Al mediodía del jueves 26 de mayo, se celebró el lanzamiento de la Fundación CIPER en la Casa Central de la Universidad Diego Portales. Allí se presentó ante la ciudadanía el inicio de una nueva etapa para el Centro de Investigación Periodística. Este es el discurso que dio en el acto Carlos Peña, quien además de ser rector de esa casa de estudios, forma parte del nuevo directorio de la fundación. Para Peña, la transformación formal a una entidad sin fines de lucro, es una garantía para la independencia del medio y para el “servicio insustituible” que, a su juicio, CIPER presta al ejercicio de la libertad de expresión en Chile.
Sobran las razones para alegrarse por el nacimiento de CIPER y en especial por el inicio de la Fundación que cuidará su independencia. Es verdad que ya existía y que había dado muestras más que suficientes de su autonomía; pero este acto que hoy día realizamos es, hasta cierto punto, la garantía que la carencia de lastres que hasta ahora CIPER ha mostrado –esos mismos lastres que hacen a otros medios ser menos locuaces o más tímidos– seguirá existiendo y garantizando así la independencia, fueren cuales fueren las circunstancias, de los periodistas que allí trabajan quienes podrán, así, seguir hurgando en los subsuelos de la realidad, desconfiando de las autoridades y leyendo entre líneas, como es su deber, para poner sus averiguaciones en conocimiento de la ciudadanía.
CIPER nace además en momentos especiales, donde podrá cumplir, como ya en buena medida lo ha estado haciendo, un servicio insustituible a la democracia. Y es que las democracias, por decirlo así, fructifican cuando hay luz y, en cambio, se marchitan cuando hay opacidad o sombras. Y CIPER ha mostrado, todo este tiempo, cuánta luz es capaz de echar sobre nuestra vida pública el periodismo cuando se lo ejerce con conciencia de sus deberes y sin mirarle la cara a nadie.
Basta hojear o dar siquiera un vistazo a las páginas de CIPER para advertir cuánto habría pasado bajo nuestras narices sin que apenas nos diéramos cuenta, si CIPER no hubiera existido. Es probable que el caso Karadima se hubiera disfrazado de asunto puramente delictual, en vez de revelarse como una profunda crisis de las prácticas eclesiales; que Arancibia Clavel hubiera sido visto como un caso excepcional dentro de la dictadura y no, como fue, una muestra de sus rutinas represivas; y, en fin, si no hubiera existido CIPER, los abundantes conflictos de intereses que suelen brotar en torno de las autoridades serían entre nosotros, invisibles, o casi.
Y es que CIPER está, me parece a mí, haciendo un servicio insustituible al ejercicio de la libertad de expresión en Chile.
Ocurre que la libertad de expresión se amaga no sólo cuando se hace callar a alguien o cuando, mediante la coacción, se le amenaza para que no divulgue esto o aquello. También se maltrata a la libertad de expresión cuando, como consecuencia de las condiciones de la industria u otros motivos peores, hay informaciones de obvio interés público que no circulan o que no se investigan. En otras palabras, se amaga a la libertad de expresión cuando los medios callan lo que, de acuerdo a sus deberes, debieran decir, o cuando se les hace callar; cuando la flojera o el interés los hace desentenderse de ciertas cosas o cuando el miedo a la coacción los hace olvidarlas. En ambos casos se maltrata a la libertad de expresión. En nuestro país, durante mucho tiempo, estuvimos casi acostumbrados a una de esas formas de maltrato a la libertad de expresión, a aquella que consiste en hacer callar a alguien mediante coacción o amenaza. Esa forma de maltrato a la libertad de expresión afortunadamente ya ha desaparecido. Pero ello no debe hacernos olvidar que en las democracias suelen ejercerse formas más solapadas y casi atmosféricas de maltrato a la libre expresión y a la libre información. Se trata de formas más amables que la coacción claro está –estamos hablando de ventajas económicas o de compromisos ideológicos o sociales- pero que son igualmente nocivas, o incluso más, por lo subterráneas, para el control del poder y la participación ciudadana.
Así entonces cuando CIPER se esmera en investigar hasta sus últimos intersticios lo que la fugacidad de la prensa convencional deja pasar, o aquello que por su situación o sus redes de intereses debe omitir, CIPER está prestando un formidable servicio a la libre expresión y a su reverso que es el acceso a la información por parte de la ciudadanía.
Entre la investigación periodística y las libertades ciudadanas, entre la tarea de indagar en la vida en común, que es la tarea de la prensa, por una parte, y la libertades que hacen digna a la democracia, por la otra median vínculos íntimos e indisolubles. Allí donde la primera es sofocada o inhibida, allí donde no existe o allí donde con los más diversos pretextos y los más diversos nombres, se le ponen cortapisas, vallas, cautelas o límites, allí mismo las libertades ciudadanas, el derecho de cada uno a poner límites al poder y a configurarlo, se estropean y se debilitan. Los ciudadanos principian a ponerse sordos y a ponerse mudos porque, nunca se insistirá demasiado en ello, el periodismo y la prensa, en las condiciones modernas, especialmente el de investigación, es la vista y el oído de la ciudadanía. Por eso cuando surge un medio como CIPER, un medio que ha logrado eso que entre nosotros es casi un milagro –sacudirse cualquier dependencia o atadura, para quedar entregado nada más que a sí mismo y a su propia responsabilidad– no cabe más que alegrarse y , por supuesto, agradecer a todos quienes con conciencia cívica se propusieron sostenerlo hasta que, como ocurre hoy día, comienza a andar con sus propios pies.

Me parece muy importante en la actual sociedad,develar las zonas grises de la vida publica de los actores sociales.!Felicitaciones!
Ya que Carlos Peña esté en el medio, implica que este medio sí tiene ataduras. Ojalá que no se dejen influenciar por su visión. Cosa difícil porque es el gran jefe de UDP. Hasta el momento he admirado el trabajo de Ciper, espero que sigan en la línea de independencia.
Que gran responsabilidad tienen al ser unicos
Repetir lo anterior no tiene ningún sentido, yo humildemente solicito que escriban temas de real interés, con la verdad, ya que hoy patético ver televisión o leer la prensa que a mi modo de ver está dirigida a zombis que solo repiten que todo esta bien; que estamos creciendo entre otras tantas cosas. Bueno felicitarlos y que este medio no decaiga y que cada día lleguen a más personas...saludos margarita.
Hubiera preferido que mantuvieran su independicia. lamentablemente no me huele bien el futuro de CIPER
Soy asidua lectora de CIPER, pero veo con preocupación los comentarios de Carlos Peña, ya que no está a la altura de vuestros reporteros, que realmente hacen un trabajo profesional en investigación periodística. No se vendan a ideologías, por favor. Yolanda
Felicitaciones por otro paso de ustedes para seguir perfeccionándose, pese a que ya son el mejor medio con que cuenta hoy nuestro país. Ya somos muchos quienes los consideramos indispensables para estar bien informados con sus tan honestas búsqueda y presentación de la verdad de los hechos. En Chile, donde hay tantas autoridades mintiendo o haciendo todo relativo y acorde a sus conveniencias e intereses económicos, el testimonio que ustedes nos dan es valioso por igual para niños, jóvenes y adultos. ¡Estoy seguro no decaerán y lograrán seguir haciendo periodismo de verdad, tal como ya lo están haciendo!
Gracias Ciper. Este periodismo es como "la Tercera Oreja", pero tenemos que ser capaces, algún día, de construir un gran diario en papel, con periodistas comprometidos con ese medio y no "pituteros". Conoz el medio y a su gente, por eso doy mi opinión. Y conozco cómo se ordeña la vaca. Gracias por todo.
Es natural y obvio tener posiciones personales, lo que se pide es el esfuerzo de objetividad con el que un día cuando entraron al periodismo soñaron. Gracias por el esfuerzo, no decaigan. Al sr. Peña lo conocí en su brillantez como profesor, puede que no esté de acuerdo en todas sus ideas públicas, pero también se agradece el esfuerzo por crear instancias de discusión elevadas e informadas.
Que CIPER siga avanzando hacia la independencia total, más allá de lo que le ofrece el confortable paraguas de Carlos Peña y la UDP. A menos que la UDP pasara un día a ser una entidad publica, sin fines de lucro (y tampoco arrendando murallas a quienes si realizan lucro), y que Don Carlos sea nombrado Rector por concurso publico.
CIPER y su equipo están desarrollando una tarea titánica, enrrostrarnos esa realidad maquillada que cada día nos abraza con su manto obscuro. Ustedes son una luz y con sus letras despiertan interes cada día mayor. Chile necesita la verdad para crecer , Chile necesita honradez para sembrar futuro, Chile necesita gente que diga lo correcto y no esconderse, Chile necesita mejorar , Chile necesita mucho y uds. son una gran ayuda. Felicitaciones, si el Sr. Peña va a aportar en esa línea bienvenido sea, caso contrario el tiempo y sus actos serán sus jueces.
“Así entonces cuando CIPER se esmera en investigar hasta sus últimos intersticios lo que la fugacidad de la prensa convencional deja pasar, o aquello que por su situación o sus redes de intereses debe omitir, CIPER está prestando un formidable servicio a la libre expresión y a su reverso que es el acceso a la información por parte de la ciudadanía”. Deseando parabienes en su propuesta, me permito lo siguiente: Acostumbrados, subyugados y en definitiva sometidos por años a una prensa, alarmista, farandulera, oportunista y sometida a interés financieros, de mercados y lo más sucio a intereses políticos manipulando, ocultando y/o desentendiéndose de la verdad, les espera una tarea nada de fácil de testificar que ustedes marcan la diferencia a la libre expresión. Los (y si me equivoco las disculpas del caso), temas, entre otros, trata de investigación-denuncia. Esto nos lleva de una manera u otra al Servicio Público, en donde se produce la investigación de las situaciones a tratadas por CIPER. ¿En otros países se respeta la confidencialidad de las denuncias responsables. CIPER está dispuesta a ello? Lo anterior, a que empleados públicos, temerosos a perder su fuente de trabajo, no denuncian las irregularidades en sus Servicios. Aún así, son amedrentados y otras veces removidos de su trabajo.
En realidad queria felicitarlos, pero un comentario tipo titulo de Uds. me parecio el colmo. Ciper medio sin ataduras. La verdad y Uds. lo saben es que no es asi. Realmente son buenos, quizas mejores que otros pero decir que no tienen ataduras me parece por decirlo suave una frescura. Claro que tienen ataduras y son con los de su clase a los cuales no tocan o inoportunan.Si no preguntenles a los dueños de Ciper. Lo mas seguro es que no les guste mi comentario y no lo publiquen