Su muerte en Madrid el 16 de febrero de 1982, no fue noticia en Chile. Veintiséis años más tarde, el testamento de Darío Sainte Marie, hasta ahora secreto,y la misteriosa desaparición de las Memorias que escribía son rescatados por CIPER a propósito de la millonaria indemnización por la expropiación de su máxima creación, el diario Clarín. En 1972 lo vendió a Víctor Pey y adquirió departamentos en Marbella y Madrid avaluados hoy en unos 3 millones 200 mil euros, los que fueron objeto de una polémica repartición tras su muerte. Su última voluntad incluía el mandato sobre dos cartas manuscritas de Allende a Volpone, las que pidió que fuesen entregadas a Fidel Castro.

Su muerte en Madrid el 16 de febrero de 1982, no fue noticia en Chile. Veintiséis años más tarde, su testamento hasta ahora secreto y la misteriosa desaparición de las Memorias que Darío Sainte Marie escribía al momento de su muerte, son rescatados por CIPER en la víspera del fallo del CIADI que zanjará la millonaria indemnización por la expropiación de su máxima creación, el diario Clarín, el de mayor circulación en Chile hasta el golpe de Estado. La polémica repartición de sus bienes españoles -entre ellos seis departamentos en Marbella y Madrid avaluados hoy en unos 3 millones 200 mil euros- también incluía el mandato sobre dos cartas manuscritas de Allende a Volpone, las que Sainte Marie pidió que fuesen entregadas a Fidel Castro. Vea los documentos del testamento de Volpone
El 16 de abril de 1984, en una céntrica calle de Madrid, el notario español Domingo Irurzun Goicoa dio por fin el acuerdo para la repartición de los bienes de Darío Sainte Marie, según lo estipuló en su testamento que CIPER revela hoy a sus lectores. Habían transcurrido más de dos años desde su muerte, un intervalo en el que se sucedieron múltiples rencillas y polémicas y un misterioso hecho: la desaparición de las hasta ahora desconocidas Memorias que Volpone escribió hasta sus últimos días, así como de todos sus libros, correspondencia y manuscritos, los que guardaba en su departamento madrileño.
La decisión final sobre la repartición de sus bienes la había legalizado ante el notario madrileño Francisco Javier Monedero Gil el 28 de marzo de 1979, siete años después de que llegara abrumado a un Madrid aún dominado por Franco. Siete años en los que muchas cosas habían cambiado, empezando por la separación con su esposa, Carmen Kaiser. Pero no sólo eso. En uno de sus anteriores testamentos, aparecen como albaceas Salvador Allende y Eduardo Frei Montalva. Y en otro, nombra como abogado partidor de la sociedad conyugal a Carlos Altamirano Orrego. Pero lo más importante fue siempre quién se quedaba como custodio de sus hijos.
En el testamento que hizo en 1979 –obtenido por el periodista John Dinges, codirector de CIPER, tras una solicitud de información oficial-, y con el que invalidó todos los anteriores, no hay políticos. La albacea que eligió fue la abogada Aranzazu de Sasía Rodríguez, esposa del periodista Carlos Alberto Cornejo, padrino de su hijo menor, Jean Paul Sainte Marie, e hijo de uno de sus amigos de infancia. Y como administrador, Francisco Carralero y Peñalver, Paco, un ex policía que trabajó como mayordomo y asistente personal de Volpone en Madrid.
En el documento notarial, Sainte Marie no hace ni una sola mención a Clarín. Para algunos, eso prueba que para entonces reconocía que la venta de su diario a Víctor Pey estaba saldada. En todo caso, tampoco hace referencia a su casa en Reñaca –que su mujer Carmen Kaiser salvó de manos de los militares y traspasó a su nombre- ni a sus residencias en Cajón del Maipo y calle Dieciocho, expropiadas por la dictadura. Lo extraño de su testamento es la cláusula especial en la que estipula que su amigo Carlos Alberto Cornejo, periodista de Clarín, “entregará a don Fidel Castro las dos cartas manuscritas que dirigió don Salvador Allende al testador, como aporte a la constante histórica del rol que cumplió el diario Clarín durante el largo proceso político que instauró constitucionalmente el gobierno de la Unidad Popular en Chile“.
Lo que sí queda claro es que Darío Sainte Marie recibió en Madrid una gran cantidad de dinero. El testamento madrileño consigna bienes por 24 millones 417 mil 559 pesetas de la época (US$ 168 mil de entonces), lo que equivale a 331 mil euros de hoy (US$ 515 mil). Gran parte del dinero lo tenía invertido en una decena de departamentos ubicados en el corazón de Madrid y en el balneario top de Marbella. Buen ojo para el negocio inmobiliario tenía Volpone: luego del boom inmobiliario español, esas propiedades se valorizaron notablemente y una sola vale más que el total del dinero que Volpone invirtió entonces. Un departamento de 183 metros cuadrados en la planta baja del edificio Edén Roc 1 en Marbella, fue la primera compra inmobiliaria de Sainte Marie en España un año después de dejar Chile. El inmueble, ubicado justo frente al Paseo Marítimo del balneario, tenía dos dormitorios, terraza y estacionamiento.
En mayo de 1975 adquirió los cuatro departamentos donde vivió con sus hijos hasta que murió en 1982. Todos estaban en el sexto piso del edificio Centro Colón de Madrid, cerca del Paseo La Castellana, en el número 16 de la calle del Marqués de la Ensenada. Actualmente, un departamento de 60 m2 en el mismo edificio se vende en 612 mil Euros. Además de la excelente ubicación, el edificio Colón tiene la gracia de que está muy bien equipado –con restaurante y lavandería-, pues funciona como una suerte de apart hotel. Volpone tenía además un estacionamiento en el mismo edificio.
Por esa misma fecha compró un pequeño estudio de 37 m2, en la calle Otero de Madrid. Un par de años más tarde, en noviembre de 1977, volvió a invertir en Marbella, en dos departamentos de 160 m2 cada uno en el piso 17 del edificio Diana. Ese mismo mes, Volpone compró otros dos departamentos –de 74 m2 y 151 m2- con sus respectivos estacionamientos en el complejo Marbella 2.000, ubicado en la avenida Duque de Ahumada, justo frente al muelle. Hoy, pisos similares están avaluados en 355 mil y 490 mil Euros respectivamente.
Pero no todo eran inversiones inmobiliarias. De acuerdo al testamento, al momento de su muerte tenía varias cuentas en el Banco Hispano Americano de Madrid (hoy Banco Santander) por 744 mil pesetas, 3.436 dólares y 10.746 marcos alemanes, además de un depósito a plazo por 55.272 dólares. En el Banco Español de Crédito de Málaga guardaba 55 mil pesetas y tenía además acciones de Indus S.A. equivalentes a 2,6 millones de pesetas. Y su joyita: un auto Jaguar avaluado en 50 mil pesetas y que manejaba su chofer.
El testamento causó más de un conflicto entre sus herederos. De partida, Volpone quiso excluir a su esposa Carmen Kaiser “por haber contraído dicha señora nuevo matrimonio civil en un país indeterminado de América del Sur, por lo cual no la considera legítima y, a mayor abundancia, la deshereda en todos los derechos que pudieran corresponderle”.
Esta declaración revela el estado en que quedó su relación con Carmen Kaiser tras la separación. Quienes lo frecuentaron en esa época dicen que estaba muy herido, que temía que la derecha aprovechara el que su mujer tuviera otro hombre para atacarlo. Además, la nueva pareja de Kaiser era derechista, camionero y sobrino de la esposa del almirante y miembro de la Junta Militar, José Toribio Merino. Y que por todo eso se fue a España.
Carmen Kaiser desmiente estas versiones y asegura que el quiebre no fue traumático. Afirma que ella viajó en numerosas ocasiones a Madrid y se hospedaba en uno de los departamentos del Centro Colón junto a sus hijos. A veces pelearon, admite, pero luego se arreglaban. Al momento de escribir los protocolos de Estoril, Sainte Marie la incluyó como destinataria de una renta vitalicia que se contempló como una alternativa del acuerdo, pero no se concretó.
Lo cierto es que la cláusula en que Volpone desheredaba a su ex mujer, Carmen Kaiser, no se pudo cumplir. Y ello porque no se acreditó el segundo matrimonio contraído por Kaiser con Tito Rosenkrans. La abogada Aranzazu de Sasía, albacea de Sainte Marie y esposa de Carlos Alberto Cornejo, quienes estuvieron hasta el minuto final junto a Sainte Marie, afirma a CIPER que incluso se pagaron investigaciones privadas para encontrar el certificado del segundo matrimonio de Kaiser. Para ello se contaba con el testimonio de su hija Dorotea, quien aseguró que viajó junto a su madre y su pareja a Uruguay o Paraguay –no recordaba con certeza- donde se realizó el trámite. Pero en ninguno de los dos países fue hallado. Sí se dejó constancia de que en diciembre de 1975 ambos habían cambiado la figura de sociedad conyugal a separación de bienes.
No fue la única cláusula de la última voluntad de Volpone que no se cumplió: “El testador designa legatario de su correspondencia personal, informes, papeles y libros a don Carlos Alberto Cornejo”. El periodista falleció el 23 de mayo de 2003 en Madrid. Su viuda, Aranzazu de Sasía, relata hoy desde su despacho jurídico en Madrid:
-Cuando murió Darío, pasó algo igual que en la película Zorba el griego: a los pocos días no quedó nada en el departamento en el que murió. Se llevaron todo, hasta los adornos. Nunca supimos qué pasó con sus libros, cartas y documentos. Los documentos nunca aparecieron. Por esa razón, Carlos no pudo cumplir con la cláusula en que Darío le pedía que le entregara a Fidel Castro las dos cartas manuscritas de Salvador Allende. Entre esos legajos de documentos deberían haber estado sus Memorias.
El ex senador Alberto Jerez asegura: “Creo que alcanzó a escribir 600 páginas…”. Aranzazu de Sasía revela además que más tarde se logró abrir una caja de seguridad que Volpone dejó en el Banco Hispanoamericano (hoy Santander). “Cuando Darío descubrió en Chile que su mujer tenía otra pareja, le incautó todas las joyas y las depositó en esa caja de seguridad en Madrid. Como albacea fui testigo de su apertura. Las joyas fueron inventariadas y se subastaron en la casa de remates española Durán. Todo se hizo con notarios y con todos los certificados. La familia recibió el producto de la subasta”.
Finalmente, Carmen Kaiser, sus hijos Carmen Dorotea, Carmen Paola, Carmen Verónica y Jean Paul; además de Francoise, la hija de Carlos Darío Sainte Marie Kaiser (muerto en 1990), recibieron parte de la herencia. El hijo de los Cornejo-De Sasía también fue incluido por Volpone (era su ahijado) como beneficiario de la herencia, así como Francisco Carralero y Peñalver.
Los bienes españoles de Sainte Marie fueron repartidos en 1984, pero la posesión efectiva se realizó en Chile un año más tarde en el 2º Juzgado Civil de Santiago. El inventario de bienes inmuebles consideraba una propiedad en Amunátegui del 232 al 256 y la casa de San José de Maipo. Esta última le fue devuelta a su familia por el Ministerio de Bienes Nacionales a través del decreto 174 de 2001, aunque ya la ocupaban desde comienzo de los ‘90.
La familia Sainte Marie también debió compartir estos bienes con Julián Cornejo y la sucesión de Carralero y Peñalver. En diciembre de 2003, los Sainte Marie, a través de la Sociedad Inmobiliaria e inversiones Refugio de Lagunillas, compraron en $26 millones la parte de los herederos españoles de Volpone. Sin embargo, sus herederos parecen haber sacado poco provecho de la herencia. Carmen Kaiser asegura que por apuros económicos prácticamente “regaló” su legado inmobiliario. “Debía pagar 1 millón de pesetas mensual de administración, ¿y con qué pagaba si no teníamos ni con qué comer? Los vendimos mal para pagar las deudas. Al final, no quedó nada”, asegura.

El Clarín Cuando nos hallarnos ad portas de un fallo de CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial), condenando al Estado de Chile a indemnizar a Victor Pey por la pérdida del diaro El Clarín, que le fue confiscado por la dictadura militar tras el golpe de septiembre de 1973, recién empieza a surgir una nerviosa, parcial e interesada entrega de información por parte de nuestra prensa duopólica sobre un tema que, previamente, aquélla se había preocupado de mantener vergonzosamente silenciado por años. Tan silenciado como los millones de dólares con que se benefició El Mercurio y COPESA, ambos quebrados y endeudados en cifras astronómicas al término del Gobierno Militar, por la complacencia de la Administración Aylwin y con Alvaro Bardón en la presidencia sucesiva del Banco Central y el Banco del Estado, acreedor de ambos grupos (cf. Dermota, Ken, “Chile Inédito”, Ediciones B Chile S.A., 2002). Como Pey se ha comprometido pública y reiteradamente a destinar la indemnización demandada a la reapertura de El Clarín, esto amenaza el status quo de absoluta pobreza informativa y total falta de pluralismo que nos significa la actual concentración de la prensa nacional. Sin embargo, hay que decir que quien ganará con ello será, precisamente, la prensa nacional, así como nosotros los ciudadanos y, en definitiva, nuestra impostada y desprestigiada democracia. Es cosa de rememorar cómo cambió, para bien, El Mercurio, hace ya más de 20 años, en visperas de la aparición del diario La Época, recién autorizado por la Corte Suprema: aumentó notablemente el espacio para cartas, se dio cabida a opiniones divergentes, mejoró sustancialmente el nivel de la crónica, nacional e internacional, multiplicándose varias veces el tamaño de esta última, etc., etc.. Al margen de que aún no hayamos alcanzado una democracia en serio, en que se dé el gobierno de la mayoría y no el cogobierno de aquélla con una minoría sobrerepresentada, merced a una institucionalidad ad hoc legada por la dictadura, hay que recordarle a nuestra autocomplaciente y extraviada clase política que tampoco resulta posible una situación de Estado de Derecho y democracia plena mientras no exista un verdadero pluralismo en un escenario de la más amplia libertad de prensa, lo que estamos lejos de cumplir. Muy por el contrario, con la excepción de Cuba, exhibimos la prensa más pobre del Continente Americano, con menos pluralismo que el que se daba durante la dictadura, con diversos semanarios (Apsi, Análisis, Cauce, Hoy), el Fortín Mapocho y el diario La Época, todos desaparecidos con el beneplácito de la coalición gobernante al inicio de la Transición. Como bien destaca el ya citado investigador norteamericano Ken Dermota, mientras en Estados Unidos (así como en las principales democracias occidentales) la libertad de prensa y el pluralismo constituyen basamentos fundamentales e imprescindibles de la democracia y el Rule of Law, en nuestro país, en cambio, se los considera como “la guinda de la torta”, i.e., como un plus deseable, pero que no representa un pre requisito o conditio sine qua non de la democracia. En nuestra democracia de mentira, en tanto, dicho mercado está restringido a dos gigantes -a los que los gobiernos concertacionistas se han rendido- que comparten un ideario político de derecha, sirviendo a una misma "Tribu", en palabras del Presidente Lagos. Se trata de los "Rupert Murdoch" de estas latitudes, que no dejan espacio alguno y asfixian al primer asomo de disidencia entre nuestros medios, como ocurrió con el Diario Siete, al que COPESA no se asoció para fomentar el pluralismo, sino para impedirlo a corto o mediano plazo (me consta que no lo distribuía en ciudades como Concepción), mediante un vergonzoso acto de fagocitosis. Otro acontecimiento reciente en el mismo sentido está en la adquisición del diario El Sur de Concepción por El Mercurio. Desgraciadamente, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos averguenzan como nación... y todo ello con el amén y complicidad de nuestros desprestigiados representantes. Rafael Enrique Cárdenas Ortega.
El titular de este reportaje habla de "dos cartas manuscritas de Allende dirigidas a Fidel Castro", cambiando los términos del testamento de Darío Sainte-Marie, que dice:"dos cartas manuscritas que dirigió don Salvador Allende al testador". Respeten lo que testimonia este testamento, sin margen de error. Tamara Rodriguez P.
Nada mas que agraderecer los puntos de vista de Rafael Cardenas los cuales comparto en su totalidad.Agradezco que gente como usted opine sin censura algo que opinamos muchisimos chilenos que amamos la libertad de expresion que en nuestro pais no existe al estar subordinados a dos grupos periodisticos que todos identificamos.
Es dificil opinar de una persona, de la cual nos llegan informaciones a 26 años de su muerte. Y de no ser por CIPER, este señor seguiría siendo un desconocido, o mas bien dicho, ni siquiera sabríamos que existió un personaje tan especial y que fue nada menos que el dueño de EL CLARIN. Este reportaje habla de una persona seducida por el poder que le daba ser el dueño del diario que representaba a dos de las tres fuerzas políticas del momento, y que fue este mismo medio el que les dió poder a las mismas. Y es a la luz de este poder que se puede entender como pudo ser amigo de personas tan diferentes como Frei y Allende y Carlos Ibañes del Campo, o es que estos señores fueron diferentes sólo en apariencias. Lo que si me queda super claro es que todos estos señores políticos supieron sacarle harto partido a esta amistad, pues mientras Sainte Marie ganaba dinero con la popularidad de su diario, ellos se daban exquisitos banquetes sin costo alguno, y además ganaban elecciones y se hacían famosos ante todo el mundo y podían manejar la política nacional bien a su antojo. Por otra parte me pregunto, ¿que contenían esas cartas de Allende?, y ¿que cosa relataban sus memorias? y por último ¿a quien no le convenía que estos documentos no vieran la luz pública, y los hizo desaparecer?. Por último, me complacería mucho que existiera un diario que tenga las suficientes agallas para enrostrarle su mal proceder a toda la clase política chilena y no sólo a la derecha. No es que yo pretenda defender a la derecha, pero lo que mas me molesta es que tanto la democracia cristiana como toda la izquierda, desde que se formaron como partidos (y no me refiero a 1990), siempre usaron como bandera de lucha la defensa del "pueblo oprimido por los ricos", y sin embargo cuando accedieron al poder, lo único que han hecho muy bien es comportarse como aquellos ricos y al "pueblo oprimido" sólo le han tirado migajas de consuelo. ¿Que moral y que ética pueden tener los políticos que viven creyendose mejor que los demás, y que cuando acceden al poder se comportan peor que los demás?. Si se creen mejor, deben actuar comforme a ello, y si no son unos mentirosos e hipócritas. Claro, con EL CLARIN habrá pluralidad, pero ¿habrá objetividad?. Ojalá no sea un diario politiquero mas.
Un toque de Clarín Cuando finalmente y después de 10 años de litigio se ha dictado el fallo del tribunal de CIADI que reconoce el reclamo de Victor Pey contra el Estado de Chile por la requisición del diario El Clarín tras nuestro 11 de septiembre, se les ha acabado el tiempo a nuestros actores políticos para hacerse los lesos. Durante todo el tiempo intermedio, este ha sido uno de tantos temas silenciados por nuestra prensa duopólica, así como por la clase política, con especial desvergúenza en el caso concertacionista. Tan silenciado como los millones de dólares con que se benefició a El Mercurio y COPESA -ambos quebrados y endeudados en cifras astronómicas al término del Gobierno Militar- por la complacencia de la Administración Aylwin y con Alvaro Bardón en la presidencia sucesiva del Banco Central y el Banco del Estado, acreedor de ambos grupos (cf. Dermota, Ken, “Chile Inédito”, Ediciones B Chile S.A., 2002). La misma complacencia, hay que agregar, que mostró dicho gobierno concertacionista con el desaparecimiento de los medios independientes que habían logrado surgir en plena dictadura, como las revistas Análisis, Apsi, Cauce, Hoy, el Fortín Mapocho y el diario La Epoca. El sábado último, El Mercurio editorializaba afirmando que con el fallo de CIADI se estaría exigiendo el pago de una doble indemnización, en virtud de la indemnización -extrajudicial e inconsulta- que otorgó el Estado bajo el Gobierno de Lagos a los descendientes de Saint Marie y otros personajes, mientras se desconocían los derechos de Victor Pey al respecto. Todos sabemos que, "el que paga mal, paga dos veces". Ya veremos si se puede hacer algo respecto de aquello mal pagado, pero ese es otro asunto, que no empece en nada los derechos reconocidos al actor de esta demanda. Ahora, si el tribunal, sus miembros o su actuar, suscita suspicacias al editorialista mercurial, como muestra su texto, entonces, explicítelas y argumente al respecto. Debemos ser claros y responsabilizarnos de nuestros dichos. Si no, es mejor callar. Pero, sin duda, lo más escandaloso y vergonzante ha sido el actuar de la propia Concertación, de ausencia y complicidad, durante todo el desarrollo de este caso, que representa una batalla en pos de un mínimo grado de pluralismo en nuestros medios. No me cabe duda que este año marcará el punto de quiebre para poner fin a la transición y alcanzar por fin la dermocracia -lo que pasa por poner fin a la institucionalidad legada por la dictadura y por la aprobación de una nueva Constitución, que modifique el régimen político, como lo aprobó unánimemente el último Congreso Ideológico de la DC-, pero ello requiere de la libertad de prensa y el pluralismo del que carecemos. Lo más desilucionante de toda nuestra historia reciente post dictadura, ha sido la actitud de nuestros políticos en relación al logro de los valores democráticos. La verdad es que todos los avances nos han llegado de afuera (Comisión Church, detención de Pinochet en Londres, las cuentas en el Banco Riggs, fallos de la Corte Inteamericana de Derechos Humanos, etc.), con nuestros representantes llegando siempre atrasados a poner caras circunspectas. Somos un país de tranco lento, como nos comentaba Agustín Squella hace algunas semanas en su columna, pero lo triste de mi generación es que, tras la derrota cívica de la dictadura hace veinte años, en el plebiscito de 1988, aún no alcanzamos el nivel de democracia que teniamos antes de nuestro 11 de septiembre, la que percibimos y recordamos, pero no tuvimos edad para ser sus actores. La verdad es que los demócratas estamos hastiados y venimos aguardando desde hace tiempo este toque de clarín, porque sabemos que quien ganará con ello será la prensa nacional, la ciudadanía en general y, en definitiva, nuestra impostada, falsa y desprestigiada democracia. Es cosa de rememorar cómo cambió, para bien, El Mercurio, hace ya más de 20 años, en visperas de la aparición del diario La Época, recién autorizado, en plena dictadura, por la Corte Suprema: aumentó notablemente el espacio para cartas, se dio cabida a opiniones divergentes, mejoró sustancialmente el nivel de la crónica, nacional e internacional, multiplicándose varias veces el tamaño de esta última, etc., etc.. Finalmente, el surgimiento de El Clarín nos liberará del desagrado semanal de los miércoles de tener que desayunar con las chapucerías pinochetistas de Pérez de Arce. Ya lo leeremos más tarde. Rafael Enrique Cárdenas Ortega.
"SEÑORA DEMOCRACIA" Y LIBERTAD DE PRENSA...... YA, EL PUEBLO DEMOCRATICO ESTABA ECHANDO DE MENOS UN DIARIO TAN CLARO, RESPETUOSO, IMPARCIAL, COMO EL DIARIO "CLARIN" OJALA VUELVA A CIRCULAR PRONTO CON TITULOS TAN INOLVIDABLES COMO "LES VOLAMOS LA RAJA-JA-JA-JA-JA- SOBRETODO AHORA QUE SE APROXIMAN LAS ELECCIONES,VOLVERIAMOS A LOS TIEMPOS DE LA VERDADERA DEMOCRACIA QUE YA LOS CHILENOS HABIAMOS OLVIDADO............