Además de corroborar su identidad, la exhumación de los restos del ex Presidente pretende establecer una verdad histórica. Ya no sólo se sopesa la versión del doctor Patricio Guijón, sino también la de otros médicos y policías que refrendan el hecho. A esto se suma el reciente hallazgo de una copia del expediente original de la Fiscalía Militar, que incluye una declaración del ex ministro José Tohá recogida desde el Hospital Militar y un inventario de los bienes encontrados en el Salón Independencia. Desde la espada de O’Higgins al fusil AK-47 con el que Allende se habría quitado la vida.
A comienzos de este año, cuando el ministro Mario Carroza se hizo cargo de la investigación por la muerte de Salvador Allende, una de sus primeras diligencias fue pedir el expediente con que la justicia castrense determinó en 1974 que el ex Presidente se había suicidado. La Fiscalía Militar negó tener el original. Carroza siguió entonces la pista de un antiguo aviso publicado en internet que ofrecía el expediente por dos millones de pesos. El oferente resultó ser el propietario de una empresa de demoliciones que aseguró haberlo encontrado mientras echaba abajo la casa de un ex relator de la justicia militar.
Una semana después de que esa copia le fuera embargada al empresario de demoliciones, el fiscal militar que investigó el hecho, Joaquín Earlbaum, apareció en el despacho del ministro Carroza con otra copia. El expediente original, sin embargo, aún está extraviado.
Además del informe de autopsia y de la pericia balística que ya se conocían, el expediente incluye elementos que pueden dar luces sobre la verdad histórica más controversial del siglo XX. Entre ellos, un tercer informe de 1973 titulado “Relación de especies encontradas por personal militar en lugar del suicidio”. El documento que firma el coronel Julio Polloni Pérez, director interino de Inteligencia del Ejército, da cuenta de piezas históricas.
En ese inventario se enumarn bienes como la espada de O’Higgins, el fusil AK-47 regalado por Fidel Castro con el que Allende se habría matado, sus anteojos Mustang, su reloj Jaegger LeCoultre y las dos vainillas de las balas que perforaron su cabeza ( ver lista completa ). La mayoría de esos objetos se encuentran extraviados y el juez Carroza ofició al Ejército, que debía custodiarlos, preguntando por ellos.
El expediente contiene también las primeras declaraciones recogidas entre 1973 y 1974. Una de ellas es la del ex ministro de Defensa José Tohá, a quien se tomó testimonio mientras permanecía detenido en el Hospital Militar, lugar donde moriría poco después. Contiene también la primera declaración judicial del doctor Patricio Guijón, que reafirmará la tesis del suicidio que permanece hasta hoy.
Testigo accidental
Patricio Guijón era el menos político de los médicos personales de Salvador Allende. También el más distraído e ingenuo. Integró el equipo de médicos de la Presidencia por recomendación de su colega y amigo Arturo Jirón, ex ministro de Salud de la Unidad Popular. Fue el único de ese equipo que no salió al exilio tras el golpe de Estado. Siguió viviendo en su casa en Vitacura como cualquier hijo de vecino. En adelante, quien quisiera dar con su paradero no debía más que consultar la guía telefónica.
Esa jornada de martes 11 de septiembre de 1973, cuando se reunió junto al resto de sus colegas en La Moneda, hizo y dijo cosas dignas de ser destacadas. Lo primero fue permanecer en funciones, aun cuando el Presidente dejó en libertad de acción a sus colaboradores ante la proximidad del ataque aéreo. Lo segundo fue comentar, en medio del bombardeo de los Hawker Hunters, que muy de seguro “esas bombas deben ser chilenas, porque aún estamos vivos”. Así al menos lo recordó treinta años después en una entrevista con El Mercurio. Lo tercero ya es histórico.
Tras el bombardeo aéreo y con La Moneda en llamas, una vez que Allende ordenó a sus colaboradores que se entregaran a las fuerzas golpistas, el doctor Guijón recordará que cuando comenzaba a salir hizo algo “realmente absurdo”: volvió sobre sus pasos en búsqueda de una máscara de gas como recuerdo a su hijo mayor. Según su relato, estaba en eso cuando abrió las puertas del salón Independencia, donde se había encerrado Allende, y lo vio en los instantes precisos: sentado en un sillón, de espaldas a la pared, el Presidente sostenía un fusil cuyo caño presionaba su barbilla, un disparo seco, parte del cráneo y los sesos volaron por los aires.
Con menos detalles, su testimonio transmitido por la televisión pública en septiembre de 1973 acalló dudas y a la vez despertó sospechas de quienes no creyeron en la versión del suicidio, incluida la propia familia del ex Presidente. El hecho es que desde entonces el cirujano Patricio Guijón quedó convertido en el testigo de la muerte de Salvador Allende. Testigo accidental, que parece haber estado en un lugar y un tiempo equivocados.
Empeñado en establecer una verdad judicial de los hechos, que a la larga será histórica, el ministro Carroza ha tomado declaración a una veintena de protagonistas que sobrevivieron al golpe y viven para contarlo. Protagonistas que sin poner en cuestión el fondo del relato del doctor Guijón, lo han situado en un lugar secundario, denotado imprecisiones, si es que no hechos contradictorios.
Guijón no fue ni por lejos el único que vio a Allende muerto inmediatamente después de que uno o dos disparos secos se escucharon tras la puerta del salón Independencia. Tampoco el único que dice haber presenciado el momento exacto en que aparentemente se disparó. De cualquier modo la verdad judicial no está confiada únicamente a testimonios de sobrevivientes del asalto a La Moneda. La reciente exhumación de los restos de Salvador Allende persigue, además de corroborar la identidad de esos restos, probar la trayectoria que habría seguido el o los impactos de bala que provocaron su muerte. Esto último ante un reciente informe del Servicio Médico Legal (SML) que detectó discordancias entre los impactos encontrados en el lugar de los hechos y la trayectoria del disparo descrito en la autopsia realizada en septiembre de 1973 por encargo del fiscal Earlbaum.
Disparos secos
Aunque en La Moneda había casi cincuenta personas, unas pocas asistieron el momento en que el Presidente Allende se despidió de sus colaboradores más cercanos y se encerró en el salón Independencia. Menos aún son las que sobreviven para contarlo. Una de ellas es el ex detective de la Policía de Investigaciones Gustavo Basaure Barrera.
Miembro de la escolta permanente que Investigaciones dispuso para la custodia del mandatario, Basaure fue uno de los 17 policías que ese 11 de septiembre permanecieron leales junto a Allende en La Moneda. Resistieron el asalto en condiciones muy desventajosas, en un gesto más testimonial que efectivo, y cerca de las dos de la tarde su superior directo les informó que el Presidente había dispuesto que salieran en fila india por la puerta de Morandé 80. No había muchas posibilidades. La Moneda ardía en llamas, el ambiente era irrespirable y la mayor parte del grupo se había reunido en ese sector. Entonces Basaure, que permanecía sentado en un corredor del segundo piso del palacio junto a su compañero Pedro Valverde, presenció cuando Allende terminaba de despedirse y cerraba por dentro la puerta del salón Independencia diciendo que tomaría un par de minutos para meditar.
El policía estaba a unos pocos metros de esa puerta, tres o cuatro, y desde ese lugar escuchó “dos disparos secos, sin estampida”, provenientes del salón. Mientras se incorporaba junto a su compañero, tres o cuatro hombres llegaban corriendo desde el ala sur del pasillo y abrían la puerta del salón. Uno de ellos salió gritando que el Presidente se había matado.
-Yo no entré al salón, pero como la puerta quedó entreabierta me asomé a mirar: aunque estaba casi a oscuras, sin luz, vi que el Presidente estaba tendido en un sillón y tenía una herida en el cuello, aunque no parecía tener sangre. Encima tenía un fusil –dice Gustavo Basaure desde su casa en La Florida.
Pedro Valverde Quiñones, el compañero de Basaure, presenció la escena con mayor detención pero no vive para relatarla. Una posición tanto o más privilegiada tuvo el también fallecido policía David Garrido Gajardo. En 1987, en una crónica de la revista Análisis sobre la muerte de Allende firmada por Mónica González, María Olivia Monckeberg y Patricia Verdugo, el ya ex policía Garrido recordó la escena en los siguientes términos:
“Estábamos al fondo del pasillo, casi frente al living privado del Presidente, cuando lo vi acercarse con Enrique Huerta, el doctor Patricio Guijón y otras personas, las que quedaron en la puerta cuando él entró. Entonces escuché la voz del Presidente que dijo fuerte: ‘Allende no se rinde’, y de inmediato, dos o tres balazos. El médico dijo: ‘El doctor se mató’, entró en el despacho y, desde mi posición, vi al Presidente sentado, con la cabeza hacia atrás y el casco botado. Había sangre en el muro”.
En esos minutos Basaure no recuerda haber visto al doctor Guijón rondando en el pasillo del segundo piso, paralelo a calle Morandé. Es más: como muchos ex policías presentes ese día en La Moneda, pone en duda que el médico haya regresado motivado por el rescate de una máscara antigás.
–No resiste ninguna lógica –dice el policía, recordando el temor que cundía a esas horas ante el acecho de los militares y la incertidumbre de no saber lo que les esperaría afuera. – En esas circunstancias, ¿a quién se le iba a ocurrir volver a buscar un souvenir?
El primero de la fila
Cuando se escucharon los disparos en el salón Independencia, los primeros leales que resistieron junto a Allende habían alcanzado la calle. Contrario a las órdenes del Presidente, la fila no era encabezada por su secretaria Miria Contreras, la Payita, sino por el policía Eduardo Ellis Belmar. De bigotes espesos y contextura gruesa, apenas abrió la puerta y puso un pie en la calle un soldado lo abrazó por la espalda y lo usó de escudo para protegerse de disparos provenientes del Ministerio de Obras Públicas. Inmediatamente después salió la Payita.

Ya cuando estaba tendido en la acera de Morandé junto a otros detenidos, escuchó la noticia de uno de sus compañeros que se encontraba en su misma posición: el Presidente se había quitado la vida.
Desde La Reina, donde vive, el ex detective Ellis sostiene que ningún militar alcanzó a ingresar a La Moneda desde la puerta de Morandé antes de que Allende se quitara la vida.
-Cuando yo recibí la noticia, los militares aún no habían entrado a La Moneda. Esperaron a que bajaran todos por la escalera que conectaba el pasillo del segundo piso con la puerta de Morandé –dice.
La misma certeza tiene el jefe de la guardia presidencial de Investigaciones, Juan Seoane Miranda, quien dejó La Moneda una vez que se enteró de la muerte de Allende. Recuerda que el dramatismo fue agudizado por el intento del subsecretario general de Gobierno, Arsenio Poupin, de quitarse la vida con una pistola. Alguien logró arrebatársela. Enrique Huerta, el intendente de Palacio, gritó un viva a favor del fallecido Presidente. Recién nada más se había despedido de él. Poupin y Huerta fueron de los últimos en verlo con vida y los primeros testigos de su muerte. Los dos se entregarían y más tarde serían torturados y hechos desaparecer.
Seoane no pone en duda que Allende se quitó la vida:
-Doy fe de que los soldados no habían entrado todavía. Estábamos únicamente nosotros.
Las versiones de los ex policías son coincidentes. La mayoría de ellos son amigos y suelen reunirse habitualmente. La última vez lo hicieron antes de ser citados a declarar ante el juez Carroza. La única versión discordante es la de Carlos San Martín. Según uno de sus antiguos compañeros, en su reciente declaración judicial dio indicios de la presencia de militares al momento de ocurrida la muerte de Allende. Pese a haber permanecido voluntariamente en La Moneda, San Martín no siente afinidad por la izquierda. Más bien lo opuesto.
Instante fatal
En septiembre de 1984, cuando su versión aún era resistida por la izquierda chilena, Patricio Guijón dio una entrevista a revista Cauce en la que evocó la escena que lo anclará permanentemente al pasado.
Dirá que entró al salón y le tomó al pulso al Presidente, constatando su muerte. Otro absurdo: el cráneo del Presidente estaba abierto y destrozado. La masa encefálica a la vista. Luego, en un acto instintivo, tomó el fusil AK-47 que estaba sobre el cuerpo del Presidente y lo dejó a un lado.
En esos diez a quince minutos que permaneció en el salón hasta la llegada de los militares, Guijón no recuerda haber visto ni escuchado a nadie más. Sin embargo, son varios los testigos que dicen haber visto el cadáver de Allende.
Uno de sus colegas, José Quiroga Fuentealba, testificó hace unas semanas ante el juez Carroza haber presenciado desde el dintel de la puerta del salón Independencia el instante preciso en el que Allende se quitó la vida: “Se escuchan disparos, Huerta abre la puerta y veo la figura del Presidente sentado que empieza a desfallecer”.
Estas contradicciones, unidas a la interpretación de otros hechos y testimonios, no sólo han llevado a cuestionar la tesis del suicidio. Este año, el periodista chileno Camilo Taufic planteó que Allende intentó suicidarse con una pistola pero quedó malherido. La tarea habría sido completada por Enrique Huerta.
La sombra de Allende
Pasada las cinco de la tarde, cuando el cadáver del Presidente Allende fue sacado de La Moneda envuelto en un chamanto boliviano, un suboficial de Ejército entró en acción. Por instrucciones del general Javier Palacios, que dirigió la toma de La Moneda, el subteniente Manuel Vásquez Nanjarí tenía la orden de permanecer en todo momento al lado del cuerpo del Presidente. Ser su sombra, pasara lo que pasara. Por eso subió a la ambulancia que transportó el cuerpo hasta el Hospital Militar, y una vez allá, en el quirófano del Departamento de Otorrinolaringología, le hizo guardia hasta pasada la medianoche.
Horas antes, el almirante Patricio Carvajal había sido instruido por Augusto Pinochet para que un equipo de médicos legistas “certifiquen la causa de muerte del señor Allende con el objeto de evitar que más adelante se nos pueda imputar a las Fuerzas Armadas el haber sido las que provocaron su fallecimiento”.
Vásquez Nanjarí fue testigo del momento en que el cadáver de Allende, ya depositado en el quirófano del Hospital Militar, fue desnudado por completo para un peritaje fotográfico que luego quedó adjunto a la causa que siguió el fiscal militar Joaquín Earlbaum. Y a contar de las ocho de la noche, y por las siguientes cuatro a cinco horas, presenció el procedimiento de autopsia que los peritos médico legistas José Luis Vásquez y Tomás Tobar, apoyados por el perito auxiliar Mario Cornejo, realizaron al cadáver del Presidente. Testigos fueron también los cuatro jefes de sanidad de las Fuerzas Armadas y de Carabineros.
En el informe de autopsia N° 2449/73, que firmaron los peritos Vásquez y Tobar, se concluye que “la causa de la muerte es la herida a bala cérvico-bucocráneo-encefálica reciente, con salida de proyectil” y que “el disparo corresponde a los llamados ‘de corta distancia’ en medicina legal. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona”.
Aunque la autopsia entrega detalles del examen interno al cadáver, en su reciente declaración a la policía el ex suboficial Vásquez Nanjarí desconoció que el cadáver haya sido sometido a cirugía. De cualquier modo, lo relevante de su testimonio es que resulta inédito y permitirá recrear con mayor precisión lo que ocurrió con el cadáver de Allende desde que fue encontrado por los militares hasta que fue depositado en una ataúd y conducido en avión hasta el cementerio Santa Inés de Viña del Mar, donde fue enterrado al día siguiente en presencia de Tencha Allende, el edecán naval Roberto Sánchez, unos pocos familiares y cinco sepultureros como únicos testigos.
En 2003, esos mismo cinco sepultureros que participarán de la exhumación de 1990 recordarán en un reportaje de la revista Siete+7 que a las pocas horas de ser enterrado en Viña del Mar el ataúd con los supuestos restos de Salvador Allende fue robado por un grupo de pobladores que abandonaron el féretro en plena carrera al ser sorprendidos por militares. “El féretro llegó de vuelta a la tumba en muy mal estado”, recordará uno de los sepultureros.
El mismo año de la primera exhumación, en un reportaje de revista Análisis, una pobladora llamada Ana Vergara que participó del robó del ataúd dirá que el hecho estuvo motivado por la necesidad de certificar que quien se encontraba dentro era efectivamente Salvador Allende. Aunque la cabeza estaba destrozada, Ana Vergara y otros pobladores no tuvieron dudas de que así era.
Informes contradictorios
La exhumación del lunes último persigue el mismo objetivo con métodos científicos. Certificado esto, el equipo liderado por el médico forense español Francisco Etxeberría se abocará a la tarea de contrastar las pericias originales con lo que evidencien los restos óseos.
Dos informes realizados en 1973 se conocen desde que el año 2000 fueron publicados en el libro La Conjura, de Mónica González: la autopsia y un
peritaje balístico. Si bien ambos estudios debieran ser concordantes, el análisis realizado este año por el Servicio Médico Legal por encargo del ministro Carroza arrojó sorpresas.
La pericia balística fue realizada por funcionarios de Investigaciones que se constituyeron en La Moneda la tarde del 11 de septiembre. En sus conclusiones quedó consignado que “la muerte del señor Allende Gossens se produjo como consecuencia de una herida de bala que tiene su entrada en la región mentoniana y su salida en la región parietal izquierda. No se descarta la posibilidad que se trate de dos trayectorias correspondientes a dos disparos de rápida sucesión”.
Si bien ambos peritajes resultaron coherentes para el fiscal Earlbaum, quien en 1974 estableció que la causa de la muerte de Allende había sido el suicidio, el reciente estudio del Servicio Médico Legal acusó incoherencias entre los peritajes originales al advertir una “discordancia respecto a la trayectoria intracraneana del proyectil disparado”.
Tras la exhumación del cadáver, el equipo a cargo del examen tanatológico deberá resolver las discrepancias entre ambos estudios y contruibuir a cerrar un capítulo de la historia que se arrastra hace casi cuatro décadas.
Inventario de bienes
La siguiente es la lista de bienes encontrados en el Salón Independencia donde murió Salvador Allende. La mayoría se supone perdida.
-La espada de O’Higgins.
-Bastón estoque de 1903.
-Metralleta AK-47 con la inscripción “A Salvador Allende de su compañero de armas Fidel Castro”.
-Reloj Jaegger LeCoultre.
-Anteojos Mustang.
-Pañuelo azul con lunares rojos.
-Un telegrama despachada desde Rancagua por el intendente de O’Higgins.
-Una carta del 05/09/1973
-Papel con número de teléfono (484209).
-Un llavero marca Flood.
-Un casco modelo NA – iniciales JMF.
-Cinturón de cuero.
-Dos cargadores.
-Dos vainillas.
-Una bala.

¿y cual seria el motivo de la familia de hacer estos procedimientos ahora?
Respuesta a tu pregunta Monica. Sabes leer? Digo... ! Ya que la respuesta está en el mismo artículo.
lo mas probable y como opinión muy personal, de acuerdo a lo leido, es que haya habido intervención de otra persona, eso solo lo sabran los protagonistas de la historia.
Pensar que por esta muerte siempre me resistí a creer del todo lo que pasaba en materia de derechos humanos durante el gobierno de Pinochet. En efecto, si con la muerte más emblemática de todas, tardaron muchos años en admitir la verdad (una de las primeras fue la Payita, condenada al ostracismo posteriormente por ello), qué podía pensar uno del resto. Lo de ahora es más a instancias del juez que de la familia a diferencia de lo que ha venido ocurriendo con los Frei. Es que realmente quedan muy mal. Años de negar el suicidio, para después aceptarlo y posteriormente volver a cuestionarlo. Ya Miguel Littin empezó públicamente con esto tejiendo un manto de duda al respecto en su Película Dawson, la isla 10.
Esto es reconciliación, conocer la verdad, no la verdad que testigos nos han dicho, esto es reconciliación que el poder juducial determine lo que sucedio con un Presidente Electo.
El fusil no era un AK-47. era un AKM-47, que es la versión modernizada, con culata plegable, detalle menor, pero cierto.
Informaciones importantes sobre el suicidio de Allende estan en el libro El ultimo dia de Salvador Allende, escrito por Oscar Soto, (com prefacio de Hortensia Bussi), médico cardiologo, que formaba parte del cuerpo medico. Testigo de primera mano de los hechos, relata la muerte de Allende como suicidio sin sombra de dudas. Es um documento importante para los que se interesan por el asunto.
akm-47s, sorry, esa es su denominacion
Que pena que muchas personas vivan siempre rondeando la ignorancia o de no informarse como corresponde muchos dicen que fue suicidio, la verdad fue asesinado por cobardes, ahora con la exhumacion diran que si se suicido porque sigue rondando el miedo en las personas, porque si sufrieron con la dictadura y hoy no se ha hecho nada por remediar la situacion debido a que los gobiernos siguen siendo parte de estos hechos y esa es la verdad ahunque algunos les duela.
ojala que de una buena vez salga toda la verdad a la luz publica, y que la gente que trata de ignorar lo sucedido abra los ojos...
A quién le importa Allende?. Los allendistas sólo se acuerdan de él el 11 de sept. y celebran con cocteles molotov, barricadas, saqueos, pedradas. Un personaje oscuro al cual que hay adornarle la muerte para justificarlo en la historia.
Estimado Milton. Y que prueba tiene Ud para decir que fue asesinado? Alguna declaracion de alguien? Algun testigo? Alguien vio a los militares dispararle? Aparte del discurso de Fidel, nunca he escuchado ningun testimonio de que Allende fue muerto por los militares. Seria tan amable de aportar esta informacion para informarnos?
Cuando se realizan actos aparentemente absurdos como exhumar un cadáver de alguien que fallecío casi 40 años atrás, lo primero que uno debe entender es que esto es un acto político, o sea con una intención de beneficio para alguien, y luego debe preguntarse a quien beneficiamos esto. ¿A la familia de Allende porque podrán saber la verdad y descansar? Las pinzas ¿a la historia? Las pinzas ¿a la derecha política? Las pinzas ¿a aquel sector de la izquierda que necesita desesperadamente cubrir de un manto de terror a toda la dictadura indicando que fueron ellos quienes lo asesinaron? Por ahí parece que está la madre del cordero.
a la luz de todos los antecedentes historicos lo mas probable es que Allende se suicidara ahorrandole el tramite a Pinochet y los suyos.
Los Detectives fueron los verdaderos hèroes de la Moneda, hasta ùltimo minuto dieron cumplimiento a su juramento y permanecieron junto a la persona a la que debian resguardar. La mision de los Detectives en la Moneda, era profesional y totalmente ajena a la politica y bueno es recordar que hasta el 11.09.1973 la responsabilidad respecto a la seguridad de los Presidentes de la Repùblica correspondìa a Detectives de la hoy PDI, misiòn que ojala pronto les sea devuelta.
La verdad no es conveniente ni inconveniente, simplemente es. Si lo asesinaron es algo que merece ser sacado a la luz pública, si se confirma el suicidio también vendrá a aclarar bastantes dudas. Quítense los colores políticos que no los dejan ver
Excelente documental con imágenes exclusivas de la primera exhumación. - http://www.rtve.es/noticias/20090327/portada-allende-caso-cerrado/254667.shtml
Es completamente falso que el compañero Salvador Allende este muerto. El vive en el corazon de los chilenos, amantes de la justicia y orgullosos de un Chile libre y soberano, sin la intervencion del imperialismo yanqui. La rafaga en lugar de quitarle la vida lo inmortalizo. Este suceso constituye una obligacion moral de todo buen patriota a luchar por la segunda independencia nacional, ya que la primera la lidero él y su valiente generacion
La Iglesia Católica condena el suicidio, sin importar si fue directo o asistido. Entre otras consideraciones, es por ello que rechazan la eutanasia, calificándola derechamente de ASESINATO. Como la Iglesia Católica siempre ha rondado e intervenido en TODAS las decisiones de los gobiernos, influyendo en TODOS los ciudadanos, independiente de que seamos ateos, musulmanes o judíos, debiera ser consecuente y declarar que Allende FUE ASESINADO. Especialmente, dado que también el principal cabecilla genocida, traidor y sanguinario, fue siempre católico, igual que sus adláteres y cómplices, y que la propia Ley establece como crimen de asesinato el inducir al suicidio como medio de escape a latrocinios y torturas, queda legal e irrebatiblemente establecido que el Presidente Salvador Allende Gossens FUE ASESINADO por la tropa de traidores y asaltantes al Estado de Chile, aún cuando no hubieran apretado el gatillo.
¿Y por qué Allende no habría de ser asesinado? En él se anticipó lo que vivirían mujeres y hombres que como él abrigaron la causa de su gobierno. Esclarecer su muerte, permitirá quitar el velo que aún existe en torno a la verdad histórica de las y los detenidos desaparecidos. Si al Presidente de Chile se le trató como un terrorista ¿qué quedaría para el resto? Los traidores también/muy probable es que desfilaran junto a él esa fría mañana de septiembre. ¿Por qué tan poco rigor en la remoción de sus restos?. Demasiadas dudas se abren ahora que se acerca la verdad.
Suicidio o asesinato, no importa. Lo que realmente importa es: ¿cómo es posible? que ese Chile "soñado", que costó sangre, vidas y familias, haya quedado en manos de quienes legitimaron la traición y borraron con una mano ensangrentada la historia, para escribirla con pluma de oro?
Sugiero a todos ver el excelente reportaje de RTVE. Increible, hace casi dos años muchos en TV de España pudieron ver la primera exhumación de los restos del ex presidente Allende, algo que TVN recien mostró esta semana. Ciudadana alexa, odiosa tu referencia a la iglesia católica. Fue la voz de los que no tenían voz con Silva Henríquez. El drama de 1973 y años siguientes fue responsabilidad transversal de ciertos fanaticos de la derecha pero también de la izquierda.
TVE emite en exclusiva las imágenes de la exhumación secreta del cadáver de Allende El médico Arturo Jirón reconoció el cuerpo en 1990 y el cámara Pablo Salas lo grabó http://www.rtve.es/noticias/20090327/portada-allende-caso-cerrado/254667.shtml
3 Hipotesis IMPOSIBLE, Que un militar que haya caminado desde la puerta subido las escaleras y abra el salón delante de infinidad de testigos y además se haya coludido con los medicos que estaban en la puerta del salón. IMPROBABLE ,Que los medicos se hayan coludido entre ellos para fingirle una muerte Heroica. PROBABLE ,Que desde la otra puerta se haya filtrado un escolta armado chileno o cubano de los que aún disparaban en el segundo piso.....sugiero investiguen a Patricio de la Guardia.
es increible que como despues de tantos años se siga dividiendo al pueblo chileno entre izquierdistas y derechistas,solo con el objetivo de beneficios personales. creo que a estas alturas se deberia dejar descansar a lo muertos.
Que tal la posivilidad de que Allende haya querido rendirse para evitar un bano de sangre inutil, pero alguno de sus acompanantes lo haya asesinado? HAy que recordar que muchos de ellos, especialmente los del Gap habian sido entrenados en Cuba, y para la Gran Revolucion Latino Americana, si Allende se rendia por cualquier razon y era juzgado y encontrado culpable de quebrantar la ley y laconstitucion significaba no solo un retroceso sino que un fracaso de la "revolucion democratica". Hay que acordarse que muchos de ellos recibian ordenes de la embajada de Cuba de como conducir la revolucion en Chile, Alguien chequeo si hubo llamados entre La Moneda y la Embajad de Cuba? Quizas Allende no se suicido y fue asesinado por la gente del GAP o investigaciones parea tratar de crear un Heroe que no se rindio y lucho hasta el final. Yo creo que por esta y quizas que otras oscuras razones, ahora todos quieren mantener lka version ofcial que fue negada durante tantos anos como una fabricacion del Gobierno Militar, osea que a Allende no lo mataron los militares, lo asesinaron la gente que se habia comprometido a protejer su vida, ALLENDE fue asesinado por sus companeros y camaradas para que no se rindiera...
serà posible alguna vez en la historia acabar con la mala leche. Como va a ser posible que de cualquier lado se reconozca que Salvador Allende tomò la inevitable decisiòn de ser consecuente con sus ideas y eso vale mucho en cualquier persona del lado que sea..el representaba al 47 % de los ciudadanos y a ellos les debìa el ejemplo històrico de no permitir que lo apresaran y humillaran, no se le pasò por la mente acomodarse con un buen billete y un lugar paradisìaco como posible futuro. Tantos ejemplos medio asquerosos hemos visto no muy lejos. Respeto y consideraciòn por èstos ejemplos.
La verdad está escrita en Francia. Dos guardias personales cubanos escribieron sus memorias en Francia, donde residen, y publicaron su verdad. Allende, según ellos, quería rendirse, pero eso hubiera sido malo para la causa de la Revolución y tenían órdenes precisas de Fidel Casttro, por lo que lo obligaron a dispararse. Ese libro está escrito hace años y nadie en Chile lo ha comentado. A los comunistas ya no les quedan formas de involucrar a los militares en el suicidio, no obstante seguirán insistiendo hasta el fin.
la verdad esto no es mas que una pantalla para que la gente se olvide de otros acontecimientos del país tal como los es hidroaysén, las semillas, etc etc... como la gente no se da cuenta, como la gente comenzó a pensar de nuevo en las cosas que acontecen el hoy y no las cosas del pasado y los resentimientos, el gobierno (este y los anteriores) están tratando de desviar la atención de la gente, me parece bueno que quieran esclarecer esto pero, preguntémonos por que ahora ?? justo cuando la gente se estaba organizando y tomando encenta las decisiones que tomaban nuestros diputados y senadores. eso es algo que me gustaría saber
Increíble, después de tantos años siguen dividiendo al pueblo ,solo con el objetivo de beneficios personales, Indemnización a la familia, eso es lo que persigue este tema.
[...] Leia a reportagem original, em espanhol. [...]