El sacerdote Eliseo Escudero comenzó a investigar los abusos sexuales de los que se acusa a Karadima en mayo de 2004 por orden del Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz. Y continuó con el caso hasta 2006 cuando terminó su periodo como promotor. Algunos lo responsabilizan a él de la demora que tuvo la investigación eclesiástica. Escudero habla por primera vez para aclarar: “Yo hice todo lo que estaba en mi poder… quienes debieron hacer el resto no lo hicieron”. Otros dos sacerdotes que conocen del juicio canónico aseguran a CIPER que el Cardenal Errázuriz tuvo antecedentes fidedignos desde 2003. Uno de ellos, Juan Díaz, no encuentra explicación para su tardanza en actuar.
Como el primer presidente del Tribunal Eclesiástico de Santiago, el sacerdote español Eliseo Escudero tiene una larga experiencia en las complejidades del sistema de justicia de la iglesia católica. Durante 30 años ejerció como juez viendo casos de nulidad matrimonial en el Tribunal Eclesiástico de segunda instancia. Ejercía como promotor de justicia cuando la mujer y la madre del doctor James Hamilton se acercaron al Arzobispado para denunciar los abusos y manipulaciones que el entonces párroco de la Iglesia de El Bosque, Fernando Karadima, había ejercido sobre él por cerca de dos décadas. Pese a que las indagaciones de Escudero apuntaban a que las acusaciones eran verídicas, el escándalo que se incubaba permanecería en secreto por otros seis años.
-¿Cuándo conoció por primera vez las denuncias contra el sacerdote Karadima?
El caso me fue encomendado en mayo del 2004. Y quiero remarcar que desde entonces nunca he hablado del tema a no ser con mis superiores. Incluso viví varios años con una persona muy cercana del círculo de Karadima y él se enteró primero por la prensa y no por mí (Escudero se refiere a que vivía con el sacerdote Samuel Fernández, muy cercano a Karadima y que asumió junto con Fernando Vives en la dirección de la Unión Sacerdotal cuando fue sacado recientemente de ahí el obispo Andrés Arteaga). Nunca quise hablar de este caso, para que nadie pensara que me estaba defendiendo de cosas que debería haber hecho y no hice. Pero yo le digo que si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa, ya que cumplí paso a paso con cada punto de lo que se me había encomendado. Desde mi primera diligencia hasta la última que hice, justo en la víspera de dejar mi cargo, tomé el caso con toda la seriedad que se merecía. Y todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer.
“Si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa”
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“Mi sorpresa vino cuando me enteré que el cardenal no le mencionó a Karadima las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque ya había hecho mucho y debía cuidarse”. (Eliseo Escudero)
-¿Por qué incluía su opinión?
Porque es más difícil juzgar un hecho por la lectura, que lo que me tocaba a mí, que fue conocer a los actores de los hechos que se relataban. Tener a la persona frente a frente, ver sus reacciones, contra preguntarle, eso te da una certeza y un conocimiento de los hechos que no te lo da una lectura.
-¿Cuál fue el primer testimonio que recibió?
A mí me nombran encargado de esta investigación en mayo de 2004. Me nombró el mismo cardenal Francisco Javier Errázuriz. Mi primera acción fue recibir a unos familiares de James Hamilton que venían a relatar unos hechos de los cuales eran más bien testigos, no actores. Yo escuché sus testimonios, hice las preguntas que creí convenientes y les dije que iba a hacer un informe y presentarlo al cardenal. Pero les dije también que creía que quien debería hacer esta denuncia era el mismo James Hamilton, ya que él era el actor.
-¿Qué opinión entregó usted sobre estos testimonios?
Por los detalles que estaban relatados, era muy verosímil, pero la prudencia mandaba a esperar y escuchar al actor o bien algún otro testimonio que pudiera aparecer sobre el mismo caso. Y ese nuevo testimonio apareció el 4 de noviembre de 2005, cuando recibí una carta que me entregaron, la cual venía firmada por su relator (José Murillo). También estaba firmada, confirmado la veracidad de la carta, por el obispo Ezzati si no recuerdo mal. Él le daba credibilidad a la firma de la carta. Al leerla, una vez más me dio la impresión de que estábamos frente a hechos que tenían fundamento. Así que por segunda vez hice mi informe y aparte de incluir mi parecer sobre la veracidad que me daban los hechos relatados, escribí que en caso de tomarse la acción de sacar al sacerdote Fernando Karadima de la parroquia El Bosque, se debería hacer antes una auditoría de las platas.
-¿Por qué era necesaria esa investigación?
Por los relatos me di cuenta que se estaba frente a un caso en el que a los abusos sexuales se agregaba mucho desorden de platas, en cuyo uso claramente estaban involucrados víctimas y victimarios. Me refiero a que eran platas que se usaban, por ejemplo, para viajes a Estados Unidos, Europa, donde los propios acusadores habían sido beneficiados, invitados a estos viajes que ellos no podían pagarse. A mí me parecía que se debía tomar muy seriamente este problema. Por esta razón yo recomendé: “En caso que se tome la decisión de sacar al sacerdote involucrado en estos hechos -que a mí me parecían muy creíbles- se debe hacer una auditoría muy seria del uso de las platas de la parroquia y el uso que se dio a estas en favor de estos hechos”.
“Me di cuenta que se estaba frente a un caso en el que a los abusos sexuales se agregaba mucho desorden de platas … se usaban en viajes a EEUU, a Europa, donde los propios acusadores habían sido invitados a hacer viajes que ellos en esos momentos no podían pagarse”. (Eliseo Escudero)
-¿Qué ocurrió luego?
Una vez entregado este informe, pasaron solo un par de meses y en enero de 2006 llega James Hamilton diciendo que quería hacerme su declaración. En ese entonces Hamilton no sabía aún que José Murillo ya había estado aquí. En derecho se dice: “Unus testis, nullos testis”, un testimonio es un testimonio nulo, pero cuando apareció Hamilton teníamos dos testimonios directos y el segundo no era una carta, era una persona que uno la tenía enfrente y contaba con tantos detalles todo lo vivido, que era imposible no creerle. Y su testimonio concordaba con los testimonios relatados en la carta recibida en noviembre.
-¿Qué impresión le dejó el testimonio de James Hamilton?
Le puedo decir que es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe. Le agregué mi parecer, como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer, excediendo mi función al agregar mi parecer. Poco tiempo después, tres días antes de que mi cargo como promotor expirara, fui a hablar con el cardenal y le dije que en unos días más expiraba mi cargo como promotor de justicia y que me perdonara pero yo no estaba disponible para continuar en el cargo. Y fue en la víspera de dejar el cargo, cuando llegó a mí el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz. Era un testimonio un poco diferente a los anteriores. La parte de los hechos era muy similar y no dejaba dudas de que sí habían ocurrido. Pero la manera de relatar era diferente. El señor Cruz los contaba con mucha rabia. Yo entiendo la rabia de este señor ya que no es fácil exponerse contando este tipo de hechos. Lo escuché, hice mi informe y al día siguiente dejé mi cargo.
-¿Por qué usted no interrogó a Karadima después de los primeros testimonios que le parecieron tan verdaderos?
Porque esa no era mi misión. A mí no me habían dado esa atribución. Solo en el caso de que el cardenal me lo hubiera solicitado, yo lo hubiera hecho. Pero así mismo le aclaro que en ese caso me hubiera opuesto.
-¿Por qué?
Porque frente a los testimonios que había aquí no quedaba más que tomar una decisión. Y yo no podía tomar esa decisión.
-¿Qué decisión?
El cardenal tenía tres caminos: El primero era leer los informes y decir “los testimonios no me convencen”. Y tirar todo a la basura. El segundo, era llamar al acusado, escuchar sus descargos y comparar los testimonios con los descargos del acusado. Y si los descargos no le convencían, decirle “yo le pido a usted que deje su cargo en la parroquia y se retire”. El cardenal no puede sin el permiso de Roma devolverlo al estado laical, pero sí pedirle que él pida a Roma la dispensa del sacerdocio. Y el tercer camino es nombrar a tres jueces para que frente a los hechos ellos juzguen y tomen una decisión. Esa decisión podía ser resuelta por ellos siempre y cuando no se encontraran menores entre las víctimas. Porque si se encontraban menores ya es un delito y eso sí o sí debe ser informado a Roma. (Diversas fuentes consultadas por CIPER coinciden en que el caso Karadima llegó a Roma porque uno de los denunciantes, Fernando Batlle, declaró: fui abusado sexualmente y torturado psicológicamente durante toda mi preadolescencia –hasta los 19 años aproximadamente– por el sacerdote Fernando Karadima)
“Ver a James Hamilton exponerse en televisión me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron”.
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“No sólo hablé con el cardenal sino que comuniqué todo lo que había ocurrido a alguien superior a él, conté todo lo que yo había escuchado y cómo se había procedido”. (Eliseo Escudero)
-Como promotor entonces, cuando le tocaba investigar estos casos, ¿nunca interrogó a un sacerdote acusado de alguna conducta indebida?
En un par de ocasiones el cardenal me pidió que entrevistara a un acusado, pero eran hechos diferentes. Recuerdo a un sacerdote al que se le acusaba de tener relaciones con una mujer. Se presentaron los hechos, hice mis informes y el cardenal me pidió que entrevistara al acusado. Mi primera reacción fue decirle que creía que él debía ser quien entrevistara al acusado, pero si creía que debería hacerlo yo, lo hacía siempre y cuando me diera un mandato por escrito. Él lo hizo, y entrevisté a esta persona. Acabó fuera del sacerdocio. Ahora, en este caso, ni con mandato del cardenal hubiera entrevistado a Karadima porque el caso me daba asco. Y si el cardenal me hubiera dicho que la entrevista a Karadima la hiciera yo, le habría insistido que era él quien debía hacerla.
-Luego de que terminó su período como promotor, ¿qué ocurrió?
Fui sustituido en el cargo y unos meses después me enteré que el cardenal le había pedido la renuncia a Karadima como párroco de El Bosque. Pensé que esto era a raíz de los hechos presentados. Incluso eso fue lo que le dije a José Murillo por teléfono cuando por esos días me llamó para saber en qué estaba el caso. “Hay buenas noticias, el cardenal le pidió la renuncia a Karadima y dejó de ser párroco de El Bosque”, le dije. Mi sorpresa vino después, cuando me enteré por una persona muy ligada a Karadima, que el cardenal no mencionó en ningún momento las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque él ya había hecho mucho y debía cuidarse.
Supe también que sólo mucho tiempo después de que había renunciado, el cardenal le mencionó, muy de pasada: “hay unas acusaciones en su contra rondando por ahí que no tienen mucho fundamento”.
-¿Usted nunca le dijo nada al cardenal?
Mire, no solo hablé con el cardenal, sino que comuniqué todo lo que había ocurrido en esta investigación a alguien superior al cardenal. Le conté todo lo que yo había escuchado y cómo se había procedido en este tema.
-¿Y al cardenal qué le dijo?
Nuestra conversación fue después que salió el programa Informe Especial de TVN. Yo quedé muy mal con ese programa, incluso tuve un accidente vascular. Ver a James Hamilton, quien tenía tanto pudor de dar a conocer esto, exponerse así en televisión, me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron. Hubo mucha omisión en este caso… Así que fui a hablar con el cardenal y le conté lo de mi accidente vascular y le dije: yo soy una víctima más de Karadima. Y en esa ocasión le pregunté por qué él no se había acercado a las víctimas. El respondió que él era juez en esta causa y por lo tanto no podía acercarse porque debía tomar distancia. Y que él tenía sus razones para no recibir a James Hamilton. Evidentemente esa respuesta no me pareció, ya que él es el pastor y si de su rebaño se le acerca una oveja herida, él tiene el deber de acogerla.
Sacerdote Juan Díaz: “Tuve la impresión de que el cardenal tomaba con seriedad la denuncia”
No solo el relato del sacerdote Eliseo Escudero abre interrogantes sobre la lentitud de la iglesia para actuar en el caso Karadima. Otros dos testimonios de sacerdotes que hablaron con CIPER apuntan a lo mismo y contradicen lo que ha dicho el cardenal Errázuriz sobre esta investigación. El 25 de abril de este año, en su carta pastoral Errázuriz se refirió al tema Karadima y aseguró que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.
“Tuve la impresión de que (el cardenal) tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad”. (Juan Díaz)
El sacerdote jesuita Juan Díaz tiene otro recuerdo. Él afirma que supo la historia del filósofo José Murillo cuando era vicario de Educación, en 2003. A Murillo lo había conoció desde los tiempos en que éste intentaba ser sacerdote en el noviciado jesuita y Díaz era provincial de la orden. Murillo desistió de su intento en 1999, pero dice que por la amistad que trabó con Díaz y la confianza que le tiene, acudió a él cuando decidió contar su verdad.
A Díaz le refirió esencialmente la misma experiencia que luego repitió ante el fiscal Armendáriz cuando se inició la investigación judicial: toqueteos en los genitales, manipulación y un intento de masturbarlo del cual Karadima trató de hacerlo sentir culpable.
El sacerdote Díaz recuerda que se quedó impactado con el relato: “Yo nunca había escuchado cosas como esas referida a Fernando Karadima. Había escuchado cosas positivas como el carisma que tenía y cómo atraía a los jóvenes y también cosas negativas como que era manipulador, pero nada como lo que me relató José Murillo en esa oportunidad”. Y agrega: “el testimonio me pareció creíble porque conocía a la persona que me lo contaba, y lo veía afectado. Lo animé a que le escribiera una carta al arzobispo Errázuriz y me comprometí a entregársela”.
El sacerdote piensa que alrededor de un mes después de esa conversación Murillo le entregó la carta. “Los vicarios nos reuníamos semanalmente con Errázuriz y después de esa reunión le pedí unos minutos en privado. Ahí le conté que una persona que yo conocía y estimaba, José Murillo, me había relatado una serie de acusaciones que afectaban al padre Karadima. Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad.
-Fuentes eclesiásticas han sostenido que esa primera denuncia de 2003 era anónima.
-No creo que se refieran a esta carta porque yo le expliqué al cardenal quien hacía la denuncia y de qué se trataba.
-¿Recuerda si estaba firmada la carta?
-Mire, yo la leí y decía lo mismo que José Murillo me había contado a mí. No recuerdo si estaba firmada, aunque imagino que sí. En todo caso le aseguro que no me habría prestado para transmitir una denuncia anónima.
-Después de que entregó esa denuncia, ¿recibió alguna respuesta del cardenal?
-Nunca me tocó el tema de nuevo. Yo fui vicario hasta 2005 y nunca me dijo nada.
“No sé cuál puede ser la razón de que el cardenal no me haya vuelto a tocar el tema”. (Juan Díaz)
-¿Qué le parece que no le haya vuelto a hablar del tema ni haya canalizado esas denuncia hacia una investigación?
-No sé cuál puede ser la razón de que el cardenal no me haya vuelto a tocar el tema.
-¿Usted le preguntó alguna vez qué había pasado?
-¿Yo debía preguntarle?
-Con esa denuncia que a usted le pareció creíble no se inició ninguna investigación. ¿Qué explica esa actitud del cardenal?
-Sinceramente prefiero reservar en mi fuero interno mi explicación.
Sacerdote Rodrigo García: “Ezzati dijo: aquí hay una víctima y debe ser escuchada”
El testimonio del sacerdote Juan Díaz deja abierta una incógnita: ¿Qué hizo Errázuriz con la carta que le entregaron? Ni en el proceso canónico ni en la justicia civil hay registro de que él le haya dado curso a esa denuncia. De hecho, la primera acusación que recibe oficialmente el sacerdote Escudero contra Karadima es la que llega a hacer la ex esposa de Hamilton, un año después.
Consultado sobre esa carta, Murillo explica que “tiempo después de enviársela al cardenal la borré de mi computador. Me daba vergüenza, no quería que mi familia, por un error, la leyera.”
El sacerdote jesuita Rodrigo García es amigo de José Murillo desde 1997 y fue una de las primeras personas a las que éste le contó lo que había vivido en la Parroquia El Bosque. Se lo dijo alrededor del año 2002 y su relato, explica el sacerdote, fue coincidente con lo que el filosofo denunció más tarde ante la justicia: tocaciones, intento de masturbación y un largo periodo en el que fue manipulado y se lo hizo sentir culpable de esos hechos.
García dijo a CIPER que se sorprendió con el relato de Murillo y que por lo mucho que lo conocía, no tuvo dudas de que decía la verdad. Supo más tarde que había decidido denunciar estos hechos al arzobispo Errázuriz; se enteró de la carta enviada a través del entonces vicario de la Educación Juan Díaz y supo del silencio que guardó la autoridad. García dice que por ese motivo, en el segundo intento de Murillo, la denuncia fue presentada a Ricardo Ezzati, entonces obispo auxiliar de Santiago, actual arzobispo de Concepción y recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal. García fue el emisario de la carta y recuerda que se reunió con Ezzati el 11 de abril de 2005, en la mañana.
“La reacción del arzobispo Errázuriz ante la carta anterior hizo que intentáramos buscar otro camino (…) Monseñor Ezzati nos daba confianza”. (Rodrigo García)
-¿Por qué decidieron que era mejor hablar con Ricado Ezzati?
-Porque la reacción del arzobispo Errázuriz ante la carta anterior hizo que intentáramos buscar otro camino. Queríamos que alguien distinto del cardenal supiese de la denuncia y no quedase nuevamente todo a su discreción y sin más testigos. Al mismo tiempo, hubo un acto de confianza en que la Iglesia, desde dentro, haría alguna cosa. Monseñor Ezzati nos daba confianza.
-Él dijo recientemente que lo que recibió de usted fue una carta anónima, pero que le dio crédito porque la persona que se la llevaba era un sacerdote jesuita. ¿Por qué fue anónima la denuncia?
-Lo que ocurrió fue lo siguiente. Yo visité a monseñor Ezzati y le expuse el caso diciéndole que se trataba de una persona que yo conocía y que me daba absoluta confianza. Fue una exposición larga y detallada. Después de recibir de mí la denuncia, recibió también la carta. Efectivamente la carta no estaba firmada porque José no quería exponer su nombre en vano otra vez. Quería saber primero si lo iban a oír. Si Ezzati decía que quería hablar con el autor de la carta, se presentaría de inmediato. Y eso fue lo que ocurrió. Entonces no se puede decir que era una denuncia anónima. Eso suena a un sobre sin remitente con un autor inubicable. La carta la estaba avalando yo. Y el denunciante se presentó de inmediato.
-¿Que dijo Ezzati cuando leyó la carta?
-Dijo casi textualmente: “aquí hay una víctima y debe ser escuchada. Dígale que venga”. Fijó una reunión que se llevó a cabo cerca de un mes después. Acompañé a José a la oficina y se reunieron solos. Recuerdo que José salió conforme, tranquilo, creyendo que había sido escuchado.
El sacerdote García agrega que fortuitamente se encontró dos veces más con Ezzati en distintas circunstancias y que el obispo, tomando la iniciativa, se le a acercó a hablarle sobre el tema. La primera vez le dijo “lo suyo está avanzado”. La segunda vez, a fines de 2005 le comentó “lo suyo está en manos del cardenal”.
Esta versión es coincidente con lo señalado por el promotor de justicia Eliseo Escudero, quien declaró que a fines de 2005 recibió una denuncia notarial que tenía la firma de Ezzati como respaldo.
Pese a todos los testimonios que ya estaban disponibles en 2005, la investigación eclesiástica que dejó Escudero al terminar su cargo, solo se retomó en septiembre de 2009, cuatro años después, cuando se designa al sacerdote Fermín Donoso Espic.
“Ezzati dijo casi textualmente: aquí hay una víctima y debe ser escuchada. Dígale que venga”. (Rodrigo García)
Así lo confirmó el sacerdote en su declaración ante el fiscal Xavier Armendáriz: “Por encargo del cardenal Errázuriz desde septiembre del año pasado me desempeño como promotor de la justicia de la iglesia para investigar posibles conductas indebidas por parte del sacerdote Fernando Karadima, causa que se inició en 2003 ó 2004, iniciada como Promotor de Justicia por el padre Eliseo Escudero, quien renunció al cargo por expirar su plazo”.
Consultado por el diario The New York Times, Errázuriz declaró que en 2003, al conocer la primera denuncia de Murillo “lamentablemente no la juzgué creíble”.
¿Hasta cuándo siguió creyendo increíbles las acusaciones el cardenal? Porque lo cierto es que desde 2006 a 2009 las instancias pertinentes del Arzobispado de Santiago no dieron señales de investigar a fondo la veracidad de las acusaciones de los cuatro profesionales y de la ex esposa de uno de ellos, a pesar de las recomendaciones de varios sacerdotes, entre ellos el propio promotor de justicia Eliseo Escudero.
Sólo el cardenal Francisco Javier Errázuriz puede responder.
CRONOLOGÍA BÁSICA
2003. José Murillo relata al sacerdote Juan Díaz -vicario de Educación del Arzobispado de Santiago- su historia de abusos como víctima de Karadima.
2003. Un mes después, Murillo le entrega una carta a Juan Díaz con su testimonio. Díaz relata que esa carta se la entregó al cardenal explicándole de quien se trataba e insistiendo en que le parecía creíble lo relatado. Hace unas semanas Errázuriz dijo al diario The New York Times que la denuncia de Murillo “lamentablemente no la juzgué creíble”. No dijo entonces que esta denuncia se la había entregado, respaldándola, su vicario de Educación.
2004, mayo. El promotor de justicia Eliseo Escudero recibe las denuncias contra Karadima presentadas por María Verónica Miranda, por entonces esposa de James Hamilton. La acompaña la madre éste. Escudero las oye por instrucciones de Errázuriz. Le envía un informe en el que juzga creíble lo relatado.
2005, 11 de abril. El sacerdote Rodrigo García se reúne con el obispo Ezzti para ponerlo al tanto de las denuncias de Murillo contra Karadima. García dice que recurrieron a Ezzati porque “queríamos que alguien distinto del cardenal supiese de la denuncia y no quedase nuevamente todo a su discreción y sin más testigos.” García le entrega a Ezzati una carta de Murillo, sin firma. Ezzati dice que quiere conocer al denunciante.
2005, mayo. Cerca de un mes después, Murillo relata personalmente su historia al obispo Ezzati. Este le pide que haga una declaración notarial de su testimonio.
2005, 4 de noviembre. El sacerdote Escudero recibe la carta de José Murillo, la cual viene con la firma Ezzati avalándola. Dice Escudero: “al leerla, me dio una vez más la impresión que estábamos frente a hechos que tenían fundamento, así que por segunda vez, hice mi informe y aparte de incluir mi parecer sobre la veracidad que me daban los hechos, puse que en caso de tomarse la acción de sacar al sacerdote Karadima de la parroquia, se debería hacer antes una auditoría”.
2006, enero. Escudero recibe la declaración de James Hamilton. El sacerdote afirma: “a partir de ese momento teníamos dos testimonios directos… Era imposible no creerle… es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe, le agregué mi parecer como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer.
2006. Poco después de Hamilton, Escudero recibe el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz, el cual tampoco “dejaba dudas de que los hechos sí habían ocurrido”. Escudero dice que ”lo escuché, hice mi informe y al día siguiente dejé mi cargo”. Desde entonces y hasta septiembre de 2009 no hay investigación eclesiástica sobre el caso.
2006, septiembre. Errázuriz le pide a Karadima que deje el cargo. Lo reemplaza el sacerdote Juan Esteban Morales. Escudero interpreta este hecho como una consecuencia de la investigación que ha llevado adelante. Más tarde se entera de que el Cardenal le ha pedido a Karadima que deje el cargo sin mencionarle la investigación, argumentando que debe cuidar su salud. CIPER recogió testimonios parecidos en el entorno de la parroquia El Bosque: la salida de Karadima y su reemplazo por Morales se explicó oficialmente como un asunto de la edad del sacerdote. Por ello, muchas personas se enteraron de las acusaciones de Karadima recién en abril de 2010 con el programa de Informe Especial.

Leído todo lo anterior, y vistos los reportajes y declaraciones de las victimas,me pregunto si el Señor Errazuriz podrá dormir tranquilo, ¿ Que dirá su conciencia? de verdad resulta patético verlo dando explicaciones y amparando a un verdadero delincuente .- Es lamentable que este tipo de gente le haga tanto daños a la Iglesia Católica y a todos quienes profesamos su doctrina.- En resumen creo firmemente que mi mejor contacto con Dios es conmigo mismo y no a través de estos verdaderos pecadores.-
[...] This post was mentioned on Twitter by ciper chile, Partido Progresista, Claudio Ramos , fundación, Claudio Ramos and others. Claudio Ramos said: http://ciperchile.cl/2010/12/01/habla-primer-investigador-eclesiastico-de-karadima-%E2%80%9Cel-caso-me-daba-asco%E2%80%9D/ [...]
Después de todo, queda la impresión clara del enorme poder que adquirió el sacerdote Karadima a través del tiempo. Ese poder que, con el agregado de enraizarse entre los más afortunados, socioeconómicamente hablando, es el que le permite dilatar su desprendimiento del tronco eclesiástico. No creo que sea fácil para mucha gente formada por él autoinvolucrarse en el escándalo, contribuyendo a su desenmascaramiento. Por otra parte, su círculo más cercano, evidentemente involucrado desde la omisión, hasta la concomitancia, no tiene otra salida que cerrar filas y negarlo todo. Creo sinceramente que esta es la parte más oscura y dañina de esta iglesia; esta parte que ha convivido históricamente con las esferas del poder económico y ultraconservador. No puedo imaginarme hechos así en el contexto por ejemplo, de la teología de la iberación, en donde se busca una iglesia más humana y comprometida con los que más sufren; una iglesia más auténtica en su identificación con las ideas de su fundador.
ME DAN GANAS DE LLORAR AL LEER TODO ESO, QUE TREMENDA LA VALENTIA DE JOSE ANDRES EN INSISTIR EN SU DENUNCIA SABIENDO QUE SOLO LE ACARREARIA MALOS RATOS, FRUSTRACION Y DESILUCION, QUE TREMENDO EL ESFUERZO QUE HIZO POR CONSEGUIR HACER LO CORRECTO, Y EN BENEFICIO DE MUCHOS MAS EN EL FUTURO. LAS PERSONAS QUE SI DEBÍAN ACTUAR CON RECTITUD, NO LO HICIERON. QUE VERGUENZA CARDENAL ERRAZURIZ TENERLO A UD EN NUESTRA IGLESIA, GENTE COMO UD. ES LA RESPONSABLE DE QUE LA GENTE SE ALEJE Y NO CREA EN ELLA Y MUCHO MENOS EN SUS SACERDOTES. ,
Agradezco tener acceso a estos detalles, por muy dolorosos y escabrosos que resulten. Creo que es necesario saber, con toda la reiqueza posible en los detalles. No por morbosidad, sino para que aquellos que aún dudan, no puedan desmentir ni desconocer la cantidad enorme de evidencias que existen, las coincidencias en los relatos de muchas personas, de distintos ámbitos, laicos y religiosos. Aquí estamos hablando de hechos graves, que han intentado ser ocultados a través de hechos tanto o más graves. El silencio no es casual, la verdad que duele o incomoda se tiende a ocultar. Me alegra escuchar al sacerdote Escudero decir que el caso le daba asco, aún cuando suena muy fuerte. Es para sentir asco, es aberrante y ante hechos así debemos sentir horror. Me imagino el horror que debe sentir un sacerdote que ha hecho su opción de vida dentro de la Iglesia, de ver que en su interior se cometen atrocidades de este tipo. También me imagino su impotencia al ver que, pese a las evidencia, el caso no avanzaba en su escalerecimiento y que no se tomaban decisiones. Cuando Escudero nos dice "soy una víctima más de Karadima", le creo profundamente. En un caso así hay mucha víctimas, muchos que nos sentimos afectados de manera indirecta, dañados, traicionados, escandalizados. Pese a todos los cuestionaminetos que puedan existir por el tiempo transcurrido, sostengo que nunca es tarde para hablar y que lo que uno pueda hacer para que estos hechos se sepan, se denuncien y no se minimicen ni olviden, tiene un sentido enorme: no hacernos cómplices, manifestar una postura clara, aunque nadie nos la pida. M. Soledad.
Gracias Ciperchile por seguir informando sobre este tema. Mi mas profunda admiracion y respeto a las victimas de Karadima que lucharon durante tanto tiempo contra el poder, el silencio y la desidia de quienes debian escucharlos y ayudarlos.
[...] FUENTE :http://ciperchile.cl/2010/12/01/habla-primer-investigador-eclesiastico-de-karadima-%E2%80%9Cel-caso-... [...]
El Sr.Errazuriz debe renunciar " por hacerse el leso" con este horroroso caso.Los denunciantes de Karadima merecen nuestro reconocimiento y respeto por su valentía al denunciarlo.
Cuánto sufrimiento de las víctimas, pero al menos en tan largo proceso personal encontraron sacerdotes dispuestos a escucharlos, a creerles en la verdad y a cumplir bien con su responsabilidad. Comportamiento ejemplar en la Iglesia Católica habiendo abandonado muchos obispos su real misión preferentemente misionera y pastoral que así se alejaron del corazón y de la esperanza de muchos feligreses, tan necesitados en su vida cotidiana. Qué triste por Monseñor Errázuriz terminar así su gestión en la Iglesia pese a sus muchas condiciones. La pregunta que yo me hago es ¿Por qué el Vaticano opta ahora por obispos tan conservadores, con mucho de soberbia, encerrados en política de salón, intelectuales cerrados en posiciones poco científicas pese a pruebas en contrario, negándose a las evidencias que no les agradan, con distancia clara del pueblo cristiano, con opción evidente para relacionarse con sectores tradicionales de nuestra sociedad y, sobre todo, sin preferencia clara y nconcreta por el trabajo pastoral directo? Lo insisto pues el Papa y ellos son los que dan la clave para lo que define y hace amable (de amar) a la Iglesia Católica. No es posible olvidar la tremenda cercanía e identificación que ella alcanzó en los años 70, 80 y 90 en la mayoría del pueblo cristiano, no así en el grupo más conservador, ahora favorecido. Felizmente queda claro que en este proceso, hubo un grupo de sacerdotes que cumplió muy bien con su responsabilidad y todos tienen en común una relación amplia y directa con los fieles sufrientes, cualquiera sea la razón. No sólo teorizan, olvidando al Cristo dolorido y esperanzador con quienes tantos y tantas se identifican, sino se la juegan por hacerlo vívido. Hoy, dolor e incertidumbre en las víctimas por haber tenido que exponerse, mas su dolor e incertidumbre podrían tener un sentido muy trascendente en beneficio del pueblo cristiano: Podría ser la base de cambio en autoridades de la Iglesia Católica Chilena, tanto en su sensibilidad y definiciones como en su acción frente a estas situaciones y frente a todo abuso que dañe a alguien más débil. Ahí sí volverían a ser discípulos y colaboradores de Jesús el Cristo, abriendo sus puertas para salir al mundo real y, sobre todo, para que entren al banquete todos los invitados del Señor.
Felicito al sacerdote Escudero por su valentía de mostrarnos el verdadero papel que ha tenido Errazuriz en el caso Karadima. En su conciencia le debe pesar que el encubrir lo que estaba pasando ha afectado ha muchas personas que han sido victimas del abuso.
Amigos de CIPER: Antes estas evidencias del grave Caso Karadima, lo primero que debió hacer el cardenal Errázuriz en la Misa del Bicentenario celebrada en el Templo Votivo de Maipú, es ARRODILLARSE para pedir PERDON por sus graves fallas y silencios por las barbaridades de este sujeto de El Bosque. No puede ser que el poder del dinero pueda más que el sufrimiento y abusos contra seres humanos...Donde están las enseñanzas del P. José Kentenich y Jesús de Nazareth en todo esto, tan sordido? Por eso NO nombran todavía a su Sucesor en la arquidiócesis de Santiago, hay que terminar la tarea sucia... No hay derecho y el Laicado y Feligresía se merecen más que una explicación... ¿En manos de quíenes estamos? ATTE.
Con el beato Cardenal J.H.Newman brindo por el Papa, pero primero por mi propia conciencia. Creo que la noción de "pecado social" aplicada hasta el momento a las situaciones de injusticia en la sociedad civil, deben aplicarse también a la sociedad de la Iglesia. Del mismo modo, así como, en un momento de nuestra historia, se defendieron con valentía los derechos humsnos, así hay que defender hoy los derechos del Pueblo de Dios gravemente dañados. En razón de todos los años transcurridos, se ha sido injusto con el P. Karadima; se lo ha sido con las víctimas; se lo ha sido por igual con el bien común de toda la Iglesia. Me siento solidario en el pecado social, por haber hecho denuncias en el caso concreto y haber confiado en quienes la recibieron. Siento que nunca es tarde para sumarse a la denuncia en relación a la violación de DD.HH. del Pueblo de Dios. En este terreno, claramente hay responsables directos de daños pastorales que no será fácil recuperar. Si San Ignacio de Antioquía dijo que allí donde está el obispo, allí debe estar la Iglesia; se puede afirmar, por igual, que allí donde está la Iglesia, allí debe estar el obispo. Y, al parecer, no lo ha estado.
Felicitaciones por toda la información que lograron recabar y por insistir con este tema para lograr, de alguna manera, justicia en la tierra. No puedo estar menos que indignada con los dichos del arzobispado hoy en La Tercera, a propósito de este artículo de CIPER. Dicen que estas declaraciones del Sr. Escudero son reflejo de "su deseo por no asumir solo la culpa por el retraso de la investigación". ¿Puede haber una actitud más cobarde que esta por parte de las autoridades de la Iglesia? Acá lo que hubo fue falta de responsabilidad de parte de quienes debieron dar curso formal a la investigación y evidentemente no es "culpa" de Escudero. ¿Por qué no son humildes y asumen que fueron ellos y especficamente el Sr. Errázuriz el principal "responsable" de no cumplir con las responsabilidades de su cargo? Y me pregunto... ¿será que Karadima ademas de conocer secretos de muchos poderosos del país a través de la confesión, conoce también "secretos" del Sr. Errázuriz? Será por estas mismas razones (o secretos...) que ni la investigación de la PDI ni la justicia civil encontraron delito en ninguna de las acciones de Karadima y su círculo. Mientras tanto seguiré confiando en que la justicia divina actuará en este caso.
Los sacerdotes tienen una doble vida. A sus feligreses; le hablan de amor, misericordia, fidelidad, solidaridad con el que sufre y de tantas otras cosas bonitas. Pero lo malo, es que borran con el codo, lo que escriben con la mano. Lo malo, que unos cuantos sacerdotes, le han hecho un gran daño a la Iglesia, a Cristo y eso va a costar mucho subsanar. ¿Cuánto costará ganarse nuevamente la confianza de los católicos? El cura Karadima, no ha sido lo suficiente hombre para enfrentar lo que cometió con católicos que creyeron en él y lo eligieron como "su guía espiritual". Dicen, lo que sube, baja. La Iglesia, lamentablemente cada día, va perdiendo su credibilidad.
Encuentro complicado el caso, porque no puede descartarse que los denunciantes, siendo sólo 4, se hayan puesto de acuerdo entre ellos. Llama mucho la atención que sean tan pocas las denuncias, tomando en cuenta que Karadima tiene una labor de tantos años y con miles de personas. Es más, hubo muchos testigos que no concordaron y tienen otra idea opuesta. También, es significativo que los denunciantes disfrutaron de viajes y beneficios a costa de la Parroquia y cuando dejan de recibirlos denuncian. Pienso que hay que investigar con objetividad.
que sera lo que se quiere ocultar? estara Errazuriz "metido"? tanto ocultismo.....tantos años encubriendo con un "no le encontre creible en su momento" como manifesto el Cardenal a un diario extranjero. que mas queria? no lo quiero pensar
Karadima, un cura que causa repugnancia.
Todo los abusos sexuales que son verdqderos son nada al lado de la mentira continua del cura K y la iglesia catolica en general....la mentira destruye desde los cimientos a ellos mismos y a la iglesia
Hace pocos dias escuche a alguien decir que mientras en medio oriente no dejaran de matar mujeres el no iba a respertar la religion musulmana. Claro que el señor va todos los domingos a misa a lavarse las culpas que acumula en la semana. Usando el criterio de este individuo, hace rato que deberiamos mandar al a iglesia catolica a freir monos. Y esta tropa de tragabiblias aun se cree que tiene algo de moral para venir a manejar la vida del resto del mundo. Seguro que los seminaristas van a empezar subir de numero, quien no quiere ser parte del mejor refugio de pedofilos que ha existido en la historia!!!!!!!!!!!!!!!
Don Eliseo: A muchísimos de los chilenos también nos da asco. No sé por qué no TODOS han manifestado el mismo asco. Para los que SÍ están asqueados, pido que los que callaron o se demoraron en acoger SERIAMENTE las denuncias den una explacación en una CADENA NACIONAL.
EL SEÑOR CARDENAL ERRAZURIZ DE NUESTRA IGLESIA QUE LLAMAMOS "ESPOSA" DE JESUCRISTO, COMO RESPONSABLE ANTE LOS MALES QUE EL DEMONIO EJECUTA DENTRO DE ALGUIEN, SABE COMO SE ATACA EL MAL, DE RAÍZ, ESTO ES SIN JUZGAR PUBLICAMENTE PORQUE ES UNA FORMA COMO EL PODER DE LA IGLESIA SE EJERCE.
Creo firmemente que la iglesia católica no tiene moral para enseñar, ya que no han seguido el ejemplo de Cristo, es un poder político religioso corrupto. Las iglesias evangélicas dan mejor ejemplo que ellos que son arrogantes y soberbios creyéndose tener el poder en Chile. El señor Errázuriz debiera renunciar por tapar este caso. Los curas también deben ser juzgados al igual que cualquier otro ciudadano que comete un delito tan atroz e inaceptable como los hechos aludidos.
la iglesia en su cardenal errazuriz tiene que pèdir perdon, solo cuando este verdaderamente arrepentida de los hechos y tenga el firme proposito de enmendar el daño causado. son muchos mas los casos como este que la iglesia calla
Excelente periodismo. Ante lo opaco y turbio del comportamiento de la iglesia catolica (IC) ustedes responden con transparencia y con honestidad. Sin embargo un lector chileno, sorprendido y dolido por hechos tan negativos observados en guias y pastores que se dicen seguidores de Jesus, puede perder de vista la enormidad de las 3 dimensiones de esta corrupcion : La dimension temporal, la dimension geografica y la dimension institucional. En efecto la historia nos dice que desde hace siglos, en numerosos paises, papas, cardenales, obispos y sacerdotes han mostrado su interés por la vida afectiva-sexual y por las riquezas y el poder. No todos, sino una parte de ellos. Y que la institucion los ha protegido, no se ha pronunciado claramente y no los ha puesto a la disposicion de la justicia habiendo catolicos, generalmente jovenes, lesionados psicologicamente, socialmente y en sus Derechos Humanos. Es indudable que el sacerdote Karadima y el Cardenal Errazuriz prefirieron valores que no eran los de Jesus pero lo mas importante es que su comportamiento indica que la institucion necesita una urgente reforma moral por respeto a esos millones de seres humanos que la mantienen por adhesion a Jesus. La jerarquia no ha asegurado la fidelidad a Jesus. Los catolicos de buena fé debieran preguntarse que deben hacer ellos para volver al camino abandonado. Elegir un comité de laicos que asesore al parroco, al obispo y al papa y abolir el celibato me parecen medidas de sobrevida basicas.
todo esto es tan lamentable. y pensar que estos personajes se creen los dueños de la verdad. la mejor manera de terminar que ellos es empezar a ignorarlos. no existen. asi se daran cuenta que valen menos que una caluga. y en el corto tiempo van a desaperecer. por que para alla van. a desaparecer. veanlos tiempos historicos. y dense cuenta lo rapido que van las cosas. la iglesia catolica va en un acelerado proceso de destruccion. irremediable y sin vuelta. propongo que con esos edificios de tan mal gusto -copia burda de arquitectura europea - se puedan ocupar como talle res ocupacionales para reclusos en proceso de capacitacion para reincertarlos. serian mucho mas utiles que ahora. que pasan cerrados y vacios. si alguno panelista se le ocurre alguna idea a estos fines seria muy bueno su aporte. porque es la unica manera de empe zar a mirar el futuro inmediato. gracias
Me da mucha pena leer a algunos de los que intervienen, especialmente al señor Garabito. No creo que sea esa una manera de discrepar con altura. Lo que ha estado ocurriendo en la Iglesia es lamentable. Sin embargo, en estos mismos días, ha habido no sólo muchas Primeras Comuniones; peregrinaciones importantes (casi un millón de personas) a Lo Vásquez y otros lugares; confirmaciones de adultos. Felizmente Dios es más que la Iglesia y, sobre todo, más que la Iglesia en una determinada situación coyuntural. Creo que no fuimos pocos los que, en su momento, defendimos los DD.HH. de tantos, sin preguntar a nadie de dónde venía ni para dónde iba, simplemente en consideración a su dignidad humana.Y lo haríamos de nuevo, a pesar del señor Garabito. Atte.
El Sr.Errazuriz debe renunciar, es una verguenza su encubrimiento en este horroroso caso. la lentitud de la iglesia en la investigacion es solo falta de tino y sentido de la verdad.
1. Lavado de dinero en el banco del Vaticano 2. Abusos sexuales por parte de curas con poder de la Iglesia Católica 3. Se encubren los delitos de abuso sexual, se callan las denuncias en vez de sacarlas a la luz, se dilata la investigación en detrimento de la víctimas. 4. Siguen en el poder dictando las reglas morales sobre lo que es bueno y malo para ganarse el cielo. ¿ Cómo se llama todo esto? Para mi no tiene otro nombre que abuso de poder y corrupción.
Después de todo lo que se ha sabido, realmente no entiendo como Errázuriz tiene cara de salir en Navidad hablando sobre solidaridad, bien común, la pobreza y la Justicia, cuando él ha sido uno de los promotores mas feroces de las injusticias y la falta de caridad. Porque por sus intereses personales y familiares (recuerden que su segundo apellido es Ossa, el segund a bordo en la Parroquia del bosque es sobrino del Cardenal) pasó por sobre el dolor y la humillación y el abuso que sintieron los denunciantes ante su inexplicable desidia.
Toda la situacion Karadima no hace mas que reflejar 1) Que Karadima es un caso de homosexualidad latente y que es una sexualidad enferma no por lo de ser homosexual sino por la desviaciones de abuso de poder y desviacion manipulativa en sus expresiones de intimidad sexual del cual se hizo parte principal. El desconocimiento de la Iglesia a traves de su jerarquia no hace mas que reflejar que siempre los clerigos con poder van a defender mas la Institcion que el mensaje cristiano.
Contertulios: Junto con desear un muy buen año a todos los lectores y en particular al equipo de Ciper, quería comentar que el presente artículo me parece notable. Y digo esto, porque la información que aporta, ordena el naipe en cuanto a conocer las responsabilidades que han tenido cada uno de sus protagonistas. Las cosas que me quedan claras son: Los denunciantes son unos héroes que se han expuesto de un modo valiente en pro de que se conozca la verdad, con un sacrificio personal gigantesco. Karadima es un enfermo psiquiátrico que ha causado un daño a muchas personas, partiendo por sus víctimas directas. Él debiera estar internado en un hospital en el patio de los locos para evitar que siga causando daño. Él, quizá, también es una víctima de atrocidades que también sufrió. (Lo mismo pudo haber ocurrido con el padre Diego Ossa.) Nuestro Arzobispo Errázuriz es un ser de la peor especie. Errázuriz amparó, protegió e hizo todo lo posible para encubrir a un loco abusador con mucho poder político. Si existe el Infierno de seguro se a ir derechito para allá. Lo mismo que Juan Pablo II, defensor acérrimo de Maciel. Finalmente, envío un saludo muy especial para la inteligente y encantadora Mónica González. Cordialmente, Sergio
Re. Sr Octavio Artigas 31-12-10. Las personas mencionadas tienen esta actitud porque ellos saben que no existe un dios. Entonces ningún castigo.
Según mi modo de ver, esta noticia e investigación confirma rotundamente, que esta institución llamada iglesia católica es invasiva y castradora del pensamiento. Tarde o temprano se sabrá - todo lo oscuro que es - ésta famosa institución...
El Casdenal Errazuriz ha sido un ENCUBRIDOR de los crímenes de Karadima y el Obispo Arteaga también; como católico obsrvante les pido a ambos que se retiren a una vida de oración a expiar sus graves PECADOS SOCIALES. Un encubridor de Karadima no debe seguir siendo Vice canciller de una Universidad tan importante como la UC ni menos el encargado de Pastoral`¡¡¡¡¡¡¡ Monseñor Ezzatti, por favor sáquelo de una vez.
Me parece lamentable lo sucedido con el caso Karadima. Me parece repugnante los escandalos sexuales cometidos por miembros del clero, me parece inaceptable la supuesta omisión de las autoridades. Sin embargo, me parece injustas las descalificaciones hacia la Iglesia, y sobre todo por aquellos sacerdotes y religiosos honestos que se la juegsn día a día y que incluso han dado su vida por la causa de Cristo. Respecto a lo señalado por el Sr. Garabito, me parece que no está a la altura de las circunstancias.
tengo una sensación de impotencia al leer todo esto, me preocupa el poder del obispo errazuriz. Sacerdotes, obispos , escudero etc todos sabian y no podian hacer nada? Esta es la iglesia que formo Jesucristo? Es una verguenza haber tenido este cardenal, le pido que por favor no siga hablando ya que sigue escandalizando a los que participamos de la iglesia. Que pena que el unico camino para que salgan estas cosas y se limpie la Iglesia sea denunciarlo a la prensa , ya que la Iglesia no es confiable, dependemos de la calidad moral de quien la dirije.
Nada me extraña, fui novicio benedictino y me retiré cuando cuestioné al superior Gabriel Guarda, profesor de la U. Católica y premio nacional de historia, quien reintegró a un monje que se paseó por varias casas monásticas incluso en Argentina, y de todas fué expulsado por su conducta homosexual. Al cuestionar al superior Guarda este respondió diciendo que yo "tenía una crisis idealista" y me enviaron a un analisis con el Sicologo Joaquin Alliende Luco, que para entonces revisaba a los estudiantes del Seminario Pontificio Mayor de Santiago, esto ocurrió por el año 1987.
Que tremenda pena me da, al leer esta injusticia, como Catolica, como puedo defendes a mi Iglesia con estos antecedentes?? como puedo enseñarles a mis hijos a confiar en Dios y a creer en El, si los representantes en la tierra realizan estos actor criminales? Estos casos son los que nos dejan perdidos, sin respuestas... La Fe nunca duda, pero por Dios que dificil lo hacen las mismas personas que debieran aconsejar y guiar. Solo dejar mis agradecimientos a CiperChile por una vez mas entregar la informacion clara, tal cual es...
Continúo viendo todos los dias, entre 8,00 y 8,30 a Tomislav Koljatic, " iluminado " de Karadima cuando llega a la catedral de Linares. Con su sonrisa y su aire de que aquí no ha pasado nada. Toda la cúpula de poder de esta Iglesia se ríe de nosotros. Errázuriz, Ezzatti, Karadima, etc., son la misma cosa. Estoy asqueado con el catolicismo. Solo puedo decir que cuiden a sus hijos pequeños de estos lobos disfrazados de corderos para que no hayan mas abusados, pues esto va a seguir ocurriendo o piensan que ya terminó ?? ....
Después todo eso el señor Errázzuriz le han regalado una casa de 260 milliones y el duerme tranquilamente. Sr Ezzati va visitar a Karadima y trae un regalo por la navidad... En Holanda hay miles de victimas de abusos sexuales y ellos reciben 10.000 hasta 100.000 Euros como compensación de la i.c. Propongo que se venda la casa del Sr. Irázzuriz y con el dinero imdemnizan a los víctimas.