El director de La Cuarta, Orlando Escárate, escribe para CIPER: “Algunos de nuestros cracks son directamente ‘enanos’ para la alta competencia internacional, como Alexis Sánchez (1,68), Fabián Orellana (1,68) y Gary Medel (1,71), la misma estatura que Humberto Suazo, Gonzalo Fierro y Rodrigo Tello. Dentro de este ramillete de ‘locos bajitos’ el caso de Medel es el más llamativo, porque Bielsa lo ocupa de zaguero central, un puesto donde de manera tradicional los técnicos recurren a los ‘roperos de tres cuerpos’ o, al menos, a jugadores altos que bordeen o superen el 1,80”.

El director de La Cuarta, Orlando Escárate, escribe para CIPER: “Algunos de nuestros cracks son directamente ‘enanos’ para la alta competencia internacional, como Alexis Sánchez (1,68), Fabián Orellana (1,68) y Gary Medel (1,71), la misma estatura que Humberto Suazo, Gonzalo Fierro y Rodrigo Tello. Dentro de este ramillete de ‘locos bajitos’ el caso de Medel es el más llamativo, porque Bielsa lo ocupa de zaguero central, un puesto donde de manera tradicional los técnicos recurren a los ‘roperos de tres cuerpos’ o, al menos, a jugadores altos que bordeen o superen el 1,80”.
La victoria sobre Honduras desató una fiebre de comparaciones estadísticas en la que el equipo de Bielsa salió favorecido en forma amplia frente a selecciones y jugadores chilenos de todos los tiempos: fue el primer triunfo nacional en un Mundial después de aquel mítico 1-0 sobre Yugoslavia que nos dio el tercer puesto el 62, y también el primero logrado en un Mundial jugado fuera de casa desde que Chile se despidiera de Brasil 50 con un 5-2 sobre Estados Unidos.
Pero en realidad el dato que más debe convocar la atención es que nos impusimos a los hondureños con el plantel que tiene el promedio más bajo de estatura en este Mundial de Sudáfrica 2010: 1,76 metros.
Algunos de nuestros cracks son directamente “enanos” para la alta competencia internacional, como Alexis Sánchez (1,68), Fabián Orellana (1,68) y Gary Medel (1,71), la misma estatura que Humberto Suazo, Gonzalo Fierro y Rodrigo Tello. Dentro de este ramillete de “locos bajitos” el caso de Medel es el más llamativo, porque Bielsa lo ocupa de zaguero central, un puesto donde de manera tradicional los técnicos recurren a los “roperos de tres cuerpos” o, al menos, a jugadores altos que bordeen o superen el 1,80 metros.
El argumento en este sentido es tan simple como pragmático: a los atacantes rivales hay que “hacerles sentir” el peso de los defensores centrales y, además, en la refriega de las áreas, que es donde en verdad “las papas queman” en el fútbol, es mejor contar con jugadores fuertes, robustos, rozagantes, verdaderos camiones que puedan llegar a atropellar, literalmente.
Vistas así las cosas, el Pitbull Medel no tendría por dónde jugar de zaguero central en una selección. Y menos en un Mundial. Pero el hombre cuenta con virtudes. Como lo rescató el mismo Bielsa 48 horas antes del debut frente a Honduras, cuando fue consultado de manera específica por este jugador y su posición: “Medel es un futbolista de una ferocidad increíble para recuperar el balón y, además, anticipa muy bien”.
-Nunca lo vi perder cuando tuvo que enfrentar a delanteros más fuertes y más altos -agregó el entrenador rosarino.
Apegado a su lógica pura, que en realidad se acerca a las matemáticas, Bielsa ocupó a Medel como zaguero central izquierdo contra Honduras y éste anuló tanto a Pavón (1,80 metros) como a su relevo, Welcome (1,92 metros), dos de los roperos que quisieron perforar nuestro arco pero ni siquiera llegaron a pisar el área.
El Pitbull se los comió, con su 1,71 metros, y con su personalidad forjada en La Pincoya y Conchalí, donde hay que ser duro para subsistir y mucho más para llegar a destacar en cualquier ámbito.
A propósito de su ejemplo futbolístico, vale la pena recordar que Chile ya había mostrado exponentes calificados de esta rara especie. En la selección del 62 destacaron dos “enanos” como Luis Eyzaguirre -zaguero derecho conocido después como El Fifo, luego que la FIFA lo nominara a una Selección del Mundo en 1965- y Humberto Chita Cruz, zaguero central. Y en el también mítico “Ballet Azul” de los 60 resaltó Juan Rodríguez Vega, quien formó por años la dupla de centrales con el larguirucho Alberto Quintano, ambos pilares de esa “U” que no en vano es reconocida como el mejor equipo chileno de todos los tiempos.
Eyzaguirre, el Chita Cruz, Juan Rodríguez, el Pitbull Medel. Todos chicos, y todos aniñados.
Así dicen que somos los chilenos.
(*) El autor es director del diario La Cuarta

Y usted Orlando?… lo dice por usted? Chico y añiñado? jajjajajaja… buena columna Hay mucho ejemplo en el periodismo, tenemos a nuestro amigo Luengo… usted tiene varios por ahi, etc.
[...] This post was mentioned on Twitter by ciper chile, Juan Pablo Figueroa, Cristo700, paticampos, francisca skoknic and others. francisca skoknic said: RT @ciper: ALERTA CIPER: Lea la columna mundialera del director de La Cuarta, Orlándo Escárate: "Chicos y niñados" http://bit.ly/ayrDCf [...]
Una precisión. Gary Medel es de La Palmilla, en Conchalí. La Pincoya queda en Recoleta.
Concuerdo plenamente con el juicio "chicos y aniñados", pero por sobretodo, se han "creído" el cuento, y como dice una vieja máxima conocida, en la naturaleza todo se compensa, lo que no tenemos en altura o envergadura física, la compensamos con garra y astucia, acompañados de un trabajo serio y consistente, que para mi es la mejor conclusión de todo esto. Con preparación, estudio y dedicación, todo es posible, como todos los logros en la vida. ¡Felicidades por un trabajo bien hecho!
el ballet azul...el mejor equipo de Chile de todos los tiempos?
Don Orlando: Concuerdo con usted en casi toda la línea, pero no dejemos que la fiesta mundialera y el triunfo inicial de Chile nublen nuestros sentidos. El mejor equipo chileno de todos los tiempos es el Colo Colo de 1991, tricampeón nacional y campeón de la Copa Libertadores. No nos pasemos goles entre nosotros.
Y usted estimado Pedro, no se aproveche del pánico para hacerle publicidad al equipo que sí le nubla los sentidos. Que yo sepa, si en el periodismo la objetividad es un asunto que ya muy pocos reivindican, en el fútbol jamás ha estado en discusión su carácter subjetivo. Y por suerte, porque es nuestra fiesta, forma parte de nuestra particular identidad y al mismo tiempo es un jolgorio colectivo. Todo un regalo para estos tiempos. Cuídela Pedro. Que no se le salga el indio malo en tiempos de tregua mire que el club de sus pasiones desbordadas tiene en estos días tejado de vidrio. ¿O se le había olvidado?
Y cual es el problema, si el fútbol es un juego. Y cómo juego tiene las reglas propias del barrio en donde se juega libre. Cosa que no dan las escuelas de fútbol. Y para ser defenza hay que ser avispado para anticipar al defenza. Y eso ocurre para el delantero. Veamos el caso Suazo y la delantera de Chile. No son postes de NBA. Y lo mejor usar el CI que Chile proveyo a los hijos de esta tierra. Orlando y para que tanto si Chile quedará en el camino y la cuenta la pagaremos los chilenos. Dado que la fiesta se paga y se paga cuando comemos o consumimos algún servicio. Un abrzo desde Chillán pue...
Ahora voy a comer un curanto solidario en beneficio de la gente de Dichato. Sumado a las cuecas que bailaremos por los 430 años de Chillán. Vasco cuando vienes al chidllanus. Allí driblearemos con una papa,regatearemos unos mariscos y embocaremos con un picoroco. Y para la deshidratación de tal esfuerzo unos vinos de Guarilihue. Sin desconocer que las presas de cerdo y chivo de San Fabián de Alico ayudaran a recuperar las lesiones de tal osadía. No habrá sonajera de cornetas. Sólo musica de folklore patrio. Y la FIFA no podrá meter las manos ,ni menos cobrara tributo a los incautos. Pues el acto será manejado por los carenciados. Sabemos que no llegaran a cubrir desde vuestro diario. Dado que la pilucha de turno se puede resfriar. Y los doctores cariño que asisten se la pùeden vacunar sin pagar los caros estipendios que suelen cobrar. Salñuble...
que fome el articulo, se paso.
Impecable la columna Orlando y un gusto leer a periodistas independientes que no tienen problema en afirmar que el Ballet Azul es el mejor equipo de todos los tiempos.