como se verá más abajo, el caso de Chile. En nuestro ejemplo la razón entre los ingresos iniciales es 10 veces a favor de los ricos (100 sobre 10), pero el gasto en educación en sólo dos veces mayor (10 sobre 5). En la práctica, este ejemplo constituye la regla general. Si bien quienes invierten más en educación son los sectores acomodados, lo hacen a tasas menores que quienes son más pobres, aun considerando las diferencias de acceso entre grupos. Una subvención completa de los costos de educación es, por lo tanto, progresiva en todos los niveles de educación. Incluso lo es para el nivel superior o universitario.
Datos para Chile
Veamos ahora los datos reales. Según la encuesta Casen 2009 en Chile hay alrededor de 850 mil estudiantes de educación superior, ya sea en IPs, CFTs o Universidades. Las tasas de cobertura (en relación a jóvenes de 18 a 25 años) va desde el 18% en el decil más pobre, hasta un 77% en el decil más rico: es decir en el 10% más pobre de la población solo 18 de cada 100 jóvenes llega a la educación superior, mientras que en el 10% más rico 77 de cada 100 jóvenes lo hacen.
La Casen nos dice también cuánto gastan estos 850 mil estudiantes mensualmente en sus carreras. El decil más pobre paga, en promedio, $146.416 mientras que el más rico cancela $238.495, lo cual indica que los costos declarados son relativamente homogéneos entre estos grupos. La desigualdad del gasto en educación es un Gini de 0.36.
Por otra parte, el promedio de ingresos per cápita de los hogares de estos mismos estudiantes es muy desigual. En el decil 1 el promedio es de $23.907; en el decil 2 es de $53.219; en el decil 9 de de $370.709, y en el 10, el mar rico, el ingreso per cápita salta a $929.850. La desigualdad del ingreso es un Gini 0.54. Dado que este valor es mayor que el Gini del gasto educacional, el subsidio completo del gasto en educación mejoraría la desigualdad del ingreso.
En el análisis redistributivo, el factor relevante es el peso que tiene el costo de educarse sobre el ingreso total. El promedio nacional de este costo es de un 13% del ingreso de los hogares con estudiantes en educación superior. Sin embargo, esta proporción exhibe grandes variaciones por decil de ingreso. En el 10% más pobre (con un ingreso per cápita de poco más de 20 mil pesos promedio) los costos de la educación superior (de más de 100 mil pesos promedio) corresponden al 109% de los ingresos de los hogares con algún asistente a la educación superior, lo cual se financia vía endeudamiento. Al pasar del decil 2 al 9, los costos porcentuales decrecen de un 47% a un 12% de los ingresos, y en el 10% más rico estos costos corresponden a sólo un 6% del ingreso promedio. Por lo tanto, librar del costo educativo tiene un efecto mucho más fuerte en sectores de menores ingresos que en los de mayores.
Supongamos ahora, una situación extrema de subsidio – gratuidad a todos los estudiantes de educación – y analicemos su impacto redistributivo. Para ello es necesario saber qué proporción del ingreso representa el subsidio para grupo.
Para el 10% más pobre este subsidio es el 9% del total de los ingresos de todos los hogares de ese decil, entre los deciles 2 y 9 varía entre 6% y 4% de los ingresos, y para el 10% más rico corresponde al 2% de los ingresos. Es decir, un subsidio a la educación superior es progresivo: beneficia porcentualmente más a los pobres. Por lo tanto, mejora la distribución del ingreso: el 10% más pobre pasa de tener el 1,5% de los ingreso a tener el 1,6% de los ingresos, y el 10% más rico pasa de tener el 39,3% a tener el 38,7%. Este pequeño efecto se traduce en una baja de casi un punto en el índice Gini.
Por cierto que este subsidio, aunque progresivo, está mal focalizado. El 10% más pobre recibiría el 3% del gasto en dicho subsidio y el 10% más rico el 24% del gasto. Esto negativa compensación total es un buen contra argumento en términos de igualdad, pero no implica regresividad distributiva.
Conclusión
Un subsidio para la educación superior (total o parcial) es un problema complejo, y estas líneas no pretenden dar una respuesta acabada del asunto. Tampoco pretendemos resolver la relación general entre subsidios y redistribución. Primero, no hemos considerado la eventual progresividad de la tasa impositiva. Segundo, hemos omitido los posibles efectos benéficos de la focalización. Tercero, no hemos incluido los efectos dinámicos, asociados a cambios en el ingreso futuro y en la cobertura, que se derivarían de un subsidio de este tipo. Parece razonable que estos factores incidan positivamente en la progresividad de la medida.
Adicionalmente, existen una serie de consideraciones respecto a la gratuidad que no se relacionan exclusivamente con el ámbito de la desigualdad. Importan, por ejemplo, los incentivos – tanto positivos como negativos – que esta tendría sobre los estudiantes. En los tiempos actuales, además, la investigación universitaria se ha encarecido, por lo tanto los reformadores deben considerar el financiamiento en el largo plazo. Finalmente, se deben considerar los usos alternativos de los recursos.
El propósito de esta columna, en cambio, es hacer un punto que creemos central para el debate informado: la gratuidad de la educación superior no es regresiva ni implica de manera obvia que los “pobres financien a los ricos”.
No sólo los estudiantes, sino que también los técnicos, debiésemos evitar la repetición de “slogans” aprendidos.
Notas
1.-Brunner, J.J. “Educación gratis para todos es ir en contra de la igualdad”, en La Tercera 20/08/2011; Peña, Carlos “Acuerdo educacional”, en El Mercurio, 28/08/2011; Ramos, Joseph Ramos, entrevista en CNN, 23/08/2011; Le Fort, Guillermo “Educación: no confundamos bienes públicos con bienes libres”, en Cooperativa, 24/08/2001.
2.- Corvalan A. and C.Sanhueza, 2011, “Redistibution and Subsidies in Higher Education”, working paper UDP.

Claudia. Toda la razón ante la disyuntiva que presentas. O sea, pasar del autofinanciamiento por parte de los hogares, a la gratuidad, mejora la distribución del ingreso, OK. Pero el punto es que quienes criticamos la gratuidad estamos en su mayoría proponiendo un arancel diferenciado, en donde los únicos que paguen sean los más ricos, y contra esa alternativa es que hay que comparar la gratuidad. Siguiendo con tu ejemplo numérico, si la U es gratis para todos, salvo para el 10% más rico, entonces el ingreso tras el gasto en educación superior queda con los pobres con el mismo 10 de ingreso (porque es gratis) y los ricos con 90 (porque se pagaron la U), en cuyo caso la distribución del ingreso queda en nueve veces, mejor que las diez veces con la alternativa de la gratuidad. Ergo, es mejor para una distribución del ingreso más igualitaria que el 10% pague, en vez de la gratuidad absoluta. (ah, y ojo que hay un problema semántico, ya que cuando a Camila Vallejo le preguntaron qué significaba gratuidad para ella, dijo que era que la U fuera gratis para todos, salvo para los más ricos que podían pagar, o sea, algo parecido a lo que yo y muchos proponemos)
Impecable analisis. Concuerdo con Pedro que seria aun mas progresivo que la gratuidad fuera segmentada, sin embargo habria que hacer una diferenciacion sobre instituciones publicas y privadas, suponiendo que gran porcentaje de ese 10% mas rico asiste a universidades privadas. Y el tema que yo discrepo sobre la gratuidad segmentada es que la educacion es un derecho, como respirar o reir, por lo tanto nadie, sea rico o pobre debiera pagar por ella. Saludos
Como siempre, estos análisis carecen de realidad. Para mi lo real es que de dos hijos que tengo, uno estudió Ing. Civil y está ganado más de tres millones al mes, el otro estudio Artes, y no gana más de 600 mil. Es absurdo que ambas carreras sean gratis, o que cuesten lo mismo; siendo que ambas son necesarias para el pais. Los que estudian carreras " rentables" deben pagar su costo real, o devolver las becas o financiamiento con servicios en regiones extremas. Los estudiantes de las no rentables debieran tener gratuidad.
Me adhiero a las palabras de Pedro
Algunos comentarios a esta columna hechos en Twitter. Juan Foxley Rioseco, economista. “Estudio citado por @ciper se conforma con llamar ´progresivo´ a un gasto social desfocalizado. Aberrante”.//// Nicolás Grau Veloso, economista y socialista. “Se ha dicho por la prensa que de tener gratuidad sería mas desigual que hoy. Según estos datos aquello es falso”.//// Pablo Cáceres, estudiante de sociología de la U de Chile “Creo que casi todo mi entorno universitario se trago lo de CIPER.”//// Andrés Zahler, economista. “Provocadora columna de @clausanhueza y A.Corvalan en @ciper. Gratuidad en universidad no sería regresiva...” //// Eduardo Aquevedo S., profesor investigador de sociología y economía. “La educación superior gratuita no es una política regresiva//GOB. SEGUIRÁ HUNDIÉNDOSE SI NO LO ASUME”//// Esteban Rayo, estudiante, argentina. “Es necesario repetírselo al gobierno porque desgraciadamente es lo único que atina a argumentar, como si la gente fuera weo#$”//// Luis Busto D., Ingeniero Comercial UC “Trabajo hecho por economistas cercanos a la Concertación, falta la respuesta de los economistas cercanos a la derecha”.//// Rodrigo Guerra, chilean entrepreneurs. “La columna de @clausanhueza está mal orientada. No es algo de $$$ sino de alumnos universitarios v/s alumnos técnicos”//// Matías Recabarren, doctor en Computación, Profesor Ingeniería Civil Universidad de los Andes. “Análisis hecho considerando que educación superior es costo familiar presente, cuando vía crédito es costo individual futuro”.//// Davor Mimica, Ingeniero Civil UC, “El artículo "pro gratuidad" de @ciper es increíblemente básico. Asume que estudiantes pobres que pagan créditos, los pagan siendo pobres”.//// Gonzalo Fernández A. Historiador e investigador de profesión “Argumentos bien fundados, interesante de leer.”//// Luis Felipe San Martín, Ingeniero, ex Presidente de la FECH 2004. “Ciper comete errores básicos: no considera costos de oportunidad ni ingresos futuros de beneficiarios”////
Felicitaciones por la columna. De manera muy clara y cual cátedra breve pero efectiva, plantea y aclara una disyuntiva que, ni siquiera algunos protagonistas del tema han sabido aclarar.
Una consulta, comparativamente hablando ¿Que política es más progresiva, financiar la educación de todos o sólo la de los pobres?
Educación universitaria gratuita favorece a los más ricos. Actualmente el primer y segundo quintil se "llevan" más de la mitad del AFD y el AFI. Una política de arancel diferenciado es mucho mejor a la hora de redistribuir. Otra opción es bajar los intereses de crédito a estudiantes pobres y hacer más baratos, incluso gratis, los créditos de la educación técnica. (CTF e IP)
Siguiendo el análisis es obvio que la desigualdad mejora mucho mas si solo le pagamos la educación a los mas pobres. Los ricos que se la paguen por su cuenta.
Buen punto: no cobrar nada es claramente más progresivo que cobrarle lo mismo a todo el mundo. En Chile, los mas ricos llegan a las universidades tradicionales que son tan (o mas baratas incluso en algunos casos) que las privadas, y ademas obtienen títulos mas rentables en el futuro, lo que agudiza la "regresividad". Bueno, el argumento de los economistas PUC/LyD es que en Chile la desigualdad no es para darle tanta color, y que ha disminuido desde que la educación se liberalizó por completo, con harta "evidencia empírica".
Educación gratuita no implica igualdad social, pongo por ejemplo lo que sucede en Argentina que 3 de 4 egresados no tienen trabajos, que los que más se benefician son los de mayores ingresos, etc. http://archivo.lavoz.com.ar/NotaAnterior.asp?nota_id=360122&high=Alto%2520precio Tampoco implica gran calidad, se habla de la educación gratuita en Finlandia, pero es número 2 respecto a la prueba PISA, Corea tiene un sistema de educación privada y pública, no es gratis, pero sí tiene becas y beneficios, está por sobre Finlandia en el ránkig. Por lo mismo es que se le llama que es una forma regresiva. Y sobretodo en el artículo, no se revisa la economía mundial en que nos encontramos y lo más probable que entre en reseción o afecte sustancialmente a Chile. Está bien entregar becas a quienes se lo merecen y trabajan para mantenerla, se puede 2o 3 dar la oportunidades si esque la perdiese. Lo que sí es regular el costo de los aranceles y que sean diferenciados por rango.
[...] superiores sería una medida regresiva, es decir, que aumentaría la desigualdad(1). La afirmación parece tan obvia a primera vista que no ha merecido un análisis [...]
Más allá de las buenas o malas razones que haya para la educación gratuita, este artículo cae en una simplicidad absoluta, ya que bajo los parámetros definidos en el artículo cualquier política que entregue, por ejemplo, 1 millón a cada familia será progresiva, ya que aportará mucho más, en términos relativos, a los pobres. ¿Significa eso que aquella política pública tiene sentido? ¿Sería mejor darle educación con financiamiento y pago de crédito, donde la cuota no represente más del 10% del salario y por no más de 10 años? ¿Es correcto que el IVA sea casi 20% el cual es absolutamente regresivo?
A A. Barahona: Igualmente simplista es decir que quitarle mas a los ricos y menos a los pobres es " progresivo" y por lo tanto disminuye la desigualdad. El enfasis del articulo está en que si este cobro no se hace en una proporcion mayor a la que existe entre los contribuyentes entonces el cobro acentuara en el corto plazo esa situacion. Entre parentesis, no creo que nadie tome muy en serio una politica de gratuidad universitaria total, ni siquiera los autores del articulo, pero aun eso seria mas equitativo que lo que hay ahora.
Ya que varios comentaristas están tan seguros de sí mismos y de sus prejuicios, podrían sentarse y hacer un estudio al respecto. Por mientras, podrían aguantarse las críticas y leer el paper completo sobre este asunto.
Muy buen punto. Por favor, LEAN BIEN, el artìculo sòlo entrega un argumento de porque gratuidad de la educaciòn universitaria serìa PROGRESIVA, y no regresiva. Obviamente este es un extremo, ya que subsidios màs focalizados deberìan ser aùn màs progresivos. Ahora, el articulo expone el hecho que el argumento de què gratuidad es regresiva deberia ser defendido, por quienes lo han planteado, de una forma mas rigurosa, y no sòlo como dogma.
Me extraña que los destacados economistas que escribieron el articulo cometan errores tan grandes en su argumentación. Critican el uso automático de slogans, quizás porque en vez de aprender los mecanismos detrás del slogans, sólo memorizaron la frase cliche para después repetirla en la prueba. Primero, en términos globales el argumento no demuestra que educación gratuita para todos no es regresivo. Lo expuesto sólo sirve para demostrar que la gratuidad para los pobres es progresivo. Sin embargo para los ricos que son los que más asisten a la educación superior y por lo tanto los que más se favorecen si es regresivo. Poner en términos relativo los gastos de cada sector en educación no funciona como argumento valido suficiente, y claro como para argumentar progresividad. En términos absolutos, los más beneficiados siguen siendo los sectores más ricos. Segundo, si el estado paga la educación gratuita, lo hace con el dinero de todos los chilenos, ricos y pobres. Tercero, y se desprende del punto anterior. Parece que los supuestos economistas que escribieron el articulo y que critican los slogans, nunca aprendieron el concepto "Costo de oportunidad". El dinero que gasta el estado en financiar la educación de los sectores más ricos es dinero que NO se gasta en otras políticas publicas que permitan mejorar la distribución del ingreso. Señores, más rigurosidad por favor. La gratuidad para todos SI es regresiva. El arancel diferenciado no lo es.
También debemos indicar que la persona que postula a la Universidad lo hace por vocación y por que está convencido que su tipo de vida mejoraría significativamente de si no lo hace. Es decir un ingeniero tiene acceso a mejores ingresos que un cajero de un banco. Por lo tanto, el profesional universitario, al tener mejores ingresos, deberá cancelar impuestos mayores que quienes no tienen profesión por lo cual el estado igual estará recuperando y con creces esa educación gratuita universitaria que brindó a esa persona, independiente de si es hijo de nuestro presidente o de una familia en el último percentil de la sociedad. Pero también debemos mejorar en modo importante la educación básica y media, pues en verdad es allí en donde se forja el joven, ya a nivel universitario nada sacamos con la gratuidad si estamos entregando a esta jóvenes que no saben leer.
Técnicamente, el argumento puede ser correcto. Si la distribución de ingreso es extremadamente desigual, entonces otorgarle montos pequeños a los pobres mientras se le dan cantidades grandes a los más acomodados puede hacer que la distribución de ingreso después de intervención gubernamental sea ligeramente más equitativa. Ese tipo de gastos pudiese ser progresivo, aunque sea escasamente. Sin embargo, si la distribución de ingreso es tan desigual, ¿no tendría más sentido asignar aún más dinero público a los pobres y menos a los que están mejor? ¿La característica definitoria de la progresividad no debería ser más bien cuánto gasta el gobierno en los pobres como un porcentaje del gasto total y no cuánto del gasto público reciben los pobres relativo a su ingreso de mercado?
la gratuidad no es regresiva, lo regresivo es el filtro de la PSU, si se elimina tiene sentido la gratuidad, sino solo se beneficia a un sector medio alto
La educacion superior es un premio, al que debieran tener acceso los mas capacitados (via proceso de selección). Por ello no se debe discutir tanto si debe ser gratis, subsidiada o pagada. En numeros reales los ricos son menos proporcionalmente que los menos ricos o pobres. Por lo tanto gratis o pagada da casi lo mismo. El efecto "pagada" es marginal. Lo que debe preocupar es que si se hace gratuita (lo paga el estado) el resultado debe ser alto y eficiente. La desercion es muy alta en paises donde es gratuita, y/o ademas se dilata en el tiempo (se graduan con 32 años en Alemania). El pago debiera ser en función del cumplimiento de la meta (termino de la carrera). El que se va antes paga multa.
Creo que como una primera columna, tirando un par de líneas, está interesante. Le falta rigurosidad, y creo que hay varios factores que no están siendo tomados en cuenta, pero creo que cumple su objetivo: toma algo que se da por hecho y lo cuestiona con buenos argumentos. Alguna manera de conseguir el paper? Al menos un borrador?
Hay un factor que echo de menos en este y en muchos otros análisis: se asume como un hecho incuestionable, neutro ideológicamente y carente de todo efecto respecto al desarrollo de las autonomías individuales que los estudiantes universitarios son solo hijos de familia, y que el nivel de ingresos de sus padres determina su nivel de riqueza y, por tanto, el nivel de apoyo que “merecen” de parte del fisco. Los estudiantes universitarios son, por regla general, mayores de edad. Tienen plena responsabilidad penal y civil, gozan de derecho a voto, pueden casarse (si tienen la fortuna de ser heterosexuales), fundar partidos políticos y, en general, tienen todas las cargas y obligaciones posibles (incluyendo el servicio militar obligatorio). Nada de lo anterior depende de quiénes o cómo sean los padres ni de cuánto ganen, al menos en teoría. La emancipación temprana genera mútiples efectos beneficiosos, y los estudios superiores son la perfecta excusa para producirla. Así sucede, por lo demás, en buena parte del mundo desarrollado. Al salir de la casa paterna para estudiar en una universidad de otra ciudad se adelanta el inicio de la vida adulta y se profundiza la inmersión en los estudios y en las experiencias gregarias, así como la diferenciación del entorno de origen. Desde una perspectiva social, se facilita la movilidad dentro del país y la generación de ciudades universitarias, atenuando así la centralización. Por otra parte, se generan espacios de mayor integración geográfica y también social (las diferencias de origen tienden a atenuarse). No es imprescindible cambiar de ciudad para vivir fuera de la casa paterna (o materna) e, incluso, es posible lograr algunos grados suficientes de autonomía dentro de ese entorno. Pero el pagar por la educación, sobretodo cuando se paga lo que se paga en Chile, es un arma que subordina al beneficiario, que le resta grados de libertad frente al benefactor. La riqueza no es del hijo, es del padre. Lo grave es que es este caso esa riqueza puede ser utilizada para comprar la libertad del hijo. Por el contrario, pasar a la adultez dentro de un entorno estrictamente familiar facilita la perpetuación de los modelos de familia y limita los efectos de la experiencia universitaria. Lo anterior es doblemente grave en Chile, dada la homogeneidad social e ideológica que muchas instituciones logran. El cliente es quien paga, lo que es en principio muy razonable. El supuesto implícito de la segmentación por quintiles de los “estudiantes” es que los clientes, cuando no existe beca completa, son los padres. Así llegamos al absurdo que en este país existen, en algunas universidades privadas, los apoderados de estudiantes universitarios. Los jóvenes supuestamente privilegiados son tratados como niños: sus padres reciben sus calificaciones y reciben informaciones sobre su asistencia. Diferenciar el aporte fiscal a la educación de un joven solo en función de los ingresos de su grupo familiar de origen es una discriminación arbitraria de alta connotación ideológica que solo tiende a perpetuar los modos de vida y visiones de mundo de los sectores más acomodados de la sociedad y a profundizar su segregación. Tampoco en este sentido la gratuidad de la educación sería regresiva.
La educación gratuita no sería regresiva. Pero, el debate va a un poco más adelante. Varios proponen un crédito con pagos proporcionales a los ingresos. Un verdadero aporte sería responder qué tipo de crédito sería el más apropiado desde un punto de vista distributivo. ¿Sin bancos de por medio?¿Qué proporción del ingreso como pago?¿Plazo, tasa de interés, periodo gracia?Mientras nos quedamos en generalidades, los bancos sacan la mejor tajada...
Dada la complejidad del tema, me parece que el articulo debe ser considerado solo por su argumentación en contra del dogma de la regresividad de la educación superior gratuita, y no tomarlo como solución mágica a todos los problemas. Sin duda que considerar el costo de oportunidad del gasto, los ingresos futuros esperados, la estructura del mercado laboral, etc... seria importante, pero no se puede hacer todo esto seriamente en una nota de prensa. Gracias Alejandro y Claudia por su contribución a este debate que debe ser fundamentado con argumentos técnicos por sobre ideologías extremas.
Señores de CiperChile: Les pido que antes de publicar una opinión de un "experto", al menos la revisen para ver si no tiene contradicciones lógicas y no perjudiquen su bien ganado prestigio. Dice PRIMERO: "Uno de los lugares comunes más repetidos en la actual discusión sobre la educación superior, es que su gratuidad atenta contra la igualdad. Si el Estado decide financiar los aranceles de los estudiantes, entonces los pobres estarían subsidiando a los ricos, pues estos últimos se educan en una mayor proporción". Luego, llegan a la conclusión que al comienzo dicen que es errónea, pero con otras palabras. SEGUNDO: "Por cierto que este subsidio, aunque progresivo, está mal focalizado. El 10% más pobre recibiría el 3% del gasto en dicho subsidio y el 10% más rico el 24% del gasto. Esto negativa compensación total es un buen contra argumento en términos de igualdad, pero no implica regresividad distributiva." O sea, puraconfusión semántica: el financiamiento estatal no es regresivo, pero igual le pasa más plata a los ricos. PLOP!!
Según entiendo del artículo, se puede decir sobre la educación gratuita que: -Podría mejorar levemente la distribución de los ingresos después del gasto público, dada la gran brecha inicial de ingresos antes del gasto. -Es ineficiente respecto a la focalización del gasto, porque los ricos reciben un mayor porcentaje. Entonces, desde un punto de vista distributivo es mejor que los ricos paguen su educación y quienes no puedan pagar, accedan a un crédito público cuyo pago sea un porcentaje de su ingreso (5%, por ejemplo), durante un plazo fijo. De modo, que quienes tengan bajos ingresos reciban un subsidio al expirar la deuda por cumplimiento del plazo. Por favor, no más bancos!
Casi siempre los grandes especialistas son personas alejadas que nunca fueron a comprar a una feria de los "rotos", al negocito de una esquina, ni saben cuanto vale un kilo de pan, Son intelectuales al servicio del sistema imperante que además, quieren aparecer cultos e inteligentes, Bruner, por ejemplo. Yo apoyo la gratuidad en términos simples, entre otras razones, porque: 1.- el ingreso de la mayoría de las familias de empleados, profesionales dependientes, obreros especializados, no supera los 600 mil pesos, un estudiante en ella significa a lo menos 250 mil, y dos casi todo el ingreso. SI LA ED. FUERA GRATIS, la familia podría comer, vestirse, vivir mejor. A los ricos casi no les va ni les viene. 2.- Todos pagamos impuestos directos o indirectos, ricos y pobres, por lo tanto, tan gratuita la educación no sería. Si todos aportamos para financiar la ED., todos tenemos derecho. 3.- ¿Hay tantos ricos estudiando en las universidades chilenas? Varios hijos de mis vecinos, obreros especializados, comerciantes, técnicos, están en la universidad, hace 30 años, ni uno solo en este mismo sector. A quien beneficia realmente la gratuidad? 4.- finalmente, yo, un profesional que he trabajado siempre en sectores populares, prefiero creer en el criterio de quienes sabemos de la realidad y no en las explicaciones de "especialistas" en explicar lo simple de manera difícil para mantenerse en el limbo, junto a sus benefactores.aurelio
Creo que a muchos les falta entender que los mayores ingresos futuros generan mayores pagos de impuestos y eso es una gran retribución al Estado chileno...pero para que pensar en eso verdad, eso no es tema de nosotros los estudiantes.
[...] 1Claudia Sanhueza y Alejandro Corvalán postulan que la gratuidad en educación universitaria no es una política regresiva, porque mejoraría el índice de Gini. Sin embargo, reconocen no haber incluido en el análisis la eventual progresividad de la tasa impositiva, los beneficios de la focalización del gasto y los efectos dinámicos de la gratuidad. [...]
La verdad, la gente de plata no debería opinar acá, por buenas o malas que sean sus intenciones (casi siempre deben ser malas, obvio), la verdad es que no saben. No tienen idea. Esos cálculos y esas estadísticas que manejan, y todo lo que puedan leer, no les sirve para entender, la imaginación del cuico está truncada por la falta de problemas. Es fácil pensar que con un título universitario cualquiera gana plata, porque hay apellidos que garantizan trabajos, hay aspectos físicos que garantizan trabajos, y sueldos. Así que los cuicos (entiéndase, gente con plata, gente que puede comprarse tonteras, gente que vive en un barrio sin mucha delincuencia, gente que tiene empleados, gente que consume más de lo urgente, gente que puede ir al doctor cuando quiere, etc...) mejor manténganse al margen de este tema. Lo cierto es que a los cuicos se les ponen los pelos de punta cuando escuchan algo que les podría hacer temblar el estatus exclusivo en que se encuentran, y sacan argumentos de cualquier lado pa evitar que los pobres se salgan de donde están. No vaya a ser que un mal día del mañana un morenito de un metro sesenta se case con la hijita del doc. Bueno, lo que quiero decir es que hay que cambiar el sistema tributario, y en general el sistema, para evitar que tan poca gente acumule tanto poder, y así permitir que estén todos mejor. Mientras más gente esté mejor, por último, que los cuicos piensen que más gente va a poder comprar cosas, y menos gente va a salir a robar o hacer lo que los cuicos piensan que hacemos los pobres...
[...] [3] Para ver una discusión del primer tema, parece relevante el artículo de Claudia Sanhueza y Alejandro Corvalán: http://ciperchile.cl/2011/10/07/la-educacion-superior-gratuita-no-es-una-politica-regresiva/ [...]
Análisis absolutamente erróneo y tramposo. - Desde la perspectiva de un asignador de recursos, como el Estado, lo importante es la regresividad del gasto y el costo alternativo del mismo. Desde el punto de vista del gasto público la gratuidad es COMPLETAMENTE regresiva. - El análisis que hacen ustedes es como decir: Si le doy a Luksic 100 mil pesos y a un indigente 10 mil, eso no es regresivo, porque la distribución de ingresos original es menos desigual de la distribución de la transferencia. Aún siendo así, cuando los recursos son escasos y hay que decidir como asignarlos, es clave preguntarse si hay mejores formas de hacerlo.
Hola, Vivo en Suecia y en este fantástico país existe una poltíca igualitaria en cuanto a impuestos que se pagan al estado para el bienestar de todos. En esta política no existen diferencias ni injusticias. Es decir la derecha, la clase más rica paga procentualmente la misma cantidad que un simple trabajador y alguna veces más. De esa forma la sociedad frente al estado es igualitaria. Lo que hace posible una educación gratuita para todos. Se puede prestar dinero - del gobierno - para los gastos diarios de estudiante, para vivir, en otras palabras. Eso consiste en una parte que se da y una parte que se debe devolver con un impuesto agregado cuando trabajas y durante todo el periodo laboral de la vida (Si quedas cesante no es necesario que pagues de lo que prestaste). Esa última parte no es obligatoría. Esto permite trabajar y estudiar sin contraer deudas o si uno vive con sus padres. O si uno tiene hijos. Ahora por cada hijo se da una una cantidad extra de dinero que no es prestamo. Todo esto es pagado con los impuestos del Estado que todos pagamos. Los beneficios son lógicos. Mejores profesionales para el país. Menos gastos sociales al estar muchos preparados para obtener empleos. Y lo mejor de todo - y cosa que entendieron los ricos - es que la derecha ”no es la culpable de la mala educación” o de la ”falta de educación” de los suecos, como en Chile. La derecha económica del país también entendio que eso es más barato que estar pagando mano de obra traida del extranjero y que cuesta más. Esa conciencia de pueblo, los suecos de todas las clases sociales, la llevan consigo. Pero el pueblo sueco es más homogeneo que el chileno que está compuesto de etnias europeas que han emigrado al país. En una conferencia ( de la CEP) se plateó que la educación privada en Suecia era de mejor calidad, pero eso es una falsedad. Eso era propaganda de los nuevos liberales para justificar su política en educación, que quieren transformar poco a poco regresivamente a la chilena. Es más los estudiantes suecos han tomado la desición de dejar los liceos privados para que los dineros – impuestos - no se redirijan a manos de capitales extranjeros. Han vuelto masivamente a la escuela estatal, que tiene una calidad muy buena. De cada diez estudiantes de liceo tan sólo 2-3 se van a escuelas privadas. Eso lo hacen porque las escuelas privadas están más interesadas en mantener el número de laumnos que exigir más calidad y resultado en los estudios de los alumnos. Podemos decir que los más flojitos se van a escuelas privadas ya que saben que allí obtendrán mejores resultados. Las escuelas privadas no quieren perder prestigio ni alumnos, ni los dineros estatales, de allí que hacen la vida más fácil para el estudiante. Pero eso si que es de remarcar, el número de Preuniversitarios en Suecia es mínimo. Atte a Uds, Jácome DeMarlén
1) decisión y no desición. 2)política y no poltica Chile tiene que hacer borrón y cuenta nueva en los estudios y dejar las alternativas intermedias que retrasan los cambios. Lo que el presidente de Chile, Sebastián Piñera plantea era una buena proposición para los años 1980 y como paso intermedio a la gratuidad de la educación en el 2012. Ahora lo que el gobierno debería hacer es seguir el modelo sueco de educación. Una escuela y liceo estatal asi como la universidad para todos. Así se ganaría también el aprecio de todos los chilenos. Sería la única vez en la historia de Chile que un presidente hace algo por su pueblo en concreto. Ni Allende lo consiguio a ese nivel. Pero que pasa con la derecha? Es la derecha chilena igual de avanzada que la derecha sueca en su pensmiento humanista? Ahí está el problema: NO LO ES. Pero quienes más tienen que ganar de una reforma asi son ellos mismos. Lo que pasa es que no se han dado cuenta de lo mucho que ganarían para sus empresas y para el nivel de vida. Jácome DeMarlén
Se me olvidaba un asunto sobre los estudios superiores en Suecia. Para entrar a la universidad no se ningun examen o prueba especial. Uno entra con el resultado del liceo. A mejor resultado mejores carreras. Eso si la calidad del liceo es más pareja en toda Suecia que en Chile. G.J. DeMarlén