En 2000 la Concertación intentó controlar el explosivo mercado de la educación superior ofreciéndoles acceso al Crédito con Aval del Estado. El mensaje fue: si se someten a ciertas normas, tendrán muchos más alumnos capaces de pagar sus aranceles. Fue como mostrarle a un león un trozo de carne y pedirle que hiciera una pirueta. Esta investigación revela cómo la acreditación terminó con los fiscalizados eligiendo a sus fiscalizadores y con agencias-empresas acreditando carreras. La Contraloría mostró otras irregularidades. Sepa cómo en 2010 TODAS las instituciones que postularon fueron acreditadas.
Vea el multimedia con las actas de las entidades aprobadas por la CNA en 2010
El año 2010 fue polémico para la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), organismo público encargado de velar por la calidad de la educación superior. Ese año TODAS las instituciones que se sometieron a su análisis resultaron acreditadas: 16 universidades, 5 Centros de Formación Técnica y 10 Institutos Profesionales. Desde el más precario instituto hasta la más antigua institución que se presentó, todas se fueron al menos con un año de acreditación bajo el brazo. Los casos que más llaman la atención son los de las universidades Tecnológica Metropolitana (UTEM), la Del Mar, Arcis y Pedro de Valdivia, todas ellas nunca habían logrado antes pasar esta prueba (Vea el cuadro con las instituciones acreditadas en 2010).
Ante esta ola de resultados positivos, Emilio Rodríguez, rector de la Universidad Tarapacá y ex presidente de la misma CNA, reflexiona: “Si todas las instituciones que postularon en 2010 fueron acreditadas, o estamos ante una mejoría notable en las instituciones de educación terciaria en Chile o, simplemente, los niveles de exigencia han caído a niveles lamentables”.
Una de las últimas instituciones que acreditó la CNA fue la Universidad Pedro de Valdivia (UPV). Y lo hizo en una fecha extrema: en la sesión del 29 de diciembre de 2010, a dos días del cambio de año.
La UPV tiene 5.400 alumnos y buena parte de ellos viene de familias de sectores medios bajos. Según datos de la CNA, en los últimos años ha tenido una elevada deserción de estudiantes la cual “se produce por motivos económicos y laborales, no por casusas académicas”. La UPV fue creada en 1987 con el nombre de Universidad Mariano Egaña. Pero en 2006, los propietarios del preuniversitario Pedro de Valdivia -que también tienen una cadena de colegios y otros centros de formación técnica- compraron la universidad, la rebautizaron e iniciaron un proceso de expansión.
Los principales socios son Ángel Maulén y Enrique Rodríguez Villa. El primero, tiene múltiples inversiones y fue subsecretario de Economía en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle (siendo ministro Álvaro García); el segundo, es un empresario con inversiones en el sector transporte e inmobiliario, aparte de la educación.
Consolidar esta universidad no les ha sido fácil. Desde 2007 venían intentando acreditarla, pero se toparon con los informes y dictámenes de la CNA. El más duro de ellos -la negativa de 2007-, detectó en la UPV “falencias significativas” tanto en la “definición y actualización de programas académicos”, como “en el número y dedicación horaria del cuerpo académico” y “en equipamiento e infraestructura” para ofrecer carreras. En las apelaciones sucesivas la autoridad pública llegó a afirmar que la UPV tenía un “incipiente sistema de aseguramiento de la calidad y escasos mecanismos de autorregulación”.
El último rechazo fue el 22 de diciembre de 2010, siete días antes de la acreditación. Allí la CNA objetó: “la situación financiera de la institución entre 2007 y 2009 ha sido precaria, presentando pérdidas y patrimonio negativo”. Y concluyó que la UPV está basando su sustentabilidad en el crecimiento de la matrícula, sin embargo, “este crecimiento implica necesidades de inversión mayores a las definidas por la institución, lo cual pone en duda la sustentabilidad del proyecto institucional”.
En los siguientes siete días, la UPV informó que los reparos habían sido subsanados y la CNA votó nuevamente y la acreditó. Fuentes consultadas por CIPER dicen que la sesión fue tensa. El acta da cuenta de una situación inusual: si bien la acreditación se aprobó por mayoría, un consejero dejó por escrito su oposición: “La señora María Elena González deja constancia de su disidencia, quien está por no acoger el recurso de reposición”. González es académica de la Universidad de la Frontera. Consultada por CIPER, explicó escuetamente: “Me parecía que ni en gestión ni en docencia de pre grado ellos alcanzaban el mínimo aceptable para la acreditación”.
En las decenas de actas que revisó CIPER nunca apareció la constancia de un voto de minoría. Pero al tener acceso a ellas por Ley de Transparencia, surgió el voto disidente de María Elena González. La comisión le otorgó el mínimo período de acreditación: un año. Igual que a la UTEM. En estas semanas ambas instituciones están intentando acreditarse de nuevo.
Hasta ese momento, tanto la UPV como la UTEM nunca habían logrado la acreditación. La “Metropolitana” había sido duramente rechazada en 2006 y en 2007. En el informe de ese último año se critica un convenio con la empresa CELTA S.A., el cual “afecta negativamente el cumplimiento de la misión institucional, ya que se transfiere la gestión académica y financiera de servicios universitarios a una empresa con fines de lucro, bajo la compensación de un 30% de los ingresos generados”. Al respecto, la CNA sostuvo que “la generación de bienes públicos es una de las tareas relevantes para una institución del Estado de Chile, y la externalización de servicios académicos es disonante con la misión institucional y con el aseguramiento de la calidad”.
En 2010 también lograron acreditarse por primera vez las universidades UCINF (4.400 alumnos), Del Mar (19.500 alumnos) y Arcis (3.900 alumnos). Esta última, había sido objetada en 2008 por la CNA por su “debilidad financiera”, su “déficit de capital de trabajo” y su falta de “apropiada infraestructura”.
A la Universidad Del Mar en tanto, se le negó la acreditación, entre otros motivos, porque había levantado gran cantidad de sedes y carecía de mecanismos que permitieran asegurar que la formación en todas ellas era equivalente. La rechazaron en 2005, 2007 y 2008. En la ola del 2010 consiguió que la acreditaran por dos años.
EL ROL CLAVE DEL CREDITO CON AVAL DEL ESTADO
No está claro qué ocurrió en la CNA en 2010 para que acreditaran a todas las entidades. Algunos responsabilizan -en parte- a que durante todo ese año el gobierno no designó al presidente de ese organismo, quien está facultado para dirimir en las situaciones en que se produce empate entre los 15 consejeros. Ese año, el cargo lo asumió interinamente Eugenio Díaz Corvalán, un abogado vinculado a la Concertación (el gobierno de Ricardo Lagos lo nombró a cargo de un fondo destinado a proyectos sindicales) y que algunos identifican como un operador político.
Según académicos que conocieron los detalles de algunas votaciones complejas de la CNA, Díaz habría usado su súper voto para dirimir en favor de algunas de las universidades que por primera vez lograron acreditarse.
-Cuando algunos nos oponíamos a una acreditación, Díaz nos acusaba de que desconfiábamos de las universidades privadas -dice una fuente que presenció las discusiones y que pide reserva.
Consultado al respecto, Díaz Corvalán señaló: “La verdad es que no me acuerdo, tendría que ver las actas”.
Lamentablemente las actas no aclaran nada pues según el reglamento interno de la CNA, “los juicios de acreditación adoptados expresarán el resultado final de la votación y no la opción individual de cada comisionado”. Es decir, no hay registro de cómo votó ni de los argumentos que dieron Eugenio Díaz y Adolfo Arata (designados por las universidades privadas); Rodrigo Alarcón (por los Centros de Formación Técnica); Roberto Careaga (por los Institutos Profesionales); Mario Letelier, María Elena González y Enrique Montenegro (designados por el Consejo de Rectores); Sergio Martinic y Luis Horacio Rojas (designados por Conicyt); Pedro Corona Bozzo (por los miembros de la Comisión como figura destacada) y Juan José Ugarte (jefe de la División Educación Superior del Mineduc).
Más allá del rol que haya jugado Díaz, y para entender el cuadro completo, hay que reparar en un punto clave: para la UPV era capital conseguir el aval de la CNA, no por prestigio académico, sino por dinero. Con el sello de “universidad acreditada” los alumnos de la UPV pueden hoy solicitar el Crédito con Aval del Estado, el famoso y cuestionado CAE: un préstamo bancario con un 6 % de interés, que cuenta con garantía estatal, de modo que si los alumnos tropiezan con las cuotas el Estado se hace cargo. Y los bancos no pierden dinero.
El CAE transforma a los alumnos de estratos medio bajos -como los que estudian en la UPV- en jóvenes solventes. Sin el CAE, sus clientes vuelven a ser pobres, un grave contratiempo para esta universidad que, según la CNA, busca hacer solvente su proyecto aumentando la matrícula. De ahí la premura de la UPV por lograr su acreditación los últimos días de diciembre de 2010. Los alumnos que postularon a esa universidad en marzo de 2011 y los que ya estudiaban ahí, pudieron endeudarse para pagarle a sus dueños.
Para las universidades grandes, en tanto, el CAE pude representar la mitad de sus ingresos. Un ejemplo es la Universidad de Las Américas, que tiene más de 25 mil alumnos. De acuerdo con los documentos contables a los que accedió CIPER, en 2010 Las Américas recibió $ 48 mil millones por concepto de mensualidad de sus alumnos, de los cuales $19 mil millones estaban vinculados al CAE. (Ver reportaje: Como lucran las universidades que no pueden lucrar). En los hechos, “acreditación” y “CAE” están tan ligados que forman parte de un mismo engranaje.
-Digamos las cosas por su nombre: la Concertación tuvo que dar el CAE para conseguir que las universidades participaran en la acreditación -afirma Carlos Lorca Auger, ex secretario ejecutivo del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas -CRUCH- y actual director de la agencia privada de acreditación, Akredita QA.
Para María José Lemaitre, ex secretaria Ejecutiva del Consejo Superior de Educación, la masiva acreditación de la CNA es el resultado de la presión que realizan las universidades. La vinculación entre dinero y acreditación, sostiene Lemaitre, “ha provocado algo perverso pues la CNA no resiste dejar a una universidad sin CAE. Entonces, la acreditan por un año, que es lo mismo que no acreditar. Creo que la única que no ha sido acreditada por la CNA es la UTEM (que finalmente fue acreditada por un año). Salvo eso, todo está acreditado, incluso algunas cosas siniestras. Porque la presión sobre la CNA es muy fuerte. Imagínate, llega el rector a decir “si usted no me acredita, no voy a tener alumnos, no van a tener acceso al crédito, ¡qué va a pasar! Un drama, lloran y los acreditan por un año”.
Varios ex miembros de la CNA corroboran a CIPER las presiones de los rectores en ese y otros planos. Pero reparan en que estas presiones muchas veces no son necesarias ya que, por la forma de elección de sus miembros, la CNA es en parte un organismo gremial. De sus 15 miembros, 7 son elegidos por las universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales. Es decir, la mitad de la CNA proviene de las instituciones a las que la CNA debe fiscalizar.
Desde esa perspectiva, más que una entidad fiscalizadora, la CNA resultó un organismo que independizó el mercado de las universidades. Esta situación indigna a muchos especialistas, entre ellos a Mario Waissbtluth (Educación 2020): “No tengo nada en contra de la iniciativa privada, pero no conozco otra industria en el mundo con tan poca regulación. El mercado lleva 20 años sin arreglarla. Hoy tenemos una industria de venta de cartones espurios. Enarbolar la libertad de mercado para mantener la atrocidad actual me parece grotesco”.
Sobre este cuestionado ente regulador, hay otros interesantes datos. Aunque está compuesto por 16 integrantes -de los cuales 15 votan-, rara vez las acreditaciones se aprueban con más de 8 consejeros presentes. En la acreditación de Las Américas, por ejemplo, había 8 miembros presentes, pero dos de ellos se inhabilitaron: Eugenio Díaz Corvalán y Luis Horacio Rojas, que trabajaban en la Universidad Andrés Bello, la que al igual que Las Américas pertenece al grupo internacional Laureate. Las Américas recibió tres años de acreditación gracias al voto unánime de 6 consejeros (VER NOTA SOBRE PROCESO DE ACREDITACION DE LAS AMERICAS). Similar situación ocurrió al votarse la acreditación del instituto AIEP (que también pertenece a Laureate), con el voto de 7 consejeros presentes, de los cuales dos se inhabilitaron. La acreditación se otorgó con 5 votos.
En la acreditación de la Universidad Del Mar y de la UTEM, votaron 9; mientras que en la sesión que se aprobó la UCINF, había 8 consejeros. Esta marcada tendencia a la inasistencia fue un problema destacado por la Contraloría (VER INFORME) en la fiscalización que hizo a la CNA en 2009. Allí se objeta que los consejeros con reiteradas inasistencias igual recibían el tope máximo de la dieta fijada por ley: 25 UTM ($921.000 a la fecha) (VER RECUADRO)
LLUVIA DE PROFESORES
El sistema que vela por la calidad de la educación superior en Chile tiene otros problemas casi tan graves como los descritos. Estos involucran a la misma CNA pero ahora en su rol de fiscalizadora de una serie de agencias privadas, cuyo negocio es acreditar carreras universitarias.
Ocurre que junto a la acreditación de las universidades que realiza la CNA, existe otro proceso a través del cual se acreditan las carreras. Esta acreditación es voluntaria salvo en dos disciplinas en función de su relevancia social: médico cirujano y profesor (básica, media, educación diferencial y educadora de párvulos). La ley señala que si estas dos carreras no están acreditadas, los alumnos que postulen a ellas “no podrán acceder a ningún tipo de recursos otorgados directamente por el Estado o que cuenten con su garantía, para el financiamiento de los estudios de sus nuevos alumnos.” Es decir, la acreditación es obligatoria para las universidades que quieren que sus alumnos accedan al CAE.
Dada la importancia del CAE para cada universidad, la presión para acreditar las Pedagogías es muy fuerte. Quienes administran esta presión son agencias privadas, formadas por todo tipo de inversionistas, pues igual como ocurre con los colegios, para tener una agencia acreditadora la ley no exige nada. Por la acreditación de cada carrera suelen cobrar $ 8 millones. Y son muchas carreras.
Para hacerse una idea, hay que considerar que en la actualidad hay más de 60 universidades e institutos que cuentan con plena libertad para formar profesores. Entre ellas lanzan anualmente 10 mil nuevos docentes al mercado. Debido a eso entre 1996 y 2008 la matrícula de estudiantes de Pedagogía se triplicó: pasó de 26.000 a 92.000 en 12 años. Especialistas como Cristián Cox, director del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación de la Universidad Católica (CEPPE), han alertado sobre este fenómeno:
-Es una locura, estamos comprometiendo la educación de Chile por los próximos 30 años. Lo que aquí tenemos es cero regulación sobre un recurso humano estratégico para el país. Nadie en el mundo hace eso.
La situación se ve más grave cuando se considera que en la Prueba INICIA 2010, que rinden voluntariamente los egresados de Pedagogía, solo el 1% de los egresados responde bien más del 75% de la prueba “conocimientos pedagógicos”.
Pero lo que puede parecer un grave problema para los especialistas, para las agencias es una oportunidad de trabajo. Si todos los miles de estudiantes quieren acceder al CAE, deben ir a una universidad acreditada. Y para eso están ellos.
Según información de la CNA, la agencia AcreditAcción, la más grande de ellas, ha aprobado 181 carreras y rechazado ocho desde que empezó a operar en junio de 2008. Del total de los procesos llevados adelante con universidades, 156 han sido carreras del área de la Educación: el 82%. Según reconocen sus socios, durante estos cuatro años han tenido ingresos por $1.800 millones.
Similar situación ocurre con otra de las agencias grandes: Akredita QA. De acuerdo a los datos de la CNA, ha acreditado 178 carreras. El 67% de los programas procesados por esta agencia son del área de Educación, 11% corresponden al área de Salud. Al 51% de las carreras las ha acreditado por tres años o menos. Y sólo han rechazado dos.
Toda esta maquinaria de acreditación exhibe un problema grave: no logra entregar indicadores reales de calidad de cada una de las universidades a los postulantes. Así lo detectó recientemente una investigación realizada por los investigadores del citado CEPPE, Martín Bascopé, Macarena Domínguez y Lorena Meckes. Ella deja en evidencia que cuando un alumno cree que una Pedagogía acreditada por cinco años es mejor que una no acreditada, puede estar equivocado.
El CEPPE llegó a esta paradoja al cruzar los años de acreditación que daban estas agencias con los resultados obtenidos en la citada prueba: simplemente no había ninguna correlación. Universidades con cinco años de acreditación (que remarcaban ese hecho en su publicidad), tenían en promedio alumnos de más bajo desempeño en INICIA que aquellas que no habían logrado acreditarse.
Las agencias explican que ellas miden un proceso, una coherencia entre lo que la carrera quiere ser y los medios con que cuenta para realizarla. No miden calidad. Y nadie lo hace. A pesar de que, como lo explican los investigadores del CEPPE, hoy la calidad es cada vez más relevante frente a las carencias que han quedado en evidencia en la discusión pública. De hecho, el Estado está haciendo esfuerzos importantes para que alumnos de mejores puntajes de la PSU se sientan atraídos por estudiar Pedagogía. Para ello, se instauró la beca “Vocación de profesor”, que financia los estudios de alumnos con alto puntaje en la PSU. ¿En base a qué criterio deben elegir estos estudiantes para no frustrar su vocación y no desaprovechar los recursos fiscales?: la respuesta es que al menos el sistema de acreditación no ofrece ese criterio.
LA MUERTE DEL FISCALIZADOR
Pero las agencias tienen otro gran defecto: sus dueños y funcionarios pasan con demasiada frecuencia del rol de fiscalizador al de fiscalizado.
Durante 2010, por ejemplo, la agencia AcreditAcción, de propiedad de Moisés Silva y José Miguel Rodríguez, entre otros socios, acreditó cuatro carreras de la Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB): Educación Musical, Educación Física y un programa especial en Enseñanza Media para Licenciados. La última carrera acreditada fue la de Contador Auditor, el 18 de noviembre de ese año. Tres meses y medio después, en marzo de 2011, tanto Silva como Rodríguez fueron contratados por la UNAB: el primero es el actual vicerrector de Aseguramiento de la Calidad en la UNAB y José Miguel Rodríguez su segundo. Ambos siguen siendo socios de AcreditAcción, empresa líder en el negocio de la acreditación de carreras tanto de universidades como de institutos de educación superior.
Eugenio Díaz Corvalán provee un ejemplo más delicado con la misma UNAB. Durante todo 2010 fue asesor de esa universidad en el área de aseguramiento de la calidad y a la vez, presidente interino de la Comisión Nacional de Acreditación, el ente público encargado de velar por la calidad de las universidades. Ninguna ley le prohibió cumplir ese doble rol a pesar de que Díaz Corvalán asesoró a la UNAB en el mismo período en que ésta acreditó cuatro carreras a través de la agencia AcreditAcción. Y como presidente de la CNA, Díaz Corvalán debía supervigilar precisamente el trabajo de esa agencia.
No es la única vez que Díaz Corvalán ha estado en ese doble rol. Díaz era presidente de la CNA cuando se acreditó a la Universidad del Mar por un año. Nueve meses después, a comienzos de septiembre de este año, Díaz dictó un taller a los directivos de esa universidad titulado el “Proceso de Reacreditación Institucional”, donde se analizó el Acuerdo 120 que le otorgó la acreditación institucional. En 2012, será él, esta vez como consejero de la CNA, uno de los votos que podrá, como decía el seminario, “reacreditar institucionalmente” a la universidad.
Las manifiestas irregularidades de la CNA fueron detectadas por la Contraloría, entidad que puso el acento también en el doble rol de otro funcionario de esa repartición: Carlos Lorca Auger, secretario ejecutivo del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), que pasó a ser miembro del directorio de la agencia Akredita QA. (Ver El duro informe de la Contraloría sobre la CNA). La Contraloría objetó las posibles influencias que podría ejercer Lorca en ambos puestos ya que el CRUCH designa a tres integrantes de la CNA y ésta debe fiscalizar a Akredita QA, donde Lorca también trabaja.
En su dictamen final del 19 de noviembre de 2010, la Contraloría señaló: “Si bien el vínculo no es directo, puede afectar su independencia en los procesos donde se deban adoptar decisiones derivadas de la supervisión y seguimiento que le corresponde efectuar a la Comisión y que involucren a la referida Agencia”.
Esta situación, agregó: “Evidencia las debilidades que presenta el actual sistema de supervisión y seguimiento, a fin de garantizar por parte de la CNA el adecuado funcionamiento de las 7 instituciones de acreditación existentes”.
Uno de los dueños de la agencia Akredita QA es el economista, ex candidato presidencial y ex rector de la Universidad Austral, Manfred Max Neef. En agosto de 2009, siendo director del Instituto de Economía de esa universidad, su agencia certificó la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Austral por cuatro años.
Akredita QA es conocida como “la agencia de los rectores”, pues además de Max Neef, son socios Luis Riveros (ex rector de la Chile), Jaime Pozo (de La Serena) y Ubaldo Zúñiga (de la Usach). Este último estuvo formalizado por fraude al fisco en 2009 por las irregularidades en la licitación de la plataforma informática del Registro Civil.
También forman parte de la propiedad de Akredita el ex diputado de Renovación Nacional, Maximiano Errázuriz, quien fue formalizado por fraude al fisco en el uso de las asignaciones parlamentarias, por lo que su partido le quitó su cupo; e Iván Navarro, fundador de la Universidad Blas Cañas (actualmente, Universidad Católica Silva Henríquez). Navarro, a través de la sociedad Lago Vichuquén SpA, es socio de Inversiones Norte Sur, sociedad anónima que maneja nueve colegios y un Centro de Formación Técnica, y que recientemente estuvo a punto de tomar el control de la Universidad Central, con la oposición mayoritaria de alumnos y profesores.
Luis Riveros explica que no hay incompatibilidades en los casos descritos. Y prefiere poner el acento en los temas de fondo: “Hemos fallado en crear una cultura de calidad, de modo que ésta sea algo inherente a la educación. Sólo hemos logrado establecer un sistema de acreditación que le da formalidad al sistema”.
Para Moisés Silva, socio de AcreditAcción, tampoco hay nada de irregular ni de extraño en que él y su socio hayan saltado de la agencia acreditadora a la universidad acreditada en pocos meses: “No veo cual es el conflicto”, dice. Y argumenta: “Los que evaluamos a las instituciones somos gente integrada y activa en la academia. No se aceptaría si no fuese así. Obviamente la gente de la academia se mueve dentro de la academia. Y eso es legítimo porque está buscando mejores opciones laborales. Eso es parte del juego”.
LOS “MERCENARIOS”
Tal vez lo más paradójico de esta historia es que el sistema actual de acreditación es el resultado de un intento por resolver algo peor, que empezó a ocurrir en la enseñanza superior en la década de los ‘90. La frase, “es peor el remedio que la enfermedad” parece haber sido creada para describir procesos como éste.
Según los datos recopilados por CIPER, la primera gran crisis de calidad del sistema educativo ocurrió a comienzos de esa década, cuando un grupo de universidades logró ser declarada “Autónoma”.
La autonomía la otorgaba el Consejo Superior de Educación (CSE) después de un período de observación y análisis. La universidad postulante tenía que mostrar sus balances, explicar sus métodos, develar en detalle cómo funcionaba, tener una buena planta de profesores contratados, bibliotecas de calidad, etc. El CSE tenía que convencerse de que la institución podía autorregularse y dotar de calidad a su proyecto educativo.
Una vez que se conseguía la autonomía, la universidad era libre. Nadie podía decirle qué hacer. Un ex directivo del Mineduc asegura que eso provocó un desbande:
-Cuando consiguieron la autonomía, muchas universidades pudieron abrir todas las carreras y todas las sedes que quisieron sin consultarle ni al Ministerio ni a nadie. Como la oportunidad de negocio era enorme, la universidad que había sido de buena calidad los primeros años, tenía el incentivo para transformarse en mercenaria. Si era autónoma, ahora podía abrir la carrera de Medicina; si impartía Periodismo en Santiago, ahora podía abrir la carrera en Arica. Además, podía despedir a los profesores contratados y reemplazarlos por “profesores taxis” que hacen clases por hora.
La autonomía aumentó exponencialmente las sedes y carreras. Uno de los primeros en acusar el golpe fue la Asociación Chilena de Facultades de Medicina (Asofamech), cuyos directivos llegaron al CSE exigiendo un mecanismo que velara por la calidad de la oferta de las carreras del área de Salud. Pero aumentar las sedes no era el único problema.
Así lo recuerda Gonzalo Zapata, sociólogo de la Facultad de Educación de la Universidad Católica: “En los ‘90 la explosión de carreras fue extraordinaria: se pasó de tres mil a siete mil en todo el sistema de educación superior. Recuerdo casos de instituciones que al día siguiente de obtener su autonomía reducían su planta de docentes. El Ministerio de Educación hizo una consulta nacional en las universidades manifestándoles que venía un problema muy complejo en el que se entregarían autonomías sin regulación. Los privados respondieron que no querían regulación”.
Como algo había que hacer, el Ejecutivo empezó a diseñar un sistema de acreditación que, sin tocar la autonomía de las universidades, pudiera controlar lo que estaba ocurriendo. Se creó así, en 1997, el Consejo Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP), una institución extremadamente cuidadosa. Sólo podían hacer pública la información sobre aquellas universidades que obtenían la acreditación: es decir, no podía alejar a los alumnos de las universidades malas. Bajo estos parámetros, la CNAP acreditó alrededor de 500 carreras y 60 instituciones, la mayoría estatales.
Como el problema continuaba, en 2003 el gobierno de Ricardo Lagos decidió discutir en el Congreso un sistema de acreditación. En el mundo hay diversos modelos y amplios debates sobre cuál es el que mejor garantiza la calidad de la educación; pero lo que es claro es que el proyecto del Ejecutivo y la posterior discusión en el Parlamento no recogieron lo mejor de la experiencia internacional.
La propuesta del gobierno mantuvo la total autonomía de las universidades y propuso un proceso de acreditación voluntario. Diversas fuentes concuerdan con Carlos Lorca, director de Akredita QA, respecto de que la Concertación terminó diseñando el Crédito con Aval del Estado (CAE) para conseguir que las universidades participaran. Es decir, se les ofreció dinero. ¿De quién? El dinero de los estudiantes. Y si ellos no pagan, el dinero del Estado.
Tal vez la parte más estricta del proyecto era la composición de los integrantes de la Comisión Nacional de Acreditación. Se proponía una designación presidencial casi completa. La derecha se opuso tajantemente. Uno de los más enconados opositores de ese acápite fue el diputado (UDI) José Antonio Kast junto a (RN) Germán Becker y (RN) Rosauro Martínez.
-No creemos que por el hecho de que el Estado diga que es garante las cosas van a andar mucho mejor. Es cosa de ver qué pasó en todos los países de la órbita socialista. Todos han fracasado. Sé que no es comparable el tema de los vehículos con el de la educación universitaria, pero si uno hiciera una comparación tan sencilla y preguntara a un ciudadano cualquiera qué auto le gustaría que le regalaran: ¿un Lada, chequeado, supervigilado y revisado quince veces por los fiscalizadores en su época; o un Mercedes Benz?, les aseguro que preferirían el Mercedes Benz -argumentó Kast en uno de los debates en sala. (Ver historial de la ley, página 240)
Las observaciones de los diputados fueron acogidas por el gobierno que modificó el proyecto. Hoy el único miembro designado por el Presidente es quien preside la CNA. El resto, en su mayoría responde a los intereses de las de universidades, CFT e IP.
No fue el único cambio. El proyecto recibió casi 800 indicaciones, lo que es inusual. Todas apuntaron a favorecer la autonomía de las universidades. Se estableció, por ejemplo, que éstas en conjunto con la CNA podían escoger a los evaluadores de su funcionamiento. Y si una universidad no estaba conforme con los profesionales que le habían tocado, podía impugnarlos hasta tres veces. Si el fallo sobre la acreditación institucional resultaba desfavorable, una casa de estudios podía apelar ante la misma CNA y luego, si volvía a perder, podía recurrir al Consejo Superior de Educación. Respecto a la acreditación de carreras, la universidad escoge con qué agencia quiere acreditarse y paga alrededor de $8 millones por el proceso, estableciendo una relación de cliente – empresa, en vez de regulador – regulado.
-Ellos son los clientes, ponen las condiciones y también pueden rechazar a un evaluador -dice Carlos Lorca.
Para terminar, se estableció un confuso sistema de evaluación, con ocho opciones (del 0 al 7), de difícil comprensión incluso para los mismos evaluadores. ¿Qué diferencia real hay entre una universidad acreditada por tres años y otra por cuatro años? Lo que sí es indudable es que el sistema ayuda a que prácticamente todas las instituciones se acrediten, bajo la idea de que ninguna puede ser tan mala como para sacarse un 1.
Y hay nuevos elementos que convierten a la CNA en una mera oficina de partes: la universidad que no logra superar las pruebas, no recibe ninguna sanción y puede seguir funcionando y publicitándose con la frase “en proceso de acreditación” y formando a los jóvenes que paguen su arancel.
Tras las sucesivas enmiendas la ley quedó como es ahora. Para muchos especialistas la parte más compleja es la composición del CNA, que de ser un organismo independiente de las universidades, se transformó en una mesa donde los intereses de los evaluados están representados. Con ese cambio el sistema de educación superior se quedó sin un ente fiscalizador. Peor aún, la confusión de roles de la CNA empezó a derramar hacia las agencias, transformándose en una práctica común.
Lo más grave es que el aparato público hoy es incapaz de decirle a un estudiante si la institución en la que decide estudiar, haciendo un gran esfuerzo financiero, es de calidad. El diputado (PS) Carlos Montes, que votó a favor de la ley, dice: “Yo insistí en que esto fuera con una lógica pública, pero el criterio de autorregulación primó. Ahora cada cual se evalúa a sí mismo sin importar el efecto que tenga ante la sociedad”.
Montes acusa que fue el entonces ministro de Educación Sergio Bitar quien “concedió estas cosas y después nos trataba de convencer de que, por cuestiones constitucionales y de votos en el Senado, no quedaba más que replegarse”.
El aludido se defiende con pragmatismo: “Siempre uno enfrenta el dilema de no tener nada, a tener un avance. Y con la postura cerrada de la derecha era imposible hacer la acreditación obligatoria”.
Cuando estos argumentos fueron enarbolados durante la discusión en la Cámara, el diputado Kast enrostró a la Concertación que si su problema era contar con herramientas para cerrar universidades malas, ya las tenía. Y aclaró que lo que le faltaba a la Concertación no eran leyes, sino valor:
-En la actualidad el Ministerio tiene la facultad para cerrar universidades. ¿Por qué no la ejerce? Aquí se dice que las universidades de Playa Ancha, Arturo Prat, de Los Lagos y Arcis -lo han dicho otros colegas- lo hacen mal. ¡Ciérrenlas! ¡Tienen la facultad para ello! No se atreven, porque no están dispuestos a pagar el costo político de cerrar una universidad. Prefieren, en cambio, poder cerrar primero una carrera, luego una sede, y así ir eliminando a los que piensan distinto lentamente. Con eso se acaba la libertad de enseñanza. Por eso es tan grave cerrar sedes y carreras, y no la universidad, para lo cual hay que tener fundamentos claros y concretos y pagar un costo político que no están dispuestos a asumir –afirmó Kast.
Es probable que la experiencia vivida en acreditación se tenga en cuenta en estos momentos en que se legisla sobre sociedades espejo, lucro, calidad y otros temas que hoy son de exclusiva decisión de cada universidad en virtud de su autonomía.
Las Américas
Si bien la acreditación nunca ha gozado de buena salud, su caída ha tenido hitos notorios. Tal vez el primero y más grave ocurrió en 2008 con la acreditación de la Universidad de Las Américas. Entonces era Emilio Rodríguez -actual rector de la Universidad de Tarapacá- el presidente de la CNA y Eugenio Díaz su vicepresidente. La Comisión le rechazó la acreditación institucional como consta en el Acuerdo Nº6, donde se mencionan la alta tasa de deserción de alumnos, la inexistencia de un plan de crecimiento cuantificable y evaluable; la falta de profesores de jornada completa y con formación de postgrado, la insuficiencia en materia bibliográfica, la inexistencia de criterios de selección en el proceso de admisión, la ausencia de políticas claras en la apertura de sedes y carreras y la inexistencia de investigación docente. “En resumen, tanto en materia de gestión institucional como docencia conducente a título, existen falencias muy significativas que no permiten la acreditación de la institución en el presente período”, fue la conclusión.
El 23 de enero de 2008 la Universidad de Las Américas quiso revocar la decisión de la CNA mediante un recurso de reposición que no fue acogido. La universidad rebatió varios de los puntos, entre ellos, el de la deserción, diciendo que aquél problema “constituye un fenómeno complejo, que va mucho más allá de lo que corresponde en forma estricta a la actividad académica y en el que inciden distintas variables”. Y argumentó que el tipo de proyecto educativo que desarrolla “se orienta a incorporar a la educación superior a estudiantes que han obtenido bajos puntajes en la prueba de selección universitaria o que no la han rendido previamente y que, en una gran proporción, son adultos que, por motivos laborales, muchas veces se ven obligados a abandonar la institución”.
Sobre la inexistencia de un plan de crecimiento cuantificable y evaluable, la Universidad de Las Américas respondió que aquél existía y era periódicamente revisado por Sylvan International. “No obstante, hace presente que éste tiene un carácter confidencial, al incluir información reservada acerca de cómo la institución se plantea en el sistema de educación superior. Por ello, habría que optar por mantener en reserva algunos aspectos específicos de carácter financiero y contable”.
La CNA rechazó el recurso de apelación y Las Américas elevó la apelación a la última instancia, el Consejo Superior de Educación (CSE). En sesión ordinaria del 3 de abril, el CSE revisó todos los antecedentes relativos a la apelación, escuchó al presidente y secretario ejecutivo de la CNA, así como también al presidente de la junta directiva de la UDLA, Herman Chadwick y al entonces rector Jorge Yutronic Fernández. Por unanimidad el CSE discrepó de la CNA y consideró “que la institución ha logrado avances en varios ámbitos observados”, como en el aumento de la planta académica y crecimiento de los volúmenes de biblioteca. También discrepó respecto de las tasas de deserción que la CNA puso en relieve: “Se trata de un fenómeno multicasual y, por tanto, refleja sólo en parte la existencia y eficacia de los mecanismos para enfrentarla”. (IR A DOCUMENTO)
Fue esa la primera vez que el CSE acogió la apelación de una universidad otorgándole la acreditación institucional. El preciado aval fue firmado por Paulina Dittborn, vicepresidenta del CSE, quien inmediatamente después de la acreditación asumió como pro-rectora de Las Américas. En el voto que concedió la acreditación participó también Julio Castro, jefe de la División de Educación Superior del Mineduc y miembro de la CNA. Después, Castro fue nombrado rector de la Universidad de Viña del Mar, otra de las instituciones de Laureate International Universities, la empresa norteamericana que es dueña de Las Américas.
CNA: EL DURO INFORME DE LA CONTRALORIA
El 19 de noviembre del 2010 la Contraloría dio a conocer la primera auditoría realizada a la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). El Informe N° 35 incluyó los gastos auditados de 2009, en los cuales detectó una serie de irregularidades: pagos de dietas a los integrantes de la CNA sin completar asistencia del 100%, gastos en catering (comida) no contemplados además de $45 millones sin depositar que fueron mantenidos por la CNA en caja fuerte sin justificación, entre otros.
Uno de los cuestionamientos más graves son los $120.540.276 que la CNA pagó en dietas a los comisionados durante 2009. En el artículo 7 de la Ley 20.129 se especifica que la dieta percibida por los miembros de la CNA debe fluctuar al mes entre 4 UTM ($147 mil) y 25 UTM ($921 mil) mensuales por sesión asistida. La CNA pagó el monto máximo de 25 UTM a todos sus comisionados a pesar de que -como especifica la Controlaría en el Informe- en el mes de diciembre sólo dos de ellos asistieron al total de las 17 sesiones.
Dice el Informe: “Conforme a lo señalado en el propio reglamento, los comisionados deben sesionar el segundo, tercero y cuarto miércoles de cada mes, vale decir, 3 veces, sin embargo, y dado que fraccionan las sesiones, han llegado a realizar y contabilizar dentro de un mismo día hasta 5 sesiones, modalidad que no se encuentra contemplada en el reglamento interno ni en la ley que creó la Comisión”.
Además, Contraloría determinó que se pagaron $17 millones por servicio de catering a la Comisión, gasto que no se encuentra contemplado en la ley. Durante 2009 la CNA suscribió contratos mediante licitación por prestaciones gastronómicas con Hotelera San Francisco S.A. y Sociedad Hotelera e Inmobiliaria Pacífico Austral Limitada.
Otro de los aspectos importantes es la incongruencia entre el leve aumento en los ingresos de la CNA en 2009, que fue del 27% en relación a 2008, en comparación con el aumento de los gastos que en el mismo período alcanzó al 56%. El análisis de las cuentas que hizo la Contraloría determinó un aumento de 3.521% en el ítem “Arriendo de salones”, 1.830% en “Estudios e Investigación” y 109% en “Alimentos y Bebidas”, “desembolsos que no se condicen con el fin último de la Comisión”, señala el informe. La CNA replicó que hubo una normal utilización de recursos y que el gasto en cado uno de estos conceptos fue destinado a las actividades de los procesos de acreditación como la ley encomienda. (Ir a Informe Completo)
En las próximas semanas, según confirmó la Contraloría a CIPER, se dará a conocer un Informe de Seguimiento de las observaciones del 19 de noviembre pasado, lo cual podría conducir a sumarios administrativos y nuevas investigaciones en los casos que corresponda.

Solo decir que despues de leer esto no se si llorar, vomitar, irme a los himalayas. Que vergüenza esto es una radiografía del burdel que tenemos por comisión de acreditación, acá tiene que venir un "Atila" y quemar con sal todo este sistema corrupto para que no vuelvan ni a considerar apropiado algunas de estas practicas. Algunas de las universidades acreditas en calidad no discrepan mucho con otras de sus competidoras, con ello me refiero a la universidad de la calle. Y los acuerdos parecen sacados de una película de Scorsese o De Palma.
NO CAIGAN EN LA ARCIS!! Por favor, valorense, no pierdan dinero preciado, no pierdan tiempo. No obtendrñan valor profesional y académico, porque la arcis es una de las universidades privadas más deficientes de Chile. En este excelente reportaje, solo se menciona la punta del iceberg, de este tipo de pseudo instituciones formadoras. La ARCIS es un negocio pantalla de un partido político y lo peor, es que es un negocio Fraudulento y MALO!!
Pues, uuuf, me gustaría decir muchas cosas, pero esperaré los descargos de los involucrados, especialmente la gente de la concertación. Felicitaciones una vez más a CIPER por revelar las entrañas de un sistema que no acredita lo que muchos creíamos.
Qué pasa con las universidades que llevan años en el sistema y tienen altas ganancias??? Aquí no aparece ninguna...
¿Es que en Chile no hay ley, no hay justicia, no hay Contraloría, no hay Congreso, en fin, no hay un PRESIDENTE al menos que termine con esto (y otras cosas relacionadas)?...
Sólo decir que, por motivos laborales, conozco a las personas mencionadas que trabajan en una de las agencias acreditadoras, que tienen todo mi respeto por ser profesionales, serios, y bastante más competentes en su área que muchos otros...nunca se debe generalizar ni hablar sin estar totalmente informados...volvemos al chaqueteo y mediocridad del chileno...¿hasta cuándo?
Conozco de cerca el rubro y sólo quisiera hacerle 3 preguntas a los periodistas: ¿le preguntaron a las instituciones con carreras acreditadas si les sirvió el proceso o sólo fue un malgasto? ¿sabían que los estándares para evaluar son fijados por la CNA y no las agencias privadas? ¿sabían que para acreditar una carrera en provincia se debe costear honorarios, psje. aéreo, hospedaje y viático a 3 pares evaluadores, sin contar renta de personal, arriendo y gastos básicos de una oficina? Saquen uds. la cuenta...
En Salud y Educación la derecha pinochetista y posteriormente la concertación, avalaron la siguiente filosofía: Los privados pueden construir Clínicas y Universidades pero el Estado no puede intervenir y sólo se le permitirá tener un hilito de oxígeno a los Hospitales y Universidades públicas, puesto que lo contrario sería subvencionar la 'competencia' y los pobres privados tendrían que cerrar sus emprendimientos. El resultado es el actual, 75% de los médicos trabajan en el sector privado, y atienden al 25% de la población, (la más sana ya que si se enferman no pueden seguir pagando y caen al púbico). Y el sistema Universitario es decadente como muesra el artículo precedente. En ambas 'industrias' Salud y Educaión, el producto no puede ser fácilmente medido y la calidad tampoco, por lo tanto, son grandes negocios. Cabe destacar que en Chile no se fabrica siquiera un horno microondas, es decir, el emprendimiento privado se reduce a construir lujosos edificios y dar servicios de dudosa calidad y nula competencia por parte del Estado.
Me parece bastante interesante, pero lo extraño es que hablan de solo un par de universidades y que pasa con las otras 60? todas se acreditaron de manera correcta? O qué pasa con algunas que tienen acreditacion hasta por 8 años (son tan buenas).
Asco y pena da saber todo esto (aunque muchas cosas son fácilmente deducibles, dada la calaña de clase política que tenemos, mojigata, interesada y altamente mentirosa). Lo triste de todo esto son los estudiantes de esas universidades; ¿qué culpa tienen de creer en los sueños de espuma que les ofrecen estas casas de estudio? Ellos quieren progresar, ser mejores que sus padres, surgir; deseos legítimos y loables, que se empantanan en universidades sólo interesadas en el negocio y con cero vocación de servicio. Y bueno, para qué hablar del ente regulador que debiera ser -y que claramente no ha sido ni es- el estado chileno. La basofia de modelo económico creado por Pinochet, y que la concertación avaló y justificó legalmente con la bonita aunque vana careta de la democracia, sólo vienen a ayudar a estos seres perversos que no piensan en los sueños que rompen, y tampoco dimensionan la sobrepoblación de ignorantes con título que están soltando a la población laboralmente activa. Triste... muy triste. Así dan pocas ganas de vivir en Chile, la verdad.
...querido ALBERT sólo con tu nombre puedes empezar a hacer tus maletas...que acá en Chie seguirás siendo ALBERTO.
Estoy impactada!!! Yo tenía algo de conciencia de que ocurrían situaciones fraudulentas en educación, pero jamás me imaginé que eran de estos calibres...es espantoso, si no hay Ues que se salven a todo este sistema siniestro......lo que a pasado éste año con los estudiantes es minimo como para develarse contra todo este "actual y mercenario sistema de educación".
Que buen reportaje, lo preocupante es que al momento de egresar el mercado no regula, y el buen profesional compite con el malo de igual a igual, en un país donde el pituto además es el pan de cada día en el servicio público. Hoy podemos ver a una profesora de básica que estudió en la U Mayor dos años (con clases solo los fines de semanas) contratada y realizando clase en colegios de alta vulnerabilidad. Algo similar ocurre con la acreditación de los postgrado. Por otro lado, otro tipo de desregulación se observa en los proyectos del Conicyt, donde los fiscalizadores muchas veces no están a la altura de lo requerido, y el negocio de los investigadores a través de la desviación de recursos de dichos proyectos.
Comparto plenamente con José Torres, no sé si vomitar, llorar, azotar mi cabeza con la pared o peñiscarme el brazo para saber si estoy soñando o no. Esto es realmente una burla para los miles de estudiantes que entran a una universidad """"""""""""acreditada"""""""""""" pensando que están tomando la mejor decisión de sus vidas. Realmente estoy IMPACTADO después de leer el informe de CIPER ..... nose que decir ....
Me parece que el artículo pone un punto interesante en lo referido a la CNA y su impresentable comportamiento durante 2010, en que se regalaron las acreditaciones y se desprestigio el sistema, lo que va en desmedro de instituciones serias y de calidad, sin embargo, es necesario decir que en muchos aspectos los autores son impresentablemente ignorantes sobre el funcionamiento del sistema y actúan con una intencionalidad y falta de seriedad inadecuada para un sitio serio como Ciper, que pone en duda la finalidad del artículo: 1) Se usan textos escogidos y negativos de los dictámenes, porque no se expresa los méritos de las instituciones; 2)Porqué se habla de algunas personas denostándolas, por ejemplo a un tipo absolutamente honorable como Moises Silva y no se dice nada de las relaciones con otras agencias de Lemaitre y su marido que se levanta como censora en este reportaje y otra entrevista publicada en este sitio o de Rodrigo Alarcón dueño de Santo Tomás y que impuso su nombramiento en la CNA como representante de los CFT; 3) Se nombra a Zapata como experto de la Católica y no se dice nada que fue importante ejecutivo de la CNAP y Secretario Ejecutivo de su continuadora la CNA. Tendrá esto que ver con la relación que varios de los protegidos de CIPER con la DC?
Que asco de país!!!
El caso de la Universidad Pedro de Valdivia es especialmente abominable. Dicha universidad es un reducto de la DC repleto de personajes despojados de un gobierno de donde parasitar y que ahora se dedican a esquilmar a jovenes de pocas luces endeudados hasta las masas con aval del Estado. Digo abominable porque son los mas cínicos pues fingiendo oposición a la derecha se comportan 100% como ellos y se mantienen en silencio. Tanto así que hace unos días cambiaron a su rector (y dueño) Angel Maulén Ríos para reemplazarlo por otro jerarca DC, Gonzalo Arenas, solo como medida cosmética para encubrir a Maulén y su ligazón a variados negocios (entre ellos el inmobiliario). Una Universidad que es un chiste, y de mal gusto.
Me parece sensacionalista y con cierto grado de oportunismo en un escenario donde todo lo que se relacione con educación esta cuestionado y más si es privado. No es que no puedan tener razón en algunas cosas pero por favor, cada vez que dicen que una fuente dice algo deben mantener su nombre en reserva, lo que le quita seriedad y parece más una casa de brujas. ¿Sólo son dos agencias en nuestro sistema? ¿y las otras? ¿Qué pasa con la acreditación de las universidades públicas? Allí se encontrarán con muchos profesores con jornadas ... pero no siempre están y sería un aporte estudiar jornada, permanencia y productividad académica ¡eso es interesante para tener parametros¡ creanme que debe haber de todo tanto en el mundo público cómo el privado. En este caso conozco a algunos de los mencionados en el artículo y son personas que saben del tema. También he conocido pares evaluadores y se pueden encontrar desde los que se les olvida que son pares y que la acreditación es un proceso de constructivo destinado a la mejora hasta los que estudian, aportan y realizan su trabajo en serio ¿ No entrevistaron a ninguno para tener la mirada de todos los actores? ¿Investigaron cómo son los sistemas de Aseguramiento de Calidad en los países más desarrollados? Eso sería un aporte para comparar cómo es el nuestro, seguro que el nuestro es más punitivo y subjetivo. Por último deben ser cuidadosos para utilizar el estudio comparativo entre INICIA y años de acreditación porque encontraron baja correlación pero no fue con la intensión que se señala en el artículo sino porque miden dos aspectos muy diferentes de la calidad, en escencia: uno mide conocimientos y ciertas habilidades individuales (por mucho que se haya pasado por un programa de formación) y el otro gestión academica, que en una este bien no quiere decir que tenga necesariamente que existir correlación con la otra, por lo menos en el sentido que allí se expresa.
con razón le dieron 4 años al AIEP, me aprecio extraño si es lo más chanta que hay en la vida.
---y eso que la acreditación de postgrado aún no es obligatoria. Hay inflación de "grados" académicos que son un chiste. La universidad de Los leones y del Aconcagua, ofrecen doctorado en educación sin ser universidades con masa critica, publicaciones ni investigación.Pululan "expertos" con cartones vacios predicando en sus disciplinas habiendo estudiado un chiste de magister o doctorado.
La UPV reducto de militantes demócratas cristianos. La ARCIS reducto de militantes comunistas. Ambas acreditadas apuradamente y en los últimos meses del último gobierno de la Concertación, ¿por qué será??? Ambas, le dan trabajo apitutado y sin méritos reales a sus amigotes, amantes de turno y familiares en cargos directivos, docentes y administrativos, ¡qué lindo!! y sin magíster, sin doctorados ¡COMPROBABLES!!! ¡REPULSIVO!!! Pobres ingenuos alumnos desesperados por comprar ¡caro!, un título profesional de mala calidad, y peor, salen estafados, porque, después el mercado laboral los bota, porque no están bien formados.
Muy bueno este reportaje. Confirma los rumores de acreditación irregular, ya que la Universidad privada Arcis, administrada por militantes comunistas, obtuvo a duras penas 2 años, lo que es dudoso, porque es pésima, es precaria. El año 2006 cerró 10 carreras, dejando irresponsablemente a la deriva a más de 300 alumnos, que quedaron endeudados y sin poder continuar normalmente sus estudios en otra institución, debido a uno de los grandes problemas de esa universidad: las mallas y programas académicos DESACTUALIZADOS. Un pésimo antecedente, que MINEDUC extrañamente pasó por alto. Eso no puede continuar, ya que están engañando a ingenuos y desinformados jóvenes. Hay que fiscalizar a estas mediocres universidades privadas.
No deja de sorprender. Para variar en los comentarios sale Pinochet. Prentender justificar estas malas practicas a un gobierno de mas de 25 años atras es como mucho. La Constituciòn esta firmada por Ricardo lagos. La verdadera culpa la tiene la Concertación que tambien le tiene gustito al dinero y me atreveria a decir, como lo tiene la gran mayoria de los chilenos. Todos hablan de gratuidad...pero cuando hay que ponerse somos los campeones para corrernos....Esto parte desde la reuniones de colegio cuando se tienen que poner de acuerdo en la cuota de curso....todos se espantan por un par de lucas mensuales....Somos muy especiales los chilenos........
Las acreditaciones institucionales se han convertido sólo en un trámite administrativo a cargo de agencias acreditadoras que lucran con cada institución que se somete a su juicio. Es cierto que los criterios son establecidos por la CNA, pero las agencias y los pares evaluadores actúan con mucha "flexibilidad" en algunos casos o con total ignorancia en otros. Se dejan guiar por sus propios juicos y creencias y no necesariamente por el criterio establecido. En definitiva, es un proceso que carece de rigurosidad y que no mide a todas las instituciones con la misma vara. Como muchas cosas en Chile, desafortunadamente, se nivela hacia abajo. Así todos felices.
Pinochet no dejará de salir a la palestra hasta que las leyes nacidas durante su dictadura (Constitución Política de la República de Chile primero que nada) dejen de gobernar nuestro país. Leyes que fueron promulgadas en una dictadura, sin existir congreso, oposición ni partidos políticos. Desde 1990, el Congreso que podría cambiar estas leyes, ha estado repleto de gente impuesta (sistema binominal), que no saca mayorías en sus distritos (los designados terminaron recién en 2005) y gran parte de las leyes claves de Pinochet tienen condiciones incumplibles para ser cambiadas. Y de esto es lo que se habla. Sólo 38 años nos separan de 1973, una distancia que para la política y las leyes no es nada. Gran parte del Código Civil tiene mas de 100 años de antiguedad y ahi sigue. El gran pecado de la Concertación fue reconocer la legitimidad de las leyes heredadas de Pinochet, y sabemos que algunos lo hicieron para hacerse del poder (DC) y otros por un trauma militar que estaría sobre ellos y sus cabezas para siempre.
Interesante artículo, queda claro que el lucro es incompatible con el desarrollo de un sistema de educación superior de calidad. Aún así considero que la eliminación del lucro por sí sola no hará que las universidades mejoren automáticamente, no hay que olvidar la acción individual en cada uno de estos procesos y en ese sentido me queda una duda ¿es el sistema de acreditación el problema o son las personas que lo componen?. Mucho se habla de las agencias pivadas que claramente tienen como fin obtener ganancias de los procesos, pero no se habla de aquellas agencias que, siendo privadas, hacen aportes al mejoramiento, tampoco se habla de los efectos que pueden tener los procesos de acreditación en aquellas instituciones que lo utilizan seriamente. Me parece necesario diferenciar entre el proceso de acreditación y la forma en que opera, en ambas materias nos falta mucho por hacer.
no he leido aun el reportaje.. y ya sé mas o menos q encontraré y con solo el titulo ya me estoy indignando! mi respuesta ya es refleja ante esto... El Retail, Las Isapres, Hidroaysen, Copec, Ues privadas. etc etc etc etc etc.. SIEMPRE es lo mismo y la verdad me siento desprotegido. No quiero usar garabatos ni esas cosas.. q no es ni lo minimo q se puede merecer el estado (por q es quien debe regular), pero el estado somos nosotros igual, por lo tanto, puede ser esto nuestra pena o castigo por nuestra ignorancia en la q vivimos y de no exigir respeto.-. QUIZÁ NOS MERECEMOS ESTO POR $%&"(/?¿!!!!
Un rato más leeré el reportaje.. no tengo tiempo ahora.
que pasa con las otras agencias acreditadores???? http://www.acreditadoradechile.cl quines son los dueños.
Con cuanta rapidez nos vamos enredando en discusiones partidistas. Leo los comentarios y en ellos abundan las recriminaciones de uno y otro signo. Este sólo hecho debiera despertarnos de una una buena vez el convencimiento que este sistema, independientemente de cuál haya sido su origen, está claramente en crisis terminal. Quienes gobiernan este país (no sólo quienes están en La Moneda) han producido este estado de cosas, que la ciudadanía recién hoy empieza a dimensionar
Este articulo està escrito sobre la base de una hipotesis que afirma que en donde hay lucro mezclado con educacion los resultados no son buenos para la educaciòn (tesis que comparto) y que, por ello, los actores en la acreditaciòn (instituciones, agencias, pares evaluadores, acadèmicos, estudiantes, etc) estan todos influidos por este hecho (algo que no comparto). Como hipotesis de una investigacion en un medio que se autodefine de investigacion periodistica me parece mas ideologica que periodistica. Desde el titulo hasta el estilo general tiene un tono sensacionalista al cual estamos acostumbrado en otros medios de prensa. Los episodios denunciados, si bien condenables, no son suficientes como para contaminar de sospecha todo el sistema. Tal como lo comenta Isidora, los investigadores periodistas ignoraron la existencia de las buenas pràcticas que este sistema acreditador (con sus defciencias y todo) ha instalado en la gestion de todas las instituciones acreditadas. Espero que este medio informativo continue con su investigacion periodistica incluyendo al conjunto del impacto que la acreditacion esta teniendo en el mejoramiento de la calidad de las instituciones educativas. Y espero, tambien, que las nuevas politicas publicas sobre la acreditacion se hagan cargo de separar el lucro de la educacion.
Que poco profesional el reportaje... Pregunto: ¿en qué universidad estudió el que escribió esta nota que no reporteó lo siguiente?: ¿de donde pueden salir los miembros de la comisión nacional de acreditación si no es del mundo académico? (o quizás quieran que vengan del empresariado). ¿saben que la mayoría de los miembros de no provienen del mundo privado? ¿porque no mencionan que también hay universidades estatales precarias? ¿Entrevistó a los miembros de la comisión o sólo a su "fuente que pide reserva"? ¿como es un super voto? y si el presidente tiene un super voto, ¿como se le llama al voto del representante del gobierno? ¿vieron en la ley que los miembros se inhabilitan de votar cuando están ligados a una institución? ¿saben que los criterios de evaluación están establecidos por ley y que la acreditación se realiza de acuerdo a eso y no por miradas personales? ¿que persiguen con esto? ¿terminar con el sistema de aseguramiento de la calidad? ¿a cambio de qué? ¿un libertinaje? en fin... las preguntas pueden ser miles, o pocas, pero lo importante es reportear con "buena leche" y aquí eso es lo que menos se ve... que pena...
Lamentablemente el negociado que hay en el sistema educacional superior en Chile tendra el mismo resultado del sistema economico europeo y estadunidense, va a llegar el punto donde los accionistas deberan mantener el nivel de lucro a costa del Estado y el Estado va a colapsar en deudas. Este sistema es por lo minimo obsceno, tanto la educacion como la salud no son bienes de consumo, por lo tanto no hay cabida para el lucro y hay que estar dispuestos a abrir los ojos a esto y obligar a que haya un gobierno que juegue derecho con la gente y que no le prenda velitas a los conglomerados economicos, la democracia se desvanece, se transforma en la actual plutocracia donde las leyes y ventajas van para los de plata Si quieren tener la educacion como negocio, como cualquier negocio, tienen que invertir y producir resultados antes de ganar algo a mediano o largo plazo, y sin ayuda del gobierno para avalar los riesgos, osea, cara de palo al extremo. Vean lo que paso con el sistema de pensiones, ya se ve como indiscriminadamente cortan la cola a los beneficiarios para poder sustentar el lucro. Eso va a pasar con la educacion si no nos ponemos las pilas.
Lamento que un medio como CIPER presente un reportaje sensacionalista y con tan poco fundamento. Ignoran acaso que los criterios y procedimientos no fueron definidos por la CNA, sino que por CNAP (incluyendo veto a pares, años de acreditación, etc.)? que el informe de contraloría levantó casi todas las observaciones? que la acreditación no fiscaliza? que las agencias privadas ya existían desde antes q la CNA? Ignoran cómo ha mejorado la gestión de las instituciones gracias a la acreditación? que la prueba INICIA sólo se aplica voluntariamente a carreras de pedagogía básica y no a todas las pedagogías, que es voluntaria y parcial? que no se puede reducir la acreditación a la evaluación de conocimientos? que nunca se concretó el marco de cualificaciones? cómo estos problemas son comunes a los sistemas de acreditación en el mundo? que se ha sancionado a agencias? Lamentable, simplemente.
Estuve mirando el informe de la Contraloría al que hacer referencia este artículo y me parece que hay varias situaciones descaradas. Una de las peores es que estos señorones, que aprueban a todo el que se presenta ante ellos, y se protejan con sigilo su decisiones, cobren sus dietas completas, aun que algunos falten al 67 por ciento de las sesiones, como hace el señor Diaz, según la tabla que aparece en la pagina 11 del informe. A los trabajadores les descuentan los días de paro, pero estas "autoridades" se dejan sus dietas íntegras. Por otra parte, ¿cómo es posible que el gasto en "arriendo de salones" haya subido en un 3.500%? Eso se parece a las operaciones que hacen las Ues con sus sociedades espejo. Huele pésimo.
Que sustoooooooo!! Pobres egresados y titulados, pobres futuros alumnos desinformados!!! pobres!!!! estudiar???? en la UPV?? en la arcis??? en la Aconcagua? Desprestigio absoluto, son universidades privadas DEFICIENTES!!! MEDIOCRES!!! este reportaje es sólo la punta del iceberg!!
A mi me gustaría que CIPER, que en general hace un buen trabajo -cosa que no ocurre en este caso-, incluyera en sus análisis la deplorable situación de infraestructura, implementación, sueldos y controles que tienen las universidades CRUCH, hoy día se releva el escaso financiamiento público que reciben pero no se dice nada de la corrupción que existe, de cómo se administran, por parte de los académicos y las autoridades de las facultades los proyectos de investigación y las asesorías para pagarse varios sueldos adicionales al año, teniendo como pretexto los bajos salarios. Nada se dice tampoco de cómo actúan los Rectores del CRUCH, igual que un cartel, manejando su relación con las movilizaciones de acuerdo a sus particulares intereses, nada se dice de la responsabilidad de los políticos, porque el sistema opera según un marco legal aprobado transversalmente en el parlamento. Dudo de la intención del artículo, me gustaría saber dónde estudiaron los autores, quizás nos ayude a medir la calidad de las instituciones. Por último espero que la próxima vez hablen de las otras agencias, aquella en que son dueños puros cercanos a la Dictadura, la que armaron las facultades de medicina para acreditarse entre ellos, de la que armó la PUC (paladín de las privadas-públicas-buen negocio-sueldos millonarios); que puso a su Vicerrector Académico de Jefe de la División de Educación del MINEDUC, que es miembro por esa condición del Consejo CNA y del Consejo Nacional de Educación. Sugiero además, en lugar de cargar a unos pocos, dar cuenta de como varias universidades del CRUCH que no pasaron sus primeras acreditaciones finalmente aprobaron de forma tan "hedionda" como la chanta Universidad de las Americas. Sería bueno mandar de nuevo a los autores a la universidad, pero a una buena.
Es una vergüenza como se maneja la acreditación en Chile, especialmente las agencias, que cumplen el doble rol de fiscalizadores y fiscalizados. No es posible que quienes acrediten trabajen en las mismas universidades que evalúan. Es que nadie las regula? Esto demuestra la incompetencia de la CNA para desempeñar sus funciones. Excelente reportaje el de Ciper, muy bien documentado.
Para no olvidar!! "U. Del Mar, Arcis y Pedro de Valdivia, todas ellas nunca habían logrado antes pasar esta prueba" Universidades chantas!!! Tengan cuidado!!!
La Universidad Pedro de Valdivia(UPV) representa el sistema poco ètico y con intereses enfocados solo al LUCRO. Es muy grave que la hayan acreditado pues,solo tiene profesores por horas, en los cargos directivos tiene a personas que vienen de cargos del Gobierno de la Concertación,los menos con doctorado o magíster logrados el año del cuete, cuando existia todavía la URSSS!! ( se supone que un buen Cv debe incluir un grado con máximo 10 años de vigencia), otros ninguna experiencia solo la de ser familiares y amigos de los dueños. Lo peor, es que tienen Decanos y Directores que no tiene el perfil académico ni postgrado en la Facultad que dirigen. El mayor engaño es que los estudiantes son engañados para entrar a primer año y, los endeudan y mandan a DICOM, debiendo desertar y sin poder trabajar por estar en DICOM!!. Es una administración netamente empresarial..profesores hora sin nivel académico. ES DECIR; DESEMPLEADOS DEL EX-GOBIERNO DE LA CONCERTACION QUE LOS DUEÑOS HAN EMPLEADO COMO FAVOR POLITICO SIN INTERES SOBRE LA CALIDAD ACADEMICA DE LOS ESTUDIANTES!! AH! TAMPOCO TIENEN ENFERMERIA Y CASINOS PARA LO BASICO .
A mi parecer, el reportaje representa los mejores ejemplos de LAS PEORES, si faltaria la UNIACC, LA GABRIELA MISTRAL,LA AUTONOMA..pero, eso sería para publicar un libro y no un reportaje.
Ciper es un gran gran aporte, gracias por el artículo/investigación. No estoy de acuerdo con el marco de acreditación universitaria desde el cual se mide, compara y discrimina a los distintos actores del sistema. Pienso y creo que debemos mirar con mayor confianza a quienes "activamente" participan del sistema social (el que todos, unos por acción y otros por omisión, ayudamos a construir). Es así como el actuar de los que emprenden e invierten el dinero, que han trabajado por ganarse; y los gobiernos que han diseñado o han adoptado ciertas bases de sistemas, son todas en búsqueda de un bien superior que es el de todos, de la sociedad en la que estamos insertos. También puedo elegir ser crítica y estar en contra de todo lo que se ha hecho y lo que se propone y propondrá hacer, desde la base de que siempre los "actores activos" nos quieren estafar. Desde las dos miradas, debo también tomar en cuenta cual es mi papel, estoy dispuesta a hacer algo concreto para que mejore la cosa, o quiero mantenerme en mi postura de espectadora. Analizar y criticar lo que se ha hecho puede llevarnos a veces a posturas irreconciliables que no ayudan, pero puedo hacerlo poniendome en el lugar de los que han implementado lo que hoy tenemos como marco operatorio dentro de Chile. La experiencia personal y familiar nos tiñe la mirada, pero podemos atrevernos a oir a los que viven, piensan y se proyectan de distinta forma. Desde mi mirada, veo que en los gobiernos de la concertación se realizaron esfuerzos para equilibrar la estabilidad social con la estabilidad política, es así como se adoptaron políticas que lograron hacer de Chile un país más justo, menos pobre, posibilitando la llegada de muchos por primera vez a la educación superior, implementando reformas en salud, en transportes, en educación... Chile logró bajar el índice de pobreza de un 38,5% en los 90, a un 15,1% en 2009 con crisis mundial incluida (https://twitter.com/#!/cecibarria/media/slideshow?url=pic.twitter.com%2FB7Ot57Xc ). A pesar de estos y más esfuerzos realizados, la mayoría no estuvo de acuerdo en el manejo y decidió quitar su voto. Yo entre ellos, no me pareció lo del cuoteo y me hartó cuando rechazaron hacer votación abierta para elegir al candidato 2010 porque sentí que "nos ningunearon" como votantes (hoy siento que vuelve a pasar en en caso de las demandas x mejor educación). En todo orden de cosas, aplaudo los avances realizados en los años de la Concertación (OEI Chile 1993/2010 http://www.oei.es/quipu/chile/index.html) y creo que la tarea de todos ha de ser constructiva, o sea, revisión y mejoramiento de todo, mayor apoyo y mejor fiscalización. Hoy la tarea es mejorar lo bueno y perfeccionar los mecanismos que puedan garantizarnos que no se cometerán abusos. Las universidades privadas vinieron a llenar un vacío y gracias a ellas muchos pudieron estudiar. El estado ha fallado en perfeccionar el sistema de fiscalización y normativa para garantizar la calidad y para eliminar la posibilidad de usura. Yo no seguí estudiando al salir de media, no estaban las condiciones familiares para ello y trabajé ininterrumpidamente. 22 años después pude estudiar una carrera universitaria, trabajando, con tres hijos y a los 41 años, gracias al plan Executive de la universidad privada UDLA, que permitía trabajar y estudiar, preferí UDLA a otras ues por el programa para el adulto que trabaja. Hubo muchos altos y bajos, ajustes curriculares, académicos y financieros, pero creo que todo depende de no perder el norte, de no echarle la culpa al empedrado y de esforzarse para contribuir con nuestra propia cuota, no todo tiene que estar dado. En los años de estudió en UDLA, hubo muchos estudiantes que alegaron por la mala calidad de la educación que se impartía, sin embargo, muchos de esos alegatos venían de personas que reprobaban los ramos porque no todos tenemos dedos para tocar el mismo piano. Claro que hubo situaciones injustas, mal planificadas y posiblemente abusivas, pero ahí es donde debió haber existido una normativa clara que ayude y guie al ente educacional a enrielarse por donde corresponde. Las dificultades que ha tenido UDLA para acreditarse han sido reales, pero yo viví distintos periodos de ajuste y conocí el esfuerzo permanente que se hace para mejorar el servicio y la viabilidad de la institución financieramente hablando. Hablo con conocimiento de causa. Cuando hablan de que la UDLA fue acreditada y luego apareció una de las miembros del Consejo contratada por UDLA, yo veo allí una intensión de tener al mejor profesional, al que más sabe cómo acreditar dentro de sus filas para poder mejorar la cosa, no necesariamente ha de ser por corrupción. No estoy tan segura de que la forma de evaluar a las distintas instituciones sea la adecuada. Yo soy partidaria de que todos los que quieren superarse, esforzarse y surgir, deben poder entrar a la educación superior aún si no han tenido la suerte de una educación básica y media buena, aún si les ha ido mal en la prueba sea como sea que se llame (PAA, PSU...) yo soy partidaria de que se elimine la prueba que discrimina el ingreso a la universidad y que entren quienes realmente estan dispuestos a dar su mejor esfuerzo por sacar adelante su carrera hasta terminar. No se puede comparar a una universidad que está dando acceso universal a la educación superior, privada, con otra estatal que recibe aporte de todos los chilenos pero que condiciona el ingreso sólo a los que obtengan los más altos puntajes en las pruebas de selección. La vara con que miden discrimina y mal. Si la desigualdad está dada desde la cuna, no se puede dejar fuera a quienes no han tenido en suerte nacer en condiciones económicas y sociales adecuadas como para encajar en las exigencias de quienes han tenido las mejores oportunidades desde que dieron su primer respiro en esta vida. Ciper, gracias por abrir la información. Espero que todo sirva para que logremos entender que, solo discriminando menos e incluyendo más, podremos llegar a ser una sociedad mejor. La falta de oportunidades en todo orden de cosas primero; la discriminación por ausencia de habilidades después, va haciendo que la brecha se mantenga y se acrecente entre los chilenos y mientras ello exista, no podrá haber paz social. Dejemos que los empresarios emprendan, pero fiscalicemos para que no se desvíen. Dejemos que los niños más desposeídos tengan libre acceso a la educación, que sus padres puedan ganar un sueldo justo y así ya no serán personas no educadas, sin acceso a cumplir sus mínimos derechos (Salud, Educación, Trabajo) y tendremos un país más equilibrado, sin delincuencia, sin anarquismo, sin miedo al diferente, más sano en todo orden de cosas. Yo creo que deben mejorarse las instancias de fiscalización sobre una vara adecuada para cada tipo de institución. Creo en el emprendimiento, creo en la gente y no me asusta la diversidad. Liberemos los temores y podremos tener un país mejor. No a la represión, sí a la educación, con respeto por la diversidad, con confianza. Nos falta, pero tengo fé que podemos lograrlo. Los que son más radicales, piénsen cual es el país que quieren. Yo eligo uno en el que todos podamos salir y mirarnos, darnos la mano sin miedo, sin sentirnos más o menos que el otro. Ese país que yo sueño, puede ser realidad y en él, cabemos todos.
Si hacen bien su trabajo, el café y las galletitas de la reunión son merecidas, vamos, el tema de fondo nos es tan importante que implica definir cómo es el país en que viviremos de hoy al futuro. Aplaudamos lo bueno y ayudemos a construir una mejor sociedad. los postulados básicos que están escritos en la Ley General de Educación no se cumplen y es el MINEDUC el encargado de exigirlo. Perfeccionemos lo que tenemos pero no estemos reclamando contra todo y todos. no es sano, no es realista y no nos sirve. Lea, revise, informese y luego aporte, con base y altura, para el bien de todos. http://www.ibe.unesco.org/fileadmin/user_upload/Publications/WDE/2010/pdf-versions/Chile.pdf
y que quieren...limpiar el sistema implica: - Eliminar (cerrar) al 20% de las Universidades, incluyendo a Estatales como la UTEM. - Reducir la matricula global en un 30%, esa es la gente que con niveles de exigencia "regulares", JAMAS llegara a segundo o tercer año, y por lo tanto CERO posibilidad de titularse (y terminaran endeudados con "aval" del Estado). ESTE ES EL LUCRO...permitir universidades CHANTAS con alumnos que JAMAS se titularan (lo siento pero con menos de 500 puntos, nadie puede sacar una carrera).
Porqué CIPER que investiga y generalmente bien, no se mete a investigar qué pasa con las asignaciones de recursos del estado a las Universidades, por ejemplo las Becas. Se acuerdan lo que pasó en la UNIACC, la Bolivariana y la República con las Becas Valech? En qué quedo el juicio, es cierto que el Ministro del Interior Hinzpeter estaba metido en la UNIACC y por eso la investigación quedó en nada, qué están haciendo ahora los directivos de esas universidades, siguen haciendo el mismo jueguito, a las ganancias les permitieron irse para la casita tranquilos.
Lo que publica CIPER lo sabemos, mejor o peor, quienes trabajamos en las universidades. No estaría demás darse una vuelta por las prácticas de CONICYT y los fondos de investigación científica...
Sistema educacional corrupto hasta la médula.
Me extraña el sentido en que se ha publicado el reportaje en cuestión, me pareció algo muy digno del Mega, truculento y realizando afirmaciones absolutas sin dejar lugar a dudas de que hay universidades y universidades. Lo encuentro poco serio en el sentido de hacer creer al ciudadano de "a pie" (por no decir común) que todas las universidades han incurrido en algo ílicito, yo conozco de cerca la situación de la UACh y puedo dar fe de la seriedad con que se toman este asunto. Viva por siempre esta gran universidad. "La" universidad del sur.
Lo anterior sólo es una parte del problema. Otro problema que no se ha tocado son los criterios mismos con los que se realiza el proceso de acreditación. Los protagonistas del proceso es decir los estudiantes y con ello los egresados, se consideran sólo como anexo (informantes claves), lo mismo los profesores. Existen muchas universidades privadas, donde sus estudiantes sólo pueden aspìrar a ser ignorantes con título, por que uno de los aspectos que se considera es la retención, por lo tanto para que el estudiante no resienta el nivel de exigencia, éste es mínimo minimorum, y los profesores que aplican altos estándares de exigencia son desvinculados rapidamente, puesto que obviamente son una amenaza para "el negocio". Así entonces, tenemos profesionales que salen a enfrentar el medio laboral sin las competencias mínimas y por lo tanto, sin los elementos que le permitan aspirar a un sueldo acorde a la profesión que ostenta. Creo que la acreditación de una entidad formadora, debería fundamentarse principalmente por la calidad de los profesionales que forma y no por la cantidad que titula por cohorte.
Parece que Carlos se ha sentido totalmente cuestionado en lo personal y lo profesional. Como secretario ejecutivo sin duda le cabe una gran responsabilidad, así como la inhabilidad de poder lograr cambios cuando se vuelve costumbre el peso de la burocracia, echándole la culpa al empedrado. Lamentable, simplemente (y siuticamente)
Me parece lamentable e injusto que la información entregada muestre sesgos y no sea imparcial. Por ejemplo, se hace referencia a sólo dos agencias acreditadoras ¿Es que acaso no existen más agencias de acreditación en nuestro país? Por otro lado, se alude a académicos de reconocida trayectoria en el campo de la Educación Superior, sugiriendo falta de probidad en ellos, por estar a la cabeza de dichas agencias, a las cuales, el autor les cuestiona el número de carreras (e instituciones) que han acreditado, sin hacer mención que los estándares para ello no los fijan las acreditadoras, sino la Comisión Nacional de Acreditación, CNA, que además, tiene a su cargo la supervisión del adecuado funcionamiento de las agencias. Nada se menciona, en cambio, acerca de la trayectoria de los académicos aludidos, quienes han alcanzado las más altas jerarquías en la academia y han realizado valiosos aportes en materias de calidad en educación superior, mediante investigaciones relevantes en este ámbito, al igual que en la difusión de dichos conocimientos. Es justamente su competencia en este campo lo que hace que se les solicite su asesoría en materia de acreditación en educación superior. Omitir estos antecedentes, al igual que otros respecto a las reales utilidades de las agencias en referencia, distorsiona la información y daña la imagen y el prestigio alcanzado por personas honorables, fruto de toda una vida profesional dedicada al mejoramiento de la calidad en la educación, por lo cual la forma de plantear el artículo es tremendamente injusta, por decir lo menos.
Doy fe de la mala calidad de una universidad privada que se menciona en la investigación, me refiero a la u.privada arcis, tienen un falso discurso social y encubren los que son, el negocio privado d e un partido político, para obtener LUCRO. 1) Reprimir y purgar a los profesores, docentes y académicos. 2) Persigue y criminaliza a los jóvenes y estudiantes organizados. 3) Somete a sus trabajadores a políticas anti-sindicales.. esa es CHARCHIS. Corran la voz, para que jóvenes desorientados NO pierdan dinero en esa lugar farsante. Yo perdí dinero y tiempo, ustedes tengan cuidado! atentamente José F.
Es de esperar que sigan estas investigaciones y den luz de lo corrupto que esta el chile que nadie conoce
[...] En 2010, por ejemplo, cuando 35 mil muchachas de estratos más pobres pidieron CAE para estudiar en la educación superior, no hubo ni una sola institución que las informara y guiara sobre donde no convenía estudiar. Y ello porque a pesar de sus evidentes deficiencias, ese mismo año todas las instituciones que pidieron acreditarse fueron aprobadas. (Vea reportaje: Así opera el escandaloso sistema de acreditación de las universidades). [...]
[...] En 2010, por ejemplo, cuando 35 mil muchachas de estratos más pobres pidieron CAE para estudiar en la educación superior, no hubo ni una sola institución que las informara y guiara sobre donde no convenía estudiar. Y ello porque a pesar de sus evidentes deficiencias, ese mismo año todas las instituciones que pidieron acreditarse fueron aprobadas. (Vea reportaje: Así opera el escandaloso sistema de acreditación de las universidades). [...]
Algo huele a podrido en Chilito! Ya no se puede creer en nadie.