Muchas vueltas, recortes y cambios ha tenido desde 2008 la llamada “Ley del Súper 8”, que regula el etiquetado y la publicidad de alimentos. Según la autora, el veto presidencial es un retroceso en mucho de lo avanzado hasta ahora y nuevamente el lobby ha obstaculizado una regulación que busca combatir la obesidad, una epidemia que tiene a Chile en el tercer lugar del ránking mundial.
El Presidente Sebastián Piñera, en uso de sus atribuciones, ha enviado un veto a la ya aprobada Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos, conocida coloquialmente como la Ley del Súper 8. Pero, ¿cómo llegamos a este punto?
Es bueno hacer un poco de historia y recordar que Chile es uno de los tres países con más obesidad a nivel mundial, enfermedad crónica no transmisible que es la determinante del desarrollo de otras enfermedades crónicas y de las principales causas de muerte en el país, como son las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
El análisis de la situación epidemiológica y las recomendaciones provenientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron la base para que un grupo de senadores presentara en el Congreso, el año 2007, un proyecto de ley con el objetivo de mejorar el resultado de una serie de actividades que se realizaban en el país para la prevención de estas enfermedades, pero que definitivamente no tenían impacto en la epidemia de obesidad. Se hacía necesario entonces desarrollar y aplicar otras medidas legales como era la calificación de los alimentos en saludables, medianamente saludables y no saludables, a través de una señalética auto-explicativa y la limitación de la publicidad cuando éstos no cumplieran con la calificación de saludables. (Ver informe de la OMS sobre el impacto marketing de los alimentos en los niños)
La iniciativa fue presentada y discutida en el año 2008 en la denominada “Cumbre de Valparaíso” en el Congreso Nacional. En ella participaron connotados expertos internacionales y nacionales, sociedades científicas, asociaciones de consumidores, profesionales y ciudadanos ávidos de ser partícipe de lo que se esperaba fuera la base de uno de los cambios más relevantes en la historia de la salud pública reciente.
Pero la historia de esta ley no podía ser distinta a lo que hemos observado en otros temas. En una sociedad acostumbrada a mirarlo todo desde la libertad y que ha olvidado la importancia y necesidad de otros principios como son la igualdad, la equidad, la fraternidad, la magna reunión tuvo su primera dosis de realidad cuando la industria de alimentos se negó a participar. Los argumentos eran que el proyecto atentaba contra la libertad de las personas a elegir y estigmatizaba los alimentos. Curiosamente los argumentos eran casi los mismos que podemos encontrar en la historia de la discusión del Proyecto de Ley del Tabaco, las frases eran casi iguales. (Ver Ley 19.419-1995)
Pero mientras el Proyecto daba vueltas en el Congreso, con suficientes pausas para largas discusiones y “lobby” empresarial, la cantidad de personas en Chile, niños y adultos con obesidad, seguía creciendo, alcanzando una cifra superior al 22 % en el caso de los niños y una superior en adultos y embarazadas. Éste definitivamente era un tema, la prensa hacia reportajes de lo poco saludable de los alimentos en los colegios, de lo difícil que era controlar la adicción de comer de las personas, los expertos daban clases en los matinales, en los noticieros, las universidades desarrollaban actividades y materiales educativos, pero en definitiva, seamos sinceros, nada ha dado buenos resultados.
El proyecto original en su trámite legislativo fue cambiado, podado, transformado y gran parte del espíritu original se perdió. El lobby es poderoso. En enero de este año, un grupo de senadores en comisión mixta logra reponer parte del articulado que permitía cumplir con los objetivos iniciales del proyecto de ley. Es decir, permitiría a los consumidores chilenos poder elegir de una manera fácil alimentos saludables, que los colegios cambiaran su oferta, que se aumentaran las horas de actividad física y que no se abusara de la credulidad y de la ingenuidad de los niños a través de la publicidad. Tal como el chocolate del Súper 8 cuando está en el bolsillo de los escolares y escurre con el calor, estos articulados se empezaron a esfumar. Sí, porque no todo podía ser tan fácil.
El Ministerio de Salud, escuchando probablemente a las empresas de alimentos, presiona a los parlamentarios para que el articulado del proyecto se cambie. La oposición negocia con el Gobierno un veto, nadie sabe por qué, ni en qué momento, pero negocian y firman un acuerdo para modificar tres puntos del proyecto a cambio de su aprobación: retirar la prohibición de venta de comida chatarra en las universidades; eliminar el artículo que daba sustento a una recomendación OMS para propiciar la lactancia materna exclusiva y que permitía prohibir la publicidad de fórmulas lácteas infantiles y la obligación de incluir la educación nutricional en los curriculum escolares. Al final, acuerdo mediante, la ley es votada favorablemente por ambas Cámaras.
Pero el acuerdo de tres puntos no fue respetado por el Gobierno y el veto presidencial modifica a través de adiciones, sustituciones y supresiones todo el articulado de la ley recientemente aprobada. El proyecto quedó transformado, limitado y cambiado. Mentes y manos expertas en lo legal modificaron con la precisión de un relojero suizo el articulado dejando a la oposición en la dificultosa tarea de tener que rechazar el veto, pero sin la seguridad de poder reponer el articulado original dado la necesidad de un alto quórum. La oposición está en un dilema: lo pierde todo o negocia y acepta parte del veto. El resultado será de todas formas una mala ley, casi decorativa.
Quizás es esta forma de hacer la política, de espalda a la ciudadanía y a los consumidores, la que contribuye a que todas aquellas medidas destinadas al bien común se pierdan en los largos pasadizos del Congreso. Ya no hay vuelta, el chocolate del Súper 8 se ha derretido. Y el chocolate cuando se derrite suele ensuciar, hay que lavar y limpiar, como probablemente habrá que hacer para recuperar una vez más la confianza en la clase política. Pero, por mucha azúcar que tenga el Súper 8, el sabor amargo será difícil de superar. Lo que no cabe duda es que escucharemos muchas declamaciones acerca del éxito de contar con una ley como ésta, pero la realidad será otra: nuestros niños seguirán comiendo Súper 8 y enfermando. Al final de cuentas y al igual que en otros temas, todos habremos perdido algo de la confianza en nuestra clase política y en la forma de gobernar.

Siempre lo mismo, y los que ganan son lo que mas tienen a costa de los que menos tienen. Cambien a Jaime Mañalich y pongan a la doctora Castillo, eso si esperemos que cuando sea Ministro no se venda tambien...
Parece increíble, pero no lo es, siempre los negocios están por sobre el bienestar de las personas que son indefensas por el desconocimiento ante este tipo de leyes
Y lo peor, es que lo que previene el inicio del sobrepeso y obesidad, es la lactancia. Si se permite la publicidad de lo que atenta contra la base de la columna de alimentación saludable, la lactancia, todo lo que viene como prevención posteriormente, es más difícil. Lo dice la evidencia.
Es un asco ver cómo se permite que la vida la regule el mercado. Hipócritamente se apela a la libertad de las personas pero claramente lo importante no es ello sino que utilizar dicho argumento para asegurar la continuidad del negocio de la comida basura. ES CUESTIÓN DE SENTIDO COMÚN. Si vemos que la población infantil se enferma producto de comer esta basura... ¿¡Por qué seguir permitiéndolo!? SEÑORES POLÍTICOS Y EMPRESARIO... MÁS TEMPRANO QUE TARDE LES PASAREMOS LA CUENTA... LA COSA NO DA PARA MÁS!!
Qué rara una cumbre donde las conclusiones están escritas antes que los expertos lleguen a Chile... Por qué no se escuchó a los expertos cuando dijeron que se debía trabajar si o si con todos los sectores.......
Esto pasa cada vez que al empresariado le meten la mano en su bolsillo por el bien de las personas. Pero hay de quien ose meterse en los bolsillos de los empresarios, porque salen de inmediato sus cómplices políticos a defenderlos, haciendo como que pelean entre ellos para defender a la ciudadanía.
Hace tres semanas estuve en Washington, participando en una consulta de expertos reunidos por la OPS para establecer recomendaciones y así apoyar a los gobiernos en América Latina implementar las recomendaciones de la Asamblea Mundial de Salud de 2010 sobre la comercialización de alimentos dirigida a niños. Allí hablamos también sobre Chile que iba a ser el primer país en el mundo legislando la publicidad de la comida no saludable (entre otras cosas). Desafortunadamente Chile dejó pasar una oportunidad de hacer historia y liderar el grupo de países de la OCDE, cuyo membresía le da tanto orgullo. En lugar de eso, otorgó la industria carta blanca para seguir envenenando y matando poco a poco a los chilenos y chilenas que son adictos a la comida con demasiada sal, azúcar y grasas. El pretexto de la libertad de elegir no vale porque en muchos casos no existen alternativos. Los supermercados vendiendo alimentos procesados han reemplazado muchos almacenes chicos. Bebidas gaseosas son más baratas que jugos naturales, por ejemplo. Y las empresas ocultan de forma meticulosa la información necesaria para que los consumidores puedan decidir y elegir opciones más saludables. El argumento económico tampoco vale. Es cierto, los productores de alimentos procesados ganarán más, pero esto dinero no beneficiará a la sociedad. Sin embargo, el gobierno gastará cada vez más en la salud pública porque habrá más pacientes con obesidad, diabetes, hipertensión y otras enfermedades relacionadas con el consumo de demasiada sal, azúcar y grasas. ¿Quién va a pagar al final? No serán las empresas, ni las isapres, ni el gobierno, sino los consumidores o ciudadanos mismos. Entonces, otra razón para salir a la calle y protestar!!
Le faltó a la autora señalar en qué quedaba en detalle la ley una vez aplicado el veto. Dice que es "mala" pero no señala cual es la redacción final, la cual sería un "tómalo o déjalo" para la oposición. Lo preciso para formarme mi opinión en vez de sólo apoyar o rechazar la suya.
Una lástima. Si la gente no entiende lo que lee en Chile, ¿podrá ser un consumidor responsable? O acaso alguien profano en química podrá entender que es el azul o amarillo crupúsculo que le agregan a los alimentos. Pobres niños al final. No salen a jugar porque los padres les da miedo que en la calle encuentren drogas o la muerte o la violación. No llevan comida sana en sus loncheras, porque los padres cansados de largas jornadas laborales, no se hacen el tiempo para hacerlas. Pobres de nosotros que vemos como día a día los alimentos "sanos" como frutas y verduras aumentan de precio. Algo anda mal en un país cuando el país los caramelos son más baratos que las frutas y que tomar un litro de vino sale más conveniente económicamente que tomar un litro de leche.
¿Se olvidan que este es un gobierno de empresarios para empresarios?
Srs. Políticos y Srs Empresarios, no hagan de nuestra sociedad lo que se les antoje, ojo acuerdense de la revolución Francesa, y de todo lo que abarco, el pueblo tiene paciencia pero no tanta, ni tampoco la gente es Huev..., hay un límite, no vaya a pasar que nos tomemos la bastilla, de tanto soportar las estupideces de como conducen nuestro lindo país. Analicen el tipo de protestas y de movimientos sociales, ya no son exclusivos de la izquierda o la derecha, simplemente son las personas sin colores políticos los que se tanto soportar a las clases gobernantes se aburre de tanta estupidez.
Dra: Ud es una mujer valiente e inteligente. No nos podemos confiar que la ley regule lo que los ciudadanos debemos hacer en cuanto a la alimentación se refiere. Es deber de los que saben enseñar a los que no. Por mi parte, como mamá informada leo El Guardián de la Salud y protejo la alimentación de mi familia. Pero creo necesario hacer campañas informativas en los colegios y en las unidades vecinales. Si ud programa algo por el estilo, me encantaría participar.
No se de dónde saca la autora la información de que Chile es el 3er país del mundo con mayor tasa de obesidad. Es fácil comprobar que sólo en la OCDE hay 7 países que le superan: http://www.hivehealthmedia.com/world-obesity-stats-2010/ A partir de ahí el articulo (y no digamos los comentarios) cae cuesta abajo vertiginosamente: conspiranoia de malvados empresarios, maniqueísmo de políticos corruptos a los que les da igual la salud de la gente y, sobre todo, una falta de rigor asombrosa en el tema central: el combate contra la obesidad. ¿Bajo qué criterios científicos se puede catalogar a un alimento de "malo" o "bueno"? ¿Es el aceite de oliva virgen (no cabe un alimento más calórico por peso) malo? ¿Y alguien piensa seriamente que un cambio en la rotulación va a disminuir la ingesta promedio de calorías? Si a los que nos fijamos compulsivamente en la *ya muy detallada* información que entregan los envases nos cuesta un mundo reducir de peso, imagínese de qué le va a servir a la no muy preocupada población en general, a la que va dirigida la medida. Un despropósito hiperregulador, inútil y además ahora lleno de veneno politiquero.
Sólo agregar que me avergüenza la clase política de mi país, siempre privilegiando el negocio por sobre soluciones prácticas y los temas de fondo los "pelotean" para mas adelante.
Creo que cada día más se está resolviendo los problemas una vez que ya no hay vuelta algo así como el auge ......se ayuda una vez que la enfermedad ya está presente ( sin desmerecer lo otorgado) , se debe buscar una solución en el origen , o sea evitar la enfermedad y para esto es necesario que actuemos como sociedad, comenzando por la familia, comamos más sano, cuidemos a nuestros hijos, volvamos a la cocina de la abuela ( aguas de fruta cocida en vez de bebida, más aguas de hierbas, cremas de verduras, más horno y menos frituras......comencemos por lo básico ...nuestros hogares!!! si empezamos por resolver nosotros tal vez algun día el egosimo acabe, y asi el ser humano pensará en los demás con cariño. No esperemos que los demás resuelvan nuestros problemas antes que nosotros mismos
Hay que entender el contexto de todo esto para explicar el comportamiento de los politicos chilenos (los de todo el mundo en realidad); el 51% de las 100 economias más grandes del mundo son corporaciones... Nestlé tiene los derechos de agua de casi el 70% de los lagos y rios de EEUU...58 millones de personas consumen cada hora un producto alimenticio Unilever... con ese poder esta claro que en el mundo la soberania nacional es solo nostalgia...el mundo esta regido por corporaciones, ellas definen sus agendas por sobre el interés nacional...
Felicitaciones a ciper. La verdad da mucha pena que nuevamente el lobby conduzca las riendas de este país, y p ama remate gobierno de empresario, y como se ha notado. Como se sentirá la gente que dio voto a este chascarro de gobierno.
Pero qué fácil resulta decir barbaridades sin ningún sustento: Chile tiene la tercera tasa de obesidad más alta del mundo, Nestlé "tiene los derechos de agua de casi el 70% de los lagos y rios de EEUU". No es de extrañar que la pobación chilena, bombardeada por todos lados por este tipo de exageraciones aburdas, adquiera peligrosas actitudes de rechazo al "sistema" y, en definitiva, a la no del todo consolidada Democracia .
El caso en cuestión es otra manifestación de cómo los chilenos padecemos de nuestra soberanía secuestrada. Los partidos políticos, las instituciones más desprestigiadas de Chile, sistema binominal mediante, deciden por nosotros o contra nosostros, fuertemente apertrechados en el lobby que las empresas despliegan. La tarea es terminar con la Constitución prohijada en Dictadura y que relega al Estado a un rol subsidiario o irresponsable con sus ciudadanos. Mañalich, Piñera, Fontaine, ¿alguien puede pensar que representan a los chilenos-consumidores, o son lobistas en comisión de cobranza en el Gobierno? ¡Que se vayan todos¡, son otros chilenos, con otra Constitución y sistema electoral quien nos permitiran recuperar la soberanía, ¿y nosostros?, en la calle, en la Universidad, en la empresa y dónde estemos a decirle a Piñera y su plutocrata gobierno NUNCA MAS¡¿
Este gobierno descaradamente, más que otros, dice A y hace B. Sin embargo, tomemos conciencia de que esta sociedad se ha construido entre todos y que es necesario pronunciarse respecto de TODOS los temas porque la injusticia del sistema capitalista, liberal en que vivimos es feroz. Es injusticia que nos engorden hasta reventar y además el sistema de salud no reconozaca a nutricionistas, por lo que hay que hacer consultas en forma particular. En salud pública no dan abasto, en lo privado no te benefician. Es injusticia que se den más y más patentes a restaurantes y bares, mientras nos quejamos de que los chilenos debemos usar nuestro tiempo libre en cosas más "creativas". Es injusto que se restrinja el cigarrillo, mientras la gente se intoxica a diario con altas dosis de alcohol. Es la disparidad del sistema. Y todos podemos ejemplificar hasta el infinito. No hay que cambiar un poco esta sociedad, hay que dar vuelta la tortilla sin miedo.
¿QUE PASO EN 20 AÑOS DE LA CONCERTACION?, ¿AHORA IMPORTA LA CALIDAD Y LOS ROTULADOS DE LOS ALIMENTOS? ¿Y LA DOCTORA GORDIS BACHELET, NO SABIA NADA EN SU GOBIERNO O PARA VARIAR SE HIZO LA DESENTENDIDA CON UNA SONRISA? ¿QUIIEN COMIA CHICLE CUANDO FUE EL TERREMOTO Y EL LUMPEN SAQUEABA EL SUR? GRACIAS A DIOS HOY TENEMOS A PIÑERA, Y POR TODOS LOS SANTOS QUE LES DUELE, SERA MEJOR QUE TRABAJEN VAGONETAS.
Claudia Reyes (jun.07) parece un ejemplo paradigmático de lo que cometaba en jun.04. Yo no estaba aquí pero me imagino que así fue como se llegó al enfrentamiento entre chilenos de los años 70. En cualquier caso, y volviendo al tema del artículo, en los países capitalistas los consumidores podemos elegir entre los alimentos que nos ofrecen una tremenda cantidad de productores nacionales y foráneos. Incluso si no nos fiamos de ninguno podemos limitarnos a consumir productos "orgánicos" de los prodcutores capitalistas que atienden ese mercado. Los usuarios de las cartillas en los países socialistas no pueden elegir en absoluto qué tipo de productos consumir. Increíblemente personas como Claudia desean que el Estado (los políticos) decidan por ella qué es lo que deben consumir ella o sus hijos. Difícil de comprender. Pero cierto.
[...] Ley del Super 8 junio 8, 2011 fifernand Deja un comentario Ir a los comentarios URL: http://ciperchile.cl/2011/06/01/el-chocolate-de-la-ley-… [...]
La culpa no es del chancho sí no del que le da el afrecho y la nueva forma de gobernar(de exelencia), le da la pasada a sus protectores y financistas, total los obesos después andan inspirando lastima para que le solucionen el problema de su glotonería al estado; que a sabiendas permite este nuevo estilo de exterminio de los havitantes de este país, con los costos a cargo de Moya, en vez de los causantes del genocidio.
Otro ejemplo de que los empresarios mandan en Chile, a las grandes empresas que producen todas estas golosinas "chatarra" les importa un comino la obesidad infantil, ellos solo quieren llenarse los bolsillos con productos "baratos", también las agencias de publicidad se llenan los bolsillos con campañas mediocres, más de algun "honorable" es accionista de estas empresas, razón por la que son capaces de rechazar una ley para seguir llenandose los bolsillos.
El problema es que la poblacion esta desinformada en este tema y en otros deliberadamente porque asi se puede abusar impunemente. No es casual el monopolio de los empresarios en los medios de comunicacion. Ejemplos muchos: La Polar, incorporacion de transgenicos masivos en nuestros alimentos,pollos marinados llenos de agua y sal, letra chica de los retails ,cuentas de agua ,luz, gas con sobrecobros etc.etc.etc.Informacion y transparencia son esenciales pero para eso se requiere politicos honrados que no esten en el negocio y hay muy pocos. Por suerte los estudiantes estan despertando frente al negociado terrible de la educacion chilena. Es hora de despertar y actuar
que tiene de malo ser gordito es bacan y aparte rebotamos en el suelo asi no caminamos :D