En los últimos diez años 3.307 chilenos han obtenido cupo para estudiar en universidades públicas argentinas, aprovechando la gratuidad y la calidad de la educación superior en ese país. De quedarse en Chile, su futuro se habría atado a créditos públicos y privados con intereses que llegan hasta el 6%. Entre ellos está el Crédito con Aval del Estado (CAE), el más criticado por el movimiento estudiantil, instaurado para aplacar las críticas de la “rebelión de los pingüinos” de 2006. Hoy los deudores del CAE ascienden a 207.256 jóvenes que deben a la banca más de $ 514 mil millones.
|Foto Portada: Claudia Soto, Buenos Aires|
El 30 de junio pasado, mientras 100 mil personas marchaban por la Alameda pidiendo educación de calidad y sin fines de lucro, un centenar de jóvenes hizo lo mismo por las calles de Buenos Aires, desde el Obelisco hacia el consulado chileno. La mayoría de esos manifestantes eran jóvenes empujados a dejar sus casas en Chile y a vivir en Argentina, país donde la educación pública universitaria es completamente gratuita. Así lo decían en la carta abierta entregada en la dependencia diplomática: “El exilio educacional al que nos vemos obligados por las condiciones injustas de costo, ingreso y acceso a una educación superior de calidad, nos condujo a un país en el que las circunstancias son diametralmente opuestas”.
Nadie conoce el número total de chilenos que han optado por cruzar Los Andes para estudiar. Se sabe solamente de aquellos que postulan a través de la embajada de Argentina a los cupos que ofrecen las universidades públicas. A través de ese mecanismo, 568 chilenos fueron aceptados este año para cursar estudios de pre-grado en Argentina, cifra que corresponde al 40,7% de las 1.400 vacantes dispuestas por el país vecino para alumnos extranjeros. Un dato sorprendente es que ese tipo de postulaciones se disparó desde 2000, año en que solo 65 chilenos optaron por irse a Argentina (Ver tabla1)
Pero ese número puede no ser representativo de la realidad, pues también acceden a estudiar gratis aquellos chilenos que están radicados en Argentina, para lo cual basta con que vivan un periodo allá y obtengan el DNI (nuestro RUT) que los acredita como residentes. Según las cifras oficiales, los chilenos que han accedido al DNI subieron de 827 (en 2004) a 4.835 (en 2010) ¿Cuántos de ellos siguieron esa ruta para estudiar gratis? Nadie sabe. A esa cifra habría que sumar también el número de jóvenes que estudian en universidades privadas argentinas, pagando aranceles más bajos que los de las universidades privadas chilenas (ver tabla 2). CIPER solicitó al Ministerio de Educación de Argentina, al Consulado General Chileno en Buenos Aires y la embajada chilena, las estadísticas sobre el total de compatriotas estudiando en ese país, pero ningún organismo dijo tenerlas a disposición.
Huir de la deuda
-La posibilidad de estudiar gratis es lo que lo lleva a uno a dejar su país, su familia…-dice Gustavo Ampuero, chileno de 23 años que estudia el ciclo básico en la Universidad de Buenos Aires para luego pasar a Periodismo. Agrega: “Estudiar allí me sale gratis. Solo debo costearme $ 150 mil mensuales para vivir. En Chile me era imposible vivir y estudiar por ese dinero”.
Ampuero estudió en un colegio municipal y su puntaje PSU no le permitió acceder a ninguna beca. En su casa solo su padre trabaja y con eso viven los cinco integrantes de su familia. Tiene un hermano mayor, endeudado en $ 5 millones por estudios superiores que debió suspender “por falta de plata”. Cuando Ampuero entró a la UNIACC, el arancel de Periodismo le salía alrededor de $ 250 mil mensuales. Si a eso le sumaba los $ 50 mil pesos en movilización y alimentación que gastaba al mes, su carrera de cinco años le iba a costar $ 18 millones. El dinero le alcanzó sólo para un semestre y tuvo que retirarse.
-Eso es impagable para cualquiera familia de clase media con tres hijos -dice Gustavo-,mis opciones eran dejar de estudiar, endeudarme o irme. Lo pensé mucho, porque es fuerte dejar a la familia. Pero era la única salida.
Para su familia los $ 150 mil que le envía de igual manera significan un gran esfuerzo, pero es un esfuerzo posible: “Mi padre me manda $ 100 mil mensuales. Una tía, otros $ 50 mil o $ 75 mil, dependiendo de cómo estén las cosas”, relata. A ese ritmo, al final de su carrera en Argentina, Gustavo invertirá $ 9 millones. Suponiendo que en Chile usara ese dinero sólo para estudiar, le habría alcanzado para acceder a un instituto técnico profesional no acreditado.
-No me parece justo que el sistema educativo chileno te deje fuera solo por no tener el dinero suficiente para estudiar lo que uno quiere… En Argentina eso no pasa y la calidad de los estudios son superiores –sentencia Gustavo.
Hoy, mientras cursa su primer año, echa de menos a la familia y a los amigos, pero se alegra de no tener en su mochila la deuda que arrastran miles de jóvenes chilenos.
Aunque esta deuda no ha sido detallada en ningún estudio, la Superintendencia de Bancos (SBIF) consigna que más de 370 mil estudiantes deben un total de $ 1.118.179.288.131 (más de un billón ciento dieciocho mil millones). Eso hace un promedio de $ 3 millones por alumno. Sin embargo, esa cifra gruesa no está completa pues no incluye a los que estudian financiados con el Fondo Solidario, un tipo de crédito más barato otorgado directamente por Estado (solo con un 2% de interés). CIPER solicitó el número de alumnos que estudian con el Fondo Solidario a la SBIF y al Ministerio de Educación, pero no manejaban esa cifra.
La estadística difundida por la SBIF no hace un distingo entre jóvenes que se endeudaron por un año de universidad y desertaron y los que terminaron una carrera de $ 22 millones. Sí se sabe que de esos 370 mil, poco más de 55 mil le deben a la banca unos $ 219 millones, según los datos de la misma superintendencia.
El crédito y la deuda
Para muchos jóvenes la opción de estudiar en nuestro país pasa por acceder a uno de los sistemas de créditos disponibles con los que está endeudado hoy el grueso de los estudiantes chilenos. Ellos son el Aporte Fiscal, el Crédito con Aval del Estado (CAE), los créditos CORFO y los créditos para estudios que ofrece la banca, con intereses muy parecidos a los créditos de consumo. (Ver tabla comparativa del endeudamiento con los distintos tipos de crédito para financiar la carrera de Medicina)
“Es indiscutible el aporte de estos créditos para que más chilenos pudieran acceder a estudios universitarios”, afirma María Paz Arzola, investigadora del Programa Social del Centro de Estudios Libertad y Desarrollo.
Y lo cierto es que el volumen de estudiantes se ha expandido. Según el estudio del Banco Mundial, la población que accede a educación superior (en universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales) creció desde los 200 mil alumnos que había en 1993 a los 940 mil que se registraron en 2010. De ellos, casi 700 mil son universitarios.
Según el estudio del Banco Mundial en Chile también creció fuertemente el gasto público en educación entre 2006 y 2010, pasando de $ 376 mil millones a $ 870 mil millones, lo que implica un alza del 231%. Sin embargo, ese crecimiento de gasto público y de matrícula esconde una realidad que se siente directamente en la economía de las familias de esos estudiantes: sólo un 15% del gasto de la educación superior chilena es público. El otro 85% lo financian los estudiantes y sus familias. Esa situación es muy distinta a la que se ve, por ejemplo, en Estados Unidos, donde el aporte del Estado supera ligeramente el 30% y las familias ponen menos de 70%; en Canadá, el Estado y las familias ponen un 50%; y en México, como en la mayoría de los países de la OCDE, la proporción es inversa a la de Chile: el Estado pone el 70% de lo que se gasta en educación superior y la familia apenas un 30%.
Una buena parte de este gasto privado en educación que hacen las familias chilenas se financia a través de uno de los tipos de préstamos que más se cuestiona hoy: el Crédito con Aval del Estado (CAE) y que, paradójicamente, fue una de las políticas públicas adoptada por el gobierno de Bachelet para aplacar los reclamos de la llamada “revolución de los pingüinos”.
En 2006 una de las demandas de los estudiantes era un mayor acceso a la educación superior. Y una forma de apaciguar los ánimos de esas masivas manifestaciones fue ofrecerles un crédito de entre 10 y 15 años para aquellos que tuvieran un promedio PSU de 475 puntos. El resultado fue un crecimiento apabullante de la matrícula. Según el Banco Mundial ese crédito ha tenido el mérito de llegar en su mayoría a los dos quintiles de menores ingresos. Su contracara, sin embargo, es que en apenas cinco años los estudiantes de los grupos económicamente más vulnerables han acumulado sobre sus espaldas un endeudamiento agobiante: según datos de la SBIF los actuales deudores del CAE ascienden a 207.256 personas que deben a la banca $ 514.308.000.000.
Según explica María Arzola, la lógica del CAE es que la educación superior permite una mejora económica al estudiante que se titula y por eso debe ser pagado. “Si bien toda la sociedad se beneficia al tener más graduados, es la persona que estudia quien tiene más créditos de su enseñanza superior. El Estado, en este caso, provee facilidades para que se estudie a este nivel”, dice.
La idea es entonces que el universitario podrá pagar sin problemas el préstamo que le permitió dar un salto económico. Si embargo ese razonamiento se ha estrellado con la realidad de familias que carecen de la estabilidad necesaria para completar el ciclo virtuoso del salto educativo. Y lo que ha estado ocurriendo es que una buena parte de los estudiantes vulnerables terminan endeudados en varios créditos sin poder terminar una carrera con la que empezar saldar sus deudas.
Mauricio Zapata, alumno de Periodismo en la Universidad Central, es un ejemplo. Cuando salió del Instituto Nacional, en 2004, empezó a estudiar Veterinaria en la Universidad de Chile. La carrera tenía un arancel anual de $1.890.000, monto que solventaba en un 53% con una beca Bicentenario del Mineduc. El resto, con un crédito del Fondo Solidario, el único sistema de créditos avalado por el Estado que existía hasta el año 2006.
Entre la beca y el crédito, el dinero no le alcanzaba para pagar los gastos asociados a su carrera y mucho menos cuando tuvo que asumir la responsabilidad de apoyar económicamente a su hogar, después que su padre quedó cesante en 2008.
-Era el hijo mayor. El segundo a cargo del bote. En mi casa eran todos los días peleas y atados porque faltaba plata. Entonces, no es sólo pagar el arancel de la universidad, también significa costear los gastos asociados a la universidad. Es decir, transporte, alimentación, fotocopias, libros, materiales… Cada mes, aproximadamente, tenía que generar 200 mil pesos -recuerda.
Junto a los problemas familiares y la mayor responsabilidad en su hogar empezaron a decaer sus notas. Mauricio reprobó ramos, la universidad le retiró la beca Bicentenario, por lo que su gasto aumentó en 1 millón de pesos anuales que no tenía. Trabajó en todo lo que pudo: en Starbucks, como ayudante en construcción y dando clases particulares a chicos que estudiaban para dar la PSU. Sacando cuentas, el dinero de todas formas no alcanzaba y se retiró de Veterinaria a mediados de 2008.
Un año después entró a la Universidad Central a estudiar Periodismo. Para financiar la carrera, pidió un CAE, firmado con el Banco BCI, que amortiza $ 1.800.000 del arancel anual de $ 2.720.000 que tiene la carrera. Al 5.6% de interés, la deuda se incrementa en un poco más de $ 100 mil pesos anuales, alcanzando los $14 millones de pesos por estudiar en la universidad. El resto, cerca de un millón anual de pesos, lo paga con ingresos de su trabajo.
La deuda de Mauricio es mayor. Por sus estudios de Veterinaria, debe cerca de cinco millones de pesos.
-De hecho, ya me llegó la carta de que tengo que empezar a pagar. Aparte de todo el papeleo que tengo que acreditar, puse también el papel que dice que mi casa se cayó por el terremoto. Y les dije que “cómo me vienen a cobrar cinco millones, si mi casa se cayó con el terremoto y yo aún estoy estudiando. Si no me voy a arrancar del país. Tengan un poco de piedad, si voy a pagar”. Finalmente me llegó un correo diciéndome que este año me iban a postergar la deuda. No sé qué pasará el próximo –dice Mauricio.
Aranceles e intereses
“El CAE no fue ninguna solución. Al contrario, vino a enfatizar que la educación superior es un privilegio y que todo el sistema responde a la lógica de un mercado y no de un derecho humano de todo chileno”, dice Rodrigo Sánchez, experto del Observatorio de Políticas Educativas de la Universidad de Chile. Según este investigador uno de los mayores defectos del CAE es que no cubre la totalidad del costo de la educación, por lo tanto hace que los estudiantes deban endeudarse con la banca privada para completar el arancel que cobra la universidad. Dicho más simplemente, el crédito puede cubrir, por ejemplo, el 80% de una carrera; para el resto muchos estudiantes deben pedir otro crédito, normalmente uno de consumo, con un interés mucho peor.
-La diferencia entre el arancel real y el de referencia (que es el tope que cubre el CAE), sumado a los intereses, es lo que tiene a miles de estudiantes chilenos endeudados protestando en la calle -resume Sánchez.
Juan Ignacio Reculé, estudiante de Medicina de la UC, paga haciendo malabarismos con créditos distintos: Fondo Solidario y CAE, para financiar el grueso de la carrera, y un crédito CORFO con el que pagó su primer año. Relata que cuando estaba postulando estaba indeciso entre Música o Medicina. El endeudamiento fue clave en definir su camino: “Sabía que si estudiaba Música con crédito era muy difícil poder solventarla”.
Al salir de Medicina su deuda alcanzará los $ 30 millones, pero eso no le preocupa: “Sé que dentro de esos diez años que tengo para pagar, yo me voy a especializar y voy a terminar ganando como especialista. Pero si mi carrera fuera otra, sería como tener una espada de Damocles encima”.
Todos estos cálculos de endeudamiento, mantención y vocación llevaron a Alfonso Meneses a estudiar Medicina en Argentina cuatro años atrás. Último de tres hermanos, su puntaje en la PSU no alcanzaba para cursar la carrera que él quería; el dinero del que disponía su familia, tampoco. Para entonces, en el hogar de los Meneses ya había un hijo becado y una hija en una universidad privada (por la que pagaban tres millones anuales en la Gabriela Mistral).
-Para estudiar Medicina tenía que pagar un arancel de tres o cuatro millones al año… Con tres hijos, a mis padres las cuentas ya no les calzaban -recuerda Alfonso. Por un momento pensó que se quedaría sin estudiar. Pero entonces se dio cuenta que el estado argentino le brindaba una oportunidad.
En 2007, cuando las vacantes para extranjeros aprobadas para estudiantes chilenos aumentaban de 233 a 468, Alfonso se marchó a estudiar Medicina a la Universidad de Buenos Aires (UBA).
-Básicamente fue por tres razones: mi puntaje de la PSU, que los estudios eran totalmente gratuitos allá y que la calidad de la educación y de los docentes de la UBA es indiscutible -dice Alfonso.
En números gruesos, Alfonso y su familia invertirán cerca de $ 16 millones por su carrera, $ 9 millones menos de lo que podría costar en la Universidad de Chile y la mitad de lo que tendría que pagar en la Pontificia Universidad Católica. Ese mismo año, 107 chilenos obtuvieron un cupo para estudiar Medicina en Argentina, cinco de ellos en la UBA.
Según los datos del Departamento Cultural de la embajada de Argentina en Chile, 3.307 chilenos obtuvieron un cupo para estudiar como alumno extranjero en una universidad pública argentina entre los años 2000 y 2010. De ellos, el 47,32% fue admitido en la UBA; cerca del 18% en el Instituto Universitario Nacional del Arte; y el 14,24% en la Universidad Nacional de La Plata.
-Y otros directamente viajan a Argentina, solicitan su radicación, obtienen su DNI (Documento Nacional de Identidad) y se pueden matricular en cualquier universidad nacional como residentes sin ocupar plazas de extranjeros -dice Alfonso.
Eso requiere, para muchos, lanzarse a la aventura; partir, trabajar y probar suerte. Pero eso es mejor, para muchos, que endeudarse. Con una “mochila” de $ 24 millones en deuda por estudios, Mauricio Zapata sabe lo que significa esa palabra:
-¿Cómo es mi vida trabajando, estudiando y debiendo plata?… Es como la carrera de las ratas. No puedes escapar. Estás todo el día pensando cómo generas un negocio para pagar tus deudas y salir de este infierno. Y no tienes vacaciones, tu cabeza no descansa… Siempre estoy pensando cómo genero plata para darle a mi familia, pagar la universidad y para que alguna vez en mi vida pueda estudiar tranquilo. Porque yo sé que capacidades para sacar una carrera me sobran, por eso saqué buen puntaje. Pero, el problema es que estas capacidades se ven frenadas por la mochila que significa la carga económica”.

Mucho se ha escrito y hablado sobre los reales y supuestos problemas de la Educación Superior “de mercado”; ¿y qué es lo pasa con la ES “publica, gratuita y democrática”? Por ejemplo , en America Latina ,dado el creciente aumento de la demanda, la artificial creada por la gratuidad y/o la muy real creada por la masificación de la educación básica y media , este sistema –tal como ocurre en los “estados de bienestar” europeos- sufre de un constante déficit presupuestario, lo que se ha enfrentado -o intentado al menos enfrentarse - por medio de una serie de medidas tendientes a diversificar las fuentes de financiamiento , siendo no obstante las mas “efectivas” y posibles , ante la presión de particulares, pero poderosos interés políticos, gremiales y estudiantiles, las que han aumentado las barreras de entrada, haciendo en extremo selectivo el sistema. Decimos que sólo éstas han sido posibles puesto que en los casos en los cuales las universidades (Ues) intentaron establecer matrículas superiores como en la UNAM en México o en la UASD en Santo Domingo, la oposición estudiantil y gremial mostraron la poca viabilidad política de esas iniciativas en el marco de los modelos de gestión basados en la autonomía y el cogobierno universitario. En general, la tradicional captura estudiantil y gremial en los co-gobiernos, la propia dinámica política con el discurso de las Ues publicas como “motor de la movilidad social”, la autonomía de las Ues que finalmente hacía recaer en ella los costos políticos de estas acciones, así como los marcos legales que en muchos países establecían la gratuidad, dificultaron o imposibilitaron que las demandas de acceso y las limitaciones financieras, derivaran en una desgratuarización y por ende en una diversificación de las fuentes financieras de las Ues. Por lo mismo , y dado que las barreras de entrada , en gral ., solo son superadas por los egresados de la educación media privada pagada , donde se educan mayoritariamente los sectores de mas altos ingresos, el sistema “publico” sudamericano, se caracteriza por un acentuado elitismo, financiado por el contribuyente medio ; no por sus directos beneficiarios ,los que egresados multiplican varias veces sus ya altos ingresos y pertenecen, la mayoría, al 4º y 5º quintil de ingresos. Como puede colegirse, la propia lógica de la ES “publica” termina con su privatización por parte de determinados grupos : La gratuidad crea una creciente demanda en parte artificial y en parte por necesidad o meritos reales, lo que deriva en una inflación de costos , lo que se acentúa por la expansión de la demanda en aquellas especialidades que generan mas ingresos(que son las mas caras), y , por lo mismo , en fuertes presiones para aumentar el gasto. Puesto que las alternativas para la diversificación, vía privatización parcial, son resistidas (lo mismo ocurre con las que buscan una y otra vez aumentar los impuestos para que un sector beneficie a otro), el sistema exige, ante el sub financiamiento que podría atentar contra la calidad, restringir la oferta. Esta situación acentúa un proceso por el cual solo una pequeña parte puede acceder al sistema, la que esta representada, en su mayoría, por los sectores de mayor capital cultural y/o social, los quintiles mas ricos. En efecto, 3 de cada 4 estudiantes matriculados provienen del 40% mas rico en Colombia; solo el 4% de los jóvenes pobres ingresa a la ES frente al 50% de los ricos y el 80% del gasto público en ES se destina a los dos quintiles más ricos en Perú; los principales beneficiarios de la ES gratuita son las capas medias y altas, ya que el sistema tiene un efecto redistributivo progresivo desde los ricos y regresivo desde los pobres en Argentina (la cantidad de pobres que se reciben es casi nula) ; los estratos ricos han incrementado sustancialmente su participación en la matrícula de los universidades públicas en Venezuela; el 71% de los estudiantes que asiste a la ES pertenece al 40% más rico, mientras que sólo el 13% proviene del 40% más pobre en Costa Rica. En gral, no fue “necesario”, frente a las presiones, incrementar el gasto publico (que creció y bastante) de manera que superara su anacrónico déficit, o que este superara la lógica “incrementalista” por uno de desempeño, aumentar la participación monetaria de los propios beneficiarios, o aumentar la matricula vía sector privado, sino que “alcanzaba” con elitizar los accesos para nivelar el presupuesto (siempre deficitario) sin “sacrificar” la calidad. Otra alternativa ha sido Insistir con la idea original de la “Ues para todos”, incrementándose notablemente la presión sobre el fisco (en realidad sobre toda la sociedad) , pero la mayor expansión fiscal no compenso el explosivo aumento de la demanda que esto crea ,acentuándose la sub financiación, lo que repercute negativamente en la calidad de los que logran egresar . Para el caso de Europa, Gines Mora (1997) explicaba así la situación de las Ues publicas. La solución adoptada para enfrentar las restricciones financieras y el creciente acceso a la ES durante las ultimas décadas, ha sido diferente en los países europeos. En algunos países como Reino Unido, la solución fue limitar el acceso ala ES y ,la consecuencia fue un sistema con buen nivel de calidad, pero también uno en el marco del cual los objetivos relacionados con la equidad , están lejos de ser alcanzados. Otros, como Francia, Italia, o España, adoptaron políticas “igualitarias” de acceso, pero la calidad ha sido puesta en riesgo, ya que los recursos no crecen en proporción a la acelerada demanda que se crea. Finalmente concluye que, a excepción de Suecia y Noruega, las restricciones financieras han creado condiciones por las cuales ni la equidad, ni la calidad han alcanzado condiciones adecuadas. En efecto, dado que las investigaciones del CE sobre la ES de la región, han señalado que “la creciente sub financiación de las universidades europeas merma su capacidad para retener y atraer a los mejores talentos y reforzar la excelencia de sus actividades de investigación y enseñanza”, sumado a que un 70% promedio del presupuesto tiene que destinarse a “gastos administrativos”, países como Reino Unido, Alemania, Suecia, Italia y Francia, avanzan hacia el sistema de “mercado” anglosajón o asiático, incorporando progresivamente vías de financiamiento por las cuales los propios beneficiarios de la ES (aquellos que no obstante multiplicar sus ingresos , no devuelven a la sociedad ni esos recursos ,ni sus servicios gratis),sufraguen una parte del costo de sus carreras. En relación al “paraíso argentino”, el diagnostico casi transversal que nos ofrece la literatura especializada sobre este sistema, coincide sobre el progresivo deterioro de la calidad y del nivel de formación de los graduados, bajo rendimiento (por la excesiva duración real de las carreras y bajas tasas de egreso),ausencia de información estadística confiable, déficit e inequitativa asignación de los recursos presupuestarios (el gasto por alumno es uno de los mas bajos del mundo y dado el nivel de captura, algunas Ues concentran una parte importante presupuesto), escaso porcentaje (no mas del 10%) de los recursos asignados por criterios de eficiencia y escasa articulación con los requerimientos y demandas del sector productivo, en fin, se reúnen aquí varias de las características de los sistemas públicos “puros no elitistas”(lo que la famosa Ley Nº 24.521,de 1995 , ha pretendido atacar). “Bueno, al menos opto por perseverar en el espíritu de la “universidad para todos”, siendo citado como un sector, en todo caso, “mas equitativo””…Efectivamente, el sistema argentino no impone mayores restricciones al acceso, lo que distingue al sistema del elitismo, en algunos casos extremo, que caracteriza al sistema “público, gratuito y democrático” latinoamericano. Sin embargo, resulta errado confundir “universidad para todos” con equidad. Del total de la híper inflada matricula estatal (que supera el millón 300 mil estudiantes, vs los casi 300 mil de la incipiente ES privada), un 6 % esta representada por el 20% mas pobre, versus el 45 % aproximado de ésta, que esta representada por el 20 % mas rico. Para efectos de comparación, en Chile, que no destaca en equidad pese a sus notables avances, el quintil I representa el 15% de la matricula, vs el 73,7 que pertenece al quintil V. Es decir, en Chile por cada estudiante de bajos recursos, 5 del quintil mas acomodado ingresan a la ES sin mayor dificultad. En Argentina, por cada estudiante de bajos recursos, 8 del quintil mas rico ingresan a la ES. Aun suponiendo que esto ultimo admite el calificativo de “democrático”, hay que precisar algunas cosas. A pesar de que la población en edad de estudiar del 1er quintil es un 30% mayor a la del ultimo quintil, es importante acotar que el 60 % de estos jóvenes simplemente no puede ser soportado por la ES, versus solo el 21% del quinto quintil que tampoco logra ser absorbido. Por ultimo señalar que solo un 0,6 de los graduados pertenece al quintil mas pobre, versus el 26,0 % que pertenece a los hogares del quinto quintil. Dejando presente que un alto porcentaje de la clase media alta se beneficia del sistema, el eslogan sobre el “ejemplo argentino”, requiere mayor explicación y menos retórica simplista.
Una verguenza que la concertacion le tomo el gusto a la plata, los directorios, el poder y no hicieron NADA para cambiar lo que a punta de palos, plomo y opresion, hicieron bajo el alero del asesino pinochet , los que hoy gobiernan y le lustraban las botas en aquel tiempo. Los hermanos del resto de america latina, tienen para darnos clases en terminos de educacion, salud y dignidad para sus ciudadanos y la tropa de imbeciles que nos ha gobernado durante los ultimos 23 años, no sabe que esta teniendo una fuga de cerebros, exiliados de Chile por razones culturales, educacionales ..CHILE se convirtio en una verguenza de pais.....bueno saber que estan llegando brisas de inteligencia a esta sociedad mediocre...
No puedo creer que recién en 2011 comiencen a difundir información de la gratuidad de la educación pública en Argentina. Mientras acá pensamos todavía la vida en cómo pagar nuestras deudas por un estado obstuso, allá desde el más rico hasta el más pobre puede ir libremente a la Facultad. Ayer escuchaba al ministro Bulnes que decía que los más ricos deben meterse la mano al bolsillo. ¿Por què mejor no le asignan una carga tributaria mayor y que igual tengan educación gratuita? Lo único que pretenden lo "grandes Pensadores" es educación segregada (no de calidad porque todas las unviersidades en Chile tenen bajos indicadores internacionales). Mientras las mejores Ues de Latinoamérica son gratuitas y libres, en Chile es Cara y elitista. A quién queremos engañar? Este país está siendo saqueado y frente a nuestros ojos.
No puede ser posible que Chile sea uno de los paises mas caro para estudiar, a menos si se dijera que aqui estan mas mejores universidades del mundo, lo cual no estan ni cerca de serlo. Tal como salio el reportaje en el mostrador, donde dice que aunque el CAE seá de 0% de intereses aún asi siguen lucrando. Y es que no puede ser posible que una carrera te salga por 5,10,20 o 30 millones de pesos??? como llegamos a esto???? es tanta la avaricia??? y donde esta el estado?? y como es que lo permite y lo sigue fomentando (cuando creo el CAE y lo unico que consiguio fue endeudar aun mas a la clave media y baja)..? Ya es hora que ocupemos las ganancias de chile (el cobre, el impuesto a las bencinas, el iva, etc. etc...) en algo que realmente valga la pena.
es un sistema cruel, y pienso, me quedan 8 años para poder educar a mi hija... con un sueldo mediano, cómo lo podré hacer. Estoy con los estudiantes!
Victor, a pesar que se hace muy difícil leer tantas estadísticas en un formato que no sea el de los gráficos, pero ciertamente logro entender y te encuentro la razón que el sistema Argentino de educación no es la panacea que resolverá el sistema chileno. Pero si veo que el éxodo de estudiantes chilenos es una clara evidencia que el sistema privatizado de educación chilena y el bajo aporte del estado en la educación son un sistema al borde de la crisis. Por lo tanto los sistemas educacionales gratuitos de latinoamerica solo los veo como un ejemplo, no como un modelo.
Victor antes de comenzar con tu exposición debiste referirte a como se distribuye la riqueza y el poder en los países latinoamericanos en los cuales, según expones , los ricos salen aprovechando lo que debería ser un derecho universal. Por que sin analizar la estructura económica y social, tu exposición pareciera ser. más bien una justificación para la no existencia de una educación publica gratis y de calidad, es decir, la estructura economico-social y el poder político que de ello deriva condiciona las oportunidades en educación y sus resultados por quintiles. Pareciera que una educación pública, gratis y de calidad, rinde todos sus frutos en una estructura social, económica y de poder distinto al que hoy existe en casi todos los países latinoamericanos y que tu olimpicamente omitiste.
(Como se “comieron” algunas palabras..Reitero). Nuestro sistema financiero se caracteriza por su excesiva concentración ( una parte por las dinámicas propias del mercado y otra, mas importante, por las barreras a la competencia q impone el eº ,argumentando "protección a la solvencia"). Lo anterior ,como lo han señalado varios informes (v gr FMI, IMD de Suiza-U de Chile), repercute entre otros problemas, en el alto spread promedio de nuestro sistema (diferencial entre la tasa de interés que los bancos pagan por los depósitos y lo que nos cobran por los préstamos) ante un demanda prácticamente inelástica (cautiva). Es decir, parte importante del interés, que un régimen de libre mercado solo debería tomar en cuenta los riesgos del deudor -que en chile son relativamente bajos- ,se fija discrecionalmente al alza por factores “extramercado”(usura). Varias reformas, q seria largo detallar, necesita el sistema en general para amortiguar los costos de los préstamos. En lo que respecta a los créditos estudiantiles, valga señalar lo siguiente. Además de crear un costoso sistema que para vencer sus crecientes déficit presupuestarios necesita acentuar la elitización (teniendo como otra alternativa, sacrificar la calidad por la “equidad”), la gratuidad supone que un peso gastado, es un peso no recuperado. Como no es recuperado simplemente no puede ser usado por la generación futura. En cambio, un peso con pago diferido, bien diseñado, permite recuperar los recursos. Por eso que la experiencia comparada recomienda avanzar hacia la “privatización” del sistema, pero bajo un sistema de crédito eficiente. En este sentido, si se pretende mantener el sistema crediticio de Fondo Solidario, Corfo y CAE, de manera que cumplan los requisitos de equidad y eficiencia, la tasa de interés debe reflejar el riesgo real, es decir, debe ser un costo de mercado (los sistemas de tax graduates o “impuesto de graduación” también han resultado mas rentables socialmente).
…Actualmente esto no es así, para el caso del Fondo Solidario, el costo real esta subsidiado en mas de 2/3 ,lo que ha significado que decenas de miles de estudiantes no puedan ser beneficiarios de esos recursos ,presionando entonces las Ues del Cruch por mayor gasto (que se ha duplicado, solo para ellos, en apenas 4 años) o subiendo los aranceles (q sigue al constante reajuste de los salarios de los funcionarios públicos) . A riesgo de ser tachado de “insensible”, el sentido “social” del fondo para un exclusivo club que multiplica hasta 5 veces sus ingresos después de egresado, no se justifica. Mas aun, tratándose de un sistema con tasas atingentes a un multiplicado ingreso futuro -de estudiantes con alta empleabilidad promedio-, se justifica licitar el cobro, eliminar el privilegio de no pago transcurrido el plazo de pago y subir la tasa de interés al nivel de mercado (leer cualquier investigación sobre lo “social” que ha sido este sistema). Diversas investigaciones , vgr Velazquez o Larragaña, estiman que la perdida anual para el fisco alcanza al 62,7% de los recursos públicos destinados a crédito estudiantil, lo que se traduce en perdida de cobertura y montos de recursos. Por cierto, la Confech (compuesta en un 99% por alumnos Cruch) , además de privatizar mas de 2/3 del presupuesto total y el 90% de las becas (teniendo solo 1/3 de los estudiantes , la mayoría, 6 de 10, pertenecientes al 4º y 5º quintil), no ha incluido estas reformas en su discurso “por mayor acceso”. Para el caso del crédito corfo, los altos costos de intermediación (spread), que son de un tercero, terminan traspasándose a las tasas de interés de los beneficiarios. En este caso, como los riesgos en un eventual detrimento del capital privado, no existen (todos los recursos son públicos), el Estado debería, directamente, proveer esos recursos. Que las tasas de interés de CORFO aparentemente no han influido en una merma de la demanda, no justifica una tasa artificialmente alta por costos de transacción torpemente asumidos por el estado. Por ultimo, para el caso del CAE, que hasta el momento ha permitido un mayor acceso, sobre todo de los quintiles mas pobres a la ES, y menores tasas de deserción, calculándose una tasa de morosidad promedio de solo un 10 % , es positivo que participe el mercado de capitales privado. Lo que puede criticarse es que no se están compartiendo los riesgos en forma equitativa y, por lo mismo, no se incentiva al mercado a una mayor retención, incentivando el repago. En este sentido, el estado no puede ser tan imprudentemente “proteccionista”. En definitiva, siguiendo el mas completo estudio sobre el CAE, no se justifica que los bancos no estén asumiendo riesgos en virtud que la “política social” subsidia en caso de mora el 90 % del crédito y paga el 30% del porcentaje de recarga por anticipado. Esto no incentiva a que el sistema se autofinancie mediante el efectivo cobro a los beneficiarios CAE. Si se considera que esto es deseable, entonces ,al menos, no se puede estar obligado(los bancos) a asumir el 100 % del valor del crédito, en circunstancias que solo debería hacerlo por el 10 % , teniendo la cartera CAE entonces que pasar al nivel mas alto de riesgo artificialmente, derivando esto en una mayor tasa de interés. Todo en un contexto de hecho donde el estado a asumido la retención de la mitad de la cartera (según el izquierdista CENDA, los costos asumidos por el estado en pro de la equidad, equivalen a financiar completamente los estudios superiores de 181 mil jóvenes en un año). Como recomendó el ultimo informe del Bco Mundial, la retención de los créditos deber ser asumida fundamentalmente por el sector privado, la subasta debe reflejar lo mas fielmente posible el costo marginal y la tasa de interés no puede ser artificialmente fijada (al alza) por riesgos que no justifica un crédito garantizado en un 90% .
No podemos pretender algo que no somos, pero si intentar mejorar lo que somos. La Universidad de Buenos Aires es claramente una confusión entre gratuidad y calidad, ya que se tiende a decir que por ser gratis es de calidad. Según mi opinión la calidad de esta Universidad no pasa por su gratuidad, que como sabemos, no lo es; si no que su calidad se debe a su naturaleza pública. Si bien no podemos negar el impacto social positivo a lo largo de su trayectoria, por la calidad de profesionales que ha formado en función de mejorar la vida en sociedad. En la actualidad la UBA es un sistema carente de garantías para el futuro de sus estudiantes, porque es inminente el estancamiento producido por conflictos políticos o el deterioro de su infraestructura que ha sufrido desde fines del SXX. Durante tres años fui alumno de la FADU-UBA y mi experiencia fue fructífera, pero no porque la Facultad promoviera el desarrollo de sus estudiantes, sino porque las motivaciones personales que había que tener estando haya adentro debían desarrollarse con una convicción absoluta sin minuto a titubear, ya que, "si dormías te perdías en la masa humana". Por otra parte, los problemas internos si son preocupantes. La calidad de los profesores es destacable pero sus remuneraciones son escasas, no todos pero la gran mayoría trabajan ad honorem, lo que ha provocado una situación poco sostenible en el tiempo. Para el estudiante de esta prestigiosa casa de estudios, el futuro se muestra incierto, por la falta de acreditación de algunas de sus carreras. Por ejemplo, Arquitectura, deja a la deriva a muchos de sus estudiantes nacionales y extranjeros, al momento de querer ejercer con libertad la profesión en otros países o medirse con otras universidades privadas del país que si cumplen con parámetros de educación a nivel mundial. Además, el estancamiento o la poca apertura a reformular su sistema tradicional de mallas curriculares los lleva a perder puestos en su "famoso" ranking mundial. En definitiva, con sus aciertos y desaciertos, si creo que la educación argentina es un buen ejemplo de identidad nacional, de cómo lograr un sistema educativo que identifique a un país, esto no quiere decir que debamos copiar y pegar, algo propio de nuestros tiempos. Si no que como país logremos encontrar nuestro propio modo de desarrollar una educación de calidad que nos permita a los estudiantes ingresar al mundo laboral con herramientas solidas, no por venir de una universidad con nombre si no porque los conocimientos adquiridos son de utilidad para poder servir a nuestra sociedad, algo que estamos un poco lejos de conseguir en medio de la desarticulación que nos encontramos como nación.
Chilenos nacionalizandose argentinos para poder acceder a educación de nivel? Vaya vergüenza.
Común denominador: "no me alcanzó el puntaje para acceder a las becas", o sea, alumnos mediocres que se fueron para argentina. Conclusión: Los alumnos inteligentes estudian gratis, los porros pagan.
Para Gonzalo , primero señalar que independientemente de la distribución del ingreso , la ES "gratuita" ( que en realidad es pagada por toda la sociedad ,sin recibir necesariamente ésta ni los recursos forzosamente prestados ,ni los servicios gratis), enfrenta 2 problemas.Como es conocido en la literatura comparada,ante un precio artificial, se crea una (explosiva)demanda en parte artificial (no todos valoran de la misma manera la ES...de ahí que ,por una lado, exista una alta deserción y bajo nivel de graduados , q es en gral lo que caracteriza a los sistemas de ingreso "equitativo" y ,por otro, el prolongado periodo de permanencia - q mas que dobla la duración nominal de la carrera y por tanto los recursos asignados - de los estudiantes de ues "gratis"..lo q ocurre en general en los “estados de bienestar”). Lo anterior evidentemente que repercute en las posibilidades presupuestarias de los gbnos (reitero, sin entran analizar la distribución de ingresos).Como los recursos no son infinitos, se ha optado por restringir notablemente el acceso (por lo q el discurso de la “equidad” se cae) o , en su defecto, por un sistema de “puertas abiertas” , que acentúa la sub financiación, repercutiendo esto en la calidad ofrecida (v gr . Argentina), donde el discurso de la “calidad” también cae. En segundo lugar , relacionado con lo anterior,el elitismo de parte importante del sistema de ES en el “paradigma” europeo, resulta que ocurre en sociedades donde la distribución del ingreso es bastante mas equitativa que la que existe en las sociedades latinoamericanas.¿por qué? .Porq una parte del sistema exige imponer barreras de entrada de tal magnitud, que en gral, son fácilmente superadas por un extremo del quintil de ingreso (4 y 5º), extremo que existe también con INDEPENDENCIA de la distribución. Estas razones han impuesto (de forma progresiva y con tiras y aflojas) una “tercera vía” , por la cual se busca diversificar las fuentes de financiamiento (Reino Unido , por ejemplo, ha optado por balancear el presupuesto no tanto a costa de elitizar el acceso ,sino q atender la demanda con los nuevos recursos privados generados). En America Latina , la resistencia ha “privatizar” una parte de la colegiatura, tiene convertido a nuestro sistema en un “ejemplo”…pero de elitismo. Todo esto más allá también del nivel de distribución.
...En tercer lugar, existe coincidencia en que la rentabilidad social de invertir en la educación primaria, es mucho mayor que invertir en ES . En su defecto, tenemos que una parte importante de los recursos públicos debe destinarse al sector terciario o superior (que es el mas costoso de los niveles), pudiendo eventualmente esto afectar la inversión necesaria para el sector primario. La verdad es q son pocos los países que comparten la doble característica de calidad en todos los niveles ( vgr Finlandia, que tiene una población equivalente al 40% de la chilena y donde la educación primaria es descentralizada ,incluso a nivel de establecimiento..Mientras en chile se habla de “re estatizar” ante una “municipalización” que no es real…pero ese es otro tema).Como puede inferirse, la educación estatal que reciben en gral los mas necesitados, puede verse afectada, teniendo como consecuencia no poder superar las barreras de entrada. Esto también ocurre con independencia de la distribución. Según evidencia empírica, no es raro que el sistema argentino tenga un sistema primario y secundario de pésima calidad. En cuarto lugar, tampoco se justificaría la absoluta gratuidad para los quintiles más pobres. Me explico. Chile tiene una doble característica: por un lado tiene los aranceles promedio mas altos (situación q no debería sorprender demasiado, puesto q se compara con aranceles q están subsidiados y , además, porq los aranceles ,como cualquier precio, crecen cuando ven una demanda q crece mas q su oferta…aunq el nivel alcanzado exige justificar, publicar, los “ítems” por el cual se sube el arancel…que obviamente van mas allá del IPC ..el q es superado notablemente); por otro, nuestra ES ,en general, ofrece las mayores tasas de retorno a los estudiantes una vez q se insertan en el mercado laboral. Si esto es así se justifica que hoy el estudiante pague una parte q debe ser minoritaria o derechamente no pague. Pero después, debe hacerlo. ¿pero si sus ingresos después son bajos?. Los sistemas de crédito mas eficiente según la literatura comparada apuntan a uno atingente a los ingresos futuros (no se paga en cuotas fijas ,lo q podría prácticamente acabar con el salario anual o mensual).Por este se aplica una tasa proporcional a los ingresos mensuales o anuales (si gana poco paga en proporción, si gana mas lo mismo). El crédito FSCU es contingente al ingreso, pero no ayuda para nada a autofinanciar el sistema, puesto q no es más q una beca encubierta por la cual no se devuelven los recursos y además ofrece el privilegio de condenación legal (si dentro de un plazo no se paga, independientemente del nivel de ingresos, se condona toda la deuda). Otra alternativa por la cual se difiere el pago es aplicando la “tasa de graduación”, q es un impuesto a la renta futura (también proporcional al ingreso). Ahora bien la propuesta de concentrar todas las ayudas en un solo crédito con estas características, exige reformas de fondo, como las q ya se explicaron y , además, que el Eº debe aumentar los recursos públicos para todas las ues ,bajo contratos de desempeño, hasta alcanzar por lo menos el 1% del PIB. Además en todos los sistemas hay un grado de morosidad que necesita la intervención del eº.
Definitivamente este es un país que se lavó las manos por mucho tiempo en materia educacional, principalmente en educación superior. El estado de Chile se olvidó de entregar las herramientas a sus habitantes en acceso y equidad en sus universidades estatales. Yo abogo urgentemente por un mayor gasto educacional y que el subsidio aumente del vergonzoso 15% actual a por lo menos un 50% como lo es en Canadá. Justamente en este país norteamericano las universidades tampoco son gratis, pero tienen aranceles más proporcionale a lo que sus habitantes pueden pagar (justamente por el mayor subsidio estatal) así como también un sistema de becas muy superior al sistema chileno y créditos mucho más blandos, por lo que los estudiantes canadienses salen con una deuda moderada y no les es una carga financiera como es lo que le ocurre a los jóvenes chilenos. Argentina es un buen ejemplo de igualdad de oportunidaes, sin embargo como todo país latinoamericano que presenta mala distribución del ingreso al final se terminan graduando en su mayoría jóvenes de clase media y alta. Yo propongo por ahora un sistema como el canadiense o australiano, es lo más equilibrado por ahora.
Es facil entregar educacion gratis, les quitamos todasel dinero que tienen ahorrado en AFP todos los Chilenos. Le decimos al resto del mundo no pagaremos ninguna deuda contraida por el estado ni por las empresas privadas en Chile, y somos socios de Chavez en Latina America, con eso costeamos el costo de educacion de los alumnos, en Chile, y esperamos que cuando tengamos millones de gente con titulos universitarios los podamos enviar como ayuda social a Africa. Siguendo un par de ejemplos en Latino america. Dejense de boludeses, si alguien quiere estudiar en Chile que lo haga, si puede hacerlo en Argentina, Brsil o otra parte que lo haga, cuando vuelva a Chile tendra que revalidar los titulos. Talvez algunos se queden en el lugar donde estudian, es la vida. La unica manera de bajar los aranceles en Chile creo sera hacer que el estado pague, una idea, pero entoces todos los Chilenos pagamos por unos pocos estudiantes de universidad, o mejor no estudiar, si las universidades privadas no tienen estudiantes, no tendran mas recurso que bajar los aranceles. Total no importa como no se puede lucrar con educacion, aquellos que ya la tienen ensenan a los que no la tienn gratis. Punto liquidan el lucro y se auto educan. Cual es el problema.????
los bancos solo tienen una meta. embargo no educacion ni desarrollo al amparo del gobierno