Los que se oponen a un plebiscito para dirimir el conflicto educacional, sostienen que se trata de un mecanismo peligroso. Por una parte, el ciudadano común no tendría los conocimientos para decidir sobre políticas complejas. Por otra, la Constitución sería una delicada pieza legal en la que solo los especialistas pueden poner sus manos. Domingo Lovera, profesor de Derecho de la Universidad Diego Portales, contradice estas ideas y rescata un asunto que se olvida: el reclamo por un plebiscito es un reclamo político, no jurídico. Y ante ese reclamo el lenguaje legal queda estrecho pues en una sociedad confluyen razones morales y políticas que la hacen rica y compleja. “La intervención en los asuntos públicos” dice Lovera, “es un deber/derecho no reservado a nadie en especial, aunque eso quisieran algunos”.
1.
El movimiento estudiantil y una parte importante de la ciudadanía —según revelan algunas encuestas— buscan con fuerza definir los ejes centrales de la política educacional por medio de un plebiscito. Se reclama que la democracia es el gobierno del pueblo y que las autoridades que hemos elegido toman palco frente al debate, como el Congreso, o pulverizan la confianza depositada en ellas, como sugiere la escasa adhesión al gobierno.
Para no alarmarse, el pueblo actuando, directamente, no es nada nuevo. La comunidad interviene directamente tomando decisiones, por caso, cuando elige a sus representantes. Pero más interesante, todavía; que los elija no transforma al pueblo en espectadores de una obra a la que no está llamado a intervenir.
Quienes se oponen a la idea, desde académicos cercanos a la Constitución, pasando por políticos nerviosos y llegando a las editoriales de los medios que reciben importantes aportes estatales para avisaje, arguyen que los plebiscitos son una forma peligrosa de hacer democracia. Para los opositores al plebiscito, la persona común y corriente, el miembro del pueblo, carece de las competencias necesarias para definir una política tan importante (aunque nadie se refiere a dicha carencia a la hora de elegir representantes) y entorpece el funcionamiento normal de las instituciones (aunque nadie se refiere a la omisión en que incurren esas mismas instituciones).
Sin embargo, sostener que la elección de autoridades equivale a una autorización que relega al pueblo, en el período intermedio, a preocuparse de sus asuntos privados (“hay que dejar que las instituciones funcionen”), es descriptivamente erróneo y normativamente peligroso. Descriptivamente erróneo, porque la comunidad entiende que elegir no significa delegar a discreción; y las movilizaciones les están mostrando a las autoridades constituidas que la ciudadanía está atenta a escrutar sus decisiones. La misma Constitución, por ejemplo, garantiza el ejercicio de libertades políticas estructurales para una democracia, como la libre expresión, la reunión, el derecho a participar, de formar asociaciones políticas y de revisar los actos del Estado por medio de instancias acceso a la información estatal, entre otras. La representación no es solo autorización, sino también recolección, rendición de cuentas y escrutinio, mecanismos de control propios de un mandato.
Normativamente peligroso, de otra parte, pues sugerir que el rol del ciudadano se limita a elegir, equivale a reconocer un modelo de Estado en que los monarcas son autorizados, elegidos y ungidos para adoptar todas y cada una de las decisiones, “como si fueran las nuestras.” Un Estado configurado sobre dicha base elimina la disidencia y blinda al gobernante—que, aunque equivocado, no puede cuestionarse. Por lo demás, un argumento tal pasa por alto el hecho que el voto, aun cuando muy importante, termina siendo tremendamente tosco para evaluar cuestiones de detalle.
2.
Planteada la idea de plebiscito, una primera respuesta a ella es el embate legalista, mismo que suele ir de la mano con todas las aprensiones a la participación del pueblo: nuestra Constitución—sostiene esta respuesta—no contempla la posibilidad de convocar a plebiscitos para dirimir decisiones de política pública. Las escasas circunstancias en que se permite se reservan al desacuerdo Congreso/Presidente, en materia de reformas constitucionales, y para consultas locales. Quizás vale la pena volver a insistir en el origen ilegítimo de la Constitución, cuyo contexto explica una regulación anterior.
¿Qué se esconde detrás del discurso técnico del legalista? Para esta respuesta, la Constitución es tierra vedada a la ciudadanía y abierta, en cambio, exclusivamente, a la lectura jurídica de la misma. La Constitución, misma que se refiere a Chile como una república democrática y que garantiza derechos y obligaciones políticas, se asemeja—en esta respuesta—más a un contrato con cláusulas capaces de ser comprendidas solo por abogados y abogadas, que a una decisión política común.
No es de extrañar que sea esta comprensión de la Constitución la que llevó a los reformadores de 2005, de manera descuidada y sin proponer para qué, a depositar su interpretación final en un tribunal compuesto por abogados y, a veces, alguna abogada. Ese tribunal se ha dado el tiempo de sugerir cómo debe entenderse la separación de poderes, cuáles son los límites que la autoridad debe considerar para solicitar empréstitos internacionales, pero también—curioso, para un mundo legal—de definir el comienzo de la vida.
3.
¿Pero es la Constitución un contrato? La visión juricéntrica, por suerte, no es la única disponible para comprenderla. A diferencia de un contrato, cuya estructura ha sido elaborada por y para abogados y abogadas—piénsese en plazos, formas y requisitos que un contrato debe respetar—la Constitución posee una estructura de principios políticos respecto de la cual todos y todas tenemos algo que decir.
Que todas y todos tengamos algo que decir, desde luego, significa que asumimos que expresiones tales como “república democrática”, “personas libres e iguales”, u otras similares, no son patrimonio exclusivo del mundo jurídico. Se trata de una decisión de la comunidad política respecto a sus bases esenciales, por lo que no hay ninguna razón para que la comunidad sea excluida de la definición de su desarrollo.
El reclamo de la comunidad sobre más participación (el plebiscito), es un reclamo político, no jurídico. Y por lo mismo, un diálogo más genuino: la estructura misma del debate jurídico—lo que ocurre dentro de una corte, por caso—limita el tipo de argumento a que puede echarse mano. Razones políticas y morales, que para la ciudadanía están disponibles, para el mundo jurídico se encuentran vedadas.
4.
Quienes esgrimen razones a favor y en contra del plebiscito, por lo tanto, colocan en juego estos dos modelos de sociedad y, a su turno, estos dos modelos de Constitución. De una parte, una sociedad que, de tanto en tanto, delega en representantes las decisiones más relevantes y frente a las cuales queda solo quejarse en silencio y en privado (olvidando, para beneficio del argumento, el lobby, los contactos personales, la familia, el patrimonio y el compadrazgo a los que, los mismos que defienden dicha postura, tienen recurso). La Constitución, a su turno, misma que regula los principios básicos sobre los cuales opera toda la anterior estructura, una piedra rosetta de lectura reservada al mundo jurídico.
De otra, se presenta una postura que reconoce a la democracia como el gobierno del pueblo, que asigna un rol muy importante a la representación y a las instituciones, pero que no cree que con ello se acabe la vida política de la ciudadanía. Para quienes promueven un rol más activo para el pueblo, esto es, para ocupar el lenguaje de la vereda opuesta, para quienes nos sentimos incómodos con los despreocupados, desinteresados y poco virtuosos en la esfera pública, la intervención en los asuntos públicos, sea a través de la vía indirecta, sea por medio de recursos directos, es un deber. Un deber/derecho no reservado a nadie en especial, aunque eso quisieran algunos. La Constitución, acá, se presenta como decisión política que, por lo mismo, debe ser leída, entendida y desarrollada por instancias diversas a las puramente jurídicas.
Centrarse en detalles técnicos relativos a la viabilidad institucional del plebiscito, o en la disponibilidad de recursos para realizarlos, es preferir quedarse en los contornos de la discusión para no abordar lo obvio: somos una comunidad que respeta la agencia moral de todos y todas de cada una de sus miembros, o una que, en cambio, está dispuesta a defender la igualdad de algunos y algunas, por sobre la de otros y otras.

Bueno, en quedó eso de que el poder esta en el pueblo, quien de manera organizada, libre e informada escoge a sus representantes.... porque resulta que "ahora" somos una manga de inutiles subeversivos, pero a la hora de las votaciones somos los "clientes", pero clientes que no podemos escojer libremenete y el plebiscito resulta ser el mecanismo de ruptura a un esquema que desde el punto de vista democrático es el peor posible. Ya sabemos la que le pasó a la Concertación que se "achanchó" al sistema y ahora que les toca a ellos. Tienen miedo que les pase lo mismo que al innombrable; porque está probado que el làpiz tiene más filo que la espada.
Muy buen analisis de lo que representa un plebiscito. Sin embargo este debiera normarse de alguna forma, porque no podemos estra todas las semanas votando algún tema importante (Hidroaysen, impuesto especifico, educación, privatización de codelco, y un largo etc.). Además y aún más importante es que nadie ha dicho que se busca consultar en este plebiscito, ¿Fin del lucro?, Creo que todos estamos de acuerdo. ¿Mejorar la educación? Respondo Si o No o es pregunta con desarrollo donde cada uno da su idea. No he escuchado ninguna idea relativamente cuerda respecto a que se quiere preguntar en este plebiscito.
Los votantes y ciudadanos en general, tienen derecho a los plebiscitos y una Constitución que lo impide y limita, con vallas insalvables para la gran mayoría, es ILEGÍTIMA. La Constitución del 80 es espúrea, falsa e ilegítima, ya que fue manipulada y las urnas violadas. Pero la Concertación se sintió cómoda, de ahí el desprestigio de los políticos en general. Volver a la anterior, nueva propuesta y aprobación en Plebiscito es lo que espera la República.
En el plebiscito hay que preguntar si se desea la reelección permanente de los mismo parásitos apernados de siempre en cargos de elección popular, senadores, diputados, dirigentes sindicales, etc. Principalmente los Senadores y Diputados deben tener máximo dos períodos, luego ya no podrán seguir de candidatos. Una ley así no nacerá desde ellos, solo saldrá desde un plebiscito.
Hasta aquí lo único expuesto nos dice que hay que "escuchar al pueblo" como si el gobierno fuera cosa de popularidad televisiva, de "people meter". Siguiendo est línea el pueblo no sería responsable más que de las "buenas acciones" de sus gobernantes y los puede cesar cuando quiere. La oposición al plebiscito es obsecuencia jurídica y en definitiva, dictadura conservadora. Por qué el autor no nos explica mejor: Qué es lo que vamos a mejorar hoy en concreto?, Qué vamos preguntar y Cómo lo vamos a materializar? Al final tenemos que continuar con la democracia de instituciones, dónde se generan y votan leyes además de presupuestos para éstas. La impopularidad no es quiebre político. En el pasado ya han existido gobiernos impopulares que han recibido demandas duras y han hecho negociaciones difíciles. La gobernabilidad se ha mantenido y los bloques políticos han hecho su trabajo. En la más grande de las dudas, se llama a nuevas elecciones cuando existe el vacío de poder. Lo que hay es un sector de la izquierda buscando el plebiscito para apropiarse de las banderas de lucha de la clase media y de paso minar la credibilidad de la democracia.
los sistemas y estructuras sociales, las personas, USTED y yo tenemos las características de ser organismos vivos y por lo tanto sujetas a relaciones que permiten su crecimiento y desarrollo. Cuando aparecen elementos que frenan tal proceso se tensiona la sociedad y surge la necesidad de cambio. Los niveles de consulta ciudadana son variados y tienen como funcion corregir y permitir la evolución natural de la sociedad. Resulta absurdo que un gobierno desconozca tal situación, a menos que represente o cuide de los intereses de una clase de ciudadanos privilegiados..........en tal caso, la madurez cívica de una sociedad se encargará de destituir tal gobierno o personas para re establecer el equilibrio requerido.
Un pebiscito nacional no puede hacerse sobre la gran cantidad de alternativas que se pueden barajar para dar solucion a la educacion. A lo mas se puede decidir acaso Legislar o no legislar al respecto, pero proponer 3, 4 o 5 alternativas validas, hay que estar muy bien informado de cada una y eso el pueblo no lo va a hacer. Todos diran gratis (el 100%) pero nadie podra definir de donde sacar los fondos, como tampoco decir como mantener el sistema per secula. El cobre se acaba algun dia. los paises historicamente "gratis" en salud y educacion, ya estan dejando de serlo pq es imposible mantener tanta gente educada y saludable. Vienen los tiempos de sobrevivir y rasguñar con uñas propias y no desangrar al estado que tiene que velar mas por los incapacitados y desvalidos que por quienes pueden aportar. No me veo pagandole la educacion a los hijos de Farcas o Angelini o Luksic, como quieren muchos la educacion gratis para todos.
El problema, en las elecciones los ciudadanos escogemos gente que nos reprsente a la hora de legislar y discutir leyes. Al Ejecutivo lo escogemos para que proponga leyes al los legisladores. El plesbicito se puede emplear para poner nuevas ideas en el tapete, pero que se va preguntar, y que se espera. Sera por lo menos unos 4-6 meses escoger la pregunta. Un par mas para preparar la consulta y un par mas para presentar las alternativasmo es este argumento. Seria un metodo super ineficiente de hacer politica o gobernar al pueblo. Creo much pero much mas efectivo que los que llaman a plesbicito se dediquen a cambiar las presentes estructuras desde adentro. El poder esta en el individuo en nuestro sistema, y si el individuo se aboca en funcion de cambiar a sus representates a todo nivel (municipal, legisladores, ejecutivo), el cambio se notara. Eso de reclamar por que los legisladores y el ejecutivo no escuchan, es pamplinas, no duran en sus puestos hasta la proxima eleccion. Los partidos politicos son los que tienen el poder en Chiles son estos que hay que redisenar, a modo que se hagan mas representativos de la gente que incluyan a llos intereses de la gente en sus propuestas. Plesbicito es uni dimensional, y aunque haya mucho apoyo a ciertas frases insigne de la propuesta estudiantil, esto no llegara a nada ya que vemos que lo que proponen los estudiantes es lo mismo que dicen los profesores, pero no hay algo a largo plazo. Desmunicipalizar? porque? el problema es recursos. Estan los profesores dispuestos a ser evaluados anualmentte y aquellos designados como ineficientes ser despedidos? no creo. Quien los evaluara? el ministerio? los estudiantes? Lo que mas ha interesado es el tema del lucro, pero sin que las asociaciones que imparten o coordinan las universidades no estan permitidas a ganar dinero que interes hay en subir la oferta. Yo no creo el problema pase por lucro, sino mas bien por el abuso - que instituciones no imparten lel nivel de educacion que ofrecen, y que cobran muy caro por los servicios ofertados, bueno ahi estara el gobierno que fiscalize y haga valer las leyes que estan en los libros. El problema creo yo es que en Chile todo el mundo se ha acostumbrado a poner una gran cantidad de leyes muy especificas, pero cuando llega el momento del hacerlas efectivas, se encuentra un recurso para escapar de ellas. Si hay leyes hay que obedecerlas. Es como los estudiantes se apoderan de colegios que pertenecen al fisco, no pasa nada; gente sale a las calles causa desmanes, no pasa nada; otra gente lucra con las universidades. Todos se aprovechan de usurpar la leyes y acatan solo cuando les conviene. Mejor es que cada cual se preocupe de acatar todas las leyes, no pasadose a llevar ninguna, y creo estamos bien. Es facil pedirle al projimo que acate todo pero uno no acata nada. Mejor mirse internamente acatar y todos nos beneficiamos. Quieren plesbicito las tres primera preguntaas le preguntaria a los chilenos; 1. los establecimientos privados que imparten educacion seran todos sin fines de lucro; 2. los establecimiebntos publicos que imparten educacion en chile seran de calidad y dignos a ser usados; 3. todo estudiante que atienda un establecimiento de edicacion publica en chile se compromete a estudiar y no maltratar los edificios y personas que imparten esa educcacion.
Desde hace ya un tiempo a la fecha se viene hablando en ciertos círculos ligados a la cultura y el derecho que esto mas temprano que tarde seria puesto en la contingencia diaria y del ciudadano que se dio cuenta del circo que se monto entre la concertación y los de la alianza por Chile, en la seudo constitución política instaurada por la dictadura y que en el momento de asumir al poder la concertación no cambio nada despues del arreglín de bigotes con sus familiares, parientes, compadres, amigos y compañeros de liceo e universidad de la alianza por Chile, y que hoy han quedado al descubierto ante la ciudadanía donde se ven rostros suplicantes para que no se llame a plevicito y argumentando una sabiduría política que jamas tuvierón ni tienen, descalificando al ciudadano de imbecil, iletrado, inculto y sin capacidad de dicernimiento. y ellos los que están en el poder ejecutivo y legislativo usufructuando del herario nacional y como fornicadores profesionales de la paciencia del elector jamas pensaron que sus artimañas para enriquecerse y quedar al descubierto en su incestuosa relación entre todos ellos, tendrian un fin. Con razón descalifican el llamado a plebicito y dicen no ser representativo de una democracia en la cual el10%es igual al 90%, que manera de defecarse sobre el ciudadano. El plebicito, significa el fin de las leyes de facto, el que civiles que participaron en la matanza de civiles en la dictadura, se hicieron millonarios,hacen gargaras de ser demócratas y traidores al renegar y dejar al garete a quienes a hora llaman milicos despectivamente, se les terminan sus días de chapes de dos caras.Llego la hora de afrontar las burlas; el perjuicio cometido a la nación y sus ciudadanos.
Todos sabemos que las repuesta la plebiscito son obvias, porque sabemos qué quiere la gente: fin al lucro y educación gratuita. El gobierno está para la gente, y por tanto tiene que aceptar esas demandas. ¿De dónde sacar los recursos? Éstos están, partiendo por el 10% de más altos ingresos que concentran cantidades inmorales, y en cualquier caso, resolver ese problema es tarea del gobierno: nosotros le decimos a dónde queremos ir y ellos ven los mejores medios. Por otro lado no se puede condenar la ignorancia de la gente, pues esta si sale ahora a la palestra debería hacerlo en toda elección. Justamente la democracia permite que todos voten, independiente de su instrucción. Los argumentos contra el plebiscito se arman sobre el miedo a lo que todos sabemos, que ganarían las demandas de los estudiantes.
Para el comentario de arriba: yo tampoco me veo pagándole a luksic y cía. su educación, más bien con una justa reforma tributaria ellos contribuirían a pagarla a quienes no. Pienso que respecto a lo del plebiscito, su exigencia sólo expresa una voluntad política de los ciudadanos, y debe entenderse como tal. Claramente no se legislará en base a una opinión de una ciudadanía que no estará informada de todos los alcances que tiene tal o cual alternativa, pero se vislumbra como una vía justa para hacer valer su postura.
El Surgimiento De Los Estados Soberanos El concepto de la soberanía comienza atener forma cuando los Estados recíprocamente se empiezan a reconocer como potencias iguales, o a lo sumo, equivalentes. Por eso el concepto de soberanía esta totalmente ligado al engrandecimiento del poder del Estado “y surgió concretamente con la lucha de la independencia nacional que se produjo en el transito de la Edad Media y la Edad Moderna, y como sea que en la Europa continental fue la monarquía la forma de gobierno que represento la nueva idea del Estado, en sus orígenes, la soberanía se vinculo a la persona del monarca absoluto”. En la antigüedad greco-romano no se planteo el problema de la soberanía porque no se concibió ningún poder que pudiese hacer oposición al poder del Estado. “El mundo medieval nos dice Xifras Heras no pudo vislumbrar la idea de soberanía. Mientras existían confusamente junto al poder político otros poderes decisivos independiente la Iglesia, el Imperio, los municipios, los gremios y los señores feudales faltaba totalmente una figura jurídica unificada, dotada de de supremacía”. Sin embargo los diversos reinos, las escasas republicas y los municipios, que empezaban a florecer, reconocían la elevada supremacía del Emperador del Papa, y solamente después del tratado de Westfalia, en 1648, y de acuerdo con los principios de Bodino, expuestos en su “Republica” en 1576 “Summa in cives ac subditos legisbusque soluta potesta” ( el poder supremo sobre los ciudadanos y súbditos no sometidos a leyes), fue cuando se afirmo nos dice Biscaretti: solemnemente la paridad jurídica de todos los Estados entre si, fijándose, de esta manera, el comienzo de la moderna comunidad internacional y la plena afirmación del postulado de la absoluta independencia reciproca de los diferentes ordenamientos estadales. Evolución Histórica Del Concepto De Soberanía Todos los tratadistas están de acuerdo en afirmar: que el concepto de soberanía no surgió de la antigüedad, simple y llanamente porque no hubo necesidad debido ala no “oposición del poder del Estado a otros poderes”. Por eso la soberanía considerada como poder del Estado es nueva y no se remonta más allá del siglo XV de nuestra Era. Los romanos tuvieron conocimiento el imperium, o sea el poder del gobierno de los magistrados, igualmente conocieron la potestad del Senado y del pueblo; pero ignoraron el concepto de “Soberanía que constituye un poder sobre el poder, o una propiedad del poder”. El Estado moderno fue combatido desde tres frentes distintos: por un lado la Iglesia, quien pretendió subordinar al Estado; por otro: el imperio romano, quien nunca conoció a otros Estados como iguales sino como simples provincias; y por ultimo: los grandes señores feudales por una parte, y por otra a las corporaciones, que se sentían poderosas e independiente del Estado. Pero el carácter de propiedad ira acentuándose a medida que el rey se va fortaleciendo y reivindicando de los feudatarios, una por una, las antiguas prerrogativas del Estado. Entre otros el derecho de legislar, de aplicar la justicia, de hacer la guerra y declarar la paz y el de establecer impuestos. Derechos que permanecían enfeudados con la caída del Imperio romano; pero que al pasar a manos del monarca lo enfilan hacia la potestad. Jellinek sitúa a Francia como el lugar donde se inicio la soberanía, por ser este el sitio donde se sucedieron los acontecimientos de la lucha de Felipe el Hermoso contra Bonifacio VIII. Lucha en la cual se opuso de una manera directa el Estado y la Iglesia e independizándose de esta y marcando un hecho histórico: la superioridad del Estado frente a la Iglesia. Superioridad que se fue asentando con la literatura político-jurídica, donde se afirmo dicha superioridad. Entre los primeros expositores encontramos a Marcillo de Papua, quien en su obra “El Defensor Pacis” desarrollo el pensamiento político, considerando al Estado autosuficiente; como una sociedad que no depende del derecho canónico ni del derecho natural. En segundo lugar, nos encontramos con el imperio luchando contra la idea independentista del Estado. La teoría imperante, para la época, es que solo el emperador tiene carácter de dominador, sólo el puede dar leyes, solo el tiene la potestad porque es el rey de reyes. Quien afirme _ dice Bartolus_ que el emperador no es el señor y monarca de todo el crbe, es un hereje”. Y mas tarde, Pio II que había recibido ya una educación clásica, escribe a Federico III “que todos los pueblos están sometidos a el de derecho”. Estos son los criterios que se ostentaban en la época. Pero ya la semilla de la independencia estaba sembrada y comenzaba a dar sus frutos. La idea de Iglesia e imperio se hacen sinónimos y ya el rey no reconoce ningún señor superior a él; no recibe su reino de nadie a titulo de feudo”. A estas luchas de Francia se van uniendo Inglaterra y las Republicas Italianas; pero aun faltaba el golpe de gracia contra los señores feudales y el rey se apresta a darlo, y lo da, aniquilando. Así, el rey adquiere el poder supremo de la justicia, el legislativo y el de policía, concentrando en sus manos todos los poderes. Ya para fines del siglo XIII aparece por vez primera el principio de que “el rey es soberano” o sea el superior de todo el reino sobre los barones.” De este modo _ nos dice Jellinek_ se transforma el concepto de la soberanía del rey, que en un principio era un concepto relativo, comparativo, en un concepto absoluto. De superior que era adviene a “supremus”. Y es también, en Francia, donde por primera vez en el mundo, el rey no reconoce ni de hecho ni de derecho a superior alguno, ni siquiera al Papa. El rey es emperador y monarca en su reino. Este es el mundo donde nace y se forma Juan Bodino, y por eso su obra “Los seis libros de la republica”, publicado en 1576 con la finalidad de mantener un poder real, fuerte, por encima de las disputas religiosas que se suscitaban en la época y ensangrentaban a Francia, traen concepto nuevo sobre el Estado y su poder soberano. “El estado es un recto gobierno de varias agrupaciones y de lo que es común, con potestad soberana”.” Esta definición del Estado de Bodino contiene algo esencialmente nuevo que no existía en la literatura anterior: que todo dominio sobre una pluralidad de familias, dotado de poder soberano, esto es, revestido de un poder supremo e independiente el lo exterior, y en lo interior, representa un Estado”. Con esto; Bodino nos muestra un estado totalmente independiente, tanto en lo interno como en lo exterior. En lo interno, la existencia de un poder exclusivo y situado por encima de otros poderes, Y el lo externo, el poder del Estado no se encuentra subordinado a ningún otro poder. Para Bodino la soberanía reside en el monarca, porque no hay un régimen más conforme a la naturaleza. (“Todas las leyes de la naturaleza nos guían a la monarquía”). “La familia modelo de la republica, no tiene mas que un jefe. El cielo no tiene más que un cielo más que un Dios soberano. Así vemos que todos los pueblos de la tierra, desde la máxima antigüedad y cuando eran guiados por una luz natural, no tenia otra forma de Republica que la Monarquía”. Pero esta Monarquía que prefiere Bodino es la Monarquía en donde el monarca es el poseedor de la más alta potestad en el Estado, es el titular de la soberanía. “Puesto que no hay nada mas grande en la tierra, después de Dios, que los príncipes soberanos”. Y esta soberanía les es innata por el solo hecho de ser reyes; no la adquieren del estado ni del orden jurídico establecido, los reyes son soberanos porque son reyes, y esto basta. “Pero en cuanto a las leyes divinas y naturales, todos los príncipes de la tierra están sujetos a ellas, y no están en su potestad contravenirlas si no quieren ser culpables de lesa majestad divina”. “La doctrina de Bodino es bastante compleja y muy vinculada a la concepción medieval de la supremacía de la ley”, pero es el punto de partida donde mas tarde se apoyaran otros tratadistas para dar sus deferentes opiniones sobre la soberanía. Setenta y cinco años después de la doctrina de Bodino, Hobbes hace sus conclusiones lógicas sobre la soberanía y declara que “los postulados del derecho natural no eran para el soberano sino una simple guía moral”. El poder del estado _absoluto, supremo e ilimitado. Se trata de un poder omnimodo que no está obligado a cumplir las leyes por él promulgadas, ni es responsable ante los ciudadanos, ni puede ser resistido.”Dar la ley..., quebrantar la ley. El soberano no puede estar atenido a las leyes que él ha hecho _ nadie puede obligarse así mismo..._, el que sólo esta obligado ante si mismo carece de compromiso”. De esto podemos ver que el soberano es quien tiene capacidad para definir y distinguir la justicia de la injusticia. Pero la omnipotencia del soberano no es excluyente, por lo tanto existen determinadas obligaciones que hay que cumplir, bajo pena de ser responsable ante Dios, lo cual acarrea la “pena de muerte eterna”. Hobbes confunde al Estado y la Iglesia en una sola persona, lo convierte en el órgano de la una y del otro cuando nos dice que: la asamblea de la iglesia en una reunión de hombres que profesan la fe cristiana, unidos en la persona de un soberano, bajo cuyas órdenes deben congregarse. El estado y la iglesia son una misma cosa, Nadie tiene ya que servir a dos señores el soberano, “como factor supremo de su pueblo, que detentan el derecho de nombrar a los pastores subordinados, podría bautizar, administrar los sacramentos (aunque no lo haga). Y si no pronuncia la excomunión, de la cual abusaba la iglesia católica en la Edad Media contra los príncipes cristianos, es él quien da a las sentencias de sus doctores, fuerza ejecutoria”. Pero han de transcurrir ciento treinta años para que la soberanía justificadora del poder absoluto a lo Hobbes, de un giro completo y se traslade del monarca al pueblo, aún cuando conserve su carácter de absoluta. Y es, Juan Jacobo Rousseau quien le va a dar este giro al substraer la soberanía del monarca y hacer al pueblo depositario de la misma, dándole a la soberanía un carácter democrático. Los caracteres de la soberanía se desprenden del origen del contrato y de la definición del soberano. El soberano es el pueblo, y éste se encuentra constituido por el pacto social, es un cuerpo político que surge del contrato social y cuya expresión es la ley. Así, el verdadero soberano es la voluntad general; por lo cual el hombre no esta sujeto a ningún individuo, sino simplemente a la voluntad general, y la voluntad del soberano es el soberano mismo. Y es por eso que la soberanía, o poder del cuerpo político sobre ese mismo cuerpo, se confunde con la voluntad general, y sus caracteres son los mismos de esa voluntad. Por ello, estando el estado formado por los mismos individuos que constituyen la soberanía, no puede existir interés contrario entre el Estado y la soberanía. No es necesario, “por tanto dar a los súbditos ninguna garantía. Cada individuo, al obedecer la voluntad general, no hace, sino obedecerse así mismo; su voluntad individual se funde con la general”. La Soberanía Es Inalienable “Afirmo, pues, que no sintió la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, jamás deberá enajenarse, y que el soberano, que no es mas que un ser colectivo, no puede ser representado sino por el mismo”. Una voluntad no puede darse a si misma una limitación para el porvenir en la forma de un representante o un diputado. “El soberano puede muy bien decir: “yo quiero lo que quiere actualmente tal hombre, o al menos, lo que dice querer”. Pero no podrá decir: “lo que este hombre quiere mañana, lo querré yo también”, pues es absurdo que la voluntad se encadene para lo futuro, aparte que no hay poder que pueda obligar al ser que quiere, a admitir o consentir en nada que sea contrario a su propio bien”.por eso la soberanía es inalienable, no puede someterse a otro poder. “Por tanto los diputados del pueblo no son ni pueden ser sus representantes; no son mas que sus comisarios”. Sin embargo la doctrina de Rousseau, fue la inspiración de la Revolución Francesa y hasta cierto punto de la América quienes vienen a consagrar luego, la soberanía en la Nación, y aun cuando la soberanía roussonianaes absoluta, infalible, indivisible e inalienable, amen de ser sagrada e inviolable, a los pueblos actuales no les ha quedado otro recurso que ejercerla de dos maneras diferentes según la forma de gobierno: en el sistema de Democracia directa, como es el sistema suizo, médiate la asamblea del pueblo; y en la democracia representativa, mediante los órganos que ejercen los poderes públicos. La Soberanía Es Indivisible “La soberanía es indivisible por la misma razón de ser inalienable; pues la voluntad es general no lo es, en el primer caso; la declaración de esa voluntad constituye un acto de soberanía y es ley; en e segundo no es sino una voluntad particular o un acto de magistratura; un decreto o lo mas”. Dividir a la soberanía es darle muerte, por eso la soberanía es una sola e indivisible. La Soberanía Es Infalible “Frecuentemente surge una gran diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general; esto solo atiende el interés común , aquella al interés privado; siendo, en resumen una suma de las voluntades particulares; pero suprimid de de esas mismas voluntades las mas y las menos que se destruyen entre si, y quedara como suma e las diferencias la voluntad general”.estando el soberano formado por las particulares que lo componen, no puede tener intereses contrarios a los de éstos, el cuerpo o puede perjudicarse a si mismo, a sus miembros ni a ninguno en particular. Todo acto de soberanía va en pro de todos los ciudadanos, y siendo esta la voluntad general, sin filtraciones ajenas de voluntades particulares, es unánime, por lo tanto es infalible. La Soberanía Es Absoluta “Así como la naturaleza ha dado al hombre un poder absoluto sobre todos sus miembros, el pacto social da al cuerpo político un poder absoluto sobre todo los suyos. Es este el mismo poder que, dirigido por la voluntad general, toma, como ya hemos dicho, el nombre de soberanía”. A esto podemos decir: que Rousseau, quien combatió en todos los frentes el absolutismo, termina siendo absoluto, ya que al construir una soberanía como la ya analizada, sin peligro para los gobernados, pero en el mismo plano de la soberanía de Hobbes, solamente ha cambiado al sujeto “El Estado soy yo” por “El Estado somos nosotros”. Sin embargo, la doctrina de Rousseau, fue la inspiración de la Revolución Francesa y hasta cierto punto de la Americana. Quienes vienen a consagrar luego, la soberanía a la Nación, y aun cuando la soberanía roussoniana es absoluta, infalible, indivisible e inalienable, amén de ser sagrada e inviolable, a los pueblos actuales no les ha quedado otro recurso que ejercerla de dos maneras diferentes según la forma de gobierno: en el sistema de Democracia directa, como es el sistema suizo, mediante la asamblea del pueblo: y en la democracia representativa, mediante los órganos que ejercen los poderes públicos. Replanteamiento Moderno: Soberanía Y Derecho. Bodino trata de encausar la soberanía para encontrar su contenido en lo externo, Hobbes lo identifica con el monarca en un sentido absoluto, y Rousseaula conserva tan absoluta como sus antecesores, caminándola solamente de pedestal y dándole un giro hacia la Democracia. Pero la doctrina de Bodino y de Hobbes, donde el monarca absorbe toda la soberanía, luego un parlamento dotado de todos los poderes en Inglaterra. Un monarca absoluto en Francia y la doctrina del poder inalienable de Rousseau, nos conducen al mismo orden de pensamiento. La moderna teoría nos explica la soberanía como una propiedad del poder del Estado; pero una propiedad del Estado pero no de uno de sus órganos. El Estado es soberano y este supra-ordenado respecto de todos los poderes existentes o que puedan existir. A el pertenece la dirección suprema si que se pueda recurrir a una instancia superior, que por hipótesis no existe ni puede existir. Siendo el Estado moderno, un Estado de derecho, no puede actuar a los márgenes de del Derecho, hacerlo seria la negación misma del Estado, y es por esto que la soberanía no puede ser la voluntad de una persona a lo Bodino ni a un grupo Rousseau. El concepto actual de soberanía tiene una idea talmente distinta a las tesis que ya hemos visto. Así, se ha incluido el poder de la voluntad para sustituirlas por el poder del Derecho, que “se manifiesta de manerafundaamnetal pero no inclusiva, a través del ejercicio del poder constituyente. Pero debemos tener en cuenta, que el mismo Estado pone su poder, mediante la Constitución y otras leyes, un límite a ese poder. Y tiene que ser así, porque la soberanía como todo poder de Derecho tiene que ser “precisa y rigurosamente delicada por una regla de competencia, dejando así de ser un poder irrestricto, para estar sometido a las normas que establezca el Derecho”. Proyecciones De La Soberanía: Soberanía Externa e Interna. EL “Estado como voluntad supraordinada es un poder supremo”. Pero lo es únicamente en cuanto a los hombres y las agrupaciones humanas, como partes integrantes que son del Estado. Este poder supremo se manifiesta en el Estado mismo y frente a otros Estados; los cual nos indica que existe una especie de muralla dentro de la cual se manifiesta el Poder del Estado como poder supremo; pero solamente llega hasta allí; hasta ese amurallamiento llamado frontera. Hasta aquí esta supra- ordinado, pero como existen muchos Estados, y todos en las mismas condiciones, hablamos de una coordinación de Estados, donde cada uno tiene su propia soberanía interna, pero que a través de esa muralla, que ya hemos mencionado, se filtra un poco de nuestra soberanía para invadir el campo ajeno. Y es así, por la coordinación de los Estados dentro del orden Internacional, donde se distinguen dos relaciones de la soberanía: hacia dentro y hacia fuera. En este orden de idea se habla de soberanía de Derecho interno y soberanía de Derecho Internacional.; pero si hay una soberanía, esta es interna de otros Estados, lo cual vendría a constituir una soberanía externa y esto no es posible porque seria contradictorio. Sin embargo, la idea de un Estado solitario es igualmente imposible, y bien sabemos que estos están coordinados con los restantes Estados por medio de un poder “que determina sus relaciones reciprocas y señala a cada uno el puesto que debe ocupar dentro del mismo sistema, por tanto, bajo el supuesto de que sobre todos los Estados existe un orden jurídico común, frente al cual los distintos Estados no representan sino ordenes parciales delegados”. Pero cuando se habla de soberanía externa, “independencia externa” el Estado esta dotado de un poder supremo, y así puede determinar cuales son o serán las relaciones que desea mantener con los otros Estados. En estas relaciones no puede interferir ninguna otra nación, y tiene que ser así para que los Estados puedan actuar con toda libertad en el trato con los demás países, y sean responsables de las obligaciones adquiridas. Esta es la independencia externa, y como estamos viendo, es una condición necesaria para la afiliación a la comunidad de naciones y constituye la prueba más evidente de que el Estado es dueño de su personalidad internacional independiente. En este caso, el termino “soberanía” se usa indistintamente de independencia, y así, la soberanía viene hacer una manifestación de la personalidad independiente del Estado en sus relaciones con los otros miembros de la comunidad internacional. La Soberanía y su ejercicio. La Soberanía es uno de los elementos más representativos del Poder del Estado, y es el pueblo, tan mencionado en los ordenamientos jurídicos quien lo detenta y ejerce por medio de los órganos destinados para tal fin. El estudio de la Soberanía implica el conocimiento de una serie de elementos que permitan su fácil comprensión, así que se debe comenzar por saber de dónde se origina. Conclusión. El concepto de soberanía surgió cuando los europeos de los siglos XVI y XVII empezaron a buscar fundamentos laicos sobre los que basar la autoridad de los incipientes estados nacionales. El término soberanía proviene de la palabra soberano que implica ausencia de control; pero soberano también es el jefe de un Estado monárquico, es decir, de un ente político, y por esta razón la soberanía ha surgido en el campo político. En los sistemas donde el mando está en manos de una sola persona, conocidos como sistemas monárquicos o dictatoriales, la soberanía es ejercida por el soberano, dictador, emperador o rey; y en los sistemas democráticos, que se basan en el estado de derecho, la soberanía está en manos del pueblo. Así que, en primer lugar, es el pueblo, o el factor humano del Estado quien detenta la soberanía. No obstante, es imposible que la soberanía en los Estados democráticos sea ejercida directamente por el pueblo, y por esta razón la misma es delegada en los órganos que conforman el Estado. De esta manera el concepto de soberanía surge en lo político, posteriormente debió transformarse con la intención de garantizar un fondo jurídico al poder del Estado. Históricamente el gran problema con la soberanía ha sido determinar en quién recae la misma. Muchos estudiosos del derecho constitucional, entre ellos Sánchez Viamonte, han explicado con más claridad este hecho, conviniendo que en las repúblicas democráticas, no puede haber más soberanía interna o externa que la popular, es decir, que desde el punto de vista político, la soberanía no es otra cosa que la voluntad de la mayoría. Coincidiendo con el Dr. Humberto La Roche, la Soberanía se encuentra entonces íntimamente ligada al concepto mismo de Estado, de manera que el Poder Soberano viene a ser uno de los elementos que contribuye a estructurarlo. Por esto, se dice que la Soberanía Nacional es lo más importante dentro del Estado. Es la suprema autoridad. los voceros de estudiantes ,apoderados,profesores,trabajadores,ciudadanos, todos, es tener muy Claro que la Soberania recide en el ciudadano y que mandan y ejercen su poder a travez de los Mandatarios.para que apliquen con impecabilidad dad los decretos se sus demandante o mandantes...El Estado es una Agente Evolucionando que dosifica este poder con permiso de el pueblo en General la Soberania Real.. http://www.facebook.com/HUMANYMOUS