Fernando Atria sostiene en esta columna lo injusto que es ofrecer educación de calidad sólo a los alumnos más destacados. Tan injusto como entregársela solo a los alumnos cuyas familias tienen más ingresos. Afirma: “Basta conocer un poco sobre la educación chilena para saber que los rendimientos que alcanza un estudiante dependen, al menos en una medida considerable, de si contó con libros en la casa, si sus padres son profesionales, si le pudieron pagar un colegio donde hubiera buenos profesores, etc. En suma, de consideraciones de clase”. Por ello, dice, seleccionar por mérito académico es “transformar injusticias estructurales en experiencias individuales de frustración y fracaso”.
|Fotografía principal de Alejandro Olivares|
FALSO. Este lugar común cumple la misma función que el anterior, pero atendiendo a un criterio más “legitimado” de exclusión: no el dinero con el que cuenta la familia, sino la capacidad del estudiante. Como en general la idea meritocrática (que cada uno reciba de acuerdo a su mérito) es aceptada hoy, este criterio de exclusión parece justificable. Ahora el gobierno le ha dado legitimación adicional, al centrar parte importante de su agenda educacional (o, en realidad, comunicacional) en esta idea de selección, mediante los llamados liceos “de excelencia”.
Pero la capacidad del estudiante sólo parece un criterio más legítimo que el dinero. Como veremos más adelante, la idea meritocrática exige que la educación sea distribuida igualitariamente. Si la educación es brutalmente desigual, entonces no hay cómo distinguir entre los méritos de alguien y su suerte o falta de ella en cuanto a la cuna en que nació. Sólo si se ofrece educación de calidad para todos podría decirse en el futuro que si a alguien le fue mejor, se debe a sus méritos.
La diferencia, mencionada al principio, entre seleccionar por aptitudes y seleccionar mediante el cobro de una suma de dinero, es puramente superficial. En realidad ambos criterios son, en términos generales, caras del mismo fenómeno. Basta ver cualquier indicador de resultados para observar que (en términos agregados, no individuales, pues siempre habrá casos que se escapan a la norma) hay una estrecha correlación entre desempeño académico y clase social. En ese sentido tanto la selección de los alumnos como el financiamiento privado de la educación deben ser excluidos, por la razón que hemos discutido en el segundo lugar común: se trata de garantizar libertad para todos, no sólo para los afortunados.
En la discusión pública este cuarto lugar común es frecuentemente usado pues se apoya en una idea introducida por los economistas que hoy es dominante: la de los “incentivos”. Se trata de premiar el esfuerzo de los que tienen éxito, como una manera de incentivar a los estudiantes a ser trabajadores y esforzados. Y entonces, para hacer referencia a los liceos “Bicentenario”, en séptimo básico (es decir, a los 11 o 12 años), se medirá a los estudiantes para seleccionarlos premiando el esfuerzo desplegado en los años anteriores (es decir, digamos, cuando tenían 9 o 10 años). Pero dirigir a los niños incentivos racionales y hacerlos pagar el precio de no responder adecuadamente a ellos es una manera vergonzosa de tratarlos.
Pero no sólo es vergonzosa en tanto intenta enseñar a niños de 9 años a ser buenos agentes de mercado. Es además brutal. La idea de los incentivos depende de la posibilidad de que aquellos a quienes se dirigen cambien su conducta de modo de obtener el premio. Supone, entonces, que el premio está disponible para él, y que todo lo que debe hacer es comportarse de la manera adecuada (en este caso, esforzarse y estudiar). La implicación necesaria es que aquel que tuvo éxito se lo ganó y si alguien no tuvo éxito, fue por su culpa. Sin embargo, basta conocer un poco sobre la educación chilena para saber que los rendimientos que alcanza un estudiante dependen, al menos en una medida considerable, de cosas que no están bajo su control. Buena parte del rendimiento depende de si contó con libros en la casa, si sus padres son profesionales, si le pudieron pagar un colegio donde hubiera buenos profesores, etc. En suma, de consideraciones de clase. Es hoy insensato pretender que estas cuestiones no tienen impacto en los resultados académicos de los niños. Pero la selección por resultados académicos se basa en que el resultado exitoso es mérito del estudiante exitoso, con la consecuencia correlativa de que el fracaso es culpa del que fracasó, porque no se esforzó (= es flojo) o, esforzándose, sus resultados fueron deficitarios (= es tonto). Pero como los resultados dependen al menos en parte considerable de cuestiones sobre las cuales el niño o joven no tiene control, transmitirles a quienes no “triunfaron” el mensaje de que fue por su tontera o flojera, es brutal y perverso. Es transformar injusticias estructurales en experiencias individuales de frustración y fracaso. No sólo quedarán pateando piedras mientras otros tienen laureles y futuro, para decirlo en el lenguaje de Los Prisioneros, sino que habremos hecho lo posible para convencerlos que no hay injusticia en eso, que merecen llevar una vida de patear piedras.
Pero en adición a las dos obvias observaciones anteriores hay otra, más profunda, que se relaciona con el sentido de la infancia y la juventud como un período de aprendizaje y preparación para la vida adulta. De lo que se trata es que niños y jóvenes aprendan a elegir lo que es bueno para ellos, que aprendan a hacerse dueños de sus vidas. ¿Y cómo se aprende a elegir? La respuesta obvia es: eligiendo. Pero eso quiere decir que las elecciones que uno haga mientras está aprendiendo a elegir no serán las mejores. Por eso los niños y jóvenes son irresponsables, es decir, no cargan con (= no responden de) los costos de sus decisiones, al menos no cargan con costos demasiado altos. Decir de alguien que “no tuvo infancia” es lamentarse de que haya debido asumir responsabilidades antes de tiempo. Y esto no es una pura reflexión “teórica”, es derecho positivo vigente. En efecto, el Código Civil dispone que antes de los 18 años una persona no puede celebrar un contrato, salvo en casos excepcionales. La razón es que antes de esa edad lo que probablemente uno haga si contrata es contratar mal, es decir, elegir mal. La ley lo libera a uno de las obligaciones contraídas en esas condiciones para que uno pueda elegir sin sufrir las consecuencias.
Todo el discurso del mérito en educación, aplicado a niños o jóvenes, implica hacer que ellos sufran de por vida las consecuencias de no haber elegido bien cuando después de todo no podían haber elegido bien, porque estaban aprendiendo a elegir. Esto es inclemente e inconsistente: si la ley protege al patrimonio del menor hasta los 18 años, y lo protege incluso de sus propias malas decisiones, ¿por qué no ha de proteger al joven de sus malas elecciones (jugar al fútbol en vez de estudiar), para que de ese modo pueda elegir sin pagar las consecuencias, y así aprender a elegir?

Nuevamente, me parece que los conceptos del Sr. Atria tienen varios aspectos muy ciertos e innegables, pero son extremados a tal punto, que empiezan a perder validez. Por ejemplo, es obvio que un niño puede realizar acciones de las cuales (dependiendo de la edad y de las consecuencias) no puede asumir la responsabilidad completa. Pero precisamente, porque se trata de alguien a quien queremos enseñar a asumir las consecuencias de sus actos (en gran parte, esto es educar), entonces algo de la responsabilidad tiene que llevarse.
Me sigue pareciendo que un aspecto del fondo del asunto no está siendo abordado: ¿cómo mejoramos la calidad de la educación? Si lográramos que la educación pública fuera de calidad similar a la educación particular pagada, entonces estos "10 lugares comunes" no tendría sentido discutirlos.
El argumento de Ivan es incorrecto. Mejorar la calidad de la educación pública no hace perder sentido a los lugares comunes denunciados por Atria. Es irrelevante cuanto se mejore la educación pública si paralelo a eso el rico igual puede gastar todo lo que quiera en educación. Si el rico está dispuesto a pagar más, de modo tal que no tenga que ir a la educación pública, es porque puede obtener en la educación pagada algo que la otra no le da. Y mientras eso siga haciendo así se perpetúa el defecto del sistema edcacional chileno: la ley le permite al rico transmitir sus privilegios, perjudicando al pobre.
Sí, Iván. Quizás no tendria sentido discutirlos pero resulta que hay un presupusto muy limitado no dicen los gobernantes y se debe encontrar la mejor forma de sacarle partido a los recursos haciendo que el Estado gaste lo menos posible ¿cómo se hace eso? privatizando el sisema en términos de quién provee y de quién pone la plata. De hecho, cada vez que se ha planteado la necesidad de una institucionalidad y una gasto especial en educación pública, los sostenedores privados reclaman porque eso atenta contra la libre competencia. Nuevamente, el que el sector se comporte de acuerdo a las leyes del mercado importa más que el estándar que queramos darle a nuestra esducación pública ¿y por qué sucede eso? porque no es pública! es la educación para pobres, la vivienda básica...Claro, esas mismas personas no consideran competencia desleal el financiamiento compartido, eso está bien porque es el dinero de cada uno.
Iván, no estas entendiendo. Se trata de entender porqué la elección de estudiantes por mérito cuando tienen 11 o 12 años es algo perverso. Estamos haciendo el diagnóstico ...no las soluciones.....Para ello el diagnóstico debe hacerse sin anestesia.....lo más crudo y sincero posible.
Iván, con respecto a tu última aseveración: "Si lográramos que la educación pública fuera de calidad similar a la educación particular pagada, entonces estos "10 lugares comunes" no tendría sentido discutirlos." Justamente por esto es que tenemos esa discusión...te has puesto a pensar que la educación privada sirve a menos del 10 % de los niños ?? Qué le dejamos al restante 90 y tantos % ??
Ivan, eso es precisamente lo que ahí dice: "Por eso los niños y jóvenes son irresponsables, es decir, no cargan con (= no responden de) los costos de sus decisiones, al menos no cargan con costos demasiado altos". No cargan con costos DEMASIADO ALTOS. Cargan con algo, y por eso van aprendiendo. Pero no exponen, por ejemplo, sus posibildidades de vida futura, que es lo que el discurso de la selección les impone. Educar es precisamente ir modulando esas consecuencias a medida en que el niño crece.
De acuerdo con Iván. De hecho, me gustaría, sr. Atria, que no sólo achacara la capacidad de los niños a condiciones familiares (NSE, comuna, educación de los padres), sino también, y de manera relevante, a la calidad de los profesores. Si ésta es relevante, ¿cómo podríamos modificar el modelo de preparación de docentes para poder entregar a nuestros niños una educación de calidad -equitativa, sí, pero de calidad-? ¿Cree ud. que es importante? ¿Qué opina? A mi modo de ver, mientras haya escasez de oferta educativa de calidad, se va a seguir discriminando por recursos o capital humano. Me interesa mucho su opinión, y no escribo esto como crítica, pues estoy muy de acuerdo con todo lo que ud. plantea, sino como un complemento. Si la calidad de la educación, con la calidad de los epdagogos como input, no es tema a tratar en estas publicaciones, quizás podría hacerlo en otras. Muchas gracias.
El profesor Atria señaló al comienzo de las columnas que, luego de los diagnósticos, realizará propuestas para mejorar el sistema educacional. Agregando a lo de la responsabilidad; creo que es difícil medir responsabilidades bajo la misma vara en los niños, primero por lo que dice el profesor: es perverso hacer cargar a los niños, como si fuesen agentes de mercado, con sus elecciones. Y segundo, porque la misma sociedad chilena, estructuralmente, no genera un margen razonable de igualdad social como para pensar que el standard de la elección de todos los niños sea igualmente exigible en términos de responsabilidad. Saludos.
Iván y Andrés, Una de las cosas notables del argumento de Atria, y que creo que pasan por alto (mis disculpas si no es así, y deliberadamente le restan importancia) es que la calidad del sistema educacional mejoraría COMO CONSECUENCIA de la integración del sistema, donde cada progenitor pueda elegir el proyecto educativo que crea mejor para su hijo, y no solamente el que pueda pagar. Piénselo. Porque si partimos por atacar la "calidad" sin hacernos cargos de la segregación que el sistema genera, podríamos teóricamente tener dos colegios paralelos: ambos de igual "calidad" e infraestructura, pero uno de ricos (que pagan) y uno de pobres (que no pueden pagar). La segregación que incluso en ese modelo teórico se genera, implica que niños que frecuentemente vienen con un capital cultural desaventajado, cero libros en la casa, y redes de contacto nulas, se seguirán educando con otros igualmente desprivilegiados como ellos en esos aspectos, mientras que en el colegio de al lado, de igual "calidad", sin mebargo se educan juntos todos aquellos de capital cultural privilegiado, beneficiándose mutuamente de ello. La integración produce beneficios insospechados en la educación, y a ella debe propenderse. Alegar por la "calidad" sin ver que en el fondo la "mala calidad" tiene su origen en la segregación del sistema educativo resulta ser un despropósito, a la luz de lo anterior. Estamos claros que calidad es fundamental; nadie podría decir lo contrario! El tema es que la calidad será una cuestión a mejorar a consecuencia de la eliminación de la segregación. Un sistema educacional segregado sencillamente nunca producirá toda la "calidad" que debe producir. Saludos
Me parece muy interesante lo expuesto. Sólo me parece agregar que la meritocracia debiese tener a la base un inicio igualitario, es decir , que las condiciones de inicio sean las mismas. Como esto no sucede, la meritocracia favorece a los que partieron con ventaja, cerrando un circulo de injusticia que segrega a los más excluidos y favorece a los más favorecidos.
Folimer, Muy de acuerdo! Te sugiero leer el n° 1 y 2 de esta serie si no lo has leído ya, pues se hacen cargo del punto
Tratando de responder lo que dice Pablo Becerra (muchas gracias por tu comentario), creo que lo que dices es correcto en la medida que el Gobierno destine un porcentaje mucho mayor de los recursos del Estado a la Educación. Piénsalo: independientemente de lo amoral que sea, se paga más por una educación mejor porque la mejor educación cuesta más (tiene costos más altos, infraestructura, libros, profesores de mejor calidad, suma y sigue). Esto implica que si se decide "gratuidad" (y lo pongo entre comillas porque educar no es gratis, y se entiende que los costos se financian con impuestos progresivos) en toda la educación, hay que elevar el gasto, y si se quiere educar mejor (con mayor calidad), debe elevarse aún más. En mi opinión, la igualdad de acceso a la educación puede ser un derecho que hay que devolverle a Chile, pero eso no resuelve la mala calidad: con ese planteamiento sólo logramos una igualdad en educación mediocre. Si esto no se acompaña con un importante aumento de recursos en la educación y, en mi opinión, una revisión acuciosa del modelo de generación de profesores, los niños van a seguir sin entender lo que leen, pese a saber leer. Estoy de acuerdo en el orden (primero acceso igualitario y luego calidad), pero ambos aspectos son, en mi opinión, igualmente importantes, y si no se explicita, creo que el modelo queda cojo.
Tal como dije en mi anterior comentario, coincido en muchos de los conceptos vertidos por el sr.Atria sin embargo debo insistir que, a mi juicio,cualquier injusticia presente en la educacion no es ni mas ni menos la replica del sistema social, naturalmente que un sistema publico de mayor calidad tenderia a ser mas justo para los que menos tienen, pero jamas borrara las enormes diferencias de capital cultural escritas a fuego en el adn de cada sujeto, resultado de la cuna en la que a cada uno nos toco nacer, quien sabe de educacion y trabaja en educacion dificilmente puede desmentir.
....a los niños de destacan por sus notas llegan las "grúas" de otros colegios para llevárselos, ofreciéndoles a sus padres, no pagar ni un sólo peso...de esta manera el prestigio de éste colegio sube teniendo alumnos con buenas notas....todo es una macabra maquinación que lo permite el sistema.
Lo que dice José en cuanto a que el rico (y los no tan ricos también) transmite su privilegio a sus hijos, será siempre , pues tiene más cultura, tiene más recursos, libros..., ¿como lo impides.? ¡Lamentablemente es útopico! El Sr. Atria cuestiona que exista selección , por que las variables que se usan son " malas" o es "única". El punto que seleccionar es bueno pues permite ayudar al los distintos grupos de acuerdo a sus carencias, pero debes pesquizarlos. Si seleccionas para desechar a los más débiles claramente está mal y eso es lo que pasa en Chile. No contribuye decir que la selección es mala o brutal sino que veamos las variables a usar y que se hará con cada grupo para que al final de básica o media estén en igualdad para enfrentar la vida.......
Quisiera aclarar mis puntos. Cuando afirmo que la discusión de los "10 lugares comunes" no tendría sentido si la educación pública fuera de calidad, obviamente es una exageración. Sólo estoy intentando poner un tema fundamental de la educación, su calidad, en perspectiva con los temas predominantes de estos "4 lugares comunes" que hemos visto hasta el momento. Tengo la impresión que es mucho más fácil quedarse pegado en la injusticia de los pocos privilegiados que acceden a una educación decente y los muchos que sufren las faltas de oportunidades (de los posteos se deduce que en esto estamos prácticamente todos de acuerdo), y reducir el problema a un tema de redistribución de recursos, la supuesta injusticia de los procesos de selección (donde yo veo una visión caricaturesca del Sra. Atria), etc., etc., etc. En mi experiencia trabajando en colegios (soy profesor de educación media), el problema principal de la educación chilena radica en la formación de los profesores y en la formación de las familias (padres e hijos). En Chile en los últimos 20 años se ha multiplicado varias veces el gasto y la inversión en educación, y pareciera que (desde la perspectiva de casi todos los indicadores) no mejoramos ni un ápice.
Es relevante hacer notar, como lo hace el profesor Atria, que gran parte del ''exito'' o ''fracaso'' educacional de un estudiante, está altamente influenciado por el capital cultural que posee de respaldo y, esa brecha, se sigue ampliando subrepticiamente. Ojalá que una vez superadas las brechas económicas, sea posible alcanzar a ésta otra.
Entonces, MER, podemos poner ciertos criterios que daran prioridad a ciertos ninhos, por ejemplo, aquellos bajo el cuidado de servicios sociales y aquellos con necesidades especiales. Una vez que se acepte una cuota de esos nihos con un tope, porque no queremos concentrarlos en un solo establecimiento, se realiza el sorteo para llenar la gran mayoria de vacantes que quedaran. Obviamente en el caso de que la escuela este sobre demandada.
[...] viernes 29 el profesor Atria disecciona la idea tan extendida que: “Cuando un colegio selecciona está premiando a los que más se esfuerzan”: Todo el discurso del mérito en educación, aplicado a niños o jóvenes, implica hacer que ellos [...]
Ivan, de acuerdo en que la educación por si sola no resolverá el problema de la desigualdad. Lo que ocurre hoy en Chile es que no solo las refleja sino que las profundiza. Y para entender como ocurre eso es necesario mirar la sumatoria de elementos a los que apunta Atria. No son cuestiones asiladas, es como se interrelacionan. Sobre la diversidad de proyectos, difiero porque lo que se observa es mas bien falta de innovación pedagógica y de proyecto formativo en general. Eso que llaman el ethos, tienen mucho que ver con la clase social a la que apunta el colegio, el uniforme de un color u otro y una declaración de principios laaaarga que tiene poco que ver con los que ocurre en la convivencia diaria. Al final del día, la mayoría de los sostenedores y profesores están complicados con subir en el simce y punto.
Sr. Atria, es fácil criticar y tirar ideas no aplicables.. le propongo a ud. y a los demás que solucione el siguiente problema: Colegio 1. Buenos profesores y Director Colegio 2. Malos profesores y Mal Director hay 100 cupos en cada uno, y hay 200 alumnos que quieren entrar... obviamente al colegio más bueno... cual será el criterio de selección, a quien admito? Al que llega mas temprano, que vive más años en la comuna? o a los amigos del partido del Director? Ideas????
Sorteo, Eduardo. Funciona en muchas partes del mundo y aunque algunos tratan de burlarlo, impide el aprovechamiento. Si ademas quieres asegurar el acceso a estudiantes en desventaja por una u otra razon, le das prioridad a ese perfil y después sorteas las vacantes restantes. Y al establecimiento que esta fallando lo apoyas para que mejore y, si no resulta, cambias al director y a los profesores que no funcionan.
como decía un experto en educación; tener como foco principal premiar a los que más se esfuerzan es similar a subsidiar al Barcelona o el Real Madrid para hacer mas competitiva la liga española.
Señor columnista. En verdad tiene que explicitar QUE ES CALIDAD para usted, es un término ambiguo. De partida, como yo creo que usted bien sabe, gran parte de la calidad de educación la hacen los propios alumnos. NO los profesores ni los establecimientos. Yo de suerte he podido estudiar dentro de las mejores universidades de Chile y lo que más uno aprende es que la calidad de los compañeros es lo que más importa, no la calidad de los profesores (aunque claramente ayudan mucho). Si uno tiene puros compañeros flojos lo único que uno sacará de esa educación es que uno termine siendo flojo, por lo tanto MEZCLAR a gente buena con mala no será nunca una mejora en la educación, sino que sera una nivelación hacia ABAJO, hacia empeorar la educación.
Yo tengo una sola pregunta. Si un colegio, tiene 50 Matriculas disponibles y se presentan 300 postulantes. ¿Como el colegio selecciona a esos 50? ¿que criterio proponen para hacer la seleccion? Lamentablemente la seleccion es necesaria.