Un reciente estudio de la Comisión de Salarios Mínimos del Reino Unido concluyó que los efectos del aumento del salario mínimo en el empleo juvenil son extremadamente pequeños. En Chile, en el último año entre los jóvenes que no estudian ni trabajan ha aumentado en un 20% la opción “sin deseos de trabajar”, acusando desincentivos del sistema económico para la inserción laboral. Urge un Plan de Acción Nacional sobre el empleo juvenil en vez de insistir en fomentar el empleo de los grupos vulnerables por la vía de los menores sueldos posible.
Los hechos se han sucedido más o menos así: el pasado martes 21 de junio los diputados aprueban la propuesta de salario mínimo hecha por el Ministerio de Hacienda. Un día después, el Senado la rechaza. Ahora corresponde el trámite de comisión mixta, donde un grupo de diputados y senadores deberá decidir por el futuro de más de un millón de trabajadores.
Desde la derecha, el Instituto Libertad y Desarrollo ha respaldado el accionar del Gobierno poniendo el acento en el riesgo que tendría aumentar el salario mínimo en el grupo de los jóvenes que no estudian ni trabajan (15-29 años), los llamados jóvenes NEET (por sus siglas en inglés). Advierten que subir el mínimo en un monto superior a lo ofrecido por el Gobierno representa una grave amenaza para este grupo vulnerable que, de acuerdo a datos CASEN 2009, se estiman en cerca de 561 mil personas. De ellas, las mujeres son las más vulnerables.
Al respecto, la Low Pay Commission (Comisión de Salarios Mínimos) del Reino Unido, en un reciente estudio sobre 12 países y publicado en marzo de 2011, concluye que los efectos sobre el empleo juvenil de introducir un salario mínimo o de aumentarlo en el caso de que ya exista, son extremadamente pequeños. En particular, el aumento del salario mínimo cumple un rol activador sobre los jóvenes NEET, quienes desalentados/as, han detenido el proceso de búsqueda de trabajo o bien han desertado del sistema educativo. No es muy arriesgado pensar que esto, en el caso chileno, se debe a un sistema educativo que los ahoga en deudas, como bien lo han demostrado las movilizaciones del último tiempo.
La solución al problema de los jóvenes que no estudian ni trabajan no pasa por contener aumentos en el sueldo mínimo, sino por implementar un Plan de Acción Nacional sobre el Empleo Juvenil, en línea con lo promovido desde los cuarteles generales de la OIT. En este punto la Low Pay Commission sentencia que los aumentos en el salario mínimo no tienen por qué afectar el empleo juvenil en ambientes donde existen intervenciones enérgicas y decididas por parte del Gobierno para apoyar el empleo (y el buen empleo) de este grupo vulnerable.
Desafortunadamente, nuestro país tiene un déficit importante en esta materia, como en tantas otras que por supuesto no afectan a las elites.
En efecto, desde que asumió Piñera los jóvenes NEET se han mantenido estancados en 595 mil personas (de acuerdo a datos oficiales usando la Nueva Encuesta de Empleo), pero al mismo tiempo, en los últimos doce meses se verifica que dentro del conjunto de posibles respuestas para ser clasificado como joven que no estudia ni trabaja, crece en un 20% la opción “sin deseos de trabajar”, es decir, la razón que acusa desincentivos del sistema económico para la inserción laboral dentro de los jóvenes NEET.
Las mujeres son las menos favorecidas, las más vulnerables: ser mujer aumenta la probabilidad de ser joven NEET en un 23%.
En el mismo período el Gobierno festina la creación de 474 mil empleos, los cuales han sido permanentemente cuestionados por la Fundación SOL, por cuanto carecen de calidad. A ello, ahora se le añade un nuevo antecedente: poco y nada se ha hecho para cambiar la realidad de los jóvenes que no estudian ni trabajan. Francamente, lo que vemos aquí es la ausencia de un Plan de Acción Nacional sobre el empleo juvenil, tal como se recomienda desde Naciones Unidas y como bien lo señala la Comisión de Salarios Mínimos del Reino Unido.
Libertad y Desarrollo, observando la CASEN del año 2009, difícilmente llegará a estos grises panoramas. En todo caso, hace un aporte al debate al acordarse del problema de los Jóvenes NEET y los modelos de transición entre la escuela y el trabajo.
Nos encontramos en la recta final de la discusión por el salario mínimo. La propuesta del Gobierno asciende a $181.500, la CUT pide $190.000, Fundación SOL propone un sueldo mínimo, que sólo este año, debiese ubicarse en el rango $205 mil – $225 mil.
El reciente informe evacuado por la Low Pay Commission es un poderoso insumo que reafirma lo señalado en el informe de la Fundación SOL.
Necesitamos una hoja de ruta que ponga al trabajo en el centro de la estrategia de desarrollo. Un plan integral, que además recuerde a las Pymes en todo momento y no exclusivamente cuando se conversa sobre el mínimo.
Ello requiere evidentemente un cambio en el foco como se mira el salario mínimo, requiere reivindicar el sentido genuino que tuvo en su nacimiento el año 1937, cuando se llamaba sueldo vital (es decir, el sueldo necesario para la vida) y alinearse por cierto a los estándares internacionales donde el mínimo sí es un mínimo para vivir. Requiere también más y mejor institucionalidad productiva para las Pymes, que contemple mejoras en competitividad por la vía de eficiencias energéticas, mejor acceso a crédito y regulación de intereses excesivos de bancos y proveedores. Esto último parece obvio, pero el caso La Polar nos sigue enrostrando que la institucionalidad chilena deja mucho que desear.
¿Seguiremos aceptando la espuria solución de que la mayor inserción laboral a los grupos vulnerables se resuelva por la vía de los menores sueldos posibles?

Buena columna, le salió el tiro por la culata a Libertad y Desarrollo. Es de esperar que el sueldo mínimo se acerque algún día a cubrir lo básico. Saludos
Toda la razón. Que se puede decir. Felicitaciones al autor, cuánta falta le hace a nuestra clase política estudiar mejor las cosas y no ir para donde sople el viento. Sobre todo es un mensaje para la derecha política que cree ciegamente en Libertad y Desarrollo. Por favor políticos de Chile!, hagan valer su sueldo!, hagan su trabajo bien informados, los que ganan el mínimo no pueden esperar más.
Una pequeña aclaración de conceptos. Los jóvenes que "no tienen deseos de trabajar" no forman parte del 51% de desempleo de jóvenes en los 2 primeros quintiles. Para estar desempleado por definición hay que querer trabajar y no encontrar trabajo. LO que se debe explicar es por qué no encuentran.
Estimada Cecilia, en efecto los Jóvenes que no tienen deseos de trabajar no son considerados desocupados bajo el criterio "estándar" OIT. En la versión que se relaja el requisito de búsqueda y se mantiene el deseo de trabajar, si lo son (ver indicadores de trabajo decente de la OIT). El problema del desempleo en Chile es bastante más grave de lo que se comentan en las cifras oficiales, hay desempleo oculto y subempleo invisible. En efecto la CASEN 2009, midiendo el período octubre-noviembre-diciembre del año 2009, indica dichos niveles de desempleo en los quintiles más pobres y en los jóvenes. Cuando uno proyecta esas cifras utilizando la encuesta NENE del INE, a fechas actuales (y no el año 2009), se percibe que el problema persiste. Insisto, poco y nada se ha hecho en Chile por el problema del empleo juvenil. Esto se ataca con políticas públicas decididas por parte del Estado, no llamando a contener los aumentos en el sueldo mínimo. Saludos.
Muy buena columna, saludos
Resultaría muy chocante que la Low Pay Commision concluyera que el salario mínimo afecta grandemente al desempleo juvenil, pues sería tanto como concluir que la misma comisión debe desaparecer. No olvidemos que es la institución encargada de proponer el monto del SM al gobierno británico y de velar de su cumplimiento por los empleadores. En realidad, la propia LPC recomienda un SM más bajo para los jóvenes (reconociendo así los efectos del SM sobre el empleo). Y la objeción al SM *no* es que afecte a los jóvenes sino a los más pobres. Hasta el propio Marx advirtió que los empleadores sólo contratan cuando esperan obtener más del empleado que lo que éste les va a costar (la famosa plusvalía). Si aumentamos por Ley el costo de emplear, los que menos pueden producir (trabajadores pobres poco cualificados) se quedan sin trabajo. Si lo aumentamos mucho casi todos nos podemos quedar sin trabajo. Si lo aumentamos poco serán menos los que queden sin trabajo. Lógica cartesiana. En un país con una tasa de pobreza *muy superior* a la de los 12 países del estudio de la LPC lo que menos necesitamos es obstáculos al combate de la misma. Pero paradójicamente abogar por grandes subidas del SM parece que es estar a favor de los más pobres...
La respuesta es simple, incrementen el salario minimo al doble de lo que esta, y veran que pasa con la cantidad de empleos. Subir el salario minimo es muy buena idea, y talvez lo mas aconsejable, pero creo que si el interes es entregar mas trabajo a mas gente, lo mas razonable es aumentar el salario minimo lo mas poco posible. La idea es que a medida que la gente entra en un empleo su salario deberia incrementar mas que el minimo debido a sus cualidades de trabajador. Ya que a las empresas le interesan los mejores trabajadores. Pero insistir en alzas por que son alzas no garantiza nada mas que el abanico de empleos comienza a reducirse a medida que el salario minimo incrementa. Esto se ha visto en Chile y en la quebrada del aji.
Estimado MIKEL: Efectivamente Marx da cuenta de una asimetría consustancial al sistema capitalista. Los dueños del capital buscaran obtener siempre más de lo que el trabajador recibe por su salario. Y desde ese punto de vista claro que el empleador evitará incurrir en costos que considera poco convenientes, tratará de que el plusvalor sea el máximo posible. Por lo mismo se requieren de instituciones que pongan límites a la unilateralidad del empleador para definir los sueldos, como el salario mínimo o la negociación colectiva, de manera de resguardar al menos la reproducción material del trabajador. (Te recomiendo el texto de “The Economics of Imperfect Labour Markets” de Boeri y Van Ours 2008). Respecto a lo mencionas de la LPC, no entiendo tu punto. No se trata de un planteamiento sindical, sino de una comisión consultiva de nivel máximo que involucra a todos los actores. Con una secretaría técnica permanente. Los resultados se basan en artículos científicos.Saludos
..pero y entonces....independiente de quien o que tiene la culpa...Que hacen esos 500 mil jóvenes que no trabajan ni estudian? nada? escoria? parias?
Estimado Gonzalo, mencioné a Marx como un ejemplo un poco caricaturesco de alguien que, aún desde la izquierda más extrema, comprendía las razones por las que los empleadores acceden a contratarnos a los empleados: la perspectiva de ganancia. Pero no imaginaba que te adhirieses a una escuela de pensamiento tan anticuada como la marxista. Supongo que éso explica el contenido de tus posts. Sea como fuere, no fué necesaria la implementación de esas instituciones que mencionas para garantizar la reproducción de los trabajadores. Bastó el crecimiento económico acelerado en Inglaterra y demás países industrializados. Y esa perspectiva de ganancia que lleva a las empresas a contratar es la misma que lleva al panadero a hornear todas las mañanas el pan que comemos. Ha costado mucho pero hoy en día está fehacientemente comprobado que, si eliminamos la ganacia del panadero, el tan necesario pan escaseará. Si a los pequeños y medianos empresarios que dan trabajo al ~80% de los empleados chilenos les obligamos a subir los salarios el trabajo se hará también más escaso (especialmente cuando venga la próxima crisis). Saludos, Mikel
[...] calidad, del subempleo visible, del desaliento, de la inadecuación entre escolaridad y trabajo, de los jóvenes que no estudian ni trabajan, se olvidan también que la encuesta del INE, fue modificada precisamente para medir y adoptar [...]
[...] La derecha cree que 180.000 es mucho sueldo para la juventud [...]