Los norteamericanos acuñaron la expresión “votar con los pies”, para referirse a una forma en que las masas expresan su opinión: yendo a un lugar porque les gusta o abandonándolo porque les desagrada. No necesitan decir nada: van y vienen y así “votan”. El concepto se ha usado en Chile para explicar la caída de la matrícula en la educación pública: se dice que la gente está votando con los pies en contra de ella por sus malos rendimientos; y está dirigiendo sus pasos a colegios del sistema particular y particular subvencionado porque serían de mejor calidad. Atria plantea que después de haber juntado a los alumnos más vulnerables en el sistema público, hacer ese tipo de comparación es injusto: lo público no pierde académicamente frente a lo privado. Es lo vulnerable lo que pierde académicamente ante lo privilegiado.
Este lugar común pretende mostrar que el problema de la educación pública es, por así decirlo, interno a ella, es decir, es una consecuencia de alguna cosa que la educación pública hace mal, cuando en realidad el problema de la educación pública es la educación privada.
Para entender esto es conveniente partir notando que la educación se comporta como un bien extraño, algo que los economistas no han reparado. Normalmente, cuando un bien aumenta de precio la demanda por él tiende a bajar, y viceversa. Cuando es gratis, hay sobreconsumo. Por supuesto, el efecto que en la demanda tiene el precio puede ser más o menos “elástico”, pero lo importante es la dirección opuesta que ellos siguen: a mayor precio, menor demanda y viceversa. No ocurre lo mismo con la educación. Mientras más alto es su precio, más demandada es. Cuando es gratis, no sólo no hay sobreconsumo, sino sub-consumo. Es lo que ha estado pasando con la educación municipal notoriamente desde la introducción del financiamiento compartido, en 1993.
Lo que explica este hecho es que la educación que uno recibe está mediada, en buena parte, por el ambiente en que uno la recibe, como fue discutido en el Lugar Común N° 3. Esto es lo que suele llamarse el “efecto de pares”, y alcanza no sólo a los resultados de la educación formal (los buenos alumnos contribuyen a mejorar el desempeño del grupo completo), sino también a lo que podría llamarse el “contexto social” en el que la educación se desenvuelve. Desde el punto de vista de un estudiante, es mejor que sus compañeros no sean “vulnerables”, porque en la medida en que lo sean las disfuncionalidades propias de la “vulnerabilidad” se filtrarán dentro de la sala de clases, por la sencilla razón de que en la educación en general, y en la básica y secundaria en particular, es difícil dejar fuera de la sala la humanidad del estudiante. Como los padres quieren lo mejor para sus hijos, van a querer un contexto social lo mejor posible, lo que quiere decir: purgado todo lo que sea posible de la disfuncionalidad de lo vulnerable. Por eso el que puede pagar 5 mil pesos de financiamiento compartido los paga. Al pagarlos se asegura mejor educación, porque al pagar 5 mil pesos garantiza para su hijo un espacio en el cual se encontrará sólo con niños que provengan de familias que pueden pagar al menos eso; lo que no asegura demasiado, pero excluye algún grado de “vulnerabilidad”.
Por consiguiente, aunque dos establecimientos fueran exactamente iguales en todas sus características, el hecho de que uno pueda cobrar o establecer condiciones de ingreso y el otro no, tenderá a hacer que lo haga, y si lo hace, lo que ha de esperarse es que los que pueden pagar asistan al primero y los más “vulnerables” vayan al segundo. Este ordenamiento por ingreso se produciría incluso si el sostenedor quema los billetes (o, más plausiblemente, los retira como utilidad) a medida que los recibe. Por el solo hecho de cobrar 5 mil pesos adicionales, aun cuando ese dinero no sea reinvertido en el proceso educativo, el primer establecimiento mejorará sobre el segundo, fundamentalmente porque sus alumnos son menos vulnerables. Evidentemente, en la medida en que una parte de esos 5 mil sean reinvertidos el efecto será más agudo. 5 mil pesos por estudiante no es mucho, pero es algo. Cobrar es asegurar que los estudiantes tenderán a provenir de familias que pueden asumir el compromiso de pagar 5 mil pesos mensuales. Por esto escuelas subvencionadas con fines de lucro puedan obtener utilidades y al mismo tiempo obtener mejores resultados que las escuelas públicas equivalentes.
Permítaseme repetir algo que se ha dicho varias veces, pero que (como lo muestran algunos comentarios) no ha quedado suficientemente claro: lo anterior no implica que los padres actúen de modo “egoísta” o “moralmente” objetable. Tampoco implica que lo que guíe a los padres sea excluir a otros. Lo que guía a los padres es proveer la mejor educación para su hijo. La segregación que resulta no es estrictamente lo que los padres quieren, sino una consecuencia a nivel agregado de sus elecciones.
Ahora bien, como en Chile todos tienen derecho a la educación, debe haber establecimientos para todos. Por consiguiente, debe haber establecimientos que no pongan condiciones de ingreso alguno, porque si todos los establecimientos pudieran fijar condiciones de ingreso sería posible, en principio, que un estudiante no fuera seleccionado por nadie y quedara entonces sin educación. La educación municipal (con la exclusión de los denominados “liceos emblemáticos”) cumple esa función. Y frente a ella la educación particular subvencionada ofrece un bien invaluable: selección. Por eso la educación como un “bien de consumo” tiene el comportamiento extraño notado al principio, que es más demandada mientras más cara es. Lo que se paga no es educación, sino exclusión. Recuérdese el comentario del lector discutido en el lugar común N° 3: “ningún padre está tranquilo si su hijo se relaciona con jóvenes que tienen problemas de drogas u otros vicios que son muy generalizados”. El hecho de que esa afirmación sea obviamente verdadera muestra lo extraordinariamente valioso que es el bien que la educación particular puede ofrecer, y por el cual todo el que puede pagar está dispuesto a hacerlo: la posibilidad de controlar con quiénes mis hijos se educan, qué tipo de niños o jóvenes serán, con qué problemas y disfuncionalidades, etc. Como esas escuelas pueden seleccionar, los padres que eligen un establecimiento particular en realidad eligen un criterio de exclusión: eligen un establecimiento que sólo dejará que sus hijos se eduquen con niños que satisfagan cualquiera que sea el criterio que el establecimiento ha decidido imponer.
Así las cosas, ¿qué se puede esperar que ocurra? La respuesta es clara. Es, de hecho, tan evidente y obvia que la pregunta principal ha de ser por qué no se ha notado: todo aquel que se beneficie de separarse de otros que estén peor que él asistirá a un establecimiento educacional que seleccione e impida el ingreso de los que están peor. ¿Y quién quedará en la educación pública? Como la educación pública es la educación que no puede seleccionar, en ella quedarán todos aquellos que no pueden separarse de los que están peor que ellos porque SON los que están peor.
Y una vez que el sistema esté segregado de este modo, por supuesto, los resultados de los establecimientos municipales tenderán a ser considerablemente peores que los resultados de los establecimientos particulares. Entonces aparecerán los “expertos” que empezarán a repetir el lugar común que ahora se comenta: que el hecho de que los resultados del sistema municipal en general sean considerablemente peores que los del sistema particular muestra que el primero es peor, y que las personas “han votado con los pies”.

Lo más perverso del discurso de quienes afirman oponerse al "determinismo" es que suelen citar casos excepcionales y juzgar a los demás de acuerdo a ese estándar. Presentan la historia de alguien que nació pobre, pero que a diferencia de todos los demás en su misma situación, llegó a ser un exitoso empresario o algo así, gracias a su "emprendimiento". Y de ahí concluyen que el problema es que a los demás les faltó eso. (Y después dan charlas motivacionales sobre el caso). Lo que pasan por alto es que esos casos son memorables, y sirven para contar buenas historias, precisamente por lo excepcionales que son. Pero eso no les parece problemático para ponerlos como la vara con la que medir a los demás. Y lo mismo ocurre con las escuelas que son exitosas en medio de la miseria.
Lamentablemente la pobreza genera secuelas que determinan un buen porcentaje de nuestro destino, más aún si de aprender se trata, tanto a nivel genético, recordemos que los pobres lo han sido por generaciones, como en la acumulación de capital cultural ¿podrá haber una competencia justa en tales condiciones?, sólo a aquellos que les interesa mantener el estado de cosas, argumentaran que si una escuela vulnerable logró buenos resultados, todas la podrán lograr
Nada más en desacuerdo con lo afirmado por el Sr Atria. La Educación, Salud, Seguridad entre otros son bienes superiores y se consume más de ellos cuando el ingreso aumenta, lo que se traduce que cualquier ser racional si ve que su ingreso permanente aumenta estará dispuesto a pagar más por una educación mejor. ! La educación no es un bien extraño!, quizás es el más racional de los bienes junto con la salud. Al aumentar el ingreso de los chilenos, los que pueden gastan mas en educación poniéndo a sus hijos donde creen que hay mejor educación. Puede que no cuenten con la mejor información y crea que eso lo logra solo con pasar a un colegio privado o subvencionado. Pasa lo mismo en salud, al tener mas ingreso van a una clinica privada (precio mas alto) pensando que es mejor que un hospital público, con esto evitan las colas para acceder a salud (algo real) pero también perciben que hay mejor salud (lo cual no siempre es así). Lo que hay es información imperfecta, es dificil evaluar y seleccionar un colegio adecuado... ¿ El Sr. Atria no conoce el concepto de elasticidad ingreso y bienes superiores?
Estoy absolutamente de acuerdo con el razonamiento que propone, el cual de hecho describe una parte del proceso histórico que han sufrido escuelas municipales, subvencionadas y privadas en Chile. Pero la condición deplorable de las escuelas públicas en la actualidad se explica también por otros procesos sucedidos en la reciente historia nacional. Pues cabe recordar las nefastas transformaciones (por ej. MUNICIPALIZACIÓN) llevadas a cabo por la dictadura y sus "chilensis boys" neoliberales, las cuales configuraron la situación educacional actual. Y así mismo son estos últimos quienes hoy en día condenan la educación publica que ellos mismos contribuyeron destruir...tratando de hacernos confundir (descaradamente) las causas con las consecuencias.
MER, sabemos que la informacion nunca sera perfecta. Los economistas lo admiten. Cuando la educacion p'ublica es de buena calidad, la gran mayor'ia de las personas no se desvela ose urge sacando cuentas supuestamente racionales para dar con el colegio para sus hijos. No creo que las personas tengan la urgencia o compulsion por pagar cuando existen garantias de un piso de calidad m'as que suficiente que, por ejemplo, permite cubrir adecuadamente un curriculum balanceado en t'erminos formativos. Si a eso le sumas un sistema de ingreso a la educacion superior mejor disenhado, te encontrar'as con que las ventajas de los que igual pongan m'as recursos en la educacion de sus hijos se hacen menos determinantes. Y que la escuela no puede resolverlo todo, en eso estamos de acuerdo.
@MER he estudiado algo de economía y entiendo lo que dices sobre los "bienes superiores" y también lo que es la "elasticidad", pero estás cometiendo un error de concepto, ya que Atria está "asumiendo" en este discurso a la educación como un "BIEN DE CONSUMO", lo que todos sabemos NO ES ASI, aunque se asume sólo como ejemplo. El punto que si te doy a favor es que ese pequeño-gran error, invalida todo el texto por completo, ya que los supuestos de partida, no son correctos, por lo que sus conclusiones no pueden demostrar nada. El problema es que la educación y la salud se comportan como un bien superior SÓLO cuando estos entran al mercado como bienes de consumo, pero la realidad SOCIAL, CULTURAL y sobre todo (y la más importante) LEGALMENTE hablando, la EDUCACION ES UN DERECHO, por lo que NO se le puede tratar como a un bien superior, sino como una obligación del Estado para con los ciudadanos. Es en este último punto donde debiera centrarse el Sr. Atria, ya que esa es la base de la movilización socio-estudiantil
El señor Mer ignora que el concepto de bien superior en la teoría del consumo se aplica a bienes que se caracterizan por ser escasos, caros, y que por su carácter exclusivo dan prestigio a quien lo adquiere. Lo peculiar de estos bienes es que aunque su consumo aumenta a medida que lo hace el ingreso, aquél aumenta en mayor proporción que éste. Ejemplo paradigmático serían bienes tales como los yates, la trufa, el caviar, etc. Es curioso, aunque quizás resulte decidor, que para Mer la educación privada y las clínicas sean bienes de esta naturaleza, porque entonces lo que importa no es la calidad de la educación de los colegios o de la atención de saludo en las clínicas, sino el prestigio que otorgan porque son bienes exclusivos. O sea, yendo más lejos que Atria, según Mer los padres educan ahí sus hijos para hacer gala de su posición social, por prestigio, pero no para el bien de sus hijos.
Profesor Atria: Uno podría afirmar que desde un punto de vista argumentativo lo que expone en cada una de sus columnas es " indiscutible" sin embargo, como todas las afirmaciones que tienden a la generalización, sus afirmaciones resultan injustas respecto de una serie de establecimientos particulares subvencionados que, contrario a lo que usted plantea, se hacen cargo de toda la masa estudiantil que no pudo ingresar a liceos públicos( municipales) ya que estos al no poder recibir a todos los alumnos( por infraesctructura, etc.) efectúan un proceso de selección que es inevitable, dejando fuera un un grupo de estudiantes considerable que si no fuera por las "vilipendiadas" escuelas particulares subvencionadas no podrian ni siquiera acceder a la educación, previo paso, para recibir una educación de calidad. En definitiva la cobertura educacional es un factor a considerar, y no estoy hablando aquí de los colegios excepción, ni de aquellos colegios que además de la subvención cobran una adicional, sino que me refiero a una masa importante de colegios subvencionados que lucran, pero que se han hecho cargo de la segregación generada por el sistema público de educación.
Cierto que no debiera haber seleccion en ninguno. Los liceos de excelencia nacieron para darle oportunidad de mobilidad social al niño talentoso de la clase media y al super talentoso de entre los pobres. En un contexto elitista, esa era la unica via. Año 2011 y su funci{on es exactamente la misma, darle "oportunidades" al que se esfuerza para que surja. Yo misma soy niñita de liceo emblem{atico asi que soy bien portada y muy conciente del valor del trabajo, con lo cual me gano la admiracion de quienes fueron a colegios particulares. Dejando de lado el sarcasmo y el tema de la selectividad en secundaria, f{ijate que, en teor{ia, la libertad de elecci{on y la subvenci{on a la demanda debiera llevar a la creaci{on de m{as colegios p{ublicos de los exitosos y no a dejarle ese terreno a los privados. Los part subvencionados con mucha mat{icula se expanden y se expanden. Las escuelas publicas de providencia y Las Condes, sin embargo, sguen siendo super poquitas, aunque est{an m{as que sobredemandadas. Casualidad o decisi{on? No tengo nada contra los part-subvencionados pero la cosntataci{on de que los establecimientos que cobran se hacen cargo de los no sleccionados por los liceos mal llamados de excelencia es solo eso, una constataci{on de hecho. As{i se pens{o. Fue una decisi{on achicar al m{aximo el sector p{ublico y quitarle plata via municipalizaci{on.
Igual el tema no es solo la mob o mov ilidad social. Si se reduce a eso claro que es mejor tener alguno que otro liceo slectivo que no tener nada.
==Mito 7== Totalmente de acuerdo. El sistema educativo chileno está en gran medida basado en los principios del mercado, se asignan recursos según quienes van a clases. La calidad del sistema está garantizada por la competencia entre los colegios por captar "clientes" portadores de la subvención por alumno, y por la libertad de los padres ("consumidores") de elegir lo mejor para sus hijos. Desde esta perspectiva abordar la educación como política de estado se hace innecesario. Del mismo modo en que fue ingenuo pensar que dejar la educación botada al mercado iba a conseguir que la educación entrara en un «círculo virtuoso», también es ingenuo pensar que estatizarlo todo es una solución al problema. ==Mito 8== Bueno la conclusión que se llega en este mito está muy vinculada al punto anterior. Digámoslo de esta forma, las condiciones de las escuelas vulnerables son terribles en varios aspectos, y la política pública en educación debe estar centrado en estas escuelas.La educación debe analizarse desde tres perspectivas y no puede desconocerse ninguna de las tres:1.- Lo que ocurre en la sala de clases2.- Las condiciones de educabilidad, o el apresto de los niños3.- La situación global del sistema Políticas como replicar los resultados de escuelas vulnerables exitosas está evidentemente ligado al punto 1. Programas como el "Chile Crece Contigo" apunta claramente al punto 2. Pero sistemáticamente la política chilena se ha desentendido del punto 3, argumentando que el problema de la educación es "particular de ciertas escuelas" y no "algo sistémico". Por otro lado vetar el lucro para conseguir la equidad apunta efectivamente al punto 3, pero se desconoce la importancia de los puntos 1 y 2.Si decimos que eliminar el lucro solucionaría lo que pasa en la escuelas vulnerables pecaríamos de una ingenuidad terrible.
No pude conectarme ayer, Benjamin el concepto de bien superior es que tenga elasticidad ingreso superior a cero, no que de estatus y caros. La mantequilla puede ser un bien superior y la margarina inferior, depende de las preferencias personales etc. Es decir de la Satisfacción que den. Aparte de eso y siguiendo con su su argumento nada desmiente mi comentario anterior ,Claramente en el modelo de educación como lo describe el Sr Atria en su 7 pasos, en donde lo menciona que es escaso (la educación buena) y que hay selección por ingreso y que da estatus (estar en un colegio donde están los mejores) lo muestra como un bien superior.
Y falta hablar de la falacia de los promedios, aquella que dice que Particulares Pagados son Mejores que Particulares Subvencionados y estos que Municipales. Si se analizan los resultados del SIMCE segmentados por grupo socio económico, en cada grupo los resultados de los distintos tipos de colegios son: IGUALES. No existe diferencias estadísticamente significativas entre tipos de colegios. Por otro lado no es posible comparar educación particular pagada con educación municipal, ya que no hay grupos socioeconómicos en que exista población que vaya a ambos tipos de establecimiento. En el grupo mas rico se concentrael el 90% de los colegios particulares pagados y no hay uno solo munipal que provea educación a ese segmento de la población. Por otro lado, los pocos colegios particulares pagados que atienden población de clase media son los peores de esa categoría según los datos del SIMCE, superados ampliamente por los municipales y particulares subvencionados.