La prueba PISA, medición de la calidad de la educación que realiza el llamado “club de los países desarrollados” reunido en la OECD, trajo buenas noticias: el nivel de lectura de los niños chilenos ha mejorado progresivamente. Sin embargo, también nos dio lecciones. Las evidencias muestran que el éxito escolar está determinado por el nivel socioeconómico de los alumnos. Además, el estudio asegura que la competencia entre los colegios –base del sistema chileno– no producen sistemáticamente mejores resultados.

La prueba Pisa, cuyos resultados se conocieron este martes, tiene interesantes datos para comprender qué hacemos bien o mal en la educación chilena y para orientar las políticas educacionales. La última edición de esta prueba es interesante aún más porque contradice varias de las políticas que está llevando adelante el actual gobierno. La prueba la toma la OECD, una organización que promueve el libre comercio entre sus asociados y concluye, entre otros puntos, que en educación la competitividad entre escuelas no produce buenos resultados.
Pero partamos por un tema previo a ese: la lectura. El nivel de lectura en Chile, dice la prueba Pisa, es deficiente (nivel 2), muy por debajo del promedio de los países de la OECD y que equivale al rendimiento de Turquía y México. Nuestros niños y niñas escolarizados presentan dificultades en la búsqueda de información, comparación de fuentes, contrastes y comprensión de contexto. Los países que están mejor en esta área, tienen niños que saben resumir la información leída, clarifican lo que no entienden y complementan la información obtenida con otras fuentes.
Aún así, en los últimos 9 años el nivel chileno ha mejorado notablemente. Hoy, comparado con la medición de Pisa de 2006 tenemos menos estudiantes rindiendo mal en lectura. Y la diferencia entre el grupo que lo hace bien y el que rinde mal, es menor que antes. ¿Qué pasó? Pisa muestra que aumentó el rendimiento de los más débiles. El mérito de esta subida es sin duda de los docentes que trabajan con sectores más deprivados; los profesores que siempre son responsabilizados del fracaso escolar. Respecto de cómo hay que valorar su esfuerzo, la OECD señala que “los sistemas exitosos priorizan el salario de los profesores por sobre el tamaño de los cursos”.
Pero los profesores solos no son suficientes muchas veces. El análisis de los resultados de Pisa repara en que el compromiso de las familias con el aprendizaje de sus hijos explica parte del éxito escolar. También el goce ayuda: los que gozan con la lectura puntúan mejor en logros de aprendizajes que quienes detestan leer. Estos últimos no son pocos: 37% de los estudiantes encuestados en todos los países muestreados declaran no disfrutar la lectura. Un dato interesante que puede revertir eso: leer en Internet sirve. Quienes leen online, tienen mejores resultados en Pisa que quienes no lo hacen.
La OECD pone en evidencia situaciones que conocemos hace bastante tiempo: El nivel socioeconómico (NSE) explica mejor el rendimiento escolar que muchos otros factores. En castellano, esto quiere decir qué los niños más ricos logran mayores que los pobres en Chile y ello no se debe a que sean más inteligentes, más lindos o tengan mejores profesores, sino a su nivel de riqueza. Es decir que la diferencia de rendimientos es un tema estructural. Pregunta pendiente: ¿las reformas que se han anunciado abordan esa diferencia social?
Junto con el NSE hay otros factores que explican el rendimiento: la diversidad. Los colegios en que ésta es mayor, tienen mejores resultados. Y aquellos sistemas que dividen a los niños por género, por NSE o por sus habilidades, rinden peor. En Chile tendemos a la homogeneidad: se discrimina por NSE, se reúne a los iguales. En ese sentido, la popular idea de los liceos de excelencia sólo agravará la situación pues va en el sentido contrario a lo que la OECD ve que funciona. Tampoco les va bien a los que hacen repetir mucho de curso o que echan a los alumnos con problemas disciplinares o de rendimiento puntúan peor.
Para reforzar la idea, una recomendación de la OECD que la copiamos en inglés y en español, para que no haya duda de que esta vez se entendió. No dice nada nuevo, nada que no haya sido muchas veces dicho, pero se tiende a olvidar: Countries that create a more competitive environment in which many schools compete for students do not systematically produce better results. O: Los países que crean ambientes más competitivos en el cual muchos colegios compiten por estudiantes no producen sistemáticamente mejores resultados.
Es decir: mercados educativos más competitivos no producen alumnos mejores. El caso chileno es una prueba de aquello. Que lo diga la OECD no es menor, pues el propósito de esta prueba es tomar una fotografía del sistema educativo con las premisas del neoliberalismo. Pisa nos señala, sin embargo, que el modelo que se ha instalado no funciona. Por el contrario, está sacrificando a muchos niños y niñas.
Por último, un llamado de atención a quienes se desangran pagando escuelas privadas:
El informe nos dice: “Tras controlar el nivel socioeconómico y demográfico de nuestros estudiantes en países miembros no se demuestra diferencias entre la educación pública y privada”. En “castellano” ello quiere decir que el éxito no se explica por el tipo de escuela sino por los factores anteriormente mencionados: NSE y locación demográfica. Las escuelas privadas no agregan valor educativo en lectura, matemáticas ni ciencias, tan solo descansan en el capital cultural de las familias.
* Doctora en Ciencias de la Educación, directora del Centro de Innovación y Calidad de la Docencia (CICAD) de la Universidad de Talca. Esta columna es tributaria de los comentarios de Paul Fuentes, director regional de Explora Maule, quien me ayudó a comprender algunos aspectos de la prueba Pisa.

[...] This post was mentioned on Twitter by ciper chile, Noticias de Chile and Isaac Imilpán, Gustavo Manén. Gustavo Manén said: RT @ciper ALERTA CIPER Las deficiencias d las políticas educativas q muestra prueba Pisa, según experta Andrea Precht http://bit.ly/dE2dAQ [...]
El argumento de que las diferencias de aprendizaje y crecimiento se explican sólo por las familias, y no por los colegios, me parece caricaturesco y simplificador, por cuanto opone lo que en realidad se complementa. Que hijos de familias con capital educacional elevado, enviados a colegios con infraestructuras limitadas, profesores de menor capacidad y objetivos educacionales también limitados, obtendrían los mismos resultados que en colegios con los mejores recursos, es poco creíble. Que obtendrían mejor resultado que hijos de familias más pobres, sin duda; pero no el mismo que en sus actuales colegios. Valorar el saber y hallarle sentido es algo que comparten las familias y el colegio, no un rasgo de las familias que florece con independencia del medio en que se aprende. Del mismo modo, colegios que atienden a estudiantes más pobres suelen no tener más opción que adaptarse con resignación a los patrones culturales de sus educandos, con los escasos recursos humanos y materiales de que disponen. Se puede romper este círculo invirtiendo más recursos, en profesores mejor pagados de quienes se pueda justamente esperar un trabajo profesional de la mayor calidad. Cada tanto algunos colegios, incluso sin recursos especiales, sólo con un estándar profesional elevado, muestran que es posible lograr mejores aprendizajes. Finalmente, concuerdo en que el mérito que algunos colegios se autoatribuyen con fines publicitarios exagera sus capacidades, y que las familias que los eligen hacen posibles sus resultados.
[...] por el Centro de Investigación Periodística (CIPER), claro que el titulo es más académico : Las deficiencias de las actuales políticas educativas que muestra la prueba Pisa. Gracias a Paul que me ayudó a navegar por medio de las estadísticas (las odio), Juan Andrés que [...]
Titular de un diario austriaco (Der Standard) sobre los deficientes resultados en la prueba Pisa: "Austria solamente encima de Turquía, Chile y México en las pruebas de lectura." Tal como explica la autora también en Austria detectan que la falta de placer de lectura (45%, chicos 61%) es el problema principal del bajo nivel de lectura.
Me parece correcto que la selección por NSE no asegura mejores resultados, pues sus ventajas se compensan por la más pobre interacción intrafamiliar y la alienación por el consumismo y las marcas.
Ni hablar de los sostenedores y municipalidades en este contexto. Y ni hablar de las universidades... PISA no refleja los resultados de una muestra de estudiantes de un nivel educativo determinado, ni de sus colegios. Muestra los resultados de un país... Entre ellos el nuestro donde las universidades son cerradas y competitivas, donde no se comparte el conocimiento, donde se selecciona a los estudiantes a través de una prueba que favorece a quienes obtienen los mejores resultados $$$. En definitiva donde se perpetúan las diferencias... ¿Cómo atendemos a la diversidad? ¿Cómo lo hacemos con la clase dominante que hoy existe?
[...] Las deficiencias de las actuales políticas educativas que muestra la prueba Pisa [...]
A la elite le está yendo peor que antes en la prueba http://papeldigital.info/lt/2010/12/11/01/paginas/022.pdf