El debate sobre la asignación de cuotas de pesca divide a dos grandes bandos: los que quieren que se liciten y los que bregan porque el sistema se mantenga como está. El autor de esta columna aboga porque se entregue a cada empresa según su participación histórica en la explotación de cada recurso; y frente a la campaña que lidera la filial chilena del Grupo Koppernaes para abrir el sistema a las licitaciones, Tapia se refiere a la desestimación de esa opción que hizo el TDLC y al anuncio del gobierno de incluir en su proyecto la licitación del 25% de las cuotas individuales de pesca.
No son pocas las transnacionales que intentan hacer crecer su negocio en el exterior promoviendo experimentos que en sus países de origen son impensables. Tal es el caso del Grupo Koppernaes, consorcio familiar fundado en Noruega en 1884, y sus empresas que fabrican desde harina de pescado a herramientas e insumos marítimos.
Su filial en Chile, Lota Protein -que produce exclusivamente harina y aceite de pescado y tiene cerca de 100 trabajadores-, emprendió hace más de un año una fuerte ofensiva jurídica y comunicacional para levantar un debate que reviste caracteres más artificiales que reales: la supuesta conveniencia de licitar las cuotas de pesca en el sector industrial.
A través de una consulta al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) en abril de 2010, la empresa Lota Protein planteó que las cuotas individuales se habrían “regalado” arbitrariamente a un grupo de empresas el año 2001 a través de la Ley Nº 19.713, que establece como medida de administración el Límite Máximo de Captura por Armador (LMCA). También argumentó que no podrían ingresar nuevos actores al sistema y que la solución a todos los problemas del sector pasaba por licitar las cuotas de pesca.
Sin embargo, la empresa omite una serie de elementos esenciales para comprender realmente la importancia que ha tenido la asignación por historia de las cuotas de pesca, no sólo en Chile sino que en el mundo entero. Lota Protein evitó señalar que en los 22 países que se han establecido cuotas individuales (incluidos Noruega y Chile), éstas se han adjudicado entre quienes poseen autorizaciones de pesca de acuerdo a su participación histórica en cada recurso y no mediante licitaciones. Tampoco menciona que desde el año 1991 las compañías pesqueras pagan una patente por dicha autorización de pesca (de acuerdo con la Ley Nº 18.892), cuyo valor aumentó un 110% en 2002 para convertirse prácticamente en un royalty (Ley Nº 19.849). O sea, no tienen nada de gratuitas. Tampoco señala que el Grupo Koppernaes ingresó a la pesca en Chile precisamente bajo el régimen de los LMCA, al comprar sucesivamente acciones en Lota Protein, entre el año 2001 y 2005.
En cuanto a las licitaciones, la compañía de capitales noruegos no indica que Rusia y Estonia experimentaron con ellas hacia fines de los años noventa, pero a dos años de haberlas implementado las revirtieron por no haber dado resultados. Al final, reasignaron las cuotas de pesca por historia. Tampoco comenta que el uso en Chile de las licitaciones, se encuentra restringido a la explotación de cuatro especies que se encuentran en estado o régimen de “desarrollo incipiente” y “recuperación” (es decir, sin historia). La asignación de cuotas en estos casos no se ha traducido en el ingreso de nuevos actores. Al contrario, la actividad se ha concentrado y los ingresos fiscales que generan son escuálidos y decrecientes en el tiempo.
En esta campaña sólo se desconoce lo obrado por el adversario, señalándose como un futuro ideal el de las licitaciones. Así, Lota Protein esconde los defectos empíricos de la licitación de cuotas elevando sus cualidades teóricas a la categoría de dogma.
Lo real es que tras diez años de asignación por historia, las exportaciones de las compañías del sector industrial se han duplicado gracias al valor agregado de los productos para consumo humano elaborados en las ocho plantas que se construyeron en la Región del Bío Bío, dando trabajo directo a cerca de 10 mil trabajadores de planta y flota, y generando casi 30 mil empleos indirectos sólo en esa región.
Tras recibir y analizar una gran cantidad de extensos documentos de todas las partes interesadas, el 15 de junio el TDLC declaró inadmisible la consulta de Lota Protein y citó a las partes en cuestión a exponer sus puntos de vista en una audiencia pública. ¿Cuál era el objetivo? Contar con todos los antecedentes de primera fuente para luego realizar recomendaciones sobre el sistema de administración pesquera chileno. De esa manera, el 28 de enero del 2011, la tesis de Lota Protein fue doblemente desechada.
El TDLC estimó innecesaria la licitación para asegurar la libre competencia y sugirió que simplemente se perfeccionara el sistema de transferibilidad existente (la compra y venta de cuotas de pesca). Además, señaló que no existían antecedentes que confirmaran la existencia de una colusión para impedir la entrada de nuevos actores por partes de los actuales tenedores de las cuotas. Con esto, parecía que la discusión artificial acababa. Pero fue el propio gobierno el que volvió a agendar el tema el 16 de abril del presente año, cuando el subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, indicó a la prensa que el proyecto de ley para renovar el régimen de LMCA contemplaba licitar alrededor de un 25% de las cuotas individuales. Esto fue corroborado por el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, al ser citado por la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados. De ahí en adelante, Lota Protein volvió a levantar los mismos argumentos ya desechados por el TDLC, ahora en voz de nuevos asesores, entre los que se cuentan el ex ministro de Obras Públicas, Eduardo Bitrán, y el especialista en subastas Paul Milgrom.
Ante esta nueva ofensiva de Lota Protein, ahora avalada por el gobierno, quedan abiertas varias preguntas aún sin respuesta. ¿Por qué frente a una resolución del TDLC, además de la aplastante evidencia jurídica y económica mundial, el gobierno del Presidente Sebastián Piñera se empeña en licitar las cuotas de pesca? ¿Por qué una transnacional está dispuesta a mantener una campaña tan costosa, que incluso la ha llevado a utilizar un gremio del cual es la única socia (Anapesca), pudiendo comprar cuotas en el mercado como se hace en los 22 países regidos por este sistema? ¿Cuántas transnacionales como aquellas que sobreexplotan recursos, como sucede hoy con el jurel en alta mar, siguen atentamente los pasos de Lota Protein y los del Presidente de la República?

Es interesante la postura del abogado Tapia, sin embargo, a través de toda su opinión trata de enfocar la discusión en que una “transnacional” se está peleando por una licitación abierta y transparente, lo que hace ver como injusto, y defiende regalar los recursos pesqueros al grupo para él cual presta servicios. Quienes seguimos el tema pesquero sabemos que son varias las empresas que quieren participar del sector pesquero y no pueden porque el mercado no existe, es un oligopolio. Más desconcertante es su oposición a la participación de empresas extranjeras porque, según su propia descripción en Carcelén & Cia. Abogados, trabajó para Pesca Chile, filial de la gigante transnacional Pescanova española, en el periodo en que se le entregaron gratis por 12 años gran parte de los recursos pesqueros de la zona austral a esa empresa y que, de no licitarse el 2012, serán dueños a perpetuidad de los recursos de todos los chilenos. Es decir, no quiere que se abra la competencia, pero si quiere que se le sigan regalando los recursos a sus clientes. Ojalá Ciper investigue este tema, sobretodo porque Tapia comenzó su carrera en el sector pesquero trabajando para esa empresa coincidentemente justo cuando su padre, Mario Tapia Guerrero, era el secretario de la comisión de intereses marítimos y pesca en el Senado. El mismo que el 2005, cuando los grandes industriales pesqueros trataron de pasar una ley para que les regalaran las cuotas de pesca para siempre, fue amonestado por haber dejado fuera del informe a la sala la los datos que mostraban la sobreexplotación de los recursos pesqueros con la ley de cuotas. Esto parece un caso claro de esclavitud, que Ciper debería investigar, donde familias enteras tienen que hacer lo que al amo se le ocurre sin importar el costo personal.
Lo único artificial son los argumentos para entregar todo gratis a un grupo de empresas, es cosa de leer la recomendación del TDLC para darse cuenta que no desestimo las licitaciones, refiriéndose a ellas señaló “desde el punto de vista de la defensa de la libre competencia, no es estrictamente necesario implementar un mecanismo de este tipo para asignar cuotas de pesca. Lo anterior, con independencia de la idoneidad de dicho sistema para alcanzar otros fines que se pudiesen estimar como pertinentes en la discusión legislativa que se desarrolle al respecto.” y es por eso que el Gobierno las está propiciando. En Nueva Zelandia y Estados Unidos las licitaciones de recursos pesqueros han permitido el acceso a los recursos y han recaudado fondos para el Estado. Al referirse a las licitaciones de cuotas de pesca en Rusia y e Estonia, como en Chile, Al Sr. Tapia se le olvida señalar que en estos casos estas no operaron bien por colusión de las mafias pesqueras, lo que el gobierno chileno en este caso debe evitar con un buen diseño de licitación, para que el Cartel de la pesca en Chile no pueda interponerse en el desarrollo de las licitaciones, tal y como lo hizo la mafia en Rusia y Estonia.
Muy buena columna Sr. Tapia. Se agradece que alguien denuncie a estas empresas extranjeras q vienen a quedarse con nuestros recursos, quitandonos el empleo.
Coincido plenamente con la columna del Sr. Tapia. Es tan cierto eso de que empresas extranjeras vengan a experimentar a países subdesarrollados. ¿Por qué esta empresa noruega quiere licitar las cuotas de pesca en Chile? Muy simple, porque en su país no se puede. Por favor que la autoridad ABRA los ojos.
Basta con mirar el currículum del Sr.Tapia para entender su postura...
Para los que están a favor de licitar... ¿alguien le podría asegurar a los trabajadores pesqueros que las empresas con capitales extranjeros que liciten cuotas van a mantener a mano de obra chilena en sus barcos y plantas? Y no sólo eso, ¿estas transnacionales respetarán todos los derechos laborales que los trabajadores han conquistado durante años?... Creo que no.
Concuerdo plenamente con lo opinado por el Sr. Tapia... Hay varias que interrogantes que surgen del "fervor por las licitaciones" de parte de Lota Protein, tal como lo señala el Sr. Tapia. En los últimos 12 años hubo más de 400 transferencias de cuotas, todas al alcance de la empresa de capitales noruegos Lota Protein. ¿Acaso el precio que se pedía por ellas era muy alto? No lo sé, pero ¿quizás creen que a través de las licitaciones las podrán adquirir a un precio más razonable? ¿O quizás lisa y llanamente no quieren pagarles a los actuales tenedores porque los "odian" por ser "la industria"? Por eso no se entiende esa pasión infundad por licitar, cuando el TDLC indicó que no son necesarias para mejorar la competividad económica del sector pesquero y permitir la entrada de nuevos actores. ¿Esperan que las licitaciones se hagan a "su medida" (en SU lenguaje, "bien diseñadas") cosa que les asegure acceder a cuotas a un buen precio?
Muy buena la pregunta del Sr. Juan Andrade, y lógicamente se podría preguntar lo mismo a quienes quieren las cuotas gratis y perpetuas. ¿Qué asegura que quienes queden dueños de las cuotas no las vendan a quien quieran? Imagínense cuánto dinero podrían recaudar si venden la propiedad perpetua de los recursos pesqueros del país a terceros, sea quien sea. Con licitación, por periodos de tiempo, los recursos se pueden recuperar y seguir en manos del Estado, y sería éste quien recauda el dinero por los recursos pesqueros.
Respecto de lo señalado por el Sr. Ureta me di el trabajo de ir al informe del TDLC (http://www.tdlc.cl/DocumentosMultiples/Proposicion_12_2011.pdf) y en su punto 157 dice:"Este Tribunal es de la opinión que debe desestimarse la argumentación defendida, entre otros, por Asipes y Sonapesca, en cuanto a que se habría producido el ingreso de genuinos nuevos competidores en las pesquerías sujetas a LMCA. Lo anterior, toda vez que, de acuerdo con lo informado por Subpesca a fojas 2135 sobre compraventas de naves con permisos de pesca para las tres principales especies (anchoveta, jurel y sardina común) que abastecen a la industria de reducción en Chile, es posible afirmar que en esta industria no se ha producido el ingreso de ningún nuevo entrante, entendiendo por “nuevo entrante” a una empresa con control corporativo independiente de las empresas a las que se le asignó inicialmente cuotas por armador en cada unidad de pesquería, al comenzar el sistema de LMCA en febrero del año 2001." Claramente las cuotas no están al alcance de terceros, se venden sólo entre los socios del club.
Sr. Parada: Si de citar el fallo del tribunal se trata, citémoslo bien. En su punto 154 (unas líneas antes de lo que usted apuntó) el Tribunal señala: "En todo caso, y sobre la base del conjunto de antecedentes considerados en la sección VI.3 de este Expediente, este Tribunal no encuentra evidencia que le permita formarse convicción en cuanto a que la tendencia general hacia una mayor concentración en la titularidad y uso de las cuotas de pesca por armador, bajo el actual sistema de LMCA, pueda estar asociada con estrategias de bloqueo a la entrada de nuevos competidores, eventualmente ilícitas desde la perspectiva de la libre competencia, por parte de las principales empresas incumbentes que participan en los mercados analizados". Es más, en opinión del Tribunal, la principal razón de por qué el sistema de intercambio de cuotas no operó como se esperaba es la duración de la ley, que al ser de tan escasa duración, genereba incertidumbre tanto a los tenedores como a los compradores pensando en cómo iban a ser éstas consideras en la futura asignación. Por lo tanto, Sr. Parada, no hay evidencias que apoyen su teoría de los "socios del club". Le pregunto: Si el mercado secundario de cuotas se perfeccionara como lo propone el tribunal, ¿haría una oferta por comprarle cuotas a los actuales tenedores?
Don Rodrigo, respecto de su afirmación de que las cuotas han sido gratis para los que defienden la asignación por historia, le aclaro que las cuotas no han sido un regalo... el sector industrial paga desde 1991 una patente pesquera al Estado, similar a un royalty, la que fue reajustada en un 110% en el 2002 y que en el 2009 correspondió al 6% del valor de las pesquerías, superando los $15 mil millones. Lo invito a leer la siguiente nota, para que se informe mejor http://goo.gl/9D0EY
Sr. Ureta fue Ud. quien señaló que existieron 400 transferencias como un gran logro, yo sólo mostré que ninguna de esas permitió la entrada de nuevos actores según el TDLC, fueron todas transferencias entre los miembros del club. Al punto que, cuando una empresa estaba a la venta, la compraban los mismos del club, entre varios y sin importar el precio, con tal de bloquear la entrada de terceros. Ahora, respecto a su pregunta, y si mi objetivo fuera desarrollar un negocio en pesca, lo haría, si existiera acceso a la pesca vía licitación. Pero en un mercado donde no hay oferta y todo tiende a concentrase más y más, no hay posibilidad alguna de acceder a una cuota en un mercado secundario real. Además, tome en cuenta que, después del análisis y recomendación del TDLC, la concentración se incrementó aun más, se fusionaron varias compañías. Más del 70% de la cuota de jurel está en manos de tres empresas fusionadas, Orizon, Camanchaca/BioBio, e Itata/Golfo. Imagínese si hablamos de la merluza de tres aletas donde toda la cuota la tiene una sola empresa Japonesa, sin licitación ellos quedarían dueños de los recursos pesqueros para siempre. No hay incentivo a la venta de una parte, menos cuando se es dueño de todo.
Estimado Juan, las patentes las pagan todos los industriales pesqueros para poder salir a pescar. Por los recursos no pagan nada. Un royalty sería un valor sobre la pesca o la producción. Además, como no hay licitación abierta no sabemos el verdadero valor de mercado de los recursos pesqueros del país. Otro motivo adicional para licitar. (el link que puso parece que esta malo)
Al parecer hay varios entendidos en el tema, yo les pregunto, por que no licitar cuotas de compra y generar competencia en los armadores ...
Sr. Parada, no estando presente en las negociaciones de cuotas no puedo dar fe de que "cuando una empresa estaba a la venta, la compraban los mismos del club, entre varios y sin importar el precio, con tal de bloquear la entrada de terceros", tal como ud. dice. Ahora bien, siendo que el TDLC negó la existencia de estas prácticas de bloqueo que ud. señala habrían realizado los actuales tenedores, y con 400 transferencias disponibles a la venta en los últimos 12 años (lo que me parece un número aceptable) y, por último, también considerando el capital que hay detrás de una empresa como Lota Protein... ¿No encuentra extraño que esta empresa noruega no haya podido comprar ninguna cuota? ¿O realizar alguna oferta? Eso es lo que me llama poderosamente la atención. Por otro lado, gracias por contestar a mi pregunta y así mismo, entiendo sus dudas sobre el mercado secundario de cuotas. Sin embargo, soy de la opinión que al perfeccionar este mercado, y tal como lo indicó el TDLC, el método de asignación de cuotas pasa inevitablemente a segundo plano. La competencia se genereraría automáticamente, pasando las cuotas de mano desde los tenedores ineficientes a quienes las valoran más, fijando de esta manera el precio real de éstas. Las licitaciones, en cambio, abren espacio para el ingreso de especuladores (que no me diga que no aparecerían en estas subastas pesqueras) pudiendo llevar el precio de las cuotas a uno "mentiroso" más alto y, además, dado que éstas deben ser realizadas de manera períodica, frenarían la inversión en el sector a medida que el vencimiento de las cuotas se acerque. Adicionalmente, le comento también que la experiencia nacional en recursos pesqueros que fueron subastados (langostino, entro otros) es nefasta, ¡generando también alta concentración en los participantes y destruyendo la especie! Le dejo otra pregunta, ¿no cree ud. las bondades que podría traer un eficiente mercado secundario de cuotas serían similares o incluso mejores a las de licitar, en cuanto a competencia se refiere?
Disculpen por lo extenso del comentario anterior...
Felicitaciones de la columna Sr. Tapia. Establece, con argumentos concretos, que licitar las cuotas es un error. Como trabajador ligado a la industria pesquera estoy convencido que la subasta afectará nuestro empleo y nuestros derechos laborales.
Veo en este espacio de debate mucho experto argumentando en base a valores y negociaciones. Provengo de familia vinculada a la pesca, como obreros en su gran mayoría, y creo que la preocupación principal debiera ser la mano de obra chilena, los que de verdad hacen la pega. Dudo mucho que grandes empresas extranjeras interesadas en licitar, se preocupen de generar empleos a la mano de obra local, y que respeten los derechos que tantos años les ha costado ganar. Hasta ahora veo defensa concreta y clara pensando en el beneficio de las grandes empresas extranjeras. Seamos honestos, sabemos que sólo buscan robar un poco más de nuestros recursos naturales con mano de obra barata.
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