El doctor James Hamilton fue “abusado sexual y psicológicamente por su director espiritual antes y después del matrimonio”. Así de taxativa es la sentencia definitiva de nulidad de su matrimonio religioso confirmada por el Tribunal Eclesiástico de Apelación hace pocos días. El fallo se pronunció además sobre la veracidad de los dichos de Hamilton y de los otros tres profesionales que acusaron a Karadima de abusos sexuales: “Su testimonio es sincero y veraz. Sus declaraciones concuerdan con las de los testigos. Los relatos son coherentes y convergentes”. El dictamen se convierte así en un precedente ineludible para el juicio canónico que enfrenta Karadima.

En una vía paralela a la justicia civil y que para la Iglesia Católica reviste la máxima importancia, el Tribunal Eclesiástico de Apelación calificó como verdaderas -y por segunda vez- las graves acusaciones del doctor James Hamilton en contra del sacerdote Fernando Karadima.
El dictamen confirmó por decreto la sentencia de mayoría del Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Santiago emitida el 27 de agosto pasado, cuando tres jueces afirmaron que Hamilton fue “abusado sexual y psicológicamente por su director espiritual, antes y después del matrimonio”, por lo cual su matrimonio era nulo.
El tribunal de apelación, integrado por los sacerdotes Jaime Ortiz de Lazcano Piquet (vicario judicial), Jorge Murillo y monseñor Juan Luis Ysern, vicario judicial del Tribunal Metropolitano del Arzobispado de Santiago, confirmó la primera semana de noviembre la sentencia anterior en un breve fallo.
Con esta resolución no sólo se anula ante la Iglesia Católica el vínculo matrimonial de Hamilton con María Verónica Miranda, sino que también el Derecho Canónico valida la principal causal invocada por la pareja: el abuso reiterado de Karadima. Y en ello, el fallo es claro y taxativo.
El tribunal de primera instancia remarcó “la gravedad del impacto destructor profundo que la situación de abuso produjo en el señor Hamilton, hasta el punto de hacerlo perder la claridad para distinguir entre el bien y el mal, lo correcto de lo incorrecto. Y de saber si él era el inductor o el inducido, el culpable o la víctima”.
El tribunal de segunda instancia refrendó ese fallo en todos sus puntos centrales.
LAS REVELACIONES DEL FALLO
La sentencia de primera instancia concedió la nulidad del matrimonio de Hamilton y María Verónica por dos votos contra uno el 27 de agosto de 2010. Fue emitida por su presidente, el presbítero Eugenio Zúñiga San Martín (quien ofició como juez instructor, investigador y relator de la causa); y los jueces monseñor Bernardo Herrera y el sacerdote Miguel Ángel Ferrando Palacios.
En el documento oficial del tribunal, que se constituyó por primera vez el 12 de junio de 2009, se identifica a James Hamilton como el “actor” y a su ex esposa como la “convenida”. Su misión: discernir si las causales invocadas por los contrayentes eran validas para anular el matrimonio religioso realizado el 20 de octubre de 1992.
Entre los muchos testigos, dos de los acusadores de Karadima ante la justicia civil declararon en este juicio eclesiástico: Juan Carlos Cruz y José Murillo. También lo hizo el sacerdote Juan Esteban Morales, párroco de la Iglesia El Bosque, quien puso en duda las acusaciones de Hamilton en contra del sacerdote que hasta hace pocos meses controlaba esa iglesia y la Unión Sacerdotal que se formó a su alero.
El fallo comienza relatando los antecedentes familiares de Hamilton. En esas páginas está la separación de sus padres cuando él tiene 10 años; el momento en que su padre asesina a la nueva pareja de su madre y termina en la cárcel y la soledad y vulnerabilidad emocional que ello le provoca. Allí se produce su encuentro con Karadima, quien lo acoge, se ofrece a ser su padre espiritual y a mostrarle el camino a la santidad.
Luego vienen las descripciones de las distintas formas de acoso sexual del que fue víctima. Un ataque reiterado y a la vez mezclado con la constante apelación a la santidad. Karadima -acusa Hamilton-, lo presiona sexualmente todas las semanas y cada vez que esto ocurre, el sacerdote y su guía espiritual le dice que es un pecado menor. Y lo premia.
A las pocas semanas del primer ataque, “fui premiado con un gesto de confianza máximo: fui incluido en el grupo íntimo, que ingresaba a su pieza…luego fui nombrado presidente del grupo parroquial… frecuentemente me tocaba realizar charlas de espiritualidad y cristianismo a los jóvenes del movimiento”, declaró Hamilton.
El ataque sexual continuó. También los premios. En su declaración ante la instancia judicial eclesiástica, Hamilton recordó que en aquellas oportunidades en que se negaba a acudir a las invitaciones que le formulaba el sacerdote, Karadima le reclamaba que estaba “con la maña”.
El inicio de su pololeo con María Verónica concitó el rechazo de Karadima. A esa oposición, declaró Hamilton, él respondió terminando la relación amorosa. Tanto le importaba la opinión del sacerdote, que integrarla a la parroquia El Bosque fue el próximo paso del entonces estudiante de medicina como única forma de que la aceptara.
En su declaración, María Verónica estima que Karadima vio en ella “una persona dócil que obedecía a sus mandatos y por lo tanto, podía casarme con Jimmy”.
Después de entrevistar a los testigos sobre esta etapa de la vida de Hamilton y de María Verónica, el tribunal concluye que: “Lo que hemos recogido hasta ahora muestra que el Actor, desde el comienzo, entregó su persona, su presente y su futuro en manos de quien era en algún sentido su padre y en otro sentido el director de su conciencia. Su aspiración a ser sacerdote, que veía en otros jóvenes de la parroquia, lo estimulaba a esa entrega. Los abusos sufridos generaron una especie de complicidad en el mal, cuya clave tenía el sacerdote en sus manos. Él le decía lo que había que hacer en todos los terrenos. En lo espiritual, en lo parroquial y en lo afectivo, porque todo caía bajo su poder. Hasta el punto de comenzar a vivir una doble vida; porque por un lado estaba su situación pública ejemplar e intachable frente a los jóvenes de la parroquia y por otro, esta reincidencia en una falta contra la castidad y la fidelidad en el pololeo y en el matrimonio”.
Diversos testigos corroboran el poder de Karadima sobre Hamilton. Su madre declara: “Yo fui poco punto de referencia válido para Jimmy: lo era el padre Karadima, El mandaba y ordenaba toda su vida, hasta las vacaciones”.
El tribunal eclesiástico sentenció además que el influjo total de Karadima dio como resultado “una negación de lo que le decía su conciencia y un sometimiento a la conciencia de otro, que le dictaba lo que tenía que hacer hasta en las cosas menores y domésticas”. Y concluye: “Se ve así la anulación completa de la persona en su intimidad y la grave falta de discernimiento en las decisiones fundamentales de su vida”.
Todos los testimonios que se recibieron en el tribunal son coincidentes. Salvo uno. Un testigo que no es identificado declaró: “Este matrimonio fue normal hasta que sus niños tenían 10 años con toda la familia incorporada a la parroquia. Pero el padre de la señora Miranda les regaló una casa en un condominio a todos sus hijos. Allí se produjo una atracción del doctor Hamilton por la hermana de la señora Verónica. El padre Fernando le dijo que se cambiara de casa. Tengo la impresión de que la verdad es que Jimmy se enredó con su cuñada y que, como consecuencia de eso, ha querido terminar su matrimonio. He conversado con la señora Miranda y ella cree que él le ha sido infiel con su hermana. Lo que no cree es que el señor Hamilton se casó con ella obligado por el padre Fernando”.
Este testimonio se parece mucho a lo sostenido por el sacerdote Juan Esteban Morales a otros protagonistas y testigos de esta historia que tuvo como escenario principal la Parroquia de El Bosque.
No obstante, el tribunal no consideró la veracidad de ese testimonio. Por el contrario, en su sentencia queda claro que los jueces eclesiásticos quedaron convencidos de que Hamilton dice la verdad: “Estimamos que su testimonio es sincero y veraz. Sus declaraciones concuerdan con las de los testigos. Los relatos hechos son coherentes y convergentes. Solo un testigo duda de su veracidad. Dijo el actual párroco de El Bosque (Juan Esteban Morales): ‘Conozco algunos hechos que manifiestan que algunas veces ha faltado a la verdad, en cosas no corrientes, como las licencias médicas’. Esa afirmación es imprecisa y poco significativa”.
Un punto central del fallo del Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Santiago –ratificado por el Tribunal de Apelación-, que puede dar luces sobre lo que viene en el proceso canónico en contra de Karadima, es que sus jueces toman posición respecto a la veracidad de los testigos: “Aunque este juicio es de carácter matrimonial y no penal, debemos pronunciarnos a acerca de la veracidad de los testigos y de la verosimilitud de sus testimonios”.
Para determinar el punto clave del proceso, el tribunal preguntó a los peritos sobre la posibilidad de que la acusación de fondo –los abusos por parte de Karadima-, fueran mentira.
Al respecto, el tribunal resume: “Los peritajes sostuvieron que el Actor padecía un trastorno de dependencia, pero que ese trastorno no es capaz de sustentar la hipótesis del invento de una historia como la narrada por él y los testigos. En segundo lugar, su historia está avalada por el resto de los antecedentes recogidos, a lo que se puede agregar que resulta impensable que el Actor y los testigos se coludieran para contar una misma historia cuyos detalles muestran conocimientos cercanos y experiencia”.
En su sentencia el tribunal también descarta el argumento de que Hamilton sea la fuente de todas las narraciones (acusaciones). “Eso no es verdad, porque están los testimonios del señor Cruz y el señor Murillo que padecieron idénticos abusos”.
Así, mientras la justicia civil está a punto de cerrar el proceso en contra de Karadima por abusos sexuales y de conciencia, por no haberse encontrado menores de edad entre las víctimas, dos instancias de la justicia eclesiástica confirmaron en una sentencia definitiva, no apelable, que el ex párroco de El Bosque sí cometió abusos y anuló la voluntad de quienes estaban bajo su alero moral como guía espiritual.

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Al fin algo cuerdo, la verdad por muy dolorosa que sea siempre por delante, a quien se trata de engañar?? Pero cómo pretenden engañar al mundo??, a Dios imposible, no es mejor bajar la cabeza y aceptar los errores cometidos.
Felizmente este Veredicto de la Iglesia hace algo de esa Verdad que los Tribunales civiles parecen no querer ver... Con este solo hecho queda totalmente fuera de lugar la burda defensa de Karadima que tanto daño a hecho a la Iglesia y la labor honesta de tantos sacerdotes... Qué dirá ahora don Andrés Arteaga y Cia... Tienen el poder del dinero, pero la verdad es la que hace libres! Bien por CIPER que informa de estas infamias e intrigas!
Entonces, esta claro, Karadima cometio abusos! Es mil veces culpable. Es culpable canonicamente en este caso, de ser un destructor de un matrimonio... Pido solo una cosa para Karadima: reduccion al estado laical, que ahora se llama: perdida del estado clerical. Juicio y castigo tambien,para los complices y protectores!!! Es mi humilde y dura opinion. Cumplase, archivese y publiquese. A veces, me encanta ser juez
Su sitio es muy bueno. Aquí uno se puede informar en un país donde no hay noticias. Gracias.
Les felicito por la publicación oportuna de este fallo, especialmente por lo que se ha comentado en torno de las presiones que podría haber recibio o estado recibiendo el juez (del sistema judicial chileno) que tiene a cargo este caso y que podría sobreerlo, y así el Sr. Karadima eludir la condena de la justicia ordinaria. Espero que ello ponga un nuevo elmemento de juicio para el señor juez a cargo de esta causa.
¡Qué bueno que la Iglesia muestre una integridad de juicio que en otros tribunales no existe! Lección indesmentible de que la Verdad vive donde vive porque en otros lugares la desplazan intereses innombrables.
Cuando se demandó civilmente a la Iglesia Católica por los delitos del cura Tato, ella logró separar su responsabilidad y así evitar asumir el costo de las indemnizaciones, para tener en cuenta ... a Dios y al César.
Este artículo es verdaderamente reparatorio para James Hamilton, un verdadero reconocimiento de su condición de víctima, no sólo de los abusos sexuales, sino de la sistemática manipulación psicológica por parte del sacerdote Karadima. Esta sentencia ayuda a la comprensión de la compleja dinámica abusiva que se instaló en la Parroquia El Bosque, que incluyó un dominio total de la subjetividad y la vida cotidiana de los jóvenes víctimas. Resalto también el hecho que esta sentencia valida a José Murillo y a Juan Carlos Cruz, como "víctimas de idénticos abusos". Este reconocimiento me parece muy relvante para ellos, especialmente proviniendo de la misma Iglesia Católica. Estos gestos nos ayudan a recuperar la confianza y a pensar que hay una verdad que tiene que salir a la luz, pese a todos los esfuerzos que muchos han hecho por ocultarla o negarla. M. Soledad.
Que buena señores de Ciper,al fin se desenmascara la mentira y el abuso. Excelente reportaje
[...] el fallo, como consigna un reportaje del portal Ciper Chile, Hamilton fue “abusado sexual y sicológicamente por su director espiritual antes y [...]
Este fallo me refuerza la personal impresión de que nuestros tribunales de justicia, tal como lo demostraron en dictadura, no investigan bajo presión. Gracias por la mirada veraz que Uds. me ofrecen.
Así es como caso a caso - que son millones - la iglesia católica ha ido perdiendo fieles y adherentes, entre los que me incluyo. En el ámbito chileno, este caso es una bofetada fuerte, clara y desiciva a la élite de las clases sociales que se arrogan per se dicho título, y son la derecha política casi sin excepciones. La reciente "disculpa" de los pastores chilenos (tan solo se arrodilló, y fue sincero en su verguenza, fue Monseñor Cristián Pretch,como estaba escrito en el protocolo de la ceremonia y que port algo los demás sacerdotes no lo hicieron...), encabezados por el cardenal Errázuriz (quien no hizo ni amago de arrodillarse...por algo sería). Así, el avance de las otras creencias religiosas, que tanto escandalizan a la derecha de este país, es arrollador, y con toda razón. "Un minuto de silencio, la iglesia católica chilena ha muerto...", cántico tan de moda en estos días. Por donde pecas, pagas, dice el refrán popular nacional, tan ciertto en este caso.
Rindo un homenaje desde el corazón a James Hamilton por su coraje y valentía. También quiero hacer extensivo este homenaje a su ex mujer, por la misma valentía y por haberle creido y apoyado en el doloroso camino que recorrieron juntos. Un abrazo para ellos y para sus hijos.
¿Se quedará callada la Iglesia en cuanto al actuar del Obispo Arteaga? O se poda todo o nos reimos de todos
Alabamos a Monseñor Valech, un cristiano de verdad, cuya obra enaltece a la Iglesia Católica. Jesús estará orgulloso de la obra de su hijo, Monseñor Valech.
no me voy a poner a defender a karadima. sin embargo creo que el término abuso sexual con un pailón de más de 18 años simplemente no corresponde. Abuso sicológico, sí. Abuso sexual es contra un menor indefenso. Y un estudiante de medicina? musho lusho.
[...] el fallo, como consigna un reportaje del portal Ciper Chile, Hamilton fue “abusado sexual y sicológicamente por su director espiritual antes y después [...]
Por fin un signo positivo, algo que se estaba echando de menos en nuestra Santa Iglesia, sinceramente llegué a pensar que esto quedaría solo en el perdón frío y protocolar de Monseñor Errázuriz (como lo recuerda el Sr. Alfredo Morán). Ahora sólo falta la resolución Canónica de este caso y solo esperar que en el futuro la Iglesia no olvide las lecciones que ha recibido por su ostracismo y falta de humildad.
Estoy ansioso por conocer el fallo definitivo del "Tribunal del Santo Oficio", no vaya a ser que tengamos un revés en este caso. Urge un pronunciamiento definitivo por parte del Vaticano.
Ésta validación de la Iglesia Católica Chilena confirma los esfuerzos por asumir y corregir erráticos comportamientos anteriores frente a problemas similares. En ello el Papa ha sido ejemplar, actuando con valentía y amor hacia los afectados (primer ejemplo fue con Legionarios de Cristo), a diferencia de Juan Pablo II que optó por evadirlos. Hoy las autoridades eclesiásticas chilenas, tan débiles al comienzo y con sus obispos algunos tan funcionarios, da un paso enérgico en la línea del Papa. Cuán satisfactorio es leer las argumentaciones. Todo el hilo conductor habla de sacerdotes sabios, objetivos, directos y caritativos con el que por años sufrió tanto al entregarse al acompañamiento personal y espiritual de Karadima, quien para muchos era un ídolo intocable, y quien, ensoberbecido, olvidó que él era sólo un discípulo de Jesucristo llamado a servir honesta y castamente a jóvenes que él acorralaba y en quienes también estaba Jesucristo. Jesucristos jóvenes en estos casos. Hoy, con esperanza, vuelvo a apreciar la mirada católica y cristiana que pone las cosas en su lugar. Enorme llamado a la humildad de todos nosotros y de quienes cada uno y Dios sabemos de nuestras propias debilidades humanas. Confío que pastores, y en particular obispos designados en los últimos años, olviden con humildad los pasillos vaticanos y con sus debilidades a cuestas, vayan a las personas de verdad, abriendo sus puertas y ventanas y buscando servir en lo concreto y no sólo en la tan necesaria oración. Esta última sola puede ser espiritualismo vacío, decadente y aislante. Oportunos son los modelos Valech, Cardenal Silva y de numerosos obispos de entonces. En cambio Karadima, sin ser obispo, se encerró en el cómodo y oscuro mundo que él mismo se creó, logrando que lo reverenciaran y así dañándose como hombre y como pastor y, peor, dañando a otros que iniciaban con él su formación humana y católica. A diferencia, hoy otra esperanza de obispo servidor, integrador y ejemplar podría ser Ezzatti, quien saliendo de él mismo, hace honestos esfuerzos en el sur para bien del entendimiento y la justicia cristiana. Y lo hace "donde las papas queman", no sólo en su segura residencia ni sólo con sus más cercanos. ¡Bien por Ciper, tan necesaria página en momentos en que casi toda la prensa es tan superficial y omite tanto!
Aquí uno entiende por que la justicia criolla es ciega, sorda y muda al igual que muchos otros entes sociales. Que lastima que las Universidades del país sigan el ejemplo de los karadima, al influir de tal manera en las conciencias de esos futuros Magistrados, Gerentes, Legisladores, etc., que no son capaces después de pasar por sus aulas de diferenciar entre el bien del mal, entre lo que es justo y lo que no lo es, entre lo que es ser honrado y ser corrupto, en fin, en el amor a la verdad aunque duela. Creo que la sentencia y el mensaje de esto honorables sacerdotes nos da una luz de esperanza, un poquito fe en que puede y debe haber justicia, aun cuando el que comete el delito es un ciudadano poderoso. Creo que esto es una gran tapaboca a los Señores Rectores y Decanos de nuestros centros de enseñanza superior, una llamado para que rectifiquen los valores morales y éticos que están entregan a los futuros profesionales que manejaran los destinos de nuestro país, no es suficiente que de estas aulas solo salgan recitadores o memoriones de textos, para eso están las maquinas fotocopiadoras.
queda claro que la iglesia no son (los mentirosos como el karadima y sus obispos y curas raros y opulentos),tambien son parte de la iglesia las victimas y jueces que descubren lo que se pretendio ocultar y quo vadis los fieles del bosque dirigidos por el cura morales sin honor al apellido ya que no le creyeron su version en el tribunal y los obispos amigos de karadima no fueron testigos fidedignos?
capitulo aparte es el obispo auxilar de santiago y vicecanciller de puc y director de la pia union sacerdotal sin poder de firma andres arteaga y el vicario ossa.
Felicidades ,excelente reportaje.Muy valiente el señor hamilton y su ex señora ,y todas las victimas del moustro de Karadima
Me preocupa que las vocaciones sacerdotales que Karadima despertó(60 aprox) en los jóvenes, algunos de ellos hoy Obispos tengan la misma desviación de Karadima, considerándola normal. Parece que tenemos nuevamente un falso profeta como definió Ratzinger al cura Maciel.
Que noticia mas reconfortante para todo el mundo Catolico. Saber que todavia quedan sacerdotes honestos es muy agradable de saber. No como el poder Judicial que esta siempre de acuerdo segun quien este en el poder. Con el gobierno de Don Pino cerraron los ojos a muchas injusticias, con el gobierno de la Concertacion tambien actuaron segun conveniencias izquierdistas y ahora cierran lo ojos ante este tipo de delitos, solo porque este sacerdote esta protegido por una gran mayoria de gente que esta en el poder. Realmente una verguenza para nuestro sistema judicial.
juan esteban fernandez bocco dice: 30.Nov.2010, "creo que el término abuso sexual con un pailón de más de 18 años simplemente no corresponde. Abuso sicológico, sí. Abuso sexual es contra un menor indefenso." Fernandez, ¡que ignorancia! "El abuso sexual es definido como cualquier actividad sexual entre dos o mas personas sin consentimiento de una persona. El abuso sexual puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor o incluso entre menores". Si los afectados tenían 17, 18 o 19 años no cambia la figura y menos para la iglesia católica, que sostiene que siempre hay aborto, y no después de los 90 días de gestación como sostiene la mayoría. Karadima es un hombre de personalidad muy fuerte, voz estentórea, mirada parecida a la de un hipnotizador, muy muy fija. Lo sanción más suave por sus maldades es que se termine con su estado de sacerdocio. Si no se cumple con esto la iglesia católica seguirá perdiendo adeptos. Hoy no más del 50% se siente interpretado por la IC chilena. Lamentablemente como se dice aquí es probable que varios curas seguidores de karadima hayan sido corrompidos.
Emitir un juicio de valor, ante la desvalorización del más debil es practicamente imposible redactarlo con el vocabulario que conocemos. La justicia terrenal que haga su trabajo a la perfección, la divina ya se manifestó. El sacerdocio en su practica de celibato debiera entrar en un proceso de revisión. Lamento profundamente que el niño Hamilton de ayer, tuviera que vivir y experimentar la desviación y maldad oculta de la persona en que se confía. ¿Cómo reparamos tanto dolor e injusticia?