Fernando Atria es un destacado abogado de las universidades de Chile y Adolfo Ibáñez que ha entrado a fondo en el debate constitucional y también en el tema de la educación. Parte de sus reflexiones se encuentran reunidas en un libro breve pero feroz titulado “Mercado y ciudadanía en la Educación” que analiza la raíz del problema educativo chileno. En esta entrevista desmenuza las implicancias de crear liceos de excelencia como el Instituto Nacional, que a su juicio privaría al resto de los colegios de sus mejores alumnos, perjudicando a los otros estudiantes. Hace además un crudo análisis del impacto que tiene para la educación la coexistencia de colegios públicos, privados y subvencionados.

Con el sistema educativo actual los padres sólo pueden elegir con quien NO educan a sus hijos, es una de las conclusiones más críticas del abogado Fernando Atria. La constitución garantiza la libertad de los padres para que elijan el tipo de educación que estiman conveniente, pero eso en realidad no ocurre, pues los padres son elegidos por los colegios, sobre todo, a través del dinero que pueden pagar.
Así cuando una familia paga 20 mil pesos, lo único que pueda escoger en el fondo es que sus hijos nunca se eduquen con hijos de familia que no pueden pagar 20 mil pesos. Ese mecanismo, dice Atria, es profundamente injusto porque mañana, cuando los niños de 20 mil y de 200 mil terminen su educación, la sociedad los pondrá uno al lado del otro y los hará competir. Y en función de ese resultado les dará distintos ingresos, distintas oportunidades.
Para Atria, esta educación sólo le sirve a los ricos, quienes pueden traspasar a la siguiente generación todos sus privilegios sin que nadie lo dispute ni lo encuentre reprochable. Cree que para terminar con esa desigualdad hay buscar un mecanismo donde niños ricos y niños pobres vayan a las mismas escuelas. Y que el acceso a los mejores establecimientos se haga a través de un sorteo. Por el contrario, piensa que medidas como los 50 liceos de excelencia que propone el Presidente Piñera, van justo en el sentido contrario al que se necesita. Un proyecto que se atrasó con el terremoto, pero que sigue siendo una de las promesas más importantes para el ministro de Educación, Joaquín Lavín.
Piñera ha prometido hacer 50 liceos de excelencia, como el Instituto Nacional. La idea le hace mucho sentido a la gente y aparenta buscar una mejor educción pública. ¿Qué te parece ese proyecto?
-Creo que primero hay que preguntarse cuánto de la excelencia del Instituto Nacional se puede atribuir a lo que ese establecimiento ofrece a sus alumnos y cuánto es imputable al proceso de selección que tiene, es decir, a su práctica de elegir a los mejores alumnos de entre los que postulan. Porque evidentemente si juntas sólo tipos brillantes, vas a tener un resultado mucho mejor que si educas sin selección. Pensar que en el Instituto hay algún “secreto” de cómo se hace la buena educación y que ese secreto se puede aplicar a otros 50 liceos, es un error.
¿“El secreto” del Instituto Nacional sería principalmente su selección?
-Por supuesto que el establecimiento produce un plus, que es la sinergia y el efecto de pares que se genera al reunir gente que está sobre la media. Pero, ¿alguien cree que si dejara de seleccionar tendría los resultados que tiene? Es como esos establecimientos que ponen como condición de permanencia, obtener más de 5,5 y luego dicen, “todos nuestros egresados tienen sobre 5,5 de promedio”. ¿Qué otra cosa podría pasar? Si un lo mira así, la idea de armar 50 institutos nacionales no debe ser entendida como la creación de 50 establecimientos que educan bien, sino 50 lugares que reunirán a los estudiantes más brillantes de la educación pública. Es lo mismo que descremar la educación pública, repasarla y sacarle a todos los destacados. ¿Qué va a pasar con el resto, que de paso, es la mayoría? Bueno, van a quedar en una educación pública aún más desprestigiada.
Patricio Felmer, matemático de la Universidad de Chile teme, además, que estos liceos atraigan también a los mejores profesores, lo cual va a impactar muy fuertemente en el resto de los colegios.
-Por supuesto que eso puede ocurrir. ¿Quién no va a querer hacer clases en esos establecimientos? Por eso pienso que ésta es una medida que no se dirige al problema de la educación en general. Es una medida publicitaria que le va a permitir al gobierno mostrar resultados en cuatro años, a costa de la mayoría de los jóvenes que se educan en la educación pública.
La educación pública va a terminar transformada en un gueto de marginalidad.
De todos modos, este proyecto parece incentivar la meritocracia, idea que mucha gente comparte. ¿Por qué no premiar a los mejores alumnos? ¿Qué tiene de injusto que a los más destacados vayan a un mejor colegio?
-Bueno, ahí hay varias cosas que me parecen objetables. Se supone que la meritocracia da incentivos para que los estudiantes se esfuercen, por lo tanto, presume que hay una decisión personal de por medio, modo de que si al final el alumno obtiene lo que buscaba, puede decir que se lo ganó. Bueno, yo sostengo que es perverso usar esa idea para seleccionar alumnos para básica y secundaria. Porque basta saber un poco sobre la educación chilena para saber que los rendimientos que alcanza un estudiante no dependen de cosas que están bajo su control. Buena parte del rendimiento, – no todo, pero sí buena parte- depende de la clase social a la que pertenece el alumno, es decir, si contó con libros en la casa, si sus padres son profesionales o no, si le pudieron pagar un colegio donde hubiera buenos profesores… Nadie sensato puede negar que eso tiene impacto en el desempeño de los alumnos. Y me parece que es brutal transmitirles a los estudiantes que fracasan el mensaje de que es su culpa y a los que triunfan les hace creer que es su mérito.
Entonces estos 50 liceos consagrarían una injusticia en el sentido de que los que no entran probablemente están en el grupo más abandonado por el sistema.
-Bueno, es cosa de ver los resultados de la PSU para darse cuenta de que hay una correlación entre la clase social y el desempeño. En mi libro cito alguna cosa al respecto que ha dicho, por ejemplo, Arturo Fontaine, que no puede ser acusado de “izquierdista”. Todos sabemos que un porcentaje desproporcionado de los estudiantes que van a la educación pagada tienen buenos puntajes en relación con lo que ocurre en colegios subvencionados o municipales. ¿Quiere decir eso estos últimos son más tontos? No, lo que quiere decir es que la clase afecta los resultados.
Si es tan importante la clase social, la educación de las escuelas públicas o subvencionadas siempre va a ser peor.
-Bueno, ese es el tema central de mi libro. El problema de fondo es que tenemos un sistema mixto en el que conviven tres tipos de establecimientos: escuelas públicas, colegios privados y los subvencionados que reciben dineros fiscales y también dineros de las familias. Los privados y los subvencionados seleccionan a los alumnos de acuerdo a los parámetros que quieran, principalmente dinero. ¿Quiénes van a la educación pública? ¿Quiénes son el 37 por ciento de jóvenes que el año pasado se matriculó en ese sistema? Bueno, salvo el caso de los liceos “emblemáticos”, a esa educación van los que no pueden satisfacer los criterios de selección de los establecimientos privados. Por esa vía la educación pública va a terminar transformada en un gueto de marginalidad. Y creo que es eso lo que estamos viendo. Y nunca va a haber una educación pública buena si tiene que competir con una educación privada.
UNA COMPETENCIA DESIGUAL
Los defensores del sistema mixto dicen que funciona bien en Bélgica y Holanda.
-Sus defensores dicen eso, pero no es así. Esta es una cuestión completamente chilena porque su característica central es que permite que la diferencia de poder económico de los padres se manifieste en la calidad de la educación. Es decir, permite la manifestación a rajatabla de los privilegios. Eso no existe en ninguna parte con la que nos guste compararnos. En Bélgica y Holanda países hay establecimientos privados, pero no pueden seleccionar por referencia a su proyecto educativo (un colegio católico no puede negar la admisión a un estudiante por provenir de una familia que no es católica) ni cobrar a sus estudiantes. El sistema chileno, en cambio, no sólo permite la existencia de establecimientos particulares, sino que además les permite seleccionar estudiantes por referencia a su propio proyecto educativo, y cobrar a sus estudiantes. Son estas dos características las que usa el privilegiado para transmitir su privilegio. Por eso, decir que nuestro modelo se como el de Bélgica y Holanda, es decir las cosas falsamente.
¿En que se perjudica a un niño pobre el que un niño de clase media o alta tenga acceso a educación de calidad?
-Es muy simple: llega un momento en que tomamos a un estudiante en el cual el Estado ha gastado 30 mil pesos mensuales (que es aproximadamente el valor de la subvención) y lo ponemos junto a otro en el cual su familia ha gastado 200 mil pesos mensuales y les decimos, ¡ya, compitan! Y según el resultado de esa competencia, la sociedad distribuye sueldos y condiciones de vida… Bueno, estamos hablando de una trampa tan evidente que no se requieren argumentos sofisticados para verla. Todos los que no la ven tendrían que pensar, “¿qué pasaría si mi hijo fuera a la educación de 30 mil pesos?”. Y lo que pasaría es que, en algún momento a su hijo le dirán “usted gana 150 mil al mes porque no tiene habilidades”. Y al otro le van a decir “usted va a ganar 5 millones porque sí tiene habilidades”.
Es obvio, entonces, que la educación no puede ser distribuida meritocráticamente, porque la educación tiene la misión de igualar las condiciones sociales para que, una vez que han recibido educación, estos jóvenes compitan y ganen según su mérito. Pero si la educación de calidad se entrega sólo a algunos, lo que estamos haciendo no es premiar el mérito sino premiar el privilegio. Con eso lo que ocurre hoy es que el mercado no puede justificar la desigualdad. ¿Qué diferencia hay entre un tipo que tiene capacidades que el mercado avalúa en un millón y otro por cuyos servicios el mercado paga 20 mil? Deberíamos poder decir que el primero tiene habilidades que el segundo no tiene, pero eso no se puede decir en Chile sin faltar a la verdad. Lo que hay que decir en Chile es que el recibió una educación de 200 mil pesos al mes y el segundo una 30 mil pesos al mes.
Tú planteas en tu libro que una solución es mezclar en las mismas escuelas a niños ricos con niños pobres. ¿Por qué?
-Es importante notar, primero, que el privilegio se manifiesta no sólo en dinero sino en otras cosas, como poder. Tener poder es tener medios para modificar, o lograr que se modifique, lo que perjudica a uno. Una de las razones por las que hay colas en los consultorios es que a ellos van quienes no tiene poder, que pueden quedarse verdes reclamando sin que pase nada grave. Cuando los que van a la Clínica Alemana reclaman, entonces sí se les escucha. Las colas no podrían durar una semana si los que las hicieran fueran los que van a la Clínica Aalemana. Eso quiere decir tener poder.
Pero por eso mismo, si tienes una educación para ricos (los que tienen poder) y otra para pobres (que no lo tienen), estos últimos no van a tener una buena educación porque ellos no tienen, o tienen muy poco, poder para modificar lo que los perjudica. Eso es lo que significa ser pobre. Y si juntas a todos los que tienen poder en el mismo sistema, ¿cómo va a ser ese sistema? Pues lo mejor que puede ser. Y juntas a todos los que no tienen poder y los pones en un sistema ese sistema va a ser como lo que tenemos ahora. Por eso pienso que la única salida posible a eso es mezclarlos, pues si ambos están en el mismo sistema, cuando el poderoso usa su poder para mejorar su situación, mejora un sistema que atiende a todos. Lo que tenemos hoy, en cambio es que cada uno usa su poder y sus recursos para mejorarse así mismo. Entre otras cosas, esa es una pésima escuela de ciudadanía.
Un apoderado de colegios de 200 mil pesos, que le interesa el tema social dirá, “bueno, es cierto, mi hijo está recibiendo una mejor educación, pero lo que habría que hacer es mejorar la educación pública, para que haya una competencia justa”. Sin embargo, en tu libro sostienes que la solución es prohibir que los padres paguen por la educación de sus hijos. Más allá de la competencia que habrá mañana, ¿por qué lo que paga un padre en el Cumbres, la Alianza o la Girouette influye hoy con lo que ocurre en un colegio en La Pintana?
-La gente cree que la razón por la cual las escuelas públicas son malas es independiente de la razón por la cual los colegios particulares son buenos. Y eso no es así. Volvamos al Instituto Nacional. Una de las razones por la cual es bueno es porque saca de la educación pública a los mejores estudiantes y deja en el resto de las escuelas los no tan buenos. Y si tuviéramos 50 como el instituto el efecto sería más marcado.
El drama chileno es que vivimos bajo instituciones que tratan de convencernos de que no estamos conviviendo con injusticias, sino que así no más es el mundo
Y en los particulares es una segregación se hace por dinero.
-Evidente. Y en la educación subvencionada ocurre lo mismo, gracias al financiamiento compartido. La lógica es: si pago 5 mil pesos me aseguro que mi hijo no se va a educar con hijos de gente que no pueda pagar 5 mil pesos. Es decir, a través del dinero, las familias garantizan que sus hijos no se vinculen con niños que están “debajo” de ellos. Ahora, es importante entender que desde el punto de vista de los padres, tienen toda la razón en lo que hacen, porque efectivamente es mejor que sus hijos se eduquen con gente que está igual o mejor.
¿Por qué?
-Pues porque la educación, en sentido amplio, no sólo provee conocimientos sino también redes sociales que sirven a futuro. Si tengo compañeros mejor educados, por una parte harán mejores preguntas y se podrá hacer una mejor clase, pero también voy a poder crear redes; y mientras más alto en la escala social estén mis compañeros, de mejor la calidad serán esas redes. Y no sólo las redes. Más estimulante (y apto para el estudio) será el ambiente, etc. Como los padres quieren mejor educación para su hijos, buscan que se eduquen con gente que esté lo más arriba socialmente posible. Pero por supuesto, al que está más “arriba” no le conviene que su hijo estudie con el que está más “abajo” y por eso va a establecimientos que tienen condiciones de ingreso que excluyen al que está peor que él. Así, lo que tenemos es una tendencia interna del sistema a hacer que cada uno se eduque con los que son como uno, una tendencia natural y espontánea a la segregación.
COLEGIOS SIN SEGREGACIÓN
Para evitar que se transmitieran tan fuertemente los privilegios en el sistema educativo ¿Qué habría que hacer? ¿Impedirles a los padres elegir el colegio al que llevan a sus hijos?
-No. El problema no está en que los padres puedan elegir, sino en que los establecimientos puedan seleccionar. Porque lo que van a elegir siempre va a ser el mejor establecimiento para sus hijos y eso está bien. La segregación se produce porque al otro lado hay un establecimiento que puede adecuar su demanda al target social que le interesa recibir. Pero qué pasaría si todos, de verdad, pudieran elegir. Imaginemos que al Colegio Cumbres, o a la Alianza, o a cualquiera del barrio alto, todo el que quisiera ir pudiera postular.
Tendría que poder pagarlo.
-Claro. Pero imaginemos un sistema de vouchers, que a la derecha le gustan tanto. Imaginemos que por ley solo se puede pagar educación con vouchers que provee el Estado. Y que cada niño tiene el mismo voucher, por ejemplo, de 100 mil pesos mensuales (no te quepa duda de que si los ricos sólo pudieran pagar educación con un voucher éste no valdría solo 30 mil pesos).
¿Y los padres no pueden pagar nada extra?
-No. Solo puedes pagarlo con los vouchers. Es esperable entonces que los padres busquen los colegios que tienen mejores resultados. ¿Y qué puede hacer un colegio si tiene 100 plazas y mil postulantes? Bueno, puede sortear los cupos.
¿Sortear los cupos? ¿Qué se gana con un sistema en el que una familia con dinero no puede entrar a un colegio porque perdió en un sorteo?
-Eso preserva la posibilidad de todos los padres de elegir. Hoy día el sistema le da la libertad de elegir solamente a los más ricos, porque los otros, bueno, van al que pueden no más. Mientras más “abajo” socialmente está uno, menos libertad de elegir tiene. Un sistema como el que describo se toma en serio la libertad de todos de elegir y las elecciones de todos tienen que ser igualmente consideradas. El Estado debería tratar todas las elecciones como igualmente valiosas. Entonces, si es imposible cumplirlas todas hay que seleccionarlas usando un mecanismo que no privilegie a ninguna de ella. Y la solución más obvia –no la única– es el sorteo. Es un sistema que respeta la elección de cada uno y al mismo tiempo tiende hacia la integración.
¿Por qué es integrador eso?
-Porque si tienes un establecimiento que es bueno, a ese cualquiera puede llegar. Y piensa lo que ocurriría si el rico se da cuenta de que no puede mejorar la educación de su hijo por la vía de pagar una colegiatura adicional, ¿qué va a hacer, aparte de las clases particulares? Un curso de acción razonable va a ser, presionar para que aumente el gasto público en educación. De nuevo, alineación de intereses.
¿Al defender la libertad de elegir de los padres, no se defienden también los prejuicios de los padres que no quieren que sus hijos estén con niños de otros niveles sociales?
-El problema es que lo que el padre elige hoy no es un proyecto educativo, sino un criterio de exclusión. Como el colegio selecciona a su criterio, yo no puedo ir donde la educación es mejor, salvo que sea rico. Lo único que el sistema me permite es elegir con quien mi hijo NO se educa. Esa parte de la libertad de elección es inaceptable. Es razonable que la ley me permita a mi decidir qué tipo de educación va a tener mi hijo, pero no es razonable que la ley me permita a mi decidir con quién mi hijo no se educa.
* Esta entrevista fue publicada originalmente en el sitio web de Juegos de Mate

El señor Atria descubrió el fuego en materia educacional. Los que vivimos el día a día en el aula hace años conocemos en carne propia las "conclusiones" del abogado. Lo que lamento es que UNA VEZ MÀS un "experto" cree que el problema de la educación es de gestión económica.
El tema que plantea el abogado es clave; no es de gestión económica como dice el comentarista anterior, sino que está a la esencia del problema: cómo el país gasta en educación y el hecho de que lo que los ricos gastan en educación de sus hijos queda para los ricos. El mismo problema se suscita en salud, en que hay una salud para pobres y una para ricos. Quizás el comentarista anterior pueda entender mejor si se dice de esta manera: los cotizantes a isapres cotizan más que los que cotizan a FONASA, pero son menos los reciben los beneficios, porque sólo se atiende el 17% de la población por isapres, y el 83% por FONASA. En fin, el problema es de que el país debería gastar en salud y en educación para que haya UNA salud para todos y UNA educación para todos. Eso es lo que el entrevistado nos está diciendo. Indudablemente que no es nada nuevo para quienes hemos siempre entendido que Chile es una sociedad dividida en clases y que esa división es la consecuencia de un modelo de capitalismo a estas alturas, desbocado. Pero no por obvio se tenga que dejar de decir, porque en estos últimos tiempos hemos realmente perdido el sentido común, la sensatez y la mínima capacidad de rectitud moral. Felicito, por tanto, al entrevistado, por su esfuerzo de escribir un libro sobre un tema tan importante. Vivienne
La tesis del Sr. Atria analizada sin ideologías, es impecable en su justificación interna, vale decir, tiene una lógica demoledora.Sin embargo, desde el punto de vista de su justificación externa, está basada en tópicos, y descarta una pregunta esencial: ¿por qué el Estado (como comunidad jurídicamebte organizada) no suple el margen de calidad que separa a los individuos, si en en teoría su partida es idéntica en talentos?. Porque si eliminamos los talentos naturales que no requieren de formación, el resto se separa (descartando el factor redes o capital social) porque la calidad de la formación de unos es inferior a la de otros. Entonces, porqué dar la vuelta larga, y hacer que el Estado mezcle para que de una manera "espontánea" los ricos nivelen hacia arriba a los más pobres, si el Estado (con recursos de los ricos y pobres) puede igualar la calidad de la formación. Si el Estado se tomará en serio la calidad, y diera el mismo o mejor servicio, (contrantado profesores extranjeros, con tecnología y los mejores métodos) que los colegios privados, el efecto sería igualdad de habilidades en la salida colegial e inicio laboral, y sólo (y en eso se vería la verdadera meritocracia) el capital social de redes podría marcar la diferencia, lo que en un sistema de curriculum ciego podría simplemente no existir. La clave no es nivelar hacia abajo. La regla maximin implica que la elección debe privilegiar a la situación más desfavorecida, y en ese caso implicaría favorecer al que tiene menos, pero eliminaría el mérito del que asu vez tuvo más y puede elegir la mejor calidad de educación para sus hijos. La clave es subir la calidad de lo público, y no bajar la privada (que tendría lugar de aplicar la regla del sorteo), y eso implica gasto, incentivos y personal. Y en eso, es preferible que se permitan vías de dejar que profesionales de distintas áreas aporten con clases mientras el Estado cunple su rol de subsidiar.De esa forma se nivela en la partida.
Para que las cosas fueran equitativas en lo educativo, el Estado tendría que gastar más del triple de lo que hoy gasta en educación, y gastar otro tanto en fiscalizar que no haya pagos extra a los establecimientos educacionales, y en educar para la no discriminación social contra el pobre.
El día que los colegios se vean obligados a recibir vouchers y no puedan filtrar los alumnos empezarán a filtrar a los padres con exámenes psicologicos y por su nivel de educación. Adivinen que ocurriría en ese caso.
Es dificil entender que sin recursos economicos se pueda avanzar en esta materia, si tenemos salas de 45 alumnos, con mala insfraestructura, con salarios y contratos a plazos para los profesores, ahora bien, plantear reunir a ricos y pobres es un contrasentido en un sistema donde el dinero y el poder les ha pertenecido siempre a unos pocos a traves de la historia y no solo de Chile, clases sociales siempre existio y creo que siempre existira o acaso los paises que suelen ser llamados ricos (desarrollados) no las tienen?. Todo paso por recursos economicos como primera cosa, despues apliquemos formulas, lo mismo pasa en salud, faltan hospitales, faltan medicos, y pq no faltan en las clinicas eh?
Bien Bourdieano el análisis del entrevistado. Mejor imposible
[...] es la de Fernando Atria, aparecida en el excelente Blog "Juegos de mate" y reproducida por CIPER, el centro de investigación periodística dirigido por Mónica [...]
El problema es que cuando se plantea el tema de la "crisis de la educación" sólo se plantea como si esta crisis afectara a la educacióm publica, cosa que es falsa... si fuese así ¿cómo se explica que los alumnos de los mejores colegios privados de Chile no logren resultados, en pruebas internacionales, ni siquiera cercanos a los de los alumnos de colegios públicos de los paises emergentes de Asia o de los paises desarrollados? si fuese sólo un problema económico esta diferencia no debiese existir... y la educación particular subvencionada es aún peor... discrimina no sólo a los alumnos sino tambien a los profesores, hemos sabido de profesores despedidos de colegios católicos por separarse o por convivir, ni que decir de las minorias sexuales o de la persecusion a los profesores que intentan organizarse en sindicatos o porqué creen ustedes que los profesores que educan a más de la mitad de nuestros estudiantes incluido el 7% más rico no tienen una voz que decir en esta crisis. Como sociedad estamos paralizados frente a este enorme problema que nos traerá en el futuro, de no tomar decisiones radicales, estallidos sociales de los sectores más marginados.... Esperemos que eso no suceda, pero como vamos pareciera que es inevitable.
Estoy en pleno acuerdo con el Señor Atria.- Es cierto que la definición de liceos de excelencia es perversa cuando su excelencia se hace a costa de la comparación de recursos físicos y humanos con los otros.- Se trata de que la educación sea de excelencia y los recursos deben pensarse para esa premisa por que si la precedencia es el edificio y los dineros para crear 50 islas de privilegio antes que el concepto horizontal de calidad educacional,solo estaríamos focalizando y eso es discriminación maligna por que generaría una segmentación perversa por el resto de la vida. No va a ser lo mismo provenir o no de esos liceos para el sentido común del contratante futuro potencial y tampoco van a ser iguales sus resultados comparados al resto de los liceos que constituirían el perraje
Fernando Atria ha dado en el clavo: "rasca donde pica" La educación se ha convertido es un servicio que se transa en el mercado. Quien quiera más y mejor educación, tendrá que pagar más. A algunos les da pudor reconocer que la educación es un "negocio"; claramente lo es. Actualmente es una industria como lo son las AFPs, y es coherente con el modelo de economía que rige en Chile. El problema que surge es que son muy pocos los que pueden "comprar" educación de calidad. El sentido común y los hechos empíricos han demostrado que la privatización de la educación es una evidente aberración, pero los intereses que se han creado en torno al sistema educativo chileno y a la aceptación como un hecho normal que la educación entre al sistema de mercado como si fuese un producto más, han llevado a la situación actual en que, prácticamente, a través de la L.G.E. se ha q afianzado a la educación como una actividad lucrativa en el modelo de mercado. Al considerar a los establecimientos educacionales como unidades económicas que deben entregar un buen producto al mercado, su esmero se traduce -principalmente- en tratar de obtener las mejores materias primas (buenos alumnos) y no interesarse por materias primas de menor calidad (alumnos menos talentosos) que incidirían en la calidad de la producción. Por lo tanto, se transforma en una obsesión obtener buenos resultados en la SIMCE y PSU a un bajo costo pedagógico y financiero. Este tipo de resultados se transforman en unas excelentes herramientas de marketing que posicionan a los colegios como establecimientos de alta demanda en el mercado. Dicho de otro modo, se trata de ser aparentemente eficientes, es decir, obtener un buen producto sin necesidad de recurrir a altos costos en el proceso educativo, pues no se ven obligados a refinar materias primas de baja calidad. En cambio, con una verdadera educación pública -en que el Estado no puede desligarse de su función educativa- los esfuerzos están orientados a, realmente, mejorar los niveles educacionales de todos los alumnos, sin discriminar si son pobres, poco talentosos, con problemas conductuales o sociales. Está obligado -el Estado- a obtener un buen producto y a incurrir en un alto costo para entregar una educación de calidad. Se trata, entonces, de llegar a un elevado nivel del proceso educativo y a asumir los costos asociados a dicho proceso. El país que se ha transformado en el modelo educacional, no sólo para países subdesarrollados, sino también para países como Japón, Canadá, España, Irlanda del Norte, Hong Kong, Gran Bretaña, EEUU, etc, es Finlandia. En un artículo del diario La Tercera del día 6 de Julio del 2008, señalan las características del exitoso modelo finlandés, que por 15 años ha liderado los resultados de la prueba Pisa, que mide los conocimientos de los alumnos en alrededor de 50 países de la OECD. En Finlandia la enseñanza es pública, y sólo el 3% asiste a escuelas privadas subvencionadas.
igualdad = condiciones sociales que aseguren la educacion, salud,y percapitas equitativos. educacion = derecho de aprendisaje para poder subsistir socialmente y culturalmente y preservar la familia, nucleo de la sociedad organizada. pienso... y concluyo vouchers? no. acceso unico de colegios estatales con una discriminacion comunal como primer filtro y aportes opuestos es decir comuna mas pobre + aporte del ESTADO. generar senso de poblacion y sectorizar colegios con 30 alumnos por sala. aplicar planes especiales para alumnos con meritos educacionales excpcionales es decir mayor capacidad de estudio, aplicar mas gestion de educacion avanzar mas rapido y nivelar los demas en un % igual de aprendizaje. en el mismo establecimiento el que se atrace generar un plan educacional especial en tiempo de verano, para que se nivele y pase de curso.
Extraordinario análisis con el que estoy completamente de acuerdo. La educación entre pares diversos crea círculos de desarrollo positivo en los sistemas. Quisiera agregar la variable espacial al tema. Si los colegios particulares (subvencionados y no subvencionados) deciden de modo privado su localización (por ejemplo, Santiago College se traslada desde Providencia a la periferia rica. El Colegio Alemán ya lo hizo en los 90), obliga a las familias a trasladarse a esas mismas periferias en busca de una buena educación para sus hijos (este fenómeno, los desarrolladores inmobiliarios ya lo tienen aquilatado). El proceso de traslado permanente de los colegios que imparten buena educación (para aprovechar la plusvalía de sus terrenos centrales), despoja a zonas territoriales completas de una buena oferta educativa, acentuando la segregación social espacial, y relegando al absoluto abandono a los que no sólo no pueden pagar un colegio, sino, no pueden transportarse o pagar un valor de suelo mayor para sus viviendas. Hoy en día, existen bastísimas zonas de nuestras ciudades metropolitanas que no poseen una oferta adecuada de educación, impidiendo radicarse en esas zonas a familias que sí lo desearían pero que no están dispuestas a hipotecar el futuro de sus hijos. La incidencia de la localización de los colegios con buenos resultados en la segregación espacial y la “migración educativa” resulta de primera importancia a la hora de generar nuevos y mayores guetos de pobreza, desde donde salir del subdesarrollo resulta casi imposible.
[...] http://ciperchile.cl/2010/05/13/fernando-atria-%E2%80%9Clos-50-liceos-de-excelencia-son-una-medida-p... [...]
ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON EL ANÁLISIS DE FERNANDO, LA EDUCACIÓN EN CHILE PERMITE SOLO LA DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES Y EL PRIVILEGIO PARA LA CLASE ACOMODADA , QUE SÍ PUEDE INVERTIR EN LO QUE QUIERE PARA SUS HIJOS. LO LAMENTABLE ES QUE NO EXISTE UNA VERDADERA VOLUNTAD POLITICA PARA QUE ESTO CAMBIE. OJALÁ QUE ALGÚN DIA TODOS LOS NIÑOS DE NUESTRA PATRIA PUEDAN TENER LAS MISMAS OPORTUNIDADES, ¡SOLO ESE DIA SEREMOS UN PAIS GRANDE!
El problema de la educación en Chile y su segmentación por poder adquisitivo tiene más que ver con un modelo económico y donde las clases sociales y la lucha entre estas está presente desde hace mucho. Ejemplo de ello es que todos los ministros del actual gobierno provienen de colegios particulares, es decir alumnos de colegios municipalizados no tienen posibilidad de ser ministros de un gobierno de centro derecha.
[...] y de ciencia y tecnología. ¿Agreguemos religión? Respecto al plan de educación de Piñera, recomendamos este texto que indica las fallas (que ya sospechabamos) de los famosos liceos de excelencia que propuso [...]
No es el primero Fernando Atria en demostrar lo incorrecto e ideologizado que es plantearse liceos de "excelencia" para mejorar la educación pública, para convertir al resto de la educación municipalizada en, como dice el entrevistado, un verdadero gheto de mala educación. El proyecyo de Piñera y Lavín obedece a la ceguera neoliberal, y la imposibilidad de separar educación de negocio por parte de ambos personajes. De otra parte, el entrevistado señala a modo de ejmplos algunas modalidades de abordar la educación pública. Me parece que en ese sentido se refirió a los vouchers, a modo ejemplar. Buena reflexión acerca del tema, pero como dijo alguien más arriba, de simple evidencia al observar nuestro modelo de educación, clasista, segregatorio, mercantilista a ultranza, que debiendo ser una vía necesaria de movilidad social, se ha convertido en la realidad, en la base de la desigualdad.
Lo considero aberrante, por decir lo menos,es obvio que los niños que viven en las poblaciones o campamentos se quedarán, como siempre, mirando desde el suelo como algunos participan del banquete.Todavía hay en Chile ,mucha,pero mucha desigualdad socieconómica.Los niños que asisten a los colegios municipales son los más postergados de la sociedad,en este Chile del bicentenario todavía hay falta trabajo para los padres de estos niños, viven sumidos en la droga, el alcohol, el tabaco y la desesperanza.Esto lo único que hace es crear más desigualdad, discriminación y rabia.Esto tanto a nivel de profesores como de alumnos.Este es un temaso que debe seguir siendo expuesto a la opinión pública para crear conciencia.gracias por el artículo.
Como un modo de aportar con informaciones de la lucha e ideas que se mantienen en otras esferas de nuestro continente respecto al derecho a la educación para todos como un derecho intrinsicamente humano. (visite) www.canpanaderechoeducacion.org
[...] Fernando Atria: “Los 50 liceos de excelencia son una medida publicitaria a costa de la mayoría” [...]
[...] Fernando Atria: “Los 50 liceos de excelencia son una medida publicitaria a costa de la mayor&i... [...]
[...] Fernando Atria: “Los 50 liceos de excelencia son una medida publicitaria a costa de la mayoría” [...]
[...] mismo autor en una entrevista hecha al Centro de Investigación Periodística (Ciper) [...]
[...] “LOS 50 LICEOS DE EXCELENCIA SON UNA MEDIDA PUBLICITARIA A COSTA DE LA MAYORÍA” [...]
Nuevamente estamos ante una idea estatizante, alienante que pretende tener en manos del estado la educacion , que pretende decirle a cada padre o familia a que lugar y con quien debe estudiar su hijo. Nuevamente una idea que pretende restringir la libertad, que somete a las personas al arbitrio del gobierno, que el el modo traves del cual la izquierda quiere dominar a las personas. Estudie en un colegio municipal y me indignaba tener que escuchar lo mismo varias clases porque los mas flojos no querian aprender y eso me limitaba a mi y a unos pocos que si nos interesaba, que hubiera dado por estar en un curso o colegio seleccionado con los mejores donde avanzaramos mas rapido. El que quiere estudia y saca provecho de las muchas o pocas oportunidades que se tenga, lo demas son escusas para justificar su propio fracaso o malos reultados de vida. Estudie en colegios municipales y tengo dos profesiones y gano mas que la mayoria de los que estudiaron en colegios privados y eso con esfuerzo propio que es lo que hay que incentivar y no las escusa baratas que la gente de izquierda quiere meter en la mente de la gente.
Interesante lo de Sergio Ramirez porque pone el enfasis en el concepto clave " libertad".Claramente en su analisis personal y marginal tiene razon parcialmente, como compatibilizar eso con el analisis estructural de atria que comparto ,es la dificultad de la Politica.Hasta donde la libertad? Hasta donde la solidaridad?Claramente la revolucion de derecha ha penetrado hondo ,pero tambien recordemos que la vision socialista-simplista no nos ha servido de mucho.Muchos profesores municipalizados votan por los comunistas pero? se esfuerzan en su practica diaria por mejorar su accion? Todos sabemos que en general no es asi.Razones sobran! Lamentablemente parece que los incentivos que no sean materiales ya no motivan a la gente ojala que la nueva reforma llegue a dar frutos antes que el enfermo se muera !
El gran problema de la solución de utilizar el poder de los ricos que propone el señor Atria, es que va a haber una dependencia de los pobres con los ricos, es decir, acaso para solucionar los problemas de salud ¿también necesitaremos que los más ricos se atiendan en consultorios u hospitales para que las colas se terminen? Es ilógico que el poder de reformar o mejorar algún ámbito de la vida pública tenga que recaer en los ricos, siendo que es rol fundamental del Estado asegurar la calidad de los servicios, no de la gente con el llamado "poder". Lo propuesto en la noticia es casi como dar a entender que las necesidades de mejorar el sector público (llámese educación o salud) son solo parte del rol subsidiario del Estado. Si es necesario que para lograr mejorar la educación en Chile se deba mezclar a los más ricos con los más pobres para que así los segundos usen su "poder" para arreglar el problema, ya que citando al señor Atria "Las colas no podrían durar una semana si los que las hicieran fueran los que van a la Clínica Alemana. Eso quiere decir tener poder." entonces el estado no tiene ningún deber ni tiene que responder porque tienen que presionar los ricos y no los pobres. En resumen hemos visto una solución incompleta a mi parecer ya que primero se dijo que "...la educación no puede ser distribuida meritocráticamente, porque la educación tiene la misión de igualar las condiciones sociales para que, una vez que han recibido educación, estos jóvenes compitan y ganen según su mérito." Está bien, no puede ser distribuida meritocráticamente, pero el señor Atria plantea la misión de igualar las condiciones sociales, como vamos a conseguir esta igualdad si en la misma solución se ocupa el poder de uno para arreglar todo. Con esto se dice que el pobre siempre necesitará del rico para poder salir adelante.
Me parecería un retroceso cercenar la libertad de elección, de padres y alumnos, sacrificando a los individuos por una integración artificial, que sólo terminaría por nivelar hacia abajo. No importa si en uno o muchos países se ha establecido un sistema como el nuestro, que permitió volcar la inversión privada en creación y construcción de colegios, aún en los lugares más inesperados y con celeridad. Recordemos que los colegios no son los subvencionados, sino que los alumnos y hoy, muchos de ellos portan, además, la subvención Especial Preferencial (SEP), pudiendo llevarla a Colegios de financiamiento compartido (co-pago del apoderado) liberados ABSOLUTAMENTE del pago de cualquier valor, ya que éstos tienen la obligación legal de otorgar una importante cantidad de becas. Y no sólo eso, los alumnos calificados como vulnerables y los calificados como prioritarios, TAMPOCO pagan, lo que les permite integrarse en el Colegio que elijan, compuesto por alumnos provenientes de muy diversos estratos sociales. También, y es un hecho de la causa, son MUCHOS los colegios que eran enteramente privados y optaron por la subvención del Estado y el cobro a los apoderados. Ello ha permitido que CUALQUIER NIÑO, becado, vulnerable o prioritario ingrese a esa unidad educativa y se interrelacione con los niños "otrora" excluyentes., como desea el autor. Sería muy bueno que se dijere CUANTOS COLEGIOS PRIVADOS HOY SON SUBVENCIONADOS CON FINANCIAMIENTO COMPARTIDO, afectos a éstas reglas. El sistema ha probado su éxito al lograr la cobertura, permitir el derecho a la elección de Colegio, orientación religiosa o filosófica y malla curricular. Sólo ha faltado la suficiente supervisión y fiscalización estatal. La integración se está produciendo, a mayor velocidad que en el resto de la sociedad y la búsqueda de la calidad se justifica en que ya logramos la cobertura. ¿El lucro? La consecuencia lógica de un trabajo bien realizado, ya que los padres pueden retirar sus hijos de los Colegios que no les satisfacen. No podemos dejar bajo interdicción a los chilenos, forzando a que el Estado escoja por ellos.
@Nelson Lobos: ¿En qué parte el entrevistado dice que los padres no tendrían derecho a elegir? Si a usted le parece que propone un sistema de integración artificial, ¿cuál le parece que sería un sistema de integración natural? ¿O cree innecesaria la integración?