Mucho se ha escrito sobre el rol de Estados Unidos en la génesis del Golpe de Estado de 1973 en Chile, pero poco se sabía hasta ahora de cómo se decidió en Washington quitarle el apoyo a Pinochet durante el gobierno de Ronald Reagan, en noviembre de 1986. Y tampoco del rol que jugó en ello el salvaje asesinato del fotógrafo Rodrigo Rojas, quien junto a Carmen Gloria Quintana fue quemado por una patrulla militar. El National Security Archive obtuvo documentos desclasificados que ayudan a recrear el momento en que los estadounidenses se dieron cuenta de que Pinochet ya no era funcional para sus intereses y el debate que se provocó para definir la mejor forma de sacarlo del poder y apoyar a la oposición. Aquí, los diálogos en los que Reagan aparece como el más reacio a dejar caer al dictador.
“Este hombre tiene las manos llenas de sangre”, le dijo el secretario de Estado George Shultz al presidente Ronald Reagan mientras discutían sobre el futuro del general Augusto Pinochet. “Ha hecho cosas monstruosas”, concluyó.
Trece años antes, Estados Unidos ayudaba a Pinochet a llegar el poder. En noviembre de 1986, en Washington llegaba el momento en que el gobierno estadounidense decidía que el general había cumplido su propósito y era tiempo de que se fuera.
En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por su sigla en inglés) que tuvo lugar el 18 de noviembre de 1986, los principales asesores de Reagan pusieron el asunto en perspectiva: “El gobierno de Estados Unidos y esta administración en particular, quieren que Chile vuelva a su tradición democrática de 150 años. Entonces, la decisión clave no es si queremos o no democracia en Chile. La queremos. La pregunta para nosotros es cómo podemos contribuir más efectivamente a un resultado democrático en Chile”. (ver documento)
La historia de cómo el gobierno estadounidense, desplegando la fuerza de la CIA sobre Chile, ayudó a orquestar el derrocamiento del gobierno del democráticamente electo Salvador Allende y el ascenso al poder del régimen militar de Pinochet es bien conocida en el mundo. Pero la historia de cómo Washington decidió cortar con Pinochet, presionarlo y cautelosamente apoyar a la oposición civil para impedir su intención de ser un presidente vitalicio, nunca ha sido completamente revelada. Y fue en noviembre de 1986.
Veinticuatro años después de que se tomara esa decisión, documentos desclasificados de la Casa Blanca, recientemente obtenidos por el Nacional Security Archive en los archivos de la Biblioteca Presidencial Reagan –los que CIPER da a conocer por primera vez– dan luces sobre las reuniones en que la conservadora administración Reagan concluyó que Pinochet ya no servía a los intereses de Estados Unidos. La conclusión fue que había que forzarlo a dejar el poder.
El deterioro de una relación
En un comienzo, la administración Reagan veía al régimen de Pinochet como un aliado anticomunista que merecía el apoyo de Estados Unidos. No mucho después de asumir la presidencia (enero de 1981), Reagan levantó las sanciones que la administración Carter había impuesto al régimen militar por su responsabilidad en la bomba que hizo explotar el auto en el que viajaban el ex embajador chileno en Washington Orlando Letelier y su colega Ronni Karpen Moffitt. Ambos perdieron la vida. Reagan, en cambio, envió a Chile su embajadora ante Naciones Unidas, Jeane Kirkpatrick, a reunirse con Pinochet y “expresarle el deseo de mi gobierno de normalizar por completo las relaciones con Chile.”
A diferencia del presidente Jimmy Carter, la nueva administración no lo presionaría más por las violaciones a los derechos humanos. Pinochet interpretó el respaldo que le volvía a brindar Washington como una reivindicación y una ratificación de su régimen. En un discurso unos meses después de la elección de Reagan, Pinochet declaró que si antes Chile se hallaba sólo en su firme oposición al imperialismo soviético y su respaldo al sistema de la libre empresa, ahora formaba parte de una clara tendencia mundial. Chile, subrayaba el dictador, no era el que había cambiado.
El colapso de la economía de libre mercado chilena en 1982, seguido de un aumento del descontento popular hacia mediados de 1984, levantó las primeras dudas en las cabezas de los funcionarios de Estados Unidos sobre si seguir o no apoyando al régimen. Ese año 1984, en el que Reagan fue reelegido para un segundo período, un informe de inteligencia de la CIA titulado “Pinochet bajo presión” reportaba que “la política chilena había cambiado de manera irreversible, creemos, durante los últimos años”:
** La actitud del pueblo con respecto a las políticas de libre mercado del gobierno se ha agudizado a causa de la recesión económica.
** El resurgimiento de los sindicatos y los partidos políticos ha propiciado la reactivación de la vida política chilena.
** Los radicales de izquierda se han vuelto más activos en lo político, hasta el punto de organizar mítines y participar en debates informales con partidos moderados, en tanto que el Partido Comunista chileno ha extendido su organización por todo el país de un modo que sólo supera el Partido Demócrata Cristiano.
** La identificación de los militares con Pinochet ha comenzado a resquebrajarse debido a las diferencias sobre cómo actuar ante el disenso político y en torno al programa de restauración del gobierno civil.
Este informe –junto con las acusaciones del Congreso respecto hipocresía de las políticas de la Casa Blanca que apoyaba una contrarrevolución violenta en Nicaragua en nombre de la democracia pero al mismo tiempo no hacía nada respecto a Chile–, llevó al Departamento de Estado a la primera revisión significativa sobre la continuidad del apoyo de la administración Reagan al régimen de Pinochet. El entonces asistente del secretario de Estado para América Latina, Langhorne Motley, recomendó una “intervención activa, aunque gradual, para tratar de propiciar una transición pacífica hacia la democracia en Chile”.
Cuando funcionarios de la embajada de EE.UU. trataron de empujar al régimen y a la oposición no comunista hacia el diálogo para una transición, se encontraron con un Pinochet intransigente ante un cambio político real. En una reunión en el salón Oval con Reagan en septiembre de 1985, el secretario de Estado George Shultz le dijo al presidente que la resistencia de Pinochet estaba llevando a una nación “cada vez más polarizada, lo que no haría sino beneficiar a los comunistas”.
El asesinato de Rodrigo Rojas
El asesinato de un joven fotógrafo chileno que acababa de volver del exilio en Washington puso nuevamente la atención de los altos funcionarios de la administración Reagan en la necesidad de aumentar las presiones para que Pinochet se fuera. Rodrigo Rojas había regresado a Chile en mayo de 1986. El 2 de julio, él y una joven mujer, Carmen Gloria Quintana, fueron detenidos por una patrulla militar durante una protesta callejera, rociados con gasolina, quemados y arrojados a una zanja. Rojas murió unos días después a causa de las quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo.
En una clara señal del rechazo de Washington a las violaciones de derechos humanos de Pinochet, el embajador de Estados Unidos Harry Barnes se unió a miles de chilenos en la procesión del funeral en Santiago. Pinochet le dio la espalda a Estados Unidos desplegando los guanacos sobre la multitud.
La naturaleza salvaje de esa atrocidad y el hecho de que Rojas era residente en Estados Unidos, resonó en Chile y en Washington. La tarde del 14 de julio, la lectura de documentos del Presidente Reagan incluyó un reporte secreto sobre el “probable involucramiento del Ejército chileno en el asesinato de Rojas”. Hombres clave del Congreso estadounidense pidieron que el gobierno repudiara públicamente al régimen de Pinochet. “La onda expansiva que dejó la muerte de Rojas tiene un impacto relevante en las actitudes de los congresistas. El sentimiento por acciones duras seguirá construyéndose particularmente si los responsables de este crimen no son identificados y enjuiciados”, decía al reporte secreto enviado al secretario Shultz por su delegado para América Latina, Elliott Abrams.
Con su informe, Abrams encendió las alarmas sobre Chile: “La última línea es que enfrentamos un empeoramiento de la situación en Chile y necesitamos usar todos los medios disponibles para proteger nuestros intereses”. Y advirtió que una presión efectiva de Estados Unidos requerirá “más que voleos verbales para conseguir que Pinochet acepte irse o persuadir al Ejército de persuadirlo a él”. Abrams recomendó considerar una reunión del Consejo de Seguridad Nacional “para revisar nuestra política hacia Chile”.
Antes de que la reunión del NSC pudiera organizarse, los funcionarios estadounidenses quedaron sorprendidos por un aumento de los militantes de izquierda en Chile. En agosto, un enorme arsenal de armas destinadas al recientemente formado Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el brazo armado del Partido Comunista, fue descubierto en Carrizal Bajo. Y el 7 de septiembre, miembros del FPMR intentaron asesinar a Pinochet cerca de su casa de descanso en el Cajón del Maipo. “La extrema izquierda probablemente continuará poniendo bombas, saboteando y realizando otros ataques en búsqueda de aumentar la tensión y crear inestabilidad”, reportó la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos el 9 de septiembre. En respuesta al ataque, Pinochet declaró Estado de Sitio e inició una nueva fase de represión en Chile.
La reunión del Consejo de Seguridad Nacional del 18 de noviembre
“Existe amplia evidencia que sugiere que Pinochet ha perdido su confianza en la democracia como un sistema que puede contrarrestar exitosamente a los comunistas”, afirmó en un documento secreto el consejero de Seguridad Nacional, John Poindexter, para preparar una reunión del NSC sobre la política estadounidense hacia Pinochet (esa reunión estaba originalmente programada para el 14 de noviembre y luego fue postergada para el 18 de ese mes). “La estrategia de Pinochet de quedarse en el poder parece ser la de polarizar el país, mantener a la oposición débil y dividida, de modo de que pueda presentar al país una elección entre él y los comunistas en 1989 y forzar a la Junta a nombrarlo como candidato (en el plebiscito)…Él cree que ganaría”. ( ver documento)
Dominado por ideólogos de derecha, el Consejo de Seguridad Nacional de Reagan vio la reunión como una forma de adoptar una “estrategia cuidadosamente calibrada” para sacar a Pinochet del poder. Pero los documentos desclasificados de la reunión revelan un conflicto entre el NSC y el Departamento de Estado sobre cómo manejar la “creciente tensión entre nuestro interés nacional en una transición a la democracia ordenada y pacífica en Chile, y el aparente deseo del presidente Pinochet de mantenerse en el cargo indefinidamente”.
El Departamento de Estado buscaba un apoyo de alto perfil para la oposición chilena no comunista y un esfuerzo por distanciar públicamente a Washington del régimen militar votando “no” a los créditos multilaterales y otros préstamos a Chile. El NSC parecía despreciar lo que los funcionarios llamaban “vías indisciplinadas y poco pragmáticas” de la oposición democrática y tener más simpatía por reunirse con los militares para que apoyaran la transición. El NSC creía que un acercamiento más sutil a los miembros de la Junta de Gobierno y el Ejército sería más efectivo para presionar a Pinochet.
Cuando la reunión comenzó a las 11:07 en el salón del gabinete de la Casa Blanca, Poindexter delineó al presidente Reagan y sus principales asesores de seguridad nacional los principios de las políticas del NSC, con un sesgo hacia la mantención de vínculos positivos con los militares chilenos e incluso con Pinochet:
** Primero, la necesidad de mantener el rol positivo de los tres miembros de la Junta pro transición y apoyar sus esfuerzos por lograr que el Ejército se les una en la transición;
** Segundo; la necesidad de responder a las preocupaciones de seguridad e institucionales del Ejército y evitar los actos que fomenten actitudes nacionalistas y/o un movimiento en apoyo Pinochet”
** Tercero, la necesidad de evaluar cómo las acciones de Estados Unidos, especialmente aquellas que puedan ser interpretadas como un retiro del apoyo estadounidense al régimen, afectan las acciones y estrategia del Partido Comunista Soviético/Cubano/Chileno.
** Cuarto, la necesidad de mover a la oposición democrática hacia una postura más disciplinada y pragmática de modo de que aumente su credibilidad en el Ejército;
**Quinto, la necesidad de tomar acciones que constituyan una presión efectiva sobre Pinochet y evitar aquellas que sean contraproducentes; y la necesidad de mantener nuestro acceso e influencia sobre Pinochet y su círculo íntimo.
A partir de ahí, el director suplente de la CIA, Robert Gates (actual secretario de Defensa, con quien se reunió el ministro de Defensa de Chile Jaime Ravinet en Santiago la semana pasada) estableció el análisis de la agencia sobre la situación de Chile. El descubrimiento de depósitos de armas “trajo de vuelta para la mayoría de los chilenos la amenaza de una insurrección comunista en los próximos años”, le dijo Gates a Reagan. Y advirtió que “el dominante Partido Comunista, con una fuerza de 30.000 miembros, ha progresivamente girado hacia la violencia como el único medio para polarizar el ambiente y derrocar a Pinochet”.
La evaluación final de la CIA era optimista: “Después de todo, recientes evoluciones en las actitudes de los miembros de la Junta y la reacción de la oposición moderada al intento de asesinato (de Pinochet) de alguna forma han aumentado las esperanzas de que pueda realizarse un proceso de transición pacífica que saque a Pinochet del poder hacia 1990 y permita a los militares entregar el gobierno a una coalición no comunista”.
Sin embargo, Gates identificó también “cuatro importantes obstáculos para dicha transición: (1) La determinación de Pinochet de quedarse en el poder por las próximas décadas; (2) la amenaza de violencia terrorista; (3) la subversión externa y el apoyo de grupos violentos; y (4) la incapacidad de la oposición moderada de cohesionarse en torno a un programa de transición específico aceptable para los militares”.
En la transcripción desclasificada (ver documento) de la reunión queda claro que el Presidente Reagan era el más férreo defensor de Pinochet, aunque reconociera que era el momento de que Pinochet se fuera. “Salvó a su país… Si hubiera alguna forma en que pudiéramos aparecer como no oponiéndonos a él, indicar que respetamos lo que ha hecho, pero al mismo tiempo decir que queremos ayudar a Chile por el bien de Chile”. Cuando Reagan sugirió que podía ir personalmente a Chile en una visita de Estado para hablar con Pinochet, su secretario de Estado, George Shultz le replicó: “De ninguna forma. Este hombre tiene las manos llenas de sangre…”.
Fue el secretario Shultz quien expuso el argumento más convincente para presionar a Pinochet. “No se engañe”, le dijo a Reagan en su cara. Pinochet “ha sido cruel, represivo y lo que ha hecho es simplemente indefendible”. Rechazando la posición del NSC de que de alguna forma Washington podría convencer suavemente a Pinochet de irse, Shultz afirmó: “Lo que estamos tratando de hacer es estar seguros de que estamos en el lado de la transición, pública y privadamente. Es por eso que nuestros actos, como ir al funeral (de Rodrigo Rojas) nos han dado credibilidad. Si sólo hacemos cosas que son agradables para Pinochet, no vamos a ninguna parte. Tenemos que estar dispuestos a rockear con él un poco”.
“No creo que podamos sólo tratar con la persuasión”, hizo ver Shultz en otro momento de la reunión. “Tenemos que mover algún músculo o no va a cambiar. La última línea de Pinochet es quedarse en el poder”.
Esta reunión clave, que pretendía establecer una “nueva dirección” para las políticas de Estados Unidos hacia Chile, tiene un final incierto y surrealista, con el Presidente Reagan alabando los esfuerzos de Pinochet de privatizar la seguridad social en Chile y contando historias de horror sobre el sistema estadounidense. Pero la conclusión fue clara: el gobierno de Estados Unidos, que había ayudado a Pinochet a llegar al poder trece años antes, iniciaría finalmente un esfuerzo concertado para forzarlo a dar un paso al lado.
El desenlace de un dictador
Un día después de la reunión del NSC sobre Chile, el presidente Reagan dio una conferencia para negar reportes de prensa que indicaban que su administración había vendido secretamente armas a Irán. En semanas, su administración se hundiría en el más grande escándalo político de la década —conocido como el caso Irán-Contra—, que involucraba la venta ilegal de armas a Irán para financiar la insurgencia Contra en oposición a los Sandinistas en Nicaragua. El escándalo casi le costó a Reagan su presidencia; llevó al despido de John Poindexter y otros consejeros de seguridad nacional que habían estado involucrados en actividades ilegales, entre ellas el haber enviado a líderes de los Contra a Santiago para recibir armas de los militares chilenos. En última instancia, el escándalo Irán-Contra distrajo mucho la atención de Washington hacia Chile durante los últimos años de la dictadura militar.
La campaña del “No” que culminó con el plebiscito de 1988 y la victoria a favor de la democracia fue una tremenda hazaña de estrategia política de los chilenos. Que Estados Unidos abandonara su apoyo previo a Pinochet jugó un rol, aunque menor, en el proceso político en Chile. E National Endowment for Democracy (NED), creado para realizar abiertamente las operaciones políticas que antes hacía la CIA de manera encubierta, el que junto a la federación de sindicatos AFL-CIO y el National Democratic Institute (NDI) contribuyó con unos US$ 1,6 millones desde Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de la oposición democrática y organizar el registro de votantes y campañas educativas, realizar encuestas de opinión efectivas, contratar consultores de medios y organizar un sistema paralelo de conteo de votos para el día de la elección.
Sin embargo, el rol más significativo de Estados Unidos fue delatar el plan secreto de Pinochet de usar la violencia para anular el plebiscito en caso de que ganara el “No” y así mantenerse en el poder. Ya en mayo de 1988, cuatro meses antes del plebiscito, la CIA obtuvo datos de inteligencia sobre “la creciente determinación de los militares de evitar la subida el poder de un gobierno civil en Chile”. Hacia fines de septiembre, la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por su sigla en inglés) habían acumulado evidencia significativa de un plan para una matanza y un autogolpe si el voto no se inclinaba hacia Pinochet el 5 de octubre. En un cable secreto al Departamento de Estado, el embajador Harry Barnes reportó:
El plan de Pinochet es sencillo: a) si gana el SI, perfecto; b) si la lucha resulta estar muy reñida, recurrirá al fraude y la coerción, c) si parece que los votantes se decantan claramente por el NO, empleará la violencia y el terror para poner fin al proceso. Para ayudar a crear la atmósfera de represión necesaria, la CNI se encargará de protagonizar ciertos actos violentos antes del 5 de octubre y durante la jornada de elecciones. Sabemos que los consejeros más cercanos a Pinochet se están dando cuenta de que tiene muchas posibilidades de perder, por lo que creemos muy probable que se ponga en práctica la tercera opción, lo que comportaría una pérdida considerable de vidas.
En un informe clasificado “Top Secret” la Agencia de Inteligencia de Defensa, informaba que el plan pudo resultar en un “grave y generalizado derramamiento de sangre”.
La administración Reagan actuó en forma rápida y decisiva para confrontar estas amenazas de Pinochet. Silenciosamente, los funcionarios militares estadounidenses contactaron a otros miembros de la Junta para advertirles que las consecuencias de abortar un plebiscito serían duras para Chile. Washington también compartió información de inteligencia con los británicos, de modo que ellos también pudieran presionar a sus contactos dentro del Ejército para que resistieran el intento de Pinochet de quedarse en el poder.
El 3 de octubre, el Departamento de Estado expuso públicamente el plan de Pinochet para mantenerse en el poder y lo denunció, diciendo que “dañará seriamente las relaciones con Estados Unidos y destruirá la reputación de Chile a nivel mundial”. En un mensaje diplomático dirigido directamente a Pinochet, el gobierno de Reagan afirmó: “Nada podría arruinar de forma tan duradera su imagen en Chile y el mundo entero como el autorizar o permitir actos de extrema violencia o iniciativas ilegales que conviertan en una farsa su promesa solemne de un referéndum libre y justo”.
Esta presión no tuvo impacto en Pinochet, pero pudo haber sido un factor, junto con el ferviente compromiso y deseo de la mayoría de los chilenos, que influenciara a otros miembros de las Fuerzas Armadas a oponerse a una extensión violenta de una dictadura que ya era sangrienta y prolongada. Avanzada la tarde de ese histórico 5 de octubre de 1988, cuando estaba claro que Pinochet había perdido el plebiscito, otros miembros de la Junta se negaron a firmar una orden escrita por Pinochet que le confería poderes de emergencia para anular la votación. Esa noche marcó el fin de su régimen militar infame y el comienzo del regreso de la democracia en Chile.
*Peter Kornbluh es autor de “Pinochet: Los Archivos Secretos” y dirige el “Chile Documentation Project” en el National Security Archive, un organismo no gubernamental dedicado la investigación sobre política exterior basado en Washington D.C. Marian Schlotterbeck es candidata a doctora de la Universidad de Yale y actualmente vive en Santiago. Algunos de los documentos del Departamento de Estado y de la CIA citados en este artículo fueron recientemente donados por National Security Archive al Museo de la Memoria y Derechos Humanos.

[...] This post was mentioned on Twitter by ciper chile, def111, vicente velasco, Alejandro Jara, Juan Pablo Echenique and others. Juan Pablo Echenique said: RT @ciper Reagan y Pinochet: documentos desclasificados dan cuenta del momento en que EEUU rompió con la dictadura http://bit.ly/fKUxfW [...]
Toda una novedad este artículo. El giro de Estados Unidos ante la política de terrorismo de Estado de Pinochet, tan elocuentemente expresada en la agresión brutal que mató al forógrafo Rodrigo Rojas y dejó gavemente herida a la estudiante Carmen Gloria Quintana. Un cambio que para los chilenos tenía el rostro de Harry Barnes, el embajador que irritaba al dictador. El crimen cometido por un oficial de ejército, protegido por la institución, 13 años después del golpe militar y a 2 de la derrota de Pinochet en el plebiscito del 88 activa la memoria de com la dictadura no se despojó, hasta el final el terror como forma de combatir la lucha por las libertades y la democracia.
Cercano al suceso de Rodrigo Rojas, quiero aclarar que, de acuerdo a los antecedentes que manejo y constan en el proceso, este señor nunca fue rociado con bencina y quemado vivo, fue un accidente al manipular estos elementos al momento de su detención, entre la patrulla militar y este señor. El gran error fue no derivarlos a un centro asistencial, gracias
¿Habrá una versión en inglés del reportaje? tengo muchos amigos gringos interesados en leerlo. Gracias
[...] El Desenlace de un Dictador Un día después de la reunión del NSC sobre Chile, el presidente Reagan dio una conferencia para negar reportes de prensa que indicaban que su administración había vendido secretamente armas a Irán. En semanas, su administración se hundiría en el más grande escándalo político de la década —conocido como el caso Irán-Contra—, que involucraba la venta ilegal de armas a Irán para financiar la insurgencia Contra en oposición a los Sandinistas en Nicaragua. El escándalo casi le costó a Reagan su presidencia; llevó al despido de John Poindexter y otros consejeros de seguridad nacional que habían estado involucrados en actividades ilegales, entre ellas el haber enviado a líderes de los Contra a Santiago para recibir armas de los militares chilenos. En última instancia, el escándalo Irán-Contra distrajo mucho la atención de Washington hacia Chile durante los últimos años de la dictadura militar. La campaña del “No” que culminó con el plebiscito de 1988 y la victoria a favor de la democracia fue una tremenda hazaña de estrategia política de los chilenos. Que Estados Unidos abandonara su apoyo previo a Pinochet jugó un rol, aunque menor, en el proceso político en Chile. El National Endowment for Democracy (NED), creado para realizar abiertamente las operaciones políticas que antes hacía la CIA de manera encubierta, el que junto a la federación de sindicatos AFL-CIO y el National Democratic Institute (NDI) contribuyó con unos US$ 1,6 millones desde Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de la oposición democrática y organizar el registro de votantes y campañas educativas, realizar encuestas de opinión efectivas, contratar consultores de medios y organizar un sistema paralelo de conteo de votos para el día de la elección. Sin embargo, el rol más significativo de Estados Unidos fue delatar el plan secreto de Pinochet de usar la violencia para anular el plebiscito en caso de que ganara el “No” y así mantenerse en el poder. Ya en mayo de 1988, cuatro meses antes del plebiscito, la CIA obtuvo datos de inteligencia sobre “la creciente determinación de los militares de evitar la subida el poder de un gobierno civil en Chile”. Hacia fines de septiembre, la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por su sigla en inglés) habían acumulado evidencia significativa de un plan para una matanza y un autogolpe si el voto no se inclinaba hacia Pinochet el 5 de octubre. En un cable secreto al Departamento de Estado, el embajador Harry Barnes reportó: El plan de Pinochet es sencillo: a) si gana el SI, perfecto; b) si la lucha resulta estar muy reñida, recurrirá al fraude y la coerción, c) si parece que los votantes se decantan claramente por el NO, empleará la violencia y el terror para poner fin al proceso. Para ayudar a crear la atmósfera de represión necesaria, la CNI se encargará de protagonizar ciertos actos violentos antes del 5 de octubre y durante la jornada de elecciones. Sabemos que los consejeros más cercanos a Pinochet se están dando cuenta de que tiene muchas posibilidades de perder, por lo que creemos muy probable que se ponga en práctica la tercera opción, lo que comportaría una pérdida considerable de vidas. En un informe clasificado “Top Secret” la Agencia de Inteligencia de Defensa, informaba que el plan pudo resultar en un “grave y generalizado derramamiento de sangre”. La administración Reagan actuó en forma rápida y decisiva para confrontar estas amenazas de Pinochet. Silenciosamente, los funcionarios militares estadounidenses contactaron a otros miembros de la Junta para advertirles que las consecuencias de abortar un plebiscito serían duras para Chile. Washington también compartió información de inteligencia con los británicos, de modo que ellos también pudieran presionar a sus contactos dentro del Ejército para que resistieran el intento de Pinochet de quedarse en el poder. El 3 de octubre, el Departamento de Estado expuso públicamente el plan de Pinochet para mantenerse en el poder y lo denunció, diciendo que “dañará seriamente las relaciones con Estados Unidos y destruirá la reputación de Chile a nivel mundial”. En un mensaje diplomático dirigido directamente a Pinochet, el gobierno de Reagan afirmó: “Nada podría arruinar de forma tan duradera su imagen en Chile y el mundo entero como el autorizar o permitir actos de extrema violencia o iniciativas ilegales que conviertan en una farsa su promesa solemne de un referéndum libre y justo”. Esta presión no tuvo impacto en Pinochet, pero pudo haber sido un factor, junto con el ferviente compromiso y deseo de la mayoría de los chilenos, que influenciara a otros miembros de las Fuerzas Armadas a oponerse a una extensión violenta de una dictadura que ya era sangrienta y prolongada. Avanzada la tarde de ese histórico 5 de octubre de 1988, cuando estaba claro que Pinochet había perdido el plebiscito, otros miembros de la Junta se negaron a firmar una orden escrita por Pinochet que le confería poderes de emergencia para anular la votación. Esa noche marcó el fin de su régimen militar infame y el comienzo del regreso de la democracia en Chile. [Peter Kornbluh es autor de ‘Pinochet: Los Archivos Secretos' y dirige el ‘Chile Documentation Project' en el National Security Archive, un organismo no gubernamental dedicado la investigación sobre política exterior basado en Washington D.C. Marian Schlotterbeck es candidata a doctora de la Universidad de Yale y actualmente vive en Santiago. Algunos de los documentos del Departamento de Estado y de la CIA citados en este artículo fueron recientemente donados por National Security Archive al Museo de la Memoria y Derechos Humanos.] 24 de noviembre de 2010 23 de noviembre de 2010 ©ciperchile [...]
miguel garcía Tan agradecido con tu información revelada. Me imagino que cuando se habla del transportista López, asesinado en un cuartel del cni, tu versión debe ser la misma que entregaron los agentes, o sea que se golpeó en el hígado con la punta de una mesa y eso le causó la muerte. Y ya que estás "tan cercano a los hechos", explícame qué tipo de bencina se inflama al contacto con el aire, porque de ser así habría que clausurar todos los servicentros de Chile.
@Miguel García Diaz,... ¿No fue acaso condenado el carabinero que quemó a Rodrigo Rojas? Seguro que hay antecedentes contradictorios en el expediente judicial, pero aparentemente los que tú esgrimes no eran muy verosimiles. Eso me recuerda el caso del carpintero que los organismos de seguridad mataron para hacerlo aparecer como responsable de la muerte de Tucapel Jímenez. Según la versión oficial, el carpintero se suicidó, "cortándose ambas muñecas por sí mismo". Eso también consta en el proceso y seguro que Miguel dará fe de ello. Pobre Miguel, tratándo de defender lo indefendible. Si el pasado te atormenta, Miguel, mejor mira hacia el futuro; no te queda más remedio.
Estimados Señores Ciper: Definitivamente uds. son el medio escrito de investigación periodística que más respeto y por ello el que más leo y difundo. PERO difiero absolutamente de la subjetividad presente en el artículo, que si bien está siempre presente en toda obra humana (incluyendo las labores científicas) esta vez me parece injustificable. 1.- "La campaña del “No” que culminó con el plebiscito de 1988 y la victoria a favor de la democracia fue una tremenda hazaña de estrategia política de los chilenos." No sé qué artículo estaría redactando el periodista, puesto que la conclusión principal del reportaje es precisamente que la salida a la dictadura fue pactada y el pueblo simplemente fue manipulado por las instancias que se presentaron en el papelito del plebiscito. No hubo hazaña, y los hechos lo desnudan: la justicia en la medida de lo posible acaba de ver morir al señor Valech y una subjetividad de este tamaño me parece abominable e incluida aritificialmente. 2.- "Esta presión no tuvo impacto en Pinochet, pero pudo haber sido un factor, junto con el ferviente compromiso y deseo de la mayoría de los chilenos, que influenciara a otros miembros de las Fuerzas Armadas" nuevamente, leyendo el excelente artículo me encuentro con una opinión que se refuta con la misma información del texto. Se habla de MMUS$ 1,6, pero resulta que quizás no influyó tanto. Al parecer los héroes fueron los guatones reformados no? Mi propuesta? no esgriman contraargumentos frente a hechos que ustedes mismos relatan, porque denota una baja calidad del análisis y no es precisamente lo que los caracteriza (a no ser que esas conjeturas las haya hecho algún editor del holding copesa :O... en ese caso mis disculpas al periodista) Salud!
Y PARA EL SEÑOR MIGUEL GARCÍA: no sé en qué tipo de procedimientos, accidente incluido, alguien puede terminar con el 80% del cuerpo quemado en una zanja. quizás accidentalmente en la detención la patrulla se movió mucho y la bencina que llevaba el detenido le cayó encima por casualidad, y con el roce y un chispazo y/o la luz a través del anteojo de algún otro sujeto que iba en la patrulla hicieron efecto lupa y prendieron al detenido, quien luego cayó de la patrulla en una zanja, justo en el momento de una curva peligrosa donde se abrió la puerta trasera de la patrulla, sin que nadie se percatara o detuviera... a cierto, se detuvieron a recogerlo, pero el problema fue no llevarlo a un centro asistencial... todo calza
Quiero felicitar a Ciper Chile por este artículo: bien escrito y fundamentado. El tema es sumamente intresante,se trata de un capítulo de la historia chilena poco conocido y que nos ayuda a rescatar nuestra memoria histórica, tan poco valorada los días de hoy.
Respecto a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana están muy equivocados, recordemos que ellos salieron de sus casas portando bombas incendiarias de las llamadas molotov. Su falta de entrenamiento en actividades delictuales o terroristas es el motivo por el cual se quemaron, la patrulla militar no prestó el debido auxilio pero no es la culpable de sus quemaduras...............bueno un caso más, como las memorias falsas del general prats y el asesinato de allende que le srive a la zurdería para mantener autoengañarse respecto a su tremendo fracaso como individuos y como grupo.
Interesante, como la ayuda desde los EEUU se acepta y se celebra al oponerse a Pini=ochet, pero la CIA fue quien derroco a Allende. Esto hablando de R. Reagan quizas el Republicano mas anti Comunista que jamas haya sido Presidente de USA. Parece que el interes de USA por un Chile democratico prima mas que otros intereses. Sean del lado que sean.
[...] Reagan y Pinochet: El momento en que Estados Unidos rompió con la dictadura ciperchile.cl/2010/11/23/reagan-y-pinochet-el-momento-en-... por zaladquiel hace 3 segundos [...]
SEÑOR CEREBRO NO LAVADO, le pediría que me informara cómo con una molotov (una botella con bencina) se puede terminar con el 80% del cuerpo quemado EN UNA ZANJA? a ya sé, de la misma forma cómo lo cree el señor Miguel García Díaz...
Estos artículos desprestigian a CIPER. Hay todo un proceso judicial que ha concluído que Rojas y Quintana resultaron quemados por manipular bombas molotov que llevaban consigo. El Sr. Kornbluh hace caso omiso de la verdad judicial e insiste en la versión falsa. Eso revela que lo motiva el rencor ciego hacia el gobierno militar y no la búsqueda de la verdad.
Apreciable el esfuerzo de CIPER por develar la realidad de la participación de la Casablanca en la historia "independiente" de Chile, hay que hacer notar que lo archivos desclasificados contienen borrones, esto es, partes omitidas en los dovcumentos oficiales. Lo que es claro es que LA CIA y la DIA y el Departamento de Estado de los USA promovieron y alentaron el derrocamiento de Salvador Allende, luego apoyaron a Pinbochet y a la Junta y luego decidieron el fin del gobierno de PInochet. TOda esa palabraería acerca de sus ideales democráticos es nada más que eso, discurso huero.USA defienbde sus intereses en el mundo con sangre de los pueblos a quienes dice favorecer.
Se prueba que la falta de apoyo norteamericano hundio a Pinochet, falta solo aclarar que cuando se dice que Pinochet tenia las manos llenas de sangre, esa misma sangre la tenian los gobernantes norteamericanos con su apoyo a Pinochet desde un principio, la sangre de los miles de victimas de la dictadura> Y eso no se puede olvidar.
Conocidas son estas intervenciones públicas o privadas de las administraciones Americanas; la partera de la violencia política en ámerica latina. Ahora quiere limpiar sus manos ensangrentadas de las miles de victimas de las politicas terroristas de estas administraciones. La politica de los acuerdos sostenida y apoyada para una parte de la oposición a la dictadura de Pinochet es hoy el resultado de cinco gobiernos horizontalmente iguales que solo han extendido los rasgos fundamentales de la dictadura. Hoy nuestro pais esta dentro de los indices de mayor desigualdad del planeta, los recursos naturales depredados en beneficio de corporaciones trasnacionales que vacian los mares, los bosques y las montañas, sin dejar el fruto del progreso en suelo chileno. Los proximos 20 años daran cuenta que las administraciones de turno americana reconoceran que estas decadas han sido perdidas para los pueblos latinoamericanos.
Es claro que USA nos trata como el patio trasero de la casa pues derroco a Don Salvador y despues dictamino que Pin8 no les servia mas y lo desbancan, al menos asistiendo Barnes al funeral de don RODRIGO ROJAS DENEGRI(Q.E.P.D.)el que murio por las quemaduras infligidas por una patrulla militar que le rocio combustible y le prendio fuego,para envolverlo en una frazada y tirarlo en una zanja,acompañado de la sra.Carmen Gloria Quintana.EE.UU simplemente interviene en las republicas de America(Chile en este caso) segun conviene a SUS intereses.¡Buen trabajo periodistico!!
sea verdad o falso? como chucha un paìs puede tener tanto poder sobre otro, me parece que ese es el problema gravitante, si pin8 lo hizo o no lo hizo ya da un poco lo mismo... ya paso. Al final todo puede ser tan turvio que ya da lo mismo que pensar
El caso es que hubieron muchos muertos.No creo que todos se suicidaran.De todas formas hay que acordar que un militar, está educado para matar y oprimir.En otra cosa como puede pensar.Matar para gobernar no es humano.Bueno, digo yo...
¿esto es periodismo de investigación?¿o simple propaganda y agitación?
Me gustaría saber como entra en este escenario la uva envenenada con cianuro, fue presión de EE.UU. contra Pin8 también? A mi siempre me ha parecido que sí.
no se que edad tienen las oersonas que opinan aquí, pero me parece grave que vuestras familias no les contaran como vivieron el golpe militar y las consecuencias para un par de generaciones que hasta hoy nos persigue. Recordar y analizar es bueno en la medida que nos mantiene alerta para que ustedes jovenes no lo vivan como yo que tenía 15 años en aquel entonces. Lo que ocurrió en Chile fue lo más doloroso que he podido vivir, más alla de las torturas y muertes, se perdió una generación completa,el exilio de tantos hermanos nuestros instalándose para siempre la deconfianza entre nosotros,la envidia y maldad de gente que te denunciaba sin pruebas..... Podría seguir y seguir. Olvidar jamás, pero no en el contexto de levantarse en armas, sino para cuidar esta democracia en paz, que fue construida con el dolor de tantas familias que merecen todo nuestro respeto. Jóvenes de hoy, el conocer la historia de nuestro país nos permite valorar lo que tenemos y luchar por las injusticias.
Gracias por un periodismo serio y no vendido como La Tercera o El Mercurio.
Miguel García Díaz y da la casualidad que solo murio "este señor" y le quemaron la cara a Carmen Gloria. MAs seriedad y respeto.Para lo tuyo esta El Mercurio.
Don Miguel García usted dice que el gran error de los efectivos fue no enviarlos a un centro asistencial? Para usted es solo un error trasladar a dos personas completamente quemadas y abandonarlas en un lugar eriazo? eso aquí y en la quebrada del ají se llama crimen. obviamente ellos los dejaron botados para que terminaran de agonizar y murieran. Seguramente para ud durante esa epóca sólo hubieron 3.500 errores, algunos fusilados y otros lanzados al mar o enterrados en el desierto, es decir errores y más errores. Entre la palabra error y crimen hay años luz de distancia ¿no le parece?
Por fin un periodismo de verdad, investigativo, serio, culto. Es un verdadero agrado su lectura, por más que lo sustantivo no siempre lo sea, por razones obvias. Sirve también para calibrar, desapasionadamente, lo que opinan sus lectores, porque en general sus detractores demuestran ser lo que siempre han criticado de la izquierda: obcecados, de pensamiento rústico, verdaderas antítesis del Quijote y con una precariedad de argumentos que más que enfadar, conmueve. Nosotros también podemos invertir el viejo proverbio miente, miente...etc., diciendo, dí la verdad siempre, que algo queda.
aunque uno sabe cómo termina la historia, no deja de estremecerse de leer los "finales alternativos" que no ocurrieron... el amor al poder corrompe y la Concertación es una nueva prueba viviente... ¡vivan la Democracia y la alternancia!
Como siempre, ciper, con un periodismo de verdad. Feicitaciones por el articulo, de verdad sabia todo lo que apoyo la cia para sacar a allende pero como sacaron al genocida lo ignoraba.
[...] el golpe noticioso de la semana fueron las revelaciones de CIPER de que gobierno de Ronald Reagan le quitó el apoyo a Pinochet. De [...]
Es por todos sabido que el golpe del 73 fué planeado y financiado desde USA, a pedido y beneplácito de la oligarquía y del empresariado chileno siendo Agustín Edwars Eastman uno de los más fervientes participantes. Lo que aún no asumen ni se autocritican muchos chilenos, es el haber enganchado en esa campaña de terror y locura que se impuso en nuestro país los 2 últimos años del gobierno de Allende y que derivó en la tragedia que hasta hoy nos divide y nos avergüenza. En cómo militares chilenos, mandados por un gobierno extranjero, asesinaron, torturaron y desaparecieron a miles de sus compatriotas para acontentar del país del norte, de empresariado chileno y de tantas mentes enfermas y desquiciadas que hasta hoy justifican horrores injustificables. Prueba de ello son las opiniones de un par de participantes de este foro que por ignorancia, estupidez, o franca maldad tratan de tergiversar los hechos dando antecedentes falsos, para confundir y sembrar dudas, cosa muy propia de los servicios de seguridad( yo diría de inseguridad)de todos los países del mundo. Muy intersante lo que dice curita también respecto a lo poco claro y contradictorio del articulista cuando dice que la victoria de la democracia fué ganada por el pueblo chileno si el artículo en sí está demostrando que la decisión de derrocar a Allende y luego también a la dictadura la tomó la Casa Blanca. La historia es siempre difícil de entender para el ciudadano de a pié que se informa por la tele o por los medios que manejan el poder económico y político y que moldean los gustos, las inclinaciones, las preferencias y las opiniones de la gente. En eso USA es especialista y Chile también pues hoy todos los medios de comunicación masiva están en manos de quienes se apropiaron del país durante la dictadura, incluso Ciper es propiedad de Copesa y todos sabemos quienes son los dueños de ese conglomerado comunicacional. En eso curita tiene mucha razón.
¿El caso de las "uvas envenenadas" está inmerso en este escenario?, porque quizas tanto o mas que a los militares y políticos habia que presionar a los empresarios (y explicaría porqué poderosos empresarios con fuertes nexos en USA se involucran activamente en la "Alianza democrática"). En todo caso las "heroicas luchas por la democracia" de algunos quedan bastante relativizadas.
Creo que deben ser mas profesionales y no inducir ideas propias en la gente, se trata de informar no de pegar ideologismos politicos.
Csa vez más me convenzo que cuando doy mi voto a alguien para nos gobierne, estoy entregando mi voto a los poderes que están sobre los gobiernos que aparentan ser democráticos. Las políticas para cada país son dirigidas desde el país del Norte, allí se decide qué tipo de "democracia" será la que regirá los destinos de cada país, qué tipo de políticas son las que tal o cual gobierno implemente para el pueblo que ingenuamente le ha entregado su confianza a través del voto.El poder de la industria farmacéutica decidirá que tipo de vacunas nos conviene, el poder la industria de armamentos decidirá cuándo nos enfrentaremos conflictos con los pueblos vecinos,el poder las transnacioanles decidirá hasta cuándo nos explotarán nuestras riquezas mineras, estas decidrán a qué políticos se apoyarán para tener las leyes que más les convenga.Al final somos meros títeres de los grandes poderes.
Rodrigo Rojas portaba una bomba molotov que fue la que se incendio. No mientan mas. Con respecto a la reaccion que tendría Pinochet si ganaba el No... bastante ridicula la opinion. Da verguenza ajena. Lastima que no se hable de los crimenes de la izquierda. Algun dia se contara la historia completa. Pese a todo el golpe de estado de Pinochet fue apoyado por la mayoria de los chilenos, incluida no solo la derecha sino tambien la DC con Aylwin y Frei a la cabeza.
en una entrevista al abogado Salazar le escuché decir que el jóve llevaba sobre sus hombros un bidón con "cóctel moloto", bencina con acido sulfúrico, el que en contacto con el aire explota, que ese bidón se le habría caido durante el forcejeo con los militares lo que que habría sido la causa basal de las quemaduras en sus que sufrieron el y la niña Cármen Gloria. Podrían verificar con el abogado si eso es así o nó.
Una pequeña precisión. Rojas no fue rociado con gasolina y quemado. Él y su acompañante portabam bombas molotov, las cuales usaron contra carabineros, resultando quemados con ellas durante el enfrentamiento
Si rompió con la Dictadura, significa que EEUU estaba unida a ella. El gran problema de nuestro país fue no haber erradicado con todo el poder que tuvo la izquierda a neoliberales, conservadores y capitalistas baratos. La lucha tiene que continuar. Los porbres y desamparados gobernarán algún día. Chile debe ser como la nueva Venezuela.
[...] Por cierto, revisen los datos del capital que tenían los millonarios de ahora y vean cual eran su capital antes y después del golpe y comprueben como sus fortunas crecieron exponencialmente durante la dictadura, Piñera incluido. De hecho, ni Pinochet ni siquiera La Concertacion fueron los responsables materiales del retorno de la democracia. Básicamente, lo que pasó es que Estados Unidos dejó de proteger a Pinochet cuando estos se dieron cuenta que ya no les era funciona.... [...]