Los mayores empresarios inmobiliarios llevan años esperando comprarle a Copec, Shell y Esso casi 18 hectáreas de terreno junto a la playa de la Ciudad Jardín. Su venta no será por menos de US$ 60 millones, pero el paño está contaminado por casi un siglo de almacenamiento de hidrocarburos, lubricantes y pesticidas. Las petroleras lograron que Conama aprobara un plan de saneamiento que les rebajó millonarios costos. Las obras se iniciaron esta semana. En la siguiente investigación, publicada en septiembde de 2008, CIPER descubrió informes y testimonios que cuestionan la transparencia del proceso: parámetros para medir tóxicos cambiados por otros más permisivos, estudios técnicos que omitían datos clave contra las petroleras y ordenanzas municipales que permitirán la construcción sin garantizar la salud de los residentes.
La millonaria batalla entre las grandes empresas inmobiliarias por la compra del último terreno costero sin construir en Viña del Mar, podría culminar en breve plazo con el pitazo inicial para edificar el gigantesco complejo residencial, hotelero y comercial que se levantará en los codiciados 178 mil metros cuadrados que unen la Ciudad Jardín con el camino a Reñaca, bordeando la playa. La misma zona donde durante más de un siglo sus dueños, las petroleras Copec, Shell, Esso y Sonacol, almacenaron contenedores de hidrocarburos, pesticidas y otros compuestos químicos altamente tóxicos para la salud.
El problema es que, de acuerdo a la investigación realizada por CIPER, los estudios de impacto ambiental para determinar cuán profunda debía ser la obligada descontaminación de esos terrenos antes de ser habitados, han experimentado sucesivas modificaciones e irregularidades, las que culminaron con la calificación de “Parques y Jardines” para un área que -según los estudios encargados por las petroleras- podría contener el cancerígeno benceno y otros compuestos similares más abajo de un metro de profundidad.
Así, de no mediar una intervención de las autoridades, en el gran espacio ubicado frente al Pacífico, entre el Regimiento Coraceros y terrenos de la Armada, miles de viviendas podrían ser compradas por quienes ignoran que el saneamiento que están dispuestas a pagar las petroleras Copec, Shell, Esso y Sonacol, de sólo un metro de profundidad, y aceptado por la autoridad ambiental, encierra un peligro de incalculables proporciones para sus moradores. Un precedente que sirve de ejemplo es la pesadilla que se vivió a partir del 2001 en Paulínia, Brasil, error que les significó a las petroleras perder millones de dólares.
Pero de todo aquello no se habla. Porque desde que las petroleras acordaron con las autoridades viñamarinas abandonar el terreno donde por casi un siglo operaron plantas de almacenamiento de combustibles, fábricas de lubricantes y agroquímicos, la atención se concentró en los cerca de US$ 60 millones que salieron al ruedo en la disputa inmobiliaria por la adquisición del paño más grande y mejor ubicado de la ciudad: las 17,8 hectáreas ubicadas en la recta Las Salinas. En una comuna donde ya casi no queda suelo para construir, todos comenzaron a llamarlo “el último filete”.
Desenredando la madeja
Acceder a los voluminosos legajos que conforman los estudios de impacto ambiental del terreno en cuestión fue fácil. Muy distinto fue entender la lógica del itinerario que siguió su aprobación. La aceptación de “buena fe” por parte de la autoridad de informes pagados por los mismos dueños del terreno que se exigía descontaminar; parámetros para medir tóxicos potencialmente cancerígenos que fueron reemplazados por otros más permisivos y autoridades que presionaron para apurar la aprobación de un proceso sin el saneamiento que garantice la salud de la población, son sólo un ejemplo de las múltiples irregularidades detectadas por CIPER en el “Proyecto de Recuperación Terreno Las Salinas”.
Para el cierre definitivo del negocio hoy sólo falta un trámite: la designación de la empresa auditora ambiental que fiscalizará la limpieza del terreno y que saldrá de una terna propuesta por las mismas petroleras. Pero un reciente dictamen de la Contraloría puso en tela de juicio gran parte del proceso, al invalidar una norma dictada por el Ministerio de Vivienda. Ésta eximió a las empresas de la obligación de limpiar el paño para que quedara apto para proyectos inmobiliarios, traspasando tal responsabilidad a los futuros compradores.
Así se llamó la evaluación de impacto ambiental a la que debieron someterse entre el 2002 y el 2007 Copec, Shell, Esso y Sonacol para poder desocupar y vender los 178 mil metros cuadrados junto a la playa, en la Ciudad Jardín, contaminados por hidrocarburos, pesticidas y varios compuestos peligrosos. Un desconocido proceso que resolvió la primera experiencia en Chile de reconversión de extensos suelos degradados por uso industrial para destinarlos a la actividad inmobiliaria.
En esos cinco años, en una batalla silenciosa y de escritorio, las petroleras lograron “bajar” los estándares de descontaminación a los mínimos necesarios y no para zonas residenciales, sino para áreas verdes. Así, Copec, Shell, Esso y Sonacol ganarán millones de dólares con la venta del terreno y ahorrarán otros tantos al sólo cumplir con una descontaminación que alcanza un metro de profundidad en los 13 puntos del terreno (según los estudios hechos por las mismas petroleras) que tienen contaminantes en una proporción que pone en riesgo la salud.
Para el cierre definitivo del negocio hoy sólo falta un trámite: la designación de la empresa auditora ambiental que fiscalizará la limpieza del terreno y que saldrá de una terna propuesta por las mismas petroleras. Pero un reciente dictamen de la Contraloría puso en tela de juicio gran parte del proceso. El ente fiscalizador invalidó una norma urbanística dictada por el Ministerio de Vivienda durante los momentos más críticos del conflicto, y que eximió a las petroleras de la obligación de limpiar el paño para que quedara apto para proyectos inmobiliarios, traspasando tal responsabilidad a los futuros compradores.
Fue precisamente esa resolución de Vivienda la que le despejó el camino a la Municipalidad de Viña del Mar para modificar el uso de suelo del sector y decretarlo como “zona de riesgo” por contaminación, pero permitiendo que el saneamiento definitivo se postergue incluso hasta el momento en que deba tramitarse la recepción final de lo que allí se construya. Es decir, cuando las torres de departamentos y hoteles ya estén terminados. La colisión de normas generada por el dictamen de Contraloría generó preocupación en las autoridades locales, empresas inmobiliarias y petroleras. Y ello porque el dictamen abrió una brecha que algunos expertos en medio ambiente pretenden aprovechar para exigir revisión del hasta ahora desconocido proceso ambiental, mientras que organizaciones vecinales locales estudian recurrir a la justicia.
La revisión hecha por CIPER de las decenas de documentos que se acumularon desde el 2002, más entrevistas con varios de los especialistas y ex autoridades que estuvieron involucrados en un proceso asumido desde un comienzo como el precedente para futuros casos similares, permitió establecer, primero, los principales puntos de fricción. Dos aristas marcan el límite que las petroleras no estaban dispuestas a traspasar y que determinaban la profundidad de la descontaminación a la que la ley los obliga: cuál era el nivel mínimo aceptado de contaminantes bajo tierra y si los tóxicos afectaron o no los terrenos colindantes al codiciado terreno.
El resultado indica que las petroleras impusieron su parecer en ambos frentes de conflicto. Pero la investigación de CIPER descubrió informes y recogió testimonios inéditos que cuestionan tanto la transparencia del proceso como los estudios que sirvieron para la aprobación del tipo de descontaminación a la que estaban obligadas Copec, Shell, Esso y Sonacol antes de vender. Entre ellos, borradores que la consultora contratada por las petroleras olvidó accidentalmente, filtraciones de hidrocarburos en las inmediaciones de la playa y la opinión del Instituto de Salud Pública, que no participó en el proceso conducido por la Conama.
Qué hay bajo tierra
El apelativo de “filete” que se le dio al codiciado terreno de las petroleras en la Quinta Región tiene asidero. A comienzos de esta década los analistas del sector calculaban que la plusvalía del terreno se dispararía por lo menos a las 60 UF por metro cuadrado cuando se retiraran las instalaciones, y a mucho más con el terreno construido. Eso hizo que inicialmente las petroleras pensaran en urbanizar ellas mismas el paño. Pero las complicaciones ambientales posteriores hicieron que abandonaran la idea. Poco después anunciaron que lo venderían. Y en ningún caso por menos de US$ 60 millones, una cifra que sigue sobre la mesa hasta hoy.
Ahí el problema se traspasó a los posibles compradores. Para dimensionar la rentabilidad del negocio era requisito previo sincerar cuán contaminado estaba el paño. Eso lo resolvería la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) que se desarrollaría el 2002. Como las petroleras ya estaban trabajando con la filial chilena de la consultora holandesa Arcadis Geotécnica, la contrataron como su interlocutor ante la Conama. Arcadis elaboró durante el 2001 dos informes iniciales: “Estudio de Suelos” y “Estudio de Evaluación de Riesgos”.
Para el primer estudio examinaron el lugar, practicaron calicatas o excavaciones de prospección, y recogieron 1.594 muestras del terreno, de las cuales 233 fueron analizadas por reconocidos laboratorios holandeses, según Arcadis. Los resultados arrojaron la presencia de más de 240 sustancias derivadas o relacionadas con la actividad de hidrocarburos y otros contaminantes, en distintas cantidades y valores, que sirvieron de base para todo el proyecto. El informe también describe las condiciones generales del terreno y sus antecedentes históricos.
El segundo estudio “de Evaluación de Riesgos”, concluyó en lo que muchos temían: tanto el suelo como el agua del terreno presentaban grados de contaminación que superaban lo admitido en 13 puntos de los 165 que se examinaron. Entre varios otros contaminantes detectados figuraban “concentraciones de metales -bario, cobre, plomo y zinc-; agroquímicos, xilenos, clorofenoles, bifenilos policlorurados, hidrocarburos poliaromáticos y aceites minerales”. Las muestras de agua subterránea arrojaron presencia de “benceno, xileno, naftaleno, fenantreno y aceites minerales”. Todo lo anterior detallado en minuciosas tablas de medición.
Lo sorprendente es que, los científicos resultados de ambos estudios, tuvieron un mínimo impacto en el proceso de evaluación de impacto ambiental que siguió a continuación.
Y ello, a pesar que entre los agroquímicos a los que alude el informe figuran compuestos como el DDT, DDE, DDD y drines, los que junto a los clorofenoles forman parte de la denominada “docena sucia”, ampliamente rechazada en todo el mundo: el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) decretó su eliminación en el Convenio de Estocolmo, el que Chile suscribió en 2005. Dichas sustancias corresponden a los residuos que dejó una planta de producción de pesticidas que Shell operó en ese lugar hasta una fecha que los representantes de las petroleras -según explicaron a CIPER- fijan “hasta el año ’90 ó ‘91″.
Todas estas mediciones Arcadis las realizó en base a una propuesta que las petroleras avalaron y anunciaron en ese primer informe: para todo el proceso se iba a adoptar la severa norma holandesa de evaluación de riesgo. La Conama local la aceptó. Y se entiende. Como Chile no cuenta con una norma específica para este tipo de situaciones, en subsidio la legislación sugiere adoptar una referencia extranjera. Ese vacío se convertiría muy luego en una pesadilla para los responsables del proceso.
Un problema de “buena fe”
Aunque durante el 2002 las petroleras en reiteradas ocasiones informaron a la prensa que el EIA avanzaba rápido y que “en unos pocos meses” limpiarían el suelo y lo venderían, ocurrió todo lo contrario. Tras recibir varias observaciones de las autoridades competentes, la Conama regional devolvió los estudios con una precisión que desató el primer problema: sólo las petroleras eran responsables del saneamiento del terreno, y en ningún caso el futuro comprador.
-Eso no les gustó, nada. En el fondo era decirles a las petroleras que ellas debían pagar por la descontaminación. Conama siempre aplica el criterio “el que contamina, paga” -recuerda la abogada María Isabel Mallea, ex secretaria de la Conama V Región.
Dos aristas marcan el límite que las petroleras no estaban dispuestas a traspasar y que determinaban la profundidad de la descontaminación a la que la ley los obliga: cuál era el nivel mínimo aceptado de contaminantes bajo tierra y si los tóxicos afectaron o no los terrenos colindantes al codiciado terreno. La autoridad siempre sostuvo que éstos sí podían desplazarse horizontalmente –por sí mismos o a través de la napa-, pero las petroleras hasta hoy replican que eso es imposible. Al final impusieron su idea, sin que la Conama efectuara monitoreos en las áreas vecinas.
Luego de pedir postergación del plazo, meses después, las petroleras presentaron la documentación para la primera adenda o versión que recoge las correcciones. Y fue entonces que se produjo el primer cambio polémico: en esa entrega las petroleras abandonaron la norma holandesa -la misma que antes habían defendido- y la reemplazaron por una norteamericana. Ello implicó cambiar los modelos de cálculo de contaminantes y el software que permitía “tabular” los datos recogidos en terreno, además de traducirlos a niveles que revelaran riesgos para la salud humana. En el argot técnico, éstos últimos eran expresados en “valores objetivos de concentración” (VOC). Al igual que los dos estudios anteriores, la adenda fue elaborada por Arcadis Geotécnica y financiada por las cuatro petroleras.
Las empresas propietarias del terreno justificaron su decisión en que la norma desechada imponía el uso de programas computacionales que no permitían medir adecuadamente la presencia de algunos tóxicos, como el aceite mineral. Y argumentaron además, que el nuevo estándar norteamericano era “sobre conservador” para calcular los VOC de “inhalación de vapores en espacios cerrados”. Nada dijeron sobre un pequeño detalle: ni la Conama ni ningún organismo estatal competente en el proceso tenía la tecnología para comprobar la existencia de elementos nocivos para la salud.
No fue la única sorpresa del segundo informe presentado por las petroleras ante la Conama. Con el nuevo modelo, dijeron, los valores de concentración de sustancias más estrictos no eran los que se necesitan para uso inmobiliario, sino para un escenario que fue técnicamente definido como “Parques y Jardines”.
Los dos cambios introducidos por las empresas petroleras provocaron reclamos de organizaciones ambientalistas y vecinales, las que infructuosamente plantearon a las autoridades que eso obligaba a reiniciar el proceso desde cero, ya que el cambio de norma se iba a traducir en márgenes de limpieza menos rigurosos. Tuvieron eco en determinados especialistas de la Conama local, pero sólo en privado.
-El tema político era más complejo que el técnico, porque como no hay norma, da para interpretaciones muy flexibles. Los ambientalistas querían el máximo y los inversionistas el mínimo -reconoce en privado una fuente que asesoró de cerca a las petroleras.
Como contraparte de las petroleras estaba en ese momento Rodrigo Jerez, entonces jefe de la Unidad de Control de la Contaminación de la Conama V Región, y a cargo del proyecto. Hoy ya no trabaja en ese organismo y es uno de los pocos que conoció directamente este proceso y que accedió a entregar su opinión oficialmente:
-El modelo holandés es más restrictivo que el norteamericano; y esto porque los territorios de los Países Bajos son muy pequeños. Los norteamericanos no tienen problemas de espacio y su sistema ambiental es en algunos casos más flexible que el europeo. La verdad es que se cuida el ambiente, pero son un poco más relajados -dice.
Las cifras avalan los dichos de Jerez. Por ejemplo, para limpiar el suelo y dejarlo apto para uso residencial o de primera vivienda, la norma holandesa exige que en el primer metro la concentración de benceno -uno de los químicos más dañinos para la salud- no puede ser mayor a 0,4 miligramos por kilo de tierra. En cambio, la norma norteamericana aplicada para reacondicionar el terreno para áreas verdes acepta hasta un tope de 15 miligramos por kilo.
Pese a que varias autoridades locales criticaron que se aceptara un estándar que nada tenía que ver con el uso inmobiliario que se le iba a dar al terreno en cuestión, la Conama regional validó los valores requeridos para “Parques y Jardines”. Y lo hizo sin jamás comprobar esos valores con exámenes propios en terreno. Según los expertos que consultó CIPER, la legislación ambiental considera que en aspectos como éste el sistema descansa “sobre la buena fe” del titular del proyecto -en este caso, las petroleras- y porque además, la autoridad carece de los medios para efectuar mediciones tan específicas y costosas.
-Efectivamente, uno hace un acto de fe. Es uno de los problemas que tiene la legislación ambiental chilena -confirma Jerez, quien agrega que en todos los proyectos ambientales “es exactamente igual”.
La aceptación de la “normativa norteamericana” tuvo otros efectos polémicos. Al aplicarla en una tabla, ésta identifica contaminantes específicos y puede calificarlos en cantidades riesgosas hasta el primer metro de profundidad. De ahí para abajo también los detecta, pero no los estima peligrosos (“no aplican”, en lenguaje técnico). Habiendo aceptado también que el marco era “Parques y Jardines”, daba lo mismo si esos contaminantes existían. La única excepción “peligrosa” de dicho estándar es el benceno, un componente volátil que tiende a subir y a liberarse en contacto con el aire.
Pero medir la “excepción” benceno fue complejo. Porque en las tablas que las petroleras y Arcadis entregaron a la Conama local, las sustancias ubicadas bajo el primer metro fueron identificadas como “hidrocarburos totales”, resumidos como “TPH Suma” o “TPH totales”, es decir, una mezcla de elementos que no distingue cuál es cuál y en la que puede estar presente el benceno u otro volátil similar. En mediciones hechas a medio metro hubo puntos en que se hallaron 34 mil miligramos de TPH por kilo, pero a seis metros y medio los TPH llegaban a 40 mil miligramos por kilo. Pero eran sólo eso: “TPH Suma”. Con esos datos fue imposible saber cuánto benceno había en los TPH bajo el primer metro.
Está científicamente comprobado que la inhalación de benceno en espacios cerrados -como podría ocurrir si éste “sube” por tuberías de un edificio o traspasa estructuras- puede producir mareos, somnolencia y pérdida de conocimiento. En casos de exposición prolongada es cancerígeno.
Como al parecer nadie había reparado en los peligros que encierra esa falta de medición, CIPER decidió consultar al Instituto de Salud Pública si el benceno puede estar presente en los “TPH Suma”. La jefa del Laboratorio de Suelos y Residuos Peligrosos de dicho organismo, Isabel Guerrero, contestó: “Sí, es posible que estén presentes. Se debe verificar con algún tipo de análisis”.
También se le preguntó directamente a la gerencia de medio ambiente de Arcadis Geotécnica. “Los TPH pueden contener hidrocarburos volátiles, entre ellos el benceno. Dada la importancia de este compuesto, se hicieron análisis específicos para determinar su presencia en forma separada”, fue la respuesta.
Los análisis efectivamente se hicieron. Pero para sorpresa de muchos, las mediciones de benceno que se realizaron con la tabla norteamericana no superaron el límite de los 15 miligramos por kilo. Las muestras más altas se ubicaban en tres puntos donde arrojaron entre 0,6 y 1,14 miligramos por kilo, valores que sí exceden el tope aceptado por la tabla holandesa. Pero la Conama también decidió “hacer buena fe” de dichos cálculos.
Fue el primer gran triunfo de las petroleras. No sería el único. Entre el 2005 y 2007, cuando las empresas propietarias del codiciado terreno elevaron el caso a las instancias superiores de la Conama, ésta les pidió suprimir del EIA la fase de desarrollo inmobiliario que estaba explícitamente declarada en el informe original. Por lo que les pidieron reemitirse a los valores exigidos sólo a lo estrictamente relacionado con el saneamiento para “Parques y Jardines”. Eso fue todo.
Con esas dos resoluciones, dos triunfos, las empresas petroleras dueñas del terreno sólo quedaron obligadas a sanear el primer metro de suelo en los trece puntos en que se detectaron contaminantes que excedían la norma norteamericana. Lo que hubiera más abajo, no era su problema. Un argumento que repitieron cada vez que vecinos, organizaciones ambientales y autoridades locales pidieron en las observaciones al EIA que se sometieran a estándares más estrictos.
-La imagen que se usaba en las discusiones internas era “¿qué pasa si un niño de las futuras viviendas come tierra?”. Y la norma que ellos presentaban para ‘Parques y Jardines’ cumplía, aunque nosotros sabíamos que era para un proyecto inmobiliario… Lo que ocurre es que sanear un metro, aún con todas las restricciones que supone hacerlo para “Parques y Jardines”, es más barato que hacerlo para ocho o diez metros de profundidad -dice Isabel Mallea, abogada y ex secretaria de la Conama local.
El ahorro que significa la diferencia entre limpiar un terreno para “parques y jardines” y para viviendas fue un gran triunfo para las petroleras. La técnica de remediación ya acordada con la autoridad contempla retirar el suelo dañado sólo en los 13 puntos y no en todo el terreno, llevarlo a instalaciones de la empresa Hidronor -ubicada en Santiago y especialista en residuos peligrosos- y limpiarlo o reemplazarlo por material “sano”.
Para tener una idea de los costos, CIPER consultó a empresas especializadas en traslado de tierra y escombros que han operado en el área de Las Salinas. En una de ellas, un ejecutivo señaló que por cada metro cúbico de material extraído se cobra $350 por cargarlo en camiones y otros $100 por cada kilómetro de viaje.
Hechos los cálculos pertinentes, para remediar uno de los 13 puntos (que involucre un área de 20 metros por 20 metros, según un promedio estimado por Copec), los resultados son los siguientes. El escenario “Parques y Jardines”, es decir, remover y trasladar a Santiago un metro de profundidad, les costaría a las petroleras $ 4.140.000. En cambio, remover la tierra hasta al menos cinco metros bajo el suelo, elevaría los números a $20.700.000 por cada sector contaminado. Pero para tener una dimensión exacta, esta última cifra habría que multiplicarla por todos los puntos que deberían sanearse (muchos más de 13), pero además calcularla en base a una profundidad que habría sido posible determinar si se hubiese efectuado un correcto estudio de impacto ambiental.
Lo anterior, claro sin considerar el precio que cobraría Hidronor por recibir el material, limpiarlo, ni menos llevarlo de vuelta a Viña del Mar u otro destino.
De la puerta para fuera
A pesar de los problemas resueltos, el Estudio de Impacto Ambiental avanzó lentamente, ya que surgió otro de los principales puntos polémicos: si los terrenos aledaños a las antiguas plantas de combustible estaban contaminados, entonces las petroleras también tendrían la obligación de limpiarlos.
El principio básico que esgrimió la autoridad fue que si los hidrocarburos o cualquier otro contaminante se desplazaban horizontalmente, contaminarían otras áreas. Lo mismo si “bajaban” hasta la napa o flujo de agua subterránea -que en esa zona se ubica en el rango de los cinco metros de profundidad, es decir, fuera del escenario “Parques y Jardines”-, porque desde allí se desplazarían en otras direcciones.
No era una objeción nueva. Ya en la primera fase del proyecto, cuando la Seremi de Salud hizo sus observaciones, recordó una experiencia ocurrida a fines de los ‘90 en la zona relacionada con “desplazamiento de hidrocarburos por la dinámica de las napas subterráneas”. Más de un año después de la ruptura de un oleoducto de Sonacol en el sector de Reñaca Alto, el combustible había aflorado a cierta distancia.
Cada vez que se hacía la objeción, las petroleras replicaban que no había ninguna evidencia de que contaminantes provenientes del terreno se hubiesen desplazado a otras zonas. Y lo sostienen hasta hoy.
CIPER descubrió que uno de los estudios encargados por las petroleras a la consultora Arcadis aún contenía las correcciones hechas en su etapa de borrador. Una de ellas sostiene que “existen antecedentes de presencia de hidrocarburos en aguas subterráneas durante excavaciones realizadas años atrás en el predio ubicado al sur del sitio, antiguamente utilizado por los talleres de mantenimiento del Regimiento Coraceros”, es decir, en el terreno colindante. Otras contienen frases como “Ojo. Yo dejaría eso si corresponde a la verdad”.
-Esto tiene que ver con el comportamiento del suelo. Aquí está el cerro atrás, nosotros y el mar. Por lo tanto, la gradiente hidrogeológica que se midió es hacia el mar. Lo que haya sucedido en los años de operaciones de las plantas estaba refrendado por los Planes de Vigilancia Ambiental Acuáticos, que indicaron que no tuvimos incidencia en el borde costero. Por lo tanto, hacia los terrenos de la Armada, uno no tendría que preocuparse. Y hacia el lado del ex regimiento Coraceros, tampoco -asegura Renato Gaete, jefe del área de medio ambiente de Copec.
Desde el 2002 y hasta el 2004, los especialistas de Arcadis y Conama se enfrascaron en discutir si los contaminantes podían o no desplazarse horizontalmente. La consultora privada desplegó varias veces modelos y cálculos para demostrar que eso era imposible, y que sólo se movían verticalmente. Lo mismo afirma el gerente de Desarrollo de Copec y vocero de las cuatro petroleras, Arturo Natho:
-El hidrocarburo tiene un comportamiento que es bastante vertical, cae como piedra para abajo, por suerte. Así que si cayó aquí, no te pasa para acá.
Ninguna de esas argumentaciones hicieron cambiar de opinión a los técnicos de la Conama regional. Ellos siempre insistieron en que los tóxicos pudieron haberse propagado a los predios vecinos, ya que el flujo de agua subterránea lo permitía. Por eso se sorprendieron desde el inicio del proceso del EIA, en 2002, cuando las petroleras presentaron sus primeras estimaciones acerca del alcance de la contaminación, antes de medirla: curiosamente, todos los gráficos sostenían que el radio de posible alcance de los químicos llegaba justo hasta los límites del predio. Ni un metro más allá.
Otros informes sugieren que los técnicos de Conama tenían razón. CIPER revisó el “Estudio de Suelos, Planta Las Salinas, Viña del Mar”, que Arcadis elaboró luego de excavar el terreno para retirar las primeras muestras, con las que más tarde se determinaría la contaminación del terreno. El documento, fechado en diciembre de 2001, se compone de un texto en formato Word de 22 páginas. Pero al imprimirlo, la sorpresa fue que se obtuvo uno de 37 páginas y con numerosos párrafos y títulos tarjados. Fue la función “control de cambios” de dicho procesador de texto, que conserva las modificaciones hechas a un documento -aunque éstas se hayan borrado- la que permitió ver lo que se trató de ocultar.
Gracias a que los redactores del estudio no deshabilitaron esa herramienta, CIPER descubrió que hubo no sólo párrafos, sino capítulos enteros que fueron eliminados del informe, que más tarde fue incorporado al Estudio de Impacto Ambiental en la Conama. Y en algunos de esos párrafos suprimidos aparece claramente sugerida la presencia de contaminantes fuera del límite del terreno de las petroleras.
El punto 2.2, titulado Características del sitio y áreas vecinas, oficialmente tiene sólo dos párrafos, pero el original incorporaba un tercero. Allí se lee: “…existen antecedentes de presencia de hidrocarburos en aguas subterráneas durante excavaciones realizadas años atrás en el predio ubicado al sur del sitio, antiguamente utilizado por los talleres de mantenimiento del Regimiento Coraceros”. La ex unidad militar -donde hoy existen cuatro enormes torres de departamentos- era inmediatamente contigua al terreno de las petroleras.
Para Renato Gaete, jefe del área de medio ambiente de Copec, eso no significa nada. Junto con subrayar que los hidrocarburos no se mueven horizontalmente, explica que el Regimiento Coraceros era “un regimiento motorizado y el Ejército tenía un sistema de estanques y combustibles propio. Le hacían cambios de aceite a los tanques, por lo que se asumió que era de ellos”.
Otra “corrección” figura en el punto “2.3 Geología e Hidrología“. El texto tarjado representa lo que fue borrado:
“Mediciones del nivel freático realizadas en pozos de monitoreo indican que el agua subterránea en el Sitio se encuentra entre 5 y 7 m de profundidad por debajo de la superficie del terreno. La principal dirección del flujo subterráneo es hacia el Sur-poniente , correspondiente a una elevación entre 3 y 5 m.s.n.m.m. La principal dirección del flujo subterráneo es hacia el poniente, excepto en el sector de Planta Esso en que se observa un flujo hacia el surponiente.”
En el resto del texto original tarjado por Arcadis también se aprecian algunas apreciaciones de los redactores, como “Ojo. Yo dejaría eso si corresponde a la verdad”, que obviamente también fueron suprimidas. Pero nadie más que los analistas de Arcadis tuvo acceso en ese momento a las correcciones al estudio.
Los participantes del proceso coinciden en señalar a Sat Sansar Singh, nombre con el que sus alumnos de yoga conocen al especialista Luis Eduardo Ugalde Abaroa, como uno de los redactores y autores del documento. Pero Ugalde contestó que ya no trabaja en Arcadis Geotécnica y que requería una autorización por escrito de sus antiguos jefes para dar una entrevista.
Consultada la gerencia de medio ambiente de Arcadis sobre las interrogantes que plantea el descubrimiento de las correcciones al estudio oficial, la respuesta fue que “podría corresponder a un documento borrador de trabajo en equipo, en el que obviamente se encontrarán modificaciones, más aún cuando a esa fecha se continuaban haciendo mediciones y corroborando información de campo”.
Le mostramos el documento a Rodrigo Jerez, a cargo de supervisar el proyecto en Conama V Región. Muy sorprendido, afirma que nunca vio esas correcciones, y advierte que la evaluación ambiental del proyecto de las petroleras habría sido muy distinta si hubiese conocido esos antecedentes: “Si yo hago un juicio de lo que está tarjado, aparecen otras condiciones que fueron las mismas dudas que se nos generaron en la evaluación del proyecto. Aquí hay muchas cosas que podrían confirmar nuestra teoría, que ellos lo tenían claro pero lo eliminaron. Y eso repercute en la evaluación del proyecto”.
¿Petróleo en la playa?
Otro hecho aún más curioso también podría cuestionar la tesis de las petroleras de que la contaminación se limitó a su terreno y no afectó a las inmediaciones. Ocurrió el 2006, cuando el EIA ya había sido aprobado con condiciones por la Conama regional y las empresas peleaban por la aprobación definitiva ante la Conama nacional. El 6 de septiembre de ese año, personal de la constructora Siglo Verde realizaba excavaciones cerca de los restos de la antigua maestranza Edwards y Cerutti, situada justo al frente del polémico terreno, sólo que al otro lado de la recta Las Salinas y a la altura de 19 Norte.

Cuando los operarios se encontraron con restos de un muro subterráneo que debían demoler, de pronto una de sus grietas comenzó a filtrar una sustancia líquida, oscura, espesa y de un olor penetrante. También hallaron -según testigos- restos de tambores viejos y oxidados. Los trabajadores informaron a la Municipalidad de Viña, la que inspeccionó el sitio junto a personeros de Copec y Esso. Dos días después, las petroleras enviaron un equipo de la empresa Ecotecnos, que retiró el material, tomó muestras y las envió a laboratorios de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM).
El único registro público del accidente corrió por cuenta de una breve nota publicada dos días después de ocurrido por El Mercurio de Valparaíso. Bajo el título “Hallan napa con combustible”, se describió el hallazgo como “una napa subterránea cuyas aguas están mezcladas con residuos de combustible”, y se precisó que el material “fue encontrado a 5 metros de profundidad”, a “escasos metros de la playa”. Se anunció también que la UTFSM enviaría los resultados en diez días.
En una región donde este tipo de incidentes literalmente son “estrujados” por la prensa local, de éste nunca más se supo por los diarios. Nadie informó de sus resultados. Pero especialistas de la reconocida universidad viñamarina confirmaron a CIPER que las muestras fueron procesadas en el Laboratorio de Ensayos de Materiales y Control de Obras (LEMCO), dependiente de su Departamento de Obras. Lo sorprendente es que hasta hoy resulta imposible conocer qué contenía lo que encontraron los trabajadores de Siglo Verde, y si esos datos desmienten o no la tesis de las petroleras. En LEMCO contestaron que los exámenes dependen de “clientes con los que se mantienen estrictos acuerdos de confidencialidad”, por lo que denegaron nuestra petición de conocer los resultados.
La única pista adicional es un comentario del vocero de las petroleras, Arturo Natho, a raíz de la discusión por la posible contaminación en los alrededores: “Tomamos hartas muestras de la playa. La playa está limpia, se chequeó, y en la única parte en que se evidenció algo era frente al Coraceros y a la Esso, donde estaba Edwards y Cerutti, que yo creo es de donde salió el tema de Siglo Verde”.
Sin embargo, en la documentación oficial online del EIA de Las Salinas no se encontró ningún informe sobre dichas pruebas, pese a que sí fueron pedidas en reiteradas ocasiones por autoridades locales.
Para aclarar en parte estas dudas, recurrimos nuevamente al Instituto de Salud Pública, esta vez para preguntar en qué dirección tienden a moverse los contaminantes subterráneos en un caso como éste. Su jefa del Laboratorio de Suelos y Residuos Peligrosos, Isabel Guerrero, contestó: “Se pueden mover en distintas direcciones, dependiendo de las condiciones ambientales -como por ejemplo, la temperatura- y la mecánica y química del suelo”.
En tierra de nadie
Las controversias relatadas alargaron el EIA hasta octubre del 2004, cuando el estudio pasó a manos de la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema), el organismo político-técnico que le da el visto bueno a los proyectos. En una polémica asamblea que apenas cumplió con el quórum, marcada por una agria discusión entre autoridades locales que pedían más resguardos para la salud y el entonces gobernador provincial -y hoy intendente- Iván de La Maza, el organismo finalmente aprobó el proyecto por ocho votos a favor, tres abstenciones y uno en contra. El acta de la sesión describe lo ocurrido.
La resolución exenta 203/2004 aprobaba el saneamiento para “Parques y Jardines”, aunque con detalles contradictorios. Uno de los considerandos del texto -el 10.20- dice que “quedará expresamente prohibida la plantación de hortalizas o cultivos en toda la superficie” del predio. Pero también fijó condiciones que indignaron a las petroleras: el documento imponía tablas con valores más estrictos para tóxicos como el benceno, el tolueno y el xileno. Eso obligaba a un saneamiento más acucioso.
Las empresas replicaron ante el consejo de ministros de la Conama, a través de un recurso de reclamación. Y argumentaron que les habían “mezclado las tablas”.
En marzo de este año, el municipio viñamarino finalmente pudo publicar el seccional que permite construir edificios en el terreno, pero sujeto a congelamiento mientras no se levante la categoría de “Zona de Riesgo” que la afecta. La ordenanza respectiva dice que si “las obras de mitigación deben desarrollarse en conjunto con la ejecución del proyecto, deberá acreditarse su completa realización antes de la recepción definitiva de la obra”, es decir, cuando los proyectos inmobiliarios estén terminados y listos para ser habitados.
- Eso hacía incompatible todo lo que se había hecho, la metodología y el resultado con esa tabla. Se hacía incompatible con los 13 puntos, porque si no se nos transformaban como en 40. Y eso hubo que pedir aclararlo, porque si no, no teníamos cómo gestionar el proyecto- explica Gonzalo Puelma, jefe de Medio Ambiente, Prevención y Seguridad de Copec.
Pero el trámite se estiró tres años más. La dilación impacientó a las petroleras y también a las autoridades viñamarinas. Pero la mayor inquietud se desató entre las inmobiliarias interesadas en el codiciado paño. A esas alturas, las firmas constructoras ejercían una presión sin discreción sobre el municipio que lidera Virginia Reginato para que empezara a confeccionar el seccional que cambiaba el uso de suelo al predio y lo dejaría listo para construir.
La disputa por el paño se trasladó a los diarios. Uno de los más importantes empresarios del rubro inmobiliario, Abraham Senerman -actualmente construye el millonario complejo Titanium La Portada, en Vitacura- declaró públicamente su interés en comprar el “último filete”. A esa competencia se sumaron inversionistas del Reino de Bahrein, en el Golfo Pérsico, que viajaron hasta la Ciudad Jardín para explorar el negocio. Senerman, quien ya tiene diseñado un gigantesco proyecto para Las Salinas, llegó a ofrecer US$ 55 millones por el paño, suma que las petroleras rechazaron por encontrarla muy baja.
En esas condiciones, la dilación del estudio ambiental terminó en drama. La espera de las petroleras terminó recién el 9 de marzo de 2006, el penúltimo día del mandato de Ricardo Lagos, cuando el consejo de ministros de la Conama aprobó sólo parcialmente el reclamo. Las petroleras no quedaron satisfechas: querían garantía de que no quedara ningún margen de interpretación posible que las obligara a descontaminar más de un metro de profundidad. Lo intentaron con un recurso de aclaración. Fue rechazado. Insistieron con un segundo recurso. Y finalmente, en diciembre pasado, obtuvieron lo que querían.
Para entonces, la Municipalidad de Viña ya había ejecutado los cambios al seccional que determinan el uso del sueño en esa zona, luego de una larga negociación en que las empresas inmobiliarias interesadas les hicieran todo tipo de peticiones. Finalmente se optó por “reconvertir” el predio para una amplia variedad de construcciones. Entre otras, la ordenanza publicada en marzo de este año cita departamentos, hoteles, comercio, restaurantes e incluso edificios para educación “pre básica, sala cuna y jardín infantil”.
Todo ello quedó sujeto a un estudio de impacto ambiental que la propia municipalidad de Viña debía realizar. Y nuevamente la sorpresa. Aunque para el EIA municipal las autoridades comunales contrataron a una consultora, también se basaron en los estudios de Arcadis, la misma firma pagada por las petroleras. Es más: la asesora elaboró nuevos informes que también fueron financiados por los dueños del terreno. Al menos eso es lo que reconocieron en Arcadis.
-Con el propósito de incluir mayores exigencias en el plan seccional, la municipalidad estimó conveniente declarar la zona como de riesgo. Dado que nuestra empresa cuenta con la mayor experiencia y conocimiento en materias de evaluación de riesgo, las compañías petroleras nos encargaron desarrollar estos antecedentes, los que fueron aportados durante el proceso de evaluación del plan seccional para ser tomados en consideración- nos dijo la gerencia de medio ambiente de la consultora.
Se repitió el áspero tira y afloja entre Arcadis y la Conama regional y nuevamente surgió la discusión respecto de quién iba a limpiar el terreno para que quedara apto para la construcción de viviendas. Y también, quién controlaría ese proceso de limpieza.
En ese proceso fue crucial una norma que el ministerio de Vivienda dictó el 10 de marzo de 2006, justo un día después de la bullada resolución del consejo de ministros de la Conama sobre el terreno: la circular 0099 de la División de Desarrollo Urbano, más conocida como DDU 162. Dicho texto no hizo más que recordar que otras reglamentaciones exigen “estudios fundados” que acrediten que el riesgo ha sido superado, incluyendo la “evaluación de impacto ambiental correspondiente”. Pero en las últimas dos líneas agregó que las obras de mitigación del suelo son responsabilidad “del titular de cada uno de los proyectos de edificación que se solicite aprobar”.
La última frase ayudó a cerrar la discusión entre la Conama y la Municipalidad de Viña, que respondía duramente a cada petición de resguardo sanitario que le hacían las autoridades ambientales. También zanjó en el papel el cuestionamiento de la Conama acerca de que el EIA municipal dejaba en tierra de nadie la responsabilidad de la limpieza del suelo para fines inmobiliarios. Pero no apagó las críticas de organismos locales como la Seremi de Salud, que dio su visto bueno de mala gana y a última hora.
Tras obtener la aprobación de la Corema en noviembre de 2007 -que tampoco fue unánime-, el municipio publicó el seccional en un anuncio que fue celebrado por Reginato y otras autoridades locales. A solicitud de CIPER, el municipio envió la ordenanza del seccional, que declaró el predio como zona de riesgo, recogiendo la legislación urbanística y la DDU 162, pero agregó: “En el evento que los referidos estudios establezcan que las obras de mitigación deban desarrollarse en conjunto con la ejecución del proyecto, deberá acreditarse su completa realización antes de la recepción definitiva de la obra”.
Lo anterior significa que una vez que las petroleras vendan el terreno -sólo descontaminado en su primer metro-, el que lo compre podrá construir y al mismo tiempo sanear el resto del suelo. Incluso podrá postergar la limpieza hasta poco antes de la recepción final, cuando las nuevas edificaciones ya estén terminadas. Con ello se excluye toda garantía que evite que quien construya no limpie el suelo.
En teoría, el asunto no debiera ser tan simple para el futuro comprador. Pero es sólo teoría. Fuentes de la Conama regional advierten -en privado- que la ordenanza municipal dejó las cosas “en un rango bastante interpretable, que depende de cuán bueno sea el abogado de la empresa constructora que compre el paño”. A ello se suman las falencias ya descritas de la legislación. Por ejemplo, el EIA sólo es obligatorio para proyectos de una superficie igual o superior a una hectárea o 10 mil metros cuadrados, y el predio de Las Salinas tiene 17,8 hectáreas. Si los futuros dueños del paño lo subdividen en lotes inferiores al límite ambiental, nadie les podrá exigir que se sometan a examen ni menos a que descontaminen en detalle.
Por eso mismo, en su momento, las autoridades locales con competencia ambiental le pidieron a la alcaldesa Reginato que en el seccional fijara subdivisiones con un mínimo de una hectárea. La respuesta fue una rotunda negativa basada en que eso “rigidiza las posibilidades de gestión en el sector”.

Genial! gracias por informarnos. Me impresionó además lo de ese profesor de Yoga, de guía espiritual al parecer tiene repoco. Las consultoras de impacto medioambiental se dedican a buscar la manera que les aprueben los proyectos a quienes los contratan y no a proteger a la comunidad, se hacen llamar verdes pero son muy grises. El profe ese de Yoga tiene un nuevo sitio en construccion... http://www.mayco.cl/ gracias y sigan adelante :-)
Muchas Gracias por ilustrarnos de manera tan decidora, como es que funciona la institucionalidad ambiental de nuestro país.
Señores Ciper Presente Los sinseros saludos para Uds..El articulo exelente, queda claro que en este pais tener autoridades ingnorantes y de baja calidad educacional, son filete para hacer lo que se les ocurra con los que los elijen y cuestan baratos el financiamiento de sus campañas valen menos que un paquete de cabritas para quienes tienen que lejislar, los poderosos.La Conama al pareser vale callampa,son todos unos ineptos o corruptos es de esperar que quienes emiten los informes y autorizan todo este tipo de irregularidades se les pueda encarcelar y quitar todos sus bienes en reparacion de los afectados y victimas que causan con sus desmedidas inmoralidades.
Encuentro extraordinario el estudio. Muy riguroso y profesional con todos sus respaldos técnicos. Esto deja en claro como actuan los poderes economicos en nuestro querido chilito, que la corema y conama no son mas q un chiste q es vapuleada por la fuerza del dinero. Ojala la autoridad sanitaria y municipal sepa en lo que se esta metiendo al aprobar este proyecto, pues las demandas en caso de algun siniestro ambiental van a ser millonarias. Este estudio tiene que mantenerse vigente para que los intereados en una futura oferta inmobiliaria del sector tengan claro q estan comprando un lugar que esta profundamnete contaminado y que ni siquiera en 100 años deberia ser habilitado para un fin habitable. saludos y nuevamente felicitaciones a los investigadores de este documento. pd: Q los de arcadia hagan un curso de word para q desactiven el control de cambios (gran acierto investigativo) Francisco
Sorprende la falta de información de los periodistas. Soy de Viña y con conocidos en las petroleras, los USD 60 millones para vender los terrenos no son un capricho, tienen claro desde el principio (2003) de que el costo de limpiar las 18 hectareas completas, dejando un "hoyo" de 3 metros, en TODO el terreno, es de alrededor de USD 65 millones. La pelea de las petroleras es que no las obliguen a remover mas de 3 metros, o a efectuar remociones fuera del perimetro de las 18 has. Las petroleras, desde el 2003, estan en la "parada" de minimizar las perdidas. Lo que verdaderamente me preocupa, como viñamarino, es que el terreno finalmente sea comprado por Sennerman...arquitecto y desarrollador inmobiliario, autor de "mugres esteticas" como el Sanhattan.
Excelente reportaje. Soy viñamarino de adopciòn, y me preocupa lo que pasa en la ciudad. Lamentablemente, en 18 años viviendo en Chile tambièn he aprendido como pasan las cosas. Los grandes medios no van a mencionar el hecho. Los funcionarios que se atreven a ser eticos van a ser desplazados. Lo peor van a ser los compradores de los futuros inmuebles. Como hay poca cultura de prevenciòn de riesgo en el psquis nacional, se van a vivir alli igual. Para què se van a angustiar por contamnicaion de residuos la misma gente que no se pone el cinturon cuando anda en auto, que no asegura su negocio, que come mariscos crudos, que cruza la calle con el semàforo verde sin mirar, etc etc El subdesarrollo es un ejercito voluntario.
agragando ironcamente, al ultimo comentario, del Sr. Kouyoumdjian, en BUEN SSHILENO...que nos importa, pasara lo de siempre, lo sabemos por que ambos somos viñamarinos, y no compraremos departamentos nuevos ahi...esta claro...los santiaguinos y "provincianos con plata" de otras regiones, compraran todos los departamentos como locos, pagando precios de locos, sin importales nada de nada lo que puedan tener esos terrenos, felices de darse baños en "aceite", cuando ocupen las piscinas, con filtraciones...y como viñamarinos vivos, que somos, 5 o 10 años despues compraremos departamentos ahi...un 20 0 30% mas baratos, con respecto a los pajaritos que cmpraron en verde, y con los problemas ambientales solucionados, luego de escandalos y querellas multiples.
Es indignante ver como el estado chileno ha hecho tan poco por el medio ambiente. El nulo interés por votar leyes que favorezcan la defensa de éste y la dignidad de las personas. Pero lo más asqueroso es ver, una vez más, a los políticos vendiéndose ante las presiones de los poderosos, y haciendo vista gorda ante las necesidades de la comunidad. Por ello, resulta natural que los ciudadanos sintamos gran desconfianfianza ante las instituciones que teóricamente deberían velar y hacer respetar nuestros derechos fundamentales.
Muy buen trabajo periodístico. Me tocó colaborar juanto a Antonio García y Patricio Herman, en algunas de las primeras denuncias que hicieron organizaciones ciudadanas de Viña. Este reportaje es otro ejemplo más de una práctica común en Chile, algo que en economía se llama "Captura del Estado" y que constituye precisamente, una de las fallas del Gobierno como regulador. Por una mezcla de corrupción, presiones indebidas y demases, las autoridades abandonan su papel como garantes del bien común y se convierten en sumisas servidoras de negocios poco éticos. Cordialmente
totalmente de acuerdo con el comentario de Carlos del 29 Septiembre, 2008, 8:46 pm. hay periodistas que permanentemente estan tratando de ver cosas que no existen o fabricando tormentas en vasos de agua... de esa forma pueden armar sus historias megalomaniacas para destacar en un medio periodistico como el nacional, lleno de mediocridad y falta de etica... como viñamarino de nacimiento y de haber vivido mis 35 años en esta ciudad, lo que realmente me causa ulceras es ver como "mi" ciudad se ha ido transformando con cada día que pasa en un adefecio monstruoso gracias a mercanchiflas como los sres. senerman, bezanilla, entre otros, que no dudan en derribar hermosas casas centenarias para levantar esos repugnantes monumentos al mal gusto y carencia absoluta de estetica y armonia con el entorno... que pena ver lo que esta pasando en calle Alvares, lo que esta ocurriendo en Recreo, el Sporting, las dunas de Reñaca, Montemar, Jardín del Mar, Los Pinos, Agua Santa y lo que lamentablemente pasará también en las Salinas... ya demolieron el ex colegio de los ss.cc en 1 norte, volaron de cuajo el ex inacap en calle Alvares para levantar esa horripilancia, ahora quieren "pasarse por el forro" la sede del Everton y la casa Italia... total como estos señores santiaguinos de las inmobiliarias viven en sus chalets en lo curro o chicureo donde jamas permitirian que les levantaran una torre junto a sus palacetes, les da lo mismo.
Felicitacines por su investigación.CONAMA carece de independencia y sus resoluciones son políticas y no técnicas como debieran ser.Especialmente las COREMAS, están sujetas a todo tipo de presiones como las señaladas en su informe.
primo que nada.... felicitaciones por la investigacion periodistica.... segundo... me causa bastante extrañeza la vision de los propios viñamarinos que aqui comentan (carlos y danilo cruz) poniendose de lado de las petroleras... y en contra de los periodisas que sacan a ala luz al pais temas como este..... se nota que no leyeron nada.... lo unico que les importa es que no pueden comprarse el departamento que quieren porque es muy caro.... lean señores, preocupense de su ciudad y no hagan comentarios al vuelo.
ESPECTACULAR TRABAJO PERIODISTICO ¿TRAERA CONSECUENCIAS POLITICAS? sALUDOS RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ
Me parecio un buen reportaje ojala tenga repercuciones GAY.
1. Yo no estoy de parte de las petroleras...pero con un poco de investigación, se pueden dar cuenta de que el costo de "descontaminar", supera los USD 50 millones, y las petroleras lo tienen claro desde el 2003, asi que el "negocio", no lo estan haciendo ellas. 2. El tema de la "descontaminación", si se extrae 1 metro o se extraen hasta 5 metros y fuera del perimetro de las 18 has. de las petroleras, puede variar desde USD 20 millones hasta mas de USD 100 millones...y ESTO es lo que esta en juego, por parte de las petroleras. 3. El pricipal interesado en el terreno, y que "parece" que ha movido cielo y tierra para quedarse con el, es Sennerman, y AQUI ESTA La SEGUNDA PATA DEL PROBLEMA. 4. Los interesados en "ablandar" las normativas ambientales, cambiar densidades y todo lo que "afecte" el desarrollo inmobiliario...son mas bien las inmobiliarias, no las petroleras (que ya saben bastante de desastres ambientales y sus consecuencias economicas, en multimillonarias multas e indemnizaciones) 5. Los viñamarinos ya estamos hartos de ver como se arrasan edificios patrimoniales, como se densifica al extremo algunos sectores de la población Vergara(en verano, los fines de semana, despues de las 9 PM, es IMPOSIBLE encontrar estacionamiento en el cuadrante comprendido entre Avda. Peru (Poniente)- Libertad (Oriente)-1 Norte (Sur)- 9 Norte (Norte), y ese cuadrante es de casi 40 cuadras. 6. Como viñamarino, por motivos profesionales, se cuanto "vale" construir un metro cuadrado, cuanto vale un terreno...y yo no pago un sobreprecio de hasta el 50%...por comprar algo en terrenos "pifiados", o en una ubicación congestionada, o en una ubicación que a los 5 o 10 años perdio vistas, sol y agrado. Nota: Para cultura general, A. Sennerman, inicio sus actividades hace mas de 40 años en la zona de Valparaiso y Viña, construyendo mas de una veintena de edificios, que no son ni fu ni fa esteticamente, y a fines de los 80 se "fue" a Santiago, en donde desarrollo el famoso "Sanhattan", al parecer su gran proyecto final, es la Torre Titanium...y su "jubilación", la pretende desarrollar en Viña, construyendo mas de 20 torres, sobre los 20 pisos c/u, en el terreno de las petroleras.
que construyan un parque
Al joven Danilo Cruz, favor no confundir los edificios que construye Bezanilla que son de categoría A, con los que construye en Alvarez y Viana la inmobiliaria ISN como lo son ViñaPark. No se puede comparar un BMW o Audi con un Chevrolet Corsa, y lo digo sin ánimo de ofender a los dueños de un Chevrolet Corsa. Hay que entender que en una ciudad moderna el desarrollo inmobiliario es una necesidad, el surgimiento de edificios categoría A en Viña le dan un plus, un valor agregado, permiten la instalación de empresas prósperas que contratan profesionales, etc.. También los edificios habitacionales ABC1 traen beneficios para la comunidad, otra cosa es que se pretenda supuestamente construir en un terreno que no cumpla con todas las normas ambientales,me pregunto si alguien cree que los compradores ABC1 invertirían miles de U.F. en adquirir departamentos con los problemas ambientales que supuestamente van a tener en el futuro.Creo que las inmobiliarias serias y de prestigio no se arriesgarían a ofrecer "inmuebles contaminados". Otro tema es el funcionamiento y organización "bananera" que tienen las instituciones medioambientales en Chile, y que requieren una modernización total acorde a los nuevos tiempos y que sólo un gobierno diferente se atrevería a promover y realizar finalmente.
CIPER, POR FIN UN MEDIO PERIODISTICO CUMPLIENDO CON SU ROL, LOS FELICITO.- Me parece extraordinariamente importante el reportaje y decidor sobre el Chile que tenemos, donde la corrupción campea en cada ámbito en que intervienen los "políticos" y los "empresarios".- Y los pocos técnicos honestos que hacen su trabajo por vocación, son sacados de sus puestos o acallados de distintas formas, incluso desacreditándolos.- Tengo un hermano que trabajaba en el IFOP y que se tuvo que ir a USA, cansado de la corrupción.- (Terminó trabajando en la NASA).- (Así nos farreamos acá a nuestros mejores profesionales y técnicos).- A propósito de este reportaje: sería muy importante que pudieran hacer un estudio similar sobre los EIA de los terrenos del ex aeropuerto Los Cerrillos, donde también se dice que la contaminación los hace inviables para viviendas...
[...] de CIPER escrito por Por Sebastián Minay y Pedro Ramírez, CIPER. Favor picar Aquí La Contaminación del borde costero y terrenos de las petroleras en Viña del Mar, [...]
[...] de CIPER escrito por Por Sebastián Minay y Pedro Ramírez, CIPER. Favor picar Aquí La Contaminación del borde costero y terrenos de las petroleras en Viña del Mar, [...]
[...] de CIPER escrito por Por Sebastián Minay y Pedro Ramírez, CIPER. Favor picar Aquí La Contaminación del borde costero y terrenos de las petroleras en Viña del Mar, [...]
[...] de CIPER escrito por Por Sebastián Minay y Pedro Ramírez, CIPER. Favor picar Aquí La Contaminación del borde costero y terrenos de las petroleras en Viña del Mar, [...]
En este poker el poder del dinero ha mostrado sus cartas y seguramente guarda otras para los posibles obstáculos a este negocio inmobiliario-municipal. Mal para los futuros habitantes de ese suelo contaminado, mal para los trabajadores que remuevan la tierra para "limpiar" sólo 1 metro y peor para los que construyan las fundaciones de las torres que seguramente superarán los 5 metros y llegarán al agua contaminada. Todo está listo para servirse este último filete en Viña. Cuando los habitantes de esos condominios se hagan exámenes de sangre se verá el precio real que pagarán.
Se ve que los proios viñamarinos no tienen bien claro el tema, y por ello sus comentarios son medio contradictorios e impresisos y hasta egoistas. Yo no soy de Viña, pero puedo darme cuenta de que lo que plantea este artículo es el valor real de lo que cuesta descontaminar los terrenos, sin dejar ningun riesgo de contaminantes, potencialmente peligrosos para la salud humana, y los resquicios que han encontrado los involucrados, para no hacerlo. Se supone que son las petroleras las que tienen que descontaminar, ("el que contamina paga") y luego vender los terrenos limpios, (libres de todo vestigio de residuos peligrosos para la salud). Yo entiendo -y por favor corrijanme si no es así- que el asunto es que descontaminar sale tan caro, que casi iguala al valor de venta de esos "filetes". Vale decir, que si las petroleras descontaminan bien, y luego venden los terrenos, la ganancia sería muchisimo mas baja o nula, y si son la o las inmobiliarias las que tengan que descontaminar lo que falta, entonces tendrían que, necesariamente aumentar en mucho el valor de los departamentos que allí pretenden construir,de no ser así es un mal negocio. Entonces, el interés por ablandar la mano de la conama, corema y municipalidad, para no descontaminar es de ambos. Ni a las petroleras, ni a las inmobiliarias les conviene descontaminar con la rigurosidad necesaria, para dejar realmente limpios esos suelos. El problema es que si ninguno de ellos quiere pagar, y por lo visto ya le doblaron la mano a las autoridades pertinentes, entonces los que terminarán pagando, serán quienes compren los departamentos, pues no sólo verán disminuida su calidad de vida con las enfermedades que contraerán, sino que será su propia vida la que estará en peligro. Y este es el verdadero tema que nos muestra CIPER; el que probablemente las personas que compren los departamentos no sepan lo que esconden los suelos que sustentarán sus viviendas. Me parece una falta de respeto el comentario que habla de que "serán los santiaguinos o provincianos con plata los que compren". Y claro, lo harán si ignoran lo que ese suelo esconde. Habría que aclarar que vivir en Santiago o en provincias no es nada facil, no es lo mismo que vivir en Viña, aún cuando allí tambien haya problemas, no es lo mismo vivir en una ciudad enorme y altamente congestionada como Santiago, o trabajar en las minas de cobre de la primera o segunda regiones. Allí se hace patria entre los tres mil y cinco mil docientos m.s.n.m, con varios grados bajo cero en la noche y a la amanecida, y sobre los veinticinco grados en el dia, eso sin contar la falta de oxigeno en semenjantes alturas y el viento que cala hasta los huesos. Esas personas muchas veces compran en verde para irse allí una vez que se retiren (jubilen), y no es respetuoso tratarlos como "provincianos con plata", pues hay que tener muchas agallas para vivir y trabajar en el desierto mas árido del mundo, allí donde se extrae "el sueldo de Chile". Tambien hay que ser muy hombre para vivir en el extremo sur de nuestro país, (hacer patria en la antartica, por ejemplo). Entonces es muy legítimo que esas personas, pudiendo, quieran comprar en un lugar donde las condiciones climáticas son óptimas durante casi todo el año. Lo que me queda claro, es que CIPER es un medio que se preocupa por mantenernos realmente informados, y ayudarnos a estar concientes de los problemas que otros medios de comunicación, por diversos motivos no nos muestran en su real magnitud. Entonces es necesario que todos reaccionemos en forma adecuada, con altura de miras. No sirven los resentimientos sociales, ni las indiferencias, (ya que no viviré allí, el problema no es mio). Tampoco sirve decir que es culpa de la corrupción de las autoridades que se venden al mejor postor, o actúan bajo presión, cuando a esas autoridades la elegimos nosotros mismos. Es verdad que hace mucha falta un cambio en nuestra pobre mentalidad, y esto desde el mas grande hasta el mas pequeño y humilde de los chilenos, pues entre todos somos responsables del país que tenemos, pero esto no se logra de la noche a la mañana, hay que trabajar mucho para ello. CIPER esta poniendo su granito de arena, tambien nosotros debemos hacerlos.
Muy elocuente y preciso el comentario de Antonia. Yo hace muchos años que vivo en el extranjero -Australia. Nací y me crié a pocas cuadras del "filete", por eso leí todo el reportaje. Mi conclusión, aunque triste, me parece desgraciadamente inevitable. La presión que los interese creados ejercen sobre los poderes controladores es una realidad y sucede en todas partes del mundo. El que los funcionarios de esos poderes, elegidos o nombrados, flexibilicen, doblen y, finalmente, quiebren sus principios éticos, se llama corrupción. Es muy triste ver que en Chile y sobretodo en mi ciudad natal, ésta haya penetrado tanto. Mientras mas se exponga esta verguenza viñamarna, mejor. Asi los futuros posibles interesados sabrán que están adquiriendo. Felicitaciones a CIPER, aparentemente, han desarrollado y lo siguen haciendo, un trabajo investigativo mejor que los que han hecho aquellos nominados para hacerlo. Igor
[...] de CIPER escrito por Por Sebastián Minay y Pedro Ramírez, CIPER. Favor picar Aquí La Contaminación del borde costero y terrenos de las petroleras en Viña del Mar, [...]
Acá la culpa no es de los chupasangre que siempre existirán sino que de las incapaces instituciones con las que vontamos (Conama y Corema) para dictaminar fallos determinantes. No puede ser que cualquier abogado estudioso le busca la 5ta. pata al gato y listo cago lo suscrito por dichas instituciones. Es largo el listado de casos en que ambas instituciones han sucumbido al poder del dinero. La verdad valen callampa.
Antonia, coincido contigo respecto a que hay mucho resentimiento social en el comentario de algunas personas. No se trata de ser majadero y descalificar a la gente porque tienen más recursos que uno, dichas descalificaciones me recuerdan al nefasto y patético Ricardo Lagos Escobar que siempre ha tenido un discurso pro "lucha de clases", en fín, volviendo al tema, yo vivo a 6 cuadras del " paño filete" y francamente no veo posibilidades de desarrollar un proyecto inmobiliario en ese lugar si lo que se ha planteado en el reportaje es 100% cierto. Los compradores que pagan miles de UF por un inmueble, es gente por lo general informada, educada y que exige calidad y categoría en lo que compra, más aún si se trata de un bien raíz. Creo que si el terreno no cumple con la norma ambiental original, como se ha planteado acá, será comercialmente inviable cualquier proyecto inmobiliario. Finalmente, con o sin proyecto, Viña del Mar seguirá siendo una ciudad bella y encantadora. P.D: Debo felicitar a los periodistas que han planteado este reportaje, es información ÚTIL, OPORTUNA y confirma que el terreno requeriría un gasto oneroso en su descontaminación definitiva y total.
Julio e Igor. Por fin dos viñamarinos con las ideas claras. Viña será siempre una ciudad muy hermosa, de sus habitantes depende de que sea siempre un lugar donde haya calidad de vida. Yo espero que este artículo marque precedente, como otros anteriores, en otros temas que ya conocemos. Los habitantes de Viña tienen un papel preponderante en esto.
LOS FELICITO REALMENTE ESPECTACULAR,CON ESTO SE D EMUESTRA COMO TRABAJAN LOS GOBIERNOS REGIONALES QUE EL ARTICULO NO QUEDE EN EL AIRE .Y EL NIVEL DE COIMAS DEL INTENDENTE A COMCEJALES.INVESTIGUEN EN OTRAS REGIONES POQUE TAMBIEN PASA .GRACIAS
Julio y Antonia 1. Casas en La Dehesa de 12.000 UF, con subterraneos que se inundan. A pie de cerro, es imposible impermeabilizar a un costo razonable, cualquier Ingeniero o Constructor se da cuenta...pero fueron compradas por gente supuestamente "informada"...y recibidas por un Municipio, Lo Barnechea, con profesionales de primer nivel... 2. Sector Limonares (Viña), Departamentos para sectores medio-bajo, construidos a mediados de los 90, en terrenos en donde se debio demoler edificios destruidos por terremoto del 85. La demolición se achaco a "mala" construcción, pero se cayeron edificios construidos a metros de otros construidos en la misma epoca y por la misma empresa...obras recibidas, quiza por los mismos que años antes fueron a inspeccionar, para recomendar la demolición... Años despues, salio un estudio del terremoto del 85 de una universidad (UCV, creo), sobre fallas geologicas que cruzan Viña (población Vergara y cerros)...y en ese cerro en particular, se advertia de una falla geologica y de terreno, que amplificaba efectos de terremotos...se construyo igual...y para el proximo terremoto sobre 7,5, esos edificios deberan demolerse. 3. Sectores de Chicureo, que con inviernos lluviosos, se copan napas subterraneas y el agua aflora, inundando loteos con casas sobre 7.000 UF (por si no lo saben, hace 10.000 años, TODO el sector de Pudahuel era un inmenso lago...bastaria un periodo de mas de 10 años, con lluvias promedio sobre los 800 mm. - ultimo periodo glacial -, y el lago vuelve a aparecer)...leyendo un poco, buscando en internet y preguntando a expertos...en el sector norponiente de Santiago de debiera construir con limitaciones, por riesgo de inundaciones...para que hablar de todo el barrio alto y el pie andino hasta el Cajon Del Maipo...con riesgos geologico (falla en pie andino) y de deslizamientos de lodo y material, con lluvias intensas... Insisto, aqui hay una mezcla que terminara mal: 1. PETROLERAS: Deben descontaminar, saben que con mano ambiental "moderada" y sin mano en "uso de suelo"...pierden un par de millones de USD. 2. INMOBILIARIAS: Deben comprar terrenos "descontaminados", pero si la descontaminación es con mano "dura"...el costo de la descontaminación se va a las nubes, por lo cual la unica forma de "transformar" un terreno que puede valer USD 60 millones, en algo que valga un 50% mas...es modificando - relajando - la normativa de construcción...en donde los dejen construir lo que sea, con las alturas que quieran. 3. AUTORIDADES (Municipalidad y otros): Deben mostrar vitalidad y progreso, crear trabajos...o sea no poner muchas trabas a proyectos...mas encima si se vienen mas de 20 torres, con mas de 20 pisos cada una, con deptos. con valores promedio sobre 5.000 UF...es un DINERAL en contribuciones... Aqui no es un problema de resentimiento, tengo varias propiedades y me demoro años en encontrar algo que valga la pena (estamos hablando sobre las 4.000 UF)...las pifias, defectos y detalles que desvalorizan propiedades caras...construidas a partir del 70 (sobretodo en los 70 y 80)... Aqui se destapa un problema con las Petroleras...aparecen las inmobiliarias...y ahi las autoridades (Conama, Corema, Municipalidad)...y terminamos donde siempre, autoridades que no estan a la altura de los tiempos...y lo mas grave...ese afan por crear mas municipios (Reñaca en Viña)...que solo crea ratones, con pocos recursos y hambrientos por fondos y que pueden llegar a aprobar cualquier cosa.
Excelente reportaje. Un aporte para evidenciar el malfuncionamiento de estos sistemas de estudio de impacto ambiental pero sobre todo un alerta sumamente útil para que los ciudadanos no corran riesgo de enfermedad y muerte.
Carlos. Por eso es que es tan importante que todas las personas estemos al tanto de como se han manejado hasta ahora estos asuntos. De lo contrario todo seguirá igual. Si no despertamos y dejamos que estos abusos se sigan cometiendo, las cosas no se van a arreglar. Es primordial que todos los ciudadanos estemos bien informados, alertas, y muy concientes en ejercer nuestros derechos. Además tambien es un deber nuestro, el no dejar que nos hagan "huevo de pato", es decir que no nos metan más el dedo en la boca y no nos demos ni cuenta. Imagínate, si en la Dehesa y Chicureo ocurren esas pifias, cuanto más lo haran con personas de menos recursos (olvidaste las casa Copeva). El asunto es transversal y entonces nadie puede permanecer indiferente pensando que no es su problema.
Ese filete esta con muy mal olor, ya huele a podrido con todas las substancias cancerígenas entregadas en el primer informe que están muy por sobre la norma y por otro lado las señales de tener muy pocas ganas de hacer las cosas como corresponden tanto por las empresas petroleras dueñas del "filete", que saben de antemano que la vaina les va a salir mas cara que el sable junto a la complicidad de las autoridades de gobierno regionales y/o locales que seguramente estarán dispuestas a dar la pasada una vez más en esta tramposa operación y vender su conciencia por un platito de lentejas como ya lo han hecho tantas veces, en fin, lo único que espero es que no perjudiquen a la gente ingenua de siempre que todavia creen en los discursos de la boca hacia fuera que las empresas (sobre todo constructoras) nos acostumbran a entregar en medios periodísticos controlados por el poder económico en desmedro de los seres humanos que con el actual sistema económico somos solo unos simples consumidores. Hay que difundir este informe porque es la única forma de salir del subdesarrollo al cual estamos condenados, el de nuestra ignorancia. Santiaguinos A, B, C1, C2, C3, D y E; Viñamarinos que se creen astutos; chilenos todos, primero hay que siempre informase en forma adecuada.
Excelente el reportaje estoy totalmente de acuerdo con Antonia, Carlos y Manuel Infante En que el filete está oliendo bastante mal y que la irregularidades están a lo largo de todo Chile es cosa de hacer un poco de memoria y saltarán los casos como la muerte de los cisnes en Valdivia donde hay estudios de la Universidad Austral lapidaria con Celco, la contaminación del borde costero del norte de Chile por las empresas cupríferas, Pascua Lama, vamos a ver como se desarrolla el proyecto de represas en la Patagonia chilena en fin hay muchos filetes que estan medios podridos. Y por esto es que necesitamos medios informativos independientes que nos informen y también debemos ser responsables al votar a nuestras autoridades y no dige elegir porque con este sistema los electores no elegimos sino que votamos. Al final queda la sensación de que estamos en las manos de unos cuantos inescrupulosos mercaderes que sólo les importa ver crecer sus cuentas corrientes y sus redes de poder para así seguir aumentando sus influencias en las autoridades de turno que se bajan rapidamente los pantalones para que ellos hagan sus inversiones.
Estoy muy de acuerdo en que en Chile desgraciadamente existe corrupcion y falta de etica. Yo creo que finalmente la solucion podria ser que las petroleras gasten todo el dinero que pretenden sacarle al "filete" (si no mas todavia hasta cubrir el total del costo de sanamiento). Despues de todo pese a lo que puedan argumentar, tienen que conceder que durante las decadas que estuvieron alli sacaron muchos millones de Dolares en ganancias y ahora deben pagar para dejar "la casa limpia para el proximo dueño". Posible tambien un arreglo para que las constructoras paguen su parte y puedan construir de acuerdo de sacar lo gastado para terminar el saneamiento. La Municipalidad tambien podria ofrecer no cobrar impuestos a aquellos que van a pagar "extra" por una propiedad que podria costar mas debido al saneamiento. En otras palabras llegar a una formula que permita de una vez por todas llevar este proyecto adelante y la ciudad podria beneficiarse mucho mas que los impuestos no cobrados por un tiempo determinado si se hacen las cosas ahora y no en diez años mas tarde. La Municipalidad comprende que mientras no se haga algo alli; nadie va a pagar impuesto igual no mas. Por lo tanto considere la falta de impuestos por un periodo determinado com una invercion de su parte.
No hay mas nada que comentar hace ya mucho. Como dice una frase de les luthiers "si usted es honrado, entonces es un desadaptado social". ¡Que Dios nos ayude!
Acaso 60 M USD solucionarán los problemas de salud pública derivados de la exposicion de todas las personas que habitaran estos "parques y jardines" de 20 pisoso de altura....? o nosotros como chilenos tendremos que pagar entre todos, con cargo al herario fiscal, los casos de leucemia, cáncer y otros que desarrollaran estos desinformados compatriotas.
Por favor podrian explicar que significa corrupcion. Si segun su investigacion existen autorizaciones,aprovaciones u otros que realmente pueden involucrar el habitat de muchos seres humanos,¿porque no dan nombres de los profecionales que omiten resultados que podrian ser decidores de futuros daños a la salud y al medio ambiente?
Estimados Si en el lugar hubo una fábrica de químicos fertlizantes y venenos inscticidad (DDT..etc.) quiere decir que en el terro hay dioxinas. Estas según Wikipedia son: "Las dioxinas son compuestos químicos obtenidos a partir de procesos de combustión que implican al cloro. El término se aplica indistintamente a las policlorodibenzofuranos (PCDF) y las policlorodibenzodioxinas (PCDD). Son estables químicamente, poco biodegradables y muy solubles en las grasas, tendiendo a acumularse en suelos, sedimentos y tejidos orgánicos, pudiendo penetrar en la cadena alimentaria." Las dioxinas son uno de los venenos mas mortales que existen. El desastre de la localidad de Seveso en Italia y sus secuela de ictimas fue causado por un escape de productos químicos que contenían dioxina. Se asegura que un sólo miligramo alcanza para matar a mil personas. Ese terreno debe estar completamente contaminado de dioxinas. Deberían solicitar asesoría en Europa para determinar si las dioxinas están presentes y en que grado. Construir allí sería una irresponsabilidad muy grande sin "limpiar" el terreno previamente. Basta que un chico aspire un par de moleculas de dioxina para que presente síntomas como escoriasis generalizada en la piel, asfixia y otros peores.
Excelente artículo Sebastián y Pedro. Felicitaciones, mucho rigor periodístico.
Excelente investigación, una vez mas queda de manifiesto la despreocupacion y las negligencias institucionales, que cada vez se hacen mas frecuentes cuando hay intereses economicos de por medio y sin velar por la salud de las personas y su medio ambiente.
[...] This post was mentioned on Twitter by Eduardo Urbina and Eduardo Urbina. Eduardo Urbina said: Atención Candidatos de Viña > http://bit.ly/4saDMV [...]
coincido con el sr. Kouyoumdjian. Pero al fin y al cabo, que se puede hacer si hay miles de compatriotas dispuestos a pagar un ojo de la cara por tener un depto. frente al mar, aunque sea sobre una bomba de tiempo. Son los mismos que construyen en las riberas de los rios, sabiendo que con una crecida lo perderán todo, que construyen en las laderas de volcanes, o compran deptos. en la Av. del Mar de La Serena o Chinchorro en Arica, sabiendo que son áreas de inundación en caso de tsunami... Entonces, cuando ocurren las desgracias van corriendo donde algún abogado "vivaceta" a demandar al vendedor, a la constructora o al estado... Punto aparte, como viñamarino nacido, criado y residente en la ciudad, lo que más me preocupa es el adefecio que seguramente se construirá en el lugar, que vendrá a engrosar el lamentable número de basuras estéticas que en los últimos años han poblado la ciudad, destruyendo casas centenarias que le daban esa estética tan armoniosa que la ciudad tenía... los últimos son el crimen de los capuchinos en Recreo, la casona del ex inacap y ahora último el arrasamiento en los cerros del sporting... ¿estará alguno de los candidatos a senador o diputado por la zona dispuestos a frenar esto?... lo dudo