Me dice un dirigente de la Concertación: “Nos costó tan caro conquistar la democracia para que un populista de derecha gane las elecciones”.
Le respondo que en la actual coyuntura hay muchos factores que inciden en la derrota de la coalición que poco tiene que ver con el sacrificio de tantos chilenos que murieron ejecutados, fueron torturados, exiliados. O en el mejor de los casos fueron exonerados.

El escándalo del Transantiago -por citar un ejemplo- fue una acción desatinada de principio a fin. Pero los grupos de poder influyeron para determinar una acción errada, que incluyó a una empresa, entre otras, propiedad de un connotado concertacionista, que más tarde no dudó en alinearse con el piñerismo. Si ese no es el poder del dinero… De película.
Y así podríamos seguir. La no participación en las decisiones partidarias de aquí, acá, acullá, pesa al final del día.
Por eso es que la Presidenta Michelle Bachelet asumió a los partidos como accesorios y adoptó sus propias decisiones. Sin embargo, se la jugó a fondo para gobernar.
Ni que hablar de la forma cómo se eligió al candidato. A “los ponchazos” como diría un cronista deportivo. Sin consideración de las opiniones aparentemente minoritarias. Había que pasar la aplanadora. Era la solución “democrática”, para una tarea, que sin embargo, demandaba renovación y sobretodo proyección.
Frei tuvo decisión y honestidad para asumir el desafío. Los demás hicieron mutis por el foro.
Las trenzas y el clientelismo se terminan abruptamente con la elección de este domingo. Y eso obliga a la renovación.
Buscar a los mejores, dejar fluir las opiniones diversas, motivar la discusión, el debate. Eso le hace falta a la Concertación de Partidos por la Democracia, eso es lo que Chile necesita, mal que mal casi la mitad de los ciudadanos apoyó a Eduardo Frei.
El coraje demostrado por la Concertación, que fue capaz de aunar voluntades desde el centro a la izquierda, representa una obra inmensa que va desde el 40% de cesantía rebajado a menos de un dígito.
La pobreza cayó en 20 años del 38% al 13%. De algo más de US$4.000 de ingreso per cápita vamos en US$14.000. En fin la calidad de vida ha mejorado sustantivamente, aunque la equidad sigue pendiente.
Ni que hablar del respeto hacia la vida humana y las garantías democráticas plenas. Y eso es mucho. No tiene precio en la Bolsa.
Buscar culpables de la derrota es una práctica ociosa para los concertacionistas, pero el ejercicio de la crítica profunda es una necesidad urgente. El ejercicio del poder por 20 años desgasta. Qué duda cabe. Pero los principios de una coalición tan amplia, que incluye a socialdemócratas, marxistas, cristianos, agnósticos, ateos, tiene una valor agregado que se refleja en prácticamente la mitad de los electores.
La recuperación de la libertad es de gran significación para un país que sigue en el Tercer Mundo, pero que ha experimentado grandes avances en las dos últimas décadas.
Tendrá que surgir una renovación de actores políticos en la nueva fuerza opositora pero también en la nueva coalición gobernante que ahora verá que gobernar es un desafío que no admite ambigüedades ni dobleces. El movimiento se prueba andando.
Y entonces, ¿cuál será la política de previsión, de salud, de derechos laborales que impulsará el nuevo gobierno?
¿Cuál será la relación entre negocios y política? ¿El Presidente de la República se desprenderá de sus negocios particulares, sin recurrir a figuras fraudulentas y sin mantener la propiedad de sus empresas? No se trata de prejuicios contra los empresarios, ¿pero que decisión adoptará el Jefe de Estado frente a la aplicación de impuestos u otros intereses que afecten su patrimonio? Ese es el problema de fondo. Nada personal.
La administración Piñera será un gobierno asimétrico pues uno de los principales integrantes de su coalición, la UDI, tiene dominio en el Congreso y según un distinguido parlamentario del partido, la gente más capaz y preparada. Y eso pesa, gravita, influye. Determina.
Quizás lo más positivo de esta última experiencia electoral de los chilenos, es que no hay connotaciones trágicas, pero si trascendentes. Y que tienen que ver con los más pobres y la clase media.
Una cosa es pontificar acerca de los sectores que dan votos en una elección presidencial y otra muy distinta es lo que se hace a la hora de gobernar.
El cambio de gobierno no debería traducirse en amnesia colectiva, donde la sociedad pierda la memoria. Muy por el contrario, los que serán oposición deberán trabajar por la profundización de la protección social. Que exista más desarrollo pero con justicia social. Con más empleo de calidad. Que el sistema político sea más democrático, con participación ciudadana y un proceso electoral más representativo. Que la educación pública recobre el sitial que corresponde en un Chile republicano y en el bicentenario. Que el AUGE se garantice y se amplíe.
En suma: la oposición deberá articularse, depurarse y asumirse, porque también recibió un mandato ciudadano. Su tarea no sólo será fiscalizar y vigilar. Sus propuestas y su capacidad de diálogo serán observadas con rigor por los chilenos que se sienten con el derecho pleno de exigir a sus representantes.
Por de pronto Frei les dio una lección a los dirigentes de la Concertación cuando recordando a su padre, citó al británico Premio Nobel Rudyard Kipling: Hay que mirar los triunfos y las derrotas con la misma cara. Si lo logras serás un hombre.
Sergio Campos es periodista, académico y conductor del Diario de Radio Cooperativa

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Sergio Campos como comentarista político es ... un buen locutor. ... No mijo, usted no da la talla ni en la forma ni en el fondo. Demasiados lugares comunes, frases clichés y ninguna proposición o tesis. .... Siga locuteando ... Branco.stgo@hotmail.com
Ahh, los comentarios son con censura incluida ? .. ¡ Vaya, ahora mismo dejo de leer Ciper y les comunico a los colegas a quienes recomendé este sitio. Cordialmente. branco.stgo@hotmail.com.
Hoy no se puede hacer un análisis de la derrota sin que existan personas que se sientan dolidas. Lo mismo pasó el año 73, cuando todos contribuimos a perder la democracia; hicimos un hoyo grande y la enterramos, algunos con palas mecánicas, otros con palas comunes y algunos con cucharas. Saludos.
Comparto algunos de sus puntos de vista, no pongo en duda la disminución de la pobreza pero a costa de la clase media y el endeudamiento de ella ,yo le preguntaría al Chileno si hoy es más feliz que antes, el DICOM los tiene loco para que decir el Poder de la BANCA sin ninguna regulación solo el lucro Estamos en una sociedad yo primero,yo segundo y mi sombra despues .Atte Gracias
su comentario muy bueno,quedan solo cenisas,esta es una derrota con efectos consecuensiales insospechados.Mi opinion es que titanica la obra a realizar,con la base militante destruida...donde va a costar mucho volver a fortalecer los partidos politicos...ojala este equivocado.
"el sacrificio de tantos chilenos que murieron ejecutados, fueron torturados, exiliados. O en el mejor de los casos fueron exonerados". Deseo referirme al segundo pàrrafo de la introducción del artìculo. ¿Y qué hay de los millones de chilenos que nos quedamos en Chile sufriendo la pérdida de la fuente laboral y tuvieron que entrar a trabajar a los programas de empleos, que muchas familias por no tener trabajo se desintegraron, que miles de chilenos fueron perseguidos sólo por hablar? Sr. Campos para su próximo artículo acuerdese de nosotros; que no tuvimos la suerte de "algunos" de apitutarse en radios y tener el pan sobre la mesa todos los días.
Edo. Frei debió recordar a su padre cuando declaró."no cambio una letra de mi programa de gobierno por unos votos más"; ya que él hizo todo lo contrario. Basta con leer la prensa.
LOS SEÑORES CRITICOS DEL ARTICULO DE SERGIO CAMPOS, NO TIENEN LA CAPACIDAD DE SEPARAR LO SUBTANTIVO DE LOS ADJETIVO. DEBEN IR A LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE, A LO MEDULAR. LA IMPORTANCIA DE LOS COMENTARIOS DE SERGIO CAMPOS,ES HACER NOTAR QUE QUE NO BASTA PONTIFICAR CON LA POBREZA Y LA CLASE MEDIA , SINO ES SABER COMO SE GOBERNARA PARA ATENDER LAS NECESIDADES URGENTES DE ELLOS Y NO SE APROVECHARA EL PODER PARA VOLVER A ENRIQUECERSE A COSTA NUESTRA. LOS SIN VOZ.-
Estoy plenamente de acuerdo con el análisis que hace Sergio de lo vivido durante estos 20 años de cambio en la sociedad Chilena, todo atraviesa, los paradigmas han cambiado rotundamente, los medios también han cambiado por los avances tecnologicos, ya no influye el Mercurio como en el pasado, las radios han desaparecido como el medio de influencia como era antes, es por eso, la tragedia de la concertación ya terminada, que quedara en la historia como el proceso político de transición con sus aciertos y derrotas, pero que los jóvenes de hoy no la valoran, por no haberlos tomados en cuenta como fue la "Revolución de los Pingüinos"el "Congreso de los Jóvenes", los adultos los aplaudieron y luegos los abandonaron, ahí tenemos un 60% de los jóvenes no voto por la clase política, que mejor ejemplo la de A.Guillet, periodista destacado en los medios,haciendo del tema político su carrera, pero que no lo practicaba.El cambio generacional es eminente en toda la clase política,ya lo esta haciendo la derecha, en la ultima elecciones de concejales se la jugaron por sus retoños de sus familias, mientras que la concertación los jóvenes fueron dejados de lado. Dn. Sergio lo felicito por si objetividad en este proceso, el planeta esta cambiando el país también, todo es global.
Sergio, Frei siempre va a mirar todo con la misma cara porque casi no tiene expresión. Y por culpa de ese cara de palo que quiso repetirse el plato como si hubiera sido tan bueno la primera vez, la Concertación perdió las elecciones. Si el candidato hubiera sido el Panzer, o Soledad Alvear, otra columna estarías escribiendo. Saludos, y felicitaciones por tus entrevistas.
No se gana nada con aumento de poder económico,si no se actuá en forma coherente en política con los ideales que lo llevaron al poder,los partidos políticos se inflaron de posible adherentes,que se instalaron en cargos publico, la clásica avivada chilena, las directivas colocaron a sus adherentes al día,para sacar el candidato de turno presidente del partido..Mejor dicho los partidos políticos no representan su propio electorado... Se grito a los 4 vientos, que la concertacion seria el único conglomerado que haría elecciones a través de todo CHILE para elegir su candidato a presidente...COSA QUE NO CUMPLIÓ, se olvido de la clase media chilena, tomo el sistema de marcado como su mejor bandera,maquillo la educación, la salud,,etc...Ademas la ambiciones personales primaron sobre los principios partidarios..El debacle que tuvieron , es la respuesta de lo cansado que estaban con la concertacion...Hecho que pagaremos muy caro,.. , Porque en dia de hoy los nuevos gobernantes están ofreciendo el mismo espectáculo de la Concertacion, y DIJERON QUE ELLOS NO HABÍAN DE HACER LO MISMO QUE LA CONCERTACION,,etc ..etc Que dios nos pille confesado...
Creo que todavía no hemos conquistado la democracia,mientras no haya un cambio de Constitución no hay democracia.Pregunto ¿de qué se quejan los señores de la Concertación, ¿qué hicieron ellos para que existiera la "Defensoría de las personas", para escuchar a su pueblo?la palabra CONSULTA nunca estuvo en su vocabulario.Lo mejor es que se hagan un serio examen de conciencia, si es que son capaces de hacérselo.Solo se preocuparon de ser los continuistas de la dictadura.
La verdad concuerdo con poco de lo que expresa Sergio; ello es debido, fundamentalmente, a que siento una visión que apunta mas que al error propio a lo malo o peligroso de lo que decidió la mayoría de los chilenos (de hecho se hace mención a una casi mayoria que perdió pero nada se dice de la mayoria que sí ganó). Es mas, sólo me referiré específicamente a un punto; Sergio señala que a Frei lo apoyó casi la mitad de los votantes. Eso no es así, a Frei sólo lo apoyo el 29% de los votantes... los demás simplemente lo vimos como el mal menor que, de haber tenido otra opción, no habriamos dudado en tomarla. Si no la tuvimos fue precisamente porque la concertacion de partidos por la democracia hoy es cualquier cosa menos un ente democrático.
A propósito del artículo de Sergio Campos, me permito postear resolución del comité central del Partid Mapu Obrero Campesino, PMOC, que presido en su sesión del 29.05.10 A SOSTENER LOS AVANCES DEMOCRÁTICOS ALCANZADOS EN EL PAÍS, Y A CONTINUAR ADELANTE MÁS TEMPRANO QUE TARDE 1. La estrecha derrota de la mayoría nacional, mayoría que se pone de manifiesto en la vida de Chile en el Plebiscito de 1988, en la elección presidencial de enero reciente -tras 20 años de gobiernos que materializaron importantes avances en la democratización y desarrollo económico, social y cultural del país- a manos de la oligarquía financiera, debe ante todo recordarnos que esta misma oligarquía fue capaz de incidir decisivamente en la derrota no ya de meros gobiernos, sino de regímenes socialistas largamente establecidos en Europa, los cuales habían logrado notables avances en todos los planos, como el de la Unión Soviética, dirigidos en lo fundamental por la clase obrera. 2. Sin embargo, lo mismo que en estos países, aquí en Chile la responsabilidad principal en la derrota corresponde a los partidos y los gobiernos a la cabeza de la conducción de aquella mayorías. En nuestro caso, a los partidos al mando de la Concertación, en cuanto ellos, si bien ejercieron una conducción suficientemente acertada durante más de 20 años de triunfos de esa mayoría nacional, también fueron ellos quienes condujeron en la derrota reciente. 3. En efecto, como nuestro partido lo sostuvo desde antes del Plebiscito de 1988, la victoria en él podía lograrse, hacerse respetar y, a partir de ello, iniciar y avanzar en la democratización y desarrollo económico, social y cultural del país, sólo sobre la base de una rigurosa conducción de la oposición a la dictadura y, luego, de la mayoría nacional que entonces se constituiría, fundada en y que materializara con toda evidencia los intereses no ya sólo de esta mayoría electoral explícita, sino de la objetiva mayoría nacional del país, versus siempre la natural resistencia y asedio de la minoritaria pero poderosa oligarquía financiera. 3. La victoria y su respeto fueron logrados, y en la democratización y desarrollo económico, social y cultural del país -con la perseverancia de aquella mayoría nacional bajo la conducción de la Concertación y sus cuatro gobiernos- se alcanzó significativos avances que es indispensable precisar y defender ante el permanente descrédito de la reacción, particularmente mediante su abrumador control de los medios de influencia social (mal llamados de comunicación). 4. Sin embargo, lo que la derrota reciente pone en innegable evidencia es que la conducción de la Concertación entre las masas y sus gobiernos desde el aparato público fue insuficiente no sólo para ganarse la confianza y adhesión de la objetiva mayoría nacional y reducir así a la oligarquía financiera y su expresión política a su mínima expresión electoral, sino, en esta elección, también para siquiera mantener la mayoría electoral de veinte años. 5. De cualquier manera, ese hecho tiene como causa general el predominio político, ideológico y cultural de la oligarquía financiera en el mundo y en el país, claramente a partir de 1989 –año de la derrota de la clase obrera en la Unión Soviética- predominio que naturalmente tiende ante todo a hacerse eficiente y eficaz entre las capas medias de la población, al tiempo que a golpear, hacer retroceder, infiltrar y en general debilitar las concepciones e influencia política, ideológica y cultural de la clase obrera en todo el mundo. 6. A su vez, el hecho anterior ratifica que la lucha contra la dictadura terrorista del capital financiero, el fascismo -la cual tiene siempre como origen el auge de la lucha de la clase obrera y, por tanto, como posibilidad de existencia la derrota de ésta- sólo puede ser llevada a cabo con posibilidades de triunfo por la lucha de las fuerzas antifacista, necesaria y deseablemente lo más amplia posible; entre ellas, por cierto, las fuerzas de la clase obrera, por disminuida que naturalmente se encuentre. 7. De la necesaria amplitud de esa coalición nace su fuerza, pero también sus “debilidades” para enfrentar a dicha dictadura y, tras un eventual triunfo, llevar a cabo las medidas democratizadoras, desde las más básicas –restablecimiento de las libertades públicas- hasta las más amplias y profundas, como empeñarse en enfrentar y barrer la “herencia” dictatorial, especialmente en el plano económico e ideológico. 8. Al interior de esta amplia coalición, todas y cada una las clases, capas y sectores que ella incluye -no necesariamente de modo formal- buscan legítimamente hacer valer sus particulares intereses. Pero en cuanto la clase obrera es necesariamente la más golpeada por la victoria y dictadura fascista, ella no se encuentra en condiciones de sobreponer sus intereses sobre el conjunto de esas diversas fuerzas. Por el contrario, son las capas sociales e incluso sectores de la burguesía, cuyos intereses colisionan de algún modo con los de la oligarquía financiera tornándolos sus opositores más o menos firmes, los que se hallan en mejores condiciones para hacer valer sus concretos intereses generales y formas de lucha en el conjunto de la coalición. 9. De la incomprensión de este hecho nace el característico y perjudicial error de ciertos sectores miembros formales o informales de la objetiva mayoría nacional que demandan de la coalición como tal que luche por y realice sus particulares intereses, que haga realidad lo que ellos no pueden. Es más, esto ocurre incluso con sectores que al mismo tiempo se declaran y se comportan de hecho como adversarios si no como enemigos de la amplia coalición. Célebre es el caso durante la lucha antifascista en Chile de la pretensión de ciertos sectores en el sentido de que la todavía simple oposición a la dictadura persiguiera en 1986 –el “año decisivo”- como objetivo, por ejemplo, nada menos que “derrocar” a la dictadura. Por este hecho, todo lo demás: involucrarse en el llamado a plebiscito de la dictadura, inscribirse por tanto en los registros electorales, constituir partidos políticos y desplegar una amplia y sostenida campaña a favor del NO, por ejemplo, sólo podía ser considerado por ellos subterfugios “entreguistas” y/o “indebidas” recomendaciones del gobierno de Estados Unidos “acogidas” por parte de esa oposición. 10. De allí que los inevitables efectos en la correlación de fuerzas a favor de la oposición producidos en su oportunidad por el triunfo del NO, que obligaron a la dictadura a sentarse a conversar con, entonces, el Comando por el NO y que permitieran a éste imponerle una importante serie de reformas a la Constitución -las que serían aprobadas abrumadoramente en el Plebiscito de 1989- fueran y sigan siendo asumidos por demasiados no como un decisivo significativo logro del triunfo del NO, sino como el inicio de una “transición pactada” que posteriormente daría paso, hasta el día de hoy, a una “democracia protegida”. 10. Por el contrario, el PMOC, como partido de la clase obrera consideró y considera el triunfo del NO como tal logro, y sostuvo y sostiene que los intereses de la clase obrera en esta etapa demandan de ésta participar en y respaldar activa y consecuentemente la lucha antifascista, esto es a la Concertación en la tarea por, hoy día, sostener las formas democráticas de convivencia y el desarrollo económico, social y cultural ya conquistados en nuestro país, y continuar adelante en todo ello más temprano que tarde. 12. En los ex países socialistas de Europa, como se sabe, la derrota de la clase obrera y fuerzas democráticas ha significado nada menos que la reinstalación en esos países del régimen de propiedad privada de los medios de producción, el capitalismo, a la cabeza del cual se encuentra desde hace décadas el capital financiero y, por tanto, un retroceso enorme para esas grandes mayorías. 13. En el caso de nuestro país y desde las posiciones de la clase obrera y de aquella objetiva mayoría nacional es necesario prever que el gobierno actual habrá de significar como mínimo un obstáculo muy serio a la continuación del proceso de democratización y de desarrollo económico, social y cultural que durante veinte avanzó con la rapidez, amplitud y profundidad que inevitablemente no puede sino corresponderse con la correlación de fuerzas en el mundo, el país y, particularmente, en el seno de la Concertación. EDUARDO ORTIZ CASTRO SAMUEL BELLO SEPÚLVEDA Secretario General Presidente SANTIAGO, 29 de mayo de 2010.