El anuncio del Presidente Sebastián Piñera de relocalizar el proyecto termoeléctrico de Barrancones es una buena señal para la conservación de Punta de Choros, en la Cuarta Región. Pero por una vía informal se resuelve un problema ambiental, lo queda cuenta de los grandes dilemas que enfrenta la institucionalidad existente en esa materia: problemas nacionales v/s decisiones locales, riesgos de la ausencia de una política energética y la falta de una definición sobre qué es lo queremos conservar y a qué costo.

El anuncio del Presidente Sebastián Piñera de relocalizar el proyecto termoeléctrico de Barrancones es una buena señal para la conservación de Punta de Choros, en la Cuarta Región. Por una vía informal se resuelve un problema ambiental, lo que desnuda los grandes dilemas que enfrenta la institucionalidad existente en esa materia: problemas nacionales v/s decisiones locales, riesgos de la ausencia de una política energética y la falta de una definición sobre qué es lo queremos conservar y a qué costo.
El Presidente de la República ha decido hablar en el caso Barrancones y ha señalado que la central, aprobada ya por la autoridad ambiental, deberá relocalizarse. Lo que ha hecho, finalmente, es ordenar el rechazo del proyecto, principalmente por su ubicación, pero además ha dado una señal para la conservación de Punta de Choros.
Es esta una buena decisión para el público en general, pero probablemente reprochable jurídicamente para el proponente. Por una vía informal se ha resuelto un problema ambiental. Pero más allá de la situación puntual, lo cierto es que sería un error pasar por alto este caso, para no hablar de los dilemas que se encuentran detrás de él.
De las muchas formas en las cuales podemos enfrentar Barrancones, quiero detenerme en tres que me parecen las más relevantes: (a) los déficits institucionales para la decisión (problemas nacionales y decisiones locales); (b) los riesgos de la ausencia de la política energética; (c) la determinación para tomar la elección de conservación y asumir sus costos.
Sobre el primero, el proyecto aprobado y ahora rechazado públicamente por el Presidente, demuestra lo sensible del diseño institucional para aprobar proyectos al interior del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Lo que a muchos puede llamar poderosamente la atención es que el proyecto hubiese sido aprobado por los votos de las autoridades de exclusiva confianza (intendente, gobernadores y seremis) y con los votos en contra de las autoridades elegidas indirectamente (cuatro consejeros regionales). La verdad es que estructuralmente al interior de este sistema, existen dos tipos de proyectos que inevitablemente suponen la intervención de autoridades nacionales (centralismo): aquellos que implican beneficios para una parte importante del país, pero que imponen gravámenes locales (típicamente los proyectos energéticos), y los que tienen asociados montos de inversión significativos y traen aparejado contratación intensiva de mano de obra. A esos proyectos se enfrentan las exigencias nacionales (representada por esas autoridades de exclusiva confianza), con las demandas locales de calidad de vida.
Existe tras esto una cierta injusticia que el sistema de evaluación ambiental no está en condiciones históricamente de resolver, porque en él las comunidades reclaman por un bienestar que las autoridades regionales (que evalúan los proyectos) no están en condiciones de garantizar: esa es precisamente la injusticia. Esa injusticia se ve resuelta por la vía Presidencial y no por la institucionalmente adecuada. En ello hay una buena noticia para los vecinos de Punta de Choros, pero un riesgo para el sistema porque demuestra la vulnerabilidad de estas decisiones frente a la voluntad del Ejecutivo.
El segundo problema que revela Barrancones es la ya tantas veces repetida ausencia de política energética. Es algo absurdo desde el punto de la sustentabilidad, que paralelamente estemos discutiendo la instalación de proyectos energéticos específicos que imponen, tras ellos, la elección de un paradigma de desarrollo. Hoy deliberamos sobre las termoeléctricas (Barrancones, Cruz Grande y Hacienda Castilla), hidroelectricidad (Hidroaysén) y nuclear.
No es razonable que sostengamos esa discusión sobre la base de proyectos específicos y no sobre una política que oriente los objetivos perseguidos. De lo contrario, estamos en una especie de “teletón de los kilowatt” que sólo puede perjudicar en el corto plazo a las comunidades que soportan esas cargas y en el largo plazo a la sustentabilidad del desarrollo. En el caso Barrancones, el sector de Punta de Choros tenía otras dos termoeléctricas programadas. La primera era Farellones, un proyecto que Codelco decidió finalmente retirar del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y la segunda es Cruz Grande, que aún se encuentra en evaluación, y que luego de las declaraciones del Presidente de la República muchos debieran dar por rechazada. Lo anterior es especialmente complejo, porque ha sido en ese sector donde el propio Estado ha realizado inversiones significativas en subsidios, promoviendo un polo de desarrollo de pesca sustentable y ecoturismo.
El tercer problema que se revela es la ausencia de una decisión de qué es lo que deseamos proteger. La zona donde se pretenden instalar estas termoeléctricas dispone de la existencia de un patrimonio ambiental reconocidamente único. En él no sólo están la reserva del pingüino Humboldt y la reserva marina de Islas Choros, sino que también es un lugar de reconocido avistaje de cetáceos (ballenas y delfines). En el año 2008, como consecuencia de la Convención Ballenera que se celebró en Chile, el país aprobó una ley de protección de cetáceos, que no sólo buscaba evitar la captura y la caza, sino que también proteger los ecosistemas vitales para su desarrollo. Si bien se ha sostenido que el proyecto se encontraba a más de 20 kilómetros de la reserva, esa afirmación olvida no sólo la dinámica del ecosistema, sino que esencialmente que el costo del error es irreversible. Es ahí entonces en donde la pregunta de qué queremos conservar requiere de una respuesta honesta y transparente de la política pública en el largo plazo.
Barrancones es el mejor ejemplo de que en materia ambiental tenemos un inadecuado sistema de solución de nuestras controversias, sobre todo cuando se conjugan desarrollo productivo del país (la energía), conservación del patrimonio ambiental (áreas sujetas a protección), la sustentabilidad de otras actividades productivas que se pueden ver perjudicadas (pesca y turismo) y la calidad de vida de las personas (cercanas al proyecto).
Punta de Choros al parecer se ha salvado, pero revela un riesgo institucional de proporciones para la ciudadanía en relación a otros proyectos. No debemos olvidar que todavía debe resolverse la situación de la termoeléctrica Castilla e Hidroaysén. Cada una de estas decisiones revelará, con certeza, estas vulnerabilidades.
*Luis Cordero Vega, es profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Chile. Fue el coordinador de la reforma a la institucionalidad ambiental, que se tradujo en la dictación de la Ley Nº 20.417.

que es lo queremos conservar es una pregunta que en parte es resuelta... tenemos areas silvestres protegidas (parques, reservas,monumentos, santuarios dela naturaleza, entre otros) Pregunto que vamos hacer con las centrales hidroelectricas y complejos mineros por instalarse o instaldos en las areas protegidas
Perfecto todo bien, pero quien defiende a todos los ciudadanos anónimos que habitan toda una vida en Tocopilla, Punta Cacho, Mejillones, Huasco, Ventanas, Coronel muchas de estas comunas castigadas doble y tristemente. Es la misma situación que fumarse 20 cajetillas de cigarros durante la vida adolescente o adulta, con sus consecuencias trágicas de mediano y largo plazo, cáncer a los pulmones, alergias por productos azufrados, ademas de cenizas y coque volátil. Estas son las políticas publicas de inversiones para el sector energético, es el racismo y/o segregación ambiental que queremos? Yo me quedo con las inversiones limpias en la cuarta región, Sn Power, Monte Redondo, Canela I y II, a pesar de la contradicción internas entre proyectos limpios y tóxicos Suez-Endesa. Si no enmendamos el rumbo cual seria la huella de CO2 del cobre chileno, las aceitunas y aceites de Huasco, los productos del mar etc.
Con la intervención de Piñera, nos estamos pareciendo a Argentina y Venezuela, donde no se respeta la institucionalidad y donde no hay certeza jurídica. Así cualquiera va a invertir con mucho gusto...en otra parte. Si la normativa fuese mala, cambiarla pues, pero en ningún caso a punta de telefonazos. Curioso que en un gobierno de derecha se viole tan flagrantemente los derechos de los emprendedores y se apuntale al lado del populismo. Recuerdo que Bachelet, en cambio, ante una medida impopular como la suspensión en la construcción del puente sobre el Canal de Chacao, optó por una respuesta racional y técnica. No es presentable que el Presidente Piñera, ante su primera prueba de fuego, que ni siquiera la tomaba él sino que un organismo técnico, opte por congraciarse con quienes opinan desde el lado de la emotividad. Lamentablemente así es como, plagado de buenas intenciones para con el pueblo y con el ánimo de complacerlo a corto plazo, Chávez y Kirschner se vuelven populistas, a costa del Estado de Derecho. Y si se deja que esto se haga una forma común de gobernar en Chile, perderemos todo el prestigio de país serio, que habíamos ganado con tanto esfuerzo.
[...] CIPER y [...]
Me parece un buen análisis, que muestra que tan perdidos estamos como sociedad. Personalmente, estoy en desacuerdo con la instalación de la central, pero también creo que es peligrosa la forma como se resolvió el tema. De partida, deja la puerta abierta a que otros temas sean "solucionados" de la misma forma (protestas por redes sociales y manifestaciones), por ejemplo: despidos en la Anef, Loce, Transantiago, Reclamos mapuches, etc. No veo porque deberían ser diferentes de este, si la gente se organiza y protesta. Los problemas de fondo no pueden ser resueltos en forma populista.
El tema de fondo es la forma de hacer política y la gente que está en ella, todos ya superados, obsoletos, advenedizos, cadáveres vivientes que no responden a las necesidades reales de la gente. Consideran que dar trabajo es la panacea de todos los males, mientras empresas devastan la naturaleza y la pobreza sigue creciendo. Dar una detallada enumeración de hechos y circunstancias presentes y pretéritas reafirman la gran confusión de quién es quién, qué piensan, qué hacen realmente, cuáles son sus intereses, cómo se sirven de la política, qué grado de compromiso se tiene con la población, con quién comparten, a quién sirven, de quién se sirven etc. Parece que la letra del tango de Discepolo (1935) sigue vigente “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador… da lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos, caradura y polizón.” El tema reciente de Punta Choros es una muestra; tiempo atrás se planteó la construcción de la termoeléctrica de Las Higueras, para suplementar las necesidades de Pascua Lama, BARRICK y no las necesidades energéticas de la población. Se puso el grito en el cielo, pero la central se concretó; ahora bien, el agua de la termoeléctrica mezclada con aceite, más la salinidad del agua de la Quebrada de los Choros representa, un serio peligro para el ambiente y la población de la Caleta de los Choros, pero pasó piola. Algunas figuras políticas en su momento se repitieron los platos en pro y contra, respectivamente. Un tema rescatable como manifestación popular frente a decisiones de política dura, como señaló una autoridad, fue la movilización de la población, de la gente, que se levantó y protestó; la central Barracones afectará la calidad de vida de la población y su ambiente. Paralelamente, no es posible que autoridades de distinto pelaje presenten vínculos con la empresa constructora; lo que no pudieron hacer los políticos, la gente sí pudo con su entereza, cuando tuvo la fuerza para decir basta. Hay que seguir atento, la participación ciudadana está contemplada en la Ley Ambiental, el tema persiste ya que se buscará un nuevo lugar y bien sabemos que la instalación de una termoeléctrica atenta contra el desarrollo del medio ambiente físico y humano, afectando el bienestar de la comunidad. La población tiene derecho a manifestar sus aspiraciones, necesidades y requerimientos, así como también a estar pendientes de la aplicación de los controles normativos que exigen las instalaciones que se nos venden en pro del desarrollo.
El Presidente Piñera actuó de acuerdo al Art. 24 de la Constitución que afirma que el Presidente puede oponerse a una concesión como la de Barracones o HidroAysén, lo que ocurre es que los presidentes (as) anteriores no se atrevieron. Nuestras tontas leyes permiten poner una termoeléctrica o represa al lado de una reserva ecológica si esta se compromete a mitigar, los Estudios de Impacto Ambiental y las medidas incluidas en el, son para mitigar, y al final deben ser aprobados. Si la ciudadanía no quiere que se destruya lo poco que queda de naturaleza sin regresar a las velas y los apagones, hay que convencerse que no nos queda otra que acudir a la energía nuclear.
Ojalá todos los viajes de estudio de los colegios se lleven alguna vez a Taltal y vean la playa de alrededor de 1 km de ancho que tiene delante de sus muelles. Esa playa no existía hace 30 años. Es todo residuo de los relaves de Codelco de antes que se exigieran pozos de relave (desde el 90 para adelante). La gente va y se baña en esa playa, pero si levantas un poco la arena, sale una tierra roja de óxido concentrado de no sé que cosa. Asqueroso y tóxico. Eso es Chile
Diego Poblete, me parece que te refieres a Chañaral y no a Tal Tal.
Chile necesita duplicar su matriz energética en los próximos 10 años, para atender la creciente demanda de energía que presenta el país. La energía en Chile es una de las más caras del mundo, afectando la competitividad de las empresas y, a los consumidores, al cancelar un mayor valor por la energía. Si el agua es el principal recurso para generar electricidad, y en el norte de Chile no hay agua, las termoeléctricas, son la segunda fuente de generación de energía eléctrica más eficiente. Por lo tanto, se deben buscar los mecanismos que respeten el medio ambiente y se permita el desarrollo económico ( crecimiento con equidad - doctrina Aylwin ), autorizando la construcción de estas generadoras. No se puede esperar más , debido que estamos muy atrasados en autorizar e iniciar la construcción de estos proyectos.