Entre las instituciones uniformadas, la Marina se llevó la peor parte después del 27F. A sus aún no del todo aclaradas responsabilidades en la alerta del letal tsunami y la devastación de su principal Base Naval y sus astilleros, se suman las contradicciones y dudas sobre el daño a sus unidades de combate. Un proceso que encara su comandante en jefe, ya cuestionado interna y externamente desde antes del desastre y que tenía a medio Alto Mando pernoctando en Talcahuano la noche del cataclismo. Un complejo puzzle político parece jugar a su favor.
A 39 días del terremoto y maremoto, y luego de preguntarle a varias de las autoridades involucradas en el proceso, es imposible encontrar una versión concordante y única acerca de qué le ocurrió al submarino clase Scorpene SS-22 “Carrera” –uno de los dos más poderosos del país- durante la madrugada del 27 de febrero. Lo único claro es que su tripulación alcanzó a seguir el procedimiento establecido para estas emergencias, sacarlo mar adentro, y que en ese trámite lo “agarró” una de las olas que azotaron Talcahuano. De ahí en adelante los testimonios se dividen. Unos aseguran que se golpeó contra la dársena del muelle; otros, que impactó contra un dique, y están también los que señalan que se estrelló contra otras instalaciones portuarias.
Incluso circula una versión que indica que el “Carrera” habría chocado contra su gemelo, el Scorpene SS-23 “O’Higgins”, la que es refutada con más fuerza según lo alta que sea la investidura consultada. Las respuestas recogidas por CIPER no lograron aclarar y más bien repitieron la confusión previa, como se verá más adelante.
El caso del “Carrera” –que junto al “O’Higgins” es la base de la fuerza submarina de Chile- refleja la extrema reserva con la que se está manejando el impacto estratégico del desastre en las Fuerzas Armadas, especialmente en la Marina. Claro que poco ayudó, comentan altas fuentes del sector defensa, que el ministro Jaime Ravinet declarara el 24 de marzo que el país había quedado “vulnerable” ante un ataque externo. Aunque se insiste en que dicho riesgo no es real, lo que sí preocupa es que la Armada se recupere lo antes posible para mantener no sólo su capacidad operativa, sino disuasiva.
Así, tanto o más importante que las reparaciones a los navíos dañados es responder la interrogante de cuándo y a qué costo se superará la devastación que hizo presa de las instalaciones de los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) en Talcahuano, esenciales para la mantención de la Escuadra y que además generan importantes recursos a través de contratos de construcción de navíos para el extranjero.
En lo único que hay consenso –el que incluye a las autoridades salientes y entrantes- es que la Armada se ha llevado en esta catástrofe la peor parte en un amplio frente. Mientras el de los daños materiales se ha manejado con cierta discreción, el de la imagen pública no puede ser peor, admiten.
La lista de problemas incluye al único muerto registrado durante los duros días de toque de queda en la VIII Región: un cartonero asesinado por una patrulla naval. Pero lo que sigue siendo la principal amenaza para el alto mando de la Armada, son las responsabilidades de la institución por las víctimas del maremoto (pese a que se entregó la cabeza del jefe del Servicio Hidrográfico y Oceánico, SHOA), agravadas por el fuerte descontento que generó el que desde la Base Naval de Talcahuano no se le avisara del maremoto a los civiles de las inmediaciones. Incluso, se agrega, sólo varios días después se reconoció que había bengalas -explosivos, para otros- diseminadas por la costa.
De ese difícil contexto la institución busca levantarse al mando del comandante en jefe más joven que haya tenido, y el primero que no estaba en servicio activo al momento del Golpe (1973). Y que además –como describen generosamente los que conocen a la institución-, fue sorprendido por el desastre justo cuando ya enfrentaba cuestionamientos internos y externos a sólo meses de haber asumido el mando (junio 2009).
Investigando el impacto del terremoto y maremoto en la Marina, CIPER encontró la otra ola que azotó a la institución después de la catástrofe, y el perfil desconocido de su comandante en jefe, almirante Edmundo González, protagonista del puzzle político que surgió tras el tsunami. Más allá de las contradicciones sobre los reales daños en las unidades de combate de la Marina, descubrimos un dato que por si sólo dimensiona el desastre que pudo quedar la noche del 27F en esa institución: a la misma hora del terremoto y maremoto la mitad del Alto Mando de la Armada se encontraba en Talcahuano.
27F: La mitad del Alto Mando en Talcahuano
De no haber ocurrido el terremoto, el sábado 27 habría sido una jornada memorable para la Armada y el gobierno saliente. Esa noche la institución iba a condecorar a la entonces Presidenta Bachelet –pese a que el almirante González había dudado en hacerlo- y se iba a efectuar la botadura del buque oceanográfico AGS-61 “Cabo de Hornos”, una promesa de la Jefa de Estado y un orgullo de la ingeniería naval criolla, ya que fue construido íntegramente en Asmar Talcahuano. La Mandataria incluso había bromeado diciendo a sus cercanos que si el navío no estaba listo antes de que entregara el poder, ella misma “botaría al mar a la empresa constructora”.
Acá también hubo una trastienda interesante. El acto –que sería precedido por la visita de Bachelet al SS-23 “O’Higgins”, del cual es madrina- estaba programado originalmente para la noche del viernes 27, y a la noche siguiente varios de los asistentes se reencontrarían en el matrimonio de una de las hijas del vicealmirante Eduardo Junge, en Viña del Mar. Pero la Mandataria resolvió después viajar a Mar del Plata, Argentina, a la Regata Bicentenario, organizada por las Armadas de ambos países. Eso atrasó las fechas en un día y obligó, entre otras cosas, a posponer el casamiento.
Como el programa era el mismo pero a escasa diferencia horaria, el Almirante González dispuso que la mitad del Alto Mando pernoctara el viernes en Viña del Mar, y la otra en la Base Naval de Talcahuano. En un dato desconocido hasta ahora, la noche del desastre se encontraban ahí –entre otros, y con sus respectivas esposas- el comandante de Operaciones Navales, vicealmirante Francisco Guzmán; el director general del Personal, vicealmirante Robert Gibbons; el jefe del Estado Mayor General, vicealmirante Federico Niemann, y el secretario general de la Armada, contraalmirante Jorge Ibarra.
“La Armada dormía preparada para una fiesta por partida doble: por el ‘Cabo de Hornos’ y por la despedida a la Presidenta. Ese era el estado de alerta”, grafica una fuente que conoció de cerca lo ocurrido. Siguiendo el protocolo naval ante terremotos que no permiten mantenerse en pie (ubicar las naves a 20 metros de altura o alejarse al menos 10 minutos de la costa), toda la oficialidad evacuó el sector apenas pudo. Pero pese a conocer lo que venía y encontrarse en el sector la mitad del Alto Mando, nadie dio aviso a la población local. Precisamente allí donde el maremoto cobró numerosas vidas.
Conscientes de las críticas, cercanos a la institución remarcan que no pudo hacerse de otra forma: “La Marina hizo lo que debía, salvar a su gente y a sus medios, en ese orden. Y se pensó que, como debe ser, cada uno estaba haciendo lo que correspondía: el SHOA; la Onemi, la intendencia, las policías”. Otros son un poco más descarnados y agregan a lo anterior que “el caos era tan mayúsculo que nadie pensó en otra cosa”.
Así y todo se menciona otro detalle. El entonces intendente Jaime Tohá dijo a CNN Chile que fue el comandante en jefe de la Segunda Zona Naval –con base en Talcahuano-, contraalmirante Roberto Macchiavello, quien le avisó a las 4 AM que no había maremoto en curso. Esa fatídica madrugada, el Almirante Edmundo González se encontraba en la Ciudad Jardín, prácticamente aislado de su institución.
-Trataba de comunicarme por celular y teléfono fijo. Era imposible. Tampoco había Internet. Finalmente, hablé con mi jefe de Estado Mayor, con mi secretario general y solicité antecedentes preliminares al SHOA -dijo a El Mercurio el 7 de marzo.
Los ex habitantes de La Moneda comentan que el jefe naval recién tomó contacto con el titular de Defensa, Francisco Vidal, la tarde del sábado. Para entonces ya había comenzado la trama aún no resuelta (por la investigación iniciada de oficio por el Ministerio Público) de las responsabilidades respecto a la fallida alerta de maremoto. Mientras, una cadena de dudas, recriminaciones y hasta dificultades legales para el decreto respectivo -planteadas por la Contraloría- trababa el despliegue de uniformados en una VIII Región que a las pocas horas comenzaba a ser pasto de los saqueos.
Las diversas versiones sobre el “Carrera” y otras naves
Entre los múltiples frentes críticos que se le abrían a la Armada, el más evidente –fuera de la alerta de tsunami- era dimensionar los daños en la Base Naval de Talcahuano, en Asmar y sus naves de guerra. Las dos primeras fueron arrasadas casi completamente, incluyendo las viviendas del personal, daños en diques, grúas y diversas instalaciones.
Recuperar y poner todo en marcha –considerando los fondos que ingresan por contratos de construcción- tiene un costo en torno al cual no hay coincidencia. Fuentes del Ministerio de Defensa citan los informes iniciales de la Marina que calculan un flujo mínimo de mil millones de dólares “entre 3 y 5 años”. Y sostienen que sólo para asegurar en parte la “reparación y mantención de las unidades de combate” haría falta cerca de US$ 300 millones. Eso coincidiría con la estimación de una de las autoridades salientes, pero difiere radicalmente de las cifras que entrega otra: “En ningún caso menos de US$ 2.500 millones para recuperar Asmar y la Base”.
La suerte de las unidades navales afectadas es hasta hoy confusa.
La madrugada del 27 se encontraban en Talcahuano, al menos, los submarinos clase Scorpene SS-22 “Carrera” y SS-23 “O’Higgins”; los clase U-209 SS-21 “Simpson” y SS-20 “Thompson” (más antiguos que los Scorpene); el buque madre de sumergibles BMS-42 “Almirante Merino”, y la misilera clase SAAR-4 LM-31 “Chipana”. Además, la patrullera LSG-1611 “Concepción”; el clásico transporte AP-41 “Aquiles”, y el patrullero OPV-81 “Piloto Pardo”. Además, claro, del aún no botado buque oceanográfico AGS-61 “Cabo de Hornos”.
De las unidades de combate, el caso más preocupante es el “Carrera”. Como se dijo al comienzo, ni los testimonios recogidos por CIPER ni las versiones oficiales consignadas en la prensa aclaran las dudas. El Mercurio, por ejemplo, informó el 4 de marzo que el sumergible “tocó fondo y volvió a la superficie”. Al día siguiente La Tercera informó que “no hubo daños” en los buques ubicados en Talcahuano. El 7 del mismo mes, el almirante Edmundo González detalló que el SS-22 “logró zarpar de emergencia, lo pescó la segunda ola del tsunami y lo metió a la dársena. Luego, en un gesto heroico, fue remolcado”.
El 28, el vicealmirante Federico Niemann precisó que chocó y abolló su proa contra un dique que estaba a la deriva, pero remarcando que no había “ningún riesgo para el sumergible”. Por último, hace dos domingos atrás, el 28 de marzo, los propios tripulantes del “Carrera” relataron los hechos en El Mercurio. Según éstos, el navío primero tocó fondo; luego la primera ola lo levantó y arrojó a las dársenas del puerto; allí “nos movíamos para todos lados y chocábamos con distintas cosas”, dijeron. Finalmente, agregaron que impactó contra un dique flotante de Asmar. O sea, cuatro choques, por lo bajo.
Sobre la suerte del sumergible, algunas autoridades comparan lo ocurrido con “un abollón en el auto y punto, pero está operativo”. Pero otros admiten la posibilidad de que los daños obliguen a una reparación que tarde años. “Y de los dos Scorpene era el que estaba en mejores condiciones” agrega un personero. Del “O’Higgins” se ha dicho que logró zarpar mar adentro sin problemas. Ambos fueron comprados como prototipos en 1997 a un consorcio franco-español por unos US$ 490 millones.
Respecto a las otras naves afectadas, el SS-21 “Simpson” ni siquiera pudo escapar al encontrarse en reparaciones en un dique seco. Quedó instalado sobre un muelle, sus daños no han sido precisados y sólo se ha dicho que fueron “leves”. Peor suerte corrió la misilera “Chipana”, que resultó volcada sobre otro muelle, lo que obliga a levantarla y ponerla de nuevo a flote, sin dañar el casco. El “Almirante Merino” también sufrió deterioros que tampoco pasaron del mismo calificativo: leves.
-Independientemente de las maniobras de rescate, todos están en condiciones operativas -remarcan altas fuentes del Ministerio de Defensa.
Además, se encontraba en reparaciones el submarino ecuatoriano clase U-209 “Shyri”. Aunque algunas de las fuentes consultadas por CIPER remarcaron que no sufrió daños, otras precisaron todo lo contrario. Incluso se sostiene que el maremoto se habría llevado algunas piezas que habían sido retiradas para su reparación. De ser necesario, se harían efectivos seguros comprometidos.
Y aunque el “Cabo de Hornos” no es una unidad de combate, su situación es sensible precisamente por lo que simbolizaba para la Marina. El tsunami lo arrastró varios metros y lo dejó varado sobre un banco de arena: su peso dificulta y hace arriesgado su rescate. Días después, cuando las salientes autoridades de Defensa visitaron Talcahuano, la subsecretaria de Marina, Carolina Echeverría, no pudo soportar las ganas de desquitarse bautizándolo de todas formas… quebrando una botella de Sprite contra el casco.
El cuadro que ya enfrentaba el almirante
Mientras en la Armada se calibraban estos y otros daños físicos, al mismo tiempo se enfrentaba la crisis por las fallas en la alerta del tsunami. Con un ingrediente extra que nadie –ni la institución, ni el gobierno saliente, ni menos el entrante- pasaba por alto: a medida que se intensificaban las críticas contra las autoridades involucradas, surgían las primeras querellas por parte de los deudos.
Como el Almirante González había reconocido pública, temprana y sorpresivamente la responsabilidad de su institución en la fallida alerta de maremoto, con el correr de los días se hizo patente el riesgo de que se responsabilizara de ello también a la administración Bachelet. Cercanos a la hoy ex mandataria recalcan que tiene a su favor “hechos irrefutables”, como la llamada telefónica entre ella y el entonces director del SHOA (quien le informó que no había alerta) durante las primeras horas después del desastre, cuando se encontraba en la Onemi ante numerosos testigos.
La misma Bachelet ha repetido que el general Le Dantec le pasó el teléfono, y –acaso en un guiño a González y sus problemas para comunicarse- recalcó en The Clinic que ni los celulares satelitales funcionan al cien por ciento. Ambos puntos fueron remarcados una y otra vez a CIPER por ex colaboradores suyos.
Como rostro principal de la crisis naval, el almirante Edmundo González Robles la había tenido difícil incluso mucho antes de llegar al 27F. Ya su llegada a la comandancia en jefe (18.06.09) estuvo cerca de zozobrar a raíz de un episodio que lo enemistó el 2007 nada menos que con el ministro de Defensa de la época, José Goñi.
Según recuerdan las fuentes consultadas, todo comenzó cuando a los oídos de Goñí llegó un relato en que el protagonista era el entonces contraalmirante González. Se lo describía en una reunión social en Punta Arenas, expresándose en términos bien poco protocolares respecto del ministro y de otra alta autoridad nacional. Del relato y de la reacción de Goñi también se enteraron destacados oficiales de la Armada. Muy pronto González –el primer marino en ser comandante en jefe de la Región Militar Austral- se dio cuenta de la gravedad de lo ocurrido: faltaban sólo semanas para que se definiera el Alto Mando del año 2008.
Nadie quería llevarse sorpresas. En sus últimos años los gobiernos de la Concertación no habían tenido problemas con los comandantes en jefe. Al menos no al nivel del polémico corcoveo del general director de Carabineros Rodolfo Stange, cuando dilató ruidosamente su renuncia a raíz del fallo del Caso Degollados, en 1995. Ni menos algo similar al episodio que todos en la Marina hoy quieren olvidar: la abrupta salida del jefe de la Armada Jorge Arancibia para candidatearse a senador por la UDI (2001) y que terminó cortándole la carrera a buena parte de su Alto Mando, además de sepultar las aspiraciones senatoriales de Sebastián Piñera.
Por esas casualidades, además, González era ayudante del entonces almirante Arancibia cuando el comandante en jefe se fue a retiro. Pero jugaba a su favor haber trabajado con Edmundo Pérez Yoma, cuando éste fue ministro de Defensa de Eduardo Frei, en la década de los ’90.
Contrarreloj, González se la jugó por pedirle ayuda a la entonces subsecretaria Echeverría, asegurándole que se trataba de un rumor falso. No le iba a ser sencillo: Goñi tenía fama de “difícil”. Pero también gozaba de adversarios en el ministerio. Hasta hoy se recuerda una desagradable escena en la que el ministro ingresaba –sin golpear la puerta y sin saludar- al despacho del subsecretario de Aviación, Raúl Vergara, para de inmediato, y sin importarle que Vergara estuviera reunido con otras personas, lo reconviniera en un durísimo tono al tiempo que le punceteaba la cabeza con los dedos.
Apenas días antes de la fecha fatal, las gestiones de Echeverría y de otros revirtieron la situación; incluso algunos sostienen que el propio “Goñi aclaró el problema”. González fue ascendido a vicealmirante y a la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante. Un año y medio después logró suceder al almirante Rodolfo Codina (hoy jefe de gabinete del ministro Ravinet) –en parte gracias a las recomendaciones de éste- en la comandancia en jefe.
Los que han conocido el mando de ambos coinciden en marcar las diferencias. En una institución consciente de su peso histórico y fuertemente inspirada en la tradición de la Armada inglesa, la gestión de Codina había sido vista como un grato paréntesis. “Más campechano, relajado, casi en el estilo de la Armada española”, grafica un conocido suyo. “Cien por ciento del gusto de los Presidentes Lagos y Bachelet”, agrega otro. Con González no sólo se volvió al estilo antiguo. También asomaron diferencias preocupantes, algunas de ellas demasiado públicas.
Como la ocurrida en noviembre de 2009, cuando El Mercurio entrevistó al jefe naval con desastrosos resultados. Bajo el título “En La Haya no tenemos nada que ganar”, González contradecía parte de la tesis chilena ante el conflicto limítrofe con Perú al referirse a las normas que fijan la frontera marítima como “convenios de pesca”, y anticipaba un escenario pesimista ante el reclamo de Lima. El impacto de la entrevista fue tal, revelan fuentes que conocieron el caso, que antes de su publicación debió intervenir el entonces vicealmirante Cristián Millar para “limpiar” parte de las respuestas.
Un nuevo episodio se produjo durante la dificultosa tramitación de la Ley que reorganizó el Ministerio de Defensa y creó el Estado Mayor Conjunto. González -recuerdan en la ahora oposición- “mantuvo una postura vacilante” en temas conflictivos, como definir si el nuevo cargo que hoy ocupa el general de Ejército Crisitián Le Dantec tendría cuatro estrellas. A la larga González se opuso a la idea del gobierno, la que fracasó en el Congreso y dejó a Le Dantec sólo con tres estrellas y por debajo de los comandantes en jefe.
Incluso entre la alta oficialidad naval se fue generando cierta resistencia al mando de González, a veces por asuntos casi domésticos. Como el recordado y reciente matrimonio de uno de sus hijos en Miami, Estados Unidos, calificado someramente como “incómodo” entre quienes conocen los códigos de la institución.
Los que conocieron la relación entre el gobierno de Bachelet y González sostienen que, a raíz de éstos y otros problemas, incluso se llegó a pensar en designar al vicealmirante y hoy comandante de Operaciones Navales, Francisco Guzmán, como Jefe de Estado Mayor Conjunto, con el fin de colocarle un contrapeso al jefe de la Armada. “Pero también era indiscutible que lo más adecuado era que ese cargo quedara en manos del Ejército”, aclaran.
Vuelco en el minuto 90
El terremoto y posterior tsunami sepultaron toda la historia anterior. Nada de todo aquello importaba en la antesala de la reunión más importante que le fue agendada al almirante Edmundo González para el 24 de marzo. Los ojos del alto mando de la Armada se dirigieron a La Moneda. Como quiera que sea, un vuelco importante se produjo en aquella crucial jornada en que el almirante González fue llamado a palacio por el Presidente Piñera. La cita se produjo al día siguiente de haberle enviado al Mandatario el informe oficial sobre las fallas al retirar la alerta de tsunami. Sólo horas antes del encuentro, el titular de Defensa, Jaime Ravinet, fue categórico al calificarlo de “insuficiente”: como el documento proponía dar de baja al ex jefe del SHOA, capitán de navío Mariano Rojas, los que sabían ese detalle con anticipación calibraron que el comandante en jefe podría terminar pagando con su cargo el episodio.
El almirante González no la pasó bien ese día. Quienes tomaron contacto con él cuentan que estaba “muy nervioso” y no descartaba que Piñera le pidiera el retiro, aún pese a que en tal caso haría re-debutar la temida facultad presidencial. Uno de sus conocidos decidió intervenir personalmente y se las arregló para encontrarse “casualmente” con Ravinet en la puerta de uno de los ascensores del Ministerio de Defensa. En el breve trayecto pisos arriba, el nuevo ministro le aseguró a dicho personero que la cabeza del jefe naval no corría riesgo. González se entero apenas minutos después.
Con todo, González sintió la presión hasta el final, aunque más bien por el estilo del Mandatario que por otra cosa. Cuando entró a reunirse con Piñera, lo notó amable, pero “más frío” que su antecesora, según le comentó después a sus cercanos. La sorpresa la tuvo al ver que las casi 300 páginas del informe, que apenas había entregado el día anterior, ya estaban plagadas de marcadores adhesivos de colores. Sus temores se disiparon cuando el Jefe de Estado le aclaró que su cargo no estaba en cuestión. El flanco político, que pasaba por él, quedaba así cerrado por el momento.
Los que conocen el episodio explican que si Piñera decidió no seguir adelante, fue sencillamente por no perjudicar a la Marina y por no sumar un nuevo frente de conflicto a los otros con los que ha debutado en La Moneda. Prueba de ello fue el sorprendente y enérgico cambio de postura de Ravinet, quien apenas salió del despacho presidencial comenzó por desmentir sus propias críticas contra el informe naval.
Luego el ministro no trepidó en pagar –muy probablemente con fondos fiscales- una inserción en La Tercera para rebatir una crítica y aguda columna de Ascanio Cavallo publicada en el mismo diario acerca del rol de las Fuerzas Armadas después del 27F. Ambas medidas de control de daños buscan evitar que se exponga a las instituciones bajo su mando no sólo a emplazamientos políticos, sino que además anticipan líneas de contención ante eventuales ofensivas judiciales.

Excelente y lleno de sugerentes matices de alcances políticos. Abre interrogantes acerca de la eficiencia de la armada para actuar sobre la realidad misma en un determinado momento, digamos momentos de crisis donde se requiere actuar sin titubeos y si se está siempre a alerta y preparados.
Faltó un detalle muy importante, e inaceptable. El martes 2 de Abril (pocos dias después del terremoto) el Aquiles evacuó de Talcahuano a 500 personas, todas ellas familiares de personal de la Armada, dejando fuera a muchos civiles sin relación directa (salvo que con sus impuestos financiaron el viaje) que sufrían y urgentemente necesitaban ser evacuados. ¿ Que explicación da la Armada ?. ¿ Es ésta la Armada de Prat ?
Las FF.AA. en Chile, se han visto a si mismas como sinónimo de seriedad y eficiencia. El terremoto y maremoto han puesto en duda esta imagén. Las declaraciones hechas por las mismas autoridades militares han dejado al descubierto; las debilidades e ineficiencias de confiar principalmente en la técnica de los puños y descuídar el juego de piernas. Esta vez la naturaleza se encargó de mostrar que las FF.AA. maneján un concepto tradicional de las amenazas, y por ello sus sistemas de alertas no funcionaron. Fue un Pearl Harbor chileno. Es de esperar que se saquen las lecciones debidas !
es vergonzoso que la armada tenga este tipo de mando, desde un tiempo a esta parte demasiado politico y muy poco profecional poco comprometido con el rol que el pais y sus ciudadanos le exigen (estar al servicio de la defensa nacional)
Todo este enjambre de problemas políticos, civiles y dramáticos, sumados a los centenares de muertes causadas por una ineficiencia inexplicable, atróz e inexcusable de la Armada, solo puede tener como punto de partida - para explicar claramente a la ciudadanía lo sucedido - el pase a retiro inmediato del Comandante en Jefe de la Armada, sin mayor dilación ni excusas. Aquí cobra plena vigencia el rol de la cadena de mando, no se debe solamente cortar por el hilo más delagado, hay que llegar hasta la cabeza de esta verguenza, para tratar de limpiar en algo - si es que se puede -la imágen de la armada. El Comandante en Jefe, demasiado jóven y falto de experiencia para un cargo así, debiera irse por sí solo, calladito a su casa, contratar un abogado y esperar el inicio de los juicios en su contra. Hasta cuando tapamos el sol con un dedo.
Esperemos que las investigaciones no se diluyan. Mi familia de Talcahuano me contó historias horribles de vecinos que "confiaron" en la información radial y terminó con jaibas, fango y pescados entrando en el living. Mientras la marina supuestamente ya estaba a resguardo. Saludos.
Bueno, el submarino "Carrera" navego de talcahuano y ya esta en Valparaiso o sea solo fue un "abollon" su percance el 27F
Me llama la atención que se diga que dentro del protocolo de la armada en caso de emergencia, se salve primero a la familia y luego a las embarcaciones. ¿No se supone que un militar primero cumple sus deberes militares antes que cuidar su familia? ¿Será esto lo que explique el retraso del Comandante del carrera en zarpar y salvar el costoso y estratégico submarino?
Es paradojal que uno de las armadas mas armadas de sudamerica, quede desarmada de una plumada y eso que ni siquiera se empleó un arma de otra armada. Me parece una gran lección de la naturaleza, que después de pagar millones y millones de dólares de nuestros impuestos, que se pudieron emplear en otras cosas mas necesarias sobre todo por los mas pobres, en un instatantes se haya desperdiciado. ¡Que plata mas mal gastada! ¿donde quedó todo ese poderío bélico? mejor gastemos en educación que es rentable y mas seguro.
Notable el calificativo en el titular...."sabrosa"... casi como la revista vea en sus mejores tiempos... Por otro lado, es vergonzoso que los marinos sean tan inoperantes.....Se gastan parte importante de nuestro presupuesto nacional y se mandan "pastelazos"(para seguir en onda con el notero)como este.
la verdad es que la presidenta bachelet y su directora de ONEMI son las mayoers responsables de los hechos del 27f., ese dia no habia nadie para recibir fax ni notificaciones , hasta cuando con el tema de las FFAA si fueron las autoridades politicas las que no optaron por sacarlas a la calle por prejuicios y demases.
Por fin en la prensa una información más cercana a lo que realmente ocurrió el 27 de febrero. La absoluta ineficiencia demostrada por el comandante González al priorizar asuntos extra-profesionales en vez de cumplir con su misión,defender a la patria y a sus ciudadanos. Los marinos se aseguraron de poner a buen recaudo a los suyos y sus familiares, dejando a la población civil indefensa. Es una verguenza para la armada que en la Base Naval de Talcahuano no hubiese víctimas mientras los talcahuinos fueron arrasados por el poder del tsunami. Esto constituye un acto antipatriota criminal que difícilmente podrá ser borrada de la memoria nacional. Es obvio que el Sr. González no tuvo entonces ni tiene hoy la moral para renunciar al cargo que ha demostrado no ser digno. Corresponde hoy al actual presidente destituirlo del cargo, velar porque el hilo no se siga cortando por lo más delgado y restituir la vocación de servicio de nuestra Armada. La Armada debe dejar de culpar a la ONEMI y a marinos de menor rango: la verticalidad del mando no debe significar bajezas como ésta.
Claramente el comandante de la armada debió renunciar, pero no hizo y Piñera tampoco se lo pidió por razones políticas, no quizo comenzar un litigio con las FFAA recién comenzado su mandato. La irresponsabilidad de los actos del señor Gonzalez le hacen muy mal al prestigio de la Armada de Chile.
Bien ineptas nuestras autoridades, especialmente las FFAA. Vivo en Viña del Mar y dispongo de una Internet móvil de Movistar. Apenas sucedido el terremoto encendí mi laptop y me conecté a Internet, envié un correo electrónico a mi familia y puse en mi Facebook que me encontraba bien. Si yo, un simple ciudadano, pude conectarme a Internet en esos momentos, que le cabe entonces a las FFAA.
Excelente artículo, felicito y agradezco al Sr. Minay. Es increíble que en un país de tradición republicana como Chile, los comandantes en jefe no se responsabilicen de lo que les compete, ni que la autoridad de gobierno les pida el cargo cuando han habido pérdidas de vidas humanas. Recordemos la tragedia ocurrida a los pobres muchachitos de Antuco que murieron de frío e inanición, ahí Cheyre, entonces comandante en jefe del Ejército, tampoco fue tocado.
Y a estos marinos de agua dulce le podríamos confiar nuestras vidas??....están más preocupados de ascender, de matrimonios, etc. como se puede leer, que de la vida de seres inocentes. Y ni siquiera son capaces de asumir con honor sus responsabilidades. Esto es insólito y se agrava más al saber que sus conductas irresponsables no han sido castigadas con severidad como corresponde, con eso se avala su falta de competencia profesional y humana.
[...] http://ciperchile.cl/2010/04/09/la-desconocida-y-sabrosa-trastienda-del-otro-maremoto-que-enfrenta-l... [...]
[...] http://ciperchile.cl/2010/04/09/la-desconocida-y-sabrosa-trastienda-del-otro-maremoto-que-enfrenta-l... [...]
Esto no es solo responsabilidad del Comandante en Jefe, buena parte del alto mando se encontraban en el lugar al momento de los hechos y podrían haber tomado decisiones pertinentes. El ejemplo de la Armada es grave y demanda un análisis profundo de la real capacidad de nuestras FF.AA a reaccionar en una situación de emergencia, nada sacamos de felicitarnos de tener los mejores equipos si un simple problema de comunicación y lo que es más grave, de mando, deja a todo el mundo inmobilizado.
Segun la nota, nuestra armada esta comandada por alguien que "NO TIENE DEDOS PARA EL PIANO".Al ver el estado de la flota y lo que hicieron los marinos en Talcahuano me da verguenza tener este tipo de fuerza armada naval para defendernos y creo que hay que "limpiar la casa"empezando por la cabeza visible.No parece prudente que nuestros vecinos vean este actuar ni menos que sepan contra quienes se habrian de batir en un casus-belli.¿Piñera espera acaso que el tiempo borre esta "gaffe"?-Porque sabemos que puede proceder,si lo quiere,pero ojala cuando o haga no sea tarde.
ASI NO MAS ESTAN LAS COSAS EN CHILE.Dos tragedias para nuestras fuerzas armadas en los ultimos tiempos. Antuco !!! Un desastre de marca mayor. Soldados pobremente equipados y una oficialidad sin criterio! El maremoto-terremoto en Talcahuano-Base Naval-Asmar. ¿Quién responde ? ¿Quién renuncia? ¿Quién investiga a fondo y revela la verdad? Ojalá que todas nuestras fuerzas armadas actuales, no solo luzcan bién, sino que le respondan bién al país. Todos los Chilenos nos merecemos eso. Tienen un deber ineludible, además del otro. La defensa de los superiores intereses de la nación.
Primero que nada, concuerdo que el almirante González en "boca suelta" y los marinos eso lo saben. Segundo, es por todo sabido que el prestigio de la Marina sólo se recuperará cuando exista algún día un conflicto belico (Ojalá nunca ocurra), recién ahí recuperará lo que el SHOA borro de una pincelada. Tercero, sin desear malas vibras, a la marina se le desmorono todo su orgullo "Ingles" y como chileno quedo con la sensación que la Armada es de pocos, además de mucho ruido pocas nueces. A los Oficiales especialmente, la humildad es de pocos.
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Esto pasa por nombrar gente "docil" y "servil" como Comandates en Jefe, quieren evitar a otro Arancibia, y ponen a alguien inexperto. Otro grosero error de la Sra. Bachelet, se requiere experiencia y caracter para llegar a Vicealmirante...y bastante más para ser Almirante (Comandante en Jefe), todos los antecesores de Gonzalez eran 3 años mayores que el, en promedio, al ser nombrados, pero por nombrarlo, descabezaron el Alto Mando de la Armada, pasando a retiro a todos los experimentados. Sobre el Carrera...su Comandante, FIJO que pasa a retiro, casi se pierde el Submarino (reemplazarlo costaria USD 500 millones), por que su Comandante "demoro" media hora en llegar...y los otros submarinos hacia rato que habian zarpado...
Me agradaria leer algun comentario,con referencia a la grandeza que realiza la Armada con lo poco y nada que le damos como estado
Porque es "incomodo" que uno de los hijos del Almirante se alla casado en Miami?
Señor Piñera: todos sabemos que si un hijo o hija, mujer, tíos, nietos o sobrino suyos o de alguno de su equipo cercano hubiera fallecido a consecuencia del maremoto, usted habría destituido al Comandante en Jefe y a varios mas del Alto mando de la Armada. ¿Será que seguiremos con conductas similares a aquella de esperar a que sean los propios quienes sufran de violaciones, torturas y asesinatos por parte de unos degenerados agentes del Estado para recién entonces repudiarlos?
Que lamentable que tenga que suceder una catastrofe para que los expertos, analistas y autoridades puedan determinar que los protocolos que rigen nuestra defenza nacional, es absolutamente vulnerable. En la DEFENZA Y SEGURIDAD DE LA NACION, no debe haber falla humana y si hubiera, se paga primero que nada con el cargo, luego con las sancioneds y penas que correspondan, recaigan estas en quíen recaigan, como en este caso y en el de ONEMI, que desde el ministro de interior hasta el jefe del SHOA tienen responsabilidades penales por lasa victimas del maremoto.
Antes del informe,el Sr.Almirante cometió insubordinación y deslealtad con la Presidenta en ejercicio,al trasladarle toda la responsabilidad ante medios de comunicación,todos lo vimos,desmintiéndola publicamente.Ese no es el honor que le exige a su personal,por lo tanto,su autoridad está cuestionada.Que se cuide el Sr.Piñera
Familiares de nuestros popeyes que llegaron a la base naval, cuetan que el día domingo, los marinos estaban recibiendo las primeras ayudas alimentos, agua, y ropa. Mientras que los vecinos de Santa Clara, escuchaban la radio biobio, pasando hambre,y frío. Así con el primer puerto militar de Chile.
Sr. Sebastián Minay. Srs. de CIPER Chile. Leyendo su articulo no comprendo el afán de dejar por el suelo a nuestra Armada, peor aún es que lo hace en forma deliberada mediante el juego de palabras y uso de información falsa o difusa. La labor del periodista es informar, y no dar un vuelco amarillista a un suceso que ha sido de tal impacto y conmoción para el país. Reiteradamente apunta a que la Armada de Chile y su Comandante en Jefe son los culpables de esta tragedia, y además que no se ha podido aclarar una versión de los hechos. Lo que usted esta haciendo es jugando con la seguridad nacional, si la Armada emite un informe acerca de los daños o situaciones en que se vieron involucradas las unidades, es esa la palabra que vale, reitero por un motivo de seguridad nacional, no persiga su carrera en desmedro de las instituciones de defensa. ¿O no es usted chileno acaso? Dice además que al momento del terremoto y posterior tsunami el Almirante Gonzáles se encontraba en, y cito “la Ciudad Jardín”. Es acaso la idea demostrar que el Comandante en Jefe se encontraba de vacaciones en Viña del Mar, disfrutado del sol de brazos cruzados, y que por eso se encontraba aislado de su institución, o por motivos que vive ahí, y que por lo demás se encontraba en Talcahuano para la botadura del “Cabo de Hornos” junto con el resto de su alto mando. Critica a la Armada por salvar a su personal, familias y medios y no haber alertado a la población, infórmese, porque la gente que se salvo fue por que las capitanías de puerto que recibieron la alerta por medio de la red “Mercalli” procedieron junto con Carabineros a evacuar a la población hacia los cerros, actuando fuera del marco de su competencia ya que esa orden es exclusiva de la ONEMI, orden que nunca dio. El Capitán de Navío Sr. Mariano Rojas fue dado de baja de la Institución, la Armada asume su grado de responsabilidad en lo sucedido (retiro de la alerta de tsunami), porque no cuenta la historia por los dos lados, donde deja la responsabilidad del funcionario de la ONEMI que recibió la alerta y el fax, la responsabilidad de la Sra. Carmen Fernández, el Sr. Enmundo Pérez Yoma Ministro del Interior y la Presidenta, quienes demostraron una falta de capacidad increíble a la hora de tomar decisiones, donde esta la responsabilidad de la Concertación como conglomerado político encargado de gobernar este país desde 1990 y que hasta su salida el Ministerio del Interior no tenía un plan de contingencia para situaciones de emergencia de esta categoría, vivimos en un país sísmico y el gobierno debiese haber previsto una situación de este tipo. El problema es que ya no están, desaparecieron, Pérez Yoma incluso desapareció antes de la salida del gobierno, siendo el Sr. Patricio Rosende quien debió asumir por el. Es la ONEMI de la Concertación la que culpa a la Armada, en circunstancias que fueron ellos los que tenían las bodegas de emergencia vacías (¿para dejar a la derecha sin recursos?, no sé, juzgue usted), los mismos que enviaron a la zona afectada un camión lleno de pasta para zapatos y de leches vencidas. Así como estos ejemplo hay muchos, a lo que pretendo llegar con este comentario no es a llenar de criticas a un sector político o apuntar con el dedo las responsabilidades, sino que pedirle que tome su labor periodística con la ética que merece, que informe de forma imparcial sin comprometer la seguridad nacional, en momentos como estos Chile necesita unidad y artículos como el suyo que mas que informativo apunta al sensacionalismo, no es la forma de hacerlo
Es un excelente reportage, muy apegado a la verdad.Me llama la atención, que el Almirante Codina haya aceptado el cargo de Jefe De Gabinete del Ministro de Defensa. ¿Se imaginan al Almirante Merino, en el mismo cargo en el gabinete del Ministro Patricio Rojas (hoy cuestionado por la compra de aviones de guerra)? El caso del Grl, Izurieta es distinto, como Subsecretario de Operaciones.En verdad la Armada ha cambiado.
con estos "valientes " marinos mejor que disuelvan la marina, en caso de guerra estos saldrian arrancando con sus familias, tarjeta roja para estos ineptos y que nombren a un cabo como cabeza de la institucion...
Me decepcionó el artículo que parece escrito por un autor de libretos de telenovela. Pensaba que CIPER preparaba trabajos serios. Lo único sabroso es la mezcla de peras, cebollas, manzanas, verdades, no verdades, aliñadas con dichos " de fuentes informadas", sazonada con un poco de"algunos que conocen del tema", etc. ¿Ubicar la nave a 20 metros de altura?. ¿Sabrá el autor que significa eso? Indudablemente copió mal o lo tradujo incorrectamente. ¿Hacia adonde apuntaba este artículo? Por los comentarios, me parece que fue escrito para indisponer a la opinión pública contra González. Habría que preguntarse ¿Para qué? ¿Por qué?
Las verdades son amargas y cuestan tragarlas,Ha sido lo mejor en información sobre éste caso.El centralismo de nuestra defensa está a la vista,tenemos 5000Km.de litoral y una sola base naval de envergadura,¿inteligencia Naval?. Felicitaciones a su información descentralizada.
Nuestra Armada solo puede contra civiles indefensos. Para lo unico que son buenos es para hacer fiestocas y ponerse condecoraciones unos a otros. No faltan los que defienden a los marinos chilenos invocando a Prat de quien tampoco se tiene muy buena opinion ya que el unico merito que tiene es haber sido muerto en una batalla. El que el jefe naval se eferre a su puesto habla mal de los marinos ya con eso justifica la ineptitud. vergonzoza marina.
Libertad de prensa es eso. Excelente artículo. Quiere decir entonces que el profesionalismo de nuetra armada no pasa de un mito y que el SHOA, no fue serio ni responsable.Todo eso me huele a pituto y compadrazco. Quien diría la Armada de Chile mostrando la hilacha.
Solo puedo decir que siento mucha, pero mucha verguenza. Y que por suerte las personas que han perdido la vida ya no podran saber de que esto seguramente nunca tendra castigo. Que existen privilegiados, que estan pendientes de "nada" y que viven y viviran gracias a otros que se sacrifican día a dia en actividades que entregan mejores resultados. Que Dios los perdone y que el hombre trate de hacer justicia.
Para mi el respaldo de PIÑERA AL jEFE DE LA Armada, cuando lo visito en la moneda conjuntamente con Ravinet, sento una pesima señal que el PRESIDENTE PRIVILEGIA LA HONRA DE LAS PERSONAS POR SOBRE LAS Instituciones del Pais. Le falto al PRESIDENTE MAS CAPACIDAD DE MANDO. Repitio lo del ex PRESIDENTE Lagos con el general CHEYRE, en el caso de Antuco.
solo quiero saber, sin reproches a nadie. ¿la armada esta hoy dia armada o des-armada?
1.- Me parece que el periodista que escribio es livianito , no sabe nada de lo que "puede hablar " publicamente de lo que pasa con las FFAA. Averigua que hacian los peruanos al dia sigiente de f27 y publicalo. 2.- para los que critican a la Armada , no saben lo que dicen , no conoces a la marina ya veran que ante la justicia demostraran que hicieron lo correcto. 3.- Nadie habla de la Sra Fernandez, llego atrasada a su pega , despues de las primeras marejadas y???? nadie dice nada..... 4.- Preguntense como se explica un maremoto el cual no produce daños en la costa donde fue el epicentro my las olas que llegan 3 horas despues a provocar daños en todas partes.........ESTUDIEN antes de vociferar.
Es una lastima que en el pais todavia nos enteremos de la verdad a traves de una investigacion periodistica seria y responsable, y no de los propios protagonistas hablando con la frente en alto y con la verdad. La armada miente y no revela los daños exactos a las naves, algo que nos indigna como nacion, puesto que los impuestos de los ciudadanos tiene que informarse en que se gastan y cuanto. ¿Sera que la armada quiere aprovecharse para embolsarse algunos dolares para beneficio personal de algunos jefes?. La clase militar,aun considera que vivimos en los tiempos de la dictadura y se toma atribuciones que ya no le corresponden. Alto a su desmedida soberbia y que se sometan al control del poder civil, quien los mantiene y obsequia sus jugetes militares para la defensa
Lo que dice Eric Cartman no son más que sofismas. Verdades aparentes para confundir. La verdad es lo que escribió el periodista Minay y punto. Es increíble cuantas mentiras se pueden decir sólo por razones ideológicas.
no se que es peor, si el articulo lleno de supuestos o las tonteras de acotan los opinantes. que desperdicio de Ancho de Banda
Es vergonsozo y descarado el divorcio que existe entre los civiles chilenos y sus fuerzas armadas, en especial la Armada que muestra sin pruritos que aventajada posición economica, Uno los observa y parecen salidos de una pelicula de Hollywood. Ganan mucho dinero tienen privilegios y cuando llega la hora de ejercer son ineptos..... Cierren esa institución y manden a toda esa gente a trabajar en serio. que Chile se lo va a gardecer siempre.
Detale importante. El Cdte. se impresiono al ver que el presidente habia leido el informe en una noche... Esto denota la costumbre de los altos mandos de dilatar este tipo de cuestiones, costumbre que resalta mas ante una persona de reconocida eficiencia.
Lo que me parece preocupante, es el hecho de no estar preparados para cualquier tipo de ataques, externos o naturales. Estoy de acuerdo que un ataque exterior, dificilmente tendria las dimensiones del terremoto, pero aqui fallaron las cosas basicas, como comunicacion; linea de mando; prioridades ante este tipo de eventos; conocimiento de los recursos disponibles; amenazas anexas y otros.Debe haber una linea de seguridad super probada, las catastrofes no salen publicadas el dia anterior en el periodico de la tarde. Cuando las fuerzas armadas, incluido el gobierno, que es su cabeza, se quedan en bonitos defiles militares y en brillo de sus uniformes, no sirven al objetivo que se les a encomendado. Tengo admiracion por las fuerzas armadas nacionales, pero llamo a no quedarse dormido sobre los laureles.
[...] Bachelet, quien inauguraría el buque oceanográfico Cabo de Hornos, y por ello la mitad del alto mando estaba en el puerto. Pues bien, resulta difícil de entender que tras esa primera reunión de estado mayor [...]
Si hay algo que expuso adicionalmente el prestigio de la armada, comprometiendo la percepción de eficiencia y liderazgo en momentos de crisis, fueron las declaraciones del propio comandante en jefe de la institución en el Congreso, diciendo frente congresistas y a las cámaras de TV "... me relajé un poquito ". y "mi celular no funcionaba" - uno quisiera pensar o sentir que nuestras fuerzas armadas están preparadas para conectarse en emergencias - Sinceramente sentí algo de pudor y decepción como chileno, pues quedaba en evidencia una insospechada falta de medios y protocolos en la comunicación de la cabeza de nuestro poder naval. - Si fué así, nunca debió decirlo en públicamente - lo vimos en la TV-. Es difícil no imaginar una mejor respuesta. Era preferible menos desnudez en sus dichos; una evidencia que sólo hizo ver más frágil a nuestra fuerza naval, ya golpeada. Peor aun, sumado al desconcierto de las autoridades nacionales. Sin pretender juzgar ni la capacidad ni la jerarquía de la comandancia en jefe de la armada, esta fue una señal que nunca debe repetirse. Siempre podemos aprender de nuestras experiencias y aquellas que nos duelen son de las que más nos preparan. Finalmente, y como simple ciudadano de a pie, sólo agregar; que me cuesta entender por que se tiene a todos nuestros sumergibles reunidos en pocos metros, podría suceder un día, o noche, que otra contingencia nos sorprenda. Saludos a todos