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Comentarios (10)

jose luis | 21.09.2011
Interesante reflexion, sin duda tiene sus bases en el viejo refran que habla del fin y los medios. Concuerdo con lo expuesto, debe supervisarse el proceso completo ademas del producto.
Alberto Espinoza | 21.09.2011
Con toda esta argumentación, cuál es la idea? Igualar hacia abajo? O la idea es forzar la integración a través de obligar a los padres matricular a sus hijos en determinado colegio? No confía Atria en una integración voluntaria y espontánea? Hay escuelas públicas buenas? Provocan integración? Sí? Apliquemos el modelo de las buenas escuelas públicas a la mayor cantidad posible de escuelas. Hay escuelas privadas buenas? Sí? Entonces por qué limitarlas? Por qué el Estado no debe apoyarlas?
Christian Moscoso W. | 20.09.2011
En la ciudad de Chicago, tienen un modelo de educación media diferente al resto de ciudades principales de EEUU. Es un modelo que crea colegios para estudiantes tipo 1 y tipo 2. Los tipo 1 son de alto potencial, son separados del resto y educados en un entorno privilegiado. Los tipo 2 se educan compartiendo entre ellos, en establecimientos con menor inversión pública. Estuve en un seminario en Europa, donde se presentó un paper que se enfocaba a los mecanismos de selección entre tipos 1 y 2. Al consultársele al autor (destacado académico de economía del MIT) si no había cuestionado la idea detrás de ese criterio, contestó que había sido contratado para los mecanismos. Parte de la audiencia se retiró inmediatamente a continuación. Tengo el paper.
N.G | 17.09.2011
Dejenme agregar además que empíricamente hoy en día las universidades privadas propugnan más a la integración que las universidades del consejo de rectores (en una de las cuales, por lo demás, ejerce como Académico el profesor Atria). Ello lo demuestran varias estadísticas oficiales del gobierno y otros organismos, según los cuales de los quintiles más pobres la mayoría está en las universidades privadas . Si es necesario puedo subirlas.
N.G | 17.09.2011
Académicamente creo que se incurre en múltiples errores. El primer gran error es no mencionar la fuente de donde se extraé la idea matriz (claramente reproduce, la columna, la discusión que se dío el domingo 11 en tolerancia 0 entre Giorgio Jackson y Fernando Villegas, incluso el ejemplo de la doctrina "separados pero iguales" lo dío Fernando Paulsen). Un segundo error a mi parecer es incurrir en tantas analogías falaces (comparar la ganancia legítima, pilar del sistema imperante, con conductas claramente reprochables como el cohecho, la evasión, etc.). En tercer lugar da por supuestos negativos puntos que son pilares fundamentales de la ideología neoliberal como es la utilidad personal (como si hubiese otro tipo de utilidad). En cuarto lugar ( y para no extenderme) académicamente la opinión debería fundamentarse en datos más concretos que meras elucubraciones y juegos semánticos.
Ignacio D-F | 16.09.2011
Siempre interesantes los puntos de vista de Atria. Se reconoce en esta columna que ha ido trabajando su capacidad de exponer ideas de manera clara, sin incurrir en la tentación dar licencia a arabescos conceptuales o giros expositivos que, más que ilustrar una idea, tendían a confundirla. Se anota un punto el profesor Atria con la distinción entre proceso y resultado. Sin embargo, creo que el énfasis debe centrarse en señalar sencillamente que 1) la educación no se reduce a un servicio educacional -más bien noción esta relacionada con la gestión. 2) La educación es una manifestación de una sociedad que valora el saber; una "sociedad de la creación" -lo que sociólogos frasean como sociedad del conocimiento. La educación como bien valioso está decayendo en países como Francia o España. Acá en Chile da para discutir si alguna vez se consideró tal. 3) La educación se erige como eje de condiciones de igualdad, considerándose que no es el único.
Hugo Arias | 16.09.2011
Parece que en el ánimo de buscarle incansablemente la quinta pata al gato (tarea en la que acierta muchas veces), Fernando Atria termina enredándose esta vez en su propia madeja. Aunque su intención quizás fuera la contraria, toda su columna está construida bajo la lógica de que calidad = producto y que el proceso es otra cosa. Si el concepto de calidad no incluye el proceso no tiene sentido; pareciera que en el fondo Atria trata de decir precisamente eso, pero se dispara en los pies con su propia argumentación. La trampa no es "creer que lo importante en educación es la calidad (y no interesa cómo se consigue)"; la trampa es creer que en la caidad de la educación no está incluido el "cómo se consigue". Creo que en lugar de atacar el concepto de calidad, lo que hay que hacer es ampliarlo. Hay que atacar el lugar común reduccionista de calidad, no la idea de que la calidad es fundamental. Cuando el concepto de calidad se amplía y abarca al proceso, ya no es posible caer en la trampa de la segregación o del SIMCE como único método de medición de calidad. Si se quiere ampliar el concepto de calidad, la columna termina aportando muy buenas ideas. Y estoy seguro que se pueden agregar muchas más dimensiones para definir la calidad de la educación, tanto desde el proceso como desde el producto.
Dan. Bascu | 15.09.2011
Me parece muy bien la distinción entre procesos y producto y una gran bofetada que deja como inocente y estúpida a doña Ena. Al respecto cabe decir que el pragmatismo con que se trata hoy a la educación no es más que el resultado del neoliberalismo instaurado por el oscuro régimen militar y promulgado en la constitución (por eso es necesario cambiarla) que dio la nefasta forma de construir un Chile injusto socialmente. Otra cosa muy importante: En Chile todavía mucha gente no estaría dispuesta a que sus hijo convivieran en el mismo colegio con pobres o hijos de delincuentes, eso da cuenta de que no hemos progresado mucho en tanto seres humanos y que se siguen con prejuicios absurdos, este Chile que progresa lo hace saltando en las espaldas de muchos ese ejemplo es la segregación social que provoca el sistema educativo. La  calidad no es un número es un proceso y eso les duele sobretodo al mundo político que les interesan tanto los resultados. Si quieren resultados miren los números de las encuestas y pónganse a llorar porque no representan a casi nadie. La educación será mejor mientras más libres sean los hombres frente al conocimiento, mientras más mentalidad crítica y tolerancia se imparta de otro  modo seguiremos teniendo un mundo de "inútiles subversivos" como dijo el dinosaurio Larrain. 
Pelayo | 15.09.2011
Interesante la distinción proceso y producto. No obstante, el tema de la calidad como noción central sigue en el medio.Si consideramos que, por ejemplo, una educación de "calidad" implica integración con otros (por ser algo valioso para la sociedad), el problema pasa de ser una cuestión meramente terminológica a una conceptual. Si aceptamos que lo importante es el proceso más que el producto (educación de calidad), todo proceso puede ser medido. Si en definitiva se trata de actividades (para no llamar servicios a dichas actividades del ente educador), es posible estandarizarlas ,y en definitiva, el estándar de calidad se desplaza al cómo más que al qué. Si el proceso es de calidad (concepto que debe ser integrado por las propiedades que convencionalmente se determinan por ley) el resultado, se sigue ( o debería seguirse), como de calidad. En materia de servicios (a modo de comparación) los Service Level Agreement configuran un estándar claramente verificable, que permite determinar si hay o no cumplimiento de los mínimos que son resultados parciales que sumados hacen el producto final. Cuando estas actividades formativas (servicios educacionales) recaen en seres humanos el margen de error debe el menor en posible. Cosa distinta es la integración. La integración en sí es un resultado al largo plazo  (estimándola valiosa para el conjunto de la sociedad). Y evidentemente el proceso de integrar a no iguales puede ser parte de una educación de calidad.El punto es que integrar no es juntar sin revolver. Y para eso los mecanismos deben ser parte de las actividades del proceso que Fernando Atria menciona. Se integra equiparando las herramientas y lenguajes. El uso masivo del deporte (como el Rugby en sudáfrica) debe ser un elemento esencial en las actividades que forman el proceso,. Y el bilinguismo completo del país, será un punto que equipare en la partida. En definitiva, procesos estandarizados dan resultados estandarizados, dentro de la irrenunciable libertad de elegir.
Pelayo | 15.09.2011
“No importa si la ley la hace un parlamento elegido o no, lo importante es que las leyes sean justas”: no pidas que se te dará. Si una ley es justa (algo así como un unicornio) el proceso sería justo. Si un Parlamento no tiene representatividad (por el motivo que sea) la ley que produzca no estaría justificada. Tramposos los enunciados.
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